En una de esas noches de Jesús Baldovinos Romero

 

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en una de esas noches jesús baldovinos romero patrimonio e identidad nuestros escritores

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en una de esas noches i san sebastián se acomodaba en las faldas de un pequeño cerro entre el brazo de un rio y un arroyo desde aquel promontorio se podía ver casi todo el valle que se extendía entre éste y el rio o entre el cerro y otros más que constituían lo que antes había sido el casco de una vieja hacienda como en muchos de estos lugares el chisme era el principal entretenimiento de la gente y el transmitir de voz en voz se había convertido en la única manera de conservar en la memoria aquellos tiempos y aquellas personas ya idas los que ahora pasan por aquel sitio solo ven un valle lleno de monte aunque todavía se mantienen de pie algunas casas de adobe lo demás desapareció con el paso del tiempo incluso la iglesia señal en aquellos tiempos de que la prosperidad había llegado al lugar san sebastián quedó aplastado por el tiempo y por la nueva supercarretera que uniría a la costa con el centro capital las campanas repican el llamado a catecismo ramiro entre muchos otros se atropella y llega jadeante a ocupar la primera fila sabe que leonor será su guía desde hace mucho tiempo que la conoce crecieron juntos hicieron las mismas trampas en el juego se bañaron en las mismas pozas del rio atraparon las mismas aves que luego venderían a los obreros de la presa que construían cerca de san sebastián el trabajo del campo no le permite a ramiro tener mucho tiempo para entretenerse dejó de ir a la escuela acompañándo desde lejos su andar leonor logro terminar sus estudios al menos lo básico y que se podía realizar en el pueblo o en otra población cercana más allá no podría continuar ramiro en cambio al dejar los estudios e intentar retomarlo ya grande y en medio de chamacos lagañosos como les decía solo recibió burlas aguantó por mucho rato aquel pesar al fin de cuentas eran niños el día que explotó fue con uno de sexto ya garañoncito le reventó el labio inferior para el director muy amigo del golpeado era suficiente para expulsar a aquel retrasado que no tenía cabida en su escuela y que atentaba con el orden que había logrado con tanto esfuerzo más tarde ramiro intentaría de nueva cuenta y aunque con tropiezos logró terminar la primaria en la población cercana su graduación fue llenar de leche varios picheles desde las cinco de la mañana más tarde pastorear el ganado luego regresar a la parcela y recuperar el forraje por la tarde regresaría a tomar alimento y retornar de nueva cuenta al campo no había reclamo alguno al final de cuentas era lo que sabía hacer y le gustaba además mientras leonor crecía en belleza e inteligencia buscaría continuar sus estudios pero sus padres se oponían rotundamente a ello para leonor si no podía continuar sus estudios tampoco se quedaría para casarse con alguien del pueblo o uno de aquellos forasteros que trabajaban en la construcción de la presa y que en ocasiones dejaban su campamento para ir a la plaza a chulear a las muchachas más de alguna vez alguna de ellas se la creía y al poco tiempo se quedaba abandonada y preñada no eso no era lo que quería su padre además quería buscarle un buen partido no el único camino que le quedaba era hacerse monja la tarde en que ramiro escuchó de leonor la decisión de convertirse en monja en la presa había sonado una gran explosión muchos hombres quedaron entre el barro y las rocas sus cuerpos fueron sacados en fragmentos el chisme se propagó por todo el pueblo ellos aprovecharon para irse a refugiar en el recodo del arroyo donde siempre se reunían para platicar de sus cosas la decisión que estaba firmemente tomada le

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en una de esas noches·jesús baldovinos romero cayó como piedras hirviendo pero nada más se resignó con un levantamiento leve de hombros no podía ofrecerle nada y mucho menos se atrevería a robarsela no dijo tampoco nada de sus sentimientos que en aquel momento se contraponían por un lado tanto tiempo de compartir casi todo de conocerse de respetarse de apoyarse pero sin saber a ciencia cierta de qué se trataba iba a decir te quiero pero terminó por decirle que la adelfas silvestres olían muy bonito como el perfume que ella traía leonor sonrió agradecía que ramiro no dijera nada se dio cuenta que para ella también era difícil desprenderse de él pero no tenía otra opción por eso cuando leonor empezó a dar lecciones de catecismo a ramiro se le iluminaron los ojos aunque no le interesaba nada de lo religioso cualquiera que fuera su presentación si le interesaba estar cerca de leonor y a leonor conociéndolo no le cayó mal la idea de que aunque fuera de esa manera aquel gigantón aprendiera algo sobre dios por las tardes pretextando lecciones de conocimientos básicos leonor empezó a frecuentar las huertas y parcelas donde ramiro trabajaba a cambio de aquellas lecciones que luego terminaban por ser pláticas sobre agricultura y religión leonor llevaba casi siempre una canasta copeteado con frutas o verduras quesos o carnes hacia la iglesia ramiro no cabía de gusto de tener la atención y el tiempo de aquella que ya no era una niña sino una mujer además de hermosa inteligente y cuya voz se había suavizado aún más durante varios meses la amistad se había solidificado tanto que en el pueblo empezaron los rumores a leonor tanto en la iglesia como en la casa de sus padres le prohibieron esas visitas a ramiro a través de sus patrones le prohibieron acudir los sábados por la mañana a catecismo e incluso redoblaron sus actividades tanto que desde las cuatro de la mañana hasta las ocho de la noche se dedicaban a supervisarlo dejando para sus actividades personales muy poco margen apenas si almorzaba y comía al terminar la jornada se bañaba para meterse directamente a la cama y así todos los días cada uno en su claustro particular refunfuñaba entre dientes aunque sin decir nada sabía que nunca descuidaron sus labores que se trataba del simple hecho de construir aquella amistad y después ambos quedaban dormidos recordándose mutuamente ii la iglesia de san sebastián había sido dividida para varias de las acciones que se habían propuesto enfrentando la andanada de iglesias apócrifas que se habían venido desarrollando ahora solo bastaba decir que eran iglesia registrarse en algún departamento gubernamental y sin más requisitos que el pago respectivo del formato ya estaba constituida una religión por ello la consigna era luchar denonadamente contra ese embate aparte del comunismo que amenazaba cada vez más con entrar a los hogares de un lado la iglesia que daba cabida a los rituales propios la administración por otro lado la zona de dormitorios de los padres una sección más dedicada a las monjas y al catecismo y una cuarta sección donde convergían salidas de cada una de las tres anteriores un enorme jardín que incluía una pequeña cancha zona arbolada zona de comedores y otra de juegos para niños protegido con una alta tapia de piedra leonor si bien había resentido alejarse de ramiro se había refugiado en cuerpo y en alma a su labor ayudaba a las madres desde muy temprano 2

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en una de esas noches·jesús baldovinos romero a hacer la comida de todo el día preparar dulces y ponches para vender y obtener retribución por aquella labor y mejorar las condiciones del lugar por las tardes la doctrina a los niños y más tarde los estudios bíblicos y por supuesto los obligados rezos en más de alguna ocasión era confinada a un pequeño hospital que se había implementado en aquel enorme jardín donde se atendía a gente de muy escasos recursos que regularmente se trataba de jornaleros y puesto que muchos de los que trabajaban en la construcción de la presa recibían en un dispensario en su propio campamento ya muy entrada la noche terminaba de curar limpiar o aconsejar a aquellos hombres y mujeres que incluso no hablaban el español ramiro miraba entre suspiro y suspiro por las rendijas de la casa cómo la luna se deslizaba por el cielo Últimamente había tenido dificultades para conciliar el sueño pese a que el cansancio era extremo como mera distracción no tanto como somnífero encendía la radio en alguna estación del centro capital repasaba en su memoria los momentos compartidos con leonor y se recriminaba por qué no había tenido nunca el valor de decirle lo que sentía por ella y luego callaba su conciencia y su regaño al recordar que no había nada qué ofrecerle de hecho era mucho más inteligente que él no había podido llegar hasta donde ella lo había hecho seguía siendo el mismo animal de trabajo de siempre iii entre las muchas mentiras que las autoridades decían estaban aquellas sobre la salud en más de una ocasión decían que de lo que enfermaban era de una cosa y al final resultaba ser otra o simplemente los apoyos para erradicar ciertas enfermedades sobre todo en lugares tropicales con aquel no llegaban una mentira más no sería la diferencia pero de eso se enteraría muy tarde leonor de no ser porque ocupaba de manera urgente medicamentos para atender un pequeño brote de dengue y tuvo que acudir al campamento de la construcción de la presa los hombres la miraban pasar y aunque su mirada la recorría de arriba abajo ninguna palabra que la ofendiera salía de aquellas bocas supo entonces que de lo que se trataba no era precisamente de dengue sino de una especie de paludismo el médico le había explicado que el virus muta y se hace mucho más agresivo incluso en esta ocasión se acompañaba de sangrados internos que eran difíciles de detectar y el paciente podía morir desangrado antes de que se diera cuenta el médico le dio algunas indicaciones y le comentó que no se trataba de una enfermedad cualquiera seguramente podría haberse gestado otra variedad de aquella enfermedad y que no se estaba contagiando por los moscos sino por el contacto con las personas le recomendó una serie de estrategias para atender a sus pacientes y evitar el contagio tanto de ella como de las demás monjas y de sus propios familiares las jornadas de trabajo se habían incrementado en el convento debido a que la incidencia de aquella 3

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en una de esas noches·jesús baldovinos romero enfermedad había aumentado incluso desde la sierra bajaban enfermos con aquello se suponía era exclusivo de esta zona muchos de ellos no alcanzaban a llegar al pequeño hospital improvisado y carente de los más mínimos recursos y sobre todo que en el campamento no los recibían por no ser trabajadores los muertitos apenas llegaban al panteón y eran enterrados sin mediar rezos o reclamos por los familiares a sabiendas que aquella era una enfermedad que podía diezmar a la población el temor creció de tal modo que la gente del pueblo se encerraba más temprano que de costumbre e incluso solo salía para lo más indispensable animal ajeno que llegara a entrar a casa lo mataban no fuera a ser que estuviera contagiado y llevara con ellos el mal hombres y mujeres independientemente de su corpulencia de su edad de su nivel económico en pocas horas empezaba con dolores de cabeza sudoración extrema vómitos dolor de cuerpo náuseas y mareos fiebres altas y con nada podían parar ninguna de esas manifestaciones de tal manera que en poco tiempo aquella dureza se convertía en un ente escuálido y amarillo las sábanas quedaban empapadas y con un fuerte aroma a cobre leonor se sentía impotente niños mujeres y hombres apenas se posaban en la cama y casi inmediatamente era desocupada para que aquellos cuerpos fueran directamente al panteón en tan solo un mes la población del panteón aumentó considerablemente llegando a ocupar espacios de los caminos o de las parcelas vecinas al lugar leonor buscó la manera de que sus superioras e incluso los sacerdotes solicitaran ayuda pero ante las solicitudes se respondía con un las autoridades civiles deben ser las responsables lo demás queda en manos de dios del mismo modo las autoridades locales estaban maniatadas parte de una remesa de medicamentos llegó al campamento de obreros pero a la comunidad no se distribuyó alguno la impotencia se anidaba en el corazón de leonor que haciendo esfuerzos por mantenerse despierta vigilaba las camas de aquellas gentes la enfermedad pareció dar marcha atrás en ese respiro leonor era enviada a su cuarto para que descansara pero no podía conciliar sueño apenas si podía permanecer poco tiempo en su camastro que parecía encenderse se hincaba con las rodillas desnudas en las baldosas ásperas y frías y rezaba hasta casi amanecer el dolor de sus piernas siempre era menor a lo que pasaba en su alma los rezos y las peticiones personales nunca le dieron satisfacción las pocas ocasiones que llego a conciliar sueño las imágenes de ramiro aparecían una y otra vez en su cuerpo se mezclaron entonces dos fuegos aquel que era originado por su fervor y entrega divina y aquella que como mujer apenas recién descubría poco a poco aquello se fue convirtiendo en un despeñadero en un abismo en una intranquilidad permanente su pensamiento fue cambiando tanto que empezó a dudar de su creencia que no era lo mismo que de dios pero ante la escasa respuesta según ella empezó a dudar del mismo dios ese debate en su alma la calcinaba todas las noches también ese otro fuego recién descubierto la fueron desfalleciendo su cuerpo ardía y sabía que no era de enfermedad ni de devoción o de crisis religiosa su cuerpo ansiaba el correoso y duro cuerpo de ramiro sus sábanas amanecían húmedas aunque no con el aroma a cobre de la enfermedad sino de flores de naranjo de parota de luna desvelada sus senos se endurecían su entrepiernas ardía y necesitaba aquel otro cuerpo que la estrujara y le hiciera sentir mujer su deseoso cuerpo fue perdiendo fuerza su alma decayó de ánimo no era suficiente que la congregación rezara para que recuperara la fe y la alegría que le caracterizaba y sin embargo ella siguió cumpliendo con sus 4

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en una de esas noches·jesús baldovinos romero obligaciones por impulso por la tozudez que era lo único que le mantenía en su propia identificación las acciones que hacían disgregadas del resto del estado y del país del resto de la población no fue suficiente para alejar la enfermedad y aunque no causó los estragos del inicio retornó con una nueva cepa más dolorosa aquellos que se contagiaban se revolcaban de dolor leonor se dio cuenta de que padecía la enfermedad no por el dolor sino por el olor a cobre aunque aun podía realizar las labores su cuerpo no respondía y pronto se dio cuenta de que empezaba a ver cosas que no eran reales o al menos de eso se dio cuenta cuando llamó a gritos a una mujer negra que golpeaba a su hijo cuando la mujer volteó a leonor le dio un vuelco el corazón al ver semejante monstruo su cerebro siempre lúcido le decía que aquello no era real que era parte de su delirio dejó la charola con los medicamentos y avanzó entre las camas hasta llegar a aquella donde la mujer azotaba al niño por supuesto que no había nadie en aquel sitio sin más testigos más que los moribundos del pueblo y los venidos de la sierra y del otro lado del río fue necesario en breve encerrarla bajo llave veía de pronto cómo de las paredes y de las sombras surgían enormes monstruos su lucidez se mantenía en lucha a través de los rezos como queriendo exorcizarlos solo que una de esas oscuras noches no supo cuál era la realidad y cuál era la fantasía una de aquellas figuras había entrado desde una enorme ventana cerrada con cristal y madera y se había sentado frente a ella su mandíbula apenas se sostenía unos enormes colmillos blanqueaban y entre ellos se escurría una especie de baba amarilla en un parpadeo que dio aquel ser abrió las fauces y alcanzó con su lengua su cara y con los colmillos una parte de su abdomen entre gritos cayó al suelo en medio de la sangre que emanaba de su cuerpo y en su rostro un enorme dolor se le incrustaba como si la hubieran quemado la congregación acostumbrada a los gritos de leonor y de la hermana sara que a sus ochenta años gritaba como una niña de diez años no acudía a atenderla a la mañana siguiente encontraron a sara muerta y a leonor en medio de un charco de sangre el médico del campamento apenas si pudo unir los bordes de la herida que corría desde el lado derecho del abdomen hasta el hombro izquierdo y en el rostro una cicatriz como si le hubieran echado ácido leonor refirió al médico que no le dolía nada y se sumió en un sueño como no lo habría hecho en muchos días antes retornó a su claustro más débil la enfermedad que había desolado a la región pronto cedió dejando una estela de dolor y soledad en aquellos lugares que recrudecían cada día más su condición de páramo a diferencia del campamento donde al parecer no causó tanto estragos además estaban terminando la construcción de la presa se rumoraba que hubo alguno que otro desaparecido pero también se decía que alguno de ellos fueron a dar al fondo de los pilotes de concreto para que fungieran como los guardianes de la presa y no se la fuera a llevar el agua pero solo se trataba de eso de rumores incluso aquella donde se contaba que se aparecía un hombre de negro en un corcel negro en el convento solo la muerte de sara fue de lamentar leonor continuaba en su cuarto entre calenturas gritos de dolor y las alucinaciones hubiera querido que su fe nunca se hubiera quebrado que su lucidez se mantuviera intacta pues eso la podía salvar pero ahora dudaba no sabía qué era cierto o qué no en aquella situación pidió que ramiro la visitara iv a ramiro le habían dado la noticia de que leonor estaba enferma pero no sabía gasta qué grado durante la desolación se había refugiado en las labores del campo y todos los días pensaba en ella pero no podía hacer nada no tenía permiso de sus patrones para dejar las labores so pena de ser castigado y aunque sabía que no estaba permitida la 5

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en una de esas noches·jesús baldovinos romero esclavización terminaba siempre por sentirse esclavo de cualquier manera su trabajo le rendía los frutos necesarios para mantener a su familia y los pocos gustos que se daba cuando llegó el mensaje desde la iglesia ramiro llevaba un pichel lleno de leche hacia el mercado hizo la entrega y pidió ahí mismo permiso para acompañar al monaguillo mensajero le otorgaron el permiso ante su propia sorpresa aunque cuando lo pensó más detenidamente se dio cuenta que le habían dado a la iglesia de llevarlo no a él de acudir a ella encontró a leonor en su cama atada de las manos y de los pies los ojos hundidos la piel gris marcadas ojeras el pelo revuelto sintió un enorme dolor al ver en aquellas condiciones a quien hubiera sido tal vez la más hermosa mujer del pueblo se acercó y la abrazó la calidez de aquella corpulencia pareció darle un breve descanso a su rosario de dolores aquel enorme hombre se estremecía leonor con dificultad le dijo que no llorara que eran los extraños caminos del señor lo que los había puesto en esa situación dejaron el lugar para que ambos platicaran a sus anchas leonor le pidió a ramiro que cuando ella muriera deseaba ser cremada pero la iglesia no lo iba a permitir sobre todo por ser monja que hiciera todo lo posible por hacerlo pero si no lo lograba que la enterrara con su rosario y le echara agua bendita que le rezara con el ataúd abierto sabía que ese amor que había mantenido en secreto la iba a salvar con el fuego se purificaría y si no al menos sabría quién habría vencido al final y no quería que fuera el mal por eso necesitaba de su ayuda la despedida fue un tierno beso que ella buscó ramiro se sentía incómodo y perplejo sabía que aquello era una despedida efectivamente por la tarde leonor había fallecido v la noticia llegó cuando ramiro metía las cabras al rancho de piedra se le doblaron las piernas pero decidido enfiló hacia la iglesia el caporal le advirtió que se regresara que no tenía permiso de salir ya sabes como son los patrones no seas necio fue lo último que escuchó su sola presencia causó malestar entre las autoridades religiosas entre los pocos civiles acomodados que había acudido al llamado de las monjas incluso hubo patrones que le incitaron a dejar el lugar y se dejara de locuras cómo iba a quemar a leonor además la familia de leonor también contaba la necedad de ramiro solo provocó que las autoridades lo sometieran por la fuerza y lo recluyeran en la cárcel del pueblo vi los rituales de enterramiento fueron muy sobrios solo la madre de leonor y sor angélica la más buena de las hermanas acompañaron a la carreta que llevó el ataúd hasta el panteón que se había derramado de muertos algunos de los hombres del pueblo agradecido por que aquella monja había atendido a su hija sin miedo al contagio o sin repudio y había ayudado también a bien morir a su mujer hizo la cepa bajo uno de esos árboles que echan unas flores y con las que le hacía coronitas a sus alumnas de catecismo ahí bajo uno de los árboles que más le gustaban fue enterrada leonor 6

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en una de esas noches·jesús baldovinos romero vii ramiro salió de la cárcel al poco tiempo el castigo le fue levantado solo cumplía con los deberes naturales de su condición por las tardes se refugiaba en el recodo del arroyo en las pozas donde se bañara con leonor por las noches se recostaba en uno de los ranchos de piedra donde dormían los animales con ayuda de un aparato hecho con una lata con petróleo y como mecha una tela vieja repasaba con una lectura entrecortada algunos libros que leonor le había regalado o alguna publicación que había ido a parar a manos de ramiro luego de cubrir una pequeña cantidad a alguno de los trabajadores de la presa viii algunos pobladores de san sebastián afirmaban que los habían despedido el trabajo seguramente se acabaría muy pronto esperaban solamente que el presidente del país viniera a inaugurar la presa pero eso ya no lo verían los del campamento ellos tal vez siempre y cuando el destacamento militar que protegía el lugar les dieran permiso como no sucedió al parecer aquello era una fiesta de despedida hasta san sebastián se escuchaba la algarabía durante las tardes y parte de la noche en ocasiones balazos o riñas botellas que se quiebran en medio de ese festejo llegaron con la primera noticia la madre estela había fallecido la encontraron en uno de los árboles más frondosos del jardín donde convergían la iglesia el convento y las habitaciones de los curas la habían hecho pedazos cada una de las partes de su cuerpo colgaba de las ramas de los árboles el siniestro espectáculo concluía en el tronco la cabeza de la monja estaba clavada varias varas puntiagudas la atravesaban un hormiguero eso era el pueblo nadie sabía quién podría hacer aquello y sobre todo a una monja a una mujer dedicada a la vida de dios las autoridades civiles no sabían qué hacer y menos con la presión de la iglesia que demandaba el esclarecimiento del caso ix a fray antonio lo encontraron en su oficina hincado con unos enormes clavos atravesándole las corvas los brazos abiertos en cruz los ojos extirpados la lengua mutilada la binblia abierta ante su cuerpo su tronco echado hacia atrás x a lazarita una de las monjas más jóvenes del convento la encontraron desnuda con una cruz insertada en sus genitales las manos abiertas atravesadas con clavos muchos clavos los pies cortados desde el tobillo xi a tobías lo encontraron amarrados de pies y manos el estómago abierto las vísceras no aparecía por ningún lado en su lugar un lechón abierto del abdomen y sin vísceras xii al parecer todas las muertas estaban relacionadas con el clero dijo el jefe de la montada se equivocaría por que a quienes encontraron después fueron al presidente municipal y al padre de leonor al primero le cocieron la boca le cercenaron los genitales enrollaron su cuerpo en alambre de púas y lo 7

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en una de esas noches·jesús baldovinos romero dejaron colgando en una pitirera al padre lo encontraron colgado en uno de los árboles de la plaza con la boca llena de piedras y las orejas cortadas xiii la conmoción cundió hasta en el campamento parecía que aquello fuera el punto final solo bastaron dos días para que aquel sitio quedara solo el jefe de la montada tomó el lugar del presidente no sin ciertas reservas pese a ser uno hombre bronco y atrabancado lo primero que hizo fue pedir el apoyo militar que en breve llegó la zona habitacional de los trabajadores que sostenían a la presa se ubicaba mucho más allá del campamento muy cerca de la misma presa pero no habría de correr riesgos la seguridad nacional por encima de todo los autos militares patrullaban el pueblo levantando polvaredas la gente del pueblo reforzaba las puertas y no dejaban que los niños ni los muchachos ni los más verijones salieran cuando oscurecía las mujeronas hacían cuentas la enfermedad se había ido con algunos medicamentos a otros se les habían cortado los delirios con ojos de venado el hambre se espantaba con chile y gordas gruesas hechas de semillas del campo pero la muerte y sobre todo ese tipo de muerte nunca antes había pasado cosas así si los huracanes las inundaciones las persecuciones militares alguno que otro temblor las enfermedades pero ninguna cosa como aquella es más hasta los perros se encerraban o se repegaban a las paredes como queriendo huir de las visiones que tenían xiv pese a los militares encontraron al padre rodrigo en el altar de la iglesia crucificado unos enormes ganchos lo sujetaban en diferentes parte de su cuerpo de tal manera que parecía un cristo flotando no había parte de su cuerpo que no le hubieran quitado su piel aquella masa escurría sangre todas las hipótesis se vinieron abajo para las autoridades quedaban en ceros xv a ramiro lo vieron cuando caminaba cerca del borde del río un destacamento militar lo siguió hasta los camalotes tuvieron que bajar algunos y atravesar en la parte más baja del rio para darle alcance en uno de los paredones lo atrinchilaron lo interrogaron sobre dónde había estado y a dónde iba y más preguntas que no terminaron hasta que llegó otro automóvil habían encontrado a la madre superiora en el borde del río un poco más abajo de donde dieron alcance a ramiro de esa manera aquel hombre desconcertado se convirtió en el 8

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en una de esas noches·jesús baldovinos romero culpable de tan espantosas muertes nadie supo cómo llegó el chisme al pueblo pero en poco tiempo haciendo uso de mechones para alumbrarse en la noche llegaron hasta donde estaban los militares estos al verse en desventaja numerosa no hicieron otra cosa sino dejarles a ramiro a patadas golpes con puño o palos incluso a pedradas lo llevaron hasta la plaza del pueblo ramiro no supo nunca salir de su estupor parecía que su lengua había crecido y le ahogaba cada vez más aquella noche la presión que había vivido el pueblo dio rienda suelta a su cauce lo colgaron y ahí lo golpearon hasta que perdió el conocimiento y la vida a su cuerpo lo rociaron con petróleo y le prendieron fuego aquel que le negaron a sor leonor al parecer aquella pesadilla había terminado xvi dicen que los encontraron casi hechos papilla eran cerca de cincuenta militares los que fueron a recoger sus cadáveres no podían separar la masa sanguinolenta de sus ropas parecía que los habían hecho papilla con las piedras del rio incluso muchas de ellas se sumergían en las masas de sus cuerpos las cabezas las cincuenta cabezas las habían separado de sus cuerpos y ensartado en unas estacas haciendo una especie de guardia fúnebre todas mirando en dirección a donde se encontraba la iglesia nadie pudo dar una explicación los militares que recogieron los cuerpos de sus compañeros apuraron el paso se corrió el rumor de que el narcotráfico estaba cobrando las vidas de aquellos que atentaban contra su negocio muchos no opinaron pero meneaban la cabeza pues aquello era mentira en el pueblo lo sabían los militares lo sabían los curas y las monjas también no habían sido los narcos esa misma tarde una extraña mortandad de perros se dio cita en la plaza casi todos los perros del pueblo se dieron cita solo para caer fulminados una de las ancianas del pueblo comentó que se morían porque algo amenazaba a sus dueños y los perros habían dado su vida por sus amos pero que no todos correrían la misma suerte alguien que la escuchó le dijo que se callara que no asustara más la mujer se calló cerró los ojos y se quedó quietecita quietecita muchos no esperaron más cargaron sus carretas o animales y se marcharon esa tarde hubo mucha muerte rumbo al estado vecino dicen que muchos se cayeron porque se derrumbó el camino y cayeron al despeñadero otros dicen que cuando eso ocurrió los animales enloquecieron y pegaron carrera llevándose entre las patas a sus dueños que tuvieron una muerte muy golpeada conforme la noche maduraba se escuchaban gritos en diferentes lugares del pueblo en sus casas cada uno hacía todo lo posible para no dormirse algunos aparatos de petróleo languidecían causando un mayor temor en sus dueños se aferraban a la luz como si eso los salvara del miedo o de la conciencia los gritos se convirtieron en una especie de delirio para los habitantes de san sebastián dicen que muchos enloquecieron esa noche san sebastián había amanecido en completo silencio los enloquecidos habitantes caminaban sin rumbo con la mirada perdida hablando incoherencias otros más salían de sus casas llorando muchos de sus familiares habían muerto poco a poco el lugar se convirtió en un desierto enterraron a sus deudos se llevaron a sus locos 9

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en una de esas noches·jesús baldovinos romero y se perdieron xvii el padre isidro reunió información de lo acontecido en aquel sitio el conventoiglesia había quedado en ruinas le habían dado hospedaje en la zona habitacional de la presa supo que meses más tarde una fuerte tormenta acabaría con las huertas y las parcelas que además había crecido el rio y el arroyo y se había llevado el panteón el cerro se desgajó y terminó por enterrar a san sebastián alguna que otra tumba y alguna que otra casa se asomaban como para dar fe de que alguna vez existió el lugar el padre isidro terminó por llegar al convento entrar a los diferentes cuartos husmear en cada rincón el último lugar que inspeccionó fue el cuarto de leonor nada había ahí que le dijera algo sin embargo cuando se iba a retirar le dio una patada a la cama de gruesa madera en señal de su cansancio y frustración un sonido hueco le hizo agacharse y buscar con delicadeza en la madera una de las patas sonaba hueco de su interior retiró una serie de hojas escritas a mano xviii dicen que el padre isidro encontró la verdad en aquel sitio pero después de eso nadie supo de él xix de esta manera es ahora aquel lugar si te fijas bien allá a lo lejos se ven solo unas pocas tumbas un árbol que no deja de echar flores blancas aunque no sea temporada de las casas ya no hay nada del campamento tampoco solo allá donde la montaña empieza quedó la presa y en el valle aquella iglesia aquí ya nada quedó solo esos rastros para la memoria dicen que por eso es este sitio hay tanto accidente ¿cómo la ves xx -baja la velocidad allá adelante hay dos personas fotografía de portada téxel iván valdovinos jiménez interiores 1,9,10 alumnos de la preparatoria lázaro que piden aventón ja mira una es una monja y cárdenas de las guacamayas mich 2 3,4 5 6,7 8 11 jesùs baldovinos romero 10

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la nopalera e ediciones apoyo editorial ulises u sueño colectivo fuimos hombres comunes somos aves cobijadas de luz seremos polvo bendecido por las palabras escritores_lc@hotmail.com escritoresdelazaro@gmail.com en una de esas noches © 2010 jesús baldovinos romero

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