Nº 23. "Horizonte de Letras"

 

Embed or link this publication

Description

Revista digital de creación literaria, editada por Asociación de Escritores de Alcorcón "Alfareros del Lenguaje"

Popular Pages


p. 1

Revista digital de Creación Literaria Editada por: Sumario Editorial (pág. 4) Nuestros socios (pág. 5) Relato (pág. 5) Microrrelato (pág. 18) Quijotes del Arte (pág. 19) Nuestros colaboradores (pág. 21) Relato (pág. 21) Microrrelato (Pág. 35) Poesía (pág. 36) Ensayo histórico (Pág. 39) A la mesa con… (pág. 44) Entrevista (pág. 46) Publicaciones recibidas (pág. 49) Entrevista a Mª Dolores Piña, miembro fundadora del Grupo Literario “Musarte” EJEMPLAR GRATUITO ©: Revista "Horizonte de Letras". Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 La Revista "Horizonte de Letras" no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 2

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 2 de 54 ©: Revista “Horizonte de Letras” Editada por: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 Dirección, evaluación y coordinación: Rafael Gálvez José Bárcena Fernando J. Baró Ignacio León Enrique E. de Nicolás Maquetación: Enrique E. de Nicolás Para contactar con nuestra asociación: www.alfareroslenguaje.org info@alfareroslenguaje.org Para suscripciones y colaboraciones literarias: www.horizonte-de-letras.webnode.es horizontedeletras@gmail.com __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 3

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 3 de 54 Fundada en 2009 por Enrique Eloy de Nicolás Nº 23 Abril-Junio de 2014 EDITORIAL NUESTROS SOCIOS RELATO “Mi capricho”, del Marqués de Alféizar “El artista”, de Rafa Gálvez “Basilio, el miserable”, de Enrique Eloy de Nicolás “Amor y Libertad”, de Ignacio León Roldán “Burbuja”, de Santiago J. Miranda, Rafael Gálvez y Ana Garrido MICRORRELATO “Biografía Planetaria”, de Silvia Segarra Alegre QUIJOTES DEL ARTE “Antonio Mingote. Pintor de Madrid”, por José Bárcena NUESTROS COLABORADORES RELATO “El cuento de Nunca Acabar”, de José Carlos Iglesias Dorado “Psiquiátrico”, de Eva Mª Medina Moreno “Relatos fantasmagóricos”, de Lourdes Martínez Cuenca “Por culpa de un dinosaurio”, de Cristian Koch “Otra oportunidad”, de Pepito Grillo MICRO-RELATO “Afrodita”, de Vanesa Domínguez Palomeque POESÍA “Amarga despedida”, Mª Isabel Rodríguez Fuertes “Labios que con furor tanto he besado”, de José Baró de Irureta “Quisiera gritar al mundo…”, de Rosa Frías ENSAYO HISTÓRICO “Movimientos Centrífugos en España. Antonio Pérez del Hierro (capítulo I)”, de Cesáreo Jarabo Jordán A LA MESA CON… “Julio César (año 100 a.C.-44 a.C.)”, de J. Torres, cocinero de las letras ENTREVISTA Mª Dolores Piña López de La Osa, miembro fundadora del Grupo Literario Musarte PUBLICACIONES RECIBIDAS __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 4

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 4 de 54 La ilusión es libre, como las personas; y las personas que confeccionamos esta revista estamos repletos de ilusión… Ilusión por dar a conocer nuestros escritos, los de los socios de la recién creada asociación “Alfareros del Lenguaje”; por acercaros los escritos de todos nuestros colaboradores, que nunca han dejado de serlo. Ilusión por mejorar la revista que tenéis ante vuestros ojos, que es la nuestra y, al mismo tiempo, la vuestra; creando secciones fijas que ojalá se perpetúen en el tiempo. Ilusión por que la revista “Horizonte de Letras”, principal publicación de nuestra asociación, llegue a todos los rincones del mundo y sea del agrado de todos. Ilusión por ofreceros nuestra asociación, por abriros sus puertas y nuestros corazones; deseando que nos veáis como amigos que compartimos algo muy grande, como es la literatura y el amor por escribir. Ilusión para que este recién iniciado proyecto salga adelante y para que muchos de vosotros –ojalá fuerais todos- os unáis a este pequeño equipo que emprende camino con la mochila preparada para ir recogiendo lo mejor de cada uno de vosotros. Aquí nos tenéis para lo que gustéis… Con la ilusión que os describo y con las ganas de aquel que comienza una empresa maravillosa. No dejéis de consultar nuestra página web www.alfareroslenguaje.org (la de la revista ya la conocéis), ni de contactar con nosotros en nuestro correo electrónico info@alfareroslenguaje.org (el de la revista, también lo conocéis). En la sección “Publicaciones Recibidas”, podéis echar un vistazo a algunas de las publicaciones que ya hemos sacado a la luz. Muchas gracias a todos y que a nadie le falte la ilusión. Enrique Eloy de Nicolás __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 5

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 5 de 54 Marqués de Alféizar (cuadro cronológico) 1847. Nace en la casa palacio de sus padres situada en la plaza del Conde de Miranda en pleno corazón del barrio madrileño de los Austrias, Fernando José, hijo primogénito varón de los marqueses de Alféizar. Reina en España Isabel II de Borbón. 1869. Con 22 años tiene uno de sus primeros duelos -será asiduo a los lances de honor- con el desenlace de una muerte y tener que poner tierra de por medio alejándose de Madrid. Periodo revolucionario contra Isabel II. 1874. Muere su padre y a sus 27 años hereda el marquesado de Alféizar, la casa palacio madrileña, una finca de vecinos en La Cuesta de las Descargas, terrenos fuera de la capital y la isla de Alborán. Restauración de la monarquía borbónica con Alfonso XII. 1882. Muere de tuberculosis su morena de ojos verdes y cabellos tan negros que daban en azules, dejando en el alma del marqués una herida incurable. Reina en España Alfonso XII. 1885. A sus 38 años conoce a Ignacio de Figueroa y Mendieta marqués de Villamejor y es asiduo a las mejores fiestas en los excelentes palacios de la nobleza y la burguesía madrileña de la época. Regencia de María Cristina. 1905. En la localidad alcarreña de Huete pasando unos días en casa de su amigo Arturo Sandoval es asaltado y estando al borde de la muerte es rescatado por una bella y misteriosa dama francesa convirtiéndose en un ser de las tinieblas. Tenía 58 años. Reina en España Alfonso XIII de Borbón. 1936-1939. Pasa la guerra civil en Madrid y varias provincias españolas siendo testigo de bombardeos, fusilamientos, quema de iglesias y conventos y toda clase de ejecuciones y crueldades por uno y otro bando. Horrores que plasma en sus escritos. Tiene al estallar la contienda 89 años pero físicamente representa los 58 que tenía cuando se convirtió en un ser humano distinto. Guerra Civil Española. 2013 Hoy día su aspecto sigue siendo el de un hombre de 58 años de edad a pesar de haber nacido hace 166 años. Desde el año 2008 lleva publicando sus memorias, recuerdos, poemas y narraciones. Reina en España Juan Carlos I de Borbón. “Mi capricho” Su sexo disfrutaba en extremo siendo lamido por mi boca. Mi lengua, mis labios y mis dedos no encontraban mejor lugar de entretenimiento que su vulva. Fueron tiempos en los que el amor inundado de sexo y necesidad lujuriosa lo llenaron todo. Yo estaba encoñado por ella. También encaprichado y en contra de lo que otros puedan pensar; enamorado. Enamorado con mayúsculas. Sabe Dios que es cierto. Verla, sentir sus manos acariciándome, sus apetecibles labios en los míos, su lengua inundarme de gustosa saliva... era algo mágico, distinto, fuera de todo tedio. A su lado no existía la rutina. Tal vez el ser algo prohibido, fue lo que embrujó maravillosamente aquel tiempo que fue nuestro. Quedábamos para pasear, besarnos, mirarnos a los ojos y acariciarnos en una colonia de chalecitos construidos durante la dictadura de Primo de Rivera, en lo que a principios del siglo XX eran las afueras de Madrid. Lugar en el que abundan árboles, algunos de ellos con nombres de enamorados grabados en sus cortezas. En uno de ellos labramos nuestros nombres y a su lado una frase: Te echo mucho de menos. Tus ojos brillaban al verme, maravillosos, tiernos, profundos, amorosos... Yo me sentía el hombre más afortunado y feliz sobre la tierra. Si tuviera que identificar la felicidad plena con alguna etapa de mi vida lo haría con esos años de tiempo intermitente vivido junto a ti. En el único bar del entorno, consumíamos cerveza fría, a punto de congelación, y si habíamos comido, tú tomabas whisky con coca cola y yo ginebra con tónica. Luego tras infinidad de besos, confidencias, caricias y tiernas miradas, mi coche seguía al tuyo y en tu casa, tras desnudarnos, iniciábamos __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 6

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 6 de 54 nuestros juegos amorosos, en el dormitorio, el salón, la cocina o el cuarto de baño. Donde se terciara. Mi sexo entraba ansioso por las paredes de tu humedecida y lujuriosa cueva y te invadía un inmenso placer. Sin aspavientos pero constante, sin gritos pero con gemidos y respiraciones cargadas de satisfacción. Añoro sus labios, su morbosa mirada, su lengua húmeda y traviesa, su boca gustosa, sus manos llenas de caricias, sus atractivos y deseables pechos párvulos de areolas sabrosas, su cabello liso, su gozoso ombligo que fue mío. Su idolatrado pubis, generoso, oscuro y apetecible. Su insinuante y prohibido trasero. Todo ello unido a su peculiar y entrañable olor y a sus frases cargadas de amor que me hacían sentirme inmensamente querido. Fue sin duda alguna, el mejor de mis pecados. Recuerdo un día en el madrileño pueblo de Perales de Tajuña. Estábamos paseando y comiéndonos a besos y caricias como de costumbre y una lugareña nos increpó:¡Qué poca vergüenza, en plena calle! Y nos recomendó seguir nuestra sesión de besos y caricias en una era. Comentario que provocó nuestras risas. Como en todas las relaciones amorosas o puramente sexuales nuestra elección de estar juntos, de disfrutar de nuestros cuerpos, de compartir nuestro deseo e intercambiar nuestro placer y nuestros fluidos corporales fue arbitrario. Tuvo su momento y terminó; nada perdura. El paso del tiempo acaba mitigando todo. Nada volvería a ser lo mismo. Pasaron los años y hemos cambiado. Ninguna relación es igual porque cada persona es distinta, cada segundo irrepetible. No fue ni mejor, ni peor que otras mujeres que pasaron por mi vida. Pero sí especial, diferente a las demás. Dejé de verla y no sé qué es de su vida. A veces escucho rumores sobre ella casi todos negativos- pero para mí carecen de credibilidad. No me preocupa en absoluto si son ciertos o no, solo son habladurías tendenciosas sin confirmar. Además cada cual es libre de hacer lo que deseé con su cuerpo y con su vida. Mi capricho quedó atrás, ya es pasado. A veces la recuerdo y solo hay una cosa que desearía que no hubiera cambiado. Algo que no he vuelto a ver en ninguna mujer y que le hacía ser especial; el brillo de sus misteriosos ojos. Madrid, julio de 2007 __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 7

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 7 de 54 Rafael Gálvez Olmo nace en Madrid en 1940. En el 55 trabaja ya para una Agencia de Publicidad en la que llega a ser uno de sus creativos gráficos durante más de cuarenta años. En el 58 le hacen su primera entrevista y ve publicado su primer relato en una revista “de academia”. Escribió desde muy joven y, motivado por esa inquietud se ha relacionado toda su vida con otros amantes de la literatura, por lo que le llevó a ingresar en la recién creada Agrupación Hispana de Escritores, donde fue director técnico de la publicación “Autores Lectores”, que él mismo confeccionó y modernizó durante el tiempo que perteneció a ella, publicando varios relatos (con seudónimo de Sinhué), en dicha revista, a finales de los 60 y principios de los 70. Un largo período de intenso trabajo en su profesión de creativo publicitario, le apartó del mundo literario, aunque no dejó de escribir hasta que, llegado su “relax laboral”, contactó con un grupo de jóvenes escritores con los que creó “La Voz de Ondarreta”, un periódico local (en Alcorcón), de una calidad literaria excepcional, pero de una vida muy efímera por cuestiones muy largas de exponer. Más estos mismos autores (amigos), deseaban seguir juntos escribiendo, culminando con la fundación de la ASOCIACIÓN CULTURAL-EDITORIAL VERBO AZUL, (en Alcorcón). Ha publicado diversos artículos y relatos en periódicos provinciales, y varios libros y relatos cortos en las diversas publicaciones de esta Editorial. Ha recibido varios premios literarios, así como en arte gráfico y fotografía. “El artista” Marinas... interiores... paisajes... retratos... Necesito comunicar con ellos la necesidad que siento de unirme al mundo. Es el único medio de expresión que tengo, y bien me admiran por ello, pero no me comprenden, me desprecian. Trabajo con todo lo que conocen; pincel, espátula, carbón, temple, óleo, acuarela... Doy la imagen afectuosa que todo ser ambiciona... La luz y el color se adueñan de mis cuadros y, embelesados, son contemplados hora tras hora. Profundidad, colorido, belleza... Consigo, con mi arte, la unión del resto de los seres... pero no me dan la mano. Electrizo al curioso y al erudito a través de mi color, de mi fantasía... pero no les sumerjo en mi mundo; no llegan siquiera a la firma garrapateada en la esquina inferior. Los enredo en mi atmósfera, creada con grandes y delicados trazos, sorprendiéndolos con contrastes de colorido inimaginables que les hace perderse en lo más profundo del cuadro... para hacerlos salir, más tarde, con la angustia de que algo muy suyo ha quedado impregnado en aquella tela. Hipnotizo sus sentimientos y les hago ver, entre rojos y azules, sienas o verdes, blancos y negros, la meta ansiada de la existencia. el total anhelo eternamente buscado y jamás alcanzado, aprisionándoles entre perspectivas y formas de modelado que sólo entenderían en su interior. No me lo agradecen. Entinto formas y colores; embriago con ideas y sueños... Doy rojos jamás contemplados; lleva mi nombre el nuevo verde creado a fuego; mis noches son musicalidad de estrellas; los días... ¡Dios, el día!... es un plagio, yo lo sé, pero nadie ha sido capaz de repetirlo. El día es la copia de la creación celestial. Así es. Debería callarlo, pero siento deseos de gritarlo con la esperanza de que todo hombre me comprenda y no me desprecie como si fuese un ser del averno. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 8

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 8 de 54 Mi pintura hace olvidar rencores al resentido; embriaga al amargado y borra la amargura del que sufre... y terminan abandonándose a mi arte. Mi color les arrastra. Es una droga que intoxica la sangre... de una paz y felicidad que nunca antes experimentaron. Mi color es el sonido de cien instrumentos musicales en perfecta armonía. Es aquella melodía que, en la madurez, hace comunión con los años de juventud; es aquel sueño que la mujer evoca de un primer beso que no llegará a olvidar; es la estampa del ayer de un octogenario; es el recuerdo, una ilusión, una quimera quizá, pero también, posiblemente, una realidad o el nacimiento y conocimiento del amor de una adolescencia... o es una criatura que presiente su existencia antes de ser creada... Mis cuadros son dinámicos, tienen fuerza y están vivos... lo que pinto es real. El canto de los pájaros armoniza en mis pinturas más que en sus propios trinos. El árbol del otoño, cuando abandona sus hojas, las mece una y otra vez antes de depositarlas, con suave cariño, sobre el suelo, ante la imposibilidad de mantener una primavera eterna. Mis retratos los besa el sexo contrario. Arte creado con realismo, que engancha lo más placentero de la forma, de la recta o curva, de la intensidad o la transparencia... Figuración por simbolismo representando el sueño de la recta final. Doy en mis lienzo paz; acorto el camino a quien lo necesita, doy luz y fuego al amante de emociones. Mi musa los cita con ardor prometiendo emociones excitantes para la hora en que el sol se escapa y vuelve a esconderse, asustado, quizá por no ver los siguientes pasos. Mis flores huelen; mis arlequines ríen y juegan... Mis desnudos no pueden compararse con ningún otro de toda la historia de la humanidad. Mi arte es reconocido más allá de todas las fronteras. Mi nombre es repetido de boca en boca, y mis cuadros se valoran como nunca hasta hoy se vendieron otros, pero todos los caminos los tengo cortados a manifestación alguna de reconocimiento exterior a mi pintura. Mis caminos son en soledad frente a un mundo circular cerrado, sin ninguna grieta por la que poder asomarme. Sé que las flores volverán a florecer en la primavera, que el sol se levantará mañana iluminando este extraño mundo; que la noche cubrirá al día y que a uno seguirá otro. Sé que mi verdad será reconocida, pero sé que no lo será antes de que vengan otros como yo... y entonces, triunfaremos. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 9

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 9 de 54 Enrique Eloy de Nicolás Cabrero nació en Valladolid en 1966, aunque se crió en la pequeña localidad segoviana de Santiuste de S. Juan Bautista hasta que, tras obtener plaza como funcionario público y pasar algunos años en Castellón de La Plana y Barcelona, se trasladó a Madrid, donde actualmente tiene su puesto de trabajo. A mediados de los años noventa cursó estudios de Geografía e Historia por la UNED. Durante toda su vida no ha dejado de escribir, teniendo en su haber varias colecciones de relatos o cuentos, varias obras teatrales y dos novelas en las que aún está embarcado. En la actualidad es miembro cofundador de la Asociación de Escritores de Alcorcón “Alfareros del Lenguaje”, colaborando en su revista digital de creación literaria "HORIZONTE DE LETRAS" (www.horizonte-deletras.webnode.es), de la cual fue fundador. También es miembro de la "Red Mundial de Escritores en Español" (REMES) y colabora con la revista digital de creación literaria "PALABRAS DIVERSAS". BIBLIOGRAFIA: -“AL ABRIGO DEL OCASO” (relatos). Editorial “Casa Eolo” -“EL TESTAMENTO DE DOÑA LEONOR” (teatro). Editorial “Casa Eolo” -Revista Literaria “LA HOJA AZUL EN BLANCO” (coautor). Asociación Literaria “Verbo Azul”. -Antologías Narrativas “verbo Azul” (coautor). Asociación Literaria “Verbo Azul”. -“LIBRO INFANTIL I” (coautor). Asociación Literaria “Verbo Azul”. -“LIBRO INFANTIL II” (coautor). Asociación Literaria “Verbo Azul”. -“LIBRO HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ” (coautor). Asociación Literaria “Verbo Azul”. “Basilio, el miserable” Le pareció fea y no supo identificar de qué Virgen o Santa pudiera tratarse. Pero le dio igual. El único valor que le otorgó fue el intenso y dorado brillo que despertó su atención. Y sin pensárselo dos veces, la depositó en uno de los bolsillos de su pantalón de pana. Paseaba por un sendero poblado de espigajos y ortigas, con la mano metida en el bolsillo, sintiendo el suave tacto de la medalla que se había calentando ligeramente con el calor de su pierna. Para nada su mano salía de allí. Parecía que la tuviera cosida al forro del bolsillo desde hacía años y que ya estuviera acostumbrado a tal situación. Por su cabeza pasó, muy fugaz, la idea de entregar la medalla a algún agente Municipal, pensando en que pudiera ser devuelta a su dueño. Pero tardó pocos segundos en desecharla por otra: Aquel lunes de Mayo, cuando Basilio paseaba tranquilo y ocioso por el Retiro, encontró, escondido entre unos hierbajos, un colgante dorado que atrapó su atención. Su brillo fue lo que más le impresionó. Se quedó observando el lugar en cuestión, miró a uno y otro lado, receloso de que alguien pudiera estar gastándole una broma de esas de cámara oculta que dan por televisión, y lo cogió con rapidez. Una vez en la mano, seguro de que nadie lo observaba, lo miró con detalle: era una medalla de forma ovalada, con una figura de mujer tallada en su interior y engarzada en una fina cadena; de un color dorado tan intenso que le pareció, a simple vista, oro puro. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 10

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 10 de 54 hacerle un regalo a su mujer el día de su cumpleaños, que ya estaba cerca. Pero tampoco le pareció lo correcto. Tras meditar unos minutos, ayudado por el trino y el gorjeo de los pájaros y el aroma agreste que le rodeaba, decidió sacarle provecho vendiéndola a algún comprador de oro de los muchos que había por la ciudad. Su situación económica no pasaría a ser desahogada, pero al menos podría hacer algún extra que, con el subsidio de desempleo, no podía permitirse. Con esa idea salió del parque, en dirección a uno de los peristas que conocía. Allí, su desilusión fue total: el comprador de oro le dijo que no tenía valor alguno, que no era de oro, sino de un metal mediocre con un baño dorado. Con esa desilusión se dirigió a la boca de Metro más cercana, con la intención de deshacerse del colgante allí mismo, pero una pelea entre mendigos hizo que su pensamiento se apartara del colgante. Justo en el momento en que Basilio pasó al lado de la tangana, todos ellos dejaron de darse mamporros como si estuvieran rodando una escena de cine y el director les hubiera ordenado parar. Cuando llegó a casa, había olvidado por completo que la medalla estaba en el interior del bolsillo. - ¡Vaya horas de venir! –vociferó su mujer, nada más aparecer por la puerta-. Ahí tienes la cena. Seguro que está fría. Pero claro, contigo no se puede acertar nunca. Sin hacer caso alguno, conocedor de las broncas de su mujer a esas horas, fue directo a la habitación. Se quitó la camisa y la colgó en la percha, poniéndose en su lugar una camiseta de algodón. Después se quitó el pantalón que dejó sobre la cómoda y se puso un chándal viejo y desgastado, con el escudo del Real Madrid. Al llegar a la cocina, se sentó a la mesa, frente al frío plato que su mujer le había dejado preparado desde hacía más de una hora. Comenzó a mirar la comida con desgana, sin saber por dónde empezar, sin saber siquiera si quería comenzar. Tenía hambre, pero sólo con ver aquellas sardinas frías y la grasa de la fritura condensada y blanquecina bajo ellas, decidió –como tantas otras veces- que esa noche no cenaría. -Otra vez las sardinas a la basura, para no variar –dijo la mujer nada más verlo aparecer en el cuarto de estar-. Ya estoy empezando a cansarme, ¿sabes? Todos los días lo mismo. Como si con él no fuera la cosa, se sentó en un sillón con orejas, su preferido, de color marrón, algo desgastado y sin un solo fleco de los que tenía de nuevo en la parte inferior. Estiró las piernas y posó las manos sobre su barriga, prestando atención al programa basura que emitían por televisión y al que su mujer era adicta. -Bueno ¿y qué? –preguntó, su mujer-. ¿Has encontrado algo? ¿O te has pasado la tarde dando vueltas por ahí, como siempre? Basilio negó con la cabeza de forma casi imperceptible. Tanto, que su mujer tuvo otro de esos ataques de ira que últimamente padecía gracias a él. -Pero... ¿Eres idiota o te lo haces? ¿Es que no puedes contestarme? ¿O es que estás vacilándome? Más tonta soy yo de estar aquí, aguantándote. Haciéndote la cena todos los días para que tú, encima, la tires a la basura... -¡Estaba helada! -replicó Basilio. -Por supuesto. ¿Y qué quieres? Ven más pronto a casa. Estoy harta de ti, ¿te enteras? El día menos pensado vas a volver a casa y te vas a encontrar solo. ¡No te aguantará ni tu madre! Todo estaba dicho. Basilio se levantó del sillón con furia, sin decir ni una sola palabra a su mujer. Entró en el dormitorio, conectó la radio y se echó en la cama, boca abajo. No podía contener su rabia. En ese momento radiaban el sorteo de la ONCE y Basilio memorizó el número. Se levantó y buscó en los bolsillos del pantalón el cupón que solía comprar todas las mañanas. En ese momento encontró el colgante, lo miró con desprecio y lo arrojó por la ventana, con tal suerte que quedó enganchado en el esquinazo de uno de los ladrillos. “Si lo intentas mil veces, Basilio, seguro que no consigues repetirlo”, se dijo. Lo recogió de su improvisada sujeción, lo miró de nuevo y decidió darle una última oportunidad, al mismo tiempo que lo depositaba sobre la cómoda. De nuevo volvió a la búsqueda. Miró en todos los bolsillos del pantalón hasta que, por fin, encontró el cupón en uno de los traseros. -¡Dios Santo! –gritó- ¡El 22.107! ¡No puede ser! ¡Nos ha tocado! Salió corriendo en busca de su mujer, sin dejar de mirar el cupón, agarrándolo con fuerza con las dos manos. -¡Felipa, nos ha tocado! ¡Nos ha tocado! -¿El qué? –preguntó la mujer extrañada¡Además de tarde, vienes borracho! -Que no, mira. El cupón. Nos ha tocado. Cinco millones... -¿Qué dices? -exclamó su mujer, extrañada, al mismo tiempo que se levantaba de un brinco del sofá-. ¿Estás seguro? No será otra de tus tonterías, ¿verdad?. -Míralo tu misma y convéncete. La mujer cogió sus gafas de encima de la mesa camilla y se las colocó, escrutando con interés el billete. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 11

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 11 de 54 -Sí, vale. El 22.107 ¿Y cómo sé yo que es este número el que ha salido y no otro?. -Mujer, lo oí en la radio. Lo acaban de decir. Y eso no es todo. Creo que nos ha dado suerte un... Un colgante que encontré en el Retiro... Verás, ven. -¿Qué estás diciendo? ¡Estás majara! ¡Eres como un crío! La mujer lo siguió, incrédula. -¿Ves? Aquí está. Al mismo tiempo, Basilio le mostraba el colgante, que se balanceaba colgado de uno de sus dedos temblorosos como un perfecto péndulo. -¡No puede ser! –dijo la mujer, que no salía de su asombro- ¿Tu crees que...? -Estoy seguro, Felipa. Cuando venía hacia casa, en el metro, unos mendigos se estaban dando de palos... Y fue pasar yo, y se acabó la pelea. Después, aquí, en casa, lo arrojé por la ventana... ¡Y se quedó enganchado en el borde del poyete! -¿Y qué tiene que ver eso, idiota? Son casualidades y nada más. -Sí, casualidades. ¿Y qué me dices del cupón? -No se. Me parece todo un poco extraño. ¿Y si es verdad que es mágico? ¡Dios mío, nos podemos hacer de oro! ¡Dámelo! Tu eres tan torpe que podrías perderlo. En ese momento, la mujer hizo ademán de cogerlo, pero Basilio echó la mano hacia atrás, evitándolo. -¡Dámelo, idiota! Tú lo perderías. -¿Por qué? Yo lo encontré. Eres una arpía... Ambos comenzaron a forcejear. La mujer ya casi había conseguido su objetivo, cuando Basilio le golpeó con fuerza en la cabeza con un jarrón de cristal macizo que cogió de la cómoda. Tras unos pocos segundos, Basilio fue consciente de lo que había hecho. Ver a su mujer tendida en el suelo, con la cabeza abierta y el colgante en su mano, le produjo un placer que hacía años que no sentía. -Ha sido un accidente –se dijo, mientras el colgante se balanceaba impulsado por los temblores de su mano-. Diré que ha sido un accidente. En ese momento, una voz radiada le hizo recordar que tenía la radio aún conectada: “Sentimos comunicar a nuestros oyentes que ha habido un error al emitir el número de la ONCE del sorteo de hoy. El correcto es el 22.117, y no el 22.107, como dijimos hace unos minutos. Esperamos no haberles causado ningún problema y perdonen nuestra torpeza”. El techo pareció caérsele encima. No podía creerlo. Y, sin embargo, era cierto. Su rostro comenzó a tomar un color tan pálido como el color del cupón que no dejaba de mirar. En ese momento Basilio bajó de las nubes y aterrizó en la realidad. Miró a su mujer, tendida sobre un charco de sangre que se agrandaba... Miró a la ventana abierta por donde antes había arrojado el maldito colgante... Miró, de nuevo, ese cupón inútil y fallido que tenía en su temblorosa mano... -¡Dios Santo! ¿Qué he hecho? -se dijo, al mismo tiempo que arrojaba con rabia la medalla por la ventana. Se acercó a observar si se había enganchado en algún sitio y comprobó que esta vez no. La medalla estaba abajo, en el suelo. Y, sin pensárselo dos veces, se lanzó al vacío por esa misma ventana por la que dos veces lanzó aquel colgante dorado, del que nunca supo a qué Virgen o Santa representaba. Abajo, multitud de personas se iban agolpando en torno al cadáver de Basilio, preguntándose qué había pasado. Nadie sabía dar más respuesta que había caído de un sexto piso. Alguien se dio cuenta de la presencia del rubio colgante, que brillaba a no demasiados centímetros del pie derecho del desdichado Basilio y lo recogió con disimulo, guardándolo entre sus ropas. Acto seguido se dio la vuelta, marchándose, con las manos metidas en los bolsillos y silbando la canción de moda, calle abajo. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 12

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 12 de 54 Ignacio León Roldán nació en la histórica ciudad de Córdoba. Cursó estudios en el Instituto Góngora, que abandonó por la necesidad de todos los tiempos: el trabajo. Mientras realizaba esta función, no dejó de leer todo cuanto encontró y escribir sin descanso. Actualmente es colaborador de la Asociación Literaria Verbo Azul donde ha publicado sus obras “La orquesta”, “La desconocida” e “Historias asimétricas”, además de otros cuentos en las Antologías que edita esta Editorial. Fue finalista del V Certamen de Narrativa “Manuel Romero” de 2008. “Amor y Libertad” Dichosa jornada ya extinta por las brumas de una noche cerrada, confundida en la madrugada del día siguiente. Allí en la más absoluta soledad del retiro de mi prisión, fue donde hace muchísimo tiempo la conocí, tras arduas e infatigables peripecias. Por brevísimo y fugaz instante vi como de entre una intensa oscuridad, surgía un destello que se exhibía cual sol en pleno apogeo. Ya no tuvo cabida en mí la vacilación, por entender en esa señal que estaba en lo cierto. Por fin se había iniciado el proceso y pronto estaría a mi lado. Todavía hoy me arrebata su complicidad, por eso espero su indulgencia, por la osadía de dejar constancia por escrito y a mi manera, de los pormenores de tan feliz hallazgo. Como el común de los mortales, en aquel tiempo tenía más que asumido el entenderla en singular. Era este hecho y no otro, la grave equivocación en la que me obstinaba. Enloquecido por su ausencia, sucumbía en estados febriles. En uno de ellos acerté a intuir el enigma. Comencé a descifrarlo, solo cuando la imaginé; poliédrica, abarcadora sin tabúes, expansiva sin discriminar, y en última instancia, sin verla como patrimonio de nadie en particular. De esta manera se mostró como todo en nada, y nada en todo. También, como cuadratura de un circulo sin cuadrar. Asimismo, como círculo de vida, y vida devorándose en círculo. Y solo al pensarla como el cuadrado no cuadrante, y el cuadrante no cuadrado, floreció en mi, sin más vida, y “vida sin más”. No fue por casualidad su aparición aquella lejana mañana, porque, a decir verdad, llevaba cortejándome entre brumas claras y oscuras desde los primeros albores de mi incipiente adolescencia. Me encontraba ebrio solo de pensar en ella, y la madrugada preliminar a su hallazgo se deslizaba inquieta, con el dolor añadido de pensar en que jamás lograría alcanzarla. Pero el fervor ansioso de conseguirla, dio su fruto. De improviso su silueta principió a adquirir forma en la distancia al ir despojándose de las tupidas sombras de sus velos. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 13

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 13 de 54 La alegría de la cercanía hizo que la resaca se esfumase, y mientras esperaba su inminente aparición, tuve la audacia de atreverme a imaginar un espacio distinto en el cual; las fieras salvajes abandonarían su hábitat para instalarse en mares y océanos. La fauna acuática campearía por selvas, prados y sabanas. Y en cuyo territorio el cielo seria surcado por unas aves sin alas, y los ciclos se sucederían iluminados día y noche por los gentiles rayos de una nueva luna, que difuminaría las simbologías, las doctrinas y las diferencias. Fantaseé también con unos lugares donde los cambios climáticos se producirían sincrónicos, sin alteraciones y en cuyos paraderos no se volatizara una miga de pan antes de tocar el suelo. Divague, figurándome un mundo sin fronteras en el que no tendrían cabida los abusos, los crímenes, las extorsiones, las violaciones, ni la sed de venganza. Ensoñé en como se dejaba de escuchar en la tierra el estruendo de las explosiones y cómo los puñales al más insignificante indicio de ser utilizados se precipitaban por si mismos al vacío. Una sarcástica mueca se perfiló en mis labios al vislumbrar cómo los cultos y los imperios en unión se diluían cual azucarcillo en el café amargo. El gesto se amplificó al advertir como estos, tras ser ingeridos y sucumbir al proceso natural eran evacuados en la letrina. A la misma vez, llegué a percibir como el consuelo de las perspectivas de una posición mejor en otro espacio indefinido, patrocinado por una falsa esperanza, se derrumbaba sin luchas. Recuerdo, que conforme ella se iba aproximando, más y más se diluía en mi espíritu el temor al devenir. Adiviné al fundirse mis ojos con los suyos, que había comido, dormido, sentido, amado y odiado como yo, por que al fin y al cabo residía dentro de mí ser. Un escalofrió recorrió de pies a cabeza mi cuerpo al asumir lo cándido que había sido. Así que pensé que esta proximidad debía de ser universal. Debido a ello me deshice de las amarras que me tenían anclado al pasado. La temeridad de la irreflexión, casi me ahoga. Sin ser consciente del motivo, cedí a la tentación de hundirme en intenso juicio. Cuanto más feroz era la critica hacía las elucubraciones que me habían poseído una prodigiosa chispa me iluminó y caí en la cuenta de lo engañosa que era la tradición. Las imágenes figuradas por el delirio de mi alterada mente, propiciaron un repentino giro en mi modo de pensar. Con extraordinaria energía cerré los parpados hasta serenarme, entonces traté por todos los medios a mi alcance de conciliar el sueño a la espera de que me hiciera ver con claridad, “cómo” poder afrontar el resto de mi vida, sin lesionar ni ser malherido, en el poco o mucho recorrido que me quedase por andar. Pero eso si, con la premisa de vivirla de espaldas a la práctica tradicional. Me viene a la memoria como si la escena se estuviese realizando, aquí y ahora, aquella alborada. Me estoy fundiendo en un imperecedero abrazo con ella, cuando empiezo a comprender que detrás de su impenetrable sombra, se oculta la eterna bondad no manipulada. Llego a entender que la libertad esta al lado de cualquiera que se atreva a mirar la realidad presente de forma distinta y deseche su búsqueda por las prescritas, habituales y cegadoras sendas. Así lo hice yo, al margen de esos caminos, y la descubrí. Desde ese feliz amanecer, ella para mí ya es imprescindible. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 14

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 14 de 54 “Burbuja” Santiago J. Miranda, Ana Garrido y Rafael Gálvez PRÓLOGO Hace tiempo que sueño con encontrar un rato para sentarme y descansar. Mi trabajo me absorbe todas las fuerzas, me desgasta hasta el límite. El barro está casi consumido y debo decir que ya ni siquiera me atrae. Evo sabe bien lo que siento, y me comprende. Con él puedo hablar de todo sin que ellos intervengan. Él y yo tenemos un código secreto hecho de miradas, un cruce de inteligencias que nos convierte en únicos, en diferentes, un peligro para el sistema. Vivimos ocultos para evitar riesgos, nadie conoce nuestro escondite. Sólo mantenemos abierta la puerta de día, mientras los sabios duermen, y la arena se escarcha y nos protege. Ayer Evo vino a verme a mi taller de ideas. Me dijo que había conocido a alguien, un ser como nosotros, no comprometido con los sabios, un disidente. No recuerdo su nombre, pero me juró, y mi hermano no es de los que juran en vano, que podría ser uno de los nuestros. Me dio miedo el brillo de sus ojos mientras me hablaba. Su entusiasmo hirió mi orgullo de ser absoluto, mordió mi alma y mi conciencia de exclusividad. ¿Será posible que vaya a traicionarme? No, no debo seguirles el juego: Los delfines danzan en grupo, ellos también siguen a un líder. Evo y yo formamos un tándem perfecto, y los que saben no pueden separarnos, no se atreverían. Evo es mi reflejo, yo soy su imagen. Cuando el sol se incendia vienen ellos y nos observan: y sonríen, estoy seguro, tienen que sonreír al ver cómo dormimos el uno junto al otro, cómo nos unimos en perfecto abrazo, inertes los cuerpos hasta el nuevo soplo. Alguna vez, cuando despertamos, Evo abre mis ojos y se aleja en silencio, yo recojo la luz de sus pisadas; luego él la dibuja y la mezcla con tierra para conservarla. Esta tarde, mientras me afanaba en mi taller dando forma de espiga a la última idea, Evo vino a recordarme que nuestro tiempo se acerca, que nuestra tregua se agita, que ellos nos están esperando. Entonces le miré con rabia, casi con odio, y él me devolvió la mirada sereno; nada vi en sus ojos de lo que había en los míos: vacío, ningún sentimiento que le delatara a través de sus pupilas. Mi hermano siempre ha sido más perfecto. Ahora tengo miedo. Tal vez me falte valor para seguirle, para cumplir el pacto. Estoy convencido de que él y su nuevo yo seguirán escribiendo esta historia y le pondrán un final digno, pero yo también puedo hacerlo. Si sólo pudiese hablar, si me escucharan, quizá pudiera convencerles de que me dejasen completar el círculo. Yo aún estoy vivo, aún tengo fuerzas para seguir arrastrando este cuerpo por el barro, para alcanzar la burbuja una vez más. He llegado al círculo. Evo conversa con alguien que no conozco y le muestra mi trabajo. Parece que el otro me mira a hurtadillas desde su atalaya. Observo su rostro joven y hermoso; Evo también le mira, nos mira a ambos. No siento nada, sólo la ausencia de mí mismo y el pánico de ya no ser. Oigo murmullos apagados. Son ellos, ellos que se acercan y me rodean. Quiero gritar, pero mi hermano no me escucha; sonríe, sonríe el desconocido, sonríen todos. Yo también intento sonreír, pero ya no tengo cuerpo, al menos no como lo recuerdo, y mis músculos no responden. Las paredes se estrechan. Estoy en calma, descanso solo en este espacio mínimo en que me han recluido. Ya no veo el sol, ni los delfines, ni siquiera diviso la burbuja. Ahí fuera todo debe seguir igual, el mismo ritmo monótono y constante, los hermanos palpitando inútiles, gimiendo en torno al barro y esperando la huída. Tal vez Evo me recuerde, yo casi le he olvidado. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 15

Horizonte de Letras” Nº 23 Página 15 de 54 BURBUJA Evo y yo éramos artesanos. Artesanos de la imaginación. Él sembraba en mí las ideas, luego yo las diseñaba dándoles formas diversas: huevo, mariposa, hada, serpiente, ideología, poesía, etc., y las “exportábamos” a la Burbuja. Éramos los mejores. El Padre de todas las criaturas tenía un hermano gemelo que se golpeó la cabeza al nacer, trastocándose su naturaleza. Se perdió, voluntariamente, engullido en el reino de las probabilidades. Dicen las leyendas que, en aquellos universos, creó el juego y la seducción. Evo acababa de inocularme unas nuevas sintonías en estado puro. Yo las estaba gestando en mi interior, cuando el segundo hijo de Luz, ahora adicto a la locura, surgió de las raíces del árbol que me daba sombra. “Se te saluda Daimon”. Me incorporé, ligeramente sobresaltado, desparramando algunas sinfonías mal introducidas por el césped. “Vuestro hermano no está, Luzbel. Está terminando una galaxia cerca del límite norte”. Le contesté con cierta aprensión. Sus zigzagueantes ojos se clavaron en mí. “Es contigo con quien quiero platicar, espíritu, ¡dime! ¿Qué anhelas?”. “Nada. Mi mitad y yo estamos satisfechos. ¿Acaso no lo estamos todos en este plano?”. La música púrpura de la duda acarició una sola vez mis oídos; música que era reflejo de su suave sonrisa mentirosa. La única música que me acompaña ahora es el rítmico latir de este ser no nato sobre el que revoloteo. Espero. Espero la entrada. La hembra portadora de este ser está escuchando una música infernal, al menos para mi gusto. Alquila su cuerpo para vivir un día más. Está sola. Despreciada. Desahuciada. Dieciséis años tiene. No sabe que el fuego que se inyecta en las venas, me está convirtiendo en yonkie, a los diez en ladrón y, a su edad, en asesino. Ahora que estoy tumbado en esta camilla, esperando la primera de las tres inyecciones que segarán mi vida, lo sé todo, lo recuerdo todo. “Los que saben”, en un flash intuitivo me lo han revelado en segundos. Falta la guinda del pastel. El guardián, que termina de asegurarme correas en muñecas y tobillos, es Evo. Vengo de un lugar en el que el único pecado es odiar. Aquél que odia es condenando a la burbuja. A veces, permanece allí Eones. La Burbuja es atractivamente húmeda. Sólo una cuarta parte de ella tiene esos pegotes ásperos de barro. La Burbuja nos tiene a todos en una cruel amnesia. La Burbuja es un pálido reflejo de “ese lugar” del que todos venimos. Ese lugar donde encendemos y apagamos día y noche a capricho. Ese lugar en el que nacieron todos los mitos. Ese lugar en el que me recuerdo, al atardecer, sentado junto a otros muchos viendo la danza de los delfines. Una sola duda, nacida nadie recuerda cuando, trajo el primer miedo, éste, la falta de amor, después, vino el odio. Este odio provocó la primera lágrima del Padre de todas las criaturas; lágrima que se tornó en la Burbuja. No estamos solos aquí. De vez en cuando, “los que saben”, vienen a ver nuestros progresos. Vienen cuando se apaga la luz, el cigarrillo o los cuerpos encendidos. Casi nunca nos percatamos de su presencia, eso, o nos dan el bendito beso del olvido. Son increíblemente infantiles en su senectud. Inefablemente sexuales en su asexualidad premeditada. Padres de nuestros sueños, madres de nuestras pesadillas, hijas de nuestras ideas, hermanos de nuestros vicios, hijos de nuestros consejos. Aunque están para ayudar, les encanta jugar, hurgar en nuestros ojos, bocas y sexos; remover nuestras pobre entendederas y sacudirnos los hombros del alma. A veces recuerdo el futuro que planeé antes de aprender a odiar y lloro hiel. Lo siento. Estoy perdiendo los buenos modales. Me llamo Daimon. Este es mi verdadero nombre. Hace poco me enteré de que mi compañero del alma, Evo, también está aquí. O así me dijeron “los que saben”. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

Comments

no comments yet