Catalogo Alfabetico de los Nombres Vulgares y Cientificos de plantas que existen en el Peru

 

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Catalogo a 1939 de plantas peruanas

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú FORTUNATO L. HERRERA CATALOGO ALFABÉTICO DE LOS NOMBRES VULGARES Y CIENTÍFICOS DE PLANTAS QUE EXISTEN EN EL PERÚ PUBLICADO POR LA UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN MARCOS- 1939 Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú A los señores Dr. Carlos Lisson e Ing Jorge A Broggi homenaje respetuoso del Autor Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú PROEMIO En diarios, revistas, monografías y otras publicaciones que se editan en el país se registran con frecuencia interesantes informaciones sobre las propiedades útiles de que están dotadas algunas especies silvestres de nuestra riquísima flora recomendando su explotación con fines industriales. A veces se acompaña al nombre vulgar su respectiva sinonimia científica, no siempre exacta, y otras se menciona tan solamente la denominación vernacular con que es conocida en determinada región. Las deficiencias anotadas se deben en gran parte, para los no iniciados en la ciencia botánica, a la falta de un catalogo de los nombres vulgares y técnicos de la vegetación en el territorio nacional. Animado del deseo de contribuir a esta provechosa propaganda he escrito la presente obrita, consultando al efecto la copiosa bibliografía botánica publicada durante los cuarenta últimos años y cuya publicación me ha sido posible gracias a la bondadosa protección que me ha dispensado la ilustre Universidad de san marcos, a la que expreso mi mas rendido agradecimiento y muy en particular a su dignísimo Recto , Dr. Alfredo Solf y Muro, que tan generosamente se ha dignado auspiciar mi modesto trabajo. En casi todos los países de la América latina existen obras de esta naturaleza, como exponente de sus respectivas riquezas vegetales. En México se publicó entre los años 1873 a 1884 la notable obra titulada “La sinonimia vulgar y científica de plantas silvestres y de varias que se cultivan en México” del Prof. A. Herrera, y en 1923 la Dirección de Estudios Biológicos dio a luz una nueva obra, mas completa, sobre la materia; en Chile se tiene el estudio: “Los nombres vulgares de las plantas silvestres de Chile y su concordancia con los nombres científicos” (Santiago, 1921) del Prof. Víctor Manuel Baeza; en Cuba se cuenta con la obra “Diccionario botánico de nombres vulgares Cubanas” del Prof. Juan Tomás Roig y Mesa, publicado en febrero de 1928 por la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas, y en el Brasil se ha editado últimamente el “Diccionario das plantas uteis do Brazil e das exoticas cultivadas” escrito por el Prof. Pío Correa y editado por el Ministerio de Agricultura (Río Janeiro, 1931). En el Perú se carece de una obra análoga, pues la única de que se tiene noticias fue escrita a principios del siglo pasado por el Prof. José Pavón, que exploró nuestro territorio durante los años 1778 a 1788, permanece inédita, posiblemente en los archivos del Jardín Botánico de Madrid. En la bibliografía nacional los dos trabajos que podemos mencionar, son: el “Índice de los nombres vulgares con indicación de los botánicos correspondientes” que en catorce páginas figura al final del texto ELEMENTOS DE BOTÁNICA (Lima, 1857) del Prof. A. Raimondi y el “Índice alfabético de las plantas citadas” en el curso de BOTANICA para la segunda enseñanza, dada a luz en 1918por los profesores Dr. L. Antonio Alvarado y Dr. Ciro Napanga Agüero. En este último se registran de preferencia plantas de valor industrial cultivadas en casi toda la superficie del globo. Precedo el presente trabajo insertando una ligera reseña histórica sobre las exploraciones botánicas realizadas en el territorio peruano, que publiqué en la REVISTA DEL MUSEO NACIONAL (Lima, tomo VI, Nº 2, Setiembre de 1937), a fin de recordar a mis lectores la nómina de los botánicos, botanistas y simples herborizadores que al colectar plantas en el territorio nacional se preocuparon también en captar muchos de los nombres vernaculares que figuran en la presente obra. Sin embargo al compilar los datos pertinentes me he atenido únicamente a la bibliografía publicada durante los años transcurridos del presente siglo; pues como se sabe, muchas de las denominaciones que estuvieron en uso en los dos siglos anteriores han caído en completo desuso, al punto de que hoy en día se ignora a que especies corresponden. Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú Asimismo los nombres técnicos han sufrido notables modificaciones con el progreso de la ciencia botánica; unos por ser considerados en géneros de reciente creación y otros por haberse vuelto a los dados por sus primeros diagnosticadores. En todo caso he omitido los nombres vernaculares y científicos que figuran en obras de mera vulgarización y que no ofrecen la garantía de haber sido identificadas por botánicos prestigiosos o por instituciones técnicas del extranjero, teniendo a la vista un herbario patrón. Tal acontece, por ejemplo, con una gran parte de los apuntes del Prof. A Raimondi, que se registran en el itinerario de sus viajes. No todos los departamentos del Perú están igualmente representados, en cuanto al conocimiento de su flora, bajo el doble aspecto del nombre vernacular y científico; es abundantísimo para los departamentos de Loreto y San martín, recientemente explorados por los profesores L. Williams, G. Tessmann y G. Klug y el del Cuzco que fue campo de mis estudios durante largos años; es poco abundante en los de Huánuco, Junín y Ancash y muy mediocre en los restantes. En todos ellos se nota la abundancia de sinonimias vulgares para una misma especie vegetal, resultando de ahí que el número de especies citadas es considerablemente menor que el de los nombres vernaculares registrados. Es también frecuente que con un mismo nombre vulgar se designen dos o mas especies distintas, ya sea de un mismo género o de géneros diferentes; hecho que es necesario tener presente cuando se alude a las propiedades que el vulgo asigna a tal o cual planta. El presente catálogo, susceptible de ser ampliado con nuevas contribuciones, espero preste un servicio positivo, tanto a los estudios geográficos que se realizan en el territorio nacional, cuanto a los industriales que se dedican a la explotación de nuestras riquezas vegetales en los diversos campos de la actividad humana. Las ofertas hechas al extranjero de materias primas que existen en abundancia en el país acompañados de sus nombres técnicos respectivos, constituyen una garantía de la bondad de los artículos exportables y por tanto creo así contribuir al fomento de la riqueza pública. Lima, a 30 de Setiembre de 1939. Fortunato L. Herrera Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú EXPLORACIONES BOTÁNICAS EN EL PERÚ Fortunato L. Herrera, 1937 “La Botánica no es una ciencia sedentaria, que se pueda adquirir en reposo, ni en la sombra del gabinete; ella quiere reconocer las montañas, que trepen las rocas escarpadas, y que se expongan al borde de los precipicios. Los solos libros que pueden instruirnos estan esparcidos a ventura en toda la superficie del globo”.- Fontenelle Este pensamiento que copiamos de un discurso pronunciado hace más de un siglo en la Facultad de Farmacia de la Universidad Mayor de San Marcos por el Catedrático de la misma, Dr. Melchor Zerezeda, en el acto de la apertura del curso el 27 de julio de 1883, en forma clara y sencilla, el concepto bajo el cual nos ocuparemos de la historia de las exploraciones botánicas realizadas en el territorio nacional a partir del año 1710 hasta nuestros días. Desde luego en ella no tendrán cabida las valiosísimas informaciones que nos han dejado los conquistadores, cronistas e historiadores de la época del coloniaje, sobre las plantas industriales que estuvieron en uso en la época del imperio incaico; por que todas ellas estan redactadas en la forma empírica anterior a la formación de la ciencia botánica, que tan solo puede considerarse como tal desde los trabajos de los célebres naturalistas P. de Tournefort y C. Linneo. Tampoco incluimos a los escritores que durante los últimos siglos, en forma más o menos literaria, se han ocupado de la vegetación del país, sin aportar ningún dato nuevo apreciable para la sistemática y finalmente, no entra en nuestro programa el tratar de los hombres de ciencia que dedicaron sus actividades al estudio de la geografía, arqueología, etc, con prescindencia de la Botánica, por mucho que algunos de ellos hayan aportado conocimientos aprovechables en la geo-botánica. Circunscrito así la índole del presente trabajo, nos hemos de limitar a consignar la relación de los exploradores que ya de manera expresa o simplemente incidental se ocuparon de herborizar en el país. Algunas de estas colecciones fueron estudiadas por sus mismos colectores y otras pasaron a enriquecer los herbarios de los institutos botánicos del extranjero. Sin herborización no se concibe el estudio de una flora, pues en ella la que proporciona materiales para la descripción de las infinitas formas que ofrece el reino vegetal. Esta labor, que para los neófitos en la ciencia botánica es sumamente sencilla, requiere aptitudes especiales, consagración y una gran fuerza de voluntad, sobre todo si se trata de explorar una zona más o menos considerable, para salvar los obstáculos y dificultades que el botánico tiene que vencer en su recorrido. Son los peoneers de la ciencia, a quienes se debe el estado actual de nuestros conocimientos florísticos. Hechas las colecciones, debidamente registradas y esterilizadas, viene la segunda parte o sea la identificación de las especies obtenidas y la selección de las aparentemente nuevas, para su estudio por los monografistas de las familias a que pertenecen. Esta manipulación, de suyo difícil y complicado, no puede realizarse sino se dispone de un herbario patrón que guarde en sus anaqueles, por lo menos las plantas indígenas de todo el continente y tratándose del Perú, siquiera las de América del Sur, aparte de una amplia bibliografía especializada sobre la flora del mismo. La carencia en el país de ambos elementos de trabajo explica suficientemente el porque en el Perú no se han hecho estudios originales sobre la materia, y la necesidad de enviar al extranjero los numerosos herbarios obtenidos en su territorio. Al respecto existe entre nosotros la creencia errada de que una persona dedicada al estudio de la botánica, puede fácilmente identificar cualquier planta silvestre. Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú FUENTES DE INFORMACIÓN Para la presente monografía se ha consultado preferentemente, los escritos de los profesores Hipólito Unánue, Antonio Raimondi y Augusto Weberbauer que tratan de la historia de la Botánica en el Perú. De todos ellos se ha excluido un considerable número de personas cuya labor, meritísima bajo el punto de vista de la divulgación científica, ha sido perfectamente nula en el terreno de la fitografía sistemática; y los dos últimos estudios citados se ha completado con la mención de los botánicos y viajeros que han herborizado en el territorio nacional hasta fines del año 1905 y que no figuran en ellos. Y a fin de poner con el día mis informaciones he incluido la relación de las expediciones verificadas por el departamento del Cuzco en interés de la ciencia botánica hasta el año de 1927, de que me ocupé en ocasión anterior, poniendo con el día las efectuadas por el resto del país. “Introducción a la descripción científica de las plantas del Perú” Por el Dr. Hipólito Unánue.Mercurio Peruano, Lima, tomo II, Nº 43 y 44. mayo y junio, 1791. pp. 86 a 86. Reproducción en Obras Científicas y Literarias del Dr. H. Unánue.- Barcelona, 1914, pp. 139 a 154. Esta memoria, redactada de acuerdo con los “principios sexualistas” dados a conocer en el Perú por los botánicos Dombey, Ruiz y Pavón, es la primera y más antigua comunicación que se conoce, con orientación científica, sobre fitología nacional, tuvo por objeto servir de proemio a los escritores del botánico español Dn. Juan Tafalla, quien prometió publicarlos en la misma revista, órgano de la Sociedad “Amantes del País”.- Con visión clara establece que “el año de 1778 es en el que debe fijarse la época de la Botánica del Perú” y luego en forma de notas, traza la historia, a partir del periodo del Incanato, de las investigaciones realizadas por escritores y hombres de ciencia sobre la flora peruana. 1710-1790 1.- Luis Feuillée 2.- Jose de Jussieu 3.- José Dombey 4.- Ruiz y Pavón EXCLUIDOS: Herbolarios aborígenes Gamarra Cieza Pedro de Osma José de Acosta Garcilaso Licenciado Calderón Licenciado Robles Matías de Porras Antonio de León Pinelo Calancha Zárate Pedro de Peralta Francisco Dávila Cosme Bueno Gabriel Moreno Francisco González Laguna 5.- Juan Tafalla 6.- Luis Née 7.- Tadeo Haenke “Ligera revista histórica sobre los estudios hechos en el Perú en las ciencias naturales y de los escritores que se han ocupado de la historia natural del mismo” A. Raimondi.- Anales Universitarios del Perú, Lima, 1862 pp. 126 a 224. Reproducida “con algunos adiciones” en su obra “El Perú”. Lima, tomo I, 1874, pp. 9 a 35. Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú Expone en forma abreviada, la relación de los escritores que, a partir de la conquista, se han ocupado de las riquezas naturales del Perú; enumera las principales expediciones científicas que durante el siglo XVIII visitaron nuestro territorio; y en seguida trata, con más detenimiento, las realizadas en la primera mitad del siglo pasado. Tienen cabida en su narración los hombres de ciencia que se dedicaron a la Botánica, Zoología, Mineralogía, Geología, Geografía, Arqueología, Etnología, etc, nacionales y manifiesta su entusiasta aplauso para los vulgarizadores y protectores de estos estudios en el país. 8.- Alejandro de Humboldt 9.- Capitán Duperry 10.- Eduardo F. Poeppig 11.- Alcides d´Orbigny 12.- Carlos Wilkes EXCLUIDOS: Blas Valera Jose Eusebio Llano Zapata M. Frezier Antonio Ulloa Antonio Pineda Hipólito Unánue Charles Darwin Nicolás de Piérola Mariano Eduardo de Rivero 13.- Claudio I. Gay 14.- Conde de Castelnau 15.- Weddel 16.- Antonio Raimondi “Geschichte der botanischen Esforschung Perus” por el Dr. Augusto Weberbauer.- “Die Pflanzenwelt der peruanischen Anden” –Leipzig, 1911, pp. 1-29. “Historia de la Exploración Botánica del Perú” por el prof. A. Weberbauer.- Traducción directa del alemán por Federico Scwab.- Revista de la Universidad católica del Perú, tomo IV, Nº 24, pp. 293305, Nº 25 pp. 368-377 y 27, pp. 509-525. Constituye el capítulo I del Volumen XII de la obra “Die Vegetation der Erde” editada por los profesores A. Engler y O. Drude. En este trabajo se amplían los dos estudios anteriormente mencionados, añadiendo valiosas referencias sobre los botanistas Carlos María de La Condamine, el primero que dio a conocer el árbol de la quina (Chinchona), Pentland, autor de numerosos estudios sobre la fisiografía de los Andes del Sur de la república; Alexander Cruckhanks, Hugh Cuming, Charles Gaudichand Beaupré, J.J. F. Meyen, Andrew Mathews y Hasskarl, a quienes se deben apreciables colecciones de plantas y luego describe las expediciones botánicas, inclusa la suya, que visitaron el Perú hasta fines del año 1905. 1710-1905 17.-Carlos M. de La Condamine 18.- Pentland 19.- Alexander Cruckhanks 20.- Hugh Cuming 21.- Charles Gaudichaud Beaupré 22.- J.J. F Meyen 23.- Andrew Mathews 24.- Hasskarl 25.- Clements Markham 26.- Willibald Lechler 27.- Richard Spruce 28.- Richard Pearce 29.- Gustavo Wallis 30.- Wawra 31.- Alfonso Stübel 32.- Constantin von Jelski 33.- John Ball 34.- Eduardo André 35.- Augusto Weberbauer 36.- Ernesto Ule Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú EXCLUIDOS Bernabé Cobo William Jamesson Theodor Hartweg J.J. von Tschudi E. W. Midendorff E.G. Squier Charles Wienner A. Wertmann A. Hettner “Reseña histórica de los estudios botánicos verificados en el departamento del Cuzco”, por F.L. Herrera. Revista Universitaria, Cuzco, 1929, pp. 205-223. Reproducida en mi obra “Estudios sobre la Flora del Departamento del Cuzco”, 1930, pp. 7 a 25. Aunque el autor de estas líneas se ocupa en ella casi exclusivamente de la exploraciones botánicas realizadas en el departamento del Cuzco a partir del año 1837; sin embargo es extensivo a la historia de la botánica en el Perú, tanto por tratarse de una de las zonas más importantes del territorio nacional, cuanto por que muchos de los botanistas mencionados obtuvieron también en otros departamentos importantes colecciones de plantas. La contribución original en este estudio abarca el periodo comprendido entre los años 1903 a 1927, en que se han intensificado los estudios florísticos en le país, particularmente en cuanto concierne a las esporofitas anteriormente poco conocidas. 1903- 1927 37.- Cristóbal M. Hicken 38.- Eduardo Seler 39.- Harry W. Foote 40.- Joseph N. Rose 41.- Cook y Gilbert 42.- Hiram Bingham 43.- Christiasn Bües AÑADIDOS: 1833-1905 51.- J. Maclean 52.- William Lobb 53.- Bertoldo Seemann 54.- J. v. Warczewicz 55.- Juan Isern y Batlló 56.- Benedicto Roezl 57.- José Sebastian Barranca 58.- J.B.H. Martinet 1905-1936 67.- Serafín Filomeno 68.- G. Huber 69.- D.B. Kohler 72.- Ales Hrdlicka 73.- Carlos Rospigliosi Vigil 74.- Nicolás Espósito 59.- Savatier 60.- William E. Safford 61.- Juan Noezli 62.- Erich Bungeroth 63.- A.E. Douglas 64.- L. H. Bailey 65.- R.S. Williams 66.- A.W. Hill 44.- Wilson Popenoe 45.- Günther y Buchtien 46.- Albert S. Hitchcock 47.- Francis W. Pennell 48.- Albert S. Blakslee 49.- E. Wedermann 50.- Sergio Juzepzug Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú 70.- C-H. T. Towsend 71.- W.E. Castle 77.- F.E. Hinckley 78.- J Francis Macbride 79.- Guenther Tessmann 80.- F. L. Stevens 81.- Ivan M. Jhonston 82.- Werner Hopp 83.- Mosaho Sawada 84.- Ryoso Kanehira 85.- Oscar Haught F. 86.- G. H. H. Tate 75.- Reid S. Schepard 76.- A. S. Kalenborn 87.- E. Heller 88.- Carlos Schunke 89.- Adolfo Diehl 90.- Killip y Smith 91.- Llewlyn Williams 92.- Ines Mexia 93.- Guillermo G. Klug 94.- Miguel Reátegui 95.- D. B. Stafford 96.- Thomas H. Goodspeed. Solamente por via informativa mencionaremos los siguientes trabajos, que no contienen ningún dato nuevo apreciable para el presente estudio. “Contribución a la historia de la flora en el Perú” por el Dr. Alfredo I León.- Revista de Ciencias, Lima, 1903-1905. Menciona a los cronistas, historiadores y hombres de ciencia que dieron a conocer la vegetación del país, a partir de la época de los Incas hasta fines del siglo XVIII. Consigna un cuadro sinóptico de los grupos botánicos y géneros tratados en la obra de los profesores Ruiz y Pavón, Flora Peruviana et Chilensis (Madrid, 1794-1802), conforme al sistema de clasificación de C, Linneo. “Republica del Perú, sus condiciones geográficas. Fauna y Flora industriales” por el Dr. Carlos Rospigliosi Vigil.- El Perú en el primer centenario de su Independencia, Buenos Aires, 1922. Contiene un esbozo de clasificación de los naturalistas que visitaron el Perú agrupándolos por orden de las nacionalidades de su procedencia. SISTEMA DE CLASIFICACIÓN José Pitton de Tournefort (1656-1708), francés, demostrador del curso de Botánica en el Jardín de Plantas de París, creó una clasificación artificial, fundada en la forma y en las diferencias de la corola. Se le debe Elementos de botánica (Paris, 1694; ed latina, 1700, con un corollarium en 1703). Este sistema tuvo una gran aceptación en su época y persistió en España durante una gran parte del siglo XVIII. En el Perú siguieron este método en sus estudios los viajeros científicos Luis Feillée, Carlos Maria La Condamine y el botánico José de Jussieu. Carlos Linneo (1707-1778), naturalista sueco, considerado como el legislador de la ciencia botánica. En su monumental obra Systema nature (Leiden, 1735, 7 vol) crea el sistema artificial sexualista, basado en los órganos de reproducción de plantas y más tardía, en 1745, introduce en la ciencia la nomenclatura binaria, que ha servido de poderoso instrumento para el desarrollo de las ciencias naturales. Las dos primeras obras publicadas en España bajo este sistema fueron Icones et descrptiones plantarum (Madrid, 1791-1801) de Antonio José de Cavanilles y Florae Peruvianae et Chilensis (Madrid, 1794-1802) de los botánicos Ruiz y Pavón. En el Perú se encargaron de vulgarizar los principios sexualistas en que se basa este método los profesores Hipólito Unánue y Francisco González Laguna. Antonio Lorenzo de Jussieu (1748-1836), botánico francés. En su obra Genera Plantarum (Paris, 1789) funda la primera clasificación natural, tomando en cuenta caracteres más estables y a ella se siguen rápidamente la de los profesores Esteban Endlicher en 1836 y Adolfo Richard en su texto Elements de Botanique (Paris, 1852), introduce algunas modificaciones en el sistema de Jussieu, el Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú que no obstante de no figurar entre las clásicas de la época, es muy conocida en el Perú por haber dado a conocer por el prof. Antonio Raimondi en su texto Elementos de Botánica, etc (Lima, 1857), el mismo que ha sido adoptado en la enseñanza más o menos hasta el año de 1906. PH. Van Tieghem, bajo su sistema y con las modificaciones introducidas en él, por el prof. Odón de Buenn en su Botánica (Barcelona, 1891-1894), el autor de estas líneas redactó su Contribución a la Flora del Departamento del Cuzco (Cuzco, 1921) y más tarde ciñiéndose a la clasificación que figura en los Elements de Botanique (Paris, 1918) del mismo autor, la obra Chloris Cuzcoensis (Cuzco, 1926). Adolfo Engler, en vista del prestigio universal que goza este profesor alemán y su clasificación, con tendencia genealógica, he seguido el método preconizado en su Sylabus Pflazenfamilia (Berlin, 1890) en la redacción de mi obra en dos volúmenes, titulada Estudios sobre la Flora del departamento del Cuzco (Lima, 1930, Cuzco, 1933) asi como en artículos sueltos que vengo publicando al respecto. EXPLORACIONES BOTÁNICAS En los escritos anteriormente puntualizados se enumera, en orden estrictamente cronológico, a cuantas personas se han ocupado de la recolección de plantas en el país con fines científicos, sin establecer diferencias entre los botánicos propiamente dichos, que con sus investigaciones originales han contribuido al conocimiento de nuestra flora, de aquellos simplemente herborizadores, cuyas colecciones han sido estudiadas por institutos botánicos del extranjero. Verdad es que en el curso de ellos se expresa la labor efectuada por cada una de las personas mencionadas; pero su exposición, en que se coloca a todos en un mismo plano, da margen a lamentables errores que es necesario evitar, precisando el rol que a cada uno le corresponde en el desarrollo de la Fitología nacional. Teniendo en cuenta las consideraciones que anteceden propongo la siguiente clasificación susceptibles a pequeñas modificaciones: I. Botanicos que han estudiado exclusiva o preferentemente la flora del Peru. RUIZ Y PAVÓN .- El gobierno de Carlos III de España, estimulado por las gestiones hechas ante el Consejo de Indias por el Ministro francés Turgot para que se consediese autorización a D. José Dombey a que viniese al Perú con el objeto de explorar su territorio y obtener una colección de plantas y semillas, resolvió organizar una Expedición Científica con idéntico objeto, constituida por botánicos españoles y encargó su organización a Dn. Casimiro Gómez Ortega, Director del Jardín Botánico de Migas Calientes en Madrid. Por Cedula Real del 8 de abril de 1777 ésta quedó constituida en la siguiente forma; Jefe de la Expedición Dn Hipólito Ruiz; Segundo Jefe; Dn José Pavón; primer dibujante, Isidro Gálvez y segundo, José Brunete; agregandose a ellos el botánico francés José Dombey. Tanto Ruiz como Pavón eran por entonces jóvenes de veintidos años de edad y ambos practicantes de farmacia. El tiempo asignado a la Comisión para el desempeño de su cometido fue el de cuatro años, durante los cuales los miembros de ella gozarían cada uno del haber mensual de 2400 pesos y la mitad a su regreso a la península mientras terminan la publicación de sus trabajos. Hechos los preparativos del caso la Comisión embarcó en Cádiz el 19 de octubre del mismo año y tras un viaje felicísimo por las costas de Argentina y Chile, arribó al callao el 8 de abril de 1778. Fue recibida en Lima por el Virrey D. Manuel de Guirior, que les dispensó la más cordial acogida. Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú Inmediatamente dio principio a su cometido recorriendo los alrededores de esta capital, en una estación poco propicia a las herborizaciones. Los miembros de ella se trasladaron a la isla San Lorenzo, notable por su extrema aridez; recorrieron las márgenes del río Rimac, colectando un considerable número de especies nuevas; el paseo de Amancaes, próximo a poblarse de una vegetación típica; la villa de Miraflores y el cerro San Cristobal, desde donde les fue posible contemplar el panorama del valle. En junio del mismo año la Comisión emprende su primer viaje al norte, por un camino desolado y al través de los arenales de la costa, arribando poco después a la población de Chancay, de la que hizo el centro de sus operaciones. Ruiz y Pavón en compañía de Dombey, se detienen por algunos días en los fundos de Arnedo y Torreblanca, donde se dedican también a practicar exploraciones de carácter arqueológico y en seguida se dirigieron a la villa de Huaura, cuya hermosa campiña les proporcionó una abundante cosecha de plantas. Vueltos a esta capital, el 19 de octubre , Ruiz y Pavón remiten al Jardín Botánico de Madrid en el galeón El Buen Consejo que zarpó del Callao el 3 de abril de 1779 su primera remesa de plantas, consistente en 300 pliegos y 242 dibujos, que llegaron a su destino con toda felicidad. Hipolito Ruiz En el mes de mayo la Comisión reanudó sus labores de exploración, dividiéndose en tres subcomisiones; la primera a cargo del prof. J Dombey, que se dirigió al pueblo de Chauchin en las cabeceras del río Huaura; la segunda compuesta del botánico J Pavón y el dibujante J. Brunete que se encaminó a la población de Palca y la tercera dirigida por Dn. H Ruiz y el dibujante Isidro Gálvez que, después de recorrer la provincia de Huarochirí, se constituyó en la ciudad de Jauja. Al cabo de cinco meses de labor independientemente los miembros de la Comisión se reunieron nuevamente en la ciudad de Tarma. De aquí se internaron hasta las aldeas de Huasahuasi y Churupallana y después de explorar las cabeceras de las quebradas de Palcamayo, Acobamba, Chumpacuma y Susa y en vista de la imposibilidad de penetrar a la región de los bosques del oriente, por la carencia de vías de comunicación, regresaron a esta capital en enero de 1780. En abril del mismo año Ruiz, pavón y Dombey se dirigen a la ciudad de Huánuco con el objeto de explorar la hoya del alto Huallaga. En Huánuco H Ruiz cae enfermo con fiebre maligna y tan luego como se restablece, emprende con sus compañeros de Expedición un viaje al interior, por sendas recientemente abiertas por en medio de un bosque de cascarillas. Descendiendo por la margen derecha del río Huánuco, visitan la población de Acomayo y llegan hasta las apartadas aldeas de Chinchao y Cuchero. Aquí se detienen durante un mes, al cabo del cual, el 1 de agosto, regresan a la ciudad de Huanuco, temerosos de sufrir un ataque de parte de los salvajes, de quienes se aseguraba se encontraban soliviantados. De Huánuco Ruiz y Pavón, acompañados por los dibujantes de la Expedición, excursionan hacia la provincia de Huamalies con el objeto de explorar las márgenes del río Marañón. A su vuelta se Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú reincorporó en la Comisión el profesor Dombey que se quedó en Huánuco y todos juntos regresaron a esta capital en marzo de 1781. En este mismo año Ruiz y Pavón excursionaron por diversas localidades de la provincia de Canta, en las faldas occidentales de la cordillera. El material de estudio acumulado durante estas ultimas excursiones, de acuerdo con el Virrey, se depositó provisionalmente en los almacenes del Tesoro Real por no ser posible enviar de inmediato a Madrid, a causa de los peligros que podrían correr como consecuencia de la guerra que por entonces sostenían España y Francia con Inglaterra y estar los mares infestados de corsarios. Obligada por tal motivo la Comisión a prolongar su estadía en la América del Sur, resolvió emprender la exploración de la flora de Chile. Embarcó en el Callao el 19 de junio de 1781 con rumbo a Concepción y después de una prolongada estadía en dicho puerto, visitó entre otros lugares las poblaciones de Talcahuano, Valparaiso y Santiago, volviendo, al cabo de veinte meses de ausencia a esta capital. En el navío San Pedro de Alcántara que zarpó del Callao el 14 de abril de 1784, Ruiz y Pavón remitieron a España 53 cajones de plantas disecadas. Como se sabe este material no llegó a su destino, por haber sido arrojado al mar durante una tempestad que estalló en las costas de Portugal en febrero de 1786, que puso en serio peligro la embarcación que lo conducía. Poco después Ruiz y Pavón, acompañados por los dibujantes Gálvez y Brunete, emprenden una nueva excursión a la hoya del Alto Huallaga, y se dirigen en seguida a las márgenes de los ríos Huancabamba y Pozuzo. Al cabo de tres meses regresan a la ciudad de Huánuco, donde se estacionan por otros dos meses en la hacienda Mácora, situada a pocos kilómetros de la población. En este fundo se agregaron a la expedición dos nuevos valiosos elementos Dn Juan Tafalla, botanista colector y francisco Pulgar, dibujante. Un incendio que estalló en el caserío de la hacienda, en la noche del 6 de agosto de 1º785, destruyó en un instante todo el material acumulado desde la fecha en que se separó de la expedición Mr. Dombey. Sin desalentarse con estos contrastes Ruiz y Pavón, en compañía de sus discípulos Tafalla y Pulgar, emprenden el año de 1787 una excursión a las montañas de Pillao y Chacahuasi. En este año fallece en Cerro de Pasco el dibujante Brunete y Ruiz y Pavón enferman. Al cabo de diez años de continua labor en los territorios del Perú y Chile, Ruiz y Pavón y el dibujante Isidro Gálvez embarcan en el Callao el 1 de abril de 1788 con rumbo a Cádiz, portando 29 cajones de plantas disecadas, dibujos y una colección de 124 plantas vivas. En Madrid fueron recibidos con los testimonios del más grande aprecio; Casimiro Gómez Ortega salió a su encuentro y los condujo en su coche particular. Hipólito Ruiz quiso exteriorizar al Perú su agradecimiento, por las atenciones singularísimas de que fue objeto, y en testimonio de ello envió a esta capital un lote de semillas y plantas europeas para su aclimatación en los jardines de esta localidad. El Herbario de Ruiz y Pavón acrecentado con los duplicados de la colección de José Dombey y posteriormente con frecuentes adiciones remitidas por Tafalla y Pulgar, alcanzó un número notable para su época; siendo también probable que se hubiese añadido a el los herbarios obtenidos por los botánicos Tadeo Haenke y Luis Née. Actualmente solo una parte se conserva en Madrid y el resto se halla distribuido entre el Museo Británico, que conserva también cien láminas inéditas, el Museo y Jardín Botánico de Berlín y otros. Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú Constituidos en la península, Ruiz y Pavón emprenden la publicación de las numerosas obras que escribieron en colaboración, no habiendo sido posible terminarlas por falta de recursos y las guerras que afligían a España a los comienzos del siglo XVIII. Los países de América contribuyeron a los gastos de la impresión con la suma de cincuenta mil ducados, de los cuales se suscribió el Perú con 17, 353 pesos. Las principales obras editadas por ambos ilustres botánicos son las que siguen: Flora Peruaviana et Chilensis. Prodomus, Madrid, 1794 Florae Peruvianae et Chilensis.- Madrid, 1798-1802, tres volúmenes. Systema vegetabilium Florae Peruvianae et Chilensis.- Madrid, 1798, 1 volumen. Suplemento a la Quinología.- Madrid, 1801. Hipólito Ruiz publicó además: Quinología o tratado del árbol de la Quina o cascarilla, Madrid, 1792. Disertaciones sobre la raíz de la Ratanhia, de la Calaguala y de la China y acerca de la yerba llamada Canchalagua.- Madrid, 1796. De vera fuci natantis fructificatione.-Madrid, 1796. José Pavón: Disertación botánica sobre los géneros Tovaria, Actynpphyllum, Araucaria y Salmia, con la reunión de algunos que Linneo publicó como distintos, Madrid, 1797. Hipólito Ruiz nació en Belorado, Burgos, el 8 de agosto de 1754 y murió en Madrid en 1816 y José Pavón nació en Castajeda, provincia de Cáceres, el 22 de abril de 1754 y murió en Madrid en 1840, a los ochenta y seis años de edad. EDUARDO F. POEPPIG.- Viajero y naturalista alemán, nació en Plazen, ciudad de Sajonia el 16 de julio de 1798 y murió en Washren cerca de Leipzig el 4 de setiembre de 1808. Estudio medicina y ciencias naturales en la Universidad de Leipzig, donde se graduó de Doctor. Desde 1822 viajó por Cuba, América del Norte, Chile, Perú y Brasil, hasta 1832 en que regresó a Europa. En 1833 obtuvo la cátedra de Zoología en la Universidad de Leipzig, en cuya ciudad fundó un notable museo zoológico. Viniendo de Chile desembarcó en el Callao en mayo de 1829 e inmediatamente procedió a herborizar en los alrededores de esta capital. En seguida se dirigió a la ciudad de Huánuco, pasando por Canta, Obrajillo, el paso de la Viuda y Cerro de Pasco y luego se internó al alto Huallaga, donde permaneció por algún tiempo recorriendo las localidades de Chinchao, Acamayo, Casapi y Cuchero, anteriormente exploradas por los botánicos españoles Ruiz y Pavón. Al cabo de nueve meses de estadía en un rancho expresamente construido en la plantación de coca de Pampayaco, cerca de Cuchero, en mayo y junio de 1830, emprendió un viaje peligroso por el río Huallaga al Amazonas. En el trayecto se detuvo por breve temporada en Tocache (San Martín) y en Yurimaguas (Loreto) Descendiendo por las aguas del Amazonas arribó a la frontera con Brasil en agosto de 1831. En su recorrido por el Perú colectó un importante herbario consistente en cerca de 2000 números; los mismos que se encuentran distribuidos en diversos herbarios europeos y muy en especial en el Museo de Viena. Una parte considerable de sus plantas fueron descritas por el mismo, en colaboración con Esteban Endlicher y publicadas en la obra en tres tomos y 300 láminas titulada Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú “Nova genera et species plantarum en regno Chilensis, Peruviano ed Terra Amazonica” (Leipzig, 1835-1845), Además Poeppig es autor de la obra “Reise in Chili, Peru und auf dem Amazonenstrom” (Leipzig, 1835-1836),, en dos tomos, en cuarto y un Atlas con paisajes tomados del natural, que se considera como un valioso aporte a la geografía de la America del Sur. HUGO ALGERSON WEDDEL (1819-1877), NACIÓ EN Bickes-House, cerca de Painswicz, Inglaterra y murió en Poitiers, Francia. Estudió en parís medicina y ciencias naturales, especialmente botánica. Contrajo matrimonio en la ciudad de Arequipa con una hermana del héroe de Arica, coronel Francisco de Bolognesi. Estuvo agregado a la Expedición científica dirigida por el conde Francisco de Castelnau; de la cual se separó el 24 de mayo de 1845, en villa María, pequeña población del estado de Matto Grosso, con el objeto de dedicarse al estudio de los árboles de la Quina. Al cabo de dos años de intensa labor en el Norte de Bolivia, vino al Perú en junio de 1847, con el objeto de ligar las latitudes extremas exploradas por los Quinologistas. Visitó primeramente los valles de Sandia, San Juan del Oro, del departamento de Puno y pasando por la población de Carabaya se remontó al altiplano del Titicaca hasta Crucero, de donde emprendió una rápida excursión al departamento del Cuzco. Alli visitó “el delicioso valle de Santa Ana” descendiendo hasta más abajo del paraje denominado Cochabambilla. Satisfecha su curiosidad de naturalista, en julio del mismo año se encaminó con dirección a esta capital, visitando de paso la ciudad de Arequipa, en cuyas cercanías ascendió hasta el cráter del volcán Misti, el puerto de Islay y el Callao. Luego emprendió regresó a Francia, llegando a parís en año de 1848. El material acumulado durante su recorrido depositó en el Herbario del Museo de Historia Natural de París y los duplicados en el de De Candolle en Ginebra. Como resultado de su primer viaje a América del Sur, Weddell publicó el año de 1849, en París, dos notables monografías tituladas “Additions a la flore de l´Amerique du Sud Introduction” (Annales des Sciences naturelles, tom, 13. pp. 40 a 113), en la que trata de las condiciones generales de la vegetación en los países que acababa de recorrer, e “Histoire Naturelle des Quinquinas”, un volumen en folio, acompañado de 30 láminas, un mapa puntualizado el área de disposición de los árboles de quina y un dibujo de la vegetación en las cabeceras de montaña de la provincia de Sandia. Es una obra fundamental sobre todos los aspectos concernientes a la exploración de la cascarilla. En abril de 1851 realizó un segundo viaje a Bolivia. Saliendo de Lima se dirigió por la vía marítima al puerto de Arica, de donde pasó a Tacna y finalmente a la ciudad de La Paz, cruzando la cordillera de Tacora y Palca. A su regreso, en octubre del mismo año, visitó nuevamente las márgenes del lago Titicaca, la ciudad de Arequipa y el puerto de Islay. En su obra “Voyage dans le nord de la Bolivia et dans parties voisines du Perou” (Paris, 1853) describe en forma amena las peripecias de su viaje, intercalando observaciones de carácter geobotánico. Mas tarde, sirviéndose del herbario del Museo de Historia Natural de París, emprendió el estudio de la flora alpina de la cordillera de los Andes, cuyos resultados dio a conocer en su magnífica obra titulada “Chloris Andina. Essai d´ une flore de la region alpine des Cordillleres de l´Amerique du Sud” (Paris, 1855-1857). El primer tomo trata de las Compuestas y el segundo del resto de las Sifonógamas, salvo las Monocotiledóneas y Crucíferas. Es una obra que por sus cuidadosas descripciones, sus análisis y dibujos, debe tenerse como fundamental para el conocimiento botánico del país. El profesor Weddel publicó además las siguientes monografías: “Notice sur la coca”(1853). “Notice sur le origine du quinquina rouge” (1855), “Notice sur quelque rubiacees de l ´Amerique du Sud” (18454), “Monographie complete de la famille des Urticaees”, “Notes sur les Quinquinas” (1869) y “Les Calamagrotis des Hautes Andes” (1875). Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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Catalogo Albabético de los nombres vulgares y científicos de plantas que existen en el Perú AUGUSTO WEBERBAUER.- Nació en Breslau el 28 de noviembre de 1871. Cursó la instrucción superior en las universidades de Breslau, Heildelberg y Berlín, dedicándose preferentemente a los estudios en ciencias naturales. En 1901 la Real Academia de Ciencias de Berlín, apreciando sus vastos conocimientos en geografía botánica, le encomendó la exploración de los Andes Peruanos y la redacción del tomo pertinente de la obra “Vegetation der Erde” a cargo de los profesores A. Engler y O. Drude. Desembarcó en el callao el 15 de noviembre de 1901 e inmediatamente dio principio a su cometido recorriendo los alrededores de esta capital y la quebrada del Rimac, pasando por Matucana, Chicla, Yauli, hasta la mima de plata de Arapa a 4,400 m.s.n.m. En febrero de 1902 por cuenta del gobierno peruano, emprendió un viaje a la provincia de Sandia del departamento de Puno, en cuya capital se detuvo por dos meses estudiando la exuberante vegetación de los flancos de la cordillera y luego descendió a la región selvática del Inambari hasta el paraje denominado Chunchusmayo. A su regreso se detuvo en Arequipa para estudiar la vegetación de los valles de Vitor, Tambo y las “lomas” del puerto de Mollendo. El 21 de noviembre de este mismo año emprendió un viaje al valle de Chanchamayo, notable por su exuberante vegetación, donde se detuvo en el pueblo de la merced y en las haciendas San Carlos, pampa Camona y Huacapistana. Terminó esta excursión con el reconocimiento de las quebradas de Palca, Tarma y la Oroya. Saliendo de Lima el 21 de marzo de 1903 se encaminó a la sierra del departamento de Ancash. Pasando por las aldeas de Ocros, Chiquián y la hacienda Tallenga llegó a la quebrada de Puccha, afluente del Marañón. En seguida de visitar las ruinas prehistóricas de Chavín de Huantar, recorrió las poblaciones de Recuay, Aija, Huaraz, Caraz y Yungay. Partiendo de Huaraz, el 2 de julio., se internó en el valle del Monzón del departamento de Huánuco. Atravesando por el puente de Chuquibamba sobre el Marañón y cruzando una de las estribaciones de la cordillera central descendió a la región conocida con el nombre de “Ceja de Montaña” hasta el solitario caserío de Carash; de donde emprendió su regreso a Lima, pasando por la aldea de Cajamarquilla y el puerto de Casma. En abril de 1904 embarcó en el Callao con rumbo al puerto de Pacasmayo. De allí se dirigió a la ciudad de Hualgayoc y después de emprender una corta excursión a la quebrada de Chancay se encaminó a la ciudad de Cajamarca, capital del departamento de su nombre; luego, tomando el camino que liga esta ciudad con el puerto de Yurimaguas sobre el Huallaga, visitó las ciudades de Chachapoyas y Motobamba, capitales de los departamentos de Amazonas y San martín, respectivamente. En Yurimaguas se embarcó con rumbo a la ciudad de Iquitos, capital del departamento de Loreto y tras una breve estadía en dicha ciudad emprendió su regreso a esta capital donde arribó en enero de 1905. En el mes de junio del mismo año emprendió su ultima excursión, dirigiéndose en esta vez al departamento del Cuzco; donde exploró preferentemente en los alrededores del pueblo de Yucay de la provincia de Urubamba y la hacienda Idma, en una de sus quebradas transversales del valle de Santa Ana, de la provincia de la Convención. Terminada su misión uy al cabo de cuarenta y cuatro meses de exploraciones emprendió regreso a Alemania en setiembre de 1905. En 1908 regresó al Perú contratado por el Supremo Gobierno para encargarse de la Dirección del Parque Zoológico y Jardín Botánico de Lima. En este nuevo periodo realizó a partir del mes de setiembre de 1909 varias nuevas excursiones para ampliar sus colecciones de plantas. Después de recorrer por los alrededores de esta capital y el trayecto comprendido entre Lima y la Oroya exploró Fortunato L Herrera, Lima, 1939 (www.fortunatoherrera.org)

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