Zero 31

 

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Revista Zero - último número

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31 Una publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales Imagomundi: el quinto Ultimátum Este, un acto de memoria Entrevista a Daniel Pécaut Redes: Liber Abaci ¿Cuál crisis? poder Contraseña Nuevo catálogo Figri

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31 Una publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales Edición - 31 EDITORIAL 31 Una publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales 4 Sentido histórico Segundo semestre 2013 Imagomundi: el quinto Ultimátum Este, un acto de memoria Entrevista a Daniel Pécaut Redes: IMAGOMUNDI Redes: el quinto poder 6 Eugénie Richard: Oportunidades y desafíos del ciberactivismo. El caso de los estudiantes indignados en Colombia Liber Abaci ¿Cuál crisis? poder Contraseña Nuevo catálogo Figri 1 2 José Fernando Flórez Ruiz: Sobre la naturaleza y alcances del “Quinto Poder” 24 Andrés Macías: El poder relativo del espionaje internacional 28 Lina Luna: Si no puedes contra el enemigo…El rol de las redes sociales en China. 34 Catalina Jiménez: Cuando las voces se amplifican: Las redes y el movimiento estudiantil colombiano ULTIMÁTUM Este, un acto de memoria 38 Carlos Ramírez, Juan Carlos Prado, Jorge López: Entrevista con Daniel Pécaut: La memoria como ética 42 Beatriz Eugenia Vallejo Franco: Rendición de cuentas para nuevas democracias 48 Nataly Bernal Parra: Justicia Transicional en Bulgaria: un camino por recorrer 52 Silvia Juliana García: Camboya y el juicio contra los Jemeres Rojos

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Director Roberto Hinestrosa Editora general Diana H. Cure Hazzi Coedición y producción Juan Camilo González Galvis Consejo editorial Roberto Hinestrosa, Mauricio Pérez, Clara Inés Rey, Frédéric Massé, Lucas Gómez Corrección de estilo Elkin Rivera Diseño y Diagramación Gatos Gemelos Comunicación Ilustraciones Andrés García Colaboradores Andrea Laverde Quintero, Andrés Macías, Beatriz Eugenia Vallejo Franco, Carlos Ramírez, Catalina Jiménez, Eugénie Richard, Germán Forero, Ivonne Nathalie Gómez Valenzuela, Jorge López, José Fernando Flórez Ruiz, Juan Carlos Prado, Lina Luna, Luis Fernando García, Nataly Bernal Parra, Silvia Juliana García. Publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. PBX: (1) 3419900, ext. 2001 – Dirección: Calle 12 este # 00-07 (Cipe) Correo electrónico: revistazero@uexternado.edu.co edición online: http://zero.uexternado.edu.co/ ISSN electrónico: 2344-8431 56 Silvia Juliana García: El arte como transición: Checoslovaquia 60 Andrea Laverde Quintero: Líbano, la agonía del tribunal híbrido 64 Ivonne Nathalie Gómez Valenzuela: Rumania y las esquivas verdades poscomunistas LIBER ABACI ¿Cuál crisis? 68 Camilo Romero: El riesgo de volver al promedio 74 Germán Forero: Eurozona: desajustes fiscales y la crisis del lustro 82 Germán Forero: Qué es Liber Abaci 86 Germán Forero: Impacto de las NIC-NIF en el diagnóstico y análisis financiero CONTRASEÑA 88 Luis Fernando García: Nuevo catálogo Figri 3

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Editorial Sentido histórico Suele decirse que el sentido histórico es un talento de estadistas; un tipo de reflexión y de sensibilidad que permite ver sobre los conflictos y las crisis inmediatas y concebir destinos probables. Su autoridad se entiende como una forma de poder ético más que político que, por una comprensión de los cambios y contradicciones del presente, es consciente del tiempo histórico que tomó llegar a este punto y el que tomará transitar a un futuro deseable. 4

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En el sentido histórico hay una conciencia del devenir como sociedad, y como tal las constituyentes, las posguerras, las crisis económicas, los procesos de justicia transicional son coyunturas donde más se reclama su vocería. No es casual que la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, conocida como la Misión de Sabios, se creara en Colombia a escasos tres años de la nueva Constitución (1994), o que frases como «La violencia no es un destino», de Antanas Mockus, resonaran en la contienda electoral que reabría el debate sobre la solución política del conflicto luego de una década de guerra sin tregua. Lo reclamamos porque el sentido histórico usa el lenguaje del optimismo; en él espejea la esperanza, la solución de lo que parece insoluble. El escéptico diría que no es nada distinto de la oscilación entre el agotamiento de políticas, es decir, que decisiones dentro del esquema protección-apertura o guerra-paz son pendulares: se agotan y se retoman por periodos. Un creyente, en cambio, sostendría que siempre ha habido iluminados que resuelven crisis y encarnan destinos, como Nelson Mandela o Charles de Gaulle. O Moisés, porque si bien los debates modernos se sostienen en cifras, hechos históricos y sociológicos o fenómenos culturales, hay algo mesiánico en los discursos con sentido histórico que rememora «la tierra prometida», la milenaria metáfora de la promesa y búsqueda de un mejor porvenir. En el presente número de Zero quisimos reunir artículos que favorecieran una reflexión sobre fenómenos significativos de la experiencia social actual, el caso de las redes sociales y su caracterización como el quinto poder, o las crisis financieras que a distintas escalas agitan las economías. Construimos también un dosier en la sección Ultimátum, con temas emparentados con el sentido histórico, como memoria, historia y olvido. Así, a partir de una reveladora entrevista con Daniel Pécaut, en este dosier presentamos un grupo de artículos que analizan experiencias contemporáneas de justicia transicional. En un plano general, el número 31 de Zero permite hacer un contraste entre pasado y presente en el marco de dos grandes argumentos que determinarán las elecciones de este año: solución negociada al conflicto o solución militar. Esta es, pues, una edición dedicada a un sentido poco común, el histórico, en un momento en que su tono empieza a reconocerse en los debates entre las fuerzas que compiten por el poder en Colombia. 5

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Imagomundi REDES: EL QUINTO PODER 6 Eugénie Richard: Oportunidades y desafíos del ciberactivismo: el caso de los estudiantes indignados en Colombia 12 José Fernando Flórez Ruiz: Democracia y redes sociales: sobre la naturaleza y alcances del “Quinto Poder” 24 Andrés Macías: El poder relativo del espionaje internacional 28 Lina Luna: Si no puedes contra el enemigo… El rol de las redes sociales en China 34 Catalina Jiménez Jiménez : Cuando las voces se amplifican: las redes y el movimiento estudiantil colombiano Oportunidades y desafíos del ciberacti 6 El caso de los estudiantes indignados en Colombia

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Eugénie Richard Docente investigadora Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales Universidad Externado de Colombia richard.eugenie@uexternado.edu.co Aunque en la historia reciente hay algunos ejemplos notables de ciberactivismo en Colombia, como el caso de la MANE y sus movilizaciones en contra de la Ley 30, la autora discute, con cifras y análisis de las plataformas, la eficiencia y el efecto de las redes sociales en la deliberación y acción política. En el siguiente artículo se pone en su justa medida el a veces desbordado entusiasmo que despiertan en el análisis político las redes sociales asociadas al poder. cional Estudiantil (MANE) para pedir el retiro del proyecto de ley, que se encontraba sometido a debates en el Congreso. A diferencia de las marchas precedentes, éstas contrastaron por su carácter altamente pacifista y creativo. Si bien los temas de protesta no eran novedosos ni específicos a la situación en Colombia, las modalidades de acción lo fueron; como sostiene Jiménez (2012), «lo muy novedoso no fue quiénes hicieron la protesta sino cómo la hicieron». En efecto, los estudiantes se alejaron de las formas tradicionales de protesta violenta, como el vandalismo, enfrentamientos con la policía y lanzamiento de papas explosivas para privilegiar las performances artísticas, flash mob y storytelling para difundir su mensaje. En este sentido, adoptaron un nuevo estilo de comunicación hacia la opinión pública y el cuerpo político, nuevas características de diálogo basadas en el espectáculo en cuanto al contacto directo, y en lo virtual en cuanto a las herramientas mediáticas. vismo El 10 de noviembre de 2011 tuvo lugar la «toma» de Bogotá, por parte de estudiantes en paro. Más de 30.000 personas convergieron pacíficamente en la plaza de Bolívar, lugar emblemático de la protesta en Colombia, para demostrar su rechazo a la Ley 30, un proyecto de reforma a la educación superior que logró unificar en su contra a las 32 universidades públicas del país y la mitad de las 48 privadas. Los rectores se sumaron a las protestas organizadas por la Mesa Amplia Na- 7

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Imagomundi REDES: EL QUINTO PODER Anexo 1: Repertorio de grupos en Facebook y usuarios en Twitter acerca del tema de las marchas estudiantiles en Colombia en contra de la reforma a la Ley 30 y del tema indignado. MANE COLOMBIA (Mesa Amplia Nacional Estudiantil) Organización estudiantil que reagrupa a más de 60 establecimientos de educación superior y organizadora de las marchas de protesta en contra de la Ley 30 de reforma a la educación superior TWITTER Mesa Amplia Nacional Estudiantil @manecolombia 21.604 350 2.742 Número seguidores Número seguidos Número tuits FACEBOOK Página Mesa Amplia Nacional Estuiantil – (MANE Colombia) 58 307 4 794 Número likes Número personas que publicaron en la página La gran besatón organizada por los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia fue un mensaje simbólico y creativo que consistía en organizar cadenas de parejas o grupos besándose detenidamente para ilustrar su amor hacia la educación pública. Las performances se acompañaban de pancartas en las que se abogaba por «una educación a la imagen de estos besos: gratuita y de calidad». El gran abrazatón consistía, por su parte, en abrazar a los miembros de la policía responsables de reprimir los disturbios, con el fin de demostrar el componente altamente pacifista de la protesta. La web ha sido la plataforma de discusión y de movilización predilecta del movimiento estudiantil. Los «nativos digitales» (Prensky, 2011) han encontrado por lógica en la internet 2.0, y sobre todo en las redes sociales, un aliado natural para dar visibilidad a sus propuestas y socializar los eventos. Facebook y Twitter han federado los grupos, divulgado los argumentos y organizado las marchas y los acontecimientos. Para este momento, la MANE reunía a más de 58.000 personas en Facebook, en tanto que en Twitter eran 21.604 sus seguidores. Otras cuentas que se crearon en torno al tema del rechazo hacia la Ley 30 reagrupaban a casi 800 personas1. Los grupos Indignados Colombia, por su parte, federan a 674 miembros en Facebook y a 16.235 seguidores en Twitter. No obstante, estas cifras no son muy altas, dado que Colombia se ubica en el decimoquinto puesto en cuanto al número de usuarios de Facebook a escala mundial con 16 millones, y en el cuarto lugar en Centroamérica y Latinoamérica. El nivel de penetración de la red en la población es del 34 %, pero el 77 % de los colombianos conectados a internet utiliza la famosa red virtual2. En este orden de ideas, tiene relevancia preguntarse cuáles son las oportunidades y cuáles los desafíos que plantea el ciberactivismo para el sistema democrático en materia de comunicación y de participación ciudadana, haciendo un particular énfasis en el ejemplo de los estudiantes indignados de Colombia. El ciberactivismo y el sistema democrático El ciberactivismo permite imponerse autónomamente en la agenda pública, sólo por el poder de difusión de las redes virtuales y sin requerir la intermediación de los medios masivos tradicionales (televisión, radio, prensa) ni de los actores políticos tradicionales (instituciones representativas, partidos políticos, sindicatos). En otras palabras, estas redes le dan una visibilidad estratégica a quien tenga un mensaje susceptible de convencer a un gran número de ciudadanos. No se trata de reproducir las agendas, comentando los temas de la actualidad mediática o política, sino de imponer una agenda pública propia, lo que forma parte de un nuevo escenario político. Opera aquí una cierta democratización del mensaje político, antes confiscado por los actores tradicionales del poder que gozaban de la cobertura de los medios. De la misma manera, como lo subraya Raúl Trejo Delarbre, «a diferencia de lo que pasa en los medios de comunicación convencionales, en la red no hay —todavía por lo menos— operadores, censores o cancerberos que decidan qué ha de publicarse. Ahí radica el carácter inicialmente democratizador de internet» (Revista Nueva Sociedad, N.º 235, 2011). 8

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Esta oportunidad que ofrecen las redes de crear mensajes políticos y de agrupar a sus seguidores, convierte además a cada uno de los ciudadanos en nuevo actor de la política nacional. Gracias al ciberactivismo, no solamente se habla de política, pero también se hace política, en el sentido de que se producen y divulgan mensajes, fuera de que se organiza la acción colectiva, como fue el caso de la MANE en contra de la Ley 30. Aparece aquí un segundo elemento a favor de la democratización de la comunicación política gracias al ciberactivismo. Por otra parte, el carácter esencialmente cívico del movimiento estudiantil en Colombia, que no se reclamaba de ningún partido y de ninguna ideología, suponía una estructura del movimiento horizontal (sin jefe) y descentralizada (de sujetos autónomos dentro del movimiento, con ideas convergentes y divergentes), la cual es posible sólo en una red basada en el diálogo, un elemento característico del ciberactivismo. Esta horizontalidad es también una novedad de las protestas en Colombia; de acuerdo con Jiménez (2012): «Siempre habíamos visto unos movimientos o movilizaciones mucho más jerárquicas, mucho más tradicionales, mucho más verticales. En este caso, se organizaban en forma distinta; fueron mucho más horizontales, más respetuosos, no hubo una sola cabeza de liderazgo sino que hubo varias y dentro de esas varias se tomaban las decisiones; era algo mucho más deliberativo. En ese sentido, creo que es lo nuevo de estas protestas». Los estudiantes colombianos en paro se transformaron entonces en verdaderos ciberactivistas al saber imponer un tema nuevo en las agendas mediante el diálogo online. Democratizaron las formas de co- municación política tradicionales, usando una estructura organizativa horizontal y deliberativa. Crearon además patrones de comunicación novedosos y exitosos que obligaron al gobierno a revisitar sus propios códigos de comunicación gubernamental, con el fin de hallar una herramienta adecuada para el diálogo. Más comunicación ciudadana, menos comunicación estratégica Si miramos en detalle la producción de contenidos que apareció entre septiembre y diciembre de 2011 en las seis cuentas de Twitter relativas a la Ley 30, podemos ver que se trata de 2.913 tuits en total, la mayoría de los cuales se publicó durante los cuatro días de la marcha, un día antes y un día después3. En este caso, se trata de un promedio de 243 tuits diarios durante doce días (promedio y con retuits), elevada cifra que demuestra varias cosas. En primer lugar, es difícilmente creíble que algún usuario tenga la oportunidad de leer los casi 250 tuits que se difundieron a diario durante la época de las marchas, lo que da a entender que si bien el usuario de Twitter publica, no necesariamente lee lo que publican los demás. En tal sentido, se trata más de monólogos aislados que de un verdadero diálogo. Los retuits tampoco aportan mucho al diálogo, sino que tienden a transformar la red en caja de resonancia. En segundo término, podemos destacar un tipo de publicación efervescente online, pero sin que sea necesariamente coherente: la regla de Twitter que permite a cualquier usuario publicar sobre la página de un grupo —como la MANE— comentarios que divergen de las ideas del grupo hace que los contenidos sean, muchas veces, heterogéneos. Este aspecto no INDIGNADOS COLOMBIA Luchamos contra la corrupción venga de donde venga TWITTER Indignados Colombia @ManosLimpiasCo 16 235 1 677 11 941 Número seguidores Número seguidos Número tuits FACEBOOK Página Indignados en Colombia 224 2 674 4 Número likes Numero personas que publicaron en la página Número miembros total Grupos 1. Ver anexo 1: Repertorio de grupos en Facebook y usuarios en Twitter acerca del tema de las marchas estudiantiles en Colombia en contra de la reforma a la Ley 30 y del tema indignado. 2. Fuente: Socialbackers (página consultada el 1.º de diciembre de 2011). [En línea], URL: www.socialbackers.com. 3. Ver anexo 1: Repertorio de grupos en Facebook y usuarios en Twitter acerca del tema de las marchas estudiantiles en Colombia en contra de la reforma a la Ley 30 y del tema indignado. 9

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Imagomundi facilita la comprensión del mensaje del grupo en sí, ni su recordación ni mucho menos su impacto en la opinión pública. Si bien las performances organizadas por la MANE, como el abrazatón, lograban difundir una idea precisa, la publicación de comentarios masivos en Facebook y Twitter diluye el mensaje dentro de contenidos amplios y efímeros. La lógica de las redes virtuales no favorece, entonces, la elaboración de una comunicación estratégica con un mensaje único y claro que el público recuerde fácilmente. En tercer lugar, la lógica horizontal que caracteriza el ciberactivismo, así como la falta de jerarquización de los miembros y de sus contenidos, genera la creación de varios grupos o cuentas que defienden el mismo interés pero de manera separada. En Twitter existen cinco usuarios, además de la MANE, que se crearon en contra de la reforma a la Ley 30. El número de seguidores van de 21.604 (@manecolombia) a 443 (@AM_HURTADO), hasta 15 por el más pequeño (@wsantero)4. Esta dispersión en la comunicación traduce más una falta de coordinación entre los ciberactivistas para la elaboración de un mensaje concertado y claro, que un verdadero espíritu de deliberación. Así, se puede afirmar que existe más comunicación ciudadana en las redes, pero menos comunicación estratégica. Hay más contenidos efervescentes, heterogéneos y efímeros y menos publicación clara, organizada y eficiente para difundir un mensaje y convencer un público. Por último, los 140 caracteres que habilita Twitter para la comunicación no son suficiente espacio para la deliberación y la argumentación política. A lo mejor, permite generar 4. Ver anexo 1: Repertorio de grupos en Facebook y usuarios en Twitter acerca del tema de las marchas estudiantiles en Colombia en contra de la reforma a la Ley 30 y del tema indignado. REDES: EL QUINTO PODER un efecto de anuncio, publicar reflexiones simplistas o retuitear sin que el usuario analice el contenido. Se trata más de una interfaz de publicación de títulos repetitivos que de un verdadero ágora político virtual. Más comunicación, menos acción Para terminar, toca recordar que la actual fascinación frente a las redes virtuales, por su carácter novedoso y el ruido que generan, no puede influir en los analistas de las dinámicas sociales y políticas a la hora de medir su impacto como nuevas herramientas de acción política de largo alcance. En Colombia en 2008, el grupo «Un millón de voces contra las FARC» había logrado reunir a más de 12 millones de personas en Colombia y en el mundo para una gran marcha pacifista en contra de la guerrilla más vieja de América Latina. Los estudiantes en 2011 fueron casi 30.000 en todo el país. Estas marchas masivas, por el entusiasmo que generaron en las redes y después en los medios de comunicación tradicionales, agruparon a muchos ciudadanos usualmente poco enterados y políticamente poco activos. Es por esta razón que estas manifestaciones masivas puntuales no pueden esconder la realidad en cuanto al interés que genera la política en el país. En efecto, son pocos los seguidores de los temas y personalidades políticos en Twitter con respeto a las celebridades, los media o los deportes. En Colombia, de los 50 usuarios más seguidos, 19 son del entretenimiento y de la música, 15 de los medios, 4 de los deportes y solamente 2 son políticos (el ex presidente Álvaro Uribe y el presidente Juan Manuel Santos). Solamente 229 cuentas pertenecen a la categoría «política», y el twitter de la MANE no alcanza, por su parte, a figurar dentro de las 250 usuarios más seguidos. La multitud que existe en las calles en un momento dado alrededor BESATóN POR LA EDUCACIóN TWITTER @Besaton 58 27 240 Número seguidores Número seguidos Número tuits FACEBOOK Página Besatón por la educación 713 81 Número likes Miembros 10

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de un tema polémico, no es el reflejo por ende de un interés en política alto, sostenido y compartido por la mayoría de la gente. Como lo subraya Raúl Trejo Delarbre, «las multitudes en línea son relativas, igual que en las calles o en las plazas de nuestras ciudades» y suelen ser «poco representativas de nuestras sociedades». Hablar de ciberactivismo en este caso, se aplica a una porción muy reducida de ciudadanos en Colombia. Por otro lado, los productores de contenidos en redes virtuales tienden a ser pocos y los mismos. Un estudio realizado entre septiembre y diciembre del 2011 a 100 estudiantes de la Universidad Externado de Colombia, en la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales demuestran que el activismo en las redes es bajo, incluso cuando se trata de ciudadanos que tienen el perfil de ciberactivista por excelencia: jóvenes cursando una carrera orientada hacia el análisis de la política. Sin embargo, el análisis revela que solamente la mitad de los estudiantes poseen una cuenta en Twitter y que, aunque la abrieron para mantenerse informados, siguen más a los medios tradicionales y a las personalidades del entretenimiento, del deporte y a sus propios amigos que a los políticos y los grupos de índole política. Además, más de la mitad de los usuarios tienen menos de 50 seguidores y siguen a menos de 100 usuarios, lo que demuestra que su alcance como ciberactivista es reducido. En definitiva, hay pocos twitteros políticos en Colombia y dentro de estos, hay más consumidores de contenidos que productores. Las interfaces de Facebook y Twitter son, por lo tanto, herramientas más propensas a la propaganda que al proselitismo y si ayudan a generar acción política por el ruido que producen, no pueden realizar solas una revolución. Twitter en contra de la Ley 30 Varias cuentas de Twitter de iniciativa personal que se oponen a la Ley 30 y apoyan las marchas de protesta TWITTER No a la Ley 30 @AM_HURTADO 443 50 73 Número seguidores Número seguidos Número tuits Ni reforma ni Ley 30 @nreformaniley30 192 104 12 Número seguidores Número seguidos Número tuits Info reforma Ley 30 @rLey30 105 16 54 Número seguidores Número seguidos Número tuits Señora Ley 30 @SeoraLey30 26 19 28 Número seguidores Número seguidos Número tuits No a Reforma Ley 30 @wsantero 15 15 15 Número seguidores Número seguidos Número tuits 11

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Imagomundi REDES: EL QUINTO PODER Democracia y redes sociales “Quinto Poder”* A partir de un análisis del impacto de los medios y en particular de las redes sociales en la democracia, el autor presenta el llamado “Quinto Poder”. Estima su incidencia en el proceso de construcción de políticas públicas del contexto colombiano mediante tres estudios de caso: la reforma fallida a la justicia, el bloqueo de la sexta reelección del secretario general del Senado y el fracaso de la reforma a la educación superior. Como hipótesis global de contraste se estudia la Primavera Árabe, considerada por algunos autores la “primera revolución por Internet”, y se propone una desmitificación de los alcances del Quinto Poder. Impacto de los medios en la democracia La función de los medios masivos de comunicación como principal canal de intercambio de información entre gobernantes y gobernados es tan importante que reformula la definición moderna de democracia. Los medios, en especial aquellos con soporte audiovisual como la televisión y algunos contenidos que circulan a través de las redes sociales, cambian las reglas del juego democrático contemporáneo en al menos seis sentidos (CAYROL, 1997, pp. 14-30): 1. Favorecen la personalización del poder en la vida política. No porque sean la causa principal de este fenómeno, que existe desde mucho antes de que apareciera la televisión, sino porque la comunicación por medio de imágenes y libretos tiende a ampliar su alcance. El formato de la televisión presenta la vida política y las campañas electorales en forma de “relato” (storytelling), como un enfrentamiento entre personajes antagónicos donde se libran sucesivas “batallas” y se fabrican por lo tanto héroes y villanos. Se produce así una “vedetización” de las figuras políticas, quienes además de ser altos funcionarios se convierten en grandes marcas y “estrellas” del espectáculo de la política. 2. Los medios determinan la agenda política. Entre el enorme volumen de temas, problemas y escándalos, juegan un rol fundamental en el “establecimiento del orden del día” mediante una labor de selección, clasificación y jerarquización de los asuntos presentados al público. Esta prerrogativa es tan delicada, que Sobre la naturaleza y alcances del 12

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José Fernando Flórez Ruiz Abogado y politólogo Universidad Externado de Colombia jose.florez@uexternado.edu.co @florezjose aquello que no es escogido como “importante” por la maquinaria mediática es como si no existiera. El auge de las redes sociales y la comunicación directa —no mediatizada— que en cierto grado facilitan, han contribuido en algo a atemperar el monopolio de los grandes medios. Sin embargo, la capacidad de las redes sociales de penetrar la agenda mediática sigue estando reservada para quienes cuentan con visibilidad y un número significativo tanto cuantitativa como cualitativamente de “seguidores”. 3. Los medios operan un desplazamiento del espacio donde tiene lugar la política. En adelante, los cuerpos intermediarios tradicionales, los partidos políticos en particular, se ven subordinados al poder de las columnas y editoriales en los diarios, las emisiones radiales, los programas de televisión y las tendencias temáticas (Trending Topics1) que los formadores de opinión virtual con relevancia mediática (FORM)2 posicionan como centro del debate político en Twitter y otras redes sociales. Específicamente la televisión le imprime el ritmo y el tono a la política. Si antes las cámaras perseguían a los políticos —y aún lo hacen pero en menor medida—, ahora, al menos en períodos de campaña, los candidatos presidenciales se desplazan hasta los estudios de los grandes canales para los debates televisados y los aspirantes a las asambleas de elección popular hacen lo que sea con tal de figurar y “mojar prensa”. En esta medida, la televisión se convirtió en una institución política que se presenta como el sitio natural del arbitraje por parte de la ciudadanía en los debates políticos, que es dramatizado según las reglas propias del espectáculo televisivo. 4. El ciudadano promedio se informa principalmente a través de los me- dios, por lo general sin capacidad de verificación ni de contraprueba frente a la información que estos le presentan. Esto significa que toda una serie de estructuras de pensamiento, eventos, hechos y prejuicios le son transmitidos de segunda mano por los medios, que en esta medida diseñan una suerte de “realidad paralela”. Lo delicado es que esta realidad fabricada es percibida por sus destinatarios como la realidad misma, sin atención a la posibilidad de distorsiones que entraña el mero hecho de la transmisión por cada tipo de medio3 y terminan por nunca ser corregidas. SARTORI (1998) llega al extremo de descubrir en este contexto político mediatizado el nacimiento de un nuevo tipo de hombre-masa empobrecido en términos cognitivos, el “homo videns”, un ser humano que ya no procesa la información que le es presentada sino en forma de imágenes, y la procesa mal. Este nuevo hombre, que ya no lee, ve mermado su aparato mental de abstracción y por lo tanto pierde buena parte de su libertad debido a la disminución de su capacidad de entender. Con el agravante de que la cultura audiovisual de nuestro tiempo es inculta y por lo tanto no sería cultura (VARGAS LLOSA, 2012) sino mero espectáculo. Se trata sin duda de una tesis elitista y radical que admite matices y críticas. 5. Hay una adaptación progresiva del discurso político, tanto en su forma como en su contenido, a las necesidades mediáticas según el soporte y en especial al formato televisivo. Esto conduce a una “espectacularización” de la política que desde luego responde a las reglas propias del espectáculo, un universo donde el interés del telespectador no es tanto la información de calidad y la argumentación racional como el divertimiento y la 1. En la jerga virtual el símbolo “#” antecede en Twitter a los denominados Hashtags o palabras clave, que cuando se vuelven muy populares reciben el nombre de Trending Topics. 2. Bajo esta expresión quiero cubrir aquellos tuiteros que cuentan con un masa significativa de seguidores, no tanto en términos cuantitativos (aunque deben tener un mínimo que no interesa aquí definir con precisión) como cualitativos, que les permite posicionar un tema político como de relevancia en la agenda diaria de los grandes medios. En otras palabras, al formador de opinión con relevancia mediática (FORM) lo define no tanto la cantidad de seguidores como su calidad: el número de actores en grandes medios y otros FORM que potencialmente pueden recibir, reproducir y canalizar su mensaje para que entre en la agenda mediática. 3. Sobre las particularidades y distorsiones en el mensaje forzadas por el formato televisivo ver Bourdieu (2008). 13

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Imagomundi REDES: EL QUINTO PODER distracción. La demanda del televidente promedio hace que los hombres políticos se enfrenten al dilema de convertirse en un producto atractivo, respetando las reglas generales del entretenimiento que exigen una puesta en escena constante donde el personaje sorprende, seduce y divierte sin importar mucho que sus propuestas sean más o menos inteligentes; o que por el contrario se condenen a pasar por “serios” pero a la vez arcaicos, aburridos y poco creativos. En el campo virtual de las redes sociales, esta “farandularización” se traduce en figuras políticas que se caracterizan por la adopción de un tono pugnaz, maximalista e incluso verbalmente violento contra sus adversarios políticos en el que la solidez de los argumentos es secundaria. En Colombia, la cuenta de Twitter del ex presidente ÁLVARO URIBE y sus virulentos ataques desde que se convirtió en el jefe de la oposición al gobierno del presidente JUAN MANUEL SANTOS son una ilustración modélica de esta idea. ¿Qué es el Quinto Poder? Debido a su enorme influencia en la construcción del fenómeno político contemporáneo, los medios masivos de comunicación son conocidos coloquialmente como el “Cuarto Poder”, que vendría agregarse a los tres poderes públicos clásicos: ejecutivo, legislativo y judicial. Más recientemente, la explosión de la comunicación por Internet, el éxito de la blogosfera, los wikis, la Web 2.0 y en particular el auge de las redes sociales como herramienta privilegiada de comunicación interciudadana, canalización de protestas y organización de grupos en la red, hicieron que se comenzara a discutir sobre la existencia de un “Quinto Poder”. El escándalo mundial desatado por la divulgación de los WikiLeaks en 2010 vino a reforzar las creencias sobre las potencialidades de este nuevo poder (FLÓREZ, 2010). Según RAMONET (2003), se trata de un contrapoder ciudadano “con la vocación de reunir a todos aquellos que se reconocen en el movimiento social planetario y que luchan contra la confiscación del derecho de expresión” por parte de los grandes medios privados tradicionales. Este contrapoder estaría integrado por “periodistas, universitarios, militantes de asociaciones, lectores de diarios, oyentes de radios, telespectadores y usuarios de internet”, que “se unen para forjar un arma colectiva de debate y de acción democrática” al tiempo que reivindican el derecho a la información como propiedad de todos los ciudadanos. El Quinto Poder se caracteriza, según la visión general más aceptada, por: 1) representar a una nueva masa humana que se relaciona y organiza en forma horizontal, recíproca y colaborativa, escapando al modelo vertical y unidireccional que define a los medios masivos que conforman el Cuarto Poder; 2) ser además el único poder controlado directamente por la sociedad sin intervención del Estado ni influencia de los conglomerados mediáticos privados. Según RAMONET (2003), se trata de un contrapoder ciudadano “con la vocación de reunir a todos aquellos que se reconocen en el movimiento social planetario y que luchan contra la confiscación del derecho de expresión” por parte de los grandes medios privados tradicionales. 6. Como corolario de todo lo anterior, los medios tienen una influencia importante sobre el comportamiento político electoral de los ciudadanos que reciben sus mensajes. Es verdad que su primer efecto es reforzar las convicciones y prejuicios preexistentes en el elector, en particular en los militantes de algún partido y las personas con tendencia ideológica acentuada. Sin embargo, sobre el segmento del electorado indeciso que en últimas define el resultado de los comicios, son los medios y las campañas electorales —que cada vez tienen mayor despliegue en el campo virtual de las redes sociales— los factores decisivos para modelar la decisión final. La volatilidad electoral es creciente en las democracias modernas y varía fundamentalmente en función del sistema de partidos, siendo desde luego menor en contextos bipartidistas. Pero son los medios el principal gatillo detonador de las preferencias definitivas en el grupo de ciudadanos indecisos. 14

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Se discute entonces cuáles son los alcances de este nuevo poder ciudadano, que actualmente se manifiesta primordialmente a través de las redes sociales (Twitter y Facebook en particular) y que, según sus más fervientes promotores, ya demostró ser capaz incluso de derrocar gobiernos, como ocurrió durante la oleada de protestas en contra de regímenes autocráticos acontecida entre 2010 y 2013 en varios países del Norte del África y Oriente Medio, conocida como la Primavera Árabe. En Colombia, los autores más optimistas sostienen que el Quinto Poder “está facilitando el éxito de la web como fuente de información alternativa y está promoviendo el triunfo del ciberactivismo como instrumento de sensibilización y de movilización pública” (FORERO, 2012). Tanto el fenómeno de la Ola Verde en las presidenciales de 2010 como la caída de la reforma a la justicia en 2012 habrían sido “resultados palpables” de la movilización del Quinto Poder. Secuencias de producción de políticas públicas La secuencia causal de producción de decisiones políticas que defiende la “teoría democrática clásica” (SCHUMPETER, 19834), implica que las preferencias ciudadanas son el motor de la selección de las élites gobernantes, que a su vez se encargan de promover leyes y políticas públicas en consonancia con las preferencias ciudadanas mayoritarias. Esta secuencia puede representarse como sigue: Las mayorías y las oleadas de opinión se pueden fabricar igual que las salchichas. Ahora bien, aunque la sucesión causal ideal puede en ocasiones tener lugar (PAGE y SHAPIRO, 1983), el trabajo de STOKES (1998) sobre las “patologías de la deliberación” muestra que la secuencia deseable se ve con frecuencia alterada por efecto de la presión de grupos de interés con el poder económico y político suficiente para reconfigurar el campo de construcción de la opinión pública. La inversión en publicidad para desprestigiar políticas que gozan inicialmente de buena reputación mediante la difusión masiva de vínculos causales espurios, sumada al trabajo de lobistas profesionales que ejercen presión sobre los parlamentarios en nombre de sus financiadores, es capaz de cambiar tanto la popularidad de las iniciativas como la disposición parlamentaria para aprobarlas en las asambleas deliberantes. El corolario de lo anterior es que tanto la “opinión pública” como la “voluntad política” son variables en buena medida dependientes de los ingentes recursos en manos de grupos poderosos para moldearlas; las mayorías y las oleadas de opinión se pueden fabricar igual que las salchichas. Incidencia del Quinto Poder en las decisiones políticas La hipótesis que se indaga a continuación es la de incidencia directa —sin mediación inicial de las élites políticas— del poder ciudadano expresado en las redes sociales, sobre las decisiones políticas. Se presentan algunas secuencias causales en que tiene sentido pensar que el denomi- Preferencias ciudadanas Elección de élites representativas Políticas públicas coherentes con las preferencias ciudadanas mayoritarias 4. SCHUMPETER (1983) criticó esta visión idealista de la democracia, cuya definición caracterizó como aquella según la cual “el método democrático es aquel sistema institucional de gestación de decisiones políticas que realiza el bien común, dejando al pueblo decidir por sí mismo las cuestiones en litigio mediante la elección de los individuos que han de congregarse para llevar a cabo su voluntad” (p. 320). 15

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