Primeras Palabras Septiembre 2014

 

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¿Qué piensa y dice el judaísmo sobre la Palabra de Dios, Palabra que en el Primer Testamento es común a la tradición judeo-cristiana?

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Centro Bíblico Nuestra Señora de Sión Av. Directorio 440 – C.A.BA. www.sion.org.ar Una reflexión desde el judaísmo sobre las lecturas del Primer Testamento de la Liturgia Cristiana Dominical. Frecuentemente leemos y meditamos la primera lectura de la liturgia dominical desde el Evangelio o del Nuevo Testamento. Pero podemos dar un paso nuevo, diferente, y que sea acorde al carisma de Nuestra Señora de Sión: recibir el pensamiento judío sobre estas lecturas. ¿Qué piensa y dice el judaísmo sobre la Palabra de Dios, Palabra que en el Primer Testamento es común a la tradición judeo-cristiana? Para compartir esta Palabra, la rabina Silvina Chemen (silvina.chemen@gmail.com), nos ayudará a leer las lecturas del Primer Testamento que corresponden al mes de Septiembre de 2014. Esperamos brindar un aporte y un importante servicio a todos los hermanos con esta iniciativa. (NOTA: Los judíos no pronuncian ni escriben el nombre de Dios, por eso verá en el escrito la palabra D''s en lugar de Dios; los textos son tomados de la Biblia Latinoamericana). Domingo 7 de Septiembre de 2014 – 23º Domingo de tiempo ordinario Ezequiel 33,7-9 Así dice el Señor: "A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte!", y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida." Estos versos de la liturgia cristiana, resuenan en mi a partir de la fecha que estoy transitando en el calendario judío, dado que estamos pasando por el mes de Elul, el mes de la reflexión y la introspección, que marca el final de este año y nos prepara para comenzar el siguiente a finales de este mes de septiembre. Es un mes en donde nos dedicamos a buscar en nosotros mismos aquellas acciones que nos hicieron abandonar el proyecto sobre nosotros mismos; bucear en nuestros actos y nuestros pensamientos para volver al camino de la justicia y de la ética. Así que en este marco comentaré el texto del profeta. Y para ello debo seguir con la lectura del capítulo 33. SI no, nos vamos a quedar con la impresión de que el malvado es castigado, por el guardián del atalaya- la casa de Israel- que sólo se salvará a sí mismo… y el versículo exactamente posterior a esta lectura dice así: Tú, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos? Diles: Vivo yo, dice el Señor que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel? (Ez. 33:10-11) Volveos volveos… retornar es lo que nos hace salvarnos de nuestros errores. Es un trabajo profundo sincero del corazón: desandar los caminos del error para volver a nacer. Dios no quiere la muerte de los malvados- de acuerdo con las palabras del profeta- sino que los desafía a revisar sus acciones y poder repararlas. Primeras Palabras Septiembre 2014 - centro bíblico nuestra señora de sion – www.sion.org.ar

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Y esto me recuerda un versículo del Levítico: ``No odiarás a tu compatriota en tu corazón; podrás ciertamente reprender a tu prójimo, pero no incurrirás en pecado a causa de él. (Levitico 19:17) Lo que sí debemos hacer es reprender a nuestro prójimo cuando vemos que está cayendo. Alertarlo, guiarlo, involucrarnos aunque no toque nuestras vidas… salvarlo de algún modo de perder el rumbo… y así todos juntos seremos salvados. Domingo 14 de Sept de 2014 – Exaltación de la Cruz Números 21,4b-9 En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo." El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes." Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: "Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpiente quedarán sanos al mirarla." Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado. Sé que quizás estén esperando un comentario sobre la serpiente en el estandarte, pero a mí, de este párrafo lo que más me inquieta es el reclamo del pueblo ahora libre, contra Moisés. Comparto con Uds. un texto que escribí al respecto: "Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés diciendo: ¿Por qué nos sacaste de Egipto para morir en el desierto? Aquí no hay ni pan ni agua, y ya estamos hartos de este pan insustancial" (Números 21: 5) El pueblo de Israel en el desierto reclamaba y reclamava con desánimo y falta de iniciativa, con queja codiciosa exigiendo por sobre todo lo que se les daba. En este versículo en particular, hay un Midrash (exégesis rabínica) que intenta dar luz sobre la oscuridad que produce un grupo de personas despreciando las bondades de sus vidas e idealizando un pasado que con seguridad “no fue mejor”. "Los que hablaron fueron los miembros del pueblo que quedaban del decreto que debían todos morir en el desierto, estos no tenían tranquilidad y no soportaban sus propias vidas." (Números Raba 19.21); Y acá me surge una pregunta existencial acerca de nuestra condición de mortales: ¿Cómo se puede vivir sabiendo que vamos a morir? Si estos miembros del pueblo sabían que sus vidas se terminarían en el desierto, es lógico comprender su reclamo, una especie de “manotón de ahogado”, de pelearse con el destino- o con su “no destino”, su frustración de llegar a la promesa..., al fin y al cabo termino solidarizándome con quienes tanto critiqué. Aunque pensándolo bien, de todos modos, todos sin excepción nos vamos a morir, en algún momento. ¿Eso nos da derecho a no trabajar para tener una buena vida el tiempo que nos toque estar acá en esta tierra? Ser seres finitos significa que por un lado no tenemos poder para todo pero a la vez implica que tenemos poder para mucho, para lo que nos toque mientras podamos contar nuestros días. Somos seres históricos que no podremos retroceder el curso del tiempo hacia atrás y quizás por eso lo idealicemos, lo reinventemos y le pongamos a lo que pasó un sesgo de perfección; pero no exactamente porque fue mejor, sino porque fue antes, antes que hoy, cuando el final está inexorablemente más cerca. Vivir con la percepción del final, todo el tiempo empaña el brillo del desafío de cada día y a su Primeras Palabras Septiembre 2014 - centro bíblico nuestra señora de sion – www.sion.org.ar

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vez nos arrastra a una falacia: creer que vivimos como en una línea recta, nacemos, vivimos y desaparecemos. Y digo falacia, porque nuestra concepción de vida es circular, y cuando nos vamos no se termina sino que vuelve a comenzar. ¿Qué imagen habrán dejado estos eternos desagradecidos y desconfiados a sus hijos, respecto de la esperanza y el futuro? Porque al fin y al cabo, la generación que quedó en el desierto fue la que crió a los que ingresaron a la tierra de la promesa. Uno no elige el final de su tiempo, pero sí elige el modo de vivir cada instante, si se ocupa o no de dejar huellas de inmortalidad, si se responsabiliza por un mensaje a las próximas generaciones que estimule la experiencia y la vitalidad. Quizás como esclavos que fueron, la dimensión de la trascendencia de la vida les fue extirpada desde el nacimiento. Los esclavizados no tienen un propósito más que durar lo que les dure la biología. Las personas libres aspiramos a otros cuestionamientos que tienen que ver con las preguntas que le dan verdadero sentido a nuestros días. Ellos no podían. Ellos no sabían. No hubieran podido disfrutar de la belleza de una tierra libre. Nosotros hoy nacimos libres. Pero la pregunta perdura. Que cada uno pueda encontrarse en las respuestas. Doming 21 de Septiembre de 2014 – 25º domingo de tiempo ordinario Isaías 55,6-9 Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos -oráculo del Señor-. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes. Y como comentaba para la lectura del 7 de septiembre, estoy viviendo tiempos en los que estoy leyendo estos textos para pensarme y repensarme a la hora de conmemorar una nueva creación del mundo- Rosh Hashaná- comienzo del año judío; que más allá de la veracidad histórica posee una veracidad simbólica: empiezo el año juzgando y siendo juzgada por el Creador acerca de lo que hice con el mundo que Él me dio. Y allí aparece el texto del profeta Isaías: Isaías 55:7 "Abandone el malvado su camino, y el hombre injusto sus pensamientos". No pensemos que estamos obligados a arrepentirnos sólo por las transgresiones que tienen que ver con actos graves, visibles, condenados por las leyes de cualquier nación democrática. Así como debemos arrepentirnos de ese tipo de actos, así deberemos examinar nuestros sentimientos de maldad, el enojo, los celos, las burlas, nuestras ambiciones desmedidas, y la codicia. Así escribió Maimónides: (adaptación) ¿Cuántas veces durante el año que pasó dijimos: Esto no lo voy a hacer más? Recordemos hoy aquellas transgresiones que nadie conoció excepto nosotros. Antes de buscar el perdón de Dios, nos debemos perdonar a nosotros mismos. Por ello en este día, nos tornamos hacia nosotros mismos y listamos las transgresiones de las que otros nunca supieron y comenzamos a concedernos nuestro propio perdón. Domingo 28 de Sept de 2014 – 26° domingo de tiempo ordinario Ezequiel 18,25-28 Así dice el Señor: "Comentáis: "No es justo el proceder del Señor." Escuchad, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, Primeras Palabras Septiembre 2014 - centro bíblico nuestra señora de sion – www.sion.org.ar

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ciertamente vivirá y no morirá." Dos comentarios me inspira esta lectura: una por su recorte y otro por su traducción. Revisemos cómo empieza este capítulo 18: Vino a mí palabra del Señor, diciendo: «¿Qué pensáis vosotros, los que en la tierra de Israel usáis este refrán, que dice: »“Los padres comieron las uvas agrias, y a los hijos les dio dentera”? (18:1-2) Y aquí es donde va a sentenciar que los hijos no son responsables sobre el proceder de sus padres y Dios no los castiga por ello: El alma que pecare, esa morirá. Los hijos no podrán llevar las iniquidades de los padres ni los padres deberán llevar las iniquidades de los hijos: La justicia del justo será sobre él, y el pecado del impío será sobre él . (Ezequiel 18:20) Ésta fue una innovación teológica -si se me permite el término- frente a la creencia que Dios hacía pagar los pecados de una generación, hasta su tercera y cuarta descendencia. Claramente el profeta está diciendo que cada uno debe hacerse cargo de sus actos. Mi segunda observación es acerca de la traducción: “el malvado se convierte de la maldad Si recapacita y se convierte”… porque en hebreo no aparece tal palabra, sino la que utiliza es “lashuv”- retornar… término que vengo compartiendo con Uds. acerca de mi propio proceso de retorno -en hebreo Teshuvá- este tiempo en donde los judíos somos juzgados por nuestras acciones pero que- como dice la tradición rabínica- el veredicto del cielo puede ser modificado a partir de un sincero retorno y cambio de actitud. En este sentido traigo un relato para compartir con Uds. acerca de las condiciones de este proceso de retorno: Una noche tarde, el Rab Israel (Lipkin de Salant), entró a la casa de un zapatero. El zapatero estaba sentado realizando su tarea bajo el titilar de una vela que estaba a punto de extinguirse. El Rab Israel le preguntó: “¿Por qué continúas trabajando? Ya es muy tarde. Además tu vela pronto se apagará y no podrás terminar lo que estás haciendo”. El zapatero le respondió: “Eso no es ningún problema. Mientras la vela arda es posible trabajar y reparar”. El Rab Israel se quedó muy impresionado ante estas palabras, porque si en el mundo de las necesidades físicas se debe trabajar todo el tiempo que la vela arde, cuánto más la persona debe trabajar para mejorarse espiritualmente mientras el alma -“la vela de Dios”- está en él. Primeras Palabras Septiembre 2014 - centro bíblico nuestra señora de sion – www.sion.org.ar

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