Pregón de Salida 2002 - Cofradía El Rico - José Mª Abela Luque

 

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Pregón de salida de la Cofradía de Jesús El Rico y María Santísima del Amor en el año 2002 a cargo de José Mª Abela Luque

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El recuerdo más lejano que tengo en mí memoria de la Semana Santa de Málaga se remonta a cuando aún no había cumplido los tres años de edad. Debió de ser en la Semana Santa de 1952. Me veo aupado a hombros de alguien, probablemente mi padrino Antonio, rodeado de gente, agobiado por tanta gente. Desde la privilegiada atalaya de esos hombros amorosos que me sostenían observaba ante mi un ascua de luz amarillenta y sobre ella una imagen del Señor con la Cruz a cuestas. Me habían dicho que íbamos a ver al Señor pero éste no era el Señor al que yo tenía que rezar cada noche al acostarme, el mío, al que yo rezaba, era de un metal brillante y frío y estaba desnudo y no tenía pelos. Estaba clavado en una Cruz y tenía los ojos cerrados, no me miraba porque, según me dijo mamá, lo habían matado. Estaba muerto. Este Señor que ahora tenía delante de mí era más guapo; y no estaba desnudo, tenía un traje muy bonito; y tenia pelos, largos y rizados; y tenía los ojos abiertos, me estaba mirando; y no, no tenia “pupa”, no estaba clavado en la Cruz; y además no estaba muerto, ¡YO, YO LE HABÍA VISTO MOVER UNA MANO!. Este Señor me gustó mucho más que el otro, ¡A éste sí! A éste sí le voy a rezar todas las noches. Y desde entonces y aún hoy, cierro los ojos reproduzco esa imagen que tengo grabada en mis retinas y digo: Jesusito de mi vida ¡Tú sí eres igual que yo! por eso te quiero tanto que te doy mi corazón, tómalo, tómalo, tuyo es y mío no. Y lo tomó. Mi corazón se fue con Él cuando Él se la llevó. Página 1

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Reverendo Padre Director Espiritual, Excelentísimas autoridades, Hermanos Honorarios del Cuerpo Nacional de Policía, de Instituciones Penitenciarias y del Excmo. Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, Hermanos Mayores del Miércoles Santo y de otras Cofradías, Hermano Mayor, compañeros de la Junta de Gobierno y Hermanos de la Real, Excelentísima, Muy Ilustre y Venerable Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno "El Rico" y María Santísima del Amor, Señoras y Señores. En la Semana Santa de 1964 recé por primera vez debajo del varal de un Trono. Era un Nazareno, como aquél que me dejó prendado en mi más tierna infancia, lo mas parecido al mío que me dejaban cargar sobre mis adolescentes hombros. Tenía por aquel entonces tan solo 14 años. Era el de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros. Bajo sus varales y atendiendo los consejos de su mayordomo, gran maestro de cofrades, Don José Luís Hurtado de Mendoza, me hice Hombre de Trono en Málaga. Por aquellos tiempos Hermano Correonista de Viñeros, eran tiempos en los que Málaga y sus Cofradías tenían el suficiente orgullo, la suficiente personalidad y porqué no decirlo, la valentía de llamar a las cosas por su nombre y cada Cofradía llamaba a las cosas como sus estatutos establecían, importándole muy poco cómo o de qué forma se hiciera en otros lugares. En El Rico, nuestros estatutos establecen que los que cargan sobre sus hombros a nuestros Sagrados Titulares son Hermanos, Hermanos Portadores. ¿Que mueve a un joven malagueño a tan dulce tormento? ¡Que misterio! ¿Verdad?. Mil veces me he hecho la misma pregunta y mil veces otras bocas me la han preguntado. ¡No lo sé! Y si os digo la verdad después de tantos años y tantas vivencias, he llegado a la conclusión de que ni me importa. Es porque es, es porque en Málaga, en cada primavera, las malagueñas y los malagueños sentimos la necesidad de salir a la calle a gritarle al mundo que Dios se ha hecho hombre y que va a morir por nosotros para redimir nuestros pecados, los de este año que acaba de pasar porque los próximos... los redimirá el año que viene. Y corremos a postrarnos bajo su protección, unos bajo varales, otros bajo mazas, otros portando un pesado cirio en las manos, otros bajo el manto de María Santísima y otros de otras muy distintas formas pero todos, callandito en la intimidad que proporciona nuestro hábito cofrade, mientras recorremos con Él y su Santísima Madre nuestro particular Calvario le vamos diciendo: - ¡Pero bueno mi Dios! ¿Tan grandes son mis pecados que te vas a dejar matar por mí?. Página 2

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- ¡Pero quién soy yo! Anda, al menos déjame que te ayude, yo te llevo, yo te acompaño. En la Semana Santa de 1969 mi Cristo de alguna forma me puso a prueba, me necesitaba para salir a la calle y llevar a cabo su labor liberadora. Unos amigos me avisaron del desastre con el que Málaga se estremeció aquella luminosa mañana de Lunes Santo, era el 31 de marzo de hace ahora 33 años. Juntos y dispuestos a lo que fuese llegamos al tinglado de calle Zegrí. No conocíamos a nadie pero llegamos convencidos de que de alguna forma íbamos a ayudar. El espectáculo era dantesco para un cofrade, durante esa noche el tinglado donde se guarecían los tronos se había venido abajo agobiado por el peso de tantas y tantas culpas. Las Sagradas Imágenes no sufrieron daño alguno pero los tronos habían quedado inutilizados. En el tinglado el abatimiento invadía a los hermanos de la Cofradía impotentes ante tamaño desastre, la mirada suplicante de su Hermano Mayor era enternecedora a pesar de la gallardía que le caracterizaba. Don Rafael Porras de Silva atendía en silencio todas las sugerencias que se le hacían sobre la forma en que debía de actuar para que en Málaga la Libertad un año más, cobrara vida de la mano de Jesús El Rico. En la prisión Provincial Don Pedro Urdiales Cerván, sabedor de la mala nueva, permanecía expectante. Era soltero, nacido aquí, en Málaga, entre nosotros, tenía 4l años, era encuadernador de profesión y había sido condenado por el Juzgado de Instrucción de Málaga a la pena de seis años y un día de presidio mayor por el delito de apropiación indebida. Empezó a cumplir la condena el 9 de febrero de 1968 y terminaba el 11 de octubre de 1973, le quedaban casi cinco larguísimos años entre esas rejas, pero Jesús El Rico lo había perdonado y lo quería liberar. La pregunta ahora que martilleaba su mente era: ¿Podrá? Pensando en él el Hermano Mayor quizás era el único que no había perdido la esperanza de que el milagro era posi ble y ¡Por fin!, a sus oídos llegaban las únicas palabras que estaba deseando oír de unos mocosos imberbes ¡PODEMOS! Y se hizo cómplice de nuestro impetuoso entusiasmo propio de veinteañeros y la expresión de abatimiento y desasosiego que reinaba en su cara se tornó en una ilusionante sonrisa. ¡Había luz al final del túnel! Y allí, donde minutos antes sólo había lugar para las lamentaciones, de pronto, bajo sus ordenes, todo se inundó de una inusitada actividad y comenzó una feroz batalla contra el tiempo. Mi misión consistió, dada mi vinculación familiar con alguna gente de las que por aquel entonces componían Radio Juventud de Málaga, en decirle a través de las ondas a Página 3

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todos los jóvenes cofrades que El Rico los estaba poniendo a prueba. Que había llegado el momento de decir ¡Basta! Que nosotros a pesar de ser jóvenes sabíamos como hacer las cosas. Ahora teníamos la palabra. Nuestro turno para demostrar que estábamos ahí y amábamos a nuestra Semana Santa tanto o más que la generación que nos precedía, había llegado. Faltaban tan solo 48 horas para la salida procesional y no había tronos, y no había flores, y no había cera. ¡Nada de eso era importante! Nada nos amedrentó porque había amor, y había fe, y había mujeres, y había hombres. Con ese bagaje en las alforjas era más que suficiente pero por si fuera poco, además había una Ciudad entera dispuesta a colaborar y Málaga la Muy Noble, Muy Benéfica, Muy Leal, Muy Hospitalaria, Siempre Denodada y La Primera en el Peligro de la Libertad, cómo reza en su escudo, hizo gala de todos y cada uno de sus títulos. En una improvisada reunión en el Bar Luna, un grupo de hermanos barajaban como única posibilidad para salir a la calle la de utilizar el trono del Resucitado, también se estudiaba el ofrecimiento de la Cofradía de los Gitanos del trono de Nuestro padre Jesús de la Columna, en ambos casos la aceptación suponía que la Virgen no saliera pero al medio día de ese Lunes Santo Don Adeodato Altamirano, Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima del Amor Doloroso comunicaba a Don Rafael Porras, en nombre de su Junta de Gobierno, que sus tronos estaban a nuestra disposición en la Iglesia de los Santos Mártires una vez que ellos terminaran su recorrido procesional. ¡Eran los idóneos! ¡Ya había tronos! Ahora había que trasladarlos a hombros hasta el maltrecho tinglado de calle Zegrí porque en aquellas fechas no había grúas y allí nos encaminamos un entusiasta grupo de jóvenes. Nuestro entusiasmo era enorme pero nuestras fuerzas limitadas. Los tronos no se movían, pesaban demasiado. ¿Que podíamos hacer? Era la madrugada de Lunes a Martes Santo. A pocos metros de allí, en la Plaza de la Constitución se estaba encerrando la Cofradía de los Estudiantes. El legendario capataz Carrasquilla pedía a su cuadrilla de Hombres de Trono de María Santísima de Gracia y Esperanza un último aliento para poder encerrar a la que por esa noche había sido su Reina y Señora. Se les veía exhaustos. Eran poco más de un centenar de hombres rudos, estibadores de nuestro puerto que por esos años en Semana Santa paliaban sus miserias por unos pocos duros extras que nunca fueron bastantes para justificar tan ímprobo esfuerzo. Página 4

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Con intención de negociar con ellos hacia allí se dirigieron Miguel Merino Recio y Miguelito, su hijo, pero no hizo falta, sólo hubo que insinuarlo y al igual que doscientos años atrás otros hombres abandonaron por unas horas las celdas en donde purgaban sus culpas, todos a una, como uno sólo acudieron a la llamada sin pedir nada a cambio. ¡Que paradoja! En 1759 la cárcel estaba en la Plaza de las Cuatro Calles hoy Plaza de la Constitución y desde allí partieron en su día aquellos hombres hasta la Iglesia Conventual de San Francisco el Real porque por una catástrofe no había quien portara los tronos de Jesús El Rico y por la misma razón 210 años después, desde ese mismo lugar y a través de las mismas calles, otro grupo de hombres se dirigió a la Iglesia de los Santos Mártires. El Rico los volvía a necesitar y a pesar de su agotamiento cargaron esos tronos hasta el barrio victoriano. Eres Rico Jesús en Amor, Bondad y Misericordia y esa noche derramaste sobre ellos tus tres preciadas gracias haciéndolos más semejantes a ti. Antonio Garrido Moraga, en un alarde de "malagueñismo", se atrevió a cuestionar públicamente la autenticidad de una tradición tan arraigada como la nuestra olvidando que las tradiciones de un pueblo son verdad mientras que ese pueblo diga que son verdad y las crea. De estos otros hechos que acabo de relatar yo os puedo dar fe ¡PORQUE YO ESTABA ALLÍ! El monte del trono que diseñara Prados López en 1939 para El Rico al igual que el que generosamente nos prestara la Pasión, al más puro estilo malagueño, simulaba un paisaje árido de tierra y rocas con algunas pitas naturales colocadas estratégicamente. Para adaptar nuestra imagen y el mecanismo de la bendición al trono de Jesús de la Pasión sin afectar su estructura y sin que se notase desde el exterior, Garcillán, el maestro, ideó formar un monte de claveles rojos que lo cubriera todo. Era martes y bien avanzada la mañana. ¿De donde sacábamos las cientos de docenas de claveles? ¿De donde iba a ser? ¡De Málaga! Y un grito corrió como la pólvora por toda la ciudad ¡UN CLAVEL PARA EL RICO! Cientos de malagueños se agolparon en los tinglados guardando cola con su ofrenda de claveles rojos entre las manos hasta que hubo que decir que ya no cabían más y desde entonces, hoy ya en su trono, como recuerdo y homenaje a Málaga, Jesús El Rico recorre cada Miércoles Santo la ciudad sobre un monte de claveles rojos, sin importarnos que algunos puristas que no conocen nuestra historia, tachen a esta costumbre de foránea. Página 5

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Claveles que durante unos años a la voz de ¡Un Clavel Para el Rico!, cada Martes Santo los malagueños depositaban a sus pies hasta que otra Cofradía victoriana, quizás mas necesitada que nosotros, decidiera efectuar el mismo acto y en ese mismo día. Os puedo asegurar que mientras Dios nos dé fuerzas, a Jesús El Rico no le va a faltar una sola flor en su monte de claveles rojos pero permitirme trasmitir desde aquí a nuestros hermanos de Alhaurín de la Torre en la figura de su Excmo. Sr. Alcalde, el orgullo que sería para nosotros que esos claveles fueran la ofrenda de un pueblo a un Cristo que cada viernes de pasión muestra ante el mundo que en el municipio de Alhaurín de la Torre ese día Dios es sinónimo de Libertad. Y llegó el Miércoles Santo y a la hora en punto en que estaba prevista en los itinerarios oficiales, a través del teléfono porque en aquellas fechas tampoco había unidades móviles, José María Borrego Doblas, Jefe de Producción de Radio Juventud, sorprendió a toda Málaga con la noticia: “EL RICO ESTA EN LA CALLE”. Después ocupó como uno más su puesto bajo el varal, a ese varal se aferró durante muchos años, quedó al igual que otros muchos de nosotros desde entonces, vinculado para siempre a esta Cofradía y con su medalla entre las manos encontró la Libertad eterna una tarde de Agosto. Desde aquí, mi recuerdo y mi homenaje. En la Semana Santa de 1982, hace 20 años, era Hermano Mayor Don Ramón Varea Rodríguez y yo ocupaba el cargo de vocal en su Junta de Gobierno. Hasta esa Semana Santa en la procesión yo había sido Portador en el Cristo. El A-1, junto a mi uno detrás y otro a mi derecha, dos estudiantes de medicina que se pasaban la procesión contando las peripecias en sus clases de prácticas de anatomía, hoy cuelgan en sus despachos sendos títulos universitarios y en su corazón el de catedráticos del sentimiento, me refiero a dos de los actuales mayordomos del trono de Jesús El Rico, Dr. José Rivas Marín y Dr. Agustín Eslava Martínez. Mientras un vozarrón ronco a pesar de surgir de una garganta joven, revolucionaba la cola, ¿Quien lleva El Rico? y ¡Arriba Nuestro Padre Jesús El Rico! Gritaba sin cesar Francisco Javier Jurado Carmona, nuestro entrañable Coco y hoy también Mayordomo del trono del Cristo. Aquel año tuve el honor de que la Junta de Gobierno me designara, Mayordomo del Trono de María Santísima del Amor a las ordenes del que ya era por aquel entonces su Mayordomo Primero nuestro actual Hermano Mayor Don Isidro Merino González. Ahí empezó todo. Ahí nos conocimos. Aquello no funcionó muy mal del todo, nos complementábamos bien. Yo con mi impetuosidad y él con su templanza, lo cierto es que hoy, tantos años después, continuamos juntos. Él se dedica a aplacarme y yo me Página 6

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dedico a motivarlo y él tiene tanto y tanto que aplacarme y yo tengo tanto y tanto que motivarlo que no nos queda tiempo para nada más. Por eso nunca hemos discutido. Recuerdo, que mi nombramiento levanto cierto revuelo entre los portadores de Mª Santísima, ¡La Rebelión de los Martillos no es nueva! Ya existía hace 20 años. Hasta el punto de que estos portadores convocaron una reunión urgente con objeto de que el bueno de Ramón justificara ante ellos la decisión de la Junta de Gobierno de nombrarme su Mayordomo. Ese movimiento asambleario, esa rebelión de los martillos, la capitaneaba un muchacho grandote, impulsivo y amante incondicional de María Santísima del Amor y de nuestra Cofradía. Hoy me honra con su amistad y se dedica a dar fe de cuanto acontece en el seno de esta Hermandad desde su puesto de Secretario, Antonio Martínez Piñar ya tiene su martillo y se lo ganó a pulso, que no a “PULSO” y él y yo nos entendemos. Sí, nos entendemos y nos queremos. Llegados a este punto ya es hora de que me permitáis hacer un alto en mi exposición para dirigirme a este mi entrañable amigo. No, Antonio, tus palabras de presentación, tus halagos, son fruto de tu imaginación, las has dicho con el corazón, te han brotado del corazón. ¡Si hasta me ha salpicado tu sangre! ¡Bendito seas! Pero soy consciente de no merecerlas, es el cariño que me tienes y el que tanto tú como Araceli, tu amada esposa, le teníais y le seguís teniendo a Luisa el que ha actuado como una llave y ha abierto de par en par tu corazón para mí y a su recuerdo y a tumba abierta, como tú haces las cosas, has dicho esas tan bonitas sobre nosotros. De tu corazón y no de tu entendimiento han brotado tantos elogios que no merezco. De todas formas ¡Gracias! Y ¿sabes qué?. ¡Me ha encantado!. Déjame ahora que continúe con mis recuerdos de lo que pasó en esa “asamblea”. Este muchachote me inquirió para que explicara ante tan digno cónclave cuales eran mis méritos para ostentar el honor de ser el Mayordomo de su Virgen y por ende su Mayordomo. ¡Que aprieto! ¿Qué se contesta en estos casos? ¿Qué méritos puede cosechar un cofrade para que le hagan merecedor de nada y menos de un “martillo”?. Siempre que éste sea de mayordomo, claro, porque para de los otros no hay tantas colas. ¡Y si no puede ser este año, el que viene! Un Cofrade que no un cofradiero, trabaja y punto y la mejor de las recompensas a la que puede aspirar después de una jornada laboral de 24 horas seguidas sin descanso, es a tener el honor, el grandísimo honor, de que al día siguiente su Hermano Mayor o su Página 7

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Albacea o su Jefe de Procesión, se acuerden de él y lo vuelvan a llamar. Sí, lo llamen ¡PARA DARLE MÁS TRABAJO!. Todo el que aspire a otra cosa, en El Rico, se equivoca. ¿Cómo salí del paso? Como únicamente sé. Diciendo la verdad. Y la verdad era muy sencilla. “Mi Cofradía, mi Hermano Mayor, me necesitan hoy en este puesto y yo me debo a mi Cofradía y a mi Hermano Mayor y vamos a sacar a María Santísima del Amor a la calle porque Málaga la está esperando y el que quiera seguirnos que nos siga”. ¿Adónde iba María Santísima del Amor ese Miércoles Santo sin su muchachote? “ Espera, le decía. ¡Espérame Mujer!. No te vayas, voy contigo. ¡Qué más da quién lleve el martillo!” Pues bien, hoy 20 años después me presento ante ustedes desnudo de méritos, no tengo ninguna explicación para justificar mi presencia ante tan magnífico auditorio en esta tribuna, así que al igual que entonces os voy a decir mi verdad: “Mi Cofradía, mi Hermano Mayor, me necesitan hoy en este puesto y yo me debo a mi Cofradía y a mi Hermano Mayor por tanto voy a pregonar que el próximo Miércoles Santo, a la hora prevista los medios de comunicación volverán a decir: ¡EL RICO ESTA EN LA CALLE!. Y el que quiera verlo, que nos siga”. Para ello voy a utilizar consciente de mis limitaciones el don que me otorgó mi Cristo, el de la palabra si bien todo lo que yo pueda decir al respecto ha quedado más que suficientemente explicado en esta maravillosa obra con la que un Malagueño le dice a sus paisanos y a todo el mundo lo que está próximo a acontecer en Málaga. Bernardo Gutiérrez Benítez es malagueño, el barrio del Perchel lo vio nacer en 1949, autodidacta hasta que ingresó en 1996 en la academia de Robles Muñoz pero en su carta de presentación ya figuraban varios premios y exposiciones por aquel entonces. 1981 fue su bautismo Cofrade al pintar el Estandarte de Jesús del Prendimiento, después numerosos carteles y otros estandartes han salido de sus manos para glorificar el nombre de Dios, de Málaga y de su Semana Santa. En 1967, con 18 años, obtuvo por primera vez el reconocimiento a su labor, fue 2º premio nacional de pintura del certamen que organizara ese año Educación y Descanso. Otros primeros y segundos premios jalonan su biografía. Su obra ha sido expuesta en Boston Gallery en Massachussets, amen de en otras exposiciones nacionales que sería demasiado prolijo enumerar. Página 8

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En esta ocasión nos ha pintado a Málaga, edificios antiguos cargados de historia que se mezclan confundiéndose y formando un único paisaje con esos otros más modernistas, la Málaga humilde y la menos humilde, toda Málaga, todo cabe en Málaga y todos convivimos en Málaga. ¡Así es mi Málaga!. Y ha pintado el cielo de Málaga en un atardecer de primavera. El sol acaba de recorrer nuestro cielo y prendado de tanta belleza, se resiste a ponerse y en forma de saludo nos lanza esos últimos destellos en tonos ocres y dorados que al reflejarse en el blanco grisáceo de las nubes se tornan morados, morados de pasión, ¡Es Semana Santa en Málaga!. Y ha pintado nuestras miserias. Especulación, odio, paro, pobreza, droga, sexo, inseguridad, olvido. Con esos hilos se ha tejido esa soga que ata a Málaga y hacia Él, Málaga alza sus presas manos desde el Palacio de la Aduana, No hay en Málaga un sitio mejor para pedírselo: ¡Libérame Jesús! ¡Desátame!. Y ha pintado a Jesús, Rico en Misericordia, Rico en Bondad y Rico en Amor, contemplando con dulzura las ataduras que apresan a esas manos. Su expresión lo dice todo. ¡Sígueme! ¡Ahí esta la clave!. Y ha pintado al Amor con su más bello rostro pero se le ve triste, está lejos, queda atrás, tan difuminado y tan en segundo plano como lo esta en nuestro corazón. ¡Amaos los unos a los otros! Fue su mandato y ¿Qué hemos hecho del Amor?. Bernardo, ¿Cómo se puede decir tanto en tan poco espacio?, ¡Ese si es un don! ¿De verdad que así lo has visto? ¡Que afortunado eres!. En nombre de mis hermanos y de Málaga que en definitiva es a quien va dirigida tu obra, una vez más, ¡GRACIAS PAISANO! Son las tres de la madrugada del día 12 de abril del 2001, por la calle Alcazabilla desde el que fuera nuestro último tinglado y hasta el local que nos sirvió de Casa Hermandad o hasta la Iglesia de Santiago, hay un trasiego de miembros de la Junta de Gobierno y de hermanos que suben y bajan cargados de enseres. En la Iglesia de Santiago, Nano, Pepe Morillo, Mª José, Carlos y Antonio Díaz y algunos Mayordomos más recogen y van guardando con mimo todos los enseres que se han procesionado. En el tinglado, Antonio Martín Canalejo, Paco Alberca y su hijo Iván han empezado a desmontar los tronos. Llevamos muchas horas sin dormir y sólo Dios sabe lo que nos queda. Página 9

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¡Ahí!. En ese preciso momento y no más tarde comenzó para nosotros la Semana Santa de 2002. ¡TAN SOLO FALTAN 364 DÍAS!. No nos va a dar tiempo. Sí, porque lo que va a ocurrir dentro de unos días no es fruto de la improvisación es ni más ni menos el resultado del trabajo de un grupo de mujeres y hombres que durante todo un año cofrade han puesto su esfuerzo y su tiempo al servicio de la Cofradía robándoselo incluso en muchos de los caso s a su familia. La procesión que vamos a vivir dentro de pocas fechas es el sumun, es el mejor colofón con el que cerramos un año de convivencia y arduos esfuerzos. Pero no es lo único que prepara la mejor, sin lugar a dudas, albacería que hay en Málaga, contar con la generosidad y la desinteresada ayuda de estas personas es un lujo que para sí quisieran muchas otras cofradías pero eso no es nada comparado con tener el honor de que te consideren su amigo. Siguiendo un orden cronológico, el primer acto de culto de esta Cofradía a sus Sagrados Titulares acontece muy pocas horas después de encerrar la procesión, es el Viernes Santo, es el Pésame a María Santísima del Amor. ¿Han visto a mi Virgen de luto? Allí, al pie de su capilla, con dos velas a la altura de su bello rostro como única iluminación, cuidadosamente vestida por Ana Maqueda y demás camareras con saya y manto negro y tocada con una mantilla negra como sólo Jesús Frías sabe hacerlo. Es el llanto dolorido y silencioso de una madre que acaba de perder a su hijo y que todavía no es consciente del todo, está entre la incertidumbre y la certeza de que algo así le pueda suceder a ella, esta sola. Necesita tu consuelo, necesita ver que el sacrificio de su hijo no ha sido en vano. Necesita verte, sentir que tú estás con ella. José Luis Hurtado de Mendoza oyó los lamentos de la Soledad de Servitas y en forma de poema, el más bello para mi gusto que sobre nuestra Semana Santa se ha escrito, nos contó lo que decía. No puedo abstraerme al recuerdo de esos versos cuando contemplo a mi virgen cada Viernes Santo: En la losa te ha ungido Nicodemo. De ahí vengo, el alma hecha pedazos. Sobre la piedra mis cansados brazos te han dejado dormido y ahora temo que este recio dolor en que me quemo, Página 10

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me consuma al quedar sin tus abrazos. ¡Quién siguiera amarrada en esos lazos! Aunque muerta contigo, ¡Hasta ese extremo! No sé más que sufrir, ni sé qué digo comprendo que las cosas de Tu Padre son antes que las mías; pero cobarde cómo mujer te pido, como madre, lo que hiciste con Lázaro haz contigo. Mi niño, mi Jesús, ¡No vuelvas tarde! La Bendición del Romero es el siguiente acto de culto con el que los hermanos de esta Cofradía honramos a nuestros Sagrados Titulares en la Pascua de la Resurrección, al tercer domingo. Caseta en el Real de la Feria en Agosto. Día de la Merced, veinticuatro de septiembre, patrona de Prisiones. El dos de octubre es la festividad del Santo Ángel de la Guarda, patrón del Cuerpo Nacional de Policía. Rosario de la Aurora el doce de octubre. Misa de difuntos en noviembre. Día de la Inmaculada, día de nuestra Virgen, en diciembre. Campaña de Navidad, Miércoles de Ceniza, Triduo a nuestros Sagrados Titulares, Altar de Insignias, Pregón y Presentación del cartel y este año por primera vez, Procesión de Traslado a la Casa Hermandad. Hay dos actos que por imposibilidad material, mientras han durado las obras de construcción de nuestra Casa Hermandad, se han dejado de realizar y que desde aquí reivindico y exhorto a esta magnífica albacería para que no se pierdan, ¡Hay que recuperarlos cuanto antes! Me refiero a la Cruz de Mayo y el Belén en Navidad. Con nostalgia y añoranza recuerdo otros más lejanos en el tiempo la verbena en los Baños del Carmen en Julio y la exposición y posterior subasta benéfica de obras de arte de pintores malagueños. Y por último la Procesión del Miércoles Santo. Me he subido aquí para hablaros de ella, para anunciaros que el próximo día 27 de marzo de 2002 esta Real Cofradía va a Página 11

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salir a la calle en procesión a dar culto externo a sus Sagrados Titulares y con el fin primordial de reintegrar a la sociedad a un hombre o a una mujer que desde ese día se va a convertir en uno mas de entre nosotros y c on su esfuerzo conseguir para el próximo año la libertad de otro de los que hasta ese momento han sido sus compañeros. Las calles están abarrotadas de gente, en las aceras se agolpa una variopinta muchedumbre que expectante aguarda con paciencia el lento caminar de tan divina carga, en sus caras se presagia que algo va a ocurrir y quieren verlo, por nada del mundo quieren dejar de hacerlo. La chiquillería pugna por hacerse con unas gotas de cera que recogen en unas enormes bolas que año tras año guardan con mimo en sus casas y que año tras año van creciendo a su par en esa gran escuela cofrade que es la calle. Si, las calles malagueñas en Semana Santa acogen a centenares, millares diría yo, de niños que pululando entre nazarenos, tronos y enseres se van familiarizando con nuestra tradición. No amarréis a los niños a las sillas que se aburren, dejad que se acerquen a nosotros, dejad que nos sientan como suyos, ¡Dejad que los niños se acerquen a mí! El nazareno es ajeno a todo este entorno, la uniformidad y el capirote o el trono nos convierten en seres anónimos por unas horas, allí dentro no hay ricos ni pobres, allí dentro no somos inmigrantes ni nativos, allí dentro no somos buenos ni malos, allí dentro no somos guapos o f eos, gordos o flacos. Allí dentro por no ser, no somos mujeres ni hombres. Allí dentro somos nazarenos, nada mas y nada menos que nazarenos. Allí dentro nuestros sentidos se agudizan para tratar de entender lo inexplicable porque inexplicable es que todo un Dios se hiciera hombre por y para mí, inexplicable es que todo un Dios vaya a sufrir para que yo no sufra e inexplicable es que todo un Dios vaya a morir para que yo no muera. Fenómenos inexplicables nos ocurren también a nosotros, a nuestros cinco sentidos durante ese singular calvario. La contraposición de los sentidos la llamo yo. Bajo el capirote o bajo el trono nuestros oídos ensordecen a los sones de cornetas, tambores y el murmullo de la gente, no escuchan, solo oyen, oyen un “estrepitoso silencio”. Nuestros ojos, en la intimidad que nos proporciona el capirote o el anonimato del trono se ven inmersos en una iluminadísima oscuridad. Luces y sombras se mezclan confundiéndonos. Página 12

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El capirote se clava en la sien y lo encajamos bien, que se note, que no se caiga y el varal se clava en el hombro, pero nos abrazamos a él. Mientras más cerca y más se hunda menos duele. ¡Tengo sed!, Nos dice Juan que también Él exclamó, y que estaba puesto allí un vaso lleno de vinagre. Clavando, pues, a una lanza una esponja empapada de vinagre, se la aplicaron a la boca. ¡Vinagre! ¡Que debiste sentir! No, no voy a beber ahora. Comparado con lo que tu sintieras no hay amargor mas dulce ni sequedad mas jugosa que la que por ti ofrezco. Incienso, azahar, cera, madera vieja, olores de esta bendita tierra en estas hermosas fechas; y sudor. El sudor de un puñado de mujeres y hombres que con su esfuerzo hacen posible rememorar año tras año el milagro. Si, es la contraposición de los sentidos, pero también de los sentimientos, sentimos una concurrida soledad, tu y ÉL, Él y tu, pero rodeados de gente. Sentimos un entusiasta abatimiento, mientras tu mente dice ¡Me rindo! de tu garganta sale un grito ¡Arriba!. A lo lejos avanza todo un acontecimiento. Yo, por la cuantía de mis pecados, el primero y tras de mí un rosario de culpas y arrepentimientos, cuentas moradas con capas blancas. Morado de pasión, por nosotros padeció y en su pasión por unas horas nos envolvemos; y blanco batiendo al viento como blancas son las alas de ese símbolo picasiano con el que se identifica esta ciudad y que nos habla de libertad. Pasión, morado. Morado, pasión. Libertad, blanco. Blanco, libertad. El cortejo avanza anunciando, mostrando, iluminando, rindiendo honores, mimando, meciendo y adorando a Jesús, El Rico, Rico en Bondad, Rico en Misericordia y Rico en Amor. Amor, ahora las cuentas de ese rosario tornan a azul. Un azul cálido, un azul fuerte, como cálido y fuerte es el amor que nos envuelve; y el blanco de las capas también se nos antoja distinto, ahora parece más... luminoso, es el color de la pureza. Amor, azul. Azul, amor. Pureza, blanco. Blanco, pureza. El cortejo continúa. Ahora anunciamos, mostramos, iluminamos, cortejamos, mimamos, mecemos y rogamos al Amor porque en Málaga el Amor sale en procesión en Página 13

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la máxima expresión de la belleza y a hombros de los hermanos de esta Cofradía. Es María Santísi ma del Amor. ¡EL RICO ESTA EN LA CALLE! ¡EL QUE QUIERA VERLO QUE NOS SIGA! He dicho. Página 14

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