Historia de San Luis - Tomo I

 
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Urbano Joaquín Núñez - Duval vacca

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COMISIÓN DEL BICENTENARIO La Provincia de San Luis, con motivo de conmemorarse el Bicentenario de la Revolución de Mayo, se concentra en celebrar tan importante acontecimiento a fin de reafirmar los lazos de comunicación, respeto e integración entre todos los habitantes de esta tierra. El Cabildo de San Luis fue el primero en reconocer la Revolución de Mayo mostrando así su vocación libertaria. Consolidado el movimiento revolucionario, el pueblo puntano se destacó por su generosa y heroica contribución a la gesta de la independencia nacional, y entre otros hechos, respondió al llamado Sanmartiniano. En este Bicentenario la Provincia de San Luis continuará con sus políticas de progreso y desarrollo, en la esperanza que nuestras generaciones venideras se encuentren unidas en el respeto y reconocimiento a la participación histórica colectiva de los hijos de esta tierra, a quienes en este Bicentenario rendimos tributo y homenaje. El Gobierno de la Provincia de San Luis ha constituído la Comisión Honoraria del Bicentenario de la Revolución de Mayo 1810-2010, presidida por el Gobernador Alberto Rodríguez Saá, e integrada por Legisladores Nacionales por San Luis, autoridades Legislativas Provinciales, autoridades del Poder Judicial, Intendentes Municipales e Intendentes Comisionados, representantes de Instituciones Religiosas, Autoridades Universitarias, Autoridades Militares, ONGs, Fundaciones, Juntas de Historia, Comunidades Originarias de la Tierra, Colectividades, Asociaciones, entidades intermedias y por todos aquellos habitantes que quieran adherir voluntariamente. Esta Comisión será coordinada por el Ministerio de Gobierno, Justicia y Culto, todos los Ministerios del Poder Ejecutivo Provincial referidos a esta conmemoración y por el Programa San Luis Libro, dependiente de la Secretaría General Legal y Técnica de la Gobernación. (Extraído y sintetizado del Decreto N ° 3316 - MGJyC-2009)

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El Gobierno de la Provincia de San Luis cumple y seguirá cumpliendo con los preceptos constitucionales y las normativas vigentes respecto a asegurar el desarrollo humano y social de sus habitantes. El derecho a la cultura, a la información, a la publicación y a la difusión de las ideas es un derecho humano principal, con el que este proyecto político ha desarrollado fuertes lazos y claras acciones en su defensa. Invertir en cultura es fortalecer los cimientos republicanos y consolidar la convivencia democrática armónica, en un marco de pluralismo, tolerancia y respeto por el otro. Invertir en cultura es también propender a difundir la obra y engrandecer el patrimonio cultural provincial, potenciando así la libertad de pensamiento y el universo de las ideas, la literatura y la palabra escrita en general. Por la defensa y ratificación de este derecho el Programa San Luis Libro suscribe y se sustenta en la Ley Provincial Nº I-0002-2004 (5548) que dice en su art. 1º: El Estado Provincial garantiza el derecho fundamental a la libertad de pensamiento, religiosa y de culto reconocido en la Constitución de la Provincia de San Luis. ACERCAR EL LIBRO AL PUEBLO

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Núñez, Urbano Joaquín Historia de San Luis / Urbano Joaquín Núñez y Duval Vacca. - 1a ed. - San Luis : SLL - San Luis Libro, 2011. v. 1, 260 p. : il. ; 26x19 cm. - (Bicentenario) ISBN 978-987-1787-19-7 1. Historia Regional. I. Vacca, Duval II. Título. CDD 982.62 Fecha de catalogación: 31/10/2011 Ilustración de tapa: Antiguo Templo de Santo Domingo - Foto de José La Vía. Para la presente edición: Programa San Luis Libro 25 de Mayo 971| Ciudad de San Luis sanluislibro@sanluis.gov.ar www.sanluislibro.sanluis.gov.ar Diseño y diagramación: Editorial «El Tabaquillo» editorialeltabaquillo@yahoo.com.ar Tirada: 1000 ejemplares ISBN: 978-987-1787-19-7 Impreso en la Argentina Queda hecho el depósito que establece la ley 11.723 Prohibida la reproducción total o parcial, incluyendo fotocopias sin la autorización expresa del autor.

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HISTORIA DE SAN LUIS TOMO I

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HISTORIA DE SAN LUIS TOMO I Urbano Joaquín Núñez – Duval Vacca Año – 1967 Edición a cargo de Magister - Licenciado Ricardo Ulises Mirada

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PALABRAS PRELIMINARES A LA EDICIÓN 2011 El marco historiográfico La reedición de la Historia de San Luis, de Urbano Núñez – Duval Vacca se convierte hoy, nuevamente, en un acontecimiento dentro del mundo de la cultura sanluiseña tal como lo fue en el momento de su aparición. No solo por que vino a completar o llenar vacíos dentro de la historiografía de nuestra provincia 1, sino por que también señaló, -y sigue haciéndolo-, rumbos a los que debiera la investigación continuar, y/o profundizar. La producción historiográfica en San Luis no ha tenido un desarrollo sostenido y progresivo, y las publicaciones existentes pueden contabilizarse fácilmente y sin grandes esfuerzos de memoria en pocos anaqueles de una biblioteca. Por lo general estas producciones se deslizaron por una línea temática sin mayores variaciones y por un criterio de abordaje que hoy, las asocia a los escritos de tipo descriptivos vinculados a lo heroico, con una exaltación de figuras y de hechos de la provincia pero en franca sintonía con los tópicos de la Historia Oficial. Es decir que si bien el acontecimiento, el “hecho memorable” era sanluiseño, se desarrollaba en su territorio, con propios o circunstanciales actores, su destaque e importancia en la consideración histórica la daba el pertenecer a un acontecimiento político mayor que lo englobaba generado o actuado desde el ámbito de lo liberal porteño. Tal vez las nuevas generaciones que adhieran a los principios de las historias regionales, de las mentalidades o de las nuevas historias, puedan hacer una lectura diferente que se traduzca en un relato con profundo sabor a tierra nuestra. Investigaciones novedosas que aborden otras problemáticas y movilicen en forma ascendente los tradicionales tópicos, muchos de los cuales al ser repetidos han terminado por naturalizarse transformándose en lugares comunes. Podría afirmarse que ha sido el modo de decir lo que ha variado durante estos tiempos, pero no el contenido básico y que sustenta ese discurso. De ningún modo se pretende fomentar el olvido y mucho menos el menoscabo por todas aquellas producciones que cimentaron el proceso historiográfico sanluiseño; muy al contrario la propuesta es que sean algunas de ellas las piedras basales sobre las que se construya una historia dinámica y profunda. Son lo preexistente de obligada lectura: un estudioso del pasado provincial no puede avanzar en su tarea, sin que previamente no recale en algunos de los títulos que conforma esta historiografía. Quedará en su decisión o en su planteo de búsqueda, el reproducirlos, el cuestionarlos, el superarlos y en algunos casos corregirlos y presentarlos desde otras miradas. Esto siempre y cuando no deba aportar lo que no ha sido abordado o trabajado como la base de futuros conocimientos nuevos 2. 1 . Núñez, Urbano /Vacca, Duval: “Historia de San Luis”- Editorial Godeva – San Luis – Tomo I: 1967 – Tomo II: 1968. Libros impresos en la ciudad de Mendoza en los Talleres Gráficos “Víctor Hugo Fasanella” 2 . Podría decirse que los tópicos abordados son pocos y la mayoría se tocan, se potencian en cuanto son derivados. Como dice el decir popular: “la mayor parte está por escribirse”. 11

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Existen una serie de posibles explicaciones para este fenómeno; desde aquellas provenientes de estructuras macros como “económicas-geográficas” que hablan de cierta localización provincial dentro del territorio nacional, y que califican como provincias desarrolladas o “chicas” -acorde a indicadores de un patrón productivo predeterminado-, y que desdeñan otras consideraciones, variables, o ritmos de progreso y de crecimiento. Para estas miradas la historia se escribió desde el puerto de los “Buenos Aires”, y solo existiría una nacional que giró en torno a la acción del pensamiento de Mayo y a la construcción de su modelo de estado. En ellas “las pequeñas historias” solo fueron una continuidad del lineamiento planteado desde la “gran historia”, en algunos casos se utilizaron como una nota de color, en otros como la exaltación de algún valor esencial, pero en la mayoría de los casos no fueron consideradas en su dimensión real y potenciadas como la primera visión o como la única visible para esas regiones. Los hechos relevantes del pasado argentino seleccionados ex profeso, se transformaron en elementos no sólo de una pedagogía que proponía la formación de niños y jóvenes en “ciudadanos soldados”, sino que también en la base de todo discurso político. La recurrencia a los tiempos pasados heroicos, fueron –y siguen siendo-, obligaciones de un buen discurso basado en la emotividad y en la identidad y por el cual justifican su presente. La historia militar fue la cantera para esa práctica discursiva, y se naturalizó de ese modo: es decir que “la historia de un pueblo” quedó asociada a los combates y luchas de ese pueblo sea por su independencia o fuere por su organización. Por el otro, una mirada micro que centró su atención específicamente en las urbes concentradoras y asiento del poder desde tiempos pretéritos; en su mayoría solo fueron espejo de los debates y de los hechos del poder central. Reproductoras de una actitud similar a la nacional pero en suelo provincial. La “Ciudad de San Luis” fue vista como el polo de mayor relevancia, como cabeza núcleo implementador de ciertas políticas que hablaban más de una relación radial con respecto al lugar que ocupan el resto de las ciudades o pueblos del interior provincial. La ciudad capital se dimensionó entonces, como el polo de crecimiento por ser el asiento del poder político económico y cultural, y desde esa concepción como difusor, se estableció un discurso hegemónico. Un concepto del poder y de su incidencia radial hacia las comunidades del interior, un poder que por momentos generó (y genera) modos de pensar, de acción y reproducción de sus estructuras. Si bien está visión está vinculada inicialmente con el modelo liberal de finales del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, podemos decir que mantiene aún algunos de esos distintivos en el discurso instalado dentro de la ciudadanía. Reconoceremos también “una especie de historia oficial de la provincia”, que aún permanece como discurso hegemónico, el que premia y castiga a través de olvidos y trascendencias, y se manifiesta con una construcción del símbolo hombre-valor, - “panteón de héroes”-, asociados a acciones de corte mítico, reconocidas y permitidas desde el discurso de lo oficial. Ese discurso se cristalizó, y se dogmatizó hacia el interior del territorio sanluiseño, previamente filtrado y administrado desde la ciudad de San Luis, como el discurso de los notables, de los estudiosos entendidos, o simplemente como el de las grandes personalidades. Similar a lo nacional, quedaron relegadas las pequeñas historias inmediatas, al círculo del anecdotario del pueblo o de la región y que se desdibuja no solo por la tradición oral, sino también –hoy-, por la acción de los medios de comunicación masiva. 12

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Lo señalado, -es lícito reconocerlo-, no es algo puntual del caso San Luis, podemos decir que similar lectura puede hacerse en casi todo el territorio de la Nación y con diversos matices. Más aún podría argumentarse que esta característica puntual, cerca/lejos de los polos de configuración, -remarcamos “configuraciones” en contraposición a “conformaciones”-, atravesaron a otras “manifestaciones culturales”, a otras producciones artísticas académicas, que se difuminaron para concretizarse como tendencia o moda, o como un destino. Si nos situamos en este lugar particular, podremos aproximarnos al modo de escribir y del decir histórico de las primeras producciones: el modo de narrar lo histórico, el estilo de abordaje fue similar al utilizado por los grandes escritores políticos metropolitanos, la oratoria. No habrá otro modo de escribir historia que no fuese a partir del discurso heroico academicista de tipo clásico francés, con una fuerte seducción desde la palabra, y con imágenes y citas provenientes de una cultura clásica europea. Textos de una elocuencia ensayada en debates parlamentarios y en publicaciones periódicas nacionales características de finales del siglo XIX y principios del veinte. Muchos de ellos luego se transformaron en ejemplo de un exquisito uso del idioma y obras ponderadas desde lo literario 3, esto no quita que en algunos momentos puedan ser utilizadas por la historia como una fuente de información. I Se ha planteado que San Luis está escribiendo su historia, y que la nueva producción historiográfica aún conserva y reproduce los diseños y temas de una tradición histórica que supo dar nombres emblemáticos por sus aportes, tomados algunos como prototipos o como maestros, y otros como lúcidos hacedores 4. En casi su totalidad, de los nuevos estudios se sigue con el planteo de una investigación tradicional y con los nudos problemáticos o de recurrencia que la caracteriza, mas allá de la existencia de nuevas tendencias y enfoques que estén aportando nuevos resultados en la órbita de lo nacional e internacional 5. Lo afirmado -ausencia de un pensamiento historiográfico o de una conciencia cimentada-, responde a una serie de factores o de encuadres que tienen diversas procedencias. Veamos dos de ellos, tal vez como un modo de aproximarnos a una problemática, y que además nos permita entender esta postura y así situar la presente obra. Tal vez el primero de ellos nos remita a la ausencia de “casas editoras” que materializaran una línea de consumo de narraciones históricas. La mayor parte de los trabajos editados en el siglo XIX y XX fueron publicaciones encaradas desde el esfuerzo personal a través de imprentas 6 cuyos productos alcanzaban ciertas y escasas resonancias fuera del círculo de familiares, amigos y/o conocidos. Se le sumó a esta ausencia tangible, la ausencia de un de 3 . Obras que adquirieron un valor literario, y perdieron con el transcurrir del tiempo y con el aporte de nuevas visiones históricas, su sentido político o histórico, como por ejemplo el Facundo de Domingo Sarmiento. 4 . Hacemos referencia a nombres tales como Víctor Saa, J.W. Gez. Reinaldo Pastor, Urbano Núñez, Hugo Fourcade, etc. Sólo por nombrar algunos que vienen a la memoria inmediata. 5 . Pareciese que solamente el abordaje desde lo político, y con el criterio tradicional de una historia descriptiva estrictamente documental es lo que se valida como producción histórica. 6 . Como ocurría en todo el país y en todos los géneros escritos. Después de la Argentina del Centenario comenzamos a contabilizar una serie de Imprentas que se transforman en Editoras,- independientes de aquellas que nacieron ya con ese propósito-, y que generaron un “boom” editor. 13

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