Pregón de Salida 2011 - Cofradía El Rico - Ricardo Ortega Alcalá

 

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Pregón de salida de la Cofradía de Jesús El Rico y María Santísima del Amor en el año 2011 a cargo de Ricardo Ortega Alcalá

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Padre Nuestro Jesús “El Rico” que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Dios te salve Virgen del Amor, llena eres de gracia entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Hay tres cosas en nuestras pasajeras vidas que nunca vuelven atrás: la flecha lanzada, la oportunidad perdida y la palabra pronunciada. Es por lo que me encomiendo a nuestro Señor y le pido que me conceda, aunque solo sea por unos breves momentos, la fluidez de palabra necesaria para que sea capaz de expresar lo que he sentido y siento en los más profundo de mi corazón, hacia quienes representan sin límite alguno SACRIFICIO, PERDON Y AMOR: NUESTRO CRISTO DEL RICO Y NUESTRA VIRGEN DEL AMOR. Buenas noches. Reverendo Padre, Ilustrísimas Autoridades, Hermanos Mayores Honorarios del Cuerpo Nacional de Policía y de Instituciones Penitenciarias, Hermanos Honorarios del Excmo. Ayto. de Alhaurín de la Torre e Ilustrísimo Colegio de Abogados de Málaga, Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Real, Excelentísima, Muy Ilustre y Venerable Cofradía de Culto y Procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno Titulado “El Rico” y Maria Santísima del Amor, cofrades todos, amigos y familiares que me acompañáis. Quiero empezar mis palabras con el mas cariñoso y profundo agradecimiento a mi buen amigo y Hermano Mayor José F. Rivas Marín, por los dos motivos que son responsables de que ahora esté aquí: el primero en el año 1969, cuando en un descanso de nuestros estudios, me dijo si quería sacar un trono, a lo que accedí sin imaginar lo que esa respuesta me iba a marcar en mi vida; y el 1

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segundo por el valor que ha tenido y la oportunidad que me ha dado de que anuncie con sumo orgullo e intente pregonar la salida procesional de los Titulares que con su inmenso Amor conceden en el acto que más simboliza la Semana Santa española, EL PERDÓN, y por tanto “LA LIBERTAD”, el bien mas preciado para el hombre, con la que somos dueños y responsables de aceptar las creencias, y sentimientos que EL nos concede, por lo que nos hace diferentes, pero ni mejores ni peores. Por lo tanto, pienso que las cofradías deben estar siempre con las puertas y brazos abiertos a todos sin distinción de sentimientos o formas de pensar, sobre todo aquellas personas que vienen a las mismas a servir y no a servirse. Pero este año 2011 se cumple el 25 aniversario de la presentación del cartel y pregón, y no sería justo pasar por él sin manifestar el más profundo agradecimiento de la Cofradía a los pregoneros que anunciaron con sus palabras y cariños nuestra salida procesional, a los que personalizo en Manuel Domingo Sáenz de Tejada Benítez y José Maria Abela Luque, dos hermanos que dedicaron muchas horas y esfuerzos a la Cofradía y ya no están con nosotros. Pregones en los que fueron presentados los lienzos que con sus pinceles, corazón y altruismo de grandes artistas, anunciaron las diferentes salidas procesionales, dejándonos el legado de una muy importante pinacoteca; ejemplo de ello ha sido Manuel Pineda Barroso gran artista y mejor persona que nos dejo hace 25 dias, siempre colaborando desinteresadamente con nuestra Cofradía así como con Málaga en general; pero ha sido en este aniversario Mª del Carmen García Gómez-Larios la que con sus pinceles y arte ha plasmado en el lienzo como todos podemos apreciar y disfrutar una gran obra pictórica no solo por el arte en si, que sin dudarlo lo tiene, si no por lo que representa. Porque ¿Que hijo se niega al ruego de una madre?, sobre todo cuando esa petición es tan humana como la de romper las cadenas del reo y que le otorgue su divino perdón, gracias Mª del Carmen. 2

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Personalmente he de agradecer a José Mª de las Peñas su colaboración al proporcionarme todos estos datos, así como agradecerle la labor que ha hecho al crear un magnífico archivo, rescatando, ordenando y clasificando multitud de documentos que estaban casi olvidados en la Casa de Hermandad, o bien en poder de algunos hermanos; y aunque algunos, cuando se han enterado de la realidad del archivo generosamente los han devuelto, hay otros que siguen con ellos en su poder, y es en este punto donde reivindico la entrega a la Cofradía de los posibles documentos u objetos, con el fin de evitar el peligro de que se pueda perder parte de la historia de nuestra Cofradía, además, se disfruta más compartiendo que guardando. Hermanos permítanme que este pregón se lo dedique a dos personas que ya no están aquí, mi madre, que como toda buena madre siempre estuvo alerta, y a mi padre, quien como hombre de cielos y estrellas sigue, estoy seguro, junto a nuestro RICO y nuestra VIRGEN DEL AMOR, dándome con sus recuerdos ejemplos de vivencias y leales comportamientos; como no a mi mujer Noni y mis hijos Ricardo y Alejandra que me han aguantado muchas veces los nervios de las salidas procesionales y el tiempo robado para la cofradía aunque me consta que lo entienden y siempre lo han compartido conmigo, mi mujer desde que la conocí, saliendo de nazareno o mantilla junto con mi hermana, y mis hijos como nazarenos y portadores de trono. A mi Hermano Mayor Pepe, y a los buenos amigos y amigas que tengo en la actual Junta de Gobierno, en especial a mi vicesecretario Juan Carlos que aunque pocas veces lo he necesitado en este menester, siempre ha compartido conmigo los momentos difíciles, y a Quique al que no tengo que decirle nada; él ya lo sabe. Pero he tenido la suerte que ha sido Paco Valverde amigo y hermano 3

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a quién le ha tocado presentarme, persona que como chaval travieso e inquieto, aunque eso de chaval lo dejamos hace tiempo, siempre ha estado dispuesto a trabajar por y para la cofradía en lo que se le encomienda, y si no, él mismo con su inquietud propone ideas que con su trabajo consigue llevar a buen término. Querido Paco o Paquito, como te dicen muchos amigos, quiero agradecerte las palabras que has tenido para presentar a este, con perdón, orgulloso cofrade del Rico y del Amor, pero tú, como persona acostumbrada a hablar, pintar, o relatar, me lo pones muy difícil, lo mismo que los anteriores pregoneros que supieron engrandecer junto con esos magníficos pintores, la Semana Santa malagueña, pero como en las cosas que se dicen de corazón están justificados los errores, es por lo que me he atrevido a contar mis vivencias cofrades y pregonar a la rosa de los vientos: la Salida Procesional de Nuestros Sagrados Titulares. Como ya he dicho antes, fue a primeros del año 1969 cuando, preparando en mi casa las pruebas de la selectividad junto a Pepe, en un descanso hablamos como no de Semana Santa, y sin pensárselo y en un arranque de ese pronto que tanto le caracteriza y nos tiene acostumbrado, me dice: “Se han caído por causa del viento los TINGLADOS del Rico y han roto los tronos, se está intentando reunir portadores para sacar al Rico y a la Virgen del Amor con los tronos de la Pasión, ¿te apuntas?”. Algo no me hizo dudar, y eso cambio en mí muchas ideas y actitudes, estoy seguro que esa resolución que tomamos muchos fue un punto de inflexión en nuestras vidas así como en la Semana Santa malagueña, ya que un grupo de jóvenes liderados por Manolo Gálvez empezaron a tomar el relevo junto con las responsabilidades que eso conlleva, no solo de portar los tronos, sino también de llenar las cofradías de juventud, esa juventud que en todas las épocas pone el valor y el arrojo para trabajar, hacer e inventar cosas, o pedir; en resumen, que las cofradías vivan, aunque a veces ese fuego hay que templarlo un poco, porque si no puede llegar a quemar, y para eso están los más veteranos o mayores entre los que ahora me encuentro. 4

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Mi primera salida en procesión fue de niño en Jaén como nazareno y junto a mi padre en el Cristo de la Expiración, después en Málaga en varias Cofradías, metiendo el hombro con los amigos en los tronos que muy a menudo se dejaban tirados por las calles a no ser que se pagara mas a los hombres que los llevaban. Pero nunca podré olvidar mi primer año como portador del Rico, cuando sonó la campana y sentí el peso sobre el hombro, y te das cuenta de ese orgullo desconocido que te invade y te hace mirar a los que están viéndole pasar y con los ojos un tanto vidriosos quieres decirles: “AQUÍ ESTA EL NAZARENO DE MALAGA, EL PADRE DE LA LIBERTAD NUESTRO CRISTO DEL RICO ACOMPAÑADO POR SU MADRE LA VIRGEN DEL AMOR”. Qué momentos más inolvidables en ese varal F, pues antes eran solo seis varales, y cuando las fuerzas faltaban, ya que éramos muy jóvenes, ahí estaban las amigas, las novias, etc. que nos llevaban los bocadillos o, por qué no decirlo, algún que otro traguito disimulado, y si no, teníamos a un personaje que si me permiten solo diré su mote: Kun-Fu, y a buen entendedor con pocas palabras basta, que nos contaba algún chascarrillo en las paradas y con eso nos olvidábamos un poco del cansancio y del dolor de riñones. Pero aun ignorante de mí, ni sabia ni podía imaginar los momentos que me esperaban a lo largo de mi andar cofrade, y es que después nos tocaba limpiar esos enseres que son los más antiguos de la Semana Santa de Málaga, y si alguien lo duda puede mirar los bastones con la fecha inscrita de 1759, ordenar y recopilar las túnicas que no se devolvían, limpiar los tronos etc. aunque estos eran feudo del famoso Garcellan, Canalejo, posteriormente de Paco Alberca. Años difíciles de lucha por intentar ocupar la parcela que la juventud exige en las cofradías, y que a los veteranos tanto nos cuesta ir cediendo, pero ambas posturas son lógicas y necesarias si queremos tener una cofradía viva y con ganas de superación, pero sin atropellos, con el fin de que no pierda su identidad, y su clase, y 5

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gracias a Dios de ambas tenemos las alforjas llenas. Esta misma fuerza fue la que hizo que Manolo Gálvez planteara al Hermano Mayor D. Rafael Porras de Silva la idea de sacar el trono de la Virgen del Amor con estudiantes, se hizo, ya que pudo mas el empuje y el valor de la juventud que el peso del trono antiguo, o las reticencias de la Junta de Gobierno de aquella época y del Hermano Mayor, aunque no se me olvidará la cara de preocupación y susto de este, en la entrada del tinglado delante del mesón Juan Palomo, cuando sonó la campana para salir, no cambiando dicho gesto hasta el encierro, pero os aseguro que fue uno de los momentos más intenso que he vivido en la cofradía, junto con Antonio Contreras, Carlos Ojeda y Manolo Gálvez. Esto sucedió en el año 1974 y hasta el año 1981 fui portador de la Virgen del Amor, volviendo después a llevar “El Cristo” hasta el año 2004, dándole gracias a nuestro Cristo y nuestra Virgen porque me han dado la oportunidad de no faltar ningún año, a excepción del 1979, porque ese Miércoles Santo nació mi hijo Ricardo en Granada, donde vivíamos, quién después fue nazareno, y tuve como otros muchos padres el orgullo de llevar con él a nuestro Cristo a hombros durante 7 años, así como a acompañar a mi hija Alejandra como nazareno aunque no como portador, y no por ella, si no por mí, pues también ella sabe lo que es el orgullo de llevar a Jesús “El Rico” y la Virgen del Amor a hombros, rogándole a nuestros Titulares que me den fuerza para seguir llevando la túnica de la cofradía durante muchos años más y junto a ellos. Y por cierto, invito a todos los portadores para que cuando dejen el varal, tomen las túnicas de nazarenos, ya que las cofradías no empiezan ni terminan en los varales, y puedo asegurar que sentirán el mismo orgullo por las calles de nuestra Málaga yendo tanto de nazareno como de portadores. Este orgullo lo comparten y lo comprenden bien esas zagas de hermanos de los que nuestra cofradía esta llena, como son los Varea, Merino, Rivas, Martínez, Almanza, Narbonas, Rueda, González, Palacios, Ortega, etc., algunos se me olvidan y les pido 6

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disculpas, pero es gracias a Dios una lista muy larga y mi memoria cada vez es más corta. No me puedo olvidar del grupo de hermanos que en el año 2003, encabezados por José Rivas, consiguieron, no sin grandes esfuerzos, restaurar los tronos y sentar unas bases de amistad y compromiso con nuestra cofradía; pero no estaban solos, se nos unieron otras personas que se implicaron igual. Y es que, como dije al principio, las alforjas están llenas de hermanos con gran ilusión y de recto compromiso. Estos hermanos, junto con otros que ya no están con nosotros, pero desde el cielo siguen vigilando, son los que con su esfuerzo y constancia hacen que la Cofradía esté en el lugar que por derecho propio ocupa ahora mismo; sinceramente, creo que existen pocas con la enjundia y clase de la nuestra, pues ha sido la primera en tener el titulo de Real y la única en el mundo de poseer el privilegio de sacar un preso bajo esta licencia, y como secretario de la misma doy fe, aunque a algunos les moleste, que es la mas conocida tanto en el continente como allende los mares, pero hay que reconocer que hemos sido afortunados ya que, desde Rafael Porras de Silva hasta José Francisco Rivas Marín, pasando por Ramón Varea Rodríguez, Isidro Merino González o Manuel Domingo Sáenz de Tejada Benítez hayan sido unos Hermanos Mayores que con sus Juntas de Gobiernos se han dejado y se están dejando muchas horas de preocupación y trabajo para conseguir tanto el mantenimiento y mejora de la Cofradía, como las obras sociales de la misma, encargándose actualmente Antonio Almanza de la tesorería al que no le duelen prendas para llamarnos “dulcemente” la atención cuando nos pasamos en los gastos superfluos, consiguiendo con ello que las metas de la comisión de caridad lleguen a buen puerto, realizando siempre un gran trabajo de convencimiento, en lugar de descontar de posibles subvenciones o forzando a comprar cenas o comidas. Por lo tanto, es incomprensible la actitud egoísta y personal de aquellos hermanos que no toman ejemplo, y que incluso perteneciendo a las Juntas de Gobierno, toman aptitudes cómodas o 7

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abandonan el barco en los momentos más críticos o de mayor trabajo. No quiero hacer más extenso el relato de mis vivencias a lo largo de los años, pues son las mismas o muy parecidas a las de cientos de hermanos que han pertenecido o pertenecen a la Cofradía. Pero hay unos días que disfrutamos todos de una forma especial, y es el recogimiento y el fervor que nos produce la cuaresma, y sobre todo cuando llega el día mas señalado, el día de procesionar. MIERCOLES SANTO, día definitivo, y aunque tenemos los nervios de la cuaresma a flor de piel, ya han pasado los momentos de más trabajo para conseguir esa salida tan digna que hacemos todos los años, porque incluso hasta cuando llueve nos engrandecemos, nos armamos de valor, fe y amor y salimos a procesionar nuestro Cristo, olvidándonos del egoísmo de Cofradía con el fin de compartir con el pueblo de Málaga la bendición y el consuelo de nuestro Sagrado Titular. Pero ojo, que no se asusten algunos, ya que no sólo de palabra sino también de hechos protegemos la imagen y lo que representa, que para eso tanto el Hermano Mayor como Agustín, haciendo uso de su profesión, la vendan con todo el cariño. Sobre todo porque quien nos espera principalmente, es un hermano que no ve llegar el momento para que la bendición de JESUS “EL RICO” rubrique su acta de libertad, mientras que su Santísima Madre le espera con amor rodeada de hermanos en la Casa de Hermandad. ¡Qué día mas grandioso! Estoy seguro que todo va a salir bien; los diferentes departamentos que componen la cofradía han funcionado perfectamente, sobre todo albacería y todo lo que ella conlleva, porque para eso tenemos una albacea general, Ana, que apoyándose en su equipo y en un buen grupo de jóvenes han limpiado y preparado todo. Ana y Rosa, ayudadas por Fernando, han repartido túnicas, enseres y responsabilidades a los diferentes mayordomos, campanilleros y 8

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jefes de secciones, y el incombustible Jesús Frías, quien como ha hecho en las últimas décadas, ha dirigido a la vez que enseña a Jorge y Pedro, inmejorables alumnos, el arte de las flores para adornar tanto la capilla como los tronos, consiguiendo, como decimos en Málaga, que a sus NIÑOS, como él les dice de corazón, no les falte ni un perejil. Comienza el día en la Iglesia de Santiago con el acto de imposición de medallas y la entrega del escudo de la cofradía a los alumnos de la academia de policía de Ávila, que como todos los años vienen para acompañarnos en procesión. Por la tarde, aproximadamente a las 17h., se van reuniendo los mayordomos para ultimar los detalles y van recibiendo en la Iglesia a los nazarenos para repartirles los enseres y los cirios, así como preparando la guardería para acoger a los infantiles que llegan con sus padres o abuelos, que no ven el momento de dejarlos dentro solos con los pacientes mayordomos de niños. Ya dentro de la Iglesia, todos los allí presentes esperan las palabras y la oración del Hermano Mayor con las pertinentes indicaciones. Son las siete y media de la tarde, calle de la Victoria llena de gente, el ruido es tremendo, se confunden los gritos y los comentarios de los asistentes con los de los tan imprescindibles hermanos de miércoles santo que año tras año acuden a la cita con sus Titulares y se saludan y abrazan. La entrada de la casa de hermandad es un conglomerado de portadores y mayordomos expectantes que se desean suerte, hasta que se escucha la voz del Hermano Mayor que, tras una oración para encomendarnos, da la orden para tocar la campana. Con los continuados toques de atención, los portadores ocupan sus puestos en los varales; siento una sana envidia, ya que los años no perdonan pero ahora tengo el orgullo de ser NAZARENO; y al toque siguiente, suben al Rico con el ímpetu que les manda el corazón y a los sones del himno nacional, lo mecen con la dulzura y el paso de Rico y Amor. El público no se calla, NO, le grita vivas, le dice piropos y se enjugan las primeras lágrimas tan 9

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difíciles de contener, y es porque sale “EL RICO” el Padre de la libertad. ¡Que imagen! ¡Que porte tiene!. Tez morena, boca entreabierta buscando el aire necesario para darnos su perdón, pelo natural rizado que remata una imagen que con su mirada transmite la paz y la tranquilidad necesaria para hablar con El. Cubierto con su túnica de color morado y cola bordada y encima de ese trono barroco y simétrico, pero cada pieza diferente de la otra, y es que está hecho a mano con cuatro arbotantes rematados en tulipas. A los pies del Cristo la cabeza de San Juan Bautista en su degollación como mudo testigo de la historia. En los cuatros laterales del trono, los escudos de los hermanos honorarios, y en el frontal el toisón de oro, haciendo todo un conjunto que es el orgullo de Málaga y que muchos quisieran para ellos. Sigue el trono con su paso lento mientras se escucha una saeta que sale de las entrañas de un malagueño, la gente pide silencio y el tambor reduce su redoble, enfila calle la Victoria y se para en la plaza de Jesús “El Rico”. La sección del Cristo ya está formada en calle Alcazabilla, detrás se forma la sección de la Virgen y todos esperan la salida de la madre de Dios. Suena el repique de una campana llamando a los portadores; siguientes toques y sale a los sones del himno nacional la que no necesita ni títulos ni adjetivos para definirla, pues es la propietaria del mejor de ellos es LA MADRE DE DIOS nuestra VIRGEN DEL AMOR. Marcha detrás de su Hijo con la mirada puesta en el y el corazón dolorido, mientras se escucha el lamento de una saetera. Son muchos los hombros de hermanos que orgullosamente La llevan, y en especial esos hombres que comparten su devoción entre la Virgen del Carmen y la del Amor y que conforman el submarino de ese trono barroco, precedido por la Virgen cedente de Nuestra Sra. De la Merced, con doce barras que soportan un palio ochavado en el que dos ángeles son testigos de un acaecer triste pero lleno de amor y cariño. 10

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La gente enmudece por unos segundos y a continuación los oles y los aplausos atronan la calle, y se escuchan piropos algunos difíciles de entender por su brusco contenido pero que han salido de un corazón agradecido y malagueño. ¡Que maravilla! ¡Cómo lo dirigen sus mayordomos Ramón y los dos Antonios ayudados por cuatro capataces: Juanjo, Chema, José Maria y Enrique, todos pendientes del más mínimo detalle!. Ya está todo el cortejo formado y listo en la calle, las aceras repletas de gente los comentarios se suceden igual que las oraciones y los vivas, las bandas tocan las marchas previstas y ordenadas por Gabriel, los infantiles disfrutan y juegan con los bastones y las campanas y hacen que los padres y abuelos pierdan los ojos mirándoles y diciéndole al de al lado: “Mira mi niño o mi niña que guapa va”; mientras que los mayordomos, con suma paciencia, tratan de mantener un lógico pero difícil orden. No creo que exista un marco con más historia que el Teatro Romano y la Alcazaba, donde se funden dos civilizaciones que, junto con las interminables obras, han conformado el carácter malagueño, pero a este histórico marco le falta la firma que todos los miércoles santo y año tras año le ponen a su paso Nuestros Titulares, mientras se escuchan las marchas de Jesús “El Rico” en Puerta Oscura y Reina del Amor. Pasa el cortejo delante de la casa de hermandad del Santo Sepulcro y de los Estudiantes, y deja atrás la Aduana, fiel testigo y acogedora casa que durante muchos años ha visto en sus puertas el acto de liberación. Son los sones de Caridad del Guadalquivir y La Saeta los que acompañan el desfile por calle Cister. Al llegar al patio de los naranjos ya se vislumbran los balcones del sanatorio de Gálvez abiertos y ocupados por enfermos, familiares y personal sanitario que, a la vez que admiran la procesión, elevan sus oraciones y sus peticiones a Jesús “El Rico” o a María Santísima del Amor. 11

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Pero es en una estancia de la Sagrada Catedral donde una persona espera con ansiedad uno de los momento que da razón de ser a esta Cofradía. La Plaza del Obispo está llena de gente; la policía, fiel colaboradora, se preocupa de lograr, no sin grandes esfuerzos, los espacios suficientes para que maniobren los tronos y todo se desarrolle sin ningún problema, por lo que desde este atril quiero expresarle nuestro agradecimiento. En el atrio de la Catedral y en la tribuna esperan las autoridades muy bien atendidas por Carlos al frente del grupo de protocolo, así como los nazarenos que han sido distribuidos en las escalinatas y un tropel de chiquillos de nazareno se colocan a los pies de la tribuna principal esperando la llegada del Nazareno del Rico, cuando se empieza a escuchar la marcha A Jesús “El Rico”. Las voces se apagan y aparece “El Rico” majestuosamente llevado por los portadores a pasito corto y meciéndolo como sólo ellos saben hacerlo. Para recibir a la Virgen del Amor giran el trono guiados por sus imperecederos mayordomos Agustín y Coco, que han enseñado a Juan y, junto con los mayordomos de la Virgen, deben hacer escuela y hacer uso de su generosidad cofrade para que otros hermanos, que tengan la ilusión y el deseo de llegar a ese puesto de tanta responsabilidad, lo consigan sustituyéndoles en tan gran menester. Nada más terminar el trono del Cristo su maniobra, se empiezan a escuchar unos gritos de guapa y vítores, y es que aparece a los sones de Mater Amorosa la Virgen del Amor, con su dulce figura y la resignación pintada en su cara viendo a su hijo con la cruz. El murmullo es general hasta que con la oración a Jesús, El Rico da comienzo al acto de liberación y, tras la lectura del Real Privilegio así como del mandamiento de libertad por el director del centro penitenciario y la lectura del acta de liberación de la cofradía, se procede a la firma de la misma por parte del penado, el Hermano Mayor y las autoridades asistentes. Se escuchan unos toques de campana que dan comienzo al himno nacional, y en el incomparable marco y a los pies de la manquita, Nuestro Padre Jesús “El Rico” 12

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rubrica y da validez con su bendición a la libertad del penado, ante la mejor testigo y notario del acto, su madre La Virgen del Amor. Después de unos momentos en el que se confunden las emociones y los sentimientos, se escuchan las campanas y muy ordenadamente se forma de nuevo la procesión para continuar con su recorrido; pero ahora, delante del Cristo, un nazareno con túnica negra y cirio en mano eleva sus pensamientos y sus plegarias a la vez que trata de enjugar y asimilar el acto del que ha sido principal actor; ya es una persona libre por la gracia de Dios. Pero este acto no termina cuando se marcha el trono del Cristo, porque la Virgen, su madre, aun esta en la plaza, y que hijos seríamos si la dejáramos sola, por lo que desde aquí pido tanto a las autoridades como a los asistentes y cofrades nos olvidemos de las prisas y no abandonemos el atrio hasta que la Virgen del Amor pase y deje atrás la plaza del Obispo. Enfila el cortejo calle Molina Larios para adentramos por el lateral sur de la Alameda al recorrido oficial; el ambiente es increíble, la gente se agolpa para ver pasar las diferente imágenes. Al llegar a Stella Maris y en la estrechez de la calle, “El Rico”, haciendo gala de su nobleza y bien guiado por sus mayordomos, girará para saludar de frente a La Virgen de la Paloma, mientras que Juan Carlos, Eduardo y Antonio, como buenos capataces procuran que no se atropelle a nadie y que los portadores mantengan y cumplan las ordenes dadas. ¡Pero qué difícil es salir de ahí! La gente en la Alameda no deja que el trono se vaya; los portadores, en su ansia de mostrar su Cristo a Málaga, tampoco quieren irse. Los aplausos y vítores apenas dejan que se escuchen las ordenes de mayordomos y capataces, pero la solución viene dada por tres toques seguidos de campana ARRIBA Y AL CIELO CON JESUS EL RICO, arrecian los gritos y los aplausos y los portadores llevan a su Cristo camino de la entrada de la Alameda con el orgullo pintado en sus rostros y la nobleza del saludo hecho. Pero la gente no se marcha, y es que saben que detrás viene la 13

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Virgen Del Amor, aunque por la grandiosidad del trono no puede maniobrar para girar, pero como buenos y nobles hermanos nunca les faltó el saludo al Cristo del Rico. Todo este relato lo debo a que hace ya cinco años me dijeron que fuera de nazareno ambulante, teniendo que confesar que no me hizo gracia abandonar mi varal, pero qué equivocado estaba, aseguro que nunca había tenido oportunidad de ver y disfrutar la procesión en todos sus momentos y rincones, como el de situarte en La Alameda y ver entrar el cortejo desde el lateral sur tomando la curva para pasar bajo la bóveda verde de la misma, a los sones de Nuestro Padre Jesús. Delante, en madera noble y plata, la Cruz Guía seguida de cuatro faroles que dan paso a la banda de cornetas y tambores; detrás, el orgullo de padres y abuelos, numerosos grupos de infantiles a los que los mayordomos les piden un poco de seriedad, pero hay que dejarlos, fue Jesús el que dijo DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MI, y los quería como eran, NIÑOS, inocentes y naturales. A continuación, nazarenos de moradas túnicas y blancas capas con la Cruz de Santiago en el lado izquierdo, aunque alguna lo lleva en el derecho; Guión con medallón de plata en el centro; bandera con la Cruz de Santiago y libro labrado en piel guardando las actas de libertad; Estandarte con la cara de resignación y perdón de nuestro Cristo del Rico iluminado por los viáticos; reliquia de la Cruz “Lignum Crucis” a la que muy poca gente reverencia a su paso, porque no saben o no sienten lo que representa, pero está ahí como testigo mudo del sacrificio de Jesús y detrás abriendo paso al TRONO DE TRONOS, dos nazarenos que con sus cirios acompañan a la persona que por la gracia de Dios ha redimido sus errores. Escoltando al trono una numerosa penitencia y la banda de música que abre paso a la sección de la Virgen, nazarenos con túnicas azules y capas blancas, cuatro faroles y bandera Concepcionista. A continuación, bocinas y la bandera Asuncionista que da paso al estandarte con la Virgen del Amor y el banderín de la coronación de 14

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Revello de Toro con la leyenda de “TODO POR TU AMOR”, y detrás la VIRGEN, majestuosa en su barroco trono que mecido por sus portadores acaricia con la bambalinas del palio las hojas de los árboles, haciendo todo un conjunto que es digno de admirar desde la rotonda de Larios, por la que media hora antes ha pasado la sección del Cristo para enfilar la calle de su mismo nombre. ¡Ay! salón de Málaga en el que creo que tu resbaladizo suelo se alía con un mal entendido orgullo provincial que impiden que nos acompañen en el desfile la caballería de la policía nacional con sus trajes de época, a pesar de los esfuerzos que desde Málaga los mandos han puesto para tal logro. Pero realmente no son los uniformes ni los caballos los que llenan las calles y los corazones de las personas, es “El Rico” y la Virgen del Amor, que están por encima de todo y de todos y que se reflejan en las cristaleras de los escaparates donde los portadores pueden disfrutar del paso de los tronos, avisándose unos a otros exclamando “¡MIRA LO BIEN QUE VA!”. El Cristo mecido por sus portadores sin mayordomos ni capataces que los guíen, se acerca a la tribuna oficial y a los sones del Abuelo pasa delante de la misma levantando aplausos y admiración, sentimientos que se multiplican cuando escuchan Virgen y Madre del Amor y ven a la misma, que bajo esta advocación y en su trono, no deja espacio libre en la Plaza para que los ojos de los asistentes sean capaces de dirigir la mirada a otros puntos que no sea su imagen. Por calle Granada llegamos a la plaza del Carbón, en la que las autoridades atendidas por protocolo dejan el desfile, mientras que la procesión se dirige a la doble curva de calle Duque de la VictoriaSan Agustín y Cister, punto donde es digno de ver el paso y el sacrificio de los portadores que, con los cuerpos terriblemente cansados y en un lugar que físicamente parece imposible, logran maniobrar con los tronos y sin bajarlos consiguen que estos entren 15

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