Bosques imaginario Diana Ferreyra

 

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habitación para dos diana ferreyra colección bosques imaginarios la ciudad de los violines espacio libre sueño colectivo

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habitación para dos encuentro la chica de lentes estaba cansada de encontrarse a cada pelafustán que la dejaba ir solo por su ausencia en antros bares o en tables estaba fastidiada de saber que sus grandes amores que prometían la eternidad en las manos besaban a otras o cumplían deseos ajenos menos los de ella se desesperaba por tener que soportar que sus grandes amores vieran los pechos de otras mujeres las piernas de otras mujeres los ojos de otras mujeres se angustiaba pensar que ella viviría engañada pronto vio a la chica de ojos verdes tomando un café se acercó a platicarle como si se conocieran desde hace años se miraron y decidieron dejar a los pelafustanes para irse juntas de viaje en el coche que papá y mamá no prestaban pero antes de eso se escondieron en una pared para besarse como lo harían desde ahora bosques imaginarios

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habitación para dos aparición decían que un hombre se escondía debajo de una cama cada noche la tía la esposa y la mamá juraban verlo hasta que la hija decidió cuestionarlas las notaba inquietas es que hay un hombre debajo de la cama hija es grande grande ¿y qué les hace no lo podemos decir ¿por qué se quedaban calladas esa misma noche la hija durmió en el cuarto donde se aparecía de olor fresco y piel resistente se montó su piel caliente se amasaba con lo que ella imponía oliendo a vainilla siguieron en la madrugada y bien hija ¿se te apareció el hombre ¿por qué preguntas porque ya no ha venido a asustarnos desde hace muchas noches la hija sonrió ahora era la preferida bosques imaginarios

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habitación para dos despedida ya los tenía cuidándolo desde mucho tiempo es que ellos eran niños crecieron juntos y se iban en las tardes a recolectar conchitas yo no notaba nada en ellos pues se empujaban se picaban las costillas y se rayaban las manitas con lapiceros de colores ella iba a la casa muy seguido a terminar de hacer sus tareas o a cambiarse los calcetines sucios luego de correr yo los veía contentos eran casi hermanos después cumplieron quince años y él bailó con ella pronto se separaron y se dejaron de ver ocho años se volvieron a encontrar empezaron a salir de noche se invitaban a comer corrían juntos caminaban juntos aprendieron a cocinar postres veían películas y se quedaban toda la tarde en la sala un día toqué la puerta y nadie respondía hasta que pude abrirla pero en una habitación escuchaba jalonear las cobijas ahogarse en ellas así duraron hasta que se quedaron callados dormidos abrazados quizá besándose tal vez soñando ahora me senté a esperarlos pues ya sabía que pronto yo debía irme de la casa esta noche empezaré a hacer maletas bosques imaginarios

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habitación para dos compañías estaban para mí mientras sus ojos no se escapaban penetraban los cada uno de los objetos que se imponían por su presencia tibios no me quitaban la vista aunque ella temblaba podía interpretar todo lo que no podía decirme lo que se callaba lo que su cabello escondía luego se recostó conmigo dejó que los viera pues señalaban las siguientes constelaciones las que no podía ver pero al cerrar los ojos me llevaba a dirigía a las estrellas pronto durmió mientras abrazaba a sus piernas hasta quedarse quieta me levanté de la cama para asomarme a la ventana contemplé el aire siendo invisible para mí volteé a verla y aún estaban para mí diciendo que las acompañara a este paso no me dejarían ir siquiera a ver a qué hora estaba el café bosques imaginarios

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habitación para dos esperar ella lo percibía dejaba el rastro de las colillas de cigarros de los libros hojeados de esas cosas que dejó en casa antes de irse iba con ella a todas partes caminando en medio de la niebla alcanzando los árboles persiguiendo a las mariposas la acompañaba dentro de su cuello entre sus palmas y ombligo estaba con ella la seguía con la mirada en las callejuelas cuando encontraba una moneda de la buena suerte o al cruzar las calles donde antes hubo trenes y ahora charcos llegaba de noche a su lado y la acompañaba a quitarse las ropas pesadas de lo cotidiano a verla con una sola luz mientras los moscos se electrocutaban con el tacto la dejaba recostarse en la almohada que ya no usaba en el hueco del colchón y en el ropero donde se escondían dormían hasta en la madrugada para despertarse y ver la escena de cómo él intentaba calmar la sangre que le escurría de la boca para caer en el baño y dejarse desangrar justo cuando le agradecía por elegirla en esta vida se acostaban nuevamente para esperar el día en que ella iba a partir a su lado bosques imaginarios

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habitación para dos solución le ganamos al tiempo sin que nos esté vigilando sabes bien a qué me refiero temo que no sea el indicado para seguir pero me das la oportunidad bueno ya sabes es que yo contigo me siento contento o no sé si también estés feliz a mi lado porque tienes frío y no sé pero desde hace horas ya saben mis papás que estás conmigo no te quise decir porque luego ibas a brincar como loca o abrir la puerta no temas no te me pongas así tranquila ya ni modo ya se percataron bueno podemos seguir platicando ellos no son tan fijados solo se asustan que te quedes embarazada o algo así pero de lo demás no se deben preocupar bueno es que perdona pero me dejas sin aliento yo no sé cómo le haces pero estoy contento contigo ¿en serio en serio de verdad estoy contento contigo peeero ¡¿qué diablos haces no quiero que sepan tus papás que estoy contigo creo que será más rápido con un cuerno de chivo ¿tendrás uno bosques imaginarios

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habitación para dos confesiones hija quiero decirte que ese hombre no te conviene ¿por qué porque creo que te está llevando a malos pasos ¿en qué sentido solo te quiere encamar hijita y yo le veo intenciones muy malas ¿en serio bueno es que pues a mí me cuenta lo que te quiere hacer ¿cómo qué todo lo que me hace a mí en las noches bosques imaginarios

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habitación para dos contemplación estamos contemplándonos sin luz ni teléfono solo estamos observando el reflejo de nuestras siluetas luego sentimos que retumban las paredes que se agrietan pero nos contemplamos la música colapsa el estéreo se descuartiza empiezan a caer las estrellas del cielo pero nosotros nos contemplamos vienen las nubes a cubrir las ventanas sudadas se rompe la llave de agua corren las ratitas que salen de la coladera las cucarachas hacen una fila india para escapar también las termitas y las pulgas las puertas se dividen en cuatro fragmentos las tacitas se quiebran y la olla que dejamos se parte gracias al punto de ebullición nosotros nos observamos las voces se ahogan de los demás el semáforo del exterior se derrumba y se jala los cables que chisporrotean al calor de la electricidad sentimos cómo el suelo ya no tiene fuerza nosotros nos contemplamos sin dejar rastro para mañana pues mañana ya no habrá más vida para sonreírnos y decirnos valió la pena recordarte antes de despedirnos bosques imaginarios

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diana ferreyra morelia michoacán nació el 11 de mayo de 1990 pasante de la licenciatura en lengua y literaturas hispánicas de la umsnh actualmente realiza su tesis y publica en distintos medios para mantenerse un poco distraída en vez de estar haciendo dibujitos en servilletas del café sin embargo hace esas cosas con más palabras en la cabeza jugando con las cucharas y clips que tanto le gustan diana ferreyra © 2012

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