Description
El conde de Montecristo (Le comte de Monte-Cristo) es una novela de aventuras clásica de Alexandre Dumas, padre y Auguste Maquet. Éste último no figuró en los títulos de la obra ya que Alexandre Dumas pagó una elevada suma de dinero para que así fuera. Ma
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alejandro dumas el conde de montecristo sumario primera parte segunda parte tercera parte cuarta parte quinta parte el castillo de if simbad el marino extrañas coincidencias el mayor cavalcanti la mano de dios primera parte el castillo de if capítulo primero marsella la llegada el 24 de febrero de 1815 el vigía de nuestra señora de la guarda dio la señal de que se hallaba a la vista el bergantín el faraón procedente de esmirna trieste y nápoles como suele hacerse en tales casos salió inmediatamente en su busca un práctico que pasó por delante del castillo de if y subió a bordo del buque entre la isla de rión y el cabo mongión en un instante y también como de costumbre se llenó de curiosos la plataforma del castillo de san juan porque en marsella se daba gran importancia a la llegada de un buque y sobre todo si le sucedía lo que al faraón cuyo casco había salido de los astilleros de la antigua focia y pertenecía a un naviero de la ciudad mientras tanto el buque seguía avanzando habiendo pasado felizmente el estrecho producido por alguna erupción volcánica entre las islas de calasapeigne y de jaros dobló la punta de pomegue hendiendo las olas bajo sus tres gavias su gran foque y la mesana lo hacía con tanta lentitud y tan penosos movimientos que los curiosos que por instinto presienten la desgracia preguntábanse unos a otros qué accidente podía haber sobrevenido al buque los más peritos en navegación reconocieron al punto que de haber sucedido alguna desgracia no debía de haber sido al buque puesto que aun cuando con mucha lentitud seguía éste avanzando con todas las condiciones de los buques bien gobernados en su puesto estaba preparada el ancla sueltos los cabos del bauprés y al lado del piloto que se disponía a hacer que el faraón enfilase la estrecha boca del puerto de marsella hallábase un joven de fisonomía inteligente que con mirada muy viva observaba cada uno de los movimientos del buque y repetía las órdenes del piloto entre los espectadores que se hallaban reunidos en la explanada de san juan había uno que parecía más inquieto que los demás y que no pudiendo contenerse y esperar a que el buque fondeara saltó a un bote y ordenó que le llevasen al faraón al que alcanzó frente al muelle de la reserva viendo acercarse al bote y al que lo ocupaba el marino abandonó su puesto al lado del piloto y se apoyó sombrero en mano en el filarete del buque era un joven de unos dieciocho a veinte años de elevada estatura cuerpo bien proporcionado hermoso cabello y ojos negros observándose en toda su persona ese aire de calma y de resolución peculiares a los hombres avezados a luchar con los peligros desde su infancia este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-¡ah ¡sois vos edmundo ¿qué es lo que ha sucedido -preguntó el del bote ¿qué significan esas caras tan tristes que tienen todos los de la tripulación -una gran desgracia para mí al menos señor morrel -respondió edmundo al llegar a la altura de civita-vecchia falleció el valiente capitán leclerc -¿y el cargamento -preguntó con ansia el naviero -intacto sin novedad el capitán leclerc -¿qué le ha sucedido ¾preguntó el naviero ya más tranquilo¾ ¿qué le ocurrió a ese valiente capitán -murió -¿cayó al mar -no señor murió de una calentura cerebral en medio de horribles padecimientos volviéndose luego hacia la tripulación -¡hola ¾dijo¾ cada uno a su puesto vamos a anclar la tripulación obedeció lanzándose inmediatamente los ocho o diez marineros que la componían unos a las escotas otros a las drizas y otros a cargar velas edmundo observó con una mirada indiferente el principio de la maniobra y viendo a punto de ejecutarse sus órdenes volvióse hacia su interlocutor -pero ¿cómo sucedió esa desgracia -continuó el naviero -¡oh dios mío de un modo inesperado después de una larga plática con el comandante del puerto el capitán leclerc salió de nápoles bastante agitado y no habían transcurrido veinticuatro horas cuando le acometió la fiebre y a los tres días había fallecido le hicimos los funerales de ordenanza y reposa decorosamente envuelto en una hamaca con una bala del treinta y seis a los pies y otra a la cabeza a la altura de la isla de giglio la cruz de la legión de honor y la espada las conservamos y las traemos a su viuda -es muy triste ciertamente ¾prosiguió el joven con melancólica sonrisa¾ haber hecho la guerra a los ingleses por espacio de diez años y morir después en su cama como otro cualquiera -¿y qué vamos a hacerle señor edmundo ¾replicó el naviero cada vez más tranquilo¾ somos mortales y es necesario que los viejos cedan su puesto a los jóvenes a no ser así no habría ascensos y puesto que me aseguráis que el cargamento -se halla en buen estado señor morrel os aconsejo pues que no lo cedáis ni aun con veinticinco mil francos de ganancia acto seguido y viendo que habían pasado ya la torre redonda gritó edmundo -largad las velas de las escotas el foque y las de mesana la orden se ejecutó casi con la misma exactitud que en un buque de guerra -amainad y cargad por todas partes a esta última orden se plegaron todas las velas y el barco avanzó de un modo casi imperceptible -si queréis subir ahora señor morrel ¾dijo dantés dándose cuenta de la impaciencia del armador¾ aquí viene vuestro encargado el señor danglars que sale de su camarote y que os informará de todos los detalles que deseéis por lo que a mí respecta he de vigilar las maniobras hasta que quede el faraón anclado y de luto no dejó el naviero que le repitieran la invitación y asiéndose a un cable que le arrojó dantés subió por la escala del costado del buque con una ligereza que honrara a un marinero mientras que dantés volviendo a su puesto cedió el que ocupaba últimamente a aquel que había anunciado con el nombre de danglars y que saliendo de su camarote se dirigía adonde estaba el naviero el recién llegado era un hombre de veinticinco a veintiséis años de semblante algo sombrío humilde con los superiores insolente con los inferiores de modo que con esto y con su calidad de sobrecargo siempre tan mal visto le aborrecía toda la tripulación tanto como quería a dantés -¡y bien señor morrel -dijo danglars ya sabéis la desgracia ¿no es cierto -sí sí ¡pobre capitán leclerc era muy bueno y valeroso -y buen marino sobre todo encanecido entre el cielo y el agua como debe ser el hombre encargado de los intereses de una casa tan respetable como la de morrel a hijos -respondió danglars -sin embargo ¾repuso el naviero mirando a dantés que fondeaba en este instante¾ me parece que no se necesita ser marino viejo como decís para ser ducho en el oficio y si no ahí tenéis a nuestro amigo edmundo que de tal modo conoce el suyo que no ha de menester lecciones de nadie -¡oh sí -dijo danglars dirigiéndole una aviesa mirada en la que se reflejaba un odio reconcentrado parece que este joven todo lo sabe apenas murió el capitán se apoderó del mando del buque sin consultar a nadie y aún nos hizo perder día y medio en la isla de elba en vez de proseguir rumbo a marsella -al tomar el mando del buque -repuso el naviero cumplió con su deber en cuanto a perder día y medio en la isla de elba obró mal si es que no tuvo que reparar alguna avería este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-señor morrel el bergantín se hallaba en excelente estado y aquella demora fue puro capricho deseos de bajar a tierra no lo dudéis -dantés -dijo el naviero encarándose con el joven venid acá -disculpadme señor morrel -dijo dantés voy en seguida y en seguida ordenó a la tripulación «fondo» a inmediatamente cayó el anda al agua haciendo rodar la cadena con gran estrépito dantés permaneció en su puesto a pesar de la presencia del piloto hasta que esta última maniobra hubo concluido -¡bajad el gallardete hasta la mitad del mastelero -gritó en seguida ¡iza el pabellón cruza las vergas -¿lo veis -observó danglars ya se cree capitán -y de hecho lo es -contestó el naviero -sí pero sin vuestro consentimiento ni el de vuestro asociado señor morrel -¡diantre ¿y por qué no le hemos de dejar con ese cargo -repuso morrel es joven ya lo sé pero me parece que le sobra experiencia para ejercerlo una nube ensombreció la frente de danglars -disculpadme señor morrel -dijo dantés acercándose y puesto que ya hemos fondeado aquí me tenéis a vuestras órdenes me llamasteis ¿no es verdad danglars hizo ademán de retirarse -quería preguntaros por qué os habéis detenido en la isla de elba -lo ignoro señor morrel fue para cumplir las últimas órdenes del capitán leclerc que me entregó al morir un paquete para el mariscal bertrand -¿pudisteis verlo edmundo -¿a quién -al mariscal -sí morrel miró en derredor y llevando a dantés aparte -¿cómo está el emperador -le preguntó con interés -según he podido juzgar por mí mismo muy bien -¡cómo ¿también habéis visto al emperador -sí señor entró en casa del mariscal cuando yo estaba en ella -¿y le hablasteis -al contrario él me habló a mí -repuso dantés sonriéndole -¿y qué fue lo que os dijo -hízome mil preguntas acerca del buque de la época de su salida de marsella el rumbo que había seguido y del cargamento que traía creo que a haber venido en lastre y a ser yo su dueño su intención fuera el comprármelo pero le dije que no era más que un simple segundo y que el buque pertenecía a la casa morrel a hijos « ¡ah -dijo entonces la conozco los morrel han sido siempre navieros y uno de ellos servía en el mismo regimiento que yo cuando estábamos de guarnición en valence.» -¡es verdad -exclamó el naviero loco de contento ese era policarpo morrel mi tío que es ahora capitán dantés si decís a mi tío que el emperador se ha acordado de él le veréis llorar como un niño ¡pobre viejo vamos vamos -añadió el naviero dando cariñosas palmadas en el hombro del joven habéis hecho bien en seguir las instrucciones del capitán leclerc deteniéndoos en la isla de elba a pesar de que podría comprometeros el que se supiese que habéis entregado un pliego al mariscal y hablado con el emperador -¿y por qué había de comprometerme -dijo dantés puedo asegurar que no sabía de qué se trataba y en cuanto al emperador no me hizo preguntas de las que hubiera hecho a otro cualquiera pero con vuestro permiso -continuó dantés vienen los aduaneros os dejo -sí sí querido dantés cumplid vuestro deber el joven se alejó mientras iba aproximándose danglars -vamos -preguntó éste ¿os explicó el motivo por el cual se detuvo en porto-ferrajo -sí señor danglars -vaya tanto mejor -respondió éste porque no me gusta tener un compañero que no cumple con su deber -dantés ya ha cumplido con el suyo -respondió el naviero y no hay por qué reprenderle cumplió una orden del capitán leclerc -a propósito del capitán leclerc ¿os ha entregado una carta de su parte -¿quién -dantés -¿a mí no ¿le dio alguna carta para mí -suponía que además del pliego le hubiese confiado también el capitán una carta -pero ¿de qué pliego habláis danglars -del que dantés ha dejado al pasar en porto-ferrajo este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-cómo ¿sabéis que dantés llevaba un pliego para dejarlo en porto-ferrajo danglars se sonrojó -pasaba casualmente por delante de la puerta del capitán estaba entreabierta y le vi entregar a dantés un paquete y una carta -nada me dijo aún -contestó el naviero pero si trae esa carta él me la dará danglars reflexionó un instante -en ese caso señor morrel os suplico que nada digáis de esto a dantés me habré equivocado en esto volvió el joven y danglars se alejó -querido dantés ¿estáis ya libre -le preguntó el naviero -sí señor -la operación no ha sido larga vamos -no he dado a los aduaneros la factura de nuestras mercancías y los papeles de mar a un oficial del puerto que vino con el práctico -¿conque nada tenéis que hacer aquí dantés cruzó una ojeada en torno -no todo está en orden -podréis venir a comer con nosotros ¿verdad -dispensadme señor morrel dispensadme os lo ruego porque antes quiero ver a mi padre sin embargo no os quedo menos reconocido por el honor que me hacéis -es muy justo dantés es muy justo ya sé que sois un buen hijo -¿sabéis cómo está mi padre -preguntó dantés con interés -creo que bien querido edmundo aunque no le he visto -continuará encerrado en su mísero cuartucho -eso demuestra al menos que nada le ha hecho falta durante vuestra ausencia dantés se sonrió -mi padre es demasiado orgulloso señor morrel y aunque hubiera carecido de lo más necesario dudo que pidiera nada a nadie excepto a dios -bien entonces después de esa primera visita cuento con vos -os repito mis excusas señor morrel pero después de esa primera visita quiero hacer otra no menos interesante a mi corazón -¡ah es verdad dantés me olvidaba de que en el barrio de los catalanes hay una persona que debe esperaros con tanta impaciencia como vuestro padre la hermosa mercedes dantés se sonrojó intensamente -ya ya -repuso el naviero por eso no me asombra que haya ido tres veces a pedir información acerca de la vuelta de el faraón ¡cáspita edmundo en verdad que sois hombre que entiende del asunto tenéis una querida muy guapa -no es querida señor morrel -dijo con gravedad el marino es mi novia -es lo mismo -contestó el naviero riéndose -para nosotros no señor morrel -vamos vamos mi querido edmundo -replicó el señor morrel no quiero deteneros por más tiempo habéis desempeñado harto bien mis negocios para que yo os impida que os ocupéis de los vuestros ¿necesitáis dinero -no señor conservo todos mis sueldos de viaje -sois un muchacho muy ahorrativo edmundo -y añadid que tengo un padre pobre señor morrel -sí ya sé que sois buen hijo id a ver a vuestro padre el joven dijo saludando -con vuestro permiso -pero ¿no tenéis nada que decirme -no señor -el capitán lederc ¿no os dio al morir una carta para mí -¡oh no le hubiera sido imposible escribirla pero esto me recuerda que tendré que pediros licencia por unos días -¿para casaros -primeramente para eso y luego para ir a parís -bueno bueno por el tiempo que queráis dantés la operación de descargar el buque nos ocupará seis semanas lo menos de manera que no podrá darse a la vela otra vez hasta dentro de tres meses para esa época sí necesito que estéis de vuelta porque el faraón -continuó el naviero tocando en el hombro al joven marino no podría volver a partir sin su capitán este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-¡sin su capitán -exclamó dantés con los ojos radiantes de alegría pensad lo que decís señor morrel porque esas palabras hacen nacer las ilusiones más queridas de mi corazón ¿pensáis nombrarme capitán de el faraón -si sólo dependiera de mí os daría la mano mi querido dantés diciéndoos «es cosa hecha» pero tengo un socio y ya sabéis el refrán italiano chi a compagno a padrone sin embargo mucho es que de dos votos tengáis ya uno en cuanto al otro confiad en mí que yo haré lo posible por que lo obtengáis también -¡oh señor morrel -exclamó el joven con los ojos inundados en lágrimas y estrechando la mano del naviero señor morrel os doy gracias en nombre de mi padre y de mercedes -basta basta -dijo morrel siempre hay dios en el cielo para la gente honrada id a verlos y volved después a mi encuentro -¿no queréis que os conduzca a tierra -no gracias tengo aún que arreglar mis cuentas con danglars ¿os llevasteis bien con él durante el viaje -según el sentido que deis a esa pregunta como camarada no porque creo que no me desea bien desde el día en que a consecuencia de cierta disputa le propuse que nos detuviésemos los dos solos diez minutos en la isla de montecristo proposición que no aceptó como agente de vuestros negocios nada tengo que decir y quedaréis satisfecho -si llegáis a ser capitán de el faraón ¿os llevaréis bien con danglars -capitán o segundo señor morrel -respondió dantés guardaré siempre las mayores consideraciones a aquellos que posean la confianza de mis principales -vamos vamos dantés veo que sois cabalmente un excelente muchacho no quiero deteneros más porque noto que estáis ardiendo de impaciencia -¿me permitís entonces -sí ya podéis iros -¿podré usar la lancha que os trajo -¡no faltaba más -hasta la vista señor morrel y gracias por todo -que dios os guíe -hasta la vista señor morrel -hasta la vista mi querido edmundo el joven saltó a la lancha y sentándose en la popa dio orden de abordar a la cannebière dos marineros iban al remo y la lancha se deslizó con toda la rapidez que es posible en medio de los mil buques que obstruyen la especie de callejón formado por dos filas de barcos desde la entrada del puerto al muelle de orleáns el naviero le siguió con la mirada sonriéndose hasta que le vio saltar a los escalones del muelle y confundirse entre la multitud que desde las cinco de la mañana hasta las nueve de la noche llena la famosa calle de la cannebière de la que tan orgullosos se sienten los modernos focenses que dicen con la mayor seriedad «si parís tuviese la cannebière sería una marsella en pequeño.» al volverse el naviero vio detrás de sí a danglars que aparentemente esperaba sus órdenes pero que en realidad vigilaba al joven marino sin embargo esas dos miradas dirigidas al mismo hombre eran muy diferentes capítulo segundo el padre y el hijo y dejando que danglars diera rienda suelta a su odio inventando alguna calumnia contra su camarada sigamos a dantés que después de haber recorrido la cannebière en toda su longitud se dirigió a la calle de noailles entró en una casita situada al lado izquierdo de las alamedas de meillán subió de prisa los cuatro tramos de una escalera oscurísima y comprimiendo con una mano los latidos de su corazón se detuvo delante de una puerta entreabierta que dejaba ver hasta el fondo de aquella estancia allí era donde vivía el padre de dantés la noticia de la arribada de el faraón no había llegado aún hasta el anciano que encaramado en una silla se ocupaba en clavar estacas con mano temblorosa para unas capuchinas y enredaderas que trepaban hasta la ventana de pronto sintió que le abrazaban por la espalda y oyó una voz que exclamaba -¡padre ¡padre mío el anciano dando un grito volvió la cabeza pero al ver a su hijo se dejó caer en sus brazos pálido y tembloroso -¿qué tienes padre -exclamó el joven lleno de inquietud ¿te encuentras mal este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-no no querido edmundo hijo mío hijo de mi alma no pero no lo esperaba y la alegría la alegría de verte así tan de repente ¡dios mío me parece que voy a morir -cálmate padre yo soy no lo dudes entré sin prepararte porque dicen que la alegría no mata ea sonríe y no me mires con esos ojos tan asustados ya me tienes de vuelta y vamos a ser felices -¡ah ¿conque es verdad -replicó el anciano ¿conque vamos a ser muy felices ¿conque no me dejarás otra vez cuéntamelo todo -dios me perdone -dijo el joven si me alegro de una desgracia que ha llenado de luto a una familia pues el mismo dios sabe que nunca anhelé esta clase de felicidad pero sucedió y confieso que no lo lamento el capitán leclerc ha muerto y es probable que con la protección del señor morrel ocupe yo su plaza ¡capitán a los veinte años con cien luises de sueldo y una parte en las ganancias ¿no es mucho más de lo que podía esperar yo un pobre marinero -sí hijo mío sí -dijo el anciano ¡eso es una gran felicidad -así pues quiero padre que del primer dinero que gane alquiles una casa con jardín para que puedas plantar tus propias enredaderas y tus capuchinas pero ¿qué tienes padre parece que lo encuentras mal -no no hijo mío no es nada las fuerzas faltaron al anciano que cayó hacia atrás -vamos vamos -dijo el joven un vaso de vino lo reanimará ¿dónde lo tienes -no gracias no tengo necesidad de nada -dijo el anciano procurando detener a su hijo -sí padre sí es necesario dime dónde está y abrió dos o tres armarios -no te molestes -dijo el anciano no hay vino en casa -¡cómo ¿no tienes vino -exclamó dantés palideciendo a su vez y mirando alternativamente las mejillas flacas y descarnadas del viejo ¿y por qué no tienes ¿por ventura lo ha hecho falta dinero padre mío -nada me ha hecho falta pues ya lo veo -dijo el anciano -no obstante -replicó dantés limpiándose el sudor que corría por su frente yo le dejé doscientos francos hace tres meses al partir -sí sí edmundo es verdad pero olvidaste cierta deudilla que tenías con nuestro vecino caderousse me lo recordó diciéndome que si no se la pagaba iría a casa del señor morrel y yo temiendo que esto lo perjudicase ¿qué debía hacer le pagué -pero eran ciento cuarenta francos los que yo debía a caderousse -exclamó dantés ¿se los pagaste de los doscientos que yo lo dejé el anciano hizo un movimiento afirmativo con la cabeza -de modo que has vivido tres meses con sesenta francos -murmuró el joven -ya sabes que con poco me basta -dijo su padre -¡ah dios mío dios mío ¡perdonadme -exclamó edmundo arrodillándose ante aquel buen anciano -¿qué haces -me desgarraste el corazón -¡bah puesto que ya estás aquí -dijo el anciano sonriendo todo lo olvido -sí aquí estoy -dijo el joven soy rico de porvenir y rico un tanto de dinero toma toma padre y envía al instante por cualquier cosa y vació sobre la mesa sus bolsillos que contenían una docena de monedas de oro cinco o seis escudos de cinco francos cada uno y varias monedas pequeñas el viejo dantés se quedó asombrado -¿para quién es esto -preguntole -para mí para ti para nosotros toma compra provisiones sé feliz mañana dios dirá -despacio despacito -dijo sonriendo el anciano con lo permiso gastaré pero con moderación pues creerían al verme comprar muchas cosas que me he visto obligado a esperar tu vuelta para tener dinero -puedes hacer lo que quieras pero ante todo toma una criada padre mío no quiero que lo quedes solo traigo café de contrabando y buen tabaco en un cofrecito mañana estará aquí pero silencio que viene gente -será caderousse que sabiendo tu llegada vendrá a felicitarte -bueno siempre labios que dicen lo que el corazón no siente -murmuró edmundo pero no importa al fin es un vecino y nos ha hecho un favor en efecto cuando edmundo decía esta frase en voz baja se vio asomar en la puerta de la escalera la cabeza negra y barbuda de caderousse era un hombre de veinticinco a veintiséis años y llevaba en la mano un trozo de paño que en su calidad de sastre se disponía a convertir en forro de un traje -¡hola bien venido edmundo -dijo con un acento marsellés de los más pronunciados y con una sonrisa que descubría unos dientes blanquísimos este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-tan bueno como de costumbre vecino caderousse y siempre dispuesto a serviros en lo que os plazca -respondió dantés disimulando su frialdad con aquella oferta servicial -gracias gracias afortunadamente yo no necesito de nada sino que por el contrario los demás son los que necesitan algunas veces de mí dantés hizo un movimiento no digo esto por ti muchacho te he prestado dinero pero me lo has devuelto eso es cosa corriente entre buenos vecinos y estamos en paz -nunca se está en paz con los que nos hacen un favor -dijo dantés porque aunque se pague el dinero se debe la gratitud -¿a qué hablar de eso lo pasado pasado hablemos de tu feliz llegada muchacho iba hacia el puerto a comprar paño cuando me encontré con el amigo danglars « ¿tú en marsella » le dije « ¿no lo ves » me respondió « ¡pues yo lo creía en esmirna » «¡toma si ahora he vuelto de allá.» « ¿y sabes dónde está edmundo?» « en casa de su padre sin duda» respondió danglars entonces vine presuroso -continuó caderousse para estrechar la mano a un amigo -¡qué bueno es este caderousse -dijo el anciano ¡cuánto nos ama -ciertamente que os amo y os estimo porque sois muy honrados y esta clase de hombres no abunda pero a lo que veo vienes rico muchacho -añadió el sastre reparando en el montón de oro y plata que dantés había dejado sobre la mesa el joven observó el rayo de codicia que iluminaba los ojos de su vecino -¡bah -dijo con sencillez ese dinero no es mío manifesté a mi padre temor de que hubiera necesitado algo durante mi ausencia y para tranquilizarme vació su bolsa aquí vamos padre -siguió diciendo dantés guarda ese dinero si es que a su vez no lo necesita el vecino caderousse en cuyo caso lo tiene a su disposición -no muchacho -dijo caderousse nada necesito que a dios gracias el oficio alimenta al hombre guarda tu dinero y dios te dé mucho más eso no impide que yo deje de agradecértelo como si me hubiera aprovechado de él -yo lo ofrezco de buena voluntad -dijo dantés -no lo dudo a otra cosa ¿conque eres ya el favorito de morrel ¡picaruelo -el señor morrel ha sido siempre muy bondadoso conmigo -respondió dantés -en ese caso has hecho muy mal en rehusar su invitación -¡cómo ¿rehusar su invitación -exclamó el viejo dantés ¿te ha convidado a comer -sí padre mío -replicó edmundo sonriéndose al ver la sorpresa de su padre -¿y por qué has rehusado hijo -preguntó el anciano -para abrazaros antes padre mío -respondió el joven ¡tenía tantas ganas de veros -pero no debiste contrariar a ese buen señor morrel -replicó caderousse que el que desea ser capitán no debe desairar a su naviero -ya le expliqué la causa de mi negativa -replicó dantés y espero que lo haya comprendido -para calzarse la capitanía hay que lisonjear un tanto a los patrones -espero ser capitán sin necesidad de eso -respondió dantés -tanto mejor para ti y tus antiguos conocidos sobre todo para alguien que vive allá abajo detrás de la ciudadela de san nicolás -¿mercedes -dijo el anciano -sí padre mío -replicó dantés y con vuestro permiso pues ya que os he visto y sé que estáis bien y que tendréis todo lo que os haga falta si no os incomodáis iré a hacer una visita a los catalanes -ve hijo mío ve -dijo el viejo dantés ¡dios te bendiga en tu mujer como me ha bendecido en mi hijo -¡su mujer -dijo caderousse si aún no lo es padre dantés si aún no lo es según creo -no pero según todas las probabilidades -respondió edmundo no tardará mucho en serlo -no importa no importa -dijo caderousse has hecho bien en apresurarte a venir muchacho -¿por qué -preguntole -porque mercedes es una buena moza y a las buenas mozas nunca les faltan pretendientes a ésa sobre todo la persiguen a docenas -¿de veras -dijo edmundo con una sonrisa que revelaba inquietud aunque leve -¡oh ¡sí -replicó caderousse y se le presentan también buenos partidos pero no temas como vas a ser capitán no hay miedo de que lo dé calabazas -eso quiere decir -replicó dantés con sonrisa que disfrazaba mal su inquietud que si no fuese capitán -hem -balbució caderousse -vamos vamos -dijo el joven yo tengo mejor opinión que vos de las mujeres en general y de mercedes en particular y estoy convencido de que capitán o no siempre me será fiel -tanto mejor -dijo el sastre siempre es bueno tener fe cuando uno va a casarse ¡pero no importa créeme muchacho no pierdas tiempo en irle a anunciar lo llegada y en participarle tus esperanzas este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-allá voy -dijo edmundo y abrazó a su padre saludó a caderousse y salió al poco rato caderousse se despidió del viejo dantés bajó a su vez la escalera y fue a reunirse con danglars que le estaba esperando al extremo de la calle de senac -conque -dijo danglars ¿le has visto -acabo de separarme de él -contestó caderousse -¿y te ha hablado de sus esperanzas de ser capitán -ya lo da por seguro -¡paciencia -dijo danglars va muy de prisa según creo -¡diantre no parece sino que le haya dado palabra formal el señor morrel -¿estará muy contento -está más que contento está insolente ya me ha ofrecido sus servicios como si fuese un gran señor y dinero como si fuese un capitalista -por supuesto que habrás rehusado ¿no -sí aunque bastantes motivos tenía para aceptar puesto que yo fui el que le prestó el primer dinero que tuvo en su vida pero ahora el señor dantés no necesitará de nadie pues va a ser capitán -pero aún no lo es -observó danglars -mejor que no lo fuese -dijo caderousse porque entonces ¿quién lo toleraba -de nosotros depende -dijo danglars que no llegue a serlo y hasta que sea menos de lo que es -¿qué dices -yo me entiendo ¿y sigue amándole la catalana -con frenesí ahora estará en su casa pero o mucho me engaño o algún disgusto le va a dar ella -explícate -¿para qué -es mucho más importante de lo que tú lo imaginas -tú no le quieres bien ¿es verdad -no me gustan los orgullosos -entonces dime todo lo que sepas de la catalana -nada sé de positivo pero he visto cosas que me hacen creer como lo dije que esperaba al futuro capitán algún disgusto por los alrededores de las vieilles-infirmeries -¿qué has visto vamos di -observé que siempre que mercedes viene por la ciudad la acompaña un joven catalán de ojos negros de piel tostada moreno muy ardiente y a quien llama primo -¡ah ¿de veras y ¿te parece que ese primo le haga la corte -a lo menos lo supongo ¿qué otra cosa puede haber entre un muchacho de veintiún años y una joven de diecisiete -¿y dantés ha ido a los catalanes -ha salido de su casa antes que yo -si fuésemos por el mismo lado nos detendríamos en la reserva en casa del compadre pánfilo y bebiendo un vaso de vino sabríamos algunas noticias -¿y quién nos las dará -estaremos al acecho y cuando pase dantés adivinaremos en la expresión de su rostro lo que haya pasado -vamos allá -dijo caderousse pero ¿pagas tú -pues claro -respondió danglars los dos se encaminaron apresuradamente hacia el lugar indicado donde pidieron una botella y dos vasos el compadre pánfilo acababa según dijo de ver pasar a dantés diez minutos antes seguros de que se hallaba en los catalanes se sentaron bajo el follaje naciente de los plátanos y sicómoros en cuyas ramas una alegre bandada de pajarillos saludaba con sus gorjeos los primeros días de la primavera capítulo tercero los catalanes a cien pasos del lugar en que los dos amigos con los ojos fijos en el horizonte y el oído atento paladeaban el vino de lamalgue detrás de un promontorio desnudo y agostado por el sol y por el viento nordeste se encontraba el modesto barrio de los catalanes una colonia misteriosa abandonó en cierto tiempo españa yendo a establecerse en la lengua de tierra en que permanece aún nadie supo de dónde venía y hasta hablaba un dialecto desconocido uno de sus jefes el único que se hacía entender un poco en lengua provenzal pidió a la municipalidad de marsella que les concediese aquel árido promontorio en el coal a fuer de marinos antiguos acababan de dejar sus barcos su petición les fue aceptada y tres meses después aquellos gitanos del mar habían edificado un pueblecito en torno a sus quince o veinte barcas este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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construido en el día de hoy de una manera extraña y pintoresca medio árabe medio española es el mismo que se ve hoy habitado por los descendientes de aquellos hombres que hasta conservan el idioma de sus padres tres o cuatro siglos han pasado y aún permanecen fieles al promontorio en que se dejaron caer como una bandada de aves marinas no sólo no se mezclan con la población de marsella sino que se casan entre sí conservando los hábitos y costumbres de la madre patria del mismo modo que su idioma es preciso que nuestros lectores nos sigan a través de la única calle de este pueblecito y entren con nosotros en una de aquellas casas a cuyo exterior ha dado el sol el bello colorido de las hojas secas común a todos los edificios del país y cuyo interior pule una capa de cal esa tinta blanca único adorno de las posadas españolas una bella joven de pelo negro como el ébano y ojos dulcísimos como los de la gacela estaba de pie apoyada en una silla oprimiendo entre sus dedos afilados una inocente rosa cuyas hojas arrancaba y los pedazos se veían ya esparcidos por el suelo sus brazos desnudos hasta el codo brazos árabes pero que parecían modelados por los de la venus de arlés temblaban con impaciencia febril y golpeaba de tal modo la tierra con su diminuto pie que se entreveían las formas puras de su pierna ceñida por una media de algodón encarnado a cuadros azules a tres pasos de ella sentado en una silla balanceándose a compás y apoyando su codo en un mueble antiguo hallábase un mocetón de veinte a veintidós años que la miraba con un aire en que se traslucía inquietud y despecho sus miradas parecían interrogadoras pero la mirada firme y fija de la joven le dominaba enteramente -vamos mercedes -decía el joven las pascuas se acercan es el tiempo mejor para casarse ¿no lo crees -ya lo dije cien veces lo que pensaba fernando y en poco lo estimas pues aún sigues preguntándome -repítemelo te lo suplico repítemelo por centésima vez para que yo pueda creerlo dime que desprecias mi amor el amor que aprobaba lo madre haz que comprenda que te burlas de mi felicidad que mi vida o mi muerte no son nada para ti ¡ah dios mío dios mío haber soñado diez años con la dicha de ser tu esposo y perder esta esperanza la única de mi vida -no soy yo por cierto quien ha alimentado en ti esa esperanza con mis coqueterías fernando -respondió mercedes siempre lo he dicho «te amo como hermano pero no exijas de mí otra cosa porque mi corazón pertenece a otro ¿no lo he dicho siempre esto -sí ya lo sé mercedes -respondió fernando hasta el horrible atractivo de la franqueza tienes conmigo pero ¿olvidas que es ley sagrada entre los nuestros el casarse catalanes con catalanes -te equivocas fernando no es una ley sino una costumbre y créeme no debes de invocar esta costumbre en lo favor has entrado en quintas la libertad de que gozas la debes únicamente a la tolerancia de un momento a otro pueden reclamarte tus banderas y una vez seas soldado ¿qué harías de mí pobre huérfana sin otra fortuna que una mísera cabaña casi arruinada y unas malas redes herencia única de mis padres hace un año que murió mi madre y desde entonces bien lo sabes vivo casi a expensas de la caridad pública tal vez me dices que lo soy útil para partir conmigo tu pesca y yo la acepto fernando porque eres hijo del hermano de mi padre porque nos hemos criado juntos y porque además sé que lo disgustarías si la rehusase pero sé muy bien que ese pescado que yo vendo y ese dinero que me dan por él y con el cual compro el estambre que luego hilo no es más que una limosna y como tal la recibo -¿y eso qué importa mercedes pobre y sola como vives me convienes más que la hija del naviero más rico de marsella yo quiero una mujer honrada y hacendosa y ninguna como tú posee esas cualidades -fernando -respondió mercedes con un movimiento de cabeza no puede responder de ser siempre honrada y hacendosa la que ama a otro hombre que no sea su marido confórmate con mi amistad porque te repito que esto es todo lo que yo puedo prometerte yo no ofrezco sino lo que estoy segura de poder dar -sí sí ya lo comprendo -dijo fernando soportas con resignación tu miseria pero te asusta la mía pero oye mercedes si me amas probaré fortuna y llegaré a ser rico puedo dejar el oficio de pescador puedo entrar de dependiente en alguna casa de comercio y llegar a ser comerciante -tú no puedes hacer nada de eso fernando eres soldado y si permaneces en los catalanes todavía es porque no hay guerra sigue con lo oficio de pescador no hagas castillos en el aire y confórmate con mi amistad pues no puedo dar otra cosa -pues bien tienes razón mercedes me haré marinero dejaré el trabajo de nuestros padres que tú tanto desprecias y me pondré un sombrero de suela una camisa rayada y una chaqueta azul con anclas en los botones ¿no es así como hay que vestirse para agradarte -¿qué quieres decir con eso no lo comprendo -quiero decir que no serías tan cruel conmigo si no esperaras a uno que usa el traje consabido pero quizás él no te es fiel y aunque lo fuera el mar no lo habrá sido con él este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-¡fernando -exclamó mercedes ¡te creía bueno pero me engañaba eso es prueba de mal corazón sí no te lo oculto espero y amo a ese que dices y si no volviese en lugar de acusarle de inconstancia creería que ha muerto adorándome fernando hizo un gesto de rabia -adivino tus pensamientos fernando querrás vengar en él los desdenes míos querrás desafiarle pero ¿qué conseguirás con esto perder mi amistad si eres vencido ganar mi odio si vencedor créeme fernando no es batirse con un hombre el medio de agradar a la mujer que le ama convencido de que te es imposible tenerme por esposa no fernando no lo harás lo contentarás con que sea tu amiga y tu hermana por otra parte -añadió con los ojos preñados de lágrimas tú lo has dicho hace poco el mar es pérfido espera fernando espera han pasado cuatro meses desde que partió ¡cuatro meses y durante ellos he contado tantas tempestades permaneció fernando impasible sin cuidarse de enjugar las lágrimas que resbalaban por las mejillas de mercedes aunque a decir verdad por cada una de aquellas lágrimas hubiera dado mil gotas de su sangre pero aquellas lágrimas las derramaba por otro púsose en pie dio una vuelta por la cabaña volvió detúvose delante de mercedes y con una mirada sombría y los puños crispados exclamó -mercedes te lo repito responde ¿estás resuelta -¡amo a edmundo dantés -dijo fríamente mercedes y ningún otro que edmundo será mi esposo -¿y le amarás siempre -hasta la muerte fernando bajó la cabeza desalentado exhaló un suspiro que más bien parecía un gemido y levantando de repente la cabeza y rechinando los dientes de cólera exclamó -pero ¿y si hubiese muerto -si hubiese muerto ¡entonces yo también me moriría -¿y si lo olvidase -¡mercedes -gritó una voz jovial y sonora desde fuera ¡mercedes -¡ah -exclamó la joven sonrojándose de alegría y de amor bien ves que no me ha olvidado pues ya ha llegado y lanzándose a la puerta la abrió exclamando -¡aquí edmundo aquí estoy fernando lívido y furioso retrocedió como un caminante al ver una serpiente cayendo anonadado sobre una silla mientras que edmundo y mercedes se abrazaban el ardiente sol de marsella penetrando a través de la puerta los inundaba de sus dorados reflejos nada veían en torno suyo una inmensa felicidad los separaba del mundo y solamente pronunciaban palabras entrecortadas que revelaban la alegría de su corazón de pronto edmundo vislumbró la cara sombría de fernando que se dibujaba en la sombra pálida y amenazadora y quizá sin que él mismo comprendiese la razón el joven catalán tenía apoyada la mano sobre el cuchillo que llevaba en la cintura -¡ah -dijo edmundo frunciendo las cejas a su vez no había reparado en que somos tres volviéndose en seguida a mercedes -¿quién es ese hombre -le preguntó -un hombre que será de aquí en adelante lo mejor amigo dantés porque lo es mío es mi primo mi hermano fernando es decir el hombre a quien después de ti amo más en la tierra -está bien -respondió edmundo y sin soltar a mercedes cuyas manos estrechaba con la izquierda presentó con un movimiento cordialísimo la diestra al catalán pero lejos de responder fernando a este ademán amistoso permaneció mudo a inmóvil como una estatua entonces dirigió edmundo miradas interrogadoras a mercedes que estaba temblando y al sombrío y amenazador catalán alternativamente estas miradas le revelaron todo el misterio y la cólera se apoderó de su corazón -al darme tanta prisa en venir a vuestra casa no creía encontrar en ella un enemigo -¡un enemigo -exclamó mercedes dirigiendo una mirada de odio a su primo ¿un enemigo en mi casa a ser cierto yo lo cogería del brazo y me iría a marsella abandonando esta casa para no volver a pisar sus umbrales la mirada de fernando centelleó -y si te sucediese alguna desgracia edmundo mío -continuó con aquella calma implacable que daba a conocer a fernando cuán bien leía en su siniestra mente si te aconteciese alguna desgracia treparía al cabo del morgión para arrojarme de cabeza contra las rocas fernando se puso lívido -pero te engañas edmundo -prosiguió mercedes aquí no hay enemigo alguno sino mi primo fernando que va a darte la mano como a su más íntimo amigo este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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y la joven fijó al decir estas palabras su imperiosa mirada en el catalán quien como fascinado por ella se acercó lentamente a edmundo y le tendió la mano su odio desaparecía ante el ascendiente de mercedes pero apenas hubo tocado la mano de edmundo conoció que había ya hecho todo lo que podía hacer y se lanzó fuera de la casa -¡oh -exclamaba corriendo como un insensato y mesándose los cabellos ¡oh ¿quién me librará de ese hombre ¡desgraciado de mí -¡eh catalán ¡eh ¡fernando ¿adónde vas -dijo una voz el joven se detuvo para mirar en torno y vio a caderousse sentado con danglars bajo el emparrado -¡eh -le dijo caderousse ¿por qué no te acercas ¿tanta prisa tienes que no te queda tiempo para dar los buenos días a tus amigos -especialmente cuando tienen delante una botella casi llena -añadió danglars fernando miró a los dos hombres como atontado y sin responderles -afligido parece -dijo danglars tocando a caderousse con la rodilla ¿nos habremos engañado y se saldrá dantés con su tema contra todas nuestras previsiones -¡diantre es preciso averiguar esto -contestó caderousse y volviéndose hacia el joven le gritó catalán ¿te decides fernando enjugóse el sudor que corría por su frente y entró a paso lento bajo el emparrado cuya sombra puso un tanto de calma en sus sentidos y la frescura vigor en sus cansados miembros -buenos días me habéis llamado ¿verdad -dijo desplomándose sobre uno de los bancos que rodeaban la mesa -corrías como loco y temí que te arrojases al mar -respondió caderousse riendo ¡qué demonio a los amigos no solamente se les debe ofrecer un vaso de vino sino también impedirles que se beban tres o cuatro vasos de agua fernando exhaló un suspiro que pareció un sollozo y hundió la cabeza entre las manos -¡hum ¿quieres que te hable con franqueza fernando -dijo caderousse entablando la conversación con esa brutalidad grosera de la gente del pueblo que con la curiosidad olvidan toda clase de diplomacia pues tienes todo el aire de un amante desdeñado y acompañó esta broma con una estrepitosa carcajada -¡bah -replicó danglars un muchacho como éste no ha nacido para ser desgraciado en amores tú te burlas caderousse -no-replicó éste fíjate ¡qué suspiros vamos vamos fernando levanta la cabeza y respóndenos no está bien que calles a las preguntas de quien se interesa por tu salud -estoy bien -murmuró fernando apretando los puños aunque sin levantar la cabeza -¡ah ya lo ves danglars -repuso caderousse guiñando el ojo a su amigo lo que pasa es esto que fernando catalán valiente como todos los catalanes y uno de los mejores pescadores de marsella está enamorado de una linda muchacha llamada mercedes pero desgraciadamente a lo que creo la muchacha ama por su parte al segundo de el faraón y como el faraón ha entrado hoy mismo en el puerto ¿me comprendes -que me muera si lo entiendo -respondió danglars -el pobre fernando habrá recibido el pasaporte -¡y bien ¿qué más -dijo fernando levantando la cabeza y mirando a caderousse como aquel que busca en quién descargar su cólera mercedes no depende de nadie ¿no es así ¿no puede amar a quien se le antoje ¡ah ¡si lo tomas de ese modo lijo caderousse eso es otra cosa yo te tenía por catalán me han dicho que los catalanes no son hombres para dejarse vencer por un rival y también me han asegurado que fernando sobre todo es temible en la venganza -un enamorado nunca es temible -repuso fernando sonriendo -¡pobre muchacho -replicó danglars fingiendo compadecer al joven ¿qué quieres no esperaba sin duda que volviese dantés tan pronto quizá le creería muerto quizás infiel ¡quién sabe esas cosas son tanto más sensibles cuanto que nos están sucediendo a cada paso -seguramente que no dices más que la verdad -respondió caderousse que bebía al compás que hablaba y a quien el espumoso vino de lamalgue comenzaba a hacer efecto fernando no es el único que siente la llegada de dantés ¿no es así danglars -sí y casi puedo asegurarte que eso le ha de traer alguna desgracia -pero no importa -añadió caderousse llenando un vaso de vino para el joven y haciendo lo mismo por duodécima vez con el suyo no importa mientras tanto se casa con mercedes con la bella mercedes se sale con la suya durante este coloquio danglars observaba con mirada escudriñadora al joven las palabras de caderousse caían como plomo derretido sobre su corazón -¿y cuándo es la boda -preguntó este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-¡oh todavía no ha sido fijada -murmuró fernando -no pero lo será -dijo caderousse lo será tan cierto como que dantés será capitán de el faraón ¿no opinas tú lo mismo danglars danglars se estremeció al oír esta salida inesperada volviéndose a caderousse en cuya fisonomía estudió a su vez si el golpe estaba premeditado pero sólo leyó la envidia en aquel rostro casi trastornado por la borrachera -¡ea -dijo llenando los vasos ¡bebamos a la salud del capitán edmundo dantés marido de la bella catalana caderousse llevó el vaso a sus labios con mano temblorosa y lo apuró de un sorbo fernando tomó el suyo y lo arrojó con furia al suelo -¡vaya -exclamó caderousse ¿qué es lo que veo allá abajo en dirección a los catalanes mira fernando tú tienes mejores ojos que yo me parece que empiezo a ver demasiado y bien sabes que el vino engaña mucho diríase que se trata de dos amantes que van agarrados de la mano ¡dios me perdone ¡no presumen que les estamos viendo y mira cómo se abrazan danglars no dejaba de observar a fernando cuyo rostro se contraía horriblemente -¡calle ¿los conocéis señor fernando -dijo -sí -respondió éste con voz sorda ¡son edmundo y mercedes -¡digo -exclamó caderousse ¡y yo no los conocía ¡dantés ¡muchacha venid aquí y decidnos cuándo es la boda porque el testarudo de fernando no nos lo quiere decir -¿quieres callarte dijo danglars fingiendo detener a caderousse que tenaz como todos los que han bebido mucho se disponía a interrumpirles haz por tenerte en pie y deja tranquilos a los enamorados mira mira a fernando y toma ejemplo de él acaso éste incitado por danglars como el toro por los toreros iba al fin a arrojarse sobre su rival pues ya de pie tomaba una actitud siniestra cuando mercedes risueña y gozosa levantó su linda cabeza y clavó en fernando su brillante mirada entonces el catalán se acordó de que le había prometido morir si edmundo moría y volvió a caer desesperado sobre su asiento danglars miró sucesivamente a los dos hombres el uno embrutecido por la embriaguez y el otro dominado por los celos -¡oh ningún partido sacaré de estos dos hombres -murmuró y casi tengo miedo de estar en su compañía este bellaco se embriaga de vino cuando sólo debía embriagarse de odio el otro es un imbécil que le acaban de quitar la novia en sus mismas narices y se contenta solamente con llorar y quejarse como un chiquillo sin embargo tiene la mirada torva como los españoles los sicilianos y los calabreses que saben vengarse muy bien tiene unos puños capaces de estrujar la cabeza de un buey tan pronto como la cuchilla del carnicero decididamente el destino le favorece se casará con mercedes será capitán y se burlará de nosotros como no una sonrisa siniestra apareció en los labios de danglars como no tercie yo en el asunto -¡hola -seguía llamando caderousse a medio levantar de su asiento ¡hola edmundo ¿no ves a los amigos o lo has vuelto ya tan orgulloso que no quieres siquiera dirigirles la palabra -no mi querido caderousse -respondió dantés no soy orgulloso sino feliz y la felicidad ciega algunas veces más que el orgullo -enhorabuena ya eso es decir algo -replicó caderousse ¡buenos días señora dantés mercedes saludó gravemente -todavía no es ése mi apellido -dijo y en mi país es de mal agüero algunas veces el llamar a las muchachas con el nombre de su prometido antes que se casen llamadme mercedes -es menester perdonar a este buen vecino -añadió dantés falta tan poco tiempo -¿conque es decir que la boda se efectuará pronto señor dantés -dijo danglars saludando a los dos jóvenes -lo más pronto que se pueda señor danglars nos toman hoy los dichos en casa de mi padre y mañana o pasado mañana a más tardar será la comida de boda aquí en la reserva los amigos asistirán a ella lo que quiere decir que estáis invitados desde ahora señor danglars y tú también caderousse -¿y fernando -dijo caderousse sonriendo con malicia ¿fernando lo está también -el hermano de mi mujer lo es también mío -respondió edmundo y con muchísima pena le veríamos lejos de nosotros en semejante momento fernando abrió la boca para contestar pero la voz se apagó en sus labios y no pudo articular una sola palabra -¡hoy los dichos mañana o pasado la boda ¡diablo mucha prisa os dais capitán -danglars -repuso edmundo sonriendo dígo lo que mercedes decía hace poco a caderousse no me deis ese título que aún no poseo que podría ser de mal agüero para mí -dispensadme -respondió danglars decía pues que os dais demasiada prisa ¡qué diablo tiempo sobra el faraón no se volverá a dar a la mar hasta dentro de tres meses este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-siempre tiene uno prisa por ser feliz señor danglars porque quien ha sufrido mucho apenas puede creer en la dicha pero no es sólo el egoísmo el que me hace obrar de esta manera tengo que ir a parís -¡ah ¿a parís ¿y es la primera vez que vais allí dantés -sí -algún negocio ¿no es así -no mío es una comisión de nuestro pobre capitán leclerc ya comprenderéis que esto es sagrado sin embargo tranquilizaos no gastaré más tiempo que el de ida y vuelta -sí sí ya entiendo -dijo danglars y después añadió en voz sumamente baja a parís sin duda para llevar alguna carta que el capitán le ha entregado ¡ah ¡diantre esa carta me acaba de sugerir una idea una excelente idea ¡ah ¡dantés amigo mío aún no tienes el número 1 en el registro de el faraón -y volviéndose en seguida hacia edmundo que se alejaba ¡buen viaje -le gritó -gracias -respondió edmundo volviendo la cabeza y acompañando este movimiento con cierto ademán amistoso y los dos enamorados prosiguieron su camino tranquilos y alborozados como dos ángeles que se elevan al cielo capítulo cuarto complot danglars siguió con la mirada a edmundo y a mercedes hasta que desaparecieron por uno de los ángulos del puerto de san nicolás y volviéndose en seguida vislumbró a fernando que se arrojaba otra vez sobre su silla pálido y desesperado mientras que caderousse entonaba una canción -¡ay señor mío -dijo danglars a fernando creo que esa boda no le sienta bien a todo el mundo -a mí me tiene desesperado -respondió fernando -¿amáis pues a mercedes -la adoro -¿hace mucho tiempo -desde que nos conocimos -¿y estáis ahí arrancándoos los cabellos en lugar de buscar remedio a vuestros pesares ¡qué diablo no creí que obrase de esa manera la gente de vuestro país -¿y qué queréis que haga -preguntó fernando -¿qué sé yo ¿acaso tengo yo algo que ver con paréceme que no soy yo sino vos el que está enamorado de mercedes «buscad -dice el evangelio y encontraréis.» -yo había encontrado ya -¿cómo -quería asesinar al hombre pero la mujer me ha dicho que si llegara a suceder tal cosa a su futuro ella se mataría después -¡bah ¡bah esas cosas se dicen pero no se hacen -vos no conocéis a mercedes amigo mío es mujer que dice y hace « ¡imbécil -murmuró para sí danglars ¿qué me importa que ella muera o no con tal que dantés no sea capitán » -y antes que muera mercedes moriría yo -replicó fernando con un acento que expresaba resolución irrevocable -¡eso sí que es amor -gritó caderousse con una voz dominada cada vez más por la embriaguez eso sí que es amor o yo no lo entiendo -veamos -dijo danglars me parecéis un buen muchacho y lléveme el diablo si no me dan ganas de sacaros de penas pero -sí sí -dijo caderousse veamos -mira -replicó danglars ya lo falta poco para emborracharte de modo que acábate de beber la botella y lo estarás completamente bebe y no lo metas en lo que nosotros hacemos porque para tomar parte en esta conversación es indispensable estar en su sano juicio -¡yo borracho -exclamó caderousse yo si todavía me atrevería a beber cuatro de tus botellas que por cierto son como frascos de agua de colonia -y añadiendo el dicho al hecho gritó ¡tío pánfilo más vino -caderousse empezó a golpear fuertemente la mesa con su vaso -¿decíais -replicó fernando esperando anheloso la continuación de la frase interrumpida -¿qué decía ya no me acuerdo ese borracho me ha hecho perder el hilo de mis ideas -¡borracho eso me gusta ¡ay de los que no gustan del vino tienen algún mal pensamiento y temen que el vino se lo haga revelar y caderousse se puso a cantar los últimos versos de una canción muy en boga por aquel entonces los que beben agua sola son hombres de mala ley y prueba es de ello el diluvio de noé este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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-conque decíais -replicó fernando que quisierais sacarme de penas pero añadíais -sí añadía que para sacaros de penas basta con que dantés no se case y me parece que la boda puede impedirse sin que dantés muera -¡oh sólo la muerte puede separarlos -dijo fernando -raciocináis como un pobre hombre amigo mío -exclamó caderousse aquí tenéis a danglars pícaro redomado que os probará en un santiamén que no sabéis una palabra pruébalo danglars yo he respondido de ti dile que no es necesario que dantés muera por otro lado muy triste sería que muriese dantés es un buen muchacho le quiero mucho mucho ¡a tu salud dantés ¡a tu salud fernando se levantó dando muestras de impaciencia -dejadle -dijo danglars deteniendo al joven ¿quién le hace caso además no va tan desencaminado la ausencia separa a las personas casi mejor que la muerte suponed ahora que entre edmundo y mercedes se levantan de pronto los muros de una cárcel estarán tan separados como si los dividiese la losa de una tumba -sí pero saldrá de la cárcel -dijo caderousse que con la sombra de juicio que aún le quedaba se mezclaba en la conversación y cuando uno sale de la cárcel y se llama edmundo dantés se venga -¿qué importa -murmuró fernando -además -replicó caderousse ¿por qué han de prender a dantés si él no ha robado ni matado a nadie -cállate -dijo danglars -no quiero -contestó caderousse lo que yo quiero que me digan es por qué habían de prender a dantés yo quiero mucho a dantés ¡a tu salud dantés a tu salud y se bebió otro vaso de vino danglars observó en los ojos extraviados del sastre el progreso de la borrachera y volviéndose hacia fernando le dijo -¿comprendéis ya que no habría necesidad de matarle -desde luego que no si pudiéramos lograr que lo prendiesen pero ¿por qué medio -como lo buscáramos bien -dijo danglars ya se encontraría pero ¿en qué lío voy a meterme ¿acaso tengo yo algo que ver -yo no sé si esto os interesa -dijo fernando cogiéndole por el brazo pero lo que sí sé es que tenéis algún motivo de odio particular contra dantés porque el que odia no se engaña en los sentimientos de los demás -¡yo motivos de odio contra dantés ninguno ¡palabra de honor os vi desgraciado y vuestra desgracia me conmovió esto es todo pero desde el momento en que creéis que obro con miras interesadas adiós mi querido amigo salid como podáis de ese atolladero y danglars hizo ademán de irse -no -dijo fernando deteniéndole quedaos poco me importa que odiéis o no a dantés pero yo sí le odio lo confieso francamente decidme un medio y lo ejecuto al instante como no sea matarle porque mercedes ha dicho que se daría muerte si matasen a dantés caderousse levantó la cabeza que había dejado caer sobre la mesa y mirando a fernando y a danglars estúpidamente -¡matar a dantés -dijo ¿quién habla de matar a dantés ¡no quiero que le maten es mi amigo esta mañana me ofreció su dinero del mismo modo que yo partí en otro tiempo el mío con él ¡no quiero que maten a dantés no no -y ¿quién habla de matarle imbécil -replicó danglars sólo se trata de una simple broma bebe a su salud -añadió llenándole un vaso y déjanos en paz -sí sí a la salud de dantés -dijo caderousse apurando el contenido de su vaso a su salud a su salud a su -pero ¿el medio ¿el medio -murmuró fernando -¿no lo habéis hallado aún -no vos os encargasteis de eso -es cierto -repuso danglars los franceses tienen sobre los españoles la ventaja de que los españoles piensan y los franceses improvisan -improvisad pues -dijo fernando con impaciencia -muchacho -dijo danglars trae recado de escribir -¡recado de escribir -murmuró fernando -puesto que soy editor responsable ¿de qué instrumentos me he de servir sino de pluma tinta y papel -¿traes eso -exclamó fernando a su vez -en esa mesa hay recado de escribir -respondió el mozo señalando una inmediata -tráelo este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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el mozo lo cogió y lo colocó encima de la mesa de los bebedores -¡cuando pienso -observó caderousse dejando caer su mano sobre el papel que con esos medios se puede matar a un hombre con mayor seguridad que en un camino a puñaladas siempre tuve más miedo a una pluma y a un tintero que a una espada o a una pistola -ese tunante no está tan borracho como parece -dijo danglars echadle más vino fernando fernando llenó el vaso de caderousse observándole atentamente hasta que le vio casi vencido por ese nuevo exceso colocar o más bien soltar su vaso sobre la mesa -conque -murmuró el catalán conociendo que ya no podía estorbarle caderousse pues la poca razón que conservaba iba a desaparecer con aquel último vaso de vino -pues señor decía -prosiguió danglars que si después de un viaje como el que acaba de hacer dantés tocando a nápoles y en la isla de elba le denunciase alguien al procurador del rey como agente bonapartista -yo le denunciaré -dijo vivamente el joven -sí pero os harán firmar vuestra declaración os carearán con el reo y aunque yo os dé pruebas para sostener la acusación eso es poco dantés no puede permanecer preso eternamente un día a otro tendrá que salir y en el día en que salga ¡desdichado de vos -¡oh sólo deseo una cosa -dijo fernando y es que me venga a buscar -sí pero mercedes os aborrecerá si tocáis el pelo de la ropa a su adorado edmundo -es verdad -repuso fernando -nada si nos decidimos lo mejor es coger esta pluma simplemente y escribir una denuncia con la mano izquierda para que no sea conocida la letra -contestó danglars y esto diciendo escribió con la mano izquierda y con una letra que en nada se parecía a la suya acostumbrada los siguientes renglones que fernando leyó a media voz un amigo del trono y de la religión previene al señor procurador del rey que un tal edmundo dantés segundo de el faraón que llegó esta mañana de esmirna después de haber tocado en nápoles y en porto-ferrajo ha recibido de murat una misiva para el usurpador y de éste otra carta para la junta bonapartista de parís fácilmente se tendrá la prueba de su crimen prendiéndole porque la carta se hallará sobre su persona o en casa de su padre o en su camarote a bordo de el faraón -está bien -añadió danglars de este modo vuestra venganza tendría sentido común y de lo contrario podría recaer sobre vos mismo ¿entendéis ya no queda sino cerrar la carta escribir el sobre -y danglars hizo como decía al señor procurador del rey y asunto concluido -sí asunto concluido -exclamó caderousse quien con los últimos resplandores de su inteligencia había escuchado la lectura y comprendiendo por instinto todas las desgracias que podría causar tal denuncia sí negocio concluido pero sería una infamia y alargó el brazo para coger la carta -por supuesto -dijo danglars apartándole la mano lo que digo no es más que una broma y soy el primero que sentiría mucho que le sucediese algo a dantés a ese bueno de dantés vamos ¡no faltaba más -y cogiendo la carta la estrujó entre los dedos y la tiró a un rincón -¡muy bien -exclamó caderousse dantés es mi amigo y no quiero que le hagan ningún daño -¿quién diablos piensa en hacerle daño a lo menos no seremos ni fernando ni yo -dijo danglars levantándose y mirando al joven cuyos ojos estaban clavados en el papel delator tirado en el suelo -en tal caso -replicó caderousse que nos den más vino quiero beber a la salud de edmundo y de la bella mercedes -bastante has bebido ¡borracho -dijo danglars y como sigas bebiendo lo verás obligado a dormir aquí porque seguramente no podrás tenerte en pie -¡yo -balbuceó caderousse levantándose con la arrogancia del borracho ¡yo no poder tenerme ¿apuestas algo a que me atrevo a subir al campanario de las accoules derechito sin dar traspiés -está bien -dijo danglars hago la apuesta pero la dejaremos para mañana ya es tiempo de que nos vayamos dame el brazo -vamos allá -dijo caderousse mas para andar no necesito de lo brazo ¿vienes fernando ¿vuelves a marsella con nosotros -no -respondió fernando me vuelvo a los catalanes -haces mal ven con nosotros a marsella -nada tengo que hacer en marsella y no quiero ir -bueno bueno no quieres ¿eh pues haz lo que lo parezca libertad para todos en todo ven danglars y dejémosle que vuelva a los catalanes si así lo quiere danglars aprovechó este instante de docilidad de caderousse para llevarle hacia marsella pero para dejar a fernando más a sus anchas en vez de irse por el muelle de la rive-neuve echó por la puerta de este documento ha sido descargado de http www.escolar.com
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