Voces en el Fénix Nº 15 | Perros de la calle

 

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la revista del plan fénix año 3 número 15 junio 2012 issn 1853-8819 perros de la calle la seguridad es un tema que atraviesa al país en su conjunto la sociedad se encuentra inmersa en un debate que involucra a las acciones de los sectores políticos medios de comunicación y fuerzas de seguridad los avances logrados y las cuentas pendientes de nuestra democracia.

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sumario nº15 junio 2012 editorial abraham leonardo gak la seguridad y el control social el rompecabezas de la seguridad democrática a m binder 06 estado débil e inseguridad una cuestión a resolver d o cuenca 12 el problema de la inseguridad no existe n rodríguez games s fernández 18 mendoza en donde la inseguridad la tiene el gobernante g conte 24 capitalismo y criminalidad m ciafardini 30 medios de comunicación y discursos de la inseguridad s mazzuchini 38 seguridad para todos territorios y policiamientos grupo cas-ides 46 prevención de la violencia juvenil m appiolaza 52 la prevención comunitaria un desafío para la seguridad democrática a baudino 58 políticas de desarme en la argentina c concaro 64 modernizar la investigación penal en la provincia de buenos aires g nicora 70 la política de seguridad ante el análisis de problemas criminales concretos m s porterie 76 la criminalidad financiera como problema de seguridad pública p m biscay 84 seguridad privada y seguridad pública m e carrasco 92 el surgimiento de la estadística criminal en la argentina h olaeta 98 la construcción disociada de las estadísticas oficiales sobre la criminalidad g e ganon 106 la producción de conocimiento oficial sobre seguridad en la argentina p honisch d kosovsky 112

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autoridades de la facultad de ciencias econÓmicas decano alberto edgardo barbieri vicedecano humberto luis pérez van morlegan subsecretario general walter berardo secretario académico josé luis franza secretario de investigación y doctorado eduardo scarano secretario de hacienda y administración césar humberto albornoz secretario de extensión universitaria emiliano yacobitti secretario de bienestar estudiantil federico saravia secretario de relaciones académicas internacionales juan carlos v briano secretario de graduados y relaciones institucionales catalino núñez director gral de la escuela de estudios de posgrado catalino núñez voces en el fénix es una publicación del plan fénix issn 1853-8819 registro de la propiedad intelectual en trámite consejo directivo de la facultad de ciencias económicas claustro de profesores titulares humberto luis pérez van morlegan maría teresa casparri josé luis giusti enrique luis scalone leopoldo halperin weisburd walter fabián carnota gerardo fernando beltramo pablo cristobal rota suplentes héctor chyrikins heriberto horacio fernández juan carlos aldo propatto claustro de graduados titulares gabriela verónica russo luis alberto cowes roberto darío pons mayra daniela trujanovich suplentes rubén antonio arena Álvaro javier iriarte daniel gonzález jaime josé korenblum juan carlos jaite claustro de estudiantes titulares juan manuel oro natalia indelicato ailen cristina risso bruno razzari brion suplentes julián gabriel leone césar agüero maría laura fernández schwanek diego alejandro parras los artículos firmados expresan las opiniones de los autores y no reflejan necesariamente la opinión del plan fénix ni de la universidad de buenos aires staff director abraham l gak comite editorial eduardo basualdo aldo ferrer oscar oszlak fernando porta alejandro rofman federico schuster coordinaciÓn temÁtica alberto binder secretario de redacciÓn martín fernández nandín producciÓn paola severino erica sermukslis tomás villar correcciÓn claudio m díaz fotografÍa sub [cooperativa de fotógrafos diseÑo editorial alejandro santiago desarrollo y diseÑo del sitio leandro m rossotti carlos pissaco córdoba 2122 facultad de ciencias económicas universidad de buenos aires ciudad autónoma de buenos aires teléfono 4370-6135 www.vocesenelfenix.com voces@vocesenelfenix.com

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la seguridad y el control social l a seguridad es una arista fundamental para la consolidación de un sistema democrático y como tal es imprescindible que esté presente en el debate académico en el imaginario social esta temática está fuertemente vinculada a la represión es decir a la búsqueda de la conservación del orden social a través del ejercicio del monopolio de la coacción física por parte del estado encarar este tema desde una perspectiva democrática implica el duro desafío de quitarnos de encima no sólo los prejuicios sino también la pesada mochila de nuestra historia reciente para mantenernos en la constante búsqueda de una sociedad más justa y equitativa que nos permita desarrollar nuestras actividades liberados del miedo el relieve y la vigencia que los derechos humanos han adquirido hoy en nuestro país deben incentivar la discusión y la investigación para aportar a la generación de un marco propicio para el sostenimiento de sus principios no es común que la academia se ocupe de esta temática pero la defensa de los nuevos derechos individuales y colectivos que se van incorporando paulatinamente a nuestra vida y que contribuyen a la consecución de una mejor sociedad nos obliga cada vez más a pensar la complejidad de esta problemática y su relación con los intereses políticos económicos y sociales de los grupos de poder que han ido consolidando a través del tiempo el control social que garantiza el mantenimiento de sus privilegios este número de nuestra revista nos permite entonces abordar desde múltiples ángulos los distintos aspectos que hacen al tema de la seguridad la convivencia de los derechos humanos ampliados con políticas diseñadas no para reprimir sino para garantizar la inclusión social y el ejercicio democrático de la comunidad debe ser el objetivo último en este sentido no debemos soslayar la responsabilidad que les cabe a los medios de comunicación que tras sus mezquinos intereses utilizan su indudable influencia en la opinión pública para simplificar la problemática azuzando como mejor respuesta ante una situación violenta y traumática el endurecimiento de penas y la mano dura la necesidad de la participación de los ciudadanos en toda política de seguridad también es un desafío que debe ser aceptado y estimulado desde luego un tema central es el diseño de políticas preventivas de la violencia juvenil contemplando la complejidad y multiplicidad de factores que intervienen en un área tan sensible avanzando en el debate hay algunos aspectos que usualmente escapan a la idea de seguridad y que sin embargo están muy vinculados a la misma nos referimos a los importantes movimientos financieros que se utilizan para legalizar dinero proveniente de la delincuencia el comercio ilegal la elusión y evasión tributaria la trata de personas y el tráfico de drogas tampoco debemos dejar de considerar algunas realidades la mayoría de las fuerzas de seguridad hacen lo posible por mantener e incrementar su cuota de poder y de autogobierno que les garantice un manejo discrecional de recursos por otra parte el aun limitado desarrollo económico la pobreza y la insuficiente presencia del estado son factores decisivos en los aspectos vinculados a la inseguridad así la extrema pobreza es el caldo de cultivo ideal para el incremento de una delincuencia que no tiene ni las consecuencias ni la importancia de la de guantes blancos pero que muchas veces es acompañada por niveles de violencia que afectan el estado de ánimo del conjunto de la población fogoneado hábilmente por ciertos medios de este modo y fuera de toda ingenuidad debemos tener presente que cada acción del estado responde a los poderes de turno que como bien sabemos utilizan múltiples acciones para la construcción de un estatus social que atienda y preserve sus intereses este número es una contribución al debate sobre la seguridad muchas veces presentada de manera interesada como una circunstancia penosa que sólo se soluciona con viejas y fracasadas recetas en nuestra opinión de lo que se trata es de lograr un equilibrio entre la responsabilidad del estado de garantizar la seguridad y la defensa de los derechos personales y colectivos de todos quienes formamos parte de la comunidad editorial abraham leonardo gak director

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por alberto m binder abogado uba miembro de la comisión directiva del instituto latinoamericano de seguridad y democracia ilsed el rompecabezas de la seguridad democrática dos visiones contrapuestas del modelo de seguridad y su vínculo con la democracia se encuentran en disputa el resultado de la misma determinará la posibilidad de alcanzar un horizonte de inclusión social la planificación e integración de medidas preventivas disuasivas y reactivas es clave para lograrlo 6 www.vocesenelfenix.com

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s e ha dedicado este número de la revista a uno de los problemas que más dificultades genera al presente desarrollo de nuestra democracia no sólo porque el estado actual de nuestras sociedades muestra dificultades en el manejo general de la violencia acrecentando incluso algunas de los motivos que históricamente la han explicado ­exclusión desigualdad prepotencia marginalidad abuso de los poderosos hacinamiento sino porque existe una cultura de la apología de la violencia que se transmite cotidianamente por los medios masivos de comunicación o si no es apología se trata de una manera frívola de presentar la muerte los daños la guerra y otros fenómenos brutales que extrañamente los hemos convertido en diversión nadie duda de que el problema de cómo construir una convivencia segura esto es pacífica tolerante frente a la diversidad y respetuosa de los derechos de cada uno es una de las tareas más difíciles que deben encarar los países de la región latinoamericana ello implica tanto nuevas miradas sobre la sociedad que funden nuevas formas de gestión de los conflictos como la rápida construcción de las herramientas indispensables para el con trol de la criminalidad en una sociedad democrática si aspiramos a un horizonte de inclusión social debemos aceptar que el aumento de los niveles de conflictividad es algo necesario y positivo dado que son muchas las nuevas voces que se suman al concierto democrático pero a la vez si no dotamos a nuestros sistemas políticos de complejas herramientas para acompañar esa conflictividad entonces la posibilidad de que se instalen nuevas formas de abuso de poder o de violencia puede incrementarse la urgencia de las nuevas políticas de seguridad se fundamenta en la necesidad de evitar dos fenómenos que se encuentran a la vista por un lado la sociedad violenta que socava las bases elementales de la convivencia democrática por otro la democracia autoritaria que renuncia a muchas de sus ideas elementales pese a esta urgencia todavía compiten en nuestra región dos modelos de política de seguridad que son antagónicos en muchas de sus dimensiones y que responden a visiones muy diferentes tanto del problema como de las soluciones admisibles en el caso de la argentina el debate se ha tornado transparente y la experiencia de las acciones y reacciones de casi una década han cristalizado en dos versiones políticas sin que todavía ninguna haya podido adquirir predominio sobre la otra en otros países el debate no es tan claro y las tendencias a un modelo de militarización encubierto incluso bajo la fraseología de seguridad democrática sigue siendo un peligro más que concreto es importante pues caracterizar en sus líneas directrices a ambos modelos de modo tal que el debate sea explícito las ofertas electorales más claras y los mecanismos de control sobre los resultados más eficaces creo que es útil comenzar a establecer los puntos centrales en los que estas posiciones mantienen diferencias esenciales 8 por alberto m binder

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el rompecabezas de la seguridad democrática 9 la urgencia de las nuevas políticas de seguridad se fundamenta en la necesidad de evitar dos fenómenos que se encuentran a la vista por un lado la sociedad violenta que socava las bases elementales de la convivencia democrática por otro la democracia autoritaria que renuncia a muchas de sus ideas elementales en primer lugar el modelo que provisionalmente llamaría populismo penal considera que los problemas de seguridad son antes que nada una cuestión policial que se trata en definitiva de darle capacidad autonomía y respaldo político a la institución policial para que ella al modo policial provea seguridad a la población y enfrente el control de la criminalidad ese modelo es el que se ha desarrollado con preeminencia hasta ahora y funda lo que hemos llamado las estrategias de doble pacto es decir un primer pacto de la dirigencia política con la policía y un segundo pacto de ella con sectores de la criminalidad que puedan cumplir funciones de control sobre otros sectores criminales o autorregulen la criminalidad y la violencia ya he señalado en otros escritos que esa estrategia no sólo es indeseable sino que se ha vuelto imposible de sustentar en el tiempo para el segundo modelo que llamaría el modelo de seguridad democrática ­aunque esta denominación necesita mayor reflexión y precisión la política de seguridad es más amplia compleja e integral se desarrolla a través de todo un sistema de instituciones que deben ser gobernadas por la dirigencia política la institución policial cumple una función importante dentro del sistema de seguridad pero no se le debe encargar el diseño ni el gobierno de la política de seguridad para eso están las nuevas estructuras del estado ministerios de seguridad más allá de los distintos nombres que se busca crear en la región en el primer modelo la seguridad gira alrededor de la policía en el otro la policía se integra a una política de seguridad más amplia gobernada por la dirigencia política y sometida al escrutinio democrático esto es lo que llamamos el gobierno del sistema de seguridad condición esencial de la política de seguridad democrática en el modelo del populismo penal las libertades públicas son concebidas en última instancia como un obstáculo como un menoscabo técnico que hay que tratar de superar o finalmente y con disgusto disgusto que se deja traslucir someterse a él cuando no queda más remedio en el fondo una mera concesión en el segundo modelo las libertades públicas son en definitiva lo que se busca proteger con la política de seguridad y ellas se manifiestan en el ejercicio respetado de los derechos incluidos los derechos ante los tribunales y las fuerzas de seguridad el primer modelo aunque ya no lo diga francamente mantiene la tendencia a la militarización que se expresa tanto en la forma de las organizaciones policiales como en el lenguaje del combate a la delincuencia y más grave aún con la incorporación de los ejércitos a la tarea de seguridad los sostenedores del modelo populista o demagógico se piensan y se presentan como representantes del miedo social y buscan convertir ese miedo en una retórica de mano dura que en los hechos implica siempre más poder para la policía y formas de control informal sobre sectores específicos a los que se identifica como portadores de un mal en el segundo modelo se reconoce la complejidad y legitimidad de la demanda ciudadana por mayor seguridad como una reivindicación de la vida pacífica pero se pretende construir un diálogo con la sociedad que no se sustente en el miedo y la transferencia de poder hacia sectores armados sino en la comprensión de las causas la enormidad de las dificultades de administración de las sociedades modernas convocando también al debate y la participación de distintos sectores sociales en particular en el control de las fuerzas de seguridad foros de participación ciudadana de la mano de la apelación al miedo social las industrias del miedo el populismo sostiene la demagogia punitiva es decir el recurso a un aumento de penas que sólo se cumple parcialmente no muestra efectividad y ha provocado la degradación de las cárceles el segundo modelo plantea la efectividad real de los instrumentos medidos por su capacidad para lograr resultados permanentes y no meramente simbólicos ni engañosos.

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en el modelo del populismo penal se sostiene que la policía y otras instituciones deben ser apoyadas emocional y políticamente y no se debe utilizar la transparencia para exponerlas en el modelo de seguridad democrática se entiende que el control es una herramienta central en la ejecución de las tareas de seguridad en especial las policiales y que la transparencia es también una herramienta útil en la construcción de la paz comunitaria y de la legitimidad de las fuerzas de seguridad de la mano de lo anterior en el modelo del populismo penal se entiende que es imposible de evitar niveles altos de corrupción policial y es preferible acompañar con impunidad esa situación antes que generar malestar en la policía o debilitarla ante la sociedad en el segundo modelo se entiende que la corrupción no sólo es inadmisible sino que hoy es el principal obstáculo para una verdadera profesionalización de la policía que es el reclamo principal de muchos cuadros de esa institución y el verdadero futuro de las instituciones policiales se entiende en el primer modelo que la autoridad policial depende del respaldo político aun en casos de abuso y corrupción en el segundo modelo se sostiene que la autoridad policial depende de su eficiencia y profesionalización en el modelo del populismo se concibe el control de criminalidad antes que nada como combate contra el delito callejero en particular el producido por ciertos sectores sociales jóvenes varones pobres el segundo modelo se orienta a desarmar fenómenos estructurados mercados ilegales pandillas interacciones regulares violentas etc presentes incluso en lo que llamamos delincuencia común ello lleva a una integración más elaborada y planificada de las medidas preventivas disuasivas y reactivas pensadas no en abstracto sino en relación a cada uno de los fenómenos criminales los trabajos que presentamos en este número buscan precisamente expandir la visión de los problemas de la seguridad vista desde la dimensión democrática ya sea mostrando con claridad las dos visiones indicando nuevos temas que en el primer modelo no aparecen como temas de seguridad delincuencia financiera seguridad privada mercado de armas etc mostrando la necesidad de construir nuevas y eficaces herramientas para el planeamiento en particular nuevos sistemas de información o mostrando los arquetipos y prejuicios que nos llevan a repetir formulas gastadas en la en el modelo de seguridad democrática se entiende que el control es una herramienta central en la ejecución de las tareas de seguridad en especial las policiales y que la transparencia es también una herramienta útil en la construcción de la paz comunitaria y de la legitimidad de las fuerzas de seguridad 1 0 por alberto m binder

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el rompecabezas de la seguridad democrática 1 1 hoy la criminalidad hay que verla mucho más como un tipo de negocio de allí los vínculos con nuevas formas del capitalismo antes que con los viejos arquetipos de la desviación social o el déficit de adaptación moral de los sectores desventajados de la sociedad respuesta a conflictos realizados por jóvenes se trata de brindar materiales para una discusión más amplia y profunda de un tema difícil en particular porque los propios sectores progresistas han quedado atrapados en una visión según la cual la solución del problema pasa por la resolución de situaciones de inequidad o pobreza como si la violencia o el delito fueran acciones que cometen los pobres claro que sectores vulnerables son captados por los mercados criminales y brindarles oportunidades de trabajo y educación impide o dificulta su reclutamiento pero esos mercados nada tienen que ver con la pobreza y están en manos de personas que realizan enormes ganancias hoy la criminalidad hay que verla mucho más como un tipo de negocio de allí los vínculos con nuevas formas del capitalismo antes que con los viejos arquetipos de la desviación social o el déficit de adaptación moral de los sectores desventajados de la sociedad a grandes rasgos estas son algunas de las principales diferencias de las dos visiones que hoy compiten en nuestro país lo que se trata de exponer es que más allá de la precisión de las caracterizaciones se encuentran en disputa dos visiones muy distintas del modelo de seguridad y su vínculo con la democracia la democratización es un proceso más lento de lo que quisiéramos que va pasando por distintos sectores de la vida social e institucional se trata en definitiva de democratizar la política de seguridad y ello no se logra simplemente con sustentar valores democráticos sino mediante una profunda renovación de las herramientas concepciones y técnicas propias de la política de seguridad a partir de allí podremos tener política de seguridad democrática de derecha o de izquierda en las múltiples combinaciones posibles pero no existe política de seguridad democrática si se prescinde de las condiciones de transparencia control dirección política debate público y eficacia técnica propias de toda política pública democrática en ese sentido el modelo del populismo penal que pretende girar sobre la autonomía policial y la demagogia punitiva no permite la democratización de esta área y mantiene las estructuras heredadas de un pasado autoritario el segundo modelo nos permite debatir ideas y concepciones sustantivas diferentes acerca de cómo gobernar el sistema de seguridad y construir políticas de seguridad por suerte existen ideas diferentes en la sociedad acerca de cómo llevar adelante casi cualquier tema los ciudadanos serán finalmente quienes elijan los distintos modos de llevar adelante una política de seguridad democrática pero en estos momentos el desafío central es que esas ideas realmente se discutan y se ejecuten con las herramientas que las democracias republicanas sometidas al estado de derecho nos exigen y abandonemos definitivamente el recurso al miedo a la destrucción de los lazos comunitarios a la violencia sin control a la brutalidad o la exclusión que provengan del estado o de la misma sociedad siempre han sido las principales causas de la inseguridad.

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por daniel o cuenca abogado especialista en derecho penal profesor protitular de derecho procesal penal en la uca y adjunto de la misma materia en la unr profesor estable de posgrado en distintas universidades del país ex ministro de seguridad de la provincia de santa fe 2007-2009 estado débil e inseguridad una cuestión a resolver los organismos del estado encargados de la seguridad pública muestran un alto grado de debilidad tanto por la escasa capacitación como por la ausencia de conducción política o la falta de planificación es cada vez más urgente entender el fenómeno en su complejidad para avanzar en su resolución 1 2 www.vocesenelfenix.com

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l a pregunta que nos debemos contestar es precisamente lo contrario al título sugerido más arriba esto es si nos encontramos con un estado fuerte y preparado para enfrentar tratar y disminuir los actuales problemas de inseguridad seguramente la respuesta no será fácil si advertimos algunas cuestiones que son indispensables resolver previamente con las limitaciones lógicas en su extensión el objeto de este artículo pasa por plantear por lo menos algunas de las particularidades que demuestran a mi modesto entender la debilidad del estado en el tratamiento de la seguridad en primer lugar resalto una clara debilidad acerca del conocimiento sobre la temática de seguridad y a su vez estrechamente ligado a ello una clara falencia en la gestión gubernamental en general en relación con lo primero es oportuno manifestar que la profundización y discusión sobre los problemas de inseguridad no tienen en nuestro país más de veinte años lo cual aclara acerca de la escasa capacitación y real comprensión del fenómeno así entonces debatimos la cuestión cuando ocurre un hecho trágico que amerita el reclamo fuerte e impredecible y la respuesta débil y esperable tal como viene sucediendo en una cantidad considerable de casos en esta ausencia de conocimiento mucho tiene que ver por un lado el eludir su tratamiento apelando a fórmulas fáciles y por otro la ausencia de verdadero conocimiento científico que pueda incorporar el ciudadano como herramienta de discusión y/o definición acerca del tema afortunadamente en los últimos años muchas de las universidades de nuestro país han desarrollado cursos y carreras diseñadas por especialistas que ayudarán a la formación del saber básico y principalmente a la formación de dirigentes capaces de intervenir en el desarrollo de políticas adecuadas igualmente y quizás a modo de reproche es escaso el conocimiento que el académico traslada sea personalmente en una función o a través de su asesoramiento a la función pública privando a la ciudadanía del conocimiento serio que la investigación universitaria supone en cuanto al segundo cuestionamiento en relación con las falencias en la gestión debo advertir que el dirigente político en cualquier cargo amén de desconocer teórica y muchas veces prácticamente el tratamiento de la seguridad comete el error común e histórico de seguir los consejos del funcionario policial amigo o de turno es consabido que para muchos el problema de la inseguridad se resuelve desde la órbita de mejoramiento de la el dirigente político en cualquier cargo amén de desconocer teórica y muchas veces prácticamente el tratamiento de la seguridad comete el error común e histórico de seguir los consejos del funcionario policial amigo o de turno 1 4 por daniel o cuenca

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estado débil e inseguridad una cuestión a resolver 1 5 policía dándole preponderancia en la solución al sector que muchas veces es parte del problema limitar la cuestión de la inseguridad a un problema policial es de una ignorancia preocupante que nos debe alarmar cuando la observamos en el dirigente político que la esgrime a modo de escudo y escondiendo su propia responsabilidad en la cuestión ello derivará seguramente en una gestión gubernamental donde se deje conducir autónomamente a la policía que se redacten leyes en apariencia duras y de escasa trascendencia práctica que no se estudien las causas que originan la criminalidad que se entienda que es un problema separado de lo social se busquen soluciones exclusivamente penales y que no se produzcan planes a mediano y largo plazo en síntesis escaso conocimiento y gestión superflua llevan inevitablemente a un débil dirigente quizá gobernante que seguramente no dará respuesta estatal al tema de la seguridad si a su vez le agregamos el factor de conveniencia partidista el miedo personal el poco rédito político que brinda el cargo en el área y la falta de una visión de diálogo permanente que desemboque en una política de estado es fácil sostener un pesimismo en avizorar un cambio en las políticas de seguridad en segundo lugar fácil es de advertir la debilidad del estado en cuanto a la estructura básica con que poder enfrentar el fenómeno si nos referimos a los medios con que cuenta la institución policial advertiremos una marcada precarización con puntuales excepciones no sólo en los medios con que cuenta sino también en los métodos que utiliza y en la formación y capacitación de su personal cuestiones que conspiran contra una eficacia en el funcionamiento del segmento si a esto le agregamos la ausencia de una conducción política en la institución el problema se limitará a discutir cuántos patrulleros o policías necesitamos para la solución de la inseguridad tal como podemos apreciar diariamente en los reclamos y en las si nos referimos a los medios con que cuenta la institución policial advertiremos una marcada precarización con puntuales excepciones no sólo en los medios con que cuenta sino también en los métodos que utiliza y en la formación y capacitación de su personal cuestiones que conspiran contra una eficacia en el funcionamiento del segmento respuestas estatales esto no quita que se deba desde un marco operativo estar a la altura de una fuerza debidamente preparada desde lo estructural y profesional para con ello elaborar estrategias adecuadas a los tiempos que corren problemas como el narcotráfico no se solucionan con más policías sino con planificación gubernamental que comprende no sólo al área de seguridad por otro lado tampoco colaboran los servicios de justicia criminal muchos de los cuales se encuentran colapsados y con una falta de respuesta alarmante sistemas procedimentales perimidos en el tiempo inadecuados planes de política criminal no son sino la muestra del desinterés que durante mucho tiempo se tuvo por la justicia penal la cual pareciera que desde siempre tuvo como destinatario al vulnerable que habita nuestras cárceles un sistema judicial que se nos muestra poderoso para el débil y a su vez débil para el poderoso la falta de respuesta judicial o en su caso la respuesta tardía son cuestiones que debe tener en cuenta el dirigente político como causas de alteración de la paz social pues al no funcionar el modo civilizado de resolución de conflictos

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