Description
Los miserables (título original en francés: Les Misérables) es una de las novelas más conocidas del siglo XIX. Publicada en el año 1862, esta obra romántica fue escrita por el novelista francés Victor Hugo. La novela transcurre en Francia, en ambientes ru
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víctor hugo los miserables Índice primera parte fantina i ii iii i ii iii iv v vi vii viii ix x i ii libro primero un justo monseñor myriel el señor myriel se convierte en monseñor bienvenido las obras en armonía con las palabras libro segundo la caída la noche de un día de marcha la prudencia aconseja a la sabiduría heroísmo de la obediencia pasiva jean valjean el interior de la desesperación la ola y la sombra nuevas quejas el hombre despierto el obispo trabaja gervasillo libro tercero el año 1817 doble cuarteto alegre fin de la alegría libro cuarto confiar es a veces abandonar una madre encuentra a otra madre primer bosquejo de dos personas turbias la alondra libro quinto el descenso progreso en el negocio de los abalorios negros el señor magdalena depósitos en la casa laffitte el señor magdalena de luto vagos relámpagos en el horizonte fauchelevent triunfo de la moral christus nos liberavit i ii iii i ii iii iv v vi vii viii.
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ix i ii i ii iii iv v i ii iii iv solución de algunos asuntos de policía municipal libro sexto javert comienzo del reposo cómo jean se convierte en champ libro sÉptimo el caso champmathieu una tempestad interior el viajero toma precauciones para regresar entrada de preferencia un lugar donde empiezan a formarse algunas convicciones champmathieu cada vez más asombrado libro octavo contragolpe fantina feliz javert contento la autoridad recobra sus derechos una tumba adecuada segunda parte cosette i ii i ii iii i ii iii iv v vi vii viii ix x i ii libro primero waterloo el 18 de junio de 1815 el campo de batalla por la noche libro segundo el navío orión el número 24.601 se convierte en el 9.430 el diablo en montfermeil la cadena de la argolla se rompe de un solo martillazo libro tercero cumplimiento de una promesa montfermeil dos retratos completos vino para los hombres y agua a los caballos entrada de una muñeca en escena la niña sola cosette con el desconocido en la oscuridad inconvenientes de recibir a un pobre que tal vez era rico thenardier maniobra el que busca lo mejor puede hallar lo peor vuelve a aparecer el número 9.430 libro cuarto casa gorbeau nido para un búho y una calandria dos desgracias unidas producen felicidad
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iii iv i ii iii iv v vi i ii iii iv v vi vii lo que observa la portera una moneda de 5 francos que cae al suelo hace mucho ruido libro qiinto a caza perdida jauría muda los rodeos de la estrategia el callejón sin salida tentativas de evasión principio de un enigma continúa el enigma se explica cómo javert hizo una batida en vano libro sexto los cementerios reciben todo lo que se les da el convento pequeño picpus se busca una manera de entrar al convento fauchelevent en presencia de la dificultad parece que jean valjean conocía a agustín castillejo entre cuatro tablas interrogatorio con buenos resultados clausura tercera parte marius libro primero parís en su átomo i ii i ii i ii iii iv v i ii iii iv i ii el pilluelo gavroche libro segundo el gran burgués noventa años y treinta y dos dientes las hijas libro tercero el abuelo y el nieto un espectro rojo fin del bandido cuán útil es ir a misa para hacerse revolucionario algún amorcillo mármol contra granito libro cuarto los amigos del abc un grupo que estuvo a punto de ser histórico oración fúnebre por blondeau el asombro de marius ensanchando el horizonte libro quinto excelencia de la desgracia marius indigente marius pobre
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iii iv i ii iii iv v i ii i ii iii iv v vi vii viii ix x xi xii xiii xiv marius hombre la pobreza es buena vecina de la miseria libro sexto la conjunción de dos estrellas el apodo manera de formar nombres de familia efecto de la primavera prisionero aventuras de la letra u eclipse libro sÉptimo patrón minette las minas y los mineros babet gueulemer claquesous y montparnasse libro octavo el mal pobre hallazgo una rosa en la miseria la ventanilla de la providencia la fiera en su madriguera el rayo de sol en la cueva jondrette casi llora ofertas de servicio de la miseria al dolor uso de la moneda del señor blanco un policía da dos puñetazos a un abogado utilización del napoleón de marius las dos sillas de marius frente a frente la emboscada se debería comenzar siempre por apresar a las víctimas el niño que lloraba en la segunda parte cuarta parte idilio en calle plumet y epopeya en calle saint-denis i ii i ii iii iv v vi vii viii libro primero algunas páginas de historia bien cortado y mal cosido enjolras y sus tenientes libro segundo eponina el cameo de la alondra formación embrionaria de crímenes en las prisiones aparición al señor mabeuf aparición a marius la casa del secreto jean valjean guardia nacional la rosa descubre que es una máquina de guerra empieza la batalla
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ix x i ii iii i ii iii iv v vi vii i ii iii i ii iii iv v vi i ii iii iv v vi vii viii a tristeza tristeza y media socorro de abajo puede ser socorro de arriba libro tercero cuyo fin no se parece al principio miedos de cosette un corazón bajo una piedra los viejos desaparecen en el momento oportuno libro cuarto el encanto y la desolación travesuras del viento gavroche saca partido de napoleón el grande peripecias de la evasión principio de sombra el perro marius desciende a la realidad el corazón viejo frente al corazón joven libro quinto ¿adónde van jean valjean marius el señor mabeuf libro sexto el 5 de junio de 1832 la superficie y el fondo del asunto reclutas corinto los preparativos el hombre reclutado en la calle billettes marius entra en la sombre libro sÉptimo la grandeza de la desesperación la bandera primer acto la bandera segundo acto gavroche habría hecho mejor en tomar la carabina de enjolras la agonía de la muerte después de la agonía de la vida gavroche preciso calculador de distancias espejo indiscreto el pilluelo es enemigo de las luces mientras cosette dormía quinta parte jean valjean i ii libro primero la guerra dentro de cuatro paredes cinco de menos y uno de más la situación se agrava
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iii iv v vi vii viii ix i ii iii iv v vi vii i i ii iii iv v vi vii viii i ii iii i ii i ii iii iv los talentos que influyeron en la condena de 1796 gavroche fuera de la barricada un hermano puede convertirse en padre marius herido la venganza de jean valjean los héroes marius otra vez prisionero libro segundo el intestino de leviatán historia de la cloaca la cloaca y sus sorpresas la pista perdida con la cruz a cuestas marius parece muerto la vuelta del hijo pródigo el abuelo libro tercero javert desorientado javert comete una infracción libo cuarto el nieto y el abuelo volvemos a ver el árbol con el parche de zinc marius saliendo de la guerra civil se prepara para la guerra familiar marius ataca el señor fauchelevent con un bulto debajo del brazo más vale depositar el dinero en el bosque que en el banco dos ancianos procuran labrar cada uno a su manera la felicidad de cosette recuerdos dos hombres difíciles de encontrar libro quinto la noche en blanco el 16 de febrero de 1833 jean valjean continúa enfermo la inseparable libro sexto la última gota del cáliz el séptimo círculo y el octavo cielo la oscuridad que puede contener una revelación libro sÉptimo decadencia crepuscular la sala del piso bajo de mal en peor recuerdos en el jardín de la calle plumet la atracción y la extinción
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i ii iii iv v vi libro octavo suprema sombra suprema aurora compasión para los desdichados e indulgencia para los dichosos Últimos destellos de la lámpara sin aceite el que levantó la carreta de fauchelevent no puede levantar una pluma equívoco que sirvió para limpiar las manchas noche que deja entrever el día la hierba oculta y la lluvia borra
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primera parte fantina libro primero un justo i monseñor myriel en 1815 era obispo de d el ilustrísimo carlos francisco bienvenido myriel un anciano de unos setenta y cinco años que ocupaba esa sede desde 1806 quizás no será inútil indicar aquí los rumores y las habladurías que habían circulado acerca de su persona cuando llegó por primera vez a su diócesis lo que de los hombres se dice verdadero o falso ocupa tanto lugar en su destino y sobre todo en su vida como lo que hacen el señor myriel era hijo de un consejero del parlamento de aix nobleza de toga se decía que su padre pensando que heredara su puesto lo había casado muy joven se decía que carlos myriel no obstante este matrimonio había dado mucho que hablar era de buena presencia aunque de estatura pequeña elegante inteligente y se decía que toda la primera parte de su vida la habían ocupado el mundo y la galantería sobrevino la revolución se precipitaron los sucesos las familias ligadas al antiguo régimen perseguidas acosadas se dispersaron y carlos myriel emigró a italia su mujer murió allí de tisis no habían tenido hijos ¿qué pasó después en los destinos del señor myriel el hundimiento de la antigua sociedad francesa la caída de su propia familia los trágicos espectáculos del 93 ¿hicieron germinar tal vez en su alma ideas de retiro y de soledad nadie hubiera podido decirlo sólo se sabía que a su vuelta de italia era sacerdote en 1804 el señor myriel se desempeñaba como cura de brignolles era ya anciano y vivía en un profundo retiro hacia la época de la coronación de napoleón un asunto de su parroquia lo llevó a parís y entre otras personas poderosas cuyo amparo fue a solicitar en favor de sus feligreses visitó al cardenal fesch un día en que el emperador fue también a visitarlo el digno cura que esperaba en la antesala se halló al paso de su majestad imperial napoleón notando la curiosidad con que aquel anciano lo miraba se volvió y dijo bruscamente ¿quién es ese buen hombre que me mira majestad -dijo el señor myriel vos miráis a un buen hombre y yo miro a un gran hombre cada uno de nosotros puede beneficiarse de lo que mira esa misma noche el emperador pidió al cardenal el nombre de aquel cura y algún tiempo después el señor myriel quedó sorprendido al saber que había sido nombrado obispo de d llegó a d acompañado de su hermana la señorita baptistina diez años menor que él por toda servidumbre tenían a la señora maglóire una criada de la misma edad de la hermana del obispo.
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la señorita baptistina era alta pálida delgada de modales muy suaves nunca había sido bonita pero al envejecer adquirió lo que se podría llamar la belleza de la bondad irradiaba una transparencia a través de la cual se veía no a la mujer sino al ángel la señora magloire era una viejecilla blanca gorda siempre afanada y siempre sofocada tanto a causa de su actividad como de su asma a su llegada instalaron al señor myriel en su palacio episcopal con todos los honores dispuestos por los decretos imperiales que clasificaban al obispo inmediatamente después del mariscal de campo terminada la instalación la población aguardó a ver cómo se conducía su obispo ii el señormyriel se convierte en monseñor bienvenido el palacio episcopal de d estaba contiguo al hospital y era un vasto y hermoso edificio construido en piedra a principios del último siglo todo en él respiraba cierto aire de grandeza las habitaciones del obispo los salones las habitaciones interiores el patio de honor muy amplio con galerías de arcos según la antigua costumbre florentina los jardines plantados de magníficos árboles el hospital era una casa estrecha y baja de dos pisos con un pequeño jardín atrás tres días después de su llegada el obispo visitó el hospital terminada la visita le pidió al director que tuviera a bien acompañarlo a su palacio -señor director -le dijo una vez llegados allí ¿cuántos enfermos tenéis en este momento veintiséis monseñor -son los que había contado -dijo el obispo -las camas -replicó el director están muy próximas las unas a las otras -lo había notado -las salas más que salas son celdas y el aire en ellas se renueva difícilmente -me había parecido lo mismo -y luego cuando un rayo de sol penetra en el edificio el jardín es muy pequeño para los convalecientes también me lo había figurado -en tiempo de epidemia este año hemos tenido el tifus se juntan tantos enfermos más de ciento que no sabemos qué hacer -ya se me había ocurrido esa idea -¡qué queréis monseñor -dijo el director es menester resignarse esta conversación se mantenía en el comedor del piso bajo el obispo calló un momento luego volviéndose súbitamente hacia el director del hospital preguntó ¿cuántas camas creéis que podrán caber en esta sala -¿en el comedor de su ilustrísima exclamó el director estupefacto el obispo recorría la sala con la vista y parecía que sus ojos tomaban medidas y hacían cálculos -bien veinte camas -dijo como hablando consigo mismo después alzando la voz añadió mirad señor director aquí evidentemente hay un error en el hospital sois veintiséis personas repartidas en cinco o seis pequeños cuartos nosotros somos aquí tres
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y tenemos sitio para sesenta hay un error os digo vos tenéis mi casa y yo la vuestra devolvedme la mía pues aquí estoy en vuestra casa al día siguiente los veintiséis enfermos estaban instalados en el palacio del obispo y éste en el hospital monseñor myriel no tenía bienes su hermana cobraba una renta vitalicia de quinientos francos y monseñor myriel recibía del estado como obispo una asignación de quince mil francos el día mismo en que se trasladó a vivir al hospital el prelado determinó de una vez para siempre el empleo de esta suma del modo que consta en la nota que transcribimos aquí escrita de su puño y letra lista de dos gastos de mi casa para el seminario 1500 congregación de la misión 100 para los lazaristas de montdidier 100 seminario de las misiones extranjeras de parís 200 congregación del espíritu santo 150 establecimientos religiosos de la tierra santa 100 sociedades para madres solteras 350 obra para mejora de las prisiones 400 obra para el alivio y rescate de los presos 500 para libertar a padres de familia presos por deudas 1000 suplemento a la asignación de los maestros de escuela de la diócesis 2000 cooperativa de los altos alpes 100 congregación de señoras para la enseñanza gratuita de niñas pobres 1500 para los pobres 6000 mi gasto personal 1000 total 15000 durante todo el tiempo que ocupó el obispado de d monseñor myriel no cambió en nada este presupuesto que fue aceptado con absoluta sumisión por la señorita baptistina para aquella santa mujer monseñor myriel era a la vez su hermano y su obispo lo amaba y lo veneraba con toda su sencillez al cabo de algún tiempo afluyeron las ofrendas de dinero los que tenían y los que no tenían llamaban a la puerta de monseñor myriel los unos yendo a buscar la limosna que los otros acababan de depositar en menos de un año el obispo llegó a ser el tesorero de todos los beneficios y el cajero de todas las estrecheces grandes sumas pasaban por sus manos pero nada hacía que cambiara o modificase su género de vida ni que añadiera lo más ínfimo de lo superfluo a lo que le era puramente necesario lejos de esto como siempre hay abajo más miseria que fraternidad arriba todo estaba por decirlo así dado antes de ser recibido es costumbre que los obispos encabecen con sus nombres de bautismo sus escritos y cartas pastorales los pobres de la comarca habían elegido con una especie de instinto afectuoso de todos los nombres del obispo aquel que les ofrecía una significación adecuada y entre ellos sólo le designaban como monseñor bienvenido haremos lo que
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ellos y lo llamaremos del mismo modo cuando sea ocasión por lo demás al obispo le agradaba esta designación -me gusta ese nombre -decía bienvenido suaviza un poco lo de monseñor iii las obras en armonía con las palabras su conversación era afable y alegre se acomodaba a la mentalidad de las dos ancianas que pasaban la vida a su lado cuando reía era su risa la de un escolar la señora magloire lo llamaba siempre vuestra grandeza un día monseñor se levantó de su sillón y fue a la biblioteca a buscar un libro estaba éste en una de las tablas más altas del estante y como el obispo era de corta estatura no pudo alcanzarlo -señora magloire -dijo traedme una silla porque mi grandeza no alcanza a esa tabla no condenaba nada ni a nadie apresuradamente y sin tener en cuenta las circunstancias y solía decir veamos el camino por donde ha pasado la falta siendo un ex pecador como se calificaba a sí mismo sonriendo no tenía ninguna de las asperezas del rigorismo y profesaba muy alto sin cuidarse para nada de ciertos fruncimientos de cejas una doctrina que podría resumirse en estas palabras el hombre tiene sobre sí la carne que es a la vez su carga y su tentación la lleva y cede a ella debe vigilarla contenerla reprimirla mas si a pesar de sus esfuerzos cae la falta así cometida es venial es una caída pero caída sobre las rodillas que puede transformarse y acabar en oración frecuentemente escribía algunas líneas en los márgenes del libro que estaba leyendo como éstas oh vos ¿quién sois el eclesiástico os llama todopoderoso los macabeos os nombran creador la epístola a los efesios os llama .libertad baruch os nombra inmensidad los salmos os llaman sabiduría y verdad juan os llama luz los reyes os nombran señor el Éxodo os apellida providencia el levítico santidad esdras justicia la creación os llama dios el hombre os llama padre pero salomón os llama misericordia y éste es el más bello de vuestros nombres en otra parte había escrito no preguntéis su nombre a quien os pide asilo precisamente quien más necesidad tiene de asilo es el que tiene más dificultad en decir su nombre añadía también a los ignorantes enseñadles lo más que podáis la sociedad es culpable por no dar instrucción gratis es responsable de la oscuridad que con esto produce si un alma sumida en las tinieblas comete un pecado el culpable no es en realidad el que peca sino el que no disipa las tinieblas como se ve tenía un modo extraño y peculiar de juzgar las cosas sospecho que lo había tomado del evangelio un día oyó relatar una causa célebre que se estaba instruyendo y que muy pronto debía sentenciarse un infeliz por amor a una mujer y al hijo que de ella tenía falto de todo recurso había acuñado moneda falsa en aquella época se castigaba este delito con la pena de muerte la mujer fue apresada al poner en circulación la primera moneda falsa
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fabricada por el hombre el obispo escuchó en silencio cuando concluyó el relato preguntó -¿dónde se juzgará a ese hombre y a esa mujer -en el tribunal de la audiencia y replicó ¿y dónde juzgarán al fiscal cuando paseaba apoyado en un gran bastón se diría que su paso esparcía por donde iba luz y animación los niños y los ancianos salían al umbral de sus puertas para ver al obispo bendecía y lo bendecían a cualquiera que necesitara algo se le indicaba la casa del obispo visitaba a los pobres mientras tenía dinero y cuando éste se le acababa visitaba a los ricos hacía durar sus sotanas mucho tiempo y como no quería que nadie lo notase nunca se presentaba en público sino con su traje de obispo lo cual en verano le molestaba un poco su comida diaria se componía de algunas legumbres cocidas en agua y de una sopa ya dijimos que la casa que habitaba tenía sólo dos pisos en el bajo había tres piezas otras tres en el alto encima un desván y detrás de la casa el jardín el obispo habitaba el bajo la primera pieza que daba a la calle le servía de comedor la segunda de dormitorio y de oratorio la tercera no se podía salir del oratorio sin pasar por el dormitorio ni de éste sin pasar por el comedor en el fondo del oratorio había una alcoba cerrada con una cama para cuando llegaba algún huésped el obispo solía ofrecer esta cama a los curas de aldea cuyos asuntos parroquiales los llevaban a d había además en el jardín un establo que era la antigua cocina del hospital y donde el obispo tenía dos vacas cualquiera fuera la cantidad de leche que éstas dieran enviaba invariablemente todas las mañanas la mitad a los enfermos del hospital pago mis diezmos decía un aparador convenientemente revestido de mantelitos blancos servía de altar y adornaba el oratorio de su ilustrísima -pero el más bello altar -decía es el alma de un infeliz consolado en su infortunio y que da gracias a dios no es posible figurarse nada más sencillo que el dormitorio del obispo una puerta-ventana que daba al jardín enfrente la cama una cama de hospital con colcha de sarga verde detrás de una cortina los utensilios de tocador que revelaban todavía los antiguos hábitos elegantes del hombre de mundo dos puertas una cerca de la chimenea que daba paso al oratorio otra cerca de la biblioteca que daba paso al comedor la biblioteca era un armario grande con puertas vidrieras lleno de libros la chimenea era de madera pero pintada imitando mármol habitualmente sin fuego encima de la chimenea un crucifijo de cobre que en su tiempo fue plateado estaba clavado sobre terciopelo negro algo raído y colocado bajo un dosel de madera cerca de la puerta-ventana había una gran mesa con un tintero repleta de papeles y gruesos libros la casa cuidada por dos mujeres respiraba de un extremo al otro una exquisita limpieza era el único lujo que el obispo se permitía de él decía esto no les quita nada a los pobres menester es confesar sin embargo que le quedaban de lo que en otro tiempo había poseído seis cubiertos de plata y un cucharón que la señora magloire miraba con cierta satisfacción todos los días relucir espléndidamente sobre el blanco mantel de gruesa tela y como procuramos pintar aquí al obispo de d tal cual era debemos añadir que más de
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una vez había dicho renunciaría difícilmente a comer con cubiertos que no fuesen de plata a estas alhajas deben añadirse dos grandes candeleros de plata maciza que eran herencia de una tía abuela aquellos candeleros sostenían dos velas de cera y habitualmente figuraban sobre la chimenea del obispo cuando había convidados a cenar la señora magloire encendía las dos velas y ponía los dos candelabros en la mesa a la cabecera de la cama del obispo había pequeña alacena donde la señora magloire guardaba todas las noches los seis cubiertos de plata y el cucharón debemos añadir que nunca quitaba la llave de la cerradura la señora magloire cultivaba legumbres en el jardín el obispo por su parte había sembrado flores en otro rincón crecían también algunos árboles frutales una vez la señora magloire dijo a su ilustrísima con cierta dulce malicia -monseñor vos que sacáis partido de todo tenéis ahí un pedazo de tierra inútil más valdría que eso produjera frutos que flores -señora magloire -respondió el obispo os engañáis lo bello vale tanto como lo útil y añadió después de una pausa tal vez más libro segundo la caída i la noche de un día de marcha en los primeros días del mes de octubre de 1815 como una hora antes de ponerse el sol un hombre que viajaba a pie entraba en la pequeña ciudad de d los pocos habitantes que en aquel momento estaban asomados a sus ventanas o en el umbral de sus casas miraron a aquel viajero con cierta inquietud difícil sería hallar un transeúnte de aspecto más miserable era un hombre de mediana estatura robusto de unos cuarenta y seis a cuarenta y ocho años una gorra de cuero con visera calada hasta los ojos ocultaba en parte su rostro tostado por el sol y todo cubierto de sudor su camisa de una tela gruesa y amarillenta dejaba ver su velludo pecho llevaba una corbata retorcida como una cuerda un pantalón azul usado y roto una vieja chaqueta gris hecha jirones un morral de soldado a la espalda bien repleto bien cerrado y nuevo en la mano un enorme palo nudoso los pies sin medias calzados con gruesos zapatos claveteados sus cabellos estaban cortados al rape y sin embargo erizados porque comenzaban a crecer un poco y parecía que no habían sido cortados hacía algún tiempo nadie lo conocía evidentemente era forastero ¿de dónde venía debía haber caminado todo el día pues se veía muy fatigado se dirigió hacia el ayuntamiento entró en él y volvió a salir un cuarto de hora después un gendarme estaba sentado a la puerta el hombre se quitó la gorra y lo saludó humildemente había entonces en d una buena posada que según la muestra se titulaba la cruz de colbas y hacia ella se encaminó el hombre entró en la cocina todos los hornos estaban encendidos y un gran fuego ardía alegremente en la chimenea el posadero estaba muy ocupado en vigilar la excelente comida destinada a unos carreteros a quienes se oía
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hablar y reír ruidosamente en la pieza inmediata al oír abrirse la puerta preguntó sin apartar la vista de sus cacerolas -¿qué ocurre -cama y comida -dijo el hombre -a1 momento -replicó el posadero entonces volvió la cabeza dio una rápida ojeada al viajero y añadió -pagando por supuesto el hombre sacó una bolsa de cuero del bolsillo de su chaqueta y contestó -tengo dinero -en ese caso al momento os atiendo el hombre guardó su bolsa se quitó el morral conservó su palo en la mano y fue a sentarse en un banquillo cerca del fuego entretanto el dueño de casa yendo y viniendo de un lado para otro no hacía más que mirar al viajero -¿se come pronto -preguntó éste -en seguida -dijo el posadero mientras el recién llegado se calentaba con la espalda vuelta al posadero éste sacó un lápiz del bolsillo rasgó un pedazo de periódico escribió en el margen blanco una línea o dos lo dobló sin cerrarlo y entregó aquel papel a un muchacho que parecía servirle a la vez de pinche y de criado después dijo una palabra al oído del chico y éste marchó corriendo en dirección al ayuntamiento el viajero nada vio volvió a preguntar otra vez -¿comeremos pronto -en seguida volvió el muchacho traía un papel el huésped lo desdobló apresuradamente como quien está esperando una contestación leyó atentamente movió la cabeza y permaneció pensativo por fin dio un paso hacia el viajero que parecía sumido en no muy agradables ni tranquilas reflexiones -buen hombre -le dijo no puedo recibiros en mi casa el hombre se enderezó sobre su asiento -¡cómo ¿teméis que no pague el gasto ¿queréis cobrar anticipado os digo que tengo dinero -no es eso -¿pues qué -vos tenéis dinero -he dicho que sí -pero yo -dijo el posadero no tengo cuarto que daros el hombre replicó tranquilamente -dejadme un sitio en la cuadra -no puedo -¿por qué -porque los caballos la ocupan toda -pues bien -insistió el viajero ya habrá un rincón en el pajar y un poco de paja no faltará tampoco lo arreglaremos después de comer -no puedo daros de comer.
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esta declaración hecha con tono mesurado pero firme pareció grave al forastero el cual se levantó y dijo -¡me estoy muriendo de hambre vengo caminando desde que salió el sol pago y quiero comer -yo no tengo qué daros -dijo el posadero el hombre soltó una carcajada y volviéndose hacia los hornos preguntó -¿nada ¿y todo esto todo esto está ya comprometido por los carreteros que están allá dentro -¿cuántos son -doce -allí hay comida para veinte -lo han encargado todo y además me lo han pagado adelantado el hombre se sentó y sin alzar la voz dijo -estoy en la hostería tengo hambre y me quedo el posadero se inclinó entonces hacia él y le dijo con un acento que le hizo estremecer -marchaos el viajero estaba en aquel momento encorvado y empujaba algunas brasas con la contera de su garrote se volvió bruscamente y como abriera la boca para replicar el huésped lo miró fijamente y añadió en voz baja -mirad basta de conversación ¿queréis que os diga vuestro nombre os llamáis jean valjean ahora ¿queréis que os diga también lo que sois al veros entrar sospeché algo envié a preguntar al ayuntamiento y ved lo que me han contestado ¿sabéis leer al hablar así presentaba al viajero el papel que acababa de ir desde la hostería a la alcaldía y de ésta a aquélla el hombre fijó en él una mirada bajó la cabeza recogió el morral y se marchó caminó algún tiempo a la ventura por calles que no conocía olvidando el cansancio como sucede cuando el ánimo está triste de pronto se sintió aguijoneado por el hambre la noche se acercaba miró en derredor para ver si descubría alguna humilde taberna donde pasar la noche precisamente ardía una luz al extremo de la calle y hacia allí se dirigió era en efecto una taberna el viajero se detuvo un momento miró por los vidrios de la sala iluminada por una pequeña lámpara colocada sobre una mesa y por un gran fuego que ardía en la chimenea algunos hombres bebían el tabernero se calentaba la llama hacía cocer el contenido de una marmita de hierro colgada de una cadena en medio del hogar el viajero no se atrevió a entrar por la puerta de la calle entró en el corral se detuvo de nuevo luego levantó tímidamente el pestillo y empujó la puerta -¿quién va -dijo el amo -uno que quiere comer y dormir las dos cosas pueden hacerse aquí entró todos se volvieron hacia él el tabernero le dijo -aquí tenéis fuego la cena se cuece en la marmita venid a calentaros el viajero fue a sentarse junto al hogar y extendió hacia el fuego sus pies doloridos por el cansancio dio la casualidad que uno de los que estaban sentados junto a la mesa antes de ir allí había estado en la posada de la cruz de colbas desde el sitio en que estaba hizo al tabernero una seña imperceptible este se acercó a él y hablaron algunas palabras en voz baja.
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