Pregón de Salida 2010 - Cofradía El Rico - Francisco J. Valverde

 

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Pregón de salida de la Cofradía de Jesús El Rico y María Santísima del Amor en el año 2010 a cargo de Francisco J. Valverde

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 Junto a una pared helada por la sombra del hastío un niño espera en la cola queriendo ser pollinico. El niño desea con ansias, nervioso junto a su primo, llevar esa capa vainilla con damasco revestido. Y capirote verde o morado, pues lo que quiere ese chico es salir junto a la Madre, o acompañando a su Hijo. Pero la espera es en vano, el niño no tiene sitio y se marcha para casa con la sombra del hastío. No hay lugar para él, no podrá ser pollinico, no saldrá de nazareno, pues en esa cofradía él no tuvo ningún tío que le ayudara a salir, como tenía su primo. Eran los años setenta y luego cayó en el olvido lo de llevar una vela PAGINA 1

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 con una Virgen o un Cristo. Pero algo le decía en su cabeza de crío que quería ser un cofrade, que deseaba con brío ser parte de la Semana Santa de su ciudad, de su sitio, y hacer lo que más quería, lo que había mamado de chico. Y se hizo hombre trono, y clavó hombro con ahínco sacando la Humillación cuando dejó de ser niño. Y luego la Trinidad le dio bajo el manto cobijo siguiendo la estela de almas que va dejando el Cautivo. Y huyendo de cosas absurdas que nunca había comprendido, pegó a las puertas del Cielo, donde la libertad es un rito, donde cofrades de verdad le enseñaron que ese mito que mueve la mano diestra no es ningún juego de niños. Y se comprometió con ellos, y fue padre y antes marido bajo el manto del Amor, compartiendo con amigos que luego se hicieron hermanos, varales muy doloridos. Y no contento con eso, PAGINA 2

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 quiso olvidar el olvido que le frustró aquella vez que quiso ser pollinico. Y se metió en una junta a trabajar sin respiro, a mantener tradiciones y a tejer aquellos hilos que hacen que en Málaga la fe no sea como en otros sitios. Y se sintió orgulloso cuando sus hijas, sus lirios, vistieron terciopelo y raso, como él no pudo de chico. Y porque lo quiso Dios, grabó en su espalda el suspiro de la túnica morada, la de su Cristo querido. Y hoy, por fin, siendo Fiscal ya puede morir tranquilo, que aquel niño entonces triste por la sombra del hastío, esta noche, ante ustedes, va a dar el pregón de El Rico. ---ooo000ooo--Reverendo Padre Director-Espiritual de la Cofradía, Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades, Hermanos Honorarios del Cuerpo Nacional de Policía, de Instituciones Penitenciarias, del Excmo. Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre y del Ilustre Colegio de Abogados de Málaga, al que me siento orgulloso de pertenecer. Hermanos Mayores de las Cofradías Hermanas, Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Real, Excelentísima, Muy Ilustre y Venerable Cofradía de Culto y Procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno bajo la PAGINA 3

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 advocación de "El Rico" y María Santísima del Amor, señoras y señores, hermanos cofrades, familiares y amigos todos: Suena el teléfono y oigo la respetada voz de mi Hermano Mayor, la cálida voz de un amigo que me dice: “Eres el pregonero”. Debo confesar que por primera vez en mi vida oí el trueno antes de ver el relámpago, porque esa frase de Pepe Rivas puso en mis oídos el estruendo de la responsabilidad cuando cae sobre tus hombros e hizo que mis ojos se cegaran con la luz de un premio inmerecido. Debo confesar, y quienes me conocen pueden dar fe de ello, que no me caracterizo por dejarme vencer por los retos, pero aquella frase hizo que me temblaran las piernas. Y debo revelar que, por mi inquieta manera de ser, tardé apenas diez minutos en dejar saltar en mí la espoleta de la imaginación para ponerme a escribir el inicio de lo que aquí voy a pregonar; diez minutos que necesité para recuperar el aliento y dejar que mi cuerpo recobrara sus constantes vitales, si se me permite la expresión en honor a mi apreciado comunicante. Y tras aquella voz amiga, oigo ahora la voz de mi querida Teresa, que me presenta con unas palabras para las que no tengo capacidad de respuesta. Querida Teresa, lo que has dicho hace que me sienta orgulloso de compartir devociones contigo y me obliga a ponerme a la altura del magnífico pregón que diste el año pasado. Pero si no lo consigo no me importa, porque ello no será más que el fruto de la lógica, ya que yo no tengo la raigambre cofrade que tú tienes y que te procuraron tus padres, a los que Dios tenga en su regazo y a los que por motivos profesionales tuve la suerte de conocer mucho antes de que coincidiera casualmente luego con ellos formando parte de esta familia victoriana. Se preguntaba en su pregón del año 2002 tu querido y llorado progenitor cuáles eran entonces los méritos que él había contraído para justificar su presencia ante aquel magnífico auditorio y en aquella tribuna, y su respuesta fue contundente: “Ninguno, pero mi Cofradía y mi Hermano Mayor me necesitan hoy en este puesto y yo me debo a mi Cofradía y a mi Hermano Mayor”. Sin los mismos antecedentes cofrades que él, pero con la misma contundencia debo admitir que únicamente estoy ahora en esta tribuna porque mi Cofradía y mi Hermano Mayor así me lo demandan. No puedo conocer ni reconocer otros motivos, aunque suene a tópico, si bien comparezco ante ustedes con la alegría de la consideración que se me demuestra con este nombramiento y eso me basta para asumir esta bendita carga e intentar honrar la confianza que en mí se deposita. Decía Séneca que no hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba, y yo hoy soy PAGINA 4

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 afortunado porque no estoy ante una adversidad, pero vengo a ponerme a prueba, a pregonar sin nunca antes haber pregonado. No obstante lo anterior (como solemos decir los abogados cuando nos empeñamos en llevar razón) vengo a hacerlo de la mano del entusiasmo y del honor; del entusiasmo que inspira contar a Málaga y al mundo entero qué siente un cofrade de Jesús El Rico y de María Santísima del Amor, y del honor que supone mostrar a todos el esplendor de la obra que va a ilustrar nuestro anual acto de penitencia. Dicen que PREGONAR es publicar en voz alta un asunto de interés público, y quien así lo define, lo ha clavado, porque voy a hablar en voz alta y clara y porque si hablar de una Cofradía sin la que no se entendería la Semana Santa no es de interés público, que venga y Dios y lo vea, y nunca mejor dicho. Vengo ante este foro desnudo de pretensiones y abrigado por el Amor, sin compromisos pactados y con la libertad de la palabra, portando en mis labios la efímera literatura de las loas y en mi cabeza el rechazo de cualquier diatriba. Vengo a esta sede pública con el alma en un puño, agradeciendo a quienes nos han facilitado este espacio físico poder materializar esta reunión espiritual y recordando a otros que el pregón de esta cofradía está por derecho propio en el catálogo de obra social, por lo que les pido que sigan ahorrando, pero que en el futuro se ahorren lo de negar lo innegable. ---ooo000ooo--Hace muchos años que me dejé abrazar por esta Hermandad, huyendo de conceptos inconcebibles dentro de la fe cristiana, de abstractas figuraciones que quebraron mis esquemas sobre la Semana Santa y de desdeñosas consignas enmascaradas. Hace muchos años que pegué a las puertas del Cielo a través de un atajo enrejado en la calle de la Victoria y bajo una túnica blanca preñada de virginidad que por mor del sacrificio amorató su color para llegar a Nuestro Padre. Hace muchos años que me siento un cofrade de verdad gracias a que hoy mi sangre es morada y azul. Hace muchos años que me cobijé al amparo de nuestros Sagrados Titulares, una lógica consecuencia que se produce cuando miras a los ojos a mi Jesús El Rico o cuando contemplas la faz de mi Virgen del Amor. Y si no, hagan la prueba. Hoy me siento un privilegiado por trabajar para Ellos y por hacerlo junto a las personas que comparten conmigo esta devoción, con personas que sacrifican el tiempo que deben dedicar a sus familias por la ardua tarea de mantener viva la fe cristiana sin pedir nada a cambio, con personas que se desviven a diario por fortalecer nuestras tradiciones, con personas anónimas, jóvenes y menos jóvenes que quieren ver cada Miércoles Santo a sus Sagrados Titulares en la calle, sin importarles qué función desempeñarán en la procesión o qué puesto ocuparán en los PAGINA 5

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 varales; con personas que lo único que quieren es respirar cada primavera el azahar malagueño para rociar después su casa con el agua bendita del fervor popular, sin querer oír durante siete días hablar de otra agua que no sea esa. Hace muchos años que aquí soy feliz. La misericordia divina que se desliza por el túnel de la Alcazaba (el viejo, el bonito) y que se embalsa en un rincón cercano a la Plaza de La Merced hace posible que cada año gente de distinta condición aúnen sus corazones y sumen sus esfuerzos para ser más Ricos en la fe y para profesar un Amor como sólo se hace en esta bendita tierra. Porque la Semana Santa malagueña es peculiar, única. Y si no, ¿cómo llamarla en un lugar donde se aparcan las ideologías y otras condiciones para meterse juntos debajo de un varal en honor de la representación de Dios y de su Madre, o donde hay quien no pisa un templo en todo el año y luego no soporta perderse un triduo o una misa del Romero? Pero, ¿cosas tan dispares nos pueden llegar a extrañar? No, porque ¿cómo nos va a extrañar que quien multiplicó los panes, quien convirtió el agua en vino, quien sanó a los enfermos o resucitó a los muertos no sea capaz de poner de acuerdo a gentes de cien mil raleas? La fe es como el agua que recorre las galerías de las cavernas más oscuras, que no se ve, pero que se filtra por cualquier rincón de forma inapreciable y que aparece cuando la iluminas. Por eso el hombre busca la luz desde los tiempos de los tiempos, indagando en los recónditos pasadizos de su propio ser o siguiendo la doctrina de Aquél que murió por todos nosotros. Y la gente de aquí cree en su Semana Santa y se encomienda a sus Cristos y a sus Vírgenes como si la vida le fuera en ello. Y eso es fe. Por eso, a mi modesto entender y sin ánimo de adoctrinar, al margen de tradiciones, la Semana Santa evangeliza y eso es algo que nunca debe pasar por alto la Iglesia, una Iglesia en la que nos debemos amparar y que nos debe dar todo el amparo posible a los cofrades, por encima de tecnicismos dogmáticos o farragosas redacciones de estatutos. Mi padre, Paco, que soportó sobre sus hombros innumerables marcas de la madera de los varales sin importarle no haber tenido tiempo para descansar tras salir de la obra, y mi madre, María, la que me parió, que cada Domingo de Ramos con sus modestos recursos nos ponía a mí y a mis hermanas Milagros, Inmaculada y Lourdes más bonitos que un San Luís para bañarnos en la soleada fuente que emerge de la luz de Málaga, me enseñaron a amar nuestra Semana Mayor. Desde que tuve uso de razón soñé con participar en esta liturgia urbana, por mi tradicional fe y por fe en mis tradiciones. Soñé con vestir túnica de nazareno y que mi abuela Lola o mi tía Ana, mi Tata, me la arrugaran con sus abrazos. No pudo ser y entonces soñé con curtir mi hombro bajo los varales, porque soñé siempre con ser cofrade. PAGINA 6

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 Y esto se hizo plenamente realidad al amparo de un cabello natural peinado con tirabuzones de divinidad, al amparo del Amor con mayúsculas y sin reservas, siendo testigo privilegiado del anual perdón de los hombres refrendado cada año en un mandato divino liberador de condenas y siendo fiscal de una merced que puede cambiar la vida de un ser humano con sólo mover un brazo. Por ello, cuando junto con Esther, la mujer de mi vida, Dios me premió con la categoría de padre, traté de inculcar a mis hijas Esther y Mónica todos los valores que te otorga el ser parte de esta cofradía, y soñé con verlas vestidas de terciopelo y raso portando en sus pueriles brazos una cruz de Santiago. Y cuando ese anhelo se materializó tuve la osadía de dar fe pública de ello de forma pretenciosamente artística en el año 2006, en un acontecimiento con el que yo creía colmado todos mis deseos, ajeno al privilegio que hoy albergo. Yo no me daba cuenta, pero Jesús el Rico y María Santísima del Amor fueron poniendo señales en mi camino vital para acudir a su amparo en esta cofradía entonces dirigida por mi antiguo profesor D. Manuel Sáenz de Tejada, posteriormente por mi respetado Isidro Merino y hoy por mi admirado y querido Pepe Rivas. Cuando crucé por primera vez el umbral del desvencijado edificio del Muro de Santa Ana y comprobé el nivel de fraternidad que flotaba en su ambiente, al margen de esas pequeñas diferencias propias de nuestra condición humana y por las que nos diferenciamos de Dios, supe que esta era mi casa, y desde entonces no tuve otro afán que trabajar para ella y por nuestros Sagrados Titulares y fueron Ellos los que quisieron que entrara a formar parte de esta Junta de Gobierno a la que estoy orgulloso de pertenecer y a la que llegué de la mano de mi más que querido hermano Eduardo Rueda, a quien nunca podré agradecer lo suficiente el amparo que siempre me ha procurado, y al que algún día se le deberá reconocer como se merece en nuestra pequeña comunidad el sombrío trabajo que hace desde un anonimato sólo delatado por su eterna sonrisa. Así pues, no puedo decirlo de otra forma: Aquí he nacido como cofrade, aquí he madurado como cofrade y aquí quiero archivar definitivamente mis cenizas, al frescor de la sombra de Jesús y de María y cerca del calor de la cera, en los columbarios que merecemos todos los hermanos de esta cofradía. Es de bien nacido ser agradecido y yo, que siempre honraré a mi padre y a mi madre, sólo puedo tener palabras de agradecimiento para los compañeros que cada día me tienden su mano en estos menesteres directivos, y para mi Cristo y mi Virgen, que hicieron posible que mi familia creciera con todos y cada uno de los hermanos que comparten conmigo las tareas de gobierno y a los que sólo puedo decir: gracias. ---ooo000ooo--Oye, mamá, y ¿por qué, PAGINA 7

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 llevando a hombros el trono los hombres caminan igual y no se nota el andar? Porque hay una tierra suave que bajo los pies de mi niño acuna cuerpos hermanos, cuerpos de gente que sabe rezar a Dios sin mirarlo. ¡Y cómo huele Málaga en Semana Santa! ¡Y cómo se ilumina Málaga en Semana Santa! ¡Y cómo se vive en Málaga la Semana Santa! Y con esos olores, y con esas luces y con esos sentimientos ¿por qué nos empeñamos algunos malagueños en seguir buscando referencias en otros lares, en mirarnos en los espejos de otras casas? Miremos a lo nuestro y disfrutemos de lo nuestro, que no es otra cosa que el legado que nos han dejado los que tanto hicieron y bien para que hoy podamos presumir de lo que tenemos. Y trabajemos en homenaje a ellos y ellas, que dejaron su piel en el camino, que se enfrentaron a vientos y tempestades, que trabajaron azotados por los plásticos de los “tinglaos”, que se rompieron las espaldas cuando aún no había aluminio, que se dejaron las yemas de los dedos cuando aún no había máquinas de coser. Honremos su memoria y no nos empeñemos en perder el tiempo cambiando lo incambiable, no nos empeñemos en luchar contra molinos de viento, porque por mucho que queramos la ley natural nos enseña una y otra vez que una flor termina por perder su esplendor si se la trasplanta de tierra. y en esta tierra fenicia os puedo asegurar que para la Semana Santa tenemos el mejor abono del mundo, y ganado a pulso. ---ooo000ooo--¡Ay, no me abandones, Señora! Que debajo de este rostro que suplica tu auxilio hay mucho esfuerzo de horas a veces no correspondido. Y no lo digo por ti, ni me quejo por indicios, sino que Tú te mereces más de lo que Tú me das, que tu divina bondad nunca caiga en el olvido PAGINA 8

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 y en tus hijos, lo parece. ¡Y cómo huele nuestra Casa Hermandad en Semana Santa! ¡Y cómo luce nuestra Casa Hermandad en Semana Santa! ¡Y cómo suena nuestra Casa Hermandad en Semana Santa! Y qué pena, con lo fácil que es, que no luzca, que no huela o que no suene igual durante el resto del año. Decía San Agustín que la unión de la familia no se mide por el número de miembros, sino por la cohesión que hay en ellos. Por eso, somos una gran familia, pero no cabe duda de que si en cuestión de unir pudiéramos contar con más hermanos de hecho, y no sólo de derecho, nuestra Casa Hermandad sería más casa, aunque con la misma hermandad. Porque si pudiéramos demostrar a todos que somos más de los que estamos y de que estamos todos los que somos, podríamos decir de verdad que los integrantes de esta cofradía habitan siempre ahí, durante todo el año y que un hogar no lo forjan las paredes que lo circundan, sino el amor que lo mantiene y que en esto de amor a nuestros semejantes en esta cofradía no nos gana nadie, porque es lo que nos enseñan nuestros Titulares a practicar, no sólo en Cuaresma, y porque es lo único que hemos de hacer cuando no podemos llamar a nuestra Virgen por otro nombre que no sea ese: Amor. Seamos valientes y seamos cofrades de enero a diciembre, porque si la unión da sus frutos, el valor los ratifica y, si no, miren esa casa hermandad, construida sobre pilares de coraje, y si no miren esas túnicas de nuevo terciopelo que abrigaran este año la devoción de nuestros penitentes, y si no miren ese Cristo que sale a liberar aunque llueva, diluvie o salga el sol por Antequera, y si no miren esos tronos en los que paseamos a nuestros titulares todos los Miércoles Santos, frutos de la gubia incansable de la alianza y la valentía, del arrojo y la decisión, lonjas de oro y plata donde hemos escrito a fuerza de martillazos que cuando se quiere, se puede. Y podemos, y lo hemos demostrado. Pero también queremos. Queremos que nuestros hermanos sean hermanos en la fe, ejercientes en la caridad, penitentes por amor y ricos en misericordia y que nuestros Hermanos Mayores Honorarios sepan que tienen en nuestra casa-hermandad un cobijo real, una excelentísima oportunidad para comprobar la muy ilustre consideración que siempre les demostramos y una venerable ocasión de colaborar con nuestras nobles aspiraciones, sin tener que esperar a la Primavera. Somos una cofradía que alberga un privilegio, pero no somos unos privilegiados. Por ello, aunque a veces nos falten las fuerzas, aunque a veces estemos cansados de ser siempre los mismos los que doblamos el espinazo, aunque a veces nos devanemos los sesos para superar las adversidades y poder cada año mantener incólume el orgullo de conservar nuestras tradiciones al abrazo de una fe católica que nunca nos fallará, y aunque a veces nos duela PAGINA 9

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 el aliento de llamar a los que no nos quieren oír, nada de ello podrá nunca con nosotros, porque Jesús nos enseñó a mantener las fuerzas ante el sacrificio, a dar aunque no nos den, a amar aunque no seamos correspondidos y a pedir el perdón para los que no saben lo que dicen, porque llevamos el paso firme, porque sabemos llevar las riendas y no fingimos resbalones y porque esté quien esté en la junta de esta venerable Cofradía luchando cada día por ella, debe tener presente que somos la gente de El Rico y de la Virgen del Amor, y eso son palabras mayores. ---ooo000ooo--Dime maestro ¿por qué debo seguir tus consejos? Porque debes comprender que aunque yo sea más viejo no por eso te impondré lo que juntos no entendemos. Y esa es la filosofía por la que día a día trabajamos en esta hermandad: comprender y ser comprendidos. Tengo origen Salesiano y allí me enseñaron en mi infancia que una buena familia comienza con un buen ejemplo de los padres y que cada familia debe ser una escuela donde tanto padres como hijos puedan reflexionar y aprender juntos. Si como decía Juan Pablo II el futuro de la Humanidad se fragua en la familia, yo vengo igualmente a decir que, en el apartado que nos atañe, el futuro de nuestra Semana Santa se fragua en el ejemplo que debemos dar a nuestros jóvenes. Cada día vemos cómo desgraciadamente los valores que reciben nuestros menores por parte de la sociedad son de peor calidad, por eso, si afortunadamente contamos con jóvenes que se acercan cada año a este rescoldo cofrade, no debemos permitir que huyan de nuestro cobijo y que ese rescoldo se enfríe hasta apagarse. Démosles lo que nos piden, abramos la mano a ellos, aprendamos del pasado y construyamos el futuro sin anclarnos en el presente, no les hagamos intuir que están ante un coto cerrado y siempre, bajo la guía de nuestra experiencia, hagámosles comprender y comprendámosles a la vez porque, queramos o no, nuestro jóvenes son el futuro y el germen que permitirá que nuestra siembra de hoy no sea hambre de su mañana. Gracias a Dios, en esta cofradía, como imagino que ocurre en nuestras cofradías hermanas, no se podrá criticar nunca la ausencia de la juventud, como tampoco podrán criticar la calidad humana de nuestros jóvenes, trabajadores y comprometidos y que, por esas cualidades, gozan de una exquisita consideración por parte de los que les aventajamos en vida, en un sentimiento que, estamos seguros, es mutuo y que, en cualquier caso, no PAGINA 10

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 debe suponer que perdamos de vista en el conjunto de nuestra hermandad que cada uno tiene su sitio. ---ooo000ooo--Y pensando en el legado espiritual y material que debemos dejar a nuestros descendientes, cierro mis ojos y me sumerjo en la belleza cromática del arte. Del arte de los pinceles malagueños que, si Dios quiere, inundará las calles de nuestra ciudad en un futuro cercano en el incomparable marco de nuestro desfile procesional, contando a Málaga la pasión de Cristo en catorce estaciones. Y mientras despierto de ese sueño que se hará realidad, abro los ojos y me encuentro un escenario de fresca maestría, encarnada en las telas de un lienzo insultantemente joven, moldeado por la firmeza de las manos de la mocedad y coloreado por el realismo de una técnica sorprendente. Alejandro Martín Romero, Almaro, como él gusta firmar sus obras. Quédense con este nombre. Ya me dirán dentro de unos años, no muchos, me atrevo a aventurar. Nunca podremos los cofrades malagueños agradecer lo suficiente el trabajo de todos los pintores que donan sus obras para nuestros santos patrimonios, de todos esos trabajadores de la belleza que arrancan parte de su soldada para que nos deleitemos con la hermosura en su más simple expresión. Y bien sabe Dios que con esto que digo no reivindico nada para mí, que no vivo de ello, pues en la pintura sólo tengo una sana afición y una sana envidia hacia los verdaderos artistas, sino que mis palabras reivindican un reconocimiento para aquéllos que amasan a diario su pan con el sudor de sus pupilas y a los que interesadamente atracamos y se dejan atracar desinteresadamente, para aquellos pintores que año tras año engrandecen nuestra Semana Mayor. Y como muestra, un botón. Déjenme que disfrute de esta obra de arte parida por los pinceles de este joven valor que a la edad de trece años comenzó a matizar su vida con manchas de color autodidactas y que luego se dejó guiar por artistas como Toñi Martín o Manuel Higueras, para actualmente perfeccionar su vocación profesional en el Instituto Santa Rosa de Lima. Déjenme disfrutar y disfruten conmigo. Alejandro tan sólo tiene diecinueve años. Quién lo diría al contemplar su técnica, quién lo diría al examinar su valiente propuesta, quién lo diría al admirar su destreza. Pero debo contarles un secreto. Yo sé quién lo diría. Porque estoy seguro de que lo dice su padre Antonio y su madre Virginia, que le dieron la vida. Porque estoy seguro de que lo dicen sus hermanos, que velaron por su benjamín. Porque estoy seguro de que lo dice nuestro querido Hermano Mayor de la Cofradía de El Rocío, Juan Lupiáñez, que le abrió muchas puertas. Y porque estoy seguro de que lo dice desde las balconadas del cielo, allá donde la PAGINA 11

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 distancia no existe porque siempre hay hilo directo con el corazón, un buen hombre que trepó a las faldas de Dios y que admira hoy orgulloso cómo se materializa algo de lo que él estaba convencido. Un Ángel de la Guarda, un alma protectora: su abuelo Agustín, a quién veneraba y quién en su ausencia dio a Alejandro las fuerzas suficientes para decir al mundo “mirad lo que sé hacer”. Alejandro nos presenta un cartel a la antigua usanza, con color pero sin estridencias y con tintas planas pero con un mensaje profundo. Un cartel hecho con Amor, con Penitencia y con Libertad, dibujando ese triángulo mágico que guía a todos nuestros hermanos en nuestra querida cofradía, que desde hoy es también suya, y un cartel abrigado por una Catedral que cada día es más nuestra. Un cartel con pinceladas precisas y trazos certeros, sin ningún arrepentimiento, tan sólo el de esa figura humana que se arrepiente de sus errores y que al amparo de Nuestra Madre nos agradece el perdón. Un cartel. Todo un cartel. ---ooo000ooo--Y vuelvo a cerrar los ojos para subir por la senda de un Mundo Nuevo que me traslada a la entrada de un túnel caleidoscópico, un túnel que muta su triste apariencia cotidiana para convertirse en crisol de devociones, en pétreo instrumento musical que decora nuestro recorrido del jueves anterior al Viernes de Dolores, para desembocar en un descendimiento aderezado con la dulzura del ámbar que mana de las piedras de la Alcazaba, una Alcazaba que en esos días renuncia a su origen musulmán para abrazar la devoción cristiana impuesta por el pueblo de Málaga, una Alcazaba que es testigo mudo de la coordinación de las voluntades, de hombros de mujeres y hombres dispares con la que llevar al Padre y a la Madre desde su eclesiástica morada a la casa de sus hijos, a su casa; hombros de jóvenes guardadores del bien, hombros de fervorosos centinelas de descarríos, hombros de afligidos remordimientos y hombros de valientes hermanas que nos demuestran cada año que no hay peso que no pueda llevarse con el alma. Vengan a ver el espectáculo que supone este ecléctico traslado iluminado por las antorchas de la fe, vengan a participar con nosotros en ese fugaz peregrinar que anuncia a nuestra ciudad que seis días después la libertad toma nuestras calles, vengan a honrar a Nuestros Titulares acompañándolos a sus majestuosos tronos y sean espectadores de excepción de la elegancia de su ornato. Vengan con nosotros a su Reino. ---ooo000ooo--Acaricio mi piel con una camisa blanca. Rebusco y encuentro los guantes. Escojo unos finos calcetines para mitigar el cansancio de mis pies. Tomo en mis manos el pin de PAGINA 12

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 la cofradía y disfruto colgándome mi medalla. Doblo con cuidado la túnica y busco a mis pequeñas nazarenas. Les ayudo a vestirse y les ciño el cíngulo. Otro nudito más. Se están haciendo mayores. Le pido a mi mujer que le ponga la faraona a la pequeña, que se le da mejor. Salgo a la calle y doy gracias a Dios por el sol que nos ilumina esta tarde. Huelo a azahar. Dejo a las niñas en Santiago y me voy acercando a la Plaza de la Merced. Oigo el murmullo de la muchedumbre que se apiña ante el portalón de mi Casa Hermandad. Me abro paso reposando mis manos en espaldas que admiten mis disculpas sin rechistar. Cientos de túnicas azules y moradas suben y bajan. Le pido a Agustín Eslava que ayudemos a Eduardo Rueda con las tarjetas, que lleva todo el día cuadrando el trono. Deseo suerte a Juan Ramírez. Miro a Antonio Martínez, a Ramón Varea y a Antonio Almanza y les digo lo bonita que está la Virgen, y es que Jesús Frías tiene mucho arte. Nos pegamos al varal y el Hermano Mayor pide silencio. Don Manuel comienza la oración. Se abre el portalón y oigo los primeros toques de aviso. Contengo la respiración y le hago un guiño a mi amigo Carlos, que acaba llegar de Madrid para sacar a su Cristo. Dos toques, tres y el cuarto. El toque del Rico. La gente respira Miércoles Santo. Los niños dejan abierta sus pueriles bocas ante la belleza que busca la calle, ante el fulgor divino que surge de la oscuridad, ante el Salvador que pisa ahora la misma tierra que ellos. Y es entonces cuando el azahar revienta el aroma que guardaba dentro para el día señalado y cuando la voz de un portador pide gloria para Nuestro Señor. Suena el Himno. Nuestros vecinos y los que no lo son se rompen las manos aplaudiendo al Señor de Puerta Oscura. ¡Arriba! ¡Pasito corto, señores! ¡Vamos de maravilla!, oigo decir a Juan Carlos Narbona desde el otro lado, aunque no suene el himno que él quería. Y con pasito corto alcanzamos la Plaza bautizada por Nuestro Señor. Qué bonito queda eso de Plaza de Jesús El Rico. ¡Que así se llama ahora, para los que parece que todavía no lo saben! Alzo la cabeza para ver algo del cortejo y veo que me falta un nazareno grandote que se nos ha ido al Cielo. Bajamos por calle Alcazabilla y suben mis pulsaciones. Llegamos a la calle Cister y se me acelera el corazón. ¡Madre mía, cómo está la Plaza del Obispo! Qué bonita esa escalinata multicolor. Pienso en las buenas estampas que va a sacar Carlos Fernández, nuestro recién nombrado fotógrafo oficial. Hacemos una buena maniobra y paramos el trono. Nuestro Padre queda mirando de reojo a la Santa Basílica. Ya estamos y ahí viene la Virgen. Qué candelería. Que bien llevada. Se va haciendo el SILENCIO. Comienza el acto de liberación y se evidencia que todo está en orden gracias a la buena labor de nuestro equipo de protocolo dirigido por Carlos Rivas. ¡Se incorpora el penado!, dice Ricardo Ortega antes de que se oiga el crujir de las cámaras. Nos arrodillamos y deseo suerte a Iván. Jesús El Rico da la Bendición a los PAGINA 13

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 sones de un himno nacional que más que nunca no necesita letra, como las marchas de Gabriel. Y oigo los toques de campana. ¡Señores, nos vamos! ¡Un pasito a la izquierda! ¡Medio pasito más!, ordena Eduardo con lo que le queda de voz al pasar como una ráfaga por mi lado. Vaya por Dios, pienso, qué hueco tan grande ha dejado Paquito Carrión, con lo chico que era. Qué bien quedan los “habichuelas”. Y esa cruz guía, la más bonita. Qué privilegio llevar el Lignum Crucis. Caminamos por Molina Lario y compruebo que se levanta un poco de viento, como casi siempre aquí, en la Plaza de la Marina. ¡Cuidado con el cable!, se oye decir en el lateral de la Alameda. ¡Medio pasito a la derecha! Y llega un momento esperado por los portadores. ¡Señores, que viene la Paloma! Saludamos como se saluda en Málaga. Tres toques. ¡Arriba! Con estilo. Con buen hacer. Que la elegancia no está reñida con el pulso. Que no, hombre, que no es una demostración de fuerza, que es la manera que tenemos en Málaga de levantar nuestros corazones al Señor. Me gusta oír la “Malagueña” sonar de fondo. La gente estalla en aplausos. Los gigantescos ficus quieren abrirse para que Dios lo vea. ¡Señores, estamos en la Alameda! ¡Vamos, como sabemos! ¡Que vean a nuestro Padre pasear por Málaga!. Dejamos el lateral haciendo una maravillosa curva del tirón. Bajamos bajo ese palio natural que adorna la arteria más señorial de nuestra ciudad, marcando el paso más bonito, el pasito del Rico. A duras penas, cegado por los focos, diviso la estatua del Marqués de Larios y miro a mi derecha para ver a mi familia, que allí está, como todos los años. Hacemos una maravillosa rotonda y ponemos a Nuestro Padre a los pies de Calle Larios. Y lo paramos. Y Lo mecemos. La calle está abarrotada esperando el privilegio de ver de cerca al Señor de la Libertad. Y el trono flota. Va a terminar la flauta del “A ti Manué”. Se tensan los cuerpos. Nos erguimos más aún. Y arrancamos. Arrancamos aplausos y una señora que me mira, al ver mis ojos vidriosos no lo puede aguantar y grita ¡Viva Jesús El Rico! Miro hacia atrás. Y la Virgen, Santo Cielo, que hermosura. Qué bien van. ¡Señores, estamos en la Tribuna! ¡Pasamos del tirón sin toques de campana! ¡El trono es vuestro!, dice Coco con su voz aterciopelada. Y qué hechizo se apodera de nosotros. Todos a una. Paso firme. Noto un aliento en mi oído. Vais de lujo, me dice Florido, que se estrena como capataz. Calle Granada, el trono baja ¡Vamos a ponernos derechos!, dice mi compañero de varal. Y suena una saeta. ¡Vamos a mecerlo! Me embruja la sombra que como carboncillo se dibuja en una pared de la Plaza del Carbón. Y llegamos a Duque de la Victoria. ¡Señores, hacemos la doble curva del tirón! No hace falta que el capataz lo diga. Lo sabemos. Lo queremos así. Los enfermos del Hospital del Doctor Gálvez saben que les estamos diciendo que con esfuerzo todos los problemas se superan. El Patio de los Naranjos es PAGINA 14

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Pregón de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús El Rico y María Santísima del Amor Año 2.010 testigo de la fatiga de los cuerpos. Y Málaga aplaude el sacrificio. Ya estamos en calle Alcazabilla. Que estampa a la luz del Teatro Romano. Parece que queda menos gente. Transitamos la calle casi en familia. Pero, qué digo. Si está todo el mundo allí, a las puertas de la Casa Hermandad. Llegamos sufriendo, pero llegamos. Lo hemos logrado. Nuestra calle no se podía llamar de mejor manera: La Victoria. He vencido el dolor de riñones. El hombro no lo siento. Qué placer. Nos giramos y esperamos a Nuestra Madre. También se nota el esfuerzo de nuestros hermanos. Aquí están, junto a nosotros. Una saeta. Y dos. Y tres. Y arriba otra vez. Mecemos el trono a pulso. Se nota el paso de las horas. Lo bajamos. Y se hace el SILENCIO. ¡Hermano Mayordomo de Trono, que la madera del olivo se funda con el bronce de la campana…! Más silencio entre la devoción popular… y la bendición de Dios Todopoderoso otra vez para Málaga. ¡Señores, vamos a encerrarnos! Tres toques, uno más. ¡Al cielo otra vez! El himno retumba y hacia dentro, en una maniobra, con orden, con saber hacer, cómo saben nuestros capaces capataces y nuestros experimentados mayordomos. Murmullos interiores, llantos contenidos, pasión en el exterior y la Señora que se acomoda también en su casa. La procesión ha terminado. Y es entonces cuando veo las caras encendidas, el dolor en las cinturas, los sudores en las frentes, los ojos húmedos, los capillos levantados y los besos y abrazos que refuerzan el amor fraterno. Hemos hecho lo que mejor sabemos y sabemos que hemos hecho lo mejor que podíamos hacer. Y de fondo, mientras alguien pregunta qué fecha es la del Miércoles Santo del año que viene, una corriente de aire parecida a una voz rota grita: ¡¡¡VIVA EL RICO!!! ¡¡¡VIVA LA VIRGEN DEL AMOR!!! ---ooo000ooo--A la audiencia aquí congregada. El que suscribe y aquí apura su voz comparece ante ustedes y como mejor proceda en nuestra fe y tradiciones dice: Que por medio de la presente alocución, he querido ser la voz de un grupo de hermanos que vive y sueña por mantener la llama de esa fe que surge del fuego de nuestras costumbres, y ello en base a los siguientes HECHOS: Porque durante 365 días al año trabajamos sin descanso en cuerpo y alma para que Nuestros Titulares se sientan honrados del reconocimiento del sacrificio de Cristo Redentor. Porque procuramos cumplir con la caridad que Jesús nos enseñó para con nuestros semejantes y con el Amor que su Madre nos enseña a practicar a diario. PAGINA 15

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