Pregón de Salida 2003 - Cofradía El Rico - Domi del Postigo

 

Embed or link this publication

Description

Pregón de salida de la Cofradía de Jesús El Rico y María Santísima del Amor en el año 2003 a cargo de Domi del Postigo

Popular Pages


p. 1

Pregon Pregón pronunciado en el año 2003 por Domi del Postigo el día 22 de marzo en los Salones del Conservatorio de María Cristina. (Obra Social de Unicaja.) Autor de la Obra : Antonio Montiel PREGÓN DE LA REAL, EXCELENTÍSIMA, MUY ILUSTRE Y VENERABLE COFRADÍA DE CULTO Y PROCESIÓN DE NUESTRO PADRE JESÚS TITULADO ‘EL RICO’ Y MARÍA SANTÍSIMA DEL AMOR -ANTIGUO CONSERVATORIO M cristina MÁLAGA, 22 DE MARZO DE 2003- ‘RICO’ en su pobreza … Y llegaron los cofrades. Un respiro, una tapa y un café antes de volver al trabajo y, entonces, llegaron ellos. Se me acercaron los dos, como esos policías en los interrogatorios de las películas, algo que tampoco es de extrañar teniendo en cuenta la relación de la Policía Nacional con la Cofradía. No sé si había más, pero vinieron de a dos, ambos de traje y corbata, la indumentaria habitual que el tópico confiere a los ‘capillitas’, a los viajantes, a los mormones que van de puerta en puerta, a los visitadores médicos o a la policía secreta, dependiendo de la misión que ésta tenga. La de vuestro Hermano Mayor —ya un poco el mío-, Isidro Merino, era captarme para esta causa que nos ha reunido aquí. Y se empleó a fondo, con la firme determinación en su mirada fija sólo enmascarada por el escaso dibujo de una sonrisa imperturbable, un poco el ‘poli’ duro de los dos, aproximándose a su objetivo, yo, según las firmes y diplomáticas maneras de veinte siglos de Iglesia católica pero en seglar. Y ésa era también la misión de Carlos Díaz, su lugarteniente en el día de autos, un poco ‘el poli bueno’ de la película, con file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (1 de 11)24/01/2004 18:49:34

[close]

p. 2

Pregon la corbata y la barba bien anudadas al cuello y al mentón respectivamente, sin que ello consiguiera ocultar su juventud, poniendo casi cariño y simpatía y toda la ilusión en el asador, esto es, echando el resto en la propuesta que ya se adivinaba en su voz, reiterada como un ruego que, sin embargo, parecía una oferta que no podía rechazar en la voz del ‘capitán’ Merino. En resumen: - ¿No te gustaría hacer El Pregón de EL RICO?... “Pescadores de hombres”, murmuré para mis adentros recordando el Evangelio y esperando que se olvidarían del asunto pasados los días, pero lo que dije en voz alta creo que se lo dije al camarero: -¿Me da la cuenta, por favor?. ¿Dónde está Dios?, me pregunto con frecuencia casi cotidiana cada vez que me enfrento en mi profesión a eso que llamamos ‘noticias’, porque en muchas de ellas está la orfandad del mensaje de aquel personaje histórico, de aquel hombre bueno, espíritu, hijo y padre de la bondad, llamado Jesús de Nazareth. Aquél que vosotros cada año regaláis a las calles de mi ciudad orgullosos de creer que es Jesucristo, el hijo de Dios que parece que camina entre los hombres con su cruz al hombro, con el rostro dibujado por la gubia del andaluz Navas Parejo, ondulando al viento de la historia y la primavera malagueña los antiguos tirabuzones de su pelo natural, con la envidiable certeza de quienes le aclaman y piropean a la manera del Sur de que, a pesar de su muerte anunciada, volverá como el rey humilde de los reyes que no son humildes, Rey de reyes, en su trono, convertido en Dios padre, Hijo y Espíritu Santo el Domingo de Resurrección, tres días después de ‘encerrarse’ en el vivísimo sepulcro de vuestra por fin estrenada casa de hermandad, un esmerado rescate urbano y un aliciente arquitectónico y social particularmente victoriana para una de las calles más malagueñas de Málaga. Una secuencia impactante, en fin, que a los ojos inundados de sensaciones de todo tipo es incontestable, al menos, si desde el respeto y la sorpresa ineludible, esos ojos, creyentes o no, católicos o no, se reconocen prendidos —y casi seguro prendados- de un singular milagro que nadie osa negar que se repetirá cada año, por los siglos de los siglos, Amén: la Semana Santa de Málaga. ¿Dónde está Dios? Hoy comparezco ante vosotros con el peso de esa pregunta hincada en el hombro, tan sólo aliviado por la infinita generosidad que demostráis recibiéndome como pregonero, pero aferrado para traerla aquí al mástil de vuestra bandera más alta, de vuestro más característico estandarte, de vuestra más preciada insignia como cofradía; y no hay cometas y tambores suficientes para homenajear esa bandera ni capaces de ensordecerla; hoy comparezco ante vosotros sumido en la marejada de mis dudas, pero aferrado como un náufrago a su tabla a vuestra mayor marca identitaria, aquella que hace única a la Real, Excelentísima, Muy Ilustre y Venerable Cofradía de Culto y Procesión de Nuestro Padre Jesús titulado ‘El Rico’ y María Santísima del Amor; hoy comparezco ante vosotros por y para la Libertad. Porque vuestra advocación, vuestro sagrado titular es el que libera al preso en Málaga. Y Málaga, para el niño que file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (2 de 11)24/01/2004 18:49:34

[close]

p. 3

Pregon fui, asombrado y atónito, protegiéndome en el hombro de mi padre frente al espectáculo que se sucedía cada Miércoles Santo en la Aduana, era el mundo. El Rico, el que libera a los presos del mundo, pensaba yo niño. Como aquél de Nazareth vino a liberarnos de nuestros pecados, me decían en la escuela, algo que yo nunca entendía bien, como sigo sin entender ahora por qué lo son algunos de esos pecados. Y no me importa decíroslo aquí, yo os lo confieso como a hermanos ya hoy, porque vuestro Señor es también el que perdona, y sé que sabréis perdonarme por hacerlo. Aquél que perdona y libera. Aquél que vino al mundo para liberar de su prisión interior a los ricos egoístas e irresponsables, a los avarientos y a los codiciosos; a liberar de su pobreza a los desheredados, de su esclavitud a los esclavos de los otros o de sí mismos, de su dolor a los humillados, del veto y la persecución a los presos de conciencia, a los honrados de los que les obligan a tragar para dejar de serlo; del insulto, el menosprecio y la exclusión social a los que son distintos por el mero hecho de serlo -por ejemplo, por su definición sexual, como ha ocurrido y aún ocurre en parte con los homosexuales, cuya participación y entrega, a propósito, es relevante en la Semana Santa (un amigo cofrade me ha pedido aquí que os lo recuerde, y así lo hago)-; o a liberar de la desigualdad histórica a las mujeres, algunas de las cuales la padecen todavía en el interior de un hogar convertido para ellas en una cárcel de sólidos barrotes forjados por la posesión y la cobardía de sus hombres, y tras los que sufren en silencio maquillando sus heridas cuando salen a beberse la calle, más solas que la una aún en terrible compañía, sin poder esconder detrás de su mirada una angustiosa llamada de socorro y un íntimo grito de libertad... Aquél de Nazareth que vino a liberar de la guerra a la Paz, aunque los halcones, a veces utilizando su nombre en vano, se sigan imponiendo a las palomas en el vergonzante pragmatismo de las relaciones internacionales, como estamos avergonzados de constatar en los días de plomo y vinagre que estamos viviendo... No, y siempre No, a esta guerra, No. Aquél que vino a liberar, en definitiva, de una cárcel sin Amor al mundo. Pero ni siquiera el Amor, esa gigantesca y tibia vacuna contra el infierno en la tierra, puede imponerse. Porque todo lo que no se engendra en libertad acaba desatando la rebeldía ante lo impuesto y, en la mayoría de los casos, produciendo el efecto contrario al que se pretendía, para bien o para mal. El Amor. El Amor que corona a María, la reina de las madres, reina de reinas que sí son reinas del amor, además de reina del dolor por su hijo torturado que originariamente le dio nombre a vuestra Virgen: Dolores, también el nombre de mi madre —“ hijo, pa qué me pusieron Dolores”, se queja a veces-. Dolores, el nombre del Amor inabarcable, insondable, sin mesura, demoledoramente infinito de mujer madre de mi madre. El Amor que acompaña siempre al hijo casi en la tierra como en el cielo’, y que cada miércoles con la finura callada del rostrillo de Antonio Dubé, se niega a dejar solo a ese niño que se le hizo hombre casi sin darse cuenta, 33 años ya, como todos nos hacemos hombres o mujeres sin que lo seamos nunca del todo para nuestras madres, a pesar de file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (3 de 11)24/01/2004 18:49:35

[close]

p. 4

Pregon saber que sus lágrimas, que también se clavan como una corona de espinas y salitre en la cara, no podrán evitar nuestro destino, ni el destino de ese hijo que camina delante del Amor de su madre con la cruz de su cercano martirio a cuestas... Así que hoy comparezco ante vosotros, me fundo con vosotros, sabiéndome perdonado de antemano por ese amor que os ilumina cuando miráis el rostro de vuestra Virgen, y arropado por la bandera de la libertad que ‘El Rico’ enarbola levantando su mano cuando nos bendice cada Miércoles Santo en la excarcelación del preso, la más famosa de las tres ocasiones en que ‘El Rico’ otorga su bendición cada año: en la liberación del preso, en el ‘encierro’ y en la Bendición del romero el domingo de Pascua en su iglesia de Santiago. Y lo hago con el máximo respeto y dándoos las gracias como niño que creció con la sinrazón ordenada del bullicio y el gran teatro del mundo en la calle que recrea la Semana Santa según Málaga. Y lo hago entregándoos mi sinceridad en este pregón que os he escrito. En esta profesión pública de fe en mi ciudad y en los míos, que hoy sois vosotros y los vuestros, y que huye de convertirse en una descripción de cultos y argumentos internos. Porque no quiero cansaros para aparentar mayor solvencia cofrade con citas ya repetidas con más capacidad y legitimidad que las mías en este tipo de actos, y que lastrarían el ritmo de este pregón y desvirtuarían la honradez testimonial del pregonero, habida cuenta de que quien os habla no es un cofrade. Pero sí quiero que sepáis, para demostraras una vez más mi respeto, que os he conocido y que he buceado en la historia de la Cofradía con devoción, con cariño agradecido, y sin prejuicios de ningún tipo. A pesar de ello, como os digo, no relataré aquí una sucesión de acontecimientos y datos históricos para demostrarlo y dar docta apariencia a quien los lee, algo que hoy se consigue con relativa facilidad, además, cortando y pegando párrafos de vuestra estupendamente configurada página en Internet, por ejemplo (www.cofradiaelrico.com enhorabuena por la iniciativa). O bien recordando anécdotas rescatadas por Lola Carreras en el cuarto tomo de la ‘Semana Santa en Málaga’ editada por Arguval, donde se relaciona el origen de la advocación de ‘El Rico’ con aquella cofradía de presos que debió existir desde 1593 y que se llamó Congregación de San Juan Bautista en su Degollación, cuya finalidad era socorrer a los encarcelados más pobres, lo que también daría sentido a la presencia a los pies de ‘El Rico’ de aquella cabeza de uno de los más famosos presos de la historia, tantos años perdida y luego recuperada, y de su relación con éstos. También se puede documentar el Pregón siguiendo los cánones del célebre libro del padre Llordén, sobre las cofradías malagueñas; o con los sustanciosos recuerdos de veteranos cofrades en vuestros boletines ‘Escapularios’, como los de Fernando Ruiz Ruiz de aquellos años 20 cuando al cireneo de Castillo Lastrucci que acompañó en el trono a Jesús ‘El Rico’ hasta 1924 se le aflojaban los anclajes, y los nazarenos se aliviaban del apretón levantándose los faldones en mitad de la procesión, y las cofradías no cumplían los horarios y terminaban abandonadas en las calles, y andaban aún en la tarea de file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (4 de 11)24/01/2004 18:49:35

[close]

p. 5

Pregon agruparse, algo a lo que contribuyó decisivamente con el histórico Antonio Baena aquel Hermano Mayor vuestro de recordada impronta, Alberto Torres Navarra. O también se puede dar empaque historicista a estas líneas, por ejemplo, acudiendo a la interesante crónica de Federico Fernández Basurte que repasa la historia de la cofradía de manera paralela al privilegio de liberar un preso presuntamente concedido por Carlos III (o quizá privilegio anterior a éste, sustentado sin duda en aquellas cofradías originarias que pagaban la libertad de los presos más pobres, aunque fuera sobre todo en el siglo XIX cuando empezó a hacerse efectiva la liberación en salidas procesionales esporádicas; pero no es eso lo que importa, sino que el privilegio es incontestable de hecho y de derecho, sancionado definitivamente por el rey Juan Carlos 1). Un privilegio que el pueblo justificó en la leyenda de aquella noche oscura de epidemia y desolación que sé que todos conocéis, en que fueron los propios penados quienes se amotinaron para sacar a El Rico’ en procesión, volviendo después a la cárcel y... todo eso que tanto se ha contado y que, supuestamente, dio lugar a la prerrogativa legal que tanto ha dado a la cofradía y que tan épica se dio a conocer al mundo en aquella película premiada en Berlín en 1957, ‘Amanecer en Puerta Oscura’, dirigida por José Maria Forqué, en cuyo guión participaba el gran dramaturgo Alfonso Sastre, y uno de cuyos protagonistas era ni más ni más menos que un joven y aguerrido Paco Rabal, condenado a morir en la horca si no era señalado, en una melodramática vuelta de tuerca a la tradición, por el brazo de El Señor que le perdona en el mismísimo cadalso. El privilegio. Un privilegio, es verdad, que también fue utilizado por el franquismo para demostrar su magnanimidad’ judicial en tiempos oscuros, azuzados en el revanchismo por las revueltas antieclesiásticas de 1931 y los sucesos posteriores que enviaron a la hoguera a tantas imágenes valiosas, empujadas por la rabia de aquellos equivocados, convertidos en hordas por el odio que aumentó la guerra; odio anterior al que hubo que sumar el odio ensangrentado que generan todas las guerras los días después, los años después, y más cuando se trata de una guerra entre paisanos, entre ciudadanos, entre vecinos, entre amigos, entre hermanos, la monstruosidad histórica más incivil de la historia de España teniendo en cuenta el contexto espacio temporal en que se produjo, un horror y una dictadura postrera que nos detuvo en el tiempo y que aún nos sigue marcando, y por cuyo recuerdo debemos ahondar cada día más los pilares de nuestra paz democrática para que jamás se repita algo como aquello (una paz sólo rota por el fanatismo anacrónico de quienes se empeñan, convertidos en asesinos, en perpetuar esa guerra en el nombre del País Vasco). Y en eso está también la exigencia de respeto político y social para el mundo cofrade; y el esfuerzo obligado de las cofradías por desarrollarse en libertad en la sociedad laica en la que hoy se incardinan, y por nutrirse de la sana y necesaria pluralidad de los ciudadanos, enorgulleciéndolos como memoria viva del patrimonio histórico y artístico de la ciudad, porque muchos de esos ciudadanos serán los cofrades de mañana, voten lo que voten y tengan el color que tengan: rojos o azules, negros, chinos o de ascendencia rumana. Ese es el mundo en el que estamos, y ésa es la oleada inmigratoria y global que caracterizará el siglo XXI y que nos envolverá a todos juntos en el mantenimiento de nuestras file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (5 de 11)24/01/2004 18:49:35

[close]

p. 6

Pregon tradiciones, sumando a aquellos que quieran sumarse (que quieran, o que puedan y les dejen nuestras leyes y su aplicación actual que se está demostrando incapaz de integrarlos). Un privilegio que no debe perder su espíritu, que no debe quedar en un mero ritual sin contenido, que debe recuperar su ‘milagro’ terrenal de la liberación excarcelando a verdaderos delincuentes, por supuesto siempre que éstos hayan demostrado arrepentimiento o hayan dado muestras sobradas de estar preparados para reinsertarse, evitando así generar inquietud social). Un privilegio que estampa su sello a la Semana Santa de Málaga, que la hace más malagueña, que la identifica y la personaliza. Porque hechos como el de la liberación del preso el Miércoles Santo son hechos de Málaga. Como lo son la presencia de la legión (hoy una fuerza armada para la paz y la libertad, como lo son y deben serlo las fuerzas armadas en las verdaderas democracias, más novios de la vida que de la muerte) acompañando al Cristo de Mena; la misa de Alba y la promesa del Cautivo de la túnica blanca; las antorchas en el traslado del Monte Calvario; la grandiosa locura barroca y teatral de la Paloma entre palomas que zurean su suelta; el manto de flores —que ojalá nunca se pierda- que regala la incógnita de su dibujo cada primavera para que Málaga se pregunte y se asombre por esas flores que acompañan a la Flor de las Penas; la sorpresa renacentista, dulce y derramada de la Piedad; esa joya onírica e irrepetible que es el trono que lleva al Cristo más muerto de los que expiran; el verde romero en las calles y sobre él la más grande azucena para que Málaga no pierda nunca la Esperanza; la marcha fúnebre envolviendo el impresionante catafalco del Sepulcro; o el susurro medieval de Servitas apagando la ciudad para iluminarla con la delicada imagen de su fe... Esas y otras estampas, digo, además de la autóctona jerga cofrade (aunque la mayoría de los términos se compartan con la historia y la estética andaluza de la que forman parte, como es lógico), hacen increíblemente única la Semana Santa malagueña. Como la hacen sus tronos, que pasan gigantescos como barcos bamboleándose en la marea urbana y humana de sus calles, cuyo tamaño se explica en aquellos años no lejanos en que las cofradías dejaron de salir del interior de las iglesias (consecuencia de esa otra tensión eterna entre Iglesia y Religiosidad Popular, condenadas —o salvadas- a entenderse), o en la pérdida voluntaria de las medidas clásicas alentadas por una peculiar idea de la grandiosidad y la competencia de cada cofradía..., o en porque les dio la gana. Pero las medidas y las proporciones no están reñidas, y hoy, algunos de esos barcos sagrados son el asombro y la admiración de quienes los ven ‘navegar’ sobre los hombros de un par de centenares de marineros en tierra, cada año más concienciados por sus guías y responsables de que su apasionamiento en llevarlos y la manera de exteriorizarlo durante el recorrido, van unidos a la compostura y la disciplina, y que con su actitud y no sólo con su esfuerzo levantan y sostienen la fe de sus mayores, como decía el poeta, y la mayor tradición de la ciudad sobre sus hombros —Va por ellos mi aplausoPero ahí está también el malagueño trono de carrete que nos recuerda el trono recogido e intocable del Señor de la venerable y antigua cofradía de Viñeros -y algún otro que los evoca en su diseño-. O ese cofre de plata que sale de San Juan en que parece flotar la file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (6 de 11)24/01/2004 18:49:35

[close]

p. 7

Pregon Virgen de los Dolores cuando le cantan las monjitas en la plaza de Arriola. Y ahí están también los de algunas cofradías que han ido naciendo al albur de los nuevos tiempos, optando por su vocación penitencial de salir de ios templos y hacer su vía crucis en la Catedral, y que por ello han adoptado medidas recoletas según la tradición andaluza clásica. Y han llenado de belleza y diversidad la Semana Santa de Málaga, como la llena esa salida arrodillada con el trono al hombro de la Salud, salvando el dintel de San Pablo. Nadie sobra. Que nadie las toque ni a unas ni a otras. Porque todo es Málaga. Málaga al hombro y mecida en un altar a la manera de... ¡Málaga!. Así que la cofradía de ‘El Rico’, dejando atrás su indiscutible antigüedad, anterior incluso a la estatutaria de 1756, es señera y fundamental en el mantenimiento de la Semana santa malagueña, y en el renacimiento de la mejor Semana Santa que jamás ha vivido Málaga, que es la que tenemos en los últimos treinta años. Y ésa es la que quien os habla ha vivido también, a medida que se fue haciendo hombre y ciudadano comprometido con su tierra. Malagueño, orgulloso de serlo. Pero no, como decía Bernard Shaw, como “esos idiotas orgullosos de haber nacido en alguna parte”, sino con conocimiento de causa, con dolor y con amor por lo bueno y lo malo que tenemos los malagueños, por lo que somos, por lo que hemos sido y por lo que podemos llegar a ser si nos lo proponemos. Y con la inmensa suerte, lo he dicho muchas veces, de haber sido niño en el Sur. Sobre todo, por la herencia de haber en él vivido, jugado, soñado, caminado, llorado, reído, callado, gritado, caminado, suspirado, amado, y otra vez caminado, y en él haber buscado y perdido y encontrado al hombre que después sería, crecido entre las calles de Málaga con un itinerario de Semana Santa en la mano. Ocho menos cuarto de la tarde, quizá a esa misma hora, aunque seguramente el Jueves Santo, saldría El Rico a cumplir su misión liberadora alguna vez del convento franciscano de San Luis el Real, donde se encontraban las dos imágenes, la de Jesús El Rico y la de Jesús El Pobre que hoy son sólo una: la de Jesús, Rico en su pobreza. En ese convento estuvo hasta 1836. Los años venideros asistirían al traslado del tinglao cofrade (utilizo el término tinglao en recuerdo de aquella entrañable arquitectura efímera patrocinada por toldos Morillo, ya felizmente superada por la cofradía) que pasó a salir definitivamente en procesión el Miércoles Santo del Muro de Sta. Ana, y más tarde del Pasaje de Campos y de calle Zegrí en el barrio victoriano. Y que ya saldrá para siempre, incrustada la cofradía como un trozo de calle 12 y 14 veces Victoria, de la celebrada estampa urbana de su casa de hermandad. Ocho menos cuarto de la tarde, Miércoles Santo. Dicen que era miércoles cuando a aquel extraño preso, que tenía presencia de rico aún en su absoluta pobreza, lo condenó el populacho a morir crucificado, indultando en su lugar a un ladrón reincidente llamado Barrabás. Que casi 2000 años después, aquel pobre preso, tan rico, siga liberando a otro preso un miércoles, consagrando con su bendición la primavera en Málaga, merece que sólo por eso a ese miércoles se le llame Santo. file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (7 de 11)24/01/2004 18:49:35

[close]

p. 8

Pregon Ocho menos cuarto de la tarde. Miércoles Santo: Victoria, El Rico está en la calle. La salida, el himno, la ilusión cumplida: Medio paso, Medio paso corto, poco a poco... La luz de la tarde como un beso celeste de la Málaga victoriana acaricia también a María. Y después hay que seguir por Alcazabilla. Pasar por delante del Teatro Romano (que ¡por fin! parece que va a ser este año cuando se abra a la ciudad definitivamente recuperado); y por debajo de la Alcazaba, tan malagueña como árabe, y del castillo más arriba. El siglo II, el siglo XIV, el siglo XVI ahí quietos y el XVIII pasando ante ellos. Roma, el Islam, la Reconquista y el barroco andaluz habitando el siglo XXI. Y ya está ahí la Aduana: la libertad de un preso... Por un instante, en medio del gentío y de las autoridades, los dos hombres más solos del mundo se encuentran enfrentados. Uno, vencida su espalda por la pesada cruz de un dolor antiguo, es el destino del otro, mientras que el suyo es el Gólgota. El otro sólo tiene ojos en la cara, cubierta por una capucha enlutada, para mirarlo. Ambos tienen a sus madres, detrás. Una tercera soledad. La madre del preso que seguro llora de dolor recordando la vida que a su hijo le llevó a la cárcel, pero también de alegría por esta nueva oportunidad. La madre del Nazareno llora de dolor sólo. María sabe que un año más tendrá que soportarlo, que a su hijo volverán a crucificarlo aquellos que más tarde buscarán consuelo en la creencia de su resurrección y en la vida eterna, pero ni la fe más grande movedora de cordilleras y montañas la va a consolar de cada segundo de sufrimiento del que es carne de su carne, sangre de su sangre. María del Amor ahora es sólo una madre que está viendo impotente cómo se llevan a su hijo torturado para matarlo. Una madre a la que la debilidad de su sufrimiento le habrá hecho preguntarse “ está Dios?” para que evite lo inevitable; el mismo sufrimiento que poco antes de expirar le hizo gritar al mismísimo Jesús Cristo en la cruz: “Padre, ¿por qué me has abandonado?”. La Virgen del Amor es sólo una madre a quien no puede consolar nadie en su soledad: Virgen con miriñaque, Virgen de la soledad abierta como un inmenso tulipán. En tu barco de luces vas por la alta marea de la ciudad, entre saetas turbias5 estrellas de cristal. Virgen con miriñaque, Tú vas por el río de la calle Hasta el mar ‘Paso’, Federico García Lorca file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (8 de 11)24/01/2004 18:49:35

[close]

p. 9

Pregon Por el río de la calle, la procesión también va por dentro, hasta el mar que es el morir. Y media Málaga con los ríos sobre los hombros no son suficientes para acompañar tanto dolor, tanta soledad. Ni su rumor de muchedumbre, ni los micrófonos colocados al efecto en la entrada de la Aduana, parece perturbar a estos dos hombres. Hay un duelo de presencias, de silencios, de miradas, de ojos. Los de El Rico son los de siempre, fiel a su ternura resignada y doliente. Los ojos encendidos del reo a punto de escapar a su condena, cada año son distintos, como lo es la persona liberada. Como distintas son las certezas que cada uno asume. Porque el reo, por mor del milagro o la costumbre, allá su creencia y su conciencia, sabe que va a ser liberado. El Nazareno, en cambio (al igual que lo sabe su madre a la que, enfrentados los tronos, ve llorar), sabe que nadie le librará de su condena. “ ¿Tampoco este año, padre?”, me hubiera gustado preguntarle al mío. Tampoco. Morir cada año por dentro y hacer balance para resucitar después purificado a una nueva vida, aprendí más tarde que es el sentido cristiano de la mayor semana del año. De nuevo suena la campana y el resorte se convierte en voluntad divina cuando la bendición del rico en piedad consuma el acto oficial. Si la fe puede mover montañas, cómo no va a mover el brazo del dios de Navas Parejo: Jesús ‘El Rico’, que ahora camina, seguido en su sufrimiento por el Amor de su madre, camino de la Catedral. “Dios es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad”. Así rezan, iguales, las tres grandes religiones monoteístas. Y lento, como ordenan los cánones y la marinera campana de órdenes de los tronos en Málaga, avanza con un penitente más a su espalda El Rico en piedad, con el primer deber de la liberación cumplido. Lento como lenta se derrama la última luz de la tarde, y lenta avisa su llegada la noche. Una noche iluminada por los tiempos y el nervioso temblor de los cirios en las tulipas de los arbotantes y en el tren de velas de la Virgen, la verdadera luz de un trono. Una noche para continuar por Cister, Santa María, Molina Lario, Plaza del Obispo, Plaza de la Marina, Alameda, Larios (felizmente rehabilitada, Málaga más Málaga que nunca), Plaza de la Constitución (sabiamente reinventada, Málaga más europea y más amplia y abierta), calle Granada, Plaza del Carbón, Plaza del Siglo, Duque de la Victoria, San Agustín... Una bella noche para atravesar el corazón de Málaga. Una noche mucho menos oscura que la que vendrá. Se horrorizan los ancianos. Se conmueven las doncellas Enseñando las pupilas tras los mantos los velos anegadas por el llanto. Y las masas por los suelos caen file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (9 de 11)24/01/2004 18:49:35

[close]

p. 10

Pregon mostrando de dolor y de temor en faz huellas Enmudecen los clarines No se escuchan las querellas de tristísimas saetas ni la voz de los abuelos que pidiendo van por Cristo. Y en el rostro de los cielos como lágrimas enormes se estremecen las estrellas. Reina un hórrido silencio que es tan sólo interrumpido por redobles de tambores y algún lúgubre gemido que se sube hasta los labios desde un pecho de fe lleno. Y entre mil encapuchados con mil llamas de mil cirios, con las carnes desgarradas aún más pálidas que lirios y la cruz sobre los hombros cruza. humilde, el Nazareno ‘El Nazareno’, Miguel Hernández Quizá por eso, para hacerle más llevadero el martirio, los hermanos le han procurado una cruz de plata para que parezca menos un patíbulo, y un monte de claveles para que sus pétalos acaricien de terciopelo andaluz sus pies abiertos, y una túnica hecha de vino dulce y sangre bordada en oro para que nadie piense que no es el más rico en su pobreza. Como a su madre, la Virgen del Amor, le flanquean el altar con jarras y ánforas de flores de nata, y la llevan bajo un palio que es un recorte azul de un trozo de noche azul, con constelaciones y derroches de oro que inundan techo, bambalinas y morilleras, y se le suben a la plata de su corona, y le doran el barroco intenso de su trono con cartelas de plata. Para que esté guapa como ninguna y parezca la más rica en sus dolores, adorno de cariño para su alma traspasada, una manera, un símbolo: la Virgen, la madre de todos; su rostro, el de la madre de cada uno. Y qué no darle a una madre para no verla llorar file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (10 de 11)24/01/2004 18:49:35

[close]

p. 11

Pregon por nosotros, para recordarle con un regalo, como aquella medalla, que “hoy te quiero más que ayer, mamá, pero menos que mañana”. Y por eso también ese museo de artísticos enseres en la calle convertida en museo por el valioso y cuidado patrimonio de la cofradía. Y por eso los gritos de ¡guapo! y ¡guapa!, y por eso la catarsis en el encierro interminable después, porque ésa es la forma de exteriorizar el sentimiento en el Sur, donde le damos un beso a nuestro padre y le llamamos papá, y le decimos niña a nuestra madre y la piropeamos y le besamos las canas para que no se acuerde de ellas; mientras que en otras partes a los padres se les habla de usted y se les da la mano... Y así, entre gritos y silencios, entre lágrimas y recuerdos de otros años, entre ausencias y tristezas de los que ya no estarán más con nosotros y el llanto nuevo de los que llegaron para relevarnos un día, El Rico enfila otra vez Cister y de nuevo la Aduana pero ahora con el deber consumado, para seguir por Alcazabilla y llegar a la Victoria, 12 y 14 veces Victoria... y a encerrarse en casa. Por fin en casa. ¿Dónde está Dios? ¿Existe?... Siempre hay que afrontar todas las preguntas con valentía, y no escapar de ellas condenándolas. Y yo, sumido en un mar de dudas, sí os confieso aquí la única respuesta que conozco con certeza: Dios está en Málaga, y existe en el corazón de los hombres y las mujeres que demostráis cada año, en el uso legítimo de vuestra libertad, y a vuestra manera, el amor por esta tierra nuestra, haciendo posible su Semana Santa. La Semana Santa, aquel tiempo mágico de vacaciones en que, cuando era niño en el Sur, vi como Dios un día liberaba a un penado en medio del gentío haciendo la señal de la cruz con el brazo, uniformado como un superhéroe de la ‘Marvel’, como un rey legendario en su trono dorado: Un milagro de Málaga que, gracias a vosotros, se repite cada Miércoles Santo. jQue Dios os bendiga por ello! © Domi del Postigo file:///D|/Documentos/Mis%20Webs/Cofradia/Pregon2003.htm (11 de 11)24/01/2004 18:49:35

[close]

Comments

no comments yet