En Torno a Lafinur - Juan w. Gez - Delfina Varela Domínguez de Ghioldi

 

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En Torno a Lafinur - Juan w. Gez - Delfina Varela Domínguez de Ghioldi

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En torno a Lafinur COMISIÓN DEL BICENTENARIO La Provincia de San Luis, con motivo de conmemorarse el Bicentenario de la Revolución de Mayo, se concentra en celebrar tan importante acontecimiento a fin de reafirmar los lazos de comunicación, respeto e integración entre todos los habitantes de esta tierra. El Cabildo de San Luis fue el primero en reconocer la Revolución de Mayo mostrando así su vocación libertaria. Consolidado el movimiento revolucionario, el pueblo puntano se destacó por su generosa y heroica contribución a la gesta de la independencia nacional, y entre otros hechos, respondió al llamado Sanmartiniano. En este Bicentenario la Provincia de San Luis continuará con sus políticas de progreso y desarrollo, en la esperanza que nuestras generaciones venideras se encuentren unidas en el respeto y reconocimiento a la participación histórica colectiva de los hijos de esta tierra, a quienes en este Bicentenario rendimos tributo y homenaje. El Gobierno de la Provincia de San Luis ha constituido la Comisión Honoraria del Bicentenario de la Revolución de Mayo 1810-2010, presidida por el Gobernador Alberto Rodríguez Saá, e integrada por Legisladores Nacionales por San Luis, autoridades Legislativas Provinciales, autoridades del Poder Judicial, Intendentes Municipales e Intendentes Comisionados, representantes de Instituciones Religiosas, Autoridades Universitarias, Autoridades Militares, ONGs, Fundaciones, Juntas de Historia, Comunidades Originarias de la Tierra, Colectividades, Asociaciones, entidades intermedias y por todos aquellos habitantes que quieran adherir voluntariamente. Esta Comisión será coordinada por el Ministerio de Gobierno, Justicia y Culto, todos los Ministerios del Poder Ejecutivo Provincial referidos a esta conmemoración y por el Programa San Luis Libro, dependiente de la Secretaría General, Legal y Técnica de la Gobernación. (Extraído y sintetizado del Decreto N° 3316 - MGJyC-2009) 3

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Juan W. Gez - Delfina Varela Domínguez de Ghioldi Gez, Juan Wenceslao En torno a Lafinur / Juan Wenceslao Gez y Delfina Varela Domínguez de Ghioldi. - 1a ed. San Luis : SLL - San Luis Libro, 2011. 232 p. : il. ; 26x19 cm. ISBN 978-987-1787-09-8 1. Historia Regional. I. Varela Domínguez de Ghioldi, Delfina II. Título CDD 982.62 Fecha de catalogación: 16/06/2011 Es una publicación del Programa San Luis Libro, dependiente del Ministerio de Turismo, de las Culturas y Deporte de la Provincia de San Luis. 1ª Edición: 2011 1000 ejemplares © 2011 San Luis Libro San Luis Libro 25 de Mayo y San Martín - San Luis e-mail: sanluislibro@sanluis.gov.ar Ilustración de tapa: "Juan Crisóstomo Lafinur" Acuarela de Jean Philippe Goulu, de 1820. ISBN: 978-987-1787-09-8 Fecha de publicación: Septiembre de 2011 Diseño y diagramación: Elisabet Sudack Impreso en Payné S.A., Av. Lafinur 924, Tel. 02652-422037, San Luis. Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723 Libro de Edición Argentina Queda prohibida la reproducción parcial, o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros medios, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446 4

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En torno a Lafinur El Gobierno de la Provincia de San Luis cumple y seguirá cumpliendo con los preceptos constitucionales y las normativas vigentes respecto a asegurar el desarrollo humano y social de sus habitantes. El derecho a la cultura, a la información, a la publicación y a la difusión de las ideas es un derecho humano fundamental, con el que este proyecto político ha desarrollado fuertes lazos y claras acciones en su defensa. Invertir en cultura es fortalecer los cimientos republicanos y consolidar la convivencia democrática armónica, en un marco de pluralismo, tolerancia y respeto por el otro. Invertir en cultura es también propender a difundir la obra y engrandecer el patrimonio cultural provincial, potenciando así la libertad de pensamiento y el universo de las ideas, la literatura y la palabra escrita en general. Por la defensa y ratificación de este derecho el Programa San Luis Libro suscribe y se sustenta en la Ley Provincial Nº I-0002-2004 (5548) que dice en su art. 1º: El Estado Provincial garantiza el derecho fundamental a la libertad de pensamiento, religiosa y de culto reconocido en la Constitución de la Provincia de San Luis. acercar el libro al pueblo 5

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En torno a Lafinur PRÓLOGO Desde el alba de nuestra república hasta nuestros contemporáneos tiempos, la historia de la cultura de la provincia de San Luis ha contado con destacados representantes. En este contexto, el “Programa San Luis Libro” ha venido realizando la recuperación y reedición de obras de autores puntanos que han trascendido su época y pueden, en alguna medida, ser considerados clásicos, en el más puro sentido del término. Entre ellos debemos señalar a Juan Crisóstomo Lafinur, de singular significado en los comienzos de las letras argentinas, Juan W. Gez, destacado investigador de las ciencias sociales, y Delfina Varela Domínguez de Ghioldi, reconocida docente de filosofía del siglo XX. Los dos últimos convergen en el estudio y difusión de la vida y obra de Lafinur cuyos escritos, en particular sus poemas, exaltaron, en una marcada orientación patriótica, los primeros tiempos de la lucha por la independencia. Las páginas escritas por estos ilustres puntanos dan cabida a otros protagonistas y conceden refugio a dispares y complejas ideas. Hace muy poco tiempo el escritor peruano Mario Vargas Llosa sostuvo en su aceptación del Premio Nobel: La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en que nacimos, transcurrimos y morimos. Siguiendo este concepto, creemos que la obra de nuestros escritores adquiere otra dimensión al ser hoy, evocados. Al aproximarnos a su pensamiento, podemos, además, en esta recopilación, recorrer nuestra historia, desde fines del siglo XVIII hasta el presente. Formando, en conjunto, un invalorable material de colección y consulta para comprender la evolución de la historia de la cultura de San Luis, y, en un marco más amplio, la de nuestro país. En rigor, a través de los escritos de Lafinur, Gez y Varela Domínguez contemplamos dos siglos de historia y comprendemos la gravitación de sus ideas, al generarse una fraternidad literaria que nos permite preservar la memoria individual y colectiva. En fin, nuestros tres autores confluyen en un idéntico sentir: el amor y entrega a la docencia. Común característica que los identifica, por otra parte, con su tierra natal, cuna de maestros. Prácticamente, la obra de estas tres personalidades de las letras puntanas nos conduce al reconocimiento de su trascendencia y nos permite darle entidad a las nociones sobre libertad de pensamiento y lealtad en la construcción de las ideas. En verdad, la personalidad de Juan Crisóstomo Lafinur, emerge tanto de sus propios escritos como de los estudios historiográficos y filosóficos concretados por sus comprovincianos Juan Wenceslao Gez y Delfina Varela Domínguez de Ghioldi. *** 9

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Juan W. Gez - Delfina Varela Domínguez de Ghioldi Juan Crisóstomo Lafinur1 reconocida personalidad de las letras argentinas, periodista, filósofo, docente, y poeta. Su versátil pluma le permitió abarcar temas políticos y filosóficos, desde la prensa o la cátedra. En verdad su vida fue breve, pero la vitalidad de su pensamiento, que trascendió su propio tiempo, es extensa y se explica por múltiples factores que hemos procurado analizar, sin perder de vista la influencia de las “circunstancias”, de su entorno. La tradición reconoce a La Carolina, San Luis, como su lugar de nacimiento, cuya traza antigua todavía se conserva, constituyendo uno de los más interesantes ejemplos de arquitectura en piedra que existe en la provincia. Ubicada en las cercanías del cerro Tomolasta se originó en la explotación de yacimientos auríferos. Tal como Sobremonte lo mencionó en sus Memorias de Gobierno: Descubierto el nuevo mineral de oro en la jurisdicción de San Luis, a distancia de 70 leguas de Córdoba, formó una población nombrada La Carolina, que ya tenía 64 casas, principiada la iglesia y repartidos los solares, y establecida la policía; para formalizarla con el título de villa. En este paisaje, Juan Crisóstomo Lafinur vivió parte de su infancia, y es sabido que los primeros años en la vida de un ser humano ejercen una marcada influencia en la edad adulta. Por esta razón pensamos que, en el instante final de su vida, debió recordar su infancia en los Cerros Ricos. Así, desde este punto de partida, recreamos el transcurrir del pensador, sin olvidar los escenarios en los que actuó. Ya en los primeros años de nuestra independencia, dedicó su existencia a una lucha ardorosa, legítima y, finalmente, circunscripta al plano de las ideas. En este combate él transitó diferentes etapas, coincidentes con su crecimiento espiritual. En Córdoba completó una formación que veríamos, luego, traspuesta a otros escenarios: el Ejército del Norte, la ciudad de Buenos Aires, Mendoza y, finalmente, Santiago de Chile. La voz poética tuvo que encargarse de la transmisión del mensaje. El filósofo enfrentar una oposición conservadora, el periodista testificar, como formador de la opinión pública, y el docente transmitir ideas que pretendían inculcar la libertad de pensamiento a sus discípulos. Aquí, en la medida de lo posible, podemos recuperar vivencias pasadas. Contando, para esto, y como en una representación teatral, con diferentes actos: En la Córdoba de comienzos del siglo XIX, entre la dominación española y los inicios del proceso revolucionario, cursó estudios en el colegio Montserrat. Ingresó en la universidad, pero no pudo terminar el doctorado en Teología, por cuanto fue expulsado por indisciplina en 1814. En este momento se manifestó su alma rebelde y conoció, también, el valor de la amistad, particularmente en Agustín Delgado y Juan Cruz Varela. 1 Con relación a la vida y obra de Juan Crisóstomo Lafinur, seguiremos, en lo concerniente a aspectos filosóficos y obra poética, el ensayo Lafinur: Un filósofo sin tiempo y un espacio sin fronteras de Teresa Fernández Bengoechea, autora, también, de este prólogo. 10

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En torno a Lafinur Durante su permanencia en el Ejército del Norte, al que se incorporó en 1814, y en la Academia de Matemáticas, fundada por Belgrano en Tucumán, se habría aproximado a las ideas enciclopedistas. Al respecto, estimamos que el ingeniero Dauxión Lavaysse, allegado a él, lo podría haber acercado a pensadores ilustrados, particularmente, de Francia, Inglaterra y España. Así mismo, destacamos la preocupación de don Manuel por la enseñanza y la transmisión de las “nuevas ideas” en América del Sur. Abandonó Lafinur, más tarde, la carrera militar y se dirigió hacia Buenos Aires. En la “Gran Aldea” se dedicó a la docencia y a las letras. Destacándose como profesor de filosofía, aunque también fue poeta, periodista, actor y cultivó la música, en el piano y en la guitarra. Ricardo Rojas, resume con claridad esta época: Él laicizó la cátedra, desde el traje de maestro que antes fue clerical hasta las ideas que también lo fueron. La incipiente doctrina de Lafinur, que pareció más subversiva por ser nueva, se inicia como una simple reacción contra el escolasticismo, y concluye en la enseñanza del sensualismo de Condillac y el ideologismo de Destutt de Tracy.2 En fin, ocupó la cátedra entre 1819 y 1820, periodo de intensa polémica por el contenido y tono de sus enseñanzas, por lo que tuvo que abandonar la docencia. Destacamos, paralelamente, en esta época, su pertenencia a la logia Valeper y a la Sociedad de Amigos del Teatro, puesto que advertimos la influencia de las representaciones dramáticas como formadoras de opinión pública. Fue, también, un destacado exponente de la prensa rioplatense, en la explícita renovación de la vida social e intelectual. Hacia 1821 debió viajar a Mendoza, donde enseñó en el Colegio de la Santísima Trinidad. De esta época señalamos su actividad multifacética: fue docente, promotor del sistema de enseñanza lancasteriano, compositor, actor, periodista y escritor. Se preocupó, además, por la preservación del acervo bibliográfico. Pero, con el cambio de gobierno en la provincia, se reiteró la persecución ideológica, por lo que emigró a Chile. En Santiago continuó con su labor periodística, publicando una parte significativa de su obra poética. Contrajo enlace con Eulogia Nieto. Y, murió en Santiago de Chile un 13 de agosto de 1824, debido a las heridas recibidas por una caída de un caballo; tenía sólo 27 años. Cerrado el último episodio de su vida, estimamos necesario recoger, de su obra, un pequeño poema, que refleja, como en un cristal, sus sentimientos, y quizás, aquí encontremos la razón por la que Juan María Gutiérrez lo llamara el poeta romántico de nuestra época clásica, puesto que además de sus odas y cantos patrióticos, escribió expresivos poemas de amor. Tal el caso de A una rosa, donde dijo: (…)/ Recógeme estas lágrimas que lloro/ En tu nevado seno, y si te toca/ A los labios llegar de la que adoro/ También mi llanto hacia tu dulce boca/Correrá, probarálo y dirá luego/ Esta rosa está abierta a puro fuego. 2 En Ricardo Rojas, Historia de la Literatura Argentina, T. 1. Buenos Aires, Kraft, 1924. 11

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Juan W. Gez - Delfina Varela Domínguez de Ghioldi Ciertamente, Lafinur ha sido considerado, por Juan María Gutiérrez (y otros estudiosos) como un prerromántico, sobre todo por sus trabajos más intimistas. Tal el caso del fragmento anterior y del siguiente: A una señorita: / Leyendo dulces novelas/ Que están respirando amores, / Aprended a hacer favores/ Puesto que tan hábil sois/ (…)/ Tuvierais en Grecia altares/ Como en mi pecho señora, / Demostrando al que os adora/ Dulce sensibilidad3. Sin embargo, en lo que respecta a sus composiciones patrióticas, se lo ubica dentro del neoclasicismo. En este contexto escribió: Canto Elegiaco a la muerte del General Belgrano, Oda a la Oración Fúnebre pronunciada en la Iglesia Catedral de Buenos Aires por su prebendado doctor don Valentín Gómez, en las exequias del General Belgrano, Oda a la Libertad de Lima y el Himno Patriótico, y el Canto Fúnebre a la muerte del General Belgrano. Por lo demás, en la Lira Argentina (1824), obra de Ramón Díaz, se recopiló, parte de sus trabajos poéticos que respondían al neoclasicismo, Y, aun cuando los motivos guerreros predominaban, observamos en sus versos un sentido social y una genuina preocupación por la educación popular. La poesía neoclásica es hermana gemela de la independencia, dijo Florencio Varela, y Cayetano Rodríguez amplió esta idea: la patria es una nueva musa que influye divinamente. Pero, y como ya lo dijimos, a pesar de la prevalencia de lo militar y patriótico, en su obra encontramos, igualmente, inspiración en las cuestiones mundanas y en la crítica social, como en su poema El Fanatismo: (…)/ ¿Cuál es la causa fatal/ De la falta de instrucción, / De haber tanto motilón/ Y de propagarse el mal?/ ¿Quién el de que un animal/ Nos elogie el servilismo?/ El fanatismo. En fin, la obra poética de Lafinur, que se conserva, estaría compuesta por unas 25 piezas, de variada temática, sentimentales y vivaces. Asimismo, debemos subrayar que el poeta más importante del neoclasicismo fue Juan Cruz Varela, amigo de nuestro pensador, a quien dedicó estos versos, que resumen el universo creativo de Lafinur: (…)/ Después cuando enseñaba/ Vi la filosofía,/ Como en la culta Europa/ Aquí en la Patria mía/ Tributar me propuse/ La alabanza debida/ A Lafinur, el joven/ A quien con rabia impía/ El genio furibundo/ Del fanatismo mira,/ Y a quien desde muy tierno,/ Tierna amistad me liga./En el laudable empeño/ Mi mente se fatiga/ Por encontrar palabras/ De su alabanza dignas:/ Pero rebelde el canto, / Ni a la amistad se brinda/ Que la invoqué anhelante/Y sonó Amor la lira4. Este tributo de Varela, a su amigo de la juventud, tiene, además, otra connotación: la del exilio político y cultural, puesto que él murió en Montevideo mientras corregía sus traducciones latinas; y a Juan Crisóstomo le sobrevendría la muerte en su refugio en Chile, siendo aún muy joven. A los dos les correspondió el destierro como común destino. 3 Son también de su autoría: La amistad, el amor (sonetos), A ella, Las violetas, Lenguaje de ciertos patriotas del día, Los pelucones, El fanatismo, Fábula, y la traducción La caída de las hojas. Elegía de Merville, entre otros. 4 Juan Cruz Varela, En el Correo del Domingo, Buenos Aires, junio de 1866. 12

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En torno a Lafinur Por último, durante un largo tiempo el pensador puntano no tuvo el reconocimiento que su obra merecía. Hasta que Juan María Gutiérrez llevó a cabo una intensa indagación con el propósito de recuperar los años primeros de nuestra historia de la cultura, logrando reconstruir la vida de Lafinur y difundir sus ideas. Pero, fue otro hombre, natural de San Luis, Juan Wenceslao Gez, quien concretó un completo estudio (el más importante realizado hasta la actualidad) sobre su vida y su obra. *** Juan Wenceslao Gez: fue un maestro de generaciones, cuyo universo de conocimientos respondía, además de una formación erudita, a una fuente inagotable de profundas vivencias. Nació, en la ciudad de San Luis, el 28 de septiembre de 1865. Sus padres fueron Juan María Gez, francés, y Damiana Pérez y Muñoz, puntana. Se casó con María Dolores Sabarot con quien tuvo seis hijos. Fue alumno del Colegio Nacional donde se interesó por los autores franceses. El traslado del grupo familiar a Mendoza, determinó que continuara sus estudios en el Colegio Sayanca. Regresando luego a San Luis, donde prosiguió su formación en la Escuela Normal anexa al Colegio Nacional. Por ese entonces ya se había aproximado al periodismo, que le dio una pluma ágil y vivaz, e incorporado al centro Unión y Progreso. En Buenos Aires asistió a la Escuela Normal, graduándose como profesor en 1888. Y, ya en su vida adulta, realizó una intensa actividad política, ejerciendo los siguientes cargos: Defensor General de la Provincia (1892), Diputado provincial por el Departamento de Pedernera (1893), Elector de gobernador (1893), Diputado provincial del Departamento de Belgrano (1894), y Convencional para la Reforma de la Constitución de la Provincia de San Luis, entre otros. Como intelectual y hombre de acción contribuyó al desarrollo del estudio de la historia y de la geografía de San Luis. Por ejemplo, todavía se lo recuerda recorriendo la provincia, en soledad, acompañado por su inseparable teodolito. Tampoco podemos omitir su trabajo como educador, desde donde procuró la profesionalización de la historia, ejerciendo la docencia en diferentes cargos y lugares del país, como por ejemplo en la Escuela Normal de Maestras de Niñas de San Luis y en la Escuela Normal de Profesores de la Ciudad de Buenos Aires. Fue, así mismo, director de la Escuela Normal de Dolores (Provincia de Buenos Aires) y de la Escuela Normal de Corrientes, donde se jubiló en 1918. Manteniendo, por lo demás, con el museógrafo e historiador Carranza (fundador del Museo Histórico Nacional) una nutrida correspondencia, que le facilitó singular y confiable documentación. Por otra parte, en 1903, fue miembro correspondiente a la Junta de Historia y Numismática (hoy Academia Nacional de la Historia) de la que era presidente Bartolomé Mitre. Falleció el 17 de mayo de 1932, en Buenos Aires. En 1937 sus restos fueron trasladados a San Luis, ciudad que atesora su legado. 13

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