Orgullo y prejuicio y zombies

 

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orgullo y prejuicio y zombis jane austen y seth gráname-smith

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algunos invitados que habían tenido la desgracia de estar demasiado cerca de las ventanas fueron atacados y devorados de inmediato la clásica novela romántica de la regencia aderezada con unos zombis ultraviolentos que siembran el terror argentina · chile · colombia · españa estados unidos · méxico · uruguay · venezuela título original pride and prejudice and zombies editor original quirk books philadelphia pennsylvania traducción camila batlles vin reservados todos los derechos queda rigurosamente prohibida sin la autorización escrita de los titulares del copyright bajo las sanciones establecidas en las leyes la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento incluidos la reprografía y el tratamiento informático así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos copyright © 2009 by quirk productions inc cover zombification and design by doogie horner cover art courtesy the bridgeman art library international ltd interior illustrations by philip smiley ail rights reserved first published in english by quirk books philadelphia pennsylvania this book was negotiated through ute kórner literary agency © de la traducción 2009 by camüa batlles vin © 2009 by ediciones urano s.a aribau 142 pral 08036 barcelona www.umbrieleditores.com isbn 978-84-89367-71-5 depósito legal b 37.232 2009 fotocomposición apg estudi gráfic s.l impreso por romanyá valls s.a verdaguer 1 08786 capellades barcelona umbriel editores

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impreso en españa printed in spain 1 es una verdad universalmente reconocida que un zombi que tiene cerebro necesita más cerebros esa verdad nunca fue más evidente que durante los recientes ataques acaecidos en ne-therfield park en los que dieciocho miembros de una familia y sus sirvientes fueron asesinados y devorados por una legión de muertos vivientes -querido señor bennet -le dijo su esposa un día ¿te has enterado de que netherfield park vuelve a estar ocupado el señor bennet respondió negativamente y continuó con su labor matutina consistente en afilar su daga y pulir su mosquete pues en las últimas semanas los ataques de los innombrables se habían producido con alarmante frecuencia -pues lo está -afirmó su esposa el señor bennet no contestó -¿no quieres saber quién lo ha alquilado -preguntó su esposa irritada -estoy puliendo mi mosquete mujer sigue hablando si quieres ¡pero deja que me ocupe de la defensa de mi propiedad la señora bennet lo interpretó como una invitación a proseguir -verás querido la señora long dice que netherfield ha sido alquilado por un joven de gran fortuna que huyó de londres en una calesa de cuatro ruedas cuando la extraña plaga atravesó la línea manchester -¿cómo se llama -bingley un soltero de cuatro o cinco mil libras anuales ¡qué gran partido para nuestras hijas -¿en qué sentido ¿es capaz de adiestradas en el manejo de la espada y el mosquete -¡no seas pesado debo decirte que he decidido que se case con una de ellas -¿casarse ¿con los tiempos que corren no creo que ese tal bingley tenga esas intenciones -¡intenciones ¡no digas tonterías es muy probable que se enamore de una de nuestras hijas por lo que conviene que vayas a visitarlo en cuanto llegue -no veo la necesidad además no debemos circular por las carreteras más de lo imprescindible no sea que perdamos más caballos y coches a manos de esa condenada plaga que asuela desde hace tiempo nuestro amado hertfordshire -¡pero piensa en tus hijas -¡estoy pensando en ellas boba preferiría que se dediquen a instruirse en las artes mortales en vez de tener la mente ofuscada con sueños de matrimonio y fortuna como evidentemente lo está la tuya ve a ver a ese tal bingley si quieres aunque te advierto que ninguna de nuestras hijas tiene gran cosa que ofrecer todas son estúpidas e ignorantes como su madre a excepción de lizzy que posee un instinto asesino más agudo que sus hermanas -señor bennet ¿cómo puedes criticar a tus propias hijas de esa forma te complace contrariarme no tienes ninguna compasión por mis pobres nervios -te equivocas querida siento un gran respeto por tus nervios son viejos amigos míos hace por lo menos veinte años que apenas oigo hablar de otra cosa.

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el señor bennet era una mezcla tan singular de ingenio sentido del humor sarcástico reserva y autodisciplina que la experiencia de veintitrés años no había bastado para que su esposa comprendiera su carácter la mentalidad de la señora bennet era menos complicada de descifrar era una mujer de pocas luces escasa información y mal genio cuando estaba enojada decía que estaba nerviosa y cuando estaba nerviosa -como lo estaba casi siempre desde su juventud cuando la extraña plaga había aparecido por primera vez buscaba solaz en las tradiciones que a los demás les parecían absurdas la misión del señor bennet en la vida era mantener a sus hijas vivas la de la señora bennet era casarlas 2 el señor bennet fue una de las primeras personas en presentar sus respetos al señor bingley siempre había tenido la intención de visitarlo aunque hubiese asegurado a su esposa que no lo haría la señora bennet no se enteró de esa visita hasta la tarde después de que su marido hubiera ido a ver al señor bingley su marido se lo comunicó de la siguiente forma mientras observaba a su segunda hija tallar el blasón de los bennet en la empuñadura de una nueva espada el señor bennet dijo inopinadamente -espero que al señor bingley le guste lizzy -no podemos saber qué le gusta al señor bingley puesto que no hemos ido a visitarlo -replicó irritada la madre de la joven -olvidas mamá -apuntó elizabeth que lo conoceremos con ocasión del próximo baile la señora bennet no se dignó responder pero incapaz de contenerse comenzó a regañar a una de sus hijas -¡por lo que más quieras kitty deja de toser ¡parece que estés a punto de sufrir un ataque -¡mamá ¿cómo se te ocurre decir semejante cosa rodeados como estamos de zombis -replicó kitty disgustada ¿cuándo se celebra tu próximo baile lizzy -dentro de quince días -¡ ay sí -apostilló su madre no podremos presentárselo a nuestras amistades puesto que no lo conocemos ¡ojalá no hubiera oído nunca el nombre de bingley -lamento oírte decir eso -dijo el señor bennet de haberlo sabido esta mañana no habría ido a presentarle mis respetos es una lástima pero puesto que he ido a visitarlo no podremos fingir que no lo conocemos el asombro de las damas fue exactamente como el señor bennet había imaginado el de la señora bennet quizá fue mayor que el de sus hijas aunque cuando el primer tumulto de alegría se disipó afirmó que ya había supuesto que iría a verlo -¡has hecho muy bien señor bennet pero ya sabía yo que acabaría convenciéndote ¡qué contenta estoy ha sido muy ocurrente por tu parte ir a verlo esta mañana y no decirnos una palabra hasta ahora -no confundas mi tolerancia con un relajamiento en materia de disciplina -respondió el señor bennet las chicas continuarán con su adiestramiento como hasta ahora con o sin señor bingley -¡desde luego desde luego -exclamó la señora bennet serán tan peligrosas como atractivas.

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-y tú kitty tose cuanto quieras -dijo el señor bennet tras lo cual abandonó la habitación cansado del entusiasmo de su esposa -¡tenéis un padre excelente hijas mías -dijo la señora bennet cuando se cerró la puerta no abundan estas alegrías desde que el señor decidió cerrar las puertas del infierno y condenar a los muertos a rondar entre nosotros lydia cariño aunque eres la menor estoy segura de que en la próxima fiesta el señor bingley bailará contigo -eso me tiene sin cuidado -respondió lydia con firmeza porque aunque sea la menor soy la más hábil en el arte de atraer al sexo opuesto el resto de la velada la pasaron conjeturando sobre cuánto tardaría el señor bingley en devolver la visita del señor bennet y cuándo deberían invitarle a comer 3 no todo lo que la señora bennet con ayuda de sus cinco hijas preguntó sobre el asunto bastó para sonsacar a su marido una descripción satisfactoria sobre el señor bingley lo atacaron de varias formas con preguntas descaradas suposiciones ingeniosas y remotas conjeturas pero el señor bennet consiguió eludir la astucia de todas ellas y su esposa y sus hijas tuvieron por fin que aceptar la información de segunda mano de su vecina lady lucas el informe de ésta fue más que favorable el señor bingley había causado a sir william una excelente impresión era muy joven extraordinariamente apuesto y para remate iba a asistir al próximo baile acompañado por un nutrido grupo de amigos ¡qué maravilla -si lograra ver a una de mis hijas instalada en netherfield -comentó la señora bennet a su marido y a las otras bien casadas no podría pedir más -y si yo lograra ver a las cinco sobrevivir a las vicisitudes que afligen actualmente a inglaterra yo tampoco podría pedir más -respondió el señor bennet al cabo de unos días el señor bingley devolvió la visita del señor bennet permaneciendo unos diez minutos con él en su biblioteca el señor bingley había confiado en ver a las jóvenes bennet sobre cuya belleza y dotes guerreras había oído hablar pero sólo vio al padre las jóvenes fueron más afortunadas pues pudieron observar desde una ventana superior que el señor bingley lucía una casaca azul montaba en un caballo negro y portaba una carabina francesa a la espalda un arma muy exótica para un inglés no obstante a juzgar por la torpeza con que la manipulaba elizabeth dedujo que había recibido escasa instrucción en el manejo de un mosquete o en la práctica de las artes mortales a los pocos días los bennet enviaron al señor bingley una invitación para almorzar la señora bennet había planificado el menú que la acreditaría como una excelente ama de casa cuando llegó una respuesta que dio al traste con sus planes el señor bingley tenía que trasladarse al día siguiente a la ciudad por lo que no podía aceptar el honor de su invitación etcétera la señora bennet estaba desconcertada no imaginaba qué asunto podía llevar al señor bingley a la ciudad a los pocos días de haber llegado a hert-fordshire lady lucas aplacó un poco sus temores sugiriendo que el joven habría ido a londres para reunir a un numeroso grupo de amigos con los que asistir al baile y a los poco días se enteraron de que el señor bingley iba a acudir a la fiesta acompañado por doce damas y siete caballeros las jóvenes bennet se lamentaron del nutrido número de damas pero se consolaron al averiguar que en lugar de doce el señor bingley había traído sólo a seis damas desde londres sus cinco hermanas y una prima y cuando la comitiva entró en el baile resultó que el grupo se componía sólo de

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cinco personas el señor bingley sus dos hermanas el marido de la mayor y otro caballero el señor bingley era apuesto y ofrecía el aspecto de un caballero tenía un rostro agradable y un talante afable y educado sus hermanas eran muy distinguidas vestidas a la moda pero con un aire que revelaba escasa formación en materia de combate su cuñado el señor hurst presentaba simplemente el aspecto de un caballero pero su amigo el señor darcy no tardó en atraer todas las miradas de los presentes debido a su elevada estatura su elegancia sus armoniosas facciones y su porte aristocrático a los cinco minutos de que apareciera empezó a circular la noticia de que había exterminado a más de un millar de innombrables desde la caída de cambridge los caballeros comentaron que era un hombre de aspecto distinguido las damas declararon que era mucho más guapo que el señor bingley y lo contemplaron con gran admiración hasta que la actitud de éste hizo que su popularidad mermara pues comprobaron que era arrogante que se creía superior a todos los presentes y mostraba un aire de evidente disgusto el señor bingley se apresuró a saludar a todas las personas más importantes que había en la sala era un joven alegre y extravertido no se perdió un baile se mostró contrariado de que la fiesta terminara tan pronto y dijo que organizaría un baile en netherfield y aunque no poseía la destreza del señor darcy con la espada y el mosquete sus admirables cualidades bastaron para granjearle la admiración de los asistentes ¡que diferencia con el señor darcy Éste era el hombre más arrogante y desagradable del mundo y todos confiaban en que no volviera a poner los pies allí la señora bennet fue una de las personas que se manifestó con más virulencia contra el señor darcy no sólo por la pésima impresión que le causó su comportamiento sino porque había desairado a una de sus hijas elizabeth bennet se había visto obligada debido a la escasez de caballeros a permanecer sentada durante dos bailes y durante buena parte de ese rato el señor darcy había estado lo suficientemente cerca de ella para que la joven oyera una conversación entre éste y el señor bingley que había abandonado la pista de baile unos minutos para animar a su amigo a que sacara a bailar a alguna dama -vamos darcy -dijo el señor bingley tienes que bailar me disgusta verte solo es una estupidez -me niego a bailar sabes que lo detesto a menos que conozca a mi pareja en una reunión como esta me resultaría insoportable tus hermanas están ocupadas y no hay otra mujer en la habitación que no representara para mí un castigo invitarla a bailar -¡palabra que jamás había visto a tantas jóvenes agradables como esta noche exclamó el señor bingley y algunas de ellas son muy bonitas -tú bailas con la única chica bonita que hay en la habitación -respondió el señor darcy mirando a la hija mayor de los bennet -¡sí es la mujer más bella que he visto en mi vida pero una de sus hermanas está sentada detrás de ti es muy bonita y parece muy agradable -¿a cuál te refieres -preguntó el señor darcy volviéndose y mirando a elizabeth unos instantes hasta que ésta le devolvió la mirada y el joven desvió la vista y respondió con frialdad es pasablemente atractiva pero no lo suficiente para tentarme en estos momentos no me apetece entablar conversación con jóvenes que otros hombres menosprecian cuando el señor darcy se alejó elizabeth sintió que se le helaba la sangre en las venas jamás se había sentido tan ofendida el código guerrero le exigía vengar su honor se llevó la mano al tobillo procurando no llamar la atención palpó la daga que

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llevaba oculta debajo de su vestido decidida a seguir al altivo señor darcy cuando se marchara y rebanarle el cuello pero en cuanto asió el mango del arma se oyó un coro de gritos en el salón de baile seguido de inmediato por el estrépito de cristales rotos unos innombrables irrumpieron en la sala moviéndose con torpeza pero con rapidez la vestimenta con que habían sido enterrados presentaba diversos grados de deterioro algunos llevaban unas ropas tan andrajosas que dejaban al aire sus vergüenzas otros unos ropajes tan cochambrosos que parecían componerse sólo de poco más que sangre seca y asquerosa su carne mostraba una fase más o menos avanzada de putrefacción la de los fallecidos recientemente tenía un aspecto fofo y verdoso mientras que la de los que habían muerto hacía tiempo era gris y frágil sus ojos y sus lenguas habían quedado reducidos a polvo y sus labios estaban contraídos en una perenne sonrisa macabra algunos invitados que habían tenido la desgracia de estar demasiado cerca de las ventanas fueron atacados y devorados de inmediato cuando elizabeth se levantó vio a la señora long tratando de liberarse de dos monstruos hembras que le mordían la cabeza partiéndole el cráneo como si fuera una nuez y haciendo que brotara un chorro de sangre oscura que alcanzó a los candelabros mientras los invitados huían despavoridos se oyó la voz de la señora bennet a través del tumulto -¡niñas ¡el pentagrama de la muerte elizabeth se unió de inmediato a sus cuatro hermanas jane mary catherine y lydia en el centro de la pista de baile las jóvenes sacaron la daga que llevaban oculta en el tobillo y se colocaron formando una estrella imaginaria de cinco puntas desde el centro de la habitación empezaron a avanzar al unísono esgrimiendo una daga afilada como una navaja de afeitar con una mano y ocultando la otra modestamente a la espalda desde un rincón de la sala el señor darcy observó a elizabeth y a sus hermanas avanzar a través de la habitación decapitando a un zombi tras otro sólo conocía a otra mujer en gran bretaña capaz de manejar una daga con semejante destreza gracia y mortífera precisión cuando las jóvenes alcanzaron las paredes del salón de baile el último de los innombrables yacía inmóvil en el suelo aparte del ataque la velada resultó muy agradable para toda la familia la señora bennet había observado que su hija mayor había sido objeto de gran admiración por parte del grupo de netherfield el señor bingley había bailado con ella en dos ocasiones y las hermanas de éste le habían hecho el honor de conversar con ella jane se sentía tan complacida de ello como su madre aunque lo manifestó con más discreción elizabeth notó la satisfacción de jane mary había oído a alguien comentar a la señorita bingley que era la joven más inteligente de la comarca y catherine y lydia habían tenido la fortuna de no andar escasas de parejas que era lo único que les preocupaba en un baile por consiguiente regresaron muy animadas a longbourn el pueblo donde vivían y en el que eran los habitantes principales.

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4 cuando jane y elizabeth se quedaron solas la primera que hasta el momento se había mostrado cauta a la hora de elogiar al señor bingley manifestó a su hermana lo mucho que le admiraba -es tal como debería ser un joven -dijo sensato jovial alegre ¡nunca he conocido a nadie con mejores modales ¡qué desenvoltura qué educación más exquisita -sí -respondió elizabeth pero en el fragor de la batalla no le vi ni a él ni al señor darcy empuñar un cuchillo o un palo -me sentí muy halagada cuando me sacó a bailar por segunda vez no esperaba semejante honor.

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-es ciertamente un joven muy agradable y comprendo que te guste pese a su falta de valor te han gustado muchos jóvenes mentecatos -¡querida lizzy -sabes que tienes tendencia a que todo el mundo te caiga bien nunca ves un defecto en nadie jamás te he oído hablar mal de ningún ser humano -no me gusta precipitarme en criticar a nadie -me choca que con tu buen juicio seas tan ciega ante los desatinos y las estupideces de los demás ¿también te han caído bien las hermanas de ese joven no tienen sus modales lo cierto es que eran unas damas muy distinguidas que sabían mostrarse agradables cuando querían aunque eran orgullosas y engreídas eran bastante agraciadas habían sido educadas en uno de los mejores colegios privados de la ciudad pero apenas sabían nada sobre las artes mortales en las que jane y sus hermanas habían sido perfectamente adiestradas tanto en inglaterra como durante sus viajes a oriente en cuanto al señor bingley entre él y darcy existía una buena amistad pese a lo distintos que eran de carácter bingley no era estúpido pero darcy era muy inteligente al tiempo que era altivo reservado y quisquilloso y su talante aunque era bien educado no resultaba agradable bingley sabía que caía bien en todas partes darcy por el contrario ofendía siempre a todo el mundo pero lo que nadie sabía -ni siquiera el señor bingley era el motivo que se ocultaba detrás del frío talante de darcy hasta hacía poco había sido la viva imagen de la simpatía un joven de temperamento alegre y extremada amabilidad pero una traición sobre la que se negaba a hablar había alterado su carácter para siempre 5 a poca distancia a pie de longbourn por un camino corto pero peligroso vivía una familia con la que los bennet mantenían una profunda amistad sir william lucas había sido anteriormente un fabricante de vestiduras de enterramiento tan exquisitas que el rey le había concedido el título de caballero sir william había ganado una relativa fortuna hasta que la extraña plaga había hecho que sus servicios fueran innecesarios pocos estaban dispuestos a pagar una elevada suma en vestir a los muertos con una suntuosa mortaja cuando ésta quedaría hecha una pena en cuanto abandonaran sus sepulturas sir lucas se había mudado con su familia a una casa situada a menos de dos kilómetros de meryton lady lucas era una mujer muy bondadosa no demasiado inteligente para serle útil como vecina a la señora bennet los lucas tenían siete hijos la mayor una joven sensata e inteligente de unos veintisiete años era amiga íntima de elizabeth -empezó usted la velada con buen pie charlotte -comentó la señora bennet a la señorita lucas con admirable autodominio fue la primera que eligió el señor bingley -sí pero la segunda le gustó más -ah supongo que se refiere ajane porque bailó con ella dos veces y porque jane luchó valerosamente contra los innombrables -¿no les he contado la conversación que escuché entre él y el señor robinson el señor robinson preguntó al señor bingley si le gustaban nuestras fiestas en meryton si no creía que había muchas mujeres bonitas presentes y cuál le parecía la más guapa y el señor bingley respondió a la última pregunta sin vacilar «¡la mayor de las señoritas bennet por supuesto no cabe la menor duda».

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-¡caramba es una afirmación muy categórica -el señor darcy no es tan amable como su amigo -dijo charlotte ¡pobre eliza ¡dijo que era «pasablemente» atractiva -le ruego que no disguste a lizzy comentándole lo que el señor darcy ha dicho de ella el señor darcy es un hombre tan desagradable que sería una desgracia conquistar sus simpatías la señora long me contó anoche -a la señora bennet se le quebró la voz al recordar a la pobre señora long con el cráneo aplastado entre las fauces de esas monstruosas criaturas las damas guardaron silencio unos momentos absortas en sus pensamientos -la señorita bingley me contó que su hermano apenas despega los labios -dijo jane por fin salvo cuando está con sus amigos íntimos con ellos se muestra extraordinariamente amable -su orgullo -observó la señorita lucas no me ofende tanto como suele ofenderme el orgullo porque tiene motivos no es de extrañar que un joven como él con familia fortuna y todo a su favor sea tan orgulloso si se me permite decirlo creo que tiene derecho a mostrarse orgulloso -es cierto -respondió elizabeth yo podría perdonar fácilmente su orgullo si no hubiera herido mi amor propio os aseguro que de no haber estado ocupada peleando contra los innombrables le habría rebanado el cuello -el orgullo -terció mary que se ufanaba de la solidez de sus observaciones es un defecto muy común según lo que he leído estoy convencida de que es muy frecuente elizabeth no pudo por menos de poner los ojos en blanco mientras mary proseguía -la vanidad y el orgullo son dos cosas muy distintas aunque a menudo la gente utiliza esas palabras como sinónimos una persona puede ser orgullosa sin ser vanidosa el orgullo tiene que ver con la opinión que tenemos de nosotros mismos la vanidad con lo que creemos que los demás piensan de nosotros en ese momento elizabeth emitió un sonoro bostezo aunque admiraba la valentía de mary a la hora de pelear siempre la había considerado un tanto aburrida cuando estaba en un ambiente distendido 6 las damas de longbourn no tardaron en presentar sus respetos a las de netherfield los agradables modales de jane conquistaron las simpatías de la señora hurst y la señorita bingley y aunque la madre les parecía insoportable y consideraban que no merecía la pena conversar con las hermanas menores ambas expresaron el deseo de profundizar en su trato con las dos mayores jane recibió esa noticia con gran satisfacción pero elizabeth seguía viendo cierta altanería en el trato que ambas damas dispensaban a todo el mundo quedó muy claro cuando se reunieron que el señor bingley sentía admiración por jane tanto o más que el hecho de que jane se estaba enamorando profundamente de él pero se alegraba al pensar que no era probable que los demás se dieran cuenta de ello elizabeth se lo comentó a su amiga la señorita lucas -quizá sea agradable -respondió charlotte pero a veces es una desventaja mostrarse tan reservada si una mujer oculta con tanta habilidad su afecto al hombre merecedor de él es posible que pierda la oportunidad de cazarlo nueve veces de diez conviene que una mujer muestre más afecto del que siente no cabe duda de que a

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bingley le gusta tu hermana pero si ésta no le alienta puede que el asunto no pase de una mutua atracción -jane le alienta en la medida en que su carácter se lo permite recuerda charlotte que ante todo es una guerrera y luego una mujer -en fin contestó charlotte deseo de todo corazón que jane tenga éxito en esa empresa y si se casara mañana con bingley creo que tendría tantas probabilidades de ser feliz como si se pasara doce meses estudiando el carácter del joven la felicidad en un matrimonio depende totalmente de la suerte y es mejor conocer los menos defectos posibles de la persona con quien pretendes compartir tu vida -me haces reír charlotte pero lo que dices es una insensatez lo sabes bien y tú jamás te comportarías de esa forma -ten presente elizabeth que no soy una guerrera como vosotras soy simplemente una chica tonta de veintisiete años y soltera ocupada como estaba en observar las atenciones del señor bingley hacia su hermana elizabeth estaba lejos de sospechar que ella misma era objeto de cierto interés a los ojos del amigo de bingley al principio el señor darcy había pensado que elizabeth apenas era físicamente agraciada durante el baile la había mirado sin admiración y cuando habían vuelto a encontrarse la había observado sólo con ánimo de crítica pero tan pronto como el señor darcy llegó a la conclusión y dijo a sus amigos que elizabeth no tenía unas facciones bonitas empezó a pensar que su rostro mostraba una expresión de inusitada inteligencia debido a la hermosa expresión de sus ojos oscuros y a su insólita destreza con la espada ese descubrimiento fue seguido de otros no menos humillantes aunque el señor darcy había detectado más de un fallo en la simetría de los rasgos de elizabeth no podía por menos de reconocer que tenía un cuerpo esbelto y agraciado con unos brazos sorprendentemente musculosos aunque ello no mermaba un ápice su femineidad sintió deseos de conocer más cosas sobre ella y a tal fin empezó a prestar atención a la conversación que elizabeth mantenía con los demás elizabeth se dio cuenta de ello ocurrió en casa de sir william lucas donde daban una fiesta con muchos invitados -¿qué pretende el señor darcy -preguntó elizabeth a charlotte al escuchar mi conversación con el coronel forster -es una pregunta que sólo el señor darcy puede responder -pues si vuelve a hacerlo le diré que me he percatado de su maniobra aún no le he perdonado por haber herido mi amor propio y es posible que coloque su cabeza sobre la repisa de mi chimenea al poco rato el señor darcy se acercó a ellas elizabeth se volvió hacia él y preguntó -¿no cree señor darcy que hace unos momentos me expresé muy acertadamente al insistirle al coronel forster que nos invitara a un baile en su mansión de meryton -lo hizo con gran energía pero los bailes son un tema que siempre infunde energía a las damas -depende de quién los ofrece señor darcy -bien -terció la señorita lucas sonrojándose de pronto abriré el piano ya sabes lo que te toca eliza -¡eres una amiga muy extraña ¡siempre quieres que toque y cante delante de todo el mundo la actuación de elizabeth fue grata pero no excepcional después de un par de canciones fue sustituida al piano por su hermana mary quien tras concluir un largo concierto se apresuró a reunirse con sus hermanas menores algunas de las jóvenes lucas y dos o tres oficiales para bailar en un extremo de la habitación.

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el señor darcy permaneció de pie cerca del grupo sumido en un indignado silencio ante ese modo de pasar la velada que excluía toda conversación estaba tan absorto en sus pensamientos que no se percató de la presencia de sir william lucas junto a él hasta que éste dijo -¡qué diversión tan encantadora es para los jóvenes el baile señor darcy -ciertamente señor y tiene la ventaja de estar de moda entre las clases menos refinadas del mundo cualquier salvaje puede bailar imagino que incluso los zombis pueden hacerlo medianamente bien sir william se limitó a sonreír sin saber cómo departir con un caballero tan maleducado y sintió un gran alivio al ver que elizabeth se acercaba a ellos -estimada señorita eliza ¿cómo es que no baila señor darcy permítame que le presente a esta señorita para que sea su pareja estoy seguro de que no se negará a bailar con una joven tan hermosa -sir william tomó la mano de la señorita bennet y se la ofreció al señor darcy quien la tomó sin vacilar pero elizabeth la retiró enseguida y respondió a sir william con cierta indignación -no tengo la menor intención de bailar señor le ruego que no suponga que me he acercado a ustedes en busca de pareja el señor darcy le pidió con expresión seria y educada que le ofreciera su mano pero fue inútil elizabeth estaba decidida le miró con arrogancia y dio media vuelta su negativa no había influido de forma negativa en el señor darcy quien pensaba en elizabeth con cierta complacencia cuando se le acercó la señorita bingley -creo adivinar el tema de sus reflexiones -no lo creo -piensa en lo insoportable que sería pasar muchas veladas como esta la insipidez el ruido la vacuidad y el engreimiento de estas personas ¡daría cualquier cosa por oír sus críticas sobre ellas -le aseguro que sus conjeturas son erróneas pensaba en cosas más agradables meditaba sobre el profundo placer que producen unos ojos hermosos e inteligentes en el rostro de una mujer bonita la señorita bingley fijó enseguida sus ojos en el rostro del señor darcy rogándole que le revelara qué dama le había inspirado esas reflexiones el señor darcy respondió -la señorita elizabeth bennet -¿la señorita elizabeth bennet -repitió la señorita bingley ¿la defensora de longbourn ¿la heroína de hertford-shire me asombra usted tendrá una suegra encantadora y claro está con la destreza que usted y elizabeth poseen en las artes mortales conseguirán eliminar a un sinfín de innombrables el señor darcy la escuchó con profunda indiferencia mientras la señorita bingley seguía parloteando y cuando la compostura del señor darcy convenció a la joven de que tenía el campo libre siguió perorando durante largo rato 7 los bienes del señor bennet consistían casi enteramente en una propiedad rural de dos mil libras anuales de renta la cual lamentablemente para sus hijas pasaría en ausencia de unos herederos varones a manos de un pariente lejano y desafortunadamente para todos estaba rodeada por los cuatro costados por un terreno elevado por lo que era difícil de defender la fortuna de la madre aunque suficiente

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para su posición apenas podía suplir los escasos recursos de su marido el padre de la señora bennet que había sido procurador en meryton le había dejado cuatro mil libras la señora bennet tenía una hermana casada con un tal señor philips que había trabajado de pasante para su padre y le había sucedido en el bufete y un hermano que vivía en londres donde se había licenciado en ciencias y era propietario de un par de fábricas destinadas al esfuerzo bélico la aldea de longbourn estaba sólo a dos kilómetros de meryton una distancia muy conveniente para las jóvenes que solían ir a meryton tres o cuatro veces a la semana pese a los innombrables que con frecuencia atacaban a los viajeros en la carretera para visitar a su tía y una sombrerería cerca de donde vivía ésta las dos hijas menores de la familia catherine y lydia frecuentaban ese establecimiento a menudo eran más frivolas que sus hermanas y cuando no tenían nada mejor que hacer daban un paseo hasta meryton para entretener sus horas matutinas y de vez en cuando practicar sus habilidades en esos momentos estaban eufóricas por la noticia de que dentro de poco llegaría un regimiento militar a la comarca donde permanecería todo el invierno excavando tumbas en la tierra endurecida y prendiéndoles fuego el regimiento iba a acuartelarse en meryton las visitas de las jóvenes a la señora philips les proporcionaban unas noticias de lo más interesantes cada día se enteraban de algo nuevo que agregar a los nombres y amistades de los oficiales así como las novedades sobre los campos de batalla en derbyshire cornwall y essex donde se libraba un combate feroz las jóvenes bennet no hablaban de otra cosa que de los oficiales y la enorme fortuna del señor bingley cuyo mero nombre animaba visiblemente a su madre no tenía valor alguno a sus ojos en comparación con la enseña de un regimiento y con el fervor con que el señor bingley afirmaba haber decapitado a los muertos vivientes con un solo toque de su espada una mañana después de escuchar las efusiones de sus hijas sobre el tema el señor bennet observó fríamente -por vuestra forma de expresaros deduzco que debéis ser las dos chicas más tontas del país hace tiempo que vengo sospechándolo pero ahora estoy convencido -me asombra querido -dijo la señora bennet que pienses que tus hijas son tontas -si mis hijas son tontas espero ser siempre consciente de ello -sí pero resulta que todas son muy listas olvidas lo rápidamente que dominaron esos trucos orientales que insististe en que aprendieran -tener la habilidad de matar a unos cuantos de esos monstruos no significa que sean inteligentes tanto más cuanto que la mayoría de las veces utilizan su destreza para divertir a apuestos oficiales -mamá -exclamó lydia la tía dice que el coronel forster y el capitán cárter no frecuentan la casa de la señorita watson tan a menudo como cuando llegaron ahora los ve a menudo quemando las criptas en el cementerio de shepherd s hui la aparición del lacayo con una nota para la señorita bennet procedente de netherfield impidió a su madre contestar el criado esperó una respuesta -bien jane ¿de quién es ¿de qué se trata -es de la señorita bingley -respondió jane tras lo cual leyó la nota en voz alta querida amiga si no nos hace el favor de venir a comer con louisa y conmigo corremos el riesgo de odiarnos el resto de nuestras vidas pues una entrevista entre dos mujeres no puede

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terminar nunca sin una disputa venga tan pronto como reciba esta nota siempre y cuando la carretera esté libre de la amenaza de los innombrables mi hermano y los caballeros almorzarán con los oficiales atentamente caroline bingley -qué mala suerte que salgas a almorzar -comentó la señora bennet dados los problemas con que puedes encontrarte camino de netherfield -¿puedo ir en el carruaje -preguntó jane -no querida es mejor que vayas a caballo pues todo indica que va a llover y los innombrables surgen de la tierra húmeda con gran facilidad prefiero que el viaje transcurra tan rápidamente como sea posible además si llueve tendrás que quedarte a pasar la noche en netherfield -ese sería un buen ardid -dijo elizabeth siempre que estés segura de que no se ofrezcan a conducirla de regreso a casa -preferiría ir en carruaje -insistió jane evidentemente preocupada por la idea de partir sola a caballo -querida tu padre no puede cederte los caballos los necesita en la granja ¿no es así señor bennet -los necesito en la granja con más frecuencia de la que los tengo a mi disposición hemos perdido a muchos a causa de los ataques de los innombrables en la carretera de modo que jane no tuvo más remedio que partir a caballo su madre la acompañó hasta la puerta con numerosos y animados pronósticos de mal tiempo sus esperanzas se cumplieron al poco rato de partir la joven empezó a llover torrencialmente y la mullida tierra dio paso a un sinfín de criaturas abominables vestidas aún con sus elegantes ropajes hechos jirones pero sin dar muestra de la exquisita educación que habían recibido en vida sus hermanas se mostraron preocupadas pero su madre estaba eufórica la lluvia no remitió en toda la tarde por lo que era imposible que jane regresara a casa -¡qué idea tan afortunada la mía -exclamó la señora bennet en más de una ocasión como si hubiera sido ella quien había hecho que lloviera pero no fue hasta la mañana siguiente cuando la dama comprendió lo acertado de su ardid apenas habían terminado de desayunar cuando se presentó un criado de netherfield con el siguiente mensaje para elizabeth querida lizzy esta mañana me siento indispuesta lo cual cabe achacarlo al ataque que sufrí mientras me dirigía a netherfield a manos de varios innombrables recién desenterrados mis amables amigas se niegan a permitirme regresar hasta que esté mejor asimismo insisten en que me vea el señor jones por lo que no debéis preocuparos si os enteráis de que me ha visitado el médico y salvo unas contusiones y una pequeña puñalada mi estado no reviste gravedad tu hermana que te quiere -bien querida -observó el señor bennet después de que elizabeth leyera la nota en voz alta si tu hija se muere o lo que es peor sucumbe a esa extraña plaga será un consuelo saber que ha sido en aras de conquistar al señor bingley y por orden tuya.

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