Boletín electrónico de Historia | UNED Costa Rica, Noviembre 2013

 

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Boletín historia y sociedad, Cátedra de Historia, UNED Costa Rica

Popular Pages


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Contenidos Agenda investigativa Estampas de antaño: La plaza de Artillería de San José, 1922. P. 3 El prócer del mes: Abelardo Bonilla Baldares. P. 5 Número 22 Noviembre, 2013 Difusión histórica: El Código de Trabajo en zona de riesgo. p. 9 Romeriando: Rincones de nuestros pueblos y ciudad es. P. 17 El texto del mes: P. 19 Un enemigo del Pueblo de Enrique Ibsen. Programa de radio Historias Paralelas: Territorios boruca. P. 26 Opinión: La “burrocracia” de la UNED. El Rincón Libertario: Contra el poder. P. 28 P. 30 Editorial Cátedra Libre: Limón paradoja entre belleza y temor. P. 31 Agenda cultural: Noviembre-2013. P. 33 Consejo Editorial: Alonso Rodríguez y Martín Vargas Ávila. Dirección de correo electrónico: boletin@historiauned.net Teléfono: 2224-8394 Sitio web http://www.historiauned.net facebook.com/historiauned

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Página 2 Boletín Historia y Sociedad la UNED E l Boletín Historia y Sociedad de la UNED es una publicación producida por la Cátedra de Historia en coordinación con la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades de la UNED, cuyo fin es dar a conocer los proyectos académicos y actividades vinculados con la disciplina histórica, así como experiencias educativas e investigativas relacionadas con esta especialidad. A su vez promueve el debate y discusión sobre los principales retos y problemas que enfrenta nuestra sociedad actual. “La Historia , al igual que todas ciencias, debe contribuir a crear un mundo más justo y equitativo para todos.”

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PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN Estampas de antaño Como parte de las iniciativas de difusión de la Escuela de Ciencias Sociales y de la Cátedra de Historia de la UNED surge el proyecto “Estampas de Antaño” el cual pretende motivar al lector a realizar un viaje en el tiempo a través de imágenes de la Costa Rica de ayer. De esta forma en cada edición se ofrecerán fotografías con su respectiva descripción. En esta edición se incluye una fotografía de un sitio que fue central en la San José de ataño, debido a que aquí convergían actividades políticas con ejercicios y demostraciones militares. Dicha imagen corresponde a la Plaza de Artillería, la cual estaba ubicaba al oeste de los actuales jardines del Banco Central. Al frente de esta Plaza se encontraba la Comandancia de Plaza de San José, el cual sirvió de asiento a lo que constituía el Estado Mayor del Ejército, durante las administraciones de don Próspero Fernández, don Bernardo Soto y de don Joaquín Rodríguez. Posteriormente el comandante de plaza fue perdiendo atribuciones conforme aumentaban las de los comandantes de los cuarteles que, en ocasiones, decidieron el futuro de los gobiernos. Como se aprecia en la fotografía en este lugar se concentraban los miembros del ejército y exhibía parte del armamento tales como los cañones de montaña con sus bestias, los cuales se utilizaban en las prácticas de artillería en La Sabana. Un aspecto muy llamativo de esta estampa es la vestimenta de los presentes y la disciplina que se refleja. Sin embargo, la atención la cantidad de hombres en el sitio es reducida. P. 3 “ La Plaza de Artillería fue un sitio central en la San José de antaño, debido a que aquí convergían actividades políticas, con ejercicios y demostraciones militares.”

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P.4 Plaza de Artillería, San José, 1922 Fuente: Colección Manuel Gómez Miralles Costa Rica, América Central, 1922. Editorial UNED, 2008.

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P. 5 EL PRÓCER DEL MES Abelardo Bonilla Baldares Fundador y reformador universitario Nacido el 5 de diciembre de 1898, en la ciudad de Cartago. Realizó sus estudios primarios en escuelas de esa ciudad y los secundarios en el Colegio San Luis Gonzaga ubicado en misma localidad. Una vez terminados sus estudios secundarios decide ingresar a la Escuela de Derecho, sin embargo, estos los abandona cuando cursaba su quinto año de carrera, bajo la justificación que la profesión que estudiaba no le atraía; razón por la que los interrumpe y no llega a graduarse. Abelardo Bonilla Baldares. Imagen disponible en http:// www.asamblea.go.cr/ Para entonces, comenzaba a trabajar en el Diario de Centro_de_informacion/ Sala_Audiovisual/Benemritos% Costa Rica, en labores de corrección de pruebas en jor- 20de%20la%20patria/Abelardo% nada nocturna. Más tarde, dichas labores le son amplia- 20Bonilla%20Baldares.jpg. Consultado 14-11-13 . das a jornada completa, es así que se fue quedando, has- ta nunca abandonar el periódico. Por el contrario, por su gran labor realizada fue ascendiendo hasta ocupar la Redacción del Diario y en ocasiones se le delegó la Dirección, esto ocurría principalmente, cuando tenía que ausentarse por diferentes razones el Director. Destacó como periodista por más de treinta años, en particular fue connotado y reconocido no solo por su trabajo en el Diario de Costa Rica sino también en el periódico La Nación, mismo en que ejerció los últimos años de su actividad periodística, para dedicarse por entero a su labor de profesor universitario.

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P. 6 Conforme fue madurando intelectualmente, logró cultivar con gran cariño y excelencia las letras y el campo de la historia, siendo uno de los profesores fundadores de la Universidad de Costa Rica. Sin duda, entre los otros tantos aportes que sobresalen de esta figura costarricense destaca su acertada intervención en la fundación de esa Universidad y su lucha decidida que libró conjuntamente, con el señor Enrique Macaya, en el marco de la reforma universitaria que con tanto éxito se logró. Para ese periodo hablar de Don Abelardo Bonilla, es recordar con nostalgia, no sólo una época de gran formación intelectual y artística en el país, sino también como una de las épocas de más efervescencia política. Por consiguiente, Don Abelardo Bonilla ya era una figura distante al que se le respetaba como a uno de los más reconocidos intelectuales. Para entonces, se realizaban de manera regular algunas tertulias literarias en algunas casas de la capital, en las que participaban personalidades intelectuales nacionales, como don Joaquín García Monge, Abelardo Bonilla y don Enrique Macaya. A veces la tertulia se veía engalanada con la visita de poetas centroamericanos como Hugo Lindo; de igual manera que otros escritores latinoamericanos como don Froylán Turcios. A veces estas tertulias se realizaban en otros lugares, el café llamado Petit Trianon, ubicado en la Avenida Central, se convertía en el punto de reunión de intelectuales como don José Marín Cañas, muy amigo de don Abelardo. En las mismas se hablaba de literatura, tanto europea como latinoamericana, especialmente se comentaban los trabajos realizados durante la época por las reconocidas escritoras Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarborou. En la Universidad de Costa Rica realizó una gran carrera como docente, ahí se mantuvo en la cátedra permanente de Literatura Española, como profesor de literatura costarricense y Director de la Cátedra de Historia de la Cultura en los Estudios Generales del periodo 1957 a 1964.

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P. 7 Sin duda, por su trayectoria demostrada como hombre de vastos conocimientos, realizó por encargo de las autoridades universitarias la elaboración de la obra Historia y Antología de la Literatura Costarricense (dos tomos, 1957 y 1961), trabajo en el que confirmó definitivamente, su gran saber de la historia nacional, asimismo del desarrollo de la literatura del país. En particular, de todo el acervo de obras esa fue una de las más trascendentales, que comprende una antología de los principales escritores, la obra se distingue por ofrecer sus muy acertados juicios acerca de los valores intelectuales costarricenses. De igual manera incursionó como profesor por algunos años, de Filosofía del Derecho, en la Facultad de Derecho; de Estética en el Departamento de Filosofía, así como en varios cursos que impartió en la Escuela de Bellas Artes. También destaca para esos años, como activo miembro de la Academia Costarricense de la Lengua y Presidente de la Asociación Costarricense de Filosofía. Declaración Abelardo Bonilla como Benemérito de la Patria, 1978: Disponible en http:// wvw.nacion.com/ln_ee/ESPECIALES/visual/2000/agosto/17/foto35peq.jpg. Consultado 14-11-13. En el campo político incursiona en 1949, como miembro de la Comisión Redactora de la Constitución Política, y del período de 1949 a 1953, como Diputado de la Asamblea Nacional, oportunidad en la cual llegó a ocupar y ser reconocido como uno de los más notables presidentes del Primer Poder de la República que recuerde el país. En el período de 1958-1962 fue designado como Vicepresidente de la República, experiencia en la que ejerció la Presidencia del 15 al 23 de julio de 1961. Poco más tarde, fue nombrado con otro distinguido cargo en el Poder Ejecutivo, esta vez como Ministro de Educación Pública.

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P. 8 En 1967 se le otorgó el Premio Nacional de Ensayo, Aquileo J. Echeverría, por su estudio América y el pensamiento poético de Rubén Darío. En general, escribió otras obras destacadas, conformadas por La crisis del humanismo (1934), El valle nublado (1944), Introducción a una axiología jurídica (1957 y otra que más tarde se editó cuyo titulo es Conocimiento, verdad y belleza (1958). Por su parte, la obra Introducción a una axiología jurídica, fue editada en todos los países de Centroamérica, en especial, logró gran acogida y éxito en El Salvador, país en que se le otorgó un importante premio resultado de un concurso realizado. A sus fructíferos y prodigiosos setenta años el señor Abelardo Bonilla Baldares falleció el 19 de enero de 1969, en la ciudad de San José. Por su gran labor a la patria y extensa vida intelectual reconocida, la Asamblea Legislativa le confiere a manera de homenaje póstumo, el máximo título que se otorga en Costa Rica el de Benemérito de la Patria. El mismo fue dado mediante Acuerdo Nº 1801, de 14 de febrero de 1978. Para perpetuar su memoria como distinguido benefactor de la cultura costarricense, el actual auditorio de la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica, perpetua el nombre del señor Abelardo Bonilla Baldares.

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I. DIFUSIÒN HISTÓRICA Código de Trabajo… en zona de riesgo MSc. Alonso Rodríguez Chaves* P. 9 Con la celebración del 70 Aniversario del Código de trabajo en Costa Rica vale la pena analizar este hecho con espíritu crítico y desde una perspectiva histórica. El presente artículo abordará el tema dentro de tres direcciones: primero con una visión histórica, en segundo lugar se abordará desde una visión amplia y poco ortopédica sobre las consecuencias de este suceso para el Derecho y obviamente para los trabajadores. En la última parte se realiza una reflexión sobre los elementos tecnocráticos que amenazan con taladrar y socavar algunos logros históricos en la materia, lo que permitirá tener una idea acerca del futuro del Código de Trabajo. Desde que las pequeñas provincias centroamericanas lograron una relativa despedida del pasado colonial y asumen su vida independiente a partir de 1821, el caos, la anarquía, las pugnas y el antagonismo político desgarrado entre idealistas liberales y conservadores se tornan en elementos constantes y hasta normales dentro de las estructuras políticas de las incipientes repúblicas. Es decir la Costa Rica de esta época no era un paraíso de paz y amor ni estaba plagada de Jefes de estado y presidentes incapaces de robar y cometer cualquier tipo de pecado u acto impuro que impida mínimo, una posible beatificación, tal y como algunos sectores conservadores nos aterran hasta la saciedad y el aburrimiento, en algunos medios de comunicación diariamente. La anterior apreciación se puede ilustrar de mejor manera, cuando partimos que de 14 cartas magnas emitidas a lo largo de la historia; 11 se promulgan en un lapso cercano a los 50 años. Es decir que de 1821 a 1871 los apacibles habitantes de la mal llamada Suiza centroamericana van a tener en promedio de una constitución cada 4 años y medio. Por lo que fue un proceso deficitario democrático, en una especie de carta a la carta.

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P. 10 En esa dirección, también se anota dentro de la dinámica durante esa época, una descomunal carrera por lograr consolidar la inserción definitiva al capitalismo mundial, que conlleva a un acelerado proceso de cambio económico, cultural, social, que se intensifica en el ocaso del siglo. De esta forma una vez consumido el siglo XIX en Costa Rica se consolida una economía agro exportadora; la cual es usada de plataforma para fortalecer el nacionalismo, la hegemonía de los oligopolios y oligopsonios vinculados a la producción y comercialización agroexportadora. Así, el entre siglos se convierte en época importante cuando se constituyen sociedades de socorro mutuo que lentamente fueron convirtiéndose en organizaciones sindicales, las cuales desde su inicio hacen reivindicaciones laborales y comienzan a incidir en la vida política. Por ende, se crea partidos políticos como el Partido Reformista, se articula el Partido Comunista y se generan alianzas que se materializan a finales de la década de los 30 y de los 40. Manuel Mora, Monseñor Sanabria y Rafael Ángel Calderón Guardia en una manifestación por la defensa de las garantías sociales, 1943. Disponible en http:// www.elespiritudel48.org/gc/gc193.jpg . Consultado 17-11-13.

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P. 11 De esta manera, la participación política del movimiento sindical se expresa en más de 80 leyes laborales aprobadas entre 1920 y 1939. Asimismo, en el marco de la década de los 40, se devienen 97 leyes laborales, incluyendo claro está, las reformas y contra reformas que ocurren en el periodo que va del lapso de 1940 a 1949. Dentro de esa línea, la participación sindical no solo se puede limitar a los estereotipados activismos beligerantes, más que ello a los logros alcanzados gracias a procesos consensuados, negociados y construidos con demás agentes y actores sociales del país que tienen cabida desde principios de siglo XX. Por lo anterior, la primera mitad del siglo XX, constituye el más glorioso periodo histórico que se tenga cuenta en el tema de reivindicaciones de los trabajadores, siendo la creación del Código de Trabajo una de las más destacadas y grandes conquistas por antonomasia. Igual que sirvió de ejemplo y modelo a seguir por otras naciones. De esta manera, sirve de instrumento jurídico laboral, el cual basado en principios democráticos, tienden a proteger al trabajador, sino compensar y regular los derechos y obligaciones de patronos y trabajadores. Cabe mencionar que vienen a regular una relación laboral que para entonces era violentada, irrespetada y arbitraria entre las partes. Pero ¿Cómo explicar la creación y aprobación de un código de trabajo en Costa Rica en dicho periodo? En primer lugar, el Partido Comunista desde su fundación empieza a experimentar las consecuencias de ser considerado "enemigo" del sistema democrático por las demás fuerzas políticas. Pero el anticomunismo de sus detractores no es homogéneo ni monolítico, y ello permite a su líder, el diputado Manuel Mora, disponer de algunos espacios para conseguir legitimarse en la arena política nacional. Así, en 1934, ante la aseveración del General Volio de que el Presidente Jiménez consintió en que el Partido Comunista participara en las elecciones porque la Constitución no le daba pie para impedirlo. En otras palabras, para neutralizar a quienes pretenden excluirlos del juego político, los comunistas piden a sus adversarios que sean consecuentes con los principios liberales que sustentan. Esta forma de argumentar va a ser una constante dentro del período, al

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P. 12 menos en los discursos de Manuel Mora. Pero eso no es todo. Esa misma línea argumentativa les permite a los comunistas, además, dividir el campo de sus adversarios en liberales y fascistas. El desgaste del Gobierno de Cortés, y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, predispone en su contra a varios sectores políticos; y, en el ámbito internacional, hacen pasar a primer plano la contradicción entre la democracia y el fascismo, esto le permite al partido comunista permear y ganar la confianza de algunos grupos políticos con los cuales ensaya, entre 1939-1940, una primera alianza electoral, democrática y antifascista. Este esfuerzo por sumar fuerzas contra el fascismo culmina entre 1942-1944 con lo que suele denominarse la "alianza inverosímil" que tiene como protagonistas a los comunistas, a los sectores políticos liderados por el Presidente Calderón Guardia y a grupos de la Iglesia Católica aglutinados alrededor de la figura de Monseñor Sanabria. La coyuntura es favorable, por su lado Estados Unidos entra a formar parte de los Ejércitos Aliados, se ha disuelto la Internacional Comunista en Moscú, Costa Rica le ha declarado la guerra a Alemania, y el Presidente Calderón Guardia -rotos los nexos con los cafetaleros que lo llevaron al poder- promulga en asocio con sus nuevos aliados una progresista legislación social y un no menos importante Código del Trabajo. El anticomunismo termina perdiendo terreno. Así, en 1939 Rodrigo Facio miembro del Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, afirma críticamente que en Costa Rica sólo existen dos alternativas políticas posibles: la politiquería y el comunismo, y que este último "es prédica subversiva y es idealidad; es dogmatismo e intransigencia y al mismo tiempo sospechosa transigencia táctica. "Más adelante en 1942, José Figueres, en un discurso radiofónico, señaló: "Si el Gobierno está en manos del Partido Comunista, por razones políticas, y si el Partido Comunista tiene que satisfacer, por razones políticas, a las chusmas de pillos inconscientes, llegamos a la conclusión de que esta administración ha entregado el país a esa muchedumbre que saqueó la capital la noche del 4 de julio"

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P. 13 Todo esto indica que el Partido Comunista, en tres años, se había abierto un espacio político importante. En efecto, si en 1939 Facio reconoce la alternativa comunista como posible para negarla como probable o viable; en 1942, Figueres la considera una realidad. Bien todo lo anotado por varios autores nos permite dar como balance, que para mediados de siglo XX, estamos ante un país en que las alianzas políticas permitieron tener una legislación social trascendental. Así hubo participación decidida de los trabajadores a través de sus sindicatos del Partido en el Poder, al mando del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia; la del Partido Comunista, con el Lic. Manuel Mora, la de la Iglesia Católica, con Monseñor Rubén Sanabria. Así de otros factores externos e internacionales que coadyuvaron profundamente, en el cambio surgido a raíz del Código de Trabajo. Desfile del 15 de setiembre de 1943, declaración del Código de trabajo. Disponible en http:// www.youtube.com/watch?v=agpvCMVJFmY Consultado 17-11-13. . Es decir se trata de una alianza visible de Mora, Monseñor Sanabria, Presidente Calderón Guardia, entre otro; que crean así, las condiciones que les permiten la promulgación de una avanzada legislación social y un progresista Código del Trabajo. En palabras del Presidente Calderón, esto implicó llenar una laguna, algo que le faltaba a la democracia costarricense: "un régimen de trabajo realmente humano, desprovisto de todo indebido privilegio" Menos de dos meses después de aprobarse las Garantías Sociales, el Congreso Constitucional aprueba el proyecto de Código de Trabajo, el 20 de agosto de 1943, complemento indispensable de la reforma constitucional. En el trámite acelerado de su aprobación, y por el clima de violencia política que vive el país, el Código de Trabajo no puede discutirse serenamente. Los diputados de gobierno siguen fielmente las líneas señaladas desde el Poder Ejecutivo, y los diputados de oposición temen hacer objeciones para que no se les señale como enemigos de la legislación social. A pesar de la tormentosa campaña política la aprobación en el tercer debate es unánime: 39 votos afirmativos de los 39 diputados presentes.

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P. 14 Ahora bien es no significa que no hubo algunos sectores empresariales y productivos, recalcitrantemente opuestos a las Garantías Sociales y la aprobación del proyecto de Código de Trabajo; pues algunos sectores consideraban que la explotación obrera inmisericorde les daría paz social. Todo lo contrario. La paz social que se ocupa para un “buen ambiente” de negocios, solamente es posible con Justicia Social y con Justicia Laboral. De hecho cuando entra a regir el Código de Trabajo, el 15 de setiembre de 1943, se organiza un desfile y una reunión popular en homenaje al Presidente, que es, para muchos considerado como un acto claramente electoral y hasta propio de la demagogia política. Inevitablemente, el trámite de esta legislación tan importante es enturbiado por una campaña política llena de violencia. La conmemoración de este 70 Aniversario constituye un valioso espacio para rendir homenaje a los líderes anónimos, a los hombres y a las mujeres de la clase trabajadora de entonces que, en la calle y convocados por los sindicatos de la época, bajo el concepto de lo que muchos años después llamamos la “Democracia de la Calle”, desfilaron por las calles capitalinas del San José de los primeros años de la década de los 40 del siglo pasado, para que se promulgara el Código de Trabajo. Fue claro y evidente el surgimiento del Derecho laboral en todas sus dimensiones a partir de la promulgación del Código de Trabajo, que en lo interno se respetó, a pesar de la Guerra Civil de 1948. Así también se mantuvo las demás leyes sociales en la Constituyente de 1949. De hecho no se puede hablar de revolución al mantenerse la estructura del estado costarricense. De manera, que la visionaria forma de ser de algunos de los políticos de la época permitieron que el Derecho Laboral no sufriera lesiones legislativas y por el contrario, cada uno en su momento fue adicionando y enriqueciendo con nuevos elementos.

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P. 15 ¿Qué pasó con el espíritu de los del 43 y con la calidad de nuestros derechos laborales? Para responder esta pregunta es precioso recordar que las últimas décadas del siglo XX, constituye el colapso de los que algunos llamaron el socialismo real y los abanderados posmodernistas como “el final de la historia”, materializado y simbolizado, por la caída de algunos regímenes socialistas de la Europa del este y del mentado muro de Berlín; acontecimiento histórico que sin duda, permitió adelantar el advenimiento del siglo XXI. Por lo que esta época fue muy particular y se caracterizó por estar plagada de propuestas economicistas paranoicas, que impulsadas y apadrinadas por organismos internacionales buscan el saneamiento macroeconómico, la restricción y contención del gasto público; por ende, a emprender ajustes estructurales, restricciones fiscales, entre otras ocurrencias de selectos grupos de tecnócratas, que muchas veces, aplica medidas y decisiones, basadas en resultados empíricos y ni tan siquiera por convicciones ideológicas. En general, existen diversos autores que han criticado dicha tendencia por el pragmatismo deshumanizado y frívolo con que se gobierna y administra. Dentro de esa lógica, el ocaso del XX se plantea como delirante, en que algunos políticos de turno, azuzados por sectores hegemónicos insisten hasta la necedad, en socavar y eliminar los derechos colectivos; a según consideradas como verdaderas prerrogativas de ciertos trabajadores. Bajo ese espíritu obsesivo afloran en el agonizante es dicha etapa palabras de moda como, reestructuración, privatización, despido, movilidad vertical y horizontal, forzosa y voluntaria. En términos generales, bajo la mampara de la crisis “eterna”, la reforma y la reinvención del Estado costarricense; se generan varias posibilidades para despedir empleados del sector público, pues más que flexibilizar, la idea que prevalecía era la de quebrantar el derecho del trabajo desarrollado e instaurado en Costa Rica. Hoy, aunque estas apreciaciones nos parezcan completamente anacrónicas, debemos de tener cuidado y estar atentos a los posibles cambios que se puedan avecinar, en materia laboral. Pues, ya se ha indicado, planteado e insinuado, que se requieren de algunos cambios en el ordenamiento jurídico costarricense, para que el país sea más competitivo y se logre insertar y adecuar mejor, a los requerimientos y exigencias del mercado mundial actual.

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