El mundo y sus demonios - Carl Sagan

 

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carl sagan el mundo y sus demonios la ciencia como una luz en la oscuridad traducción de dolors Üdina planeta

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colección la línea del horizonte título original the demond-haunted worid © cari sagan 1995 © por la traducción dolors udina 1997 © editorial planeta s a 2000 córcega 273-279 08008 barcelona españa diseño de la colección joan batallé ilustración de la sobrecubierta foto © steven puetzer/photonica agradecemos el permiso para reimprimir material previamente publicado a addison-wesley publishing company inc extracto de lectures on physics commemorative issue 3 volume package de richard p feynman robeit b leighton y matthew sands copyright © california instituto of technology 1964 reimpreso con permiso de addison-wesley publishing company inc crown publishers inc extracto de the enciclopedia of witchcraft ana demonology de rossell hope robbins copyright © crown publishers inc 1959 reimpreso con permiso del editor dover publications inc extracto de «on the electrodynamics of moving bodies» de albert einstein de the principie of relativity a collection of original memoirs on the special and general theory of relativity de h lorentz a einstein h minkowski y h weyí reimpreso con permiso encyclopaedia britannica inc «percepción» en encyclopaedia britannica 15.a edición copyright © enciclopaedia britannica inc 1985 reimpreso con permiso fms foundatton extracto de «memory with a grain of sait» de ulric neisser fms foundation newsletter vol 2 no 4 reimpreso con permiso international association of chiefs of pÓlice extracto de «satanic occult and ritualistic crime» de kenneth v lanning the police chief vol lvi no 10 octubre de 1989 copyright en poder de la international association of chiefs of pólice 515 n washington street alexandria va 22314 está estrictamente prohibida una nueva reproducción sin el permiso escrito ex profeso de iacp reimpreso con permiso joumal of abnormal psychology extracto de «cióse encounters an examination of the ufo experience» de nicholas p spanos patricia a cross kirby dixon y susan c debreul vol 102 1993 p 631 reimpreso con permiso journal of american folklore extracto de «ufo abduction reports the supernatural kidnap narrative retums in technological guise» de thomas e bullard vol 102 no 404 abril-junio de 1989 reimpreso con permiso de la american anthropological asociation no se permiten más reproducciones harold ober associates inc extracto de the fifty-minute hour de robert lindner holt rinehart copyright © robert lindner 1954 reimpreso con permiso de haroíd ober associates inc penguin uk extracto de buddhist scriptures traducido al inglés por edward conze penguin classics 1959 copyright © edward conze 1959 reimpreso con permiso point foundation c/o brockman inc extracto de «confessions of a parapsychologist» de susan blackmore y extracto de «the science of spirituality» de charles tart ambos extractos de the fringes of reason a whole earth catalog copyright © point foundation 1989 reimpreso con permiso de point foundation princeton university press extracto de appa-ritions in late medieval and renaissance spain de william a christian jr copyright © prin-ceton university press 1981 reimpreso con permiso de princeton university press rutgers university press extracto de las páginas 33 y 78 de science and its critics de john passmore copyright © rutgers universidad estatal de nueva jersey 1978 reimpreso con permiso de rutger university press tickson music tres líneas de «cta-102» de roger mcguinn y robert j hippard copyright © tickon music bmi 1967 todos los derechos reservados reimpreso con permiso primera edición en esta presentación marzo de 2000 depósito legal b 7.474-2000 isbn 84-08-03515-0 composición víctor igual s l impresión a&m gráfic s l encuademación servéis grafios 106 s l printed in spain impreso en españa este libro no podrá ser reproducido ni total ni parcialmente sin el previo permiso escrito del editor todos los derechos reservados

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Índice prefacio mis profesores 7 1 lo mÁs preciado 12 2 ciencia y esperanza 33 3 el hombre de la luna y la cara de marte 49 extraterrestres 67 4 5 argucias y secretos 83 6 alucinaciones 100 7 el mundo poseÍdo por demonios 114 8 sobre la distinciÓn entre visiones verdaderas y falsas 134 9 terapia 148 10 un dragÓn en el garaje 164 11 la ciudad de la aflicciÓn 183 12 el sutil arte de detectar camelos 194 13 obsesionado con la realidad 212 14 anticiencia 237 15 el sueÑo de newton 256 16 cuando los cientÍficos conocen el pecado 270 17 un matrimonio entre el escepticismo y el asombro 281 18 el viento levanta polvo 294 19 no hay preguntas estÚpidas 305 20 la casa en llamas 323 21 el camino de la libertad 339 22 adictos del significado 353 23 maxwell y los «bichos raros»1 365 24 ciencia y brujerÍa1 386 25 los verdaderos patriotas hacen preguntas1 404 agradecimientos 417 referencias 420 indice temático sin actualizar 428

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a tonio mi nieto te deseo un mundo libre de demonios y lleno de luz,

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esperamos luz y he ahí tinieblas isaías 59 9 es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad refrán

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prefacio mis profesores era un día de tormenta en el otoño de 1939 afuera en las calles alrededor del edificio de apartamentos las hojas caían y formaban pequeños remolinos cada una con vida propia era agradable estar dentro a salvo y caliente mientras mi madre preparaba la cena en la habitación contigua en nuestro apartamento no había niños mayores que se metieran con uno sin razón precisamente la semana anterior me había visto envuelto en una pelea no recuerdo después de tantos años con quién quizá fuera con snoony Ágata del tercer piso y tras un violento golpe mi puño atravesó el cristal del escaparate de la farmacia de schechter el señor schechter se mostró solícito «no pasa nada tengo seguro» dijo mientras me untaba la muñeca con un antiséptico increíblemente doloroso mi madre me llevó al médico que tenía la consulta en la planta baja de nuestro bloque con unas pinzas extrajo un fragmento de vidrio y provisto de aguja e hilo me aplicó dos puntos «¡dos puntos!» había repetido mi padre por la noche sabía de puntos porque era cortador en la industria de la confección su trabajo consistía en cortar patrones espaldas por ejemplo o mangas para abrigos y trajes de señora de un montón de tela enorme con una temible sierra eléctrica a continuación unas interminables hileras de mujeres sentadas ante máquinas de coser ensamblaban los patrones le complacía que me hubiera enfadado tanto como para vencer mi natural timidez a veces es bueno devolver el golpe yo no había pensado ejercer ninguna violencia simplemente ocurrió así snoony me empujó y a

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continuación mi puño atravesó el escaparate del señor schechter yo me había lesionado la muñeca había generado un gasto médico inesperado había roto un cristal y nadie se había enfadado conmigo en cuanto a snoony estaba más simpático que nunca intenté dilucidar cuál era la lección de todo aquello pero era mucho más agradable intentar descubrirlo en el calor del apartamento mirando a través de la ventana de la sala la bahía de nueva york que arriesgarme a un nuevo contratiempo en las calles mi madre se había cambiado de ropa y maquillado como solía hacer siempre antes de que llegara mi padre casi se había puesto el sol y nos quedamos los dos mirando más allá de las aguas embravecidas allí fuera hay gente que lucha y se matan unos a otros dijo haciendo una señal vaga hacia el atlántico yo miré con atención lo sé contesté los veo no no los puedes ver repuso ella casi con severidad antes de volver a la cocina están demasiado lejos ¿cómo podía saber ella si yo los veía o no me pregunté forzando la vista me había parecido discernir una fina franja de tierra en el horizonte sobre la que unas pequeñas figuras se empujaban pegaban y peleaban con espadas como en mis cómics pero quizá tuviera razón quizá se trataba sólo de mi imaginación como los monstruos de medianoche que en ocasiones todavía me despertaban de un sueño profundo con el pijama empapado de sudor y el corazón palpitante ¿cómo se puede saber cuando alguien sólo imagina me quedé contemplando las aguas grises hasta que se hizo de noche y me mandaron a lavarme las manos para cenar para mi delicia mi padre me tomó en brazos podía notar el frío del mundo exterior contra su barba de un día ooo un domingo de aquel mismo año mi padre me había explicado con paciencia el papel del cero como punto de origen en aritmética los nombres de sonido malicioso de los números grandes y que no existe el número más grande «siempre puedes añadir uno más» decía de pronto me entró una compulsión infantil de escribir en secuencia todos los números enteros del uno al mil no teníamos ninguna libreta de papel pero mi padre me ofreció el montón de cartones grises que guardaba cuando le traían las camisas de la lavandería empecé el proyecto con entusiasmo pero me sorprendió lo lento que era cuando me encontraba todavía en los cientos más bajos mi madre anunció que era la hora del baño me quedé desconsolado tenía que llegar a mil intervino mi padre que toda la vida actuó de mediador si me sometía al

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baño sin rechistar él continuaría la secuencia por mí yo no cabía en mí de contento cuando salí del baño ya estaba cerca del novecientos y así pude llegar a mil sólo un poco después de la hora habitual de acostarme la magnitud de los números grandes nunca ha dejado de impresionarme también en 1939 mis padres me llevaron a la feria mundial de nueva york allí se me ofreció una visión de un futuro perfecto que la ciencia y la alta tecnología habían hecho posible habían enterrado una cápsula llena de artefactos de nuestra época para beneficio de la gente de un futuro lejano que asombrosamente quizá no supiera mucho de la gente de 1939 el «mundo del mañana» sería impecable limpio racionalizado y por lo que yo podía ver sin rastro de gente pobre «vea el sonido» ordenaba de modo desconcertante un cartel y desde luego cuando el pequeño martillo golpeaba el diapasón aparecía una bella onda sinusoide en la pantalla del osciloscopio «escuche la luz» exhortaba otro cartel y cuando el flash iluminó la fotocélula pude escuchar algo parecido a las interferencias de nuestra radio motorola cuando el dial no daba con la emisora sencillamente el mundo encerraba una serie de maravillas que nunca me había imaginado ¿cómo podía convertirse un tono en una imagen y la luz en ruido mis padres no eran científicos no sabían casi nada de ciencia pero al introducirme simultáneamente en el escepticismo y lo asombroso me enseñaron los dos modos de pensamiento difícilmente compaginables que son la base del método científico su situación económica no superaba en mucho el nivel de pobreza pero cuando anuncié que quería ser astrónomo recibí un apoyo incondicional a pesar de que ellos como yo sólo tenían una idea rudimentaria de lo que hace un astrónomo nunca me sugirieron que a lo mejor sería más oportuno que me hiciera médico o abogado me encantaría poder decir que en la escuela elemental superior o universitaria tuve profesores de ciencias que me inspiraron pero por mucho que buceo en mi memoria no encuentro ninguno se trataba de una pura memorización de la tabla periódica de los elementos palancas y planos inclinados la fotosíntesis de las plantas verdes y la diferencia entre la antracita y el carbón bituminoso pero no había ninguna elevada sensación de maravilla ninguna indicación de una perspectiva evolutiva nada sobre ideas erróneas que todo el mundo había creído ciertas en otra época se suponía que en los cursos de laboratorio del instituto debíamos encontrar una respuesta si no era así nos suspendían no se nos animaba a profundizar en nuestros propios intereses ideas o errores conceptuales al final del libro de texto había material que parecía interesante pero el año escolar siempre terminaba antes de llegar a dicho final era posible ver maravillosos libros de astronomía por ejemplo en las bibliotecas pero no en la clase se nos

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enseñaba la división larga como si se tratara de una serie de recetas de un libro de cocina sin ninguna explicación de cómo esta secuencia particular de divisiones cortas multiplicaciones y restas daba la respuesta correcta en el instituto se nos enseñaba con reverencia la extracción de raíces cuadradas como si se tratara de un método entregado tiempo atrás en el monte sinaí nuestro trabajo consistía meramente en recordar lo que se nos había ordenado consigue la respuesta correcta no importa que entiendas lo que haces en segundo curso tuve un profesor de álgebra muy capacitado que me permitió aprender muchas matemáticas pero era un matón que disfrutaba haciendo llorar a las chicas en todos aquellos años de escuela mantuve mi interés por la ciencia leyendo libros y revistas sobre realidad y ficción científica la universidad fue la realización de mis sueños encontré profesores que no sólo entendían la ciencia sino que realmente eran capaces de explicarla tuve la suerte de estudiar en una de las grandes instituciones del saber de la época la universidad de chicago estudiaba física en un departamento que giraba alrededor de enrico fermi descubrí la verdadera elegancia matemática con subrahmanyan chandrasekhar tuve la oportunidad de hablar de química con harold urey durante los veranos fui aprendiz de biología con h j muller en la universidad de indiana y aprendí astronomía planetaria con el único practicante con plena dedicación de la época g p kuiper en kuiper vi por primera vez el llamado cálculo sobre servilleta de papel se te ocurre una posible solución a un problema coges una servilleta de papel apelas a tu conocimiento de física fundamental garabateas unas cuantas ecuaciones aproximadas las sustituyes por valores numéricos probables y compruebas si la respuesta puede resolver de algún modo tu problema si no es así debes buscar una solución diferente es una manera de ir eliminando disparates como si fueran capas de una cebolla en la universidad de chicago también tuve la suerte de encontrarme con un programa de educación general diseñado por robert m hutchins en el que la ciencia se presentaba como parte integral del maravilloso tapiz del conocimiento humano se consideraba impensable que un aspirante a físico no conociera a platón aristóteles bach shakespeare gibbon malinowski y freud entre otros en una clase de introducción a la ciencia se nos presentó de modo tan irresistible el punto de vista de tolomeo de que el sol giraba alrededor de la tierra que muchos estudiantes tuvieron que replantearse su confianza en copérnico la categoría de los profesores en el programa de hutchins no tenía casi nada que ver con la investigación al contrario a diferencia de lo que es habitual en las universidades norteamericanas de

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hoy se valoraba a los profesores por su manera de enseñar por su capacidad de transmitir información e inspirar a la futura generación en este ambiente embriagador pude rellenar algunas lagunas de mi educación se me aclararon muchos aspectos que me habían parecido profundamente misteriosos y no sólo en la ciencia también fui testigo de primera mano de la alegría que sentían los que tenían el privilegio de descubrir algo sobre el funcionamiento del universo siempre me he sentido agradecido a mis mentores de la década de 1950 y he hecho lo posible para que todos ellos conocieran mi aprecio pero cuando echo la vista atrás me parece que lo más esencial no lo aprendí de mis maestros de escuela ni siquiera de mis profesores de universidad sino de mis padres que no sabían nada en absoluto de ciencia en aquel año tan lejano de 1939.

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capÍtulo 1 lo mÁs preciado

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toda nuestra ciencia comparada con la realidad es primitiva e infantil y sin embargo es lo más preciado que tenemos albert einstein 1879-1955

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cuando bajé del avión el hombre me esperaba con un pedazo de cartón en el que estaba escrito mi nombre yo iba a una conferencia de científicos y comentaristas de televisión dedicada a la aparentemente imposible tarea de mejorar la presentación de la ciencia en la televisión comercial amablemente los organizadores me habían enviado un chofer ¿le molesta que le haga una pregunta me dijo mientras esperábamos la maleta no no me molestaba ¿no es un lío tener el mismo nombre que el científico aquel tardé un momento en comprenderlo ¿me estaba tomando el pelo finalmente lo entendí yo soy el científico aquel respondí calló un momento y luego sonrió perdone como ése es mi problema pensé que también sería el suyo me tendió la mano me llamo william f buckiey bueno no era exactamente william f buckiey pero llevaba el nombre de un conocido y polémico entrevistador de televisión lo que sin duda le había valido gran número de inofensivas bromas mientras nos instalábamos en el coche para emprender el largo recorrido con los limpiaparabrisas funcionando rítmicamente me dijo que se alegraba de que yo fuera «el científico aquel» porque tenía muchas preguntas sobre ciencia ¿me molestaba no no me molestaba y nos pusimos a hablar pero no de ciencia Él quería hablar de los extraterrestres congelados que languidecían en una base de las fuerzas aéreas cerca de san antonio de «canalización» una manera de oír lo que hay en la mente de los muertos que no es mucho por lo visto de cristales,

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de las profecías de nostradamus de astrología del sudario de turín presentaba cada uno de estos portentosos temas con un entusiasmo lleno de optimismo yo me veía obligado a decepcionarle cada vez la prueba es insostenible le repetía una y otra vez hay una explicación mucho más sencilla en cierto modo era un hombre bastante leído conocía los distintos matices especulativos por ejemplo sobre los «continentes hundidos» de la atlántida y lemuria se sabía al dedillo cuáles eran las expediciones submarinas previstas para encontrar las columnas caídas y los minaretes rotos de una civilización antiguamente grande cuyos restos ahora sólo eran visitados por peces luminiscentes de alta mar y calamares gigantes sólo que aunque el océano guarda muchos secretos yo sabía que no hay la más mínima base oceanográfica o geofísica para deducir la existencia de la atlántida y lemuria por lo que sabe la ciencia hasta este momento no existieron jamás a estas alturas se lo dije de mala gana mientras viajábamos bajo la lluvia me di cuenta de que el hombre estaba cada vez más taciturno con lo que yo le decía no sólo descartaba una doctrina falsa sino que eliminaba una faceta preciosa de su vida interior y sin embargo hay tantas cosas en la ciencia real igualmente excitantes y más misteriosas que presentan un desafío intelectual mayor además de estar mucho más cerca de la verdad ¿sabía algo de las moléculas de la vida que se encuentran en el frío y tenue gas entre las estrellas ¿había oído hablar de las huellas de nuestros antepasados encontradas en ceniza volcánica de cuatro millones de años de antigüedad ¿y de la elevación del himalaya cuando la india chocó con asia ¿o de cómo los virus construidos como jeringas hipodérmicas deslizan su adn más allá de las defensas del organismo del anfitrión y subvierten la maquinaria reproductora de las células o de la búsqueda por radio de inteligencia extraterrestre o de la recién descubierta civilización de ebla que anunciaba las virtudes de la cerveza de ebla no no había oído nada de todo aquello tampoco sabía nada ni siquiera vagamente de la indeterminación cuántica y sólo reconocía el adn como tres letras mayúsculas que aparecían juntas con frecuencia el señor «buckiey» que sabía hablar era inteligente y curioso no había oído prácticamente nada de ciencia moderna tenía un interés natural en las maravillas del universo quería saber de ciencia pero toda la ciencia había sido expurgada antes de llegar a él a este hombre le habían fallado nuestros recursos culturales nuestro sistema educativo nuestros medios de comunicación lo que la sociedad permitía que se filtrara eran principalmente apariencias y confusión nunca le habían enseñado a distinguir la ciencia real de la burda imitación no sabía nada del funcionamiento de la ciencia.

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