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Revista de la Real acadèmia de medicina de les Illes Balears. Volumen 10, número 1, 1995

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~ .. . . MedicinafABalear REAL ACADEMIA. DE MEDICINA Y CIRUGIA DE PALMA DE MALLORCA CON LA COLABORACIÓN DE LA CONSELLERIA DE SANIDAD DEL GOBIERNO DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LAS ISLAS BALEARES Volumen 10, Número 1 Enero/Abril 1995

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EN EL TRAT AMI EN T O DE LAS INFECCIONES RESPIRATORIAS ® AZITROMICINA DE ADMINISTRACIÓN 10 DÍAS DE CO B E RTURA ANTIBIÓTICA e~WÍA'~ ---~-~~- ® Ma rca registrada Pfize rln c • Mi~~ÍI~

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Medicina~Ba/ear REAL ACADEMIA DE MEDICINA Y CIRUGIA DE PALMA DE MALLORCA Volumen 1O, Número 1 Presidente: José Tomás Monserrat Director José Mª Rodríguez Tejerina Secretario de Redacción: José Alfonso Ballesteros Fernández Redactores Miguel Llobera Andrés Guillermo Mateu Mateu Antonio Montis Suau Carlos Viader Farré Juan Buades Reinés Miguel Roca Bennasar Comité Científico: Juan Manera Revira, Santiago Forteza Forteza, Bartolomé Darder Hevia, Miguel Manera Revira , Bartolomé Mestre Mestre , Santiago Luelmo Román, Miguel Munar Qués , Juana Mª Román Piñana , Nicolás Pascual Piris , Arnaldo Casellas Bernat, Bartolomé Cabrer Barbosa, José Miró Nicolau , Feliciano Fuster Jaume , Bartolomé Anguera Sansó, Bartolomé Nadal Moneada, Miguel Muntaner Marqués , Francesc Bujosa Homar. CON LA COLABORACIÓN DE LA CONSELLERIA DE SANIDAD DEL GOBIERNO DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LAS ISLAS BALEARES Redacción: Morey , 8. Teléfono : 721230 . 07001 PALMA DE MALLORCA Enero/ Abril 1995

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lmpremta ~ 1 3of'3 N lffil s ! - C/ de sa Fira, 10 - Llucmajor Dipósit Legal : P. M. 486-95

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Medicinaj Balear REAL ACADEMIA DE MEDICINA Y CIRUGIA DE PALMA DE MALLORCA SUMARIO Editorial Revisión Sessió inaugural de curs 1995 5 Epidemiología de los trastornos obsesivo-compulsivos M. Gili Planas 7 Revision Progresión de la miopia y fatiga ocular en la utilización de los video-terminales M. Timoteo Barranco 11 Utilización práctica de los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (IECA). A. Morey Malina Original 20 Original Sida y patología ginecológica en Baleares J. Cartaña Benet, M. C. Yarnoz Sánchez, J. Forteza-Rey Borralleras 25 Original Criterios de la desviación del hipertenso a la atención especializada A. Morey, A. Alarcón, J. Gaseó, J . Martínez, P. Losada, P. Serrano, L. Alonso , J. R. Urgeles, J. Moreiro, J. Bestard. 32 Caso Clin ico Sin'd rome de Cowden, descripción de un caso J . Gutiérrez de la Peña, L. Requena Caballero , M. Tomás Salvá 38 Historia La cátedra de cirugía de Palma de Mallorca (1573) A. Contreras Mas 44 Humanidades La aspirina: un medicamento centenario J. Mª Rodríguez Tejerina 51 Noticias 58

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® AZITROM/CINA Cápsulas: Suspensión - Sobres. (Vía oral ). Cum¡wsirión rualil:llira y rnanlitalira: Cada cípsula wn1irne: Azilromicina (Dihidra10) 2511 mg. Lacl11'a 151.55 mg. Cada) mi 1k ,u,pen>i1'111 rm111,1i111ida conlienen: ALilrnmicina (Dihidralo) 21111 mg. Sacaro>a 3.8711.8 mg. Cada >obre monodosi>. Azi1romici1i'a (Dihidralo) 11111 mg. Sacan"ª l.lJ.15.li mg. Azilmmicina (Üihidrall>) 1511 mg. Sac;1ro>a 2.lJll.1..l mg. Azi1ro111icina (Dihidra10) ~1111 mg. Sacarosa 3.871.2 mg. Azi1ro111icina (Dihidra10) 2511 mg. Sac;m"a 2..1 1IÜi mg. Dalos clínicos. Acliridad :lntibacteriana. Azilrtlinicina ac1úa inhibiendo la sín1e,i; de las prnleína> bac1criana> por unitin a la >uhunidad 'itb del rih1Nlllla e inliibicndo la 1ranslocacitin de ltb péplith». Aerobios gram pusilivos: Staphvlococcu> aureus. S1rep1ococcus pvogenes (Es1rep1ococos be1a-hemoli1icos grupo A). S1rep1oetll:cus pneumoniae. e.s1rep1ococt1' alfa-hemolilicos. (GruP,o viridans) -:"1lro> e>lr,·p1orncos_. v Corynebac1~ rii:1111 diphle~iae. Azi1rn111ic111a¡ire\enla res1~1enc1a nuzada con cep;~s gr;1111-pus1111·a~ re>1>lcnle' a l'.1 En1rnm1c111a. incluyendo S1 rep1ucoccu> laecahs (enlerococos) v la mayona dt• la> cepa> Nalilucoet» me11ci1111-res1>lenle>. Aerobios gram negallros: Haenrnph1lus 111íluenzae v paramlluenzae. '3ranhamella ca1arrhahs (M. ca1arrhal1 s). Ac1nc10hac1er >PP· Yer>inia 'PP· Legionclla pncumuphila. Borde1clla perlll»i>. Bmde1dlur.a~aper1ussis. Sl1igclla spp. Pas1eurclla spp. Vihrio cholrae v r.aral1a~ muly1ic11s. Pkisiomonas sh1gcl101de>. La ac11v1dad lrenle a Escl1ench1a cul1. Salmunella en1en11dl\. Salmunella 1vph1. Emerohac1er spp. Aeromonas hydrophila v Kkhs1 ella >pp es variahle 1· sc"dehen hacer las corrcspondiemes de1erminaciones de sensibilidad. Proleus spp. Serralia spp. Morganella spp I' Pscudomonas aeruginosa. son normalmenle resis1en1es. Anaerobios: Bamroides fra~il is v especies afines. Clos1ridium perfrigcns. Pcplococcu' spp 1~ Pcp1os1 rep1ococcus spp. F11subac1erium necrophorum 1 · Proprionibac1erium acne>. Microorganism os causantes de enfermedades de lransñ1isión sexual: Chlami•dis lrachumali>. Trcpunema pallidum. eissena ~onorr­ hocae. 1· Hacmuphilus ducrcvi. Olros microorganismos: Borrclia hurgdorfcri (agenle pal<Ígcno de la enfcímcdad de Lvmc). Chlanwdia pneumoniae (TWAR). Tnxupla>iila gondi1. · Mrn>plas~a pneumoniac._ M)• coplasma l)ominis. lfrcaplasma-u ~ealy1i~uln. Pn~umn~ist is. carinii. Mi•cohac1criuni. avium ..Camp~lohac1er 'P/J" .'' Lis1cria monocvwgcnc>. lnd1cac1 ones terapeut1cas. lnfeccwnes del aparalo resp1ralono superior e mfenor (1nclu1das 01111s media. s111us111 s. lannguam1gda 111\. bronquili> 1 · neúmonía). producidas por los gérmenes ciladt» an1eriurmcn1e. cmrc Olro~: S. pneumoniaL'. H. inllucnzac 1 · parainllucnzac. B. calarrhali> . (l a penicilina es el f;írma'co ~~primera cleccitin en el m11;ií11 icmo de faringi1is originadas por.S1rcp1ocnccus p~ogcncs. inclul'cndn la profilaxis de la riehrc rcun!fü!ca). Infecciones de la piel\' tejidos blandos. r;1u>adas enlrc mros por S. aurcus. E. coli. Klchs1clla spp. B. frag1hs. Emerohac1er >PP· Enfermedades de lransn11s1 on sexual: infecciones genliab nu complicada> producida> por Chlamvdia 1racl11_ima1is. Neisscria g~norrhoc:1r dada la po~ologia recomendada para e.sin> proces1»._ deben e~cluirs~ las inlcmoncs c1H1com11ame' por Treponema palhdum. Posologrn )' forma de admm1strac1on. Adullos (11iclu1dt» los pac1en1es ancianos): La do>1s 101al e> de 1.) !.!. la l'.Ua\ tkhc !'IL'f admini!1rada duramc 5 días. con una dt»is de 51111 mg el prnner día. seguidos de 250 mg diarios del día 2 al 5. Para el 1ra1amien10 de hrs cn!'crmedadc> de lransmi>itin \Cxual sen>ibk. la dosis es de un gramo (cua1ro capsulas) lpmado c(uno dosis oral tiñica. Niños: 111 mglku día. admini>lrados en una sola luma. durame _1 días con>cC Ulil'(». Como allcrna1iva. la míSma dosis 101al puede ser adminis1rada duran1e 5 días. admini,1rando'111ñ1glkg el primer día. para con1inuar con 5 m!!/kg/dia duranle los cua1ro día> rcs1amc>. Cada dosis dehe ser lomada cumo mininrn una hora ame> de la comida o dos hiira; dc>pués de la misma. Contraindicaciones. Pacicnlc> con his1oria de reacciones alérgicas a Azitrom icina o a cualquier an1ibiti1ico macrólido. Advertencias 1• precauciones especiales de empico. La especialidad ZlTROMAX (Azi1r01i1icina) cüpsulas cnmicne lactosa. Se han descri111 casos de in1olcrancia a csle comptincme en niños v adolesccnlcs. Aunque la canlidad prcscnle en el preparadt1 no cs. probahlemenlc. suficicnle para desencadenar lt» >ÍnlOmas de imolcrancia. en caso de que aparecieran diarreas. 1éngalo en cucnla. La e>pecialidad ZITROMAX ' (Azi1romicina) suspcnsitin comiene 3.870.8 nu!.15 mi de sacarosa. lo que deher;i ser lcnido en cucma por los enfermos diahé1icos. La especialidad ZITROMAX (Azilromicina) snbres de 11111 mg. 150 mg. 200 mg~ 1· 2511 mg. c0111icnen respec1ivamcn1c l.lJ.15.6 mg. 2.lJ0.1..1 rng v .1.871 .2 mg v ~..l l11.ll mg de saca· ro'a por subrc. 111 que deberá ser 1cnido en cu~ma por Tos enfcrlniis diabéiicos. Al igual que con eri1romicina v olros marniliile han co-niunicad11 execpcionalmi:ntl' rL'acriom:s a l~rgicas grave~. incluvcndo an!!iocdema v anafil axia. Algunas de Cstas reacciones con Azi1romicina han c;1usado síntomas recurrentes que han n:· 4ucrido un periodo de ohservacitin y 1ra'1amicn10-prolongaÚo. No es necesario ajusiar la dosis en pacicnlcs cnn aheración leve de la función renal (acbramicnlo de creatinina >~O ml/min). 1 o debe ser u1ilizada en pacienlcs cun enfermedad hcpá1ica signilica1iva. Dchido a la 1 eórica pusibilidad de un ergulismo. no se dehen ad111ini,1rar simuli;íneamcnle ZITROMt\X ' (Azi1romicina) v derivadt>s crgolamínirns como cualquier an1ibiti1icn. debe mamenersc una alencicin pcrmaneme para dc1cc1ar signos de crecimiemo de microorganismus no sensihics. iab comii hongos. No exislcn dalos de seguridad de azilromicina en niños menores de 6 meses. Interacción' con otros medicamentos\' otras formas de interacción. En los cslu -dios realizados no se han tfe1ec1ad11 in1eraGcioncs con 1eofilina. warfarina. carhamazcpina 1 • me1ilprednisolona. La posibilidad leórica de crgulismo cumraindica el uso conrnmi1an1e con derivados ergolaminirns (ver precauciones). Debe 1cnerse cuidailo anlcs de adminis1ralo conjun1amen1c con ciclospoiina. No se han observado imeracciones con diguxina. aunque debe 1enerse en cuen1a la posihilidad de una elcvaci niveles plasm;íticos de esla ull ima. En pacientes que reciben Azi1romicina 1 • an1iácidus~ dichos f;írmacos no dchen ser lomados s1muliáncamen1e. No se han observado imeracciones con cimetidina. N11 se han uhservado efccws con significación estadística sobre los parúmclrns farmacoci nélicos de zidovudina ni de su mctaholilll glucuninido. Embarazo y laclancia. Los es1udi1» de rcproduccitin en animales han dem11s1rado que Azi1romicina atraviesa la placcnia. pero no han rcv~­ latlo cviden-~i•1s tle tl•1ñ11' al feto. No ha~ tlalos con respecto a h1 secreción en la leche materna. La Se!!uridatl de u>n en el cmhararn v laciancia humanas n11 ha sidn cs1ablccida. En embarazadas 1· \ac1an1es. ZITROMAX ' (Azi1romicina) stilo debe usarse cuando no h;iv otra aherna1iva dispunihk. E!'ectos indeseables. La incidencia de cícc1os secundarios es haja. siend11 la mavoría de ellos de inlensidad leve u moderada. ohligandi1 stilo en el O J'i de los pacienles a inlcrrumpir el 1ralamien1u. La mavoria de los efec1os secundarios fueron dé 1ipo gas1roin1es1inal. observ:índosc ocasionalmenlc (no mús del 3'4 ) paciemes con diarrea v heces suclias. molcs1ias abdoniinalcs (dolor/rc10r1ijoncs). náuseas. vómi1os v 'fl:uulencia. Ocasionalmenle se han producido elevaciones reversihlcs de las 1ransaminasas hepá1icas. con una frecuencia similar a la de 01ros macrólidos v penicilinas u1ilizados en es1udios clínicos compara1ivos. En cslUdios clínicos se han observado a veces episodios 1ransi1orios de neulropcnía leve. aunque no se ha-es1 ablccido su rclacitin causal con ZITROMAX' (Azilromicina). Se han comunicado reacciones alérgicas que van desde rash a aneioedcma v anafilaxia (Ver advenencias v precauciones). Sobredosificación. o hav dalos refcrenlc> a la sohrcdosificacitin. Si es necesario. esl;ín indicados el fa1 7ado gás1ríco v el 1ra1amicn10 sin10má1icú. l'ropiedades farmacológicas. Azilromicina es el primer compucslu de una clase de an1ihió1icos dénominados quimicamcn1e azálidos: Tras su adminis1ración oral ;1) homhre. Azi1romicina se dis1ribuvc ampliamenlc por iodo e[ organ ismo: su biudisponibilidad es aproximadamenle del Jrf. El 1icmpn hasla alcanzar las conccnlraciones plasm;ilicas m;iximas reílc'j a fielmcn1e la semivida de c!lminacitin 1isular entre 2 v 4 días. En ancianos no es necesario recomendar ajus1 es de la dosificación. Los es1udios de farmacnciné1ica han demostrado unos niveles 1 isulares de Azi1 romicina " mucho más allos que los plasm;í1icos (hasla 511 l'Cces la concenlracitin plasmúlica mixima). Lis cnncemraciones en los le~ idos diana. como pulmón. amígdalas v prós1a1as superan la CIMlJll de los gérmenes palógenos habituales Iras una dusi> tinica de 5011 mg. Aproximadamen1c el ¡_r; de la dosis se cxcrcla en oriña duraii1e 1rcs días com11 !'ürmaco sin modiTicar. en su mayoría en las primeras 2~ horas. Se han enconmi:. La suspensitín oral recnnsliluida es esiahle a lempcralura amhicnle duranlc un periodo de 5 días. Iras el cual debe ser desechada. Precauciones especiales de conservación. Manlcner a 1cmfcra1ura inferior a .10' C. Presentaciones comercializadas y PVP (IVAJ. ZITROMAX ' CAPSU LAS 6x2511 mu. 3..135 pis. ZITROMAX ' SOBRES Jx51111 mu. J 56 pis. ZITROMAX ' SOBRES 6x2511 mg. JJ-15 pis. ZITROMAX' §OBR~S 6~21111 mg. 2.668 pis. ZITROMAX-' S()_BRES ~>x 150 mg. 2.11117 pis. ZITROMAif SOBRE monodosis 1111111 mg. 2Jll~ pis. ZlfROMAX ' SUSPENSION ,,11 mi. .i.068 pis. ZfrROMAX ' SUSPENSION !) mi. !.)lJO pis. . eMÓ~~r.~ :!' \'tarea- regis1rada Pfl7.er lnc

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Editorial Sessió inaugural de curs 1995 El passat 26 de gener de 1995, dijous, la Reial Academia de Medicina i Cirurgia de Palma de Mallorca celebra , a la seva seu del carrer Morey, la sessió solemne d'inauguració de curs 1995. Presidiren l' acte el Molt Hble . Sr. Gabriel Cañellas Fans, President de la CAIB ; l'Excm. Dr . D. Josep Tomas Monserrat, Presiden! de la Reial Academia; L'Hble. Sr. Dr. Bartomeu Cabrer Barbosa , Conseller de Sanitat i Seguretat Social del Govern Balear; el Magnífic Sr. Rector de la Universitat de les files Balears , D, Nadal Batle Nicolau ; el M. l. Dr. Miquel Triola Fort, Presiden! del Col.legi Oficial de Metges de Balears ; l'Excm. Sr. Presiden! de la R. A. de Jurisprudencia, D. Miquel Coll i el Presiden! de la A. de Ciencies Mediques Dr. Miquel Fiol Sala. Amb la concurrencia d'un públic interessat que ampl ia la sala, abrí l'acte el Dr. Josep Tomas , que , després d'agrafr la presencia de les autoritats i destacar la il.lusió que des del 1831 guia els treballs de la corporació, es referí al paper de les Reials Academies avui, en temps tan diferent deis de la seva creació el s. XIX. "Les Academies valen ésser una especie de Senat al qual hi accedeixen professionals meritosos en el camp de la medicine i ciencies afins. És obliga!, dones, que actualment la Reial Academia doni suport als projectes i estudis sobre els canv is que pateix el nostre entorn i amenacen la salut física i mental de l'home . La qüestió, encara no resalta, deis residus, la contaminació de l'aire i de l'aigua, el problema de la drogadicció, l' envelliment progressiu de la població, la responsabilitat deis metges ... , són només alguns deis temes que preocupen la societat. Cal que institucions com la Reial Academia sortosament independents, aportin reflexivament i serename-nt la seva opinió, tan importan! , avui , com la !unció d'ésser forums deis progresos medies i de l'estudi de les mal alties ". 5

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Seguidament, l' ll.lm . Sr. Dr. D. Santiago Forteza Forteza, Secretari General de la Reial Academia, llegí la memoria academica 1994, de la qual destaca el nomenament, primer, i recepció com a academic d'honor, el 7 d'abril, del Professor Jean Dausset, Premi Nobel de Medicina . Ressenya, a continuació, les sessions científiques del curs anterior. L'acte academic seguí amb la lectura de la lliC(ó solemne d'inauguració del curs, pronunciada per 1'11 .lm . Sr. Dr. D. Josep Miró Nicolau, academic numerari, titulada : El problema cervell-ment. Reflexions. El Dr. Miró Nicolau exposa, bri- llantment, el fruit deis seus estudis en aquest camp, reflexiona sobre els límits del coneixement huma i formula preguntes tan trascendents com inquietants . Acaba convidant els joves científics a ésser agossarats en la recerca de la veritat. El Molt Hble . Sr. Gabriel Cañellas Fans, després d' un documentat discurs historie entrevirat de fina irania, !anca la sessió solemne amb les paraules protocolaries: En nom de Sa Magestat el Rei Joan Caries 1, que Déu guard, declar inaugural el curs academic 1995 . 6

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Revisión Epidemiología de los trastornos obsesivocompulsivos M. Gili Planas (*) La sintomatología esencial del Trastorno Obses ivo Compuls ivo (TOC) con siste en la presenc ia de obsesiones (pensam ie ntos, ideas , impu lsos o imágenes persiste ntes, experimentadas por el sujeto como intrusas y sin sentido) y/o compulsiones (conductas repetitivas finalistas e intenci onales ). Dura nte muchas décadas , el TOC ha sido considerad o un trastorno poco frecuente. Los primeros estu dios realizados a mediados de este siglo señalaban una prevalencia del 0 . 05/, en pob lació n general (Rudin, 1953; Woodruff y Pitts, 1964) y del 1% - 4% entre pacientes psiqui átricos (Pollit, 1957). Sin embargo los autores ya sospechaban que tales cifras eran inf eriores a la incidencia real del trastorno . La presencia del TOC ha sido subestimada por parte de clínicos e investigadores debido a diferentes factores entre los cuales cabe señalar la reserva de muchos pacientes afectados por el trastorno en relación a sus síntomas, la demora de una media de 8 años antes de acudir a una consulta especializada y la falta de instrumentos diagnósticos fiables. La formulación de crite rios objetivos para el d iagnóstico , el desarrollo de entrevistas estructuradas , susceptibles (') Departament de Ps icología Un iversi tat de les llles Balears . de ser admin istradas por entrevistadores legos , y las esperanzas en un mejor pronóstico, generadas por el desarrollo de tratamientos psicofa rmacológ icos y comportamentales, han hecho posible un análisis más completo del trastorno y han revelado la existencia de un mayor número de casos . El National Epidemiology Catchment Area (ECA), realizado por el NIMH en EEUU fue el primer estudio qu e se bene fició de tales avances metodológicos . Se entrevistó aproximadamente a 18 .000 personas de cinco estados norteamericanos . los resultados del estudio (Myers, 1984, Robins, 1984) muestran que el TOC ocupa entre los trastornos psiqui átrico s más comunes, el cuarto lugar, después de fobias, el abuso de sustancias y la depresión mayor. As í la prev alencia del TOC es superior a la señalada por los estudios anteriores, situándose alrededor del 1% - 2% en población general. La tasa de frecuencia med ia de TOC durante seis meses es de 1-2% , es decir, aproximadamente 2 personas de cada cien entrevistadas habían padecido el trastorno durante los seis meses anteriores a la entrev ist a y la prevalencia vida del 2 al 3%, esto es, 23 personas de cada 100 entrevistadas han pad e c id o el trastorno en algún momento de su vida . Estud ios epidemiológicos posteriores, llevados a cabo tanto en EEUU como en otras culturas (Europa, Canadá, Africa , Taiwan) han corroborado tales resulta dos. Aspectos demográficos Sexo y edad Entre adultos, la proporc ió n entre hombres y mujeres es próxima al 1 :1 (Rasmussen & Tsuang, 1986) . El TOC se distribuye en su conjunto por ig ual entre los dos sexos, sin embargo, existen diferencias en algunos de los subti- 7

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pos clínicos del trastorno. Las mujeres presentan más a menudo lavados compulsivos y evitaciones , mientras que los hombres presentan mayor lentitud obsesivo-compulsiva . El TOC comienza generalmente de forma temprana, apareciendo los primeros síntomas durante la infancia, la adolescencia o en adulto joven. Un 65% de casos inician el trastorno antes de los 25 años. La edad media de inicio se sitúa alrededor de los 20 años para ambos sexos. Transcurridos los 40 años, los porcentajes disminuyen sensiblemente, debiéndose sospechar etiología orgánica cuando el trastorno tiene su inicio en edades avanzadas. Matrimonio, clase social y educación. dio citado anteriormente, no encontró diferencias entre niveles socioeconómicos. Inteligencia La mayoría de estudios revisados concluyen que el nivel de inteligencia es superior entre los pacientes obsesivo compulsivos . Sin embargo, estos trabajos basan sus conclusiones en impresiones clínicas y, únicamente un número muy reducido de ellos, utilizan pruebas psicométricas . Los estudios realizados utilizando el WAIS (Weschler Adult lntelligence Scale) no muestran diferencias significativas en la puntuación total, mientras que se obtienen puntuaciones verbales más altas en detrimento de las manipulativas . Orden del nacimiento La mayoría de estudios revisados co inciden en señalar la elevada proporción de solteros entre pacientes obsesivo-compulsivos. Aproximadamente un 50% de enfermos son solteros , siendo ésta característica más común entre varones (68% - 53%) que entre mujeres (.40% - 37% ) (Black , 1974). La edad media de matrimonio se sitúa en los 34 años, hecho que influye en el bajo índice de fertilidad de estos pacientes (Rachman y Hodgson, 1980) , que es incluso menor que el de pac ie ntes esquizofrénicos . Un tema que no presenta tan elevado nivel de coincidencia entre estudios es el relativo a la clase social y al nivel de educación. Algunos autores no hallan diferencias significativas entre las clases sociales, mientras que otros señalan una incidencia mayor entre clases sociales altas . La d is cordancia probablemente tiene su or igen en el tipo de muestra escogida para el estudio. Las muestras hospitalarias y clínicas , formadas por aquellas person as que buscan asistencia terapéutica, tienden a estar integradas por pacien te s que pertenecen a clases socioeconómicas mas elevadas, pero esto no es as í para aquellas tomadas de población general. El ECA, estu- Son muchos los estudios que han investigado esta variable. Algunos de ellos señalan que los primogénitos y los hij os únicos son los grupos que c.on mayor frecuencia presentan TOC . Aunque es difícil dar una explicación a estos datos, la mayoría de autores señalan la mayor carga d e responsabilidad y mayores expectativas de los padre s sobre los primogénitos y los hijos únicos, que tienden a atenuarse con el resto de la descendencia. Estudios familiares y genéticos Los estudios existentes no permiten aún ofrecer una respuesta clara acerca de si el TOC es un trastorno que se hereda. Algun as familias, presentan 3 ó 4 generaciones con casos de TOC . Existe acuerdo entre los investigadores en afirmar que el TOC es el resultado de una compleja interacción genética y ambiental. Estas conclusiones se basan en estudios de gemelos y estudios de 8

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familias. Debido a las dificultades motodológicas que comportan los estudios de adopción, hasta el momento no se han realizado estudios fiables de este tipo de niños adoptados o en gemelos monocigóticos criados por separado. En la tabla 1 se muestran algunos de los estudios realizados durante los últimos 50 años. De los 51 pares de gemelos monocigóticos estudiados, 32 mos traron concordancia para el diagnóstico de TOC. Comparando la ocurrencia del trastorno en pares mono y dizigóticos, la investigación parece sugerir una tasa de concordancia mayor en los pares de gemelos idénticos, aunque se necesitan más estudios para poder llegar a conclusiones válidas . Tabla 1. Pares de gemelos MZ con TOC Autor Lewis (1936 Rudin (1953) Woodruff (1964) Parker (1964) lhda (1965) lnouye (1965) Marks (1969) Hoaken (1980) McGuffin (1980) Torgensen (1983) n2 pares Concord. Discord. estudios familiares , no será posible llegar a conclusiones válidas . Tabla 2. Estudios familiares de TOC Familiares primer grado con sintomas obsesivos lf- AUlOI' pacientes n2 familiares ·. primer gra do Padres 306 96 580 1 82 37% 8% 4 .6% 2 0% 8.6% Hermanos L ewis (1936) &own(1942) R udin(1953) KrirY:Jlen (1965) L o(1 967) R osemberg (196~ Carey (1978) 50 20 1 30 91 88 144 85 20.9% 7% 2.3% 485 54 7 1 7 4 4.6% 0.5% 5 % 2 10 1 20 10 1 2 3 1 6 1 10 8 10 2 4 Estudios de seguimiento En trece estudios de seguimiento resumidos por Black (1974) , la evolución del curso inicial fue estacionaria o empeorando en un 57% de casos, fásica en un 13% y fluctuante en un 30 %. Se trata , sin embargo de muestras hospita larias, que pueden sesgar los resultados y, hasta el momento, no existen estudios de seguimiento en pob lación general. Los trabajos que han an a liz ado la mejoría del cuadro obsesivo muest ran , dependiendo del momento en que fueron re aliz ados, result ados muy dispares. El desarrollo de la psicocirug ía, la introducción de terapias comportamentales efectivas y los avances farmacológicos, especialmente la utilización de antidepresivos como la clomipram ina, IMAOs e inhibidores select ivos de la decaptación de serotonina ( ISAS) , son hechos que han provoca do , adem ás de un incremento del -cfü¡.gnó stico de l TOC (Stoll , 1992) , la di sp arid ad de t a les resultados en los e studios de seguim iento y un mejor pronóstico del trastorno . 2 3 En la tabla 2 se muestran los estudios que durante los últimos 50 años han analizado la incidencia familiar del TOC . En general , parece que existe acuerdo en afirmar que los parientes en primer grado (padre, madre, hermano /a, hijo/a) muestran una mayor incidencia de trastornos psiquiátricos, incluyendo obsesionalidad . Los estudios familiares ponen además de m anifiesto un v ínculo genético entre TOC y el S índrome de la Tourette (Nee et al, 1982). Sin embargo , hasta que no sean superadas las dificultades metodológicas inherentes a los 9

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Revisión Progresión de la miopía y fatiga ocular en la utilización de los video-termina les M. Timoteo Barranco (*) La utilización de los V. D. T., con una adecuada ergonomía y la limitación en el uso de los vídeo-juegos , nos demostrará en este trabajo la importancia de la observación y seguimiento de estos casos Sujetos, material y métodos He estudiado tres bloques de personas dis tintos, con un denom inador común, el trabajo o utilización de vídeoterminales o sus análogos como radares militares. La diferenc ia estribaba en la edad de los pacientes, horas de trabajo, forma de hacerlo y el tiempo de seguimiento, así pues los he dividido en bloques . A.- 12 niños (24 ojos) cuya edad media era de 7 años (desviación estándar de 1,53), edades comprendidas entre los 5 y los 1O años, con un defecto esférico prev io de -1,09 dpt. (d,s, 0,68), con un seguimiento medio de 4,6 años (d,s, 1,4) siendo las visitas aproximadamente semestrales . En cada una de las cuales se les pregunta si utilizan vídeojuegos en sus horas de ocio, al cabo de tres visitas como media en cada uno de ellos y viendo el crecimiento anómalo de su miopía, superior a lo esperado, se le ordena retirar el video-juego, comprobando en las siguientes visitas que el crecimiento de su miopía disminuye, este grupo es el más significativo de todo este trabaj o. Las refracciones fueron hech as con esquioscopia en combinación con autorefractómetros actuales . B.- 12 adultos (24 ojos) cuyas edades osc ilan entre los 19 y 40 años, con una edad media de 27,75 d ,s, 6, 1) cuyo denominador común es trabaj ar en un ordenador super VGA de alta resolución con colores. Sus profesi on es son Banca, Compa ñias aéreas, func io narios y estudiantes de informática. 11 Introducción La utilización de los vídeo-terminales, ya sea como elemento de trabajo o como medio de ocio , se ha generalizado en nuestro tiempo. Dada la trascendencia médica y social, en lo que se refiere a la inadecuada utilización de los mismos por los síntomas, que man ifiestan los que manejan estos vídeo-terminales (V.D .T.), como descenso de la agudeza visual y fatiga ocular ; dada su patolog ía leve , no debe olvidar el oftalmólogo que la refracción es un acto médico, denunciando los problemas inherentes con rel ació n a la visión y los medios que utiliza la soc iedad , para su desarrollo, a las Sociedades Médicas pertinentes como Medicina de Empresa y Pediatría Extra-Hospitalária . Contrasta la poca bibl iografía encontrada , por el autor de este trabajo, sobre refracción en las Rev istas de Arch ivo de la Soc ieda d Española de Oftalmología en esta última década; da la sensación que las actuales generaciones de oftalmólogos , muy introducidos en las nuevas técn icas quirúrgicas, parecen dejar de lado la refracción, como primer medio de hacer una historia clínica. rJ Hospital Militar de Pal ma de Mallorca .

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Todos ellos manifiestan, desde que trabajan con orde nadores, que acusan disminución de agudeza visual y fatiga ocular. Su defecto esférico inicial, es de 0,50 dpt. y su defecto final después de su seguimiento durante tres años es de -100; en relación con su astigmatismo parece inalterable . En todos, el crecimiento miópico medio es de -0,25 dpt. anual ; sin embargo su fatiga ocular hace que se impongan normas para el trabajo, esto es, llevar una refracción exacta, asesorarles sobre el debido descanso de cada dos horas unos 1O minutos aproximadamente, y formas de tr abajar evitando los contrastes de luz, lo:; reflejos molestos, así como la distancia adecua da entre pantalla y teclado y la debida protección de la misma En este grupo lo más significativo es qu e aquellos que siguieron las normas aconsejadas, d is minuyeron su fatiga ocular. horario no es tan flexible y la ergonomía de trabajo es más irregular, en este subbloque es donde acusan más el cansancio y la fatiga ocular, siendo más necesario el cambio de refracción cada vez que acuden a controles. El segui miento de este grupo es la revis ión clínica anual, durante tres años, y el cumpl imie nto de una batería de preguntas en la que formulan Tiempo y Forma de trabajar en la pantalla y los años que llevan trabajando. Tipo de pantalla Las veces que ha cambiado de gafas y si man ifiesta o no, perdida de visión desde que trabaja con vídeo. Resultados En el grupo A de los doce niños, hubo diferencias significativas desde el punto de vista estadístico en la edad media entre: Con Video-juegos 6 meses ... Sin Vídeo-juegos 6 meses Con Video-juegos 6 meses ... Sin Video-juegos 2 años Con Video-ju egos 1 año ........ Sin Video-juegos 1,5 años Con Video-juegos 2 años ...... Sin Video-juegos 1 años Con Video-juegos 1,5 años ... Sin Video-juegos 1,5 años Los niños con una edad media de siete años (1,53) con un efecto esférico previo de -1,09 (0 ,68 ) en un nº de 24 ojos con un valor má ximo de 3 y valor mínimo de 0,5. El defecto final es de -4,27 (1, 13) en el mismo nº de ojos con un a edad media de 11 ,66 (1 ,63) en doce niñ os. Se podía pensar en el crecimiento de la mio pía sea normal po r la edad, pero no hay diferencia de edad entre: 0,56 dioptría s que pe rdía al 1,5 años con vídeo -juegos y las 0,36 dio ptrías sin vídeo -juegos que perdía a los 6 meses 0,60 d ioptrías que perdía al año con vídeo-juegos y los 12 C.- 21 adultos (42 ojos) cuyas edades oscilan entre 18 y 53 años, con una edad média de 29,85 años (11,43), todos ellos profesion ales de las Fuerzas Aéreas Esp añolas, pertenecientes a un escua drón de vigilancia aérea. A su vez, este grupo está dividido en dos , en función de su trabajo: a) 12 adultos radaristas con pan tallas PPI fosforescentes para seguimiento de aeronaves y buques a grandes distancias; éstos, realizan los relevos con descansos adecuados, las zonas de trabajo fueron diseñadas por personal norteamerica no con métodos ergonómi camen te muy aceptables, sin luces ni destellos molestos, horarios flexibles y revisiones oft almológicas frecuentes, el 80 % del person al, acusó poco la fatiga y el defecto visu al. b) Grupo de pantallistas ordenadores de datos, en número de 9 con labor similar a la que realizan los del grupo B anterio rmente citados, en este grupo el

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0,36 dioptrías sin video-juegos a los 6 meses 0,56 dioptrías que perdía al 1,5 años con video-juegos y las 0, 13 dioptrías que perdía sin videojueg os al año 0,52 dioptrías que perdía a los 2 años con video-juegos y las 0,36 dioptrías que perdía a los 6 meses sin video-juegos 0,52 dioptrías que perdía a los 2 años con vídeo juegos y las 0, 13 dioptrías que perdía sin videojuegos al año. En la tabla 1 y en los gráficos siguientes se refleja la progresión de la miopía y la edad média SIN VIDEOJUEU) Dióptrias E.dad Med ia 7 .41 (l. 72) 7.66 (1. 96) 8 (1.56 ) 8 (1.09) Dióptrias 0.36 (0.20) 0.13 ( 0.19) 0.17 (ü.19) 0.17 (0.24) E.dad Media 9 (1.84) 9.45 (1.69) 10.l ( 1.91) 10.37 (1.68) o- 6 HES 0.44 (0.24) 0.60 (0.25) 0.56 (0.24 ) 0 .52 (0.12) 6 - 12 HES 12 - 18 HES 18 - 24 HES Tabla 1: Evolución de la miopía, en dioptrías negativas y edad média, durante la utilización de videojuegos y tras su eliminación. PROGRESIÓN MIOP!A VIDEOJUEGO 2,5 CON IDEOJUEGOS 2 SIN VIDEOJUEGOS 1,5 ~ ·¡¡: o Q. 1- º 0;5 MESES 24 Figura 1: Datos acumulados de pacientes con y sin utilización de videojuegos, seguimiento semestral durante dos años 13

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