Pudorosa penumbra

 

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Del gorro frigio a la LOGSE. De la Gloriosa y la Primera República al siglo XXI. De la génesis de la novela La Tribuna, de Pardo Bazán (incluido el modelo que tomó del natural la escritora gallega) a un curso de verano en 2010 que tiene lugar en una ciuda

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pudorosa penumbra septem littera primera edición abril 2012 © 2012 luis arias argüelles-meres © de esta edición septem ediciones s.l oviedo 2012 e-mail info@septemediciones.com www.septemediciones.com blog www.septemediciones.es también en facebook linkedin y twitter este libro no podrá ser reproducido ni total ni parcialmente sin previo permiso escrito del editor derechos exclusivos reservados para todo el mundo el centro español de derechos reprográficos cedro vela por el respeto de los citados derechos cualquier forma de reproducción distribución comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares salvo excepción prevista por la ley diríjase a cedro www.cedro.org si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra la editorial no se hace responsable en ningún caso de las opiniones expresadas por el autor la editorial no tiene obligación legal alguna de verificar ni la veracidad vigencia exhaustividad y/o autenticidad de los datos incluidos en el texto por lo que carece de responsabilidad ante los posibles daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran derivarse de la utilización de aquéllos o que puedan deberse a la posible ilicitud carácter lesivo falta de veracidad vigencia exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada diseño cubierta celsa díaz compaginación m&r studio isbn 978-84-92536-88-7 d l as-01162-2012 impreso en españa-printed in spain

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lo que ahora te pido es más mucho más que beso o mirada es que estés más cerca de mí mismo dentro como el viento está invisible dando su vida a la vela lo que yo te pido es sólo que seas alma de ánima sangre de mi sangre dentro de las venas es que estés en mí como el corazón mío que jamás veré tocaré y cuyos latidos no se cansan nunca de darme mi vida hasta que me muera pedro salinas eterna presencia

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«porque la memoria es algo que resiste al tiempo y a sus poderes de destrucción y es algo así como la forma que la eternidad puede asumir en ese incesante tránsito y aunque nosotros vamos cambiando con los años y también nuestra piel y nuestras arrugas van convirtiéndose en prueba y testimonio de ese tránsito hay algo en nosotros allá muy dentro en regiones muy oscuras aferrado con uñas y dientes a la infancia y al pasado a la raza y a la tierra a la tradición y a los sueños que parece resistir a este trágico proceso» ernesto sábato

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[9 i Águeda montes c est moi amparo c est moi me repetía de continuo semejantes consignas tan cargadas de originalidad aquella mañana de julio de 2010 antes de comparecer en la universidad católica de Ávila donde se me esperaba como ponente en un curso de verano que abordaba las novelas más representativas de nuestra primera república me tocaba disertar sobre la tribuna de doña emilia pardo bazán durante el viaje no dejaba de darle vueltas al personaje real que le había servido de inspiración a la escritora gallega para dar vida a amparo la protagonista de la tribuna se trataba de una cigarrera cántabra que fue conocida en su momento como la republicana en consonancia con los afanes y de signios de la primera república su nombre según consignó en un libro don enrique menéndez y pelayo hermano del erudito don marcelino fue Águeda montes una mujer que se convirtió en la imagen más viva del republicanismo cas telarino en aquella ciudad tan conservadora por cierto el libro del hermano del sabio polígrafo tiene un título muy sugestivo memorias de uno a quien no sucedió nada no dejó de sorprenderme que alguien que había demostrado tanto sentido del humor hubiese sido amigo de pereda mientras me documentaba sobre la tribuna supe de la existencia de un retrato de la cigarrera Águeda montes y llegué a averiguar que el artista que la había pintado tenía descendencia que veneraba su memoria en su momento me acerqué a cantabria cuyo nombre de soltera había sido santander al decir de un mordaz co lumnista en busca de noticias del personaje retratado mis

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10 indagaciones al respecto en archivos y hemerotecas poco dieron de sí más allá de lo que habían apuntado los investi gadores bien es cierto que no pude dedicar mucho tiempo a las pesquisas sobre el asunto ni una sola referencia libresca encontré sobre la republicana al margen del título citado y por otra parte su retrato no figuraba en el listado de obras del pintor que seguramente la había pretendido inmortalizar lo más que conseguí fue dar con la pista de los descen dientes del retratista que llevaban varias generaciones fuera de la tierra de origen y una rama de aquella estirpe residía en madrid me hice con su dirección postal y teléfono cuando llamé por vez primera descolgó el teléfono una mujer que por lo que supe después llevaba muchos años al servicio de aquella familia tras presentarme y explicar lo que me llevaba a ponerme en contacto con ellos me dijo con indisimulada frialdad que telefonease al día siguiente por supuesto sin darme ninguna garantía de que mi llamada sería atendida llegado el momento la señora de la casa se puso al teléfo no manifestándome desde el primer momento sus suspicacias a la hora de facilitar información sobre su abuelo pues habían tenido experiencias muy poco gratas era mucha la descon fianza acumulada en la familia por el modo injusto en el que fue tratado por parte de los estudiosos el que había sido autor del retrato de la republicana ello por no hablar del ostra cismo sufrido por su antepasado un aristócrata filantrópico que en su momento se decantó por el republicanismo y por los nuevos tiempos que se anunciaban a finales del siglo xix por fortuna tras exponerle que mi interés se centraba en la cigarrera el camino para las pesquisas que estaba llevando a cabo se me fue allanando si bien se me hizo saber que en adelante tendría como interlocutora a su hija que era la por

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11 tavoz de la familia para todo aquello que se relacionase con la vida y la obra del pintor decimonónico los primeros contactos con la bisnieta del retratista es tuvieron marcados por una exquisita corrección de su parte en la que se adivinaba una manifiesta susceptibilidad a juicio de mi informante la figura de su bisabuelo no sólo era víctima de un olvido injustificable sino que había tenido en los últimos tiempos estudiosos que estuvieron muy lejos de profundizar lo necesario y de hacer con su venerable ante pasado la justicia poética que aquella familia llevaba más de cien años esperando no me fue fácil por tanto romper el hielo con los in convenientes añadidos de las limitaciones derivadas de la comunicación por teléfono o por correo electrónico lo que más me facilitó las cosas fue que mi interés se centraba en la retratada y no en el retratista pues la figura del bisabuelo la reverenciaba demasiado mi informante como para ponerla al alcance de cualquier investigador de cuya sensibilidad se dudaba a priori lo más desazonador de todo para mí era que el retrato había desaparecido en algún momento el pintor se lo había vendido a un indiano cántabro del que no se conoció des cendencia y en la casa donde había vivido no se sabía del paradero del cuadro que desde la muerte de su propietario había sido vendida varias veces los descendientes del artista sólo conservaban la memoria de lo que el pintor había referi do acerca del personaje de modo y manera que el rastro del retrato de Águeda montes se había perdido tras la muerte del acaudalado indiano que lo adquirió y bien pensado los muchos cabos sueltos de aquella historia generaban melancolía ni una sola biografía sobre Águeda montes ni una sola referencia a ella en los estudios

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12 que se hicieron sobre su retratista y como colofón a todo ello unos descendientes del artista que en lugar de disfrutar del desquite que les tendría que dar que se hiciese justicia poética sobre su ilustre antepasado había calado muy hondo el mazazo de una tesis doctoral publicada en la década de los ochenta del pasado siglo que no lo dejaba en el lugar que en verdad le correspondía la tesis en cuestión venía a decir que rodrigo Álvarez del valle había sido un pintor insignificante y que sus veleidades filantrópicas obedecían a una mentalidad paternalista muy antiguo régimen que lo alejaban mucho de ser un hombre progresista tal y como habían propagado los pocos admiradores que tuvo así pues a juicio del doctorando nuestro retratista no era una figura a rescatar del olvido en aquella españa progre sista que por fin y gracias al gobierno de felipe gonzález se ponía por vez primera en la historia a nivel europeo desde luego semejante interpretación chirriaba escandalosamente al menos en lo tocante a un juicio tan generoso sobre los dirigentes del partido político que alcanzó el poder en 1982 en cuanto a su faceta artística yo desconocía la obra de don rodrigo Álvarez del valle por lo que no podía saber si aquel dictamen tan severo hacia justicia aunque barruntaba que alguien que no es capaz de situarse en un contexto histórico determinado no inspira demasiada confianza ni tan siquiera en lo que se supone que es su especialidad entre el pintor y de la republicana la diferencia de edad era escasa siete años por lo que no cabría pensar en un afecto paternal que era la primera hipótesis que me había planteado antes de confrontar las fechas de nacimiento de ambos ¿acaso hubo entre ellos una historia de amor más o menos oculta ¿o fue el republicanismo el que los unió cabría aventurar también que el pintor hizo de pigmalión de la cigarrera.

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13 barba al estilo del dios bíblico mirada grave elegancia incontestable con su no sé qué de autoridad señorío al antiguo modo un porte similar al de cualquier patriarca decimonóni co literatos incluidos un santanderino liberal y republicano un hombre que formaba parte de los designios de su tiempo había en la vida de aquel personaje material más que sobrado para una buena novela que tampoco se había escrito memoria sólo memoria como si la prehistoria se repitiese como si en nuestro país hubiera muchos episodios a lo largo del tiempo marcados por el oscurantismo en los que sólo quedaba la palabra proferida en silencio y con miedo sin rastros que pudieran conducir a situaciones comprometidas es decir sin la tinta impresa que valida y hasta consagra en nuestra cultura notarial memoria sólo memoria como si nos persiguiese el fantas ma de un tiempo en el que la escritura salvífica no existiese memoria sólo memoria a la que la bisnieta del pintor y yo rendíamos culto y no renunciábamos a recuperar aun a sabiendas de que nos faltaba el documento probatorio que salvo milagrosos lances inesperados no podríamos resca tar nos quedaba el anhelo en busca del material en que se cristalizó un momento de nuestra historia en el que los dos teníamos tanto empeño fue en verdad peculiar la atmósfera que se iba creando en las conversaciones telefónicas entre cristina y yo mi in terlocutora hacía gala de una amabilidad exquisita pero a la melodía de sus palabras oídas por teléfono le faltaba frescura al tiempo que acusaba una inexpugnable voluntad a la hora de evitar matices de su parte que la sacaran de su contención hasta entonces inexpugnable como si rehuyese expresar un dolor y una acidez que habitaban en ella y que pretendían salir al paso de los asuntos que se abordaban.

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