Description
El corazón de las tinieblas (Heart of darkness) es el título de un cuento extenso o novela corta de Joseph Conrad, publicado originalmente por entregas en 1899, y en forma de libro en 1902. Ambientado en África, El corazón de las tinieblas está hasta cier
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el corazon de las tinieblas joseph conrad primera edición universidad veracruzana 1996 primera edición en clásicos para hoy 1998 título original heart of darkness isbn 970-18-1913-6 impreso y hecho en méxico presentación en 1910 josef teodor konrad nalecz korzeniowski es decir joseph conrad retirado de la marina mercante británica dedicaba su tiempo a la escritura no sólo de novelas y cuentos sino también de prosas críticas y artículos para un periódico londinense en una de estas colaboraciones recogida en notes on life and letters conrad plantea una idea que se filtra como líquido vital y como problema moral en gran parte de sus obras el hombre enfrentado a la disyuntiva de la eterna elección entre el bien y el mal observa el narrador los más de nosotros nos hemos descubierto en un momento u otro cierta disposición a perdernos por el mal camino ¿y qué hemos hecho en nuestro orgullo y cobardía echando miradas furtivas y aguardando el momento oscuro hemos enterrado nuestro descubrimiento discretamente para seguir luego en la misma dirección de antes y en esa senda tan transitada que no tuvimos el valor de dejar y que ahora más claramente que nunca advertimos que no es sino el largo camino que lleva a la tumba esta declaración extraña en sí misma parecería señalar cierta proclividad en conrad hacia el mal camino pero una lectura cuidadosa nos permite comprender el sentido profundo de dicha aseveración la cual convoca la certeza de que toda elección conlleva riesgos pero que el más severo mortal para el espíritu antes que para la carne es soslayar la posibilidad del cambio y la apuesta moral que ello significa hijo de apollo korzeniowski un nacionalista polaco conrad nació el año de 1857 en berdyczew región ucraniana de polonia entonces dominada por el ejército ruso desde finales del siglo xviii polonia se encontraba ocupada por tres potencias que se habían repartido su territorio rusia prusia y austria y desde entonces la familia de conrad participó en la lucha por la liberación esta participación culminó con la muerte de sus padres quienes obligados a cumplir trabajos forzados en rusia vivieron siete años en el exilio.
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bajo la custodia de un tío conrad pasó la infancia en kiev y en cracovia la adolescencia después de viajar por alemania suiza e italia abandona su tierra natal recientemente liberada y a los 17 años se traslada al sur de francia donde conoce la que sería la gran pasión de su vida el mar asimismo obtiene su primer trabajo al servicio de la marina mercante francesa embarcándose en el mont-blanc con destino a las indias sin embargo su colaboración con el comercio francés fue breve cuatro años escasos agobiado por las deudas y después de un intento de suicidio conrad decide cambiar de aires en 1878 inicia una carrera de 16 años en la flota de inglaterra país cuyo idioma desconocía y del que adopta la nacionalidad en 1886 diez años después se casará con la inglesa jessie george durante su servicio marítimo conrad viajó a diversos países tanto asiáticos como africanos experiencia que posteriormente se reflejaría en su obra así en 1890 contratado por la sociedad anónima belga para el comercio del congo realiza un viaje que por varias razones resulta desastroso las dificultades padecidas le dejaron secuelas emocionales que a lo largo de toda su vida reaparecen con frecuencia cuatro años después a pesar suyo abandona el mar y se dedica exclusivamente a la literatura su obra tuvo que esperar algunos años para ser aceptada por el gran público en contraste desde la aparición de los primeros títulos de este autor escritores como henry james y h g wells vieron en su narrativa la revelación de un gran escritor extranjero de la lengua en que escribió conrad es considerado uno de los más importantes exponentes de la literatura inglesa de este siglo catalogarlo únicamente como un escritor de novelas de aventuras simplifica el valor de su obra la aventura en conrad es distinta a la de los viajes acechados por los peligros de la naturaleza otros son en su caso el viaje y los peligros la aventura es diferente porque se trata del enfrentamiento moral del hombre no sólo con el destino sino con su propio albedrío y sin embargo es una apuesta trágica llevada al extremo de la representación sin héroes pues los personajes de conrad poseen dimensiones contrarias a lo heroico en los términos arquetípicos de la tragedia y la epopeya clásicas sólo el hombre capaz de gracia en palabras del novelista puede superar favorablemente la línea de sombra que preside su destino frontera entre el bien y el mal entre la honra y el deshonor los linderos entre la integridad y la cobardía guían la trama de la mayor parte de las narraciones de este autor siendo lord jim 1900 el ejemplo más notable sin alcanzar la maestría de esta última el corazón de las tinieblas 1902 es no obstante una obra de singulares resonancias su acción se desarrolla en el congo lugar de recuerdos nada gratos para conrad el viejo marinero marlow sirve al escritor para contar una historia inquietante ya antes en youth 1902 y en lord jim se había valido de este personaje para dotar de verosimilitud a la narración mediante el testimonio de un testigo la anécdota es por demás sencilla marlow decide hacer realidad un sueño de infancia navegar por un río en medio de la selva después de ciertos contratiempos y gracias a algunas recomendaciones familiares es nombrado capitán de un barco
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que con motivo del tráfico de marfil debe recorrer el corazón de la jungla su misión es encontrar al agente kurtz jefe de una estación río arriba y preparar su regreso a la estación central de la compañía a partir de la primera mención a kurtz y hasta su encuentro la narración de marlow una suerte de monólogo ocasionalmente interrumpido para intensificar el suspenso de la historia se vuelve cada vez más angustiosa y obsesiva revelando el verdadero sentido de la obra el enfrentamiento de marlow un hombre civilizado ante un ser de extraordinarias cualidades sumido en la locura producto de su estancia en la selva con ese hombre no se habla se le escucha señala algún adepto del agente kurtz era una voz dice a su vez marlow y esa sentencia pone de manifiesto una certeza el poder devastador de la palabra su capacidad para transformar vidas y espíritus la reflexión sobre la naturaleza moldeable del hombre en circunstancias extremas surge en conrad a manera de aviso ¿cómo poder imaginar entonces a qué determinada región de los primeros siglos pueden conducir los pies de un hombre libre en el camino de la soledad de la soledad extrema esa región nombrable sólo mediante la invocación a los poderes de las tinieblas forma parte de una crítica que no únicamente involucra al desdichado kurtz y su insaciable deseo de poder y riqueza sino que alude también a los horrores de la colonización en cualquiera de sus formas o épocas al igual que marlow atestiguamos cómo los conquistadores en nombre de la civilización llegan incluso a ser más salvajes e inhumanos que los propios nativos no es gratuita la aparición en reiteradas ocasiones de la palabra ominoso quizá sea la que define mejor las circunstancias y ambiente en que se desarrolla este encuentro el juego de luces impuesto por conrad a una historia cuya tensión se mantiene de principio a fin contribuye de manera decisiva al carácter simbólico del relato el corazón de las tinieblas es el corazón del hombre malva flores i el nellie un bergantín de considerable tonelaje se inclinó hacia el ancla sin una sola vibración de las velas y permaneció inmóvil el flujo de la marea había terminado casi no soplaba viento y como había que seguir río abajo lo único que quedaba por hacer era detenerse y esperar el cambio de la marea el estuario del támesis se prolongaba frente a nosotros como el comienzo de un interminable camino de agua a lo lejos el cielo y el mar se unían sin ninguna interferencia y en el espacio luminoso las velas curtidas de los navíos que subían con la marea parecían racimos encendidos de lonas agudamente triangulares en los que resplandecían las botavaras barnizadas la bruma que se extendía por las orillas del río se deslizaba hacia el mar y allí se desvanecía suavemente la oscuridad se cernía sobre gravesend y más lejos aún parecía condensarse en una lúgubre capa que envolvía la ciudad más grande y poderosa del universo.
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el director de las compañías era a la vez nuestro capitán y nuestro anfitrión nosotros cuatro observábamos con afecto su espalda mientras de pie en la proa contemplaba el mar en todo el río no se veía nada que tuviera la mitad de su aspecto marino parecía un piloto que para un hombre de mar es la personificación de todo aquello en que puede confiar era difícil comprender que su oficio no se encontrara allí en aquel estuario luminoso sino atrás en la ciudad cubierta por la niebla existía entre nosotros como ya lo he dicho en alguna otra parte el vínculo del mar además de mantener nuestros corazones unidos durante largos periodos de separación tenía la fuerza de hacernos tolerantes ante las experiencias personales y aun ante las convicciones de cada uno el abogado el mejor de los viejos camaradas tenía debido a sus muchos años y virtudes el único almohadón de la cubierta y estaba tendido sobre una manta de viaje el contable había sacado la caja de dominó y construía formas arquitectónicas con las fichas marlow sentado a babor con las piernas cruzadas apoyaba la espalda en el palo de mesana tenía las mejillas hundidas la tez amarillenta la espalda erguida el aspecto ascético con los brazos caídos vueltas las manos hacia afuera parecía un ídolo el director satisfecho de que el ancla hubiese agarrado bien se dirigió hacia nosotros y tomó asiento cambiamos unas cuantas palabras perezosamente luego se hizo el silencio a bordo del yate por una u otra razón no comenzábamos nuestro juego de dominó nos sentíamos meditabundos dispuestos sólo a una plácida meditación el día terminaba en una serenidad de tranquilo y exquisito fulgor el agua brillaba pacíficamente el cielo despejado era una inmensidad benigna de pura luz la niebla misma sobre los pantanos de essex era como una gasa radiante colgada de las colinas cubiertas de bosques que envolvía las orillas bajas en pliegues diáfanos sólo las brumas del oeste extendidas sobre las regiones superiores se volvían a cada minuto más sombrías como si las irritara la proximidad del sol y por fin en un imperceptible y elíptico crepúsculo el sol descendió y de un blanco ardiente pasó a un rojo desvanecido sin rayos y sin luz dispuesto a desaparecer súbitamente herido de muerte por el contacto con aquellas tinieblas que cubrían a una multitud de hombres inmediatamente se produjo un cambio en las aguas la serenidad se volvió menos brillante pero más profunda el viejo río reposaba tranquilo en toda su anchura a la caída del día después de siglos de buenos servicios prestados a la raza que poblaba sus márgenes con la tranquila dignidad de quien sabe que constituye un camino que lleva a los más remotos lugares de la tierra contemplamos aquella corriente venerable no en el vívido flujo de un breve día que llega y parte para siempre sino en la augusta luz de una memoria perenne y en efecto nada le resulta más fácil a un hombre que ha como comúnmente se dice seguido el mar con reverencia y afecto que evocar el gran espíritu del pasado en las bajas regiones del támesis la marea fluye y refluye en su constante servicio ahíta de recuerdos de hombres y de barcos que ha llevado hacia el reposo del hogar o hacia batallas marítimas ha conocido y ha servido a todos los hombres que han honrado a la patria desde sir francis drake hasta sir john franklin caballeros todos con título o sin título grandes caballeros andantes del mar había transportado a todos los
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navíos cuyos nombres son como resplandecientes gemas en la noche de los tiempos desde el golden hind que volvía con el vientre colmado de tesoros para ser visitado por su majestad la reina y entrar a formar parte de un relato monumental hasta el erebus y el terror destinados a otras conquistas de las que nunca volvieron había conocido a los barcos y a los hombres aventureros y colonos partidos de deptford greenwich y erith barcos de reyes y de mercaderes capitanes almirantes oscuros traficantes animadores del comercio con oriente y generales comisionados de la flota de la india buscadores de oro enamorados de la fama todos ellos habían navegado por aquella corriente empuñando la espada y a veces la antorcha portadores de una chispa del fuego sagrado ¡qué grandezas no habían flotado sobre la corriente de aquel río en su ruta al misterio de tierras desconocidas los sueños de los hombres la semilla de organizaciones internacionales los gérmenes de los imperios el sol se puso la oscuridad descendió sobre las aguas y comenzaron a aparecer luces a lo largo de la orilla el faro de chapman una construcción erguida sobre un trípode en una planicie fangosa brillaba con intensidad las luces de los barcos se movían en el río una gran vibración luminosa ascendía y descendía hacia el oeste el lugar que ocupaba la ciudad monstruosa se marcaba de un modo siniestro en el cielo una tiniebla que parecía brillar bajo el sol un resplandor cárdeno bajo las estrellas y también éste dijo de pronto marlow ha sido uno de los lugares oscuros de la tierra de entre nosotros era el único que aún seguía el mar lo peor que de él podía decirse era que no representaba a su clase era un marino pero también un vagabundo mientras que la mayoría de los marinos llevan por así decirlo una vida sedentaria sus espíritus permanecen en casa y puede decirse que su hogar el barco va siempre con ellos así como su país el mar un barco es muy parecido a otro y el mar es siempre el mismo en la inmutabilidad de cuanto los circunda las costas extranjeras los rostros extranjeros la variable inmensidad de vida se desliza imperceptiblemente velada no por un sentimiento de misterio sino por una ignorancia ligeramente desdeñosa ya que nada resulta misterioso para el marino a no ser la mar misma la amante de su existencia tan inescrutable como el destino por lo demás después de sus horas de trabajo un paseo ocasional o una borrachera ocasional en tierra firme bastan para revelarle los secretos de todo un continente y por lo general decide que ninguno de esos secretos vale la pena de ser conocido por eso mismo los relatos de los marinos tienen una franca sencillez toda su significación puede encerrarse dentro de la cáscara de una nuez pero marlow no era un típico hombre de mar si se exceptúa su afición a relatar historias y para él la importancia de un relato no estaba dentro de la nuez sino afuera envolviendo la anécdota de la misma manera que el resplandor circunda la luz a semejanza de uno de esos halos neblinosos que a veces se hacen visibles por la iluminación espectral de la claridad de la luna a nadie pareció sorprender su comentario era típico de marlow se aceptó en silencio nadie se tomó ni siquiera la molestia de refunfuñar después dijo muy lentamente:
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estaba pensando en épocas remotas cuando llegaron por primera vez los romanos a estos lugares hace diecinueve siglos el otro día la luz iluminó este río a partir de entonces ¿qué decía caballeros sí como una llama que corre por una llanura como un fogonazo del relámpago en las nubes vivimos bajo esa llama temblorosa ¡y ojalá pueda durar mientras la vieja tierra continúe dando vueltas pero la oscur idad reinaba aquí aún ayer imaginad los sentimientos del comandante de un hermoso ¿cómo se llamaban trirreme del mediterráneo destinado inesperadamente a viajar al norte después de atravesar a toda prisa las galias teniendo a su cargo uno de esos artefactos que los legionarios no me cabe duda de que debieron haber sido un maravilloso pueblo de artesanos solían construir al parecer por centenas en sólo un par de meses si es que debemos creer lo que hemos leído imaginadlo aquí en el mismo fin del mundo un mar color de plomo un cielo color de humo una especie de barco tan fuerte como una concertina remontando este río con aprovisionamientos u órdenes o con lo que os plazca bancos de arena pantanos bosques salvajes sin los alimentos a los que estaba acostumbrado un hombre civilizado sin otra cosa para beber que el agua del támesis ni vino de falerno ni paseos por tierra de cuando en cuando un campamento militar perdido en los bosques como una aguja en medio de un pajar frío niebla bruma tempestades enfermedades exilio muerte acechando siempre tras los matorrales en el agua en el aire ¡deben haber muerto aquí como las moscas oh sí nuestro comandante debió haber pasado por todo eso y sin duda debió haber salido muy bien librado sin pensar tampoco demasiado en ello salvo después cuando contaba con jactancia sus hazañas era lo suficientemente hombre como para enfrentarse a las tinieblas tal vez lo alentaba la esperanza de obtener un ascenso en la flota de ravena si es que contaba con buenos amigos en roma y sobrevivía al terrible clima podríamos pensar también en un joven ciudadano elegante con su toga tal vez habría jugado demasiado y venía aquí en el séquito de un prefecto de un cuestor hasta de un comerciante para rehacer su fortuna un país cubierto de pantanos marchas a través de los bosques en algún lugar del interior la sensación de que el salvajismo el salvajismo extremo lo rodea toda esa vida misteriosa y primitiva que se agita en el bosque en las selvas en el corazón del hombre salvaje no hay iniciación para tales misterios ha de vivir en medio de lo incomprensible que también es detestable y hay en todo ello una fascinación que comienza a trabajar en él la fascinación de lo abominable podéis imaginar el pesar creciente el deseo de escapar la impotente repugnancia el odio hizo una pausa tened en cuenta comenzó de nuevo levantando un brazo desde el codo la palma de la mano hacia afuera de modo que con los pies cruzados ante sí parecía un buda predicando vestido a la europea y sin la flor de loto en la mano tened en cuenta que ninguno de nosotros podría conocer esa experiencia lo que a nosotros nos salva es la eficiencia el culto por la eficiencia pero aquellos jóvenes en realidad no tenían demasiado en qué apoyarse no eran colonizadores su administración equivalía a una pura opresión y nada más imagino eran conquistadores y eso lo único que requiere es fuerza bruta nada de lo que pueda uno vanagloriarse cuando se posee ya que la fuerza no es sino una casualidad
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nacida de la debilidad de los otros se apoderaban de todo lo que podían aquello era verdadero robo con violencia asesinato con agravantes en gran escala y los hombres hacían aquello ciegamente como es natural entre quienes se debaten en la oscuridad la conquista de la tierra que por lo general consiste en arrebatársela a quienes tienen una tez de color distinto o narices ligeramente más chatas que las nuestras no es nada agradable cuando se observa con atención lo único que la redime es la idea una idea que la respalda no un pretexto sentimental sino una idea y una creencia generosa en esa idea en algo que se puede enarbolar ante lo que uno puede postrarse y ofrecerse en sacrificio se interrumpió unas llamas se deslizaban en el río pequeñas llamas verdes rojas blancas persiguiéndose y alcanzándose uniéndose y cruzándose entre sí otras veces separándose lenta o rápidamente el tráfico de la gran ciudad continuaba al acentuarse la noche sobre el río insomne observábamos el espectáculo y esperábamos con paciencia no se podía hacer nada más mientras no terminara la marea pero sólo después de un largo silencio volvió a hablar con voz temblorosa supongo que recordaréis que en una época fui marino de agua dulce aunque por poco tiempo comprendimos que antes de que empezara el reflujo estábamos predestinados a escuchar otra de las inacabables experiencias de marlow no quiero aburriros demasiado con lo que me ocurrió personalmente comenzó mostrando en ese comentario la debilidad de muchos narradores de aventuras que a menudo parecen ignorar las preferencias de su auditorio sin embargo para que podáis comprender el efecto que todo aquello me produjo es necesario que sepáis cómo fui a dar allá qué es lo que vi y cómo tuve que remontar el río hasta llegar al sitio donde encontré a aquel pobre tipo era en el último punto navegable la meta de mi expedición en cierto modo pareció irradiar una especie de luz sobre todas las cosas y sobre mis pensamientos fue algo bastante sombrío digno de compasión nada extraordinario sin embargo ni tampoco muy claro no no muy claro y sin embargo parecía arrojar una especie de luz acababa yo de volver como recordaréis a londres después de una buena dosis de océano Índico de pacífico y de mar de china una dosis más que suficiente de oriente seis años o algo así y había comenzado a holgazanear impidiendoos trabajar invadiendo vuestras casas como si hubiera recibido la misión celestial de civilizaros por un breve periodo aquello resultaba excelente pero después de cierto tiempo comencé a fatigarme de tanto descanso entonces empecé a buscar un barco hubiera aceptado hasta el trabajo más duro de la tierra pero los barcos parecían no fijarse en mí y también ese juego comenzó a cansarme debo decir que de muchacho sentía pasión por los mapas podía pasar horas enteras reclinado sobre sudamérica África o australia y perderme en los proyectos gloriosos de la exploración en aquella época había en la tierra muchos espacios en blanco y cuando veía uno en un mapa que me resultaba especialmente atractivo aunque todos lo eran solía poner un dedo encima y decir cuando crezca iré aquí recuerdo que el polo norte era uno de esos espacios bueno aún no he estado allí y creo que ya no he de intentarlo el hechizo se ha desvanecido otros lugares estaban esparcidos alrededor del ecuador y en toda clase de latitudes sobre los dos
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hemisferios he estado en algunos de ellos y bueno no es el momento de hablar de eso pero había un espacio el más grande el más vacío por así decirlo por el que sentía verdadera pasión en verdad ya en aquel tiempo no era un espacio en blanco desde mi niñez se había llenado de ríos lagos nombres había dejado de ser un espacio en blanco con un delicioso misterio una zona vacía en la que podía soñar gloriosamente un muchacho se había convertido en un lugar de tinieblas había en él especialmente un río un caudaloso gran río que uno podía ver en el mapa como una inmensa serpiente enroscada con la cabeza en el mar el cuerpo ondulante a lo largo de una amplia región y la cola perdida en las profundidades del territorio su mapa expuesto en el escaparate de una tienda me fascinaba como una serpiente hubiera podido fascinar a un pájaro a un pajarillo tonto entonces recordé que había sido creada una gran empresa una compañía para el comercio en aquel río ¡maldita sea me dije que no podían desarrollar el comercio sin usar alguna clase de transporte en aquella inmensidad de agua fresca ¡barcos de vapor ¿por qué no intentaba yo encargarme de uno seguí caminando por fleet street pero no podía sacarme aquella idea de la cabeza la serpiente me había hipnotizado como todos sabéis aquella compañía comercial era una sociedad europea pero yo tengo muchas relaciones que viven en el continente porque es más barato y no tan desagradable como parece según cuentan me desconsuela tener que admitir que comencé a darles la lata aquello era completamente nuevo en mi yo no estaba acostumbrado a obtener nada de ese modo ya lo sabéis siempre seguí mi propio camino y me dirigí por mis propios pasos a donde me había propuesto ir no hubiera creído poder comportarme de ese modo pero estaba decidido en esa ocasión a salirme con la mía así que comencé a darles la lata los hombres dijeron mi querido amigo y no hicieron nada entonces ¿podéis creerlo me dediqué a molestar a las mujeres yo charlie marlow puse a trabajar a las mujeres para obtener un empleo ¡santo cielo bueno veis era una idea lo que me movía tenía yo una tía un alma querida y entusiasta me escribió será magnífico estoy dispuesta a hacer cualquier cosa todo lo que esté en mis manos por ti es una idea gloriosa conozco a la esposa de un alto funcionario de la administración también a un hombre que tiene gran influencia allí etcétera estaba dispuesta a no parar hasta conseguir mi nombramiento como capitán de un barco fluvial si tal era mi deseo por supuesto que obtuve el nombramiento y lo obtuve muy pronto al parecer la compañía había recibido noticias de que uno de los capitanes había muerto en una riña con los nativos aquélla era mi oportunidad y me hizo sentir aún más ansiedad por marcharme sólo muchos meses más tarde cuando intenté rescatar lo que había quedado del cuerpo me enteré de que aquella riña había surgido a causa de un malentendido sobre unas gallinas sí dos gallinas negras fresleven se llamaba aquel joven era un danés pensó que lo habían engañado en la compra bajó a tierra y comenzó a pegarle con un palo al jefe de la tribu oh no me sorprendió ni pizca enterarme de eso y oír decir al mismo tiempo que fresleven era la criatura más dulce y pacífica que había caminado alguna vez sobre dos piernas sin duda lo era pero había pasado ya un par de años al servicio de la noble causa sabéis y
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probablemente sintió al fin la necesidad de afirmar ante sí mismo su autoridad de algún modo por eso golpeó sin piedad al viejo negro mientras una multitud lo observaba con estupefacción como fulminada por un rayo hasta que un hombre el hijo del jefe según me dijeron desesperado al oír chillar al anciano intentó detener con una lanza al hombre blanco y por supuesto lo atravesó con gran facilidad por entre los omóplatos entonces la población se internó en el bosque esperando toda clase de calamidades por su parte el vapor que fresleven comandaba abandonó también el lugar presa del pánico gobernado creo por el maquinista después nadie pareció interesarse demasiado por los restos de fresleven hasta que yo llegué y busqué sus huellas no podía dejar ahí el cadáver pero cuando al fin tuve la oportunidad de ir en busca de los huesos de mi predecesor resultó que la hierba que crecía a través de sus costillas era tan alta que cubría sus huesos estaban intactos aquel ser sobrenatural no había sido tocado después de la caída la aldea había sido abandonada las cabañas se derrumbaban con los techos podridos era evidente que había ocurrido una catástrofe la población había desaparecido enloquecidos por el terror hombres mujeres y niños se habían dispersado por el bosque y no habían regresado tampoco sé qué pasó con las gallinas debo pensar que la causa del progreso las recibió de todos modos sin embargo gracias a ese glorioso asunto obtuve mi nombramiento antes de que comenzara a esperarlo me di una prisa enorme para aprovisionarme y antes de que hubieran pasado cuarenta y ocho horas atravesaba el canal para presentarme ante mis nuevos patrones y firmar el contrato en unas cuantas horas llegué a una ciudad que siempre me ha hecho pensar en un sepulcro blanqueado sin duda es un prejuicio no tuve ninguna dificultad en hallar las oficinas de la compañía era la más importante de la ciudad y todo el mundo tenía algo que ver con ella iban a crear un gran imperio en ultramar las inversiones no conocían límite una calle recta y estrecha profundamente sombreada altos edificios innumerables ventanas con celosías venecianas un silencio de muerte hierba entre las piedras imponentes garajes abovedados a derecha e izquierda inmensas puertas dobles pesadamente entreabiertas me introduje por una de esas aberturas subí una escalera limpia y sin ningún motivo ornamental tan árida como un desierto y abrí la primera puerta que encontré dos mujeres una gorda y la otra raquítica estaban sentadas sobre sillas de paja tejiendo unas madejas de lana negra la delgada se levantó se acercó a mí y continuó su tejido con los ojos bajos y sólo cuando pensé en apartarme de su camino como cualquiera de ustedes lo habría hecho frente a un sonámbulo se detuvo y levantó la mirada llevaba un vestido tan liso como la funda de un paraguas se volvió sin decir una palabra y me precedió hasta una sala de espera di mi nombre y miré a mi alrededor una frágil mesa en el centro sobrias sillas a lo largo de la pared en un extremo un gran mapa brillante con todos los colores del arco iris en aquel mapa había mucho rojo cosa que siempre resulta agradable de ver porque uno sabe que en esos lugares se está realizando un buen trabajo y una excesiva cantidad de azul un poco de verde manchas color naranja y sobre la costa oriental una mancha púrpura para indicar el sitio en que los alegres pioneros del progreso bebían jubilosos su cerveza de todos modos yo no iba a ir a ninguno de
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esos colores a mí me correspondía el amarillo la muerte en el centro allí estaba el río fascinante mortífero como una serpiente ¡ay se abrió una puerta apareció una cabeza de secretario de cabellos blancos y expresión compasiva un huesudo dedo índice me hizo una señal de admisión en el santuario en el centro de la habitación bajo una luz difusa había un pesado escritorio detrás de aquella estructura emergía una visión de pálida fofez enfundada en un frac era el gran hombre en persona tenía seis pies y medio de estatura según pude juzgar y su mano empuñaba un lapicero acostumbrado a la suma de muchos millones creo que me la tendió murmuró algo pareció satisfecho de mi francés bon voyage cuarenta y cinco segundos después me hallaba nuevamente en la sala de espera acompañado del secretario de expresión compasiva quien lleno de desolación y simpatía me hizo firmar algunos documentos según parece me comprometía entre otras cosas a no revelar ninguno de los secretos comerciales bueno no voy a hacerlo empecé a sentirme ligeramente a disgusto no estoy acostumbrado ya lo sabéis a tales ceremonias había algo fatídico en aquella atmósfera era exactamente como si hubiera entrado a formar parte de una conspiración no sé algo que no era del todo correcto me sentí dichoso de poder retirarme en el cuarto exterior las dos mujeres seguían tejiendo febrilmente sus estambres de lana negra llegaba gente y la más joven de las mujeres se paseaba de un lado a otro haciéndolos entrar en la sala de espera la vieja seguía sentada en el asiento sus amplias zapatillas reposaban en un calentador de pies y un gato dormía en su regazo llevaba una cofia blanca y almidonada en la cabeza tenía una verruga en una mejilla y unos lentes con montura de plata en el extremo de la nariz me lanzó una mirada por encima de los cristales la rápida e indiferente placidez de aquella mirada me perturbó dos jóvenes con rostros cándidos y alegres eran piloteados por la otra en aquel momento y ella lanzó la misma mirada rápida de indiferente sabiduría parecía saberlo todo sobre ellos y también sobre mí me sentí invadido por un sentimiento de importancia la mujer parecía desalmada y fatídica con frecuencia lejos de allí he pensado en aquellas dos mujeres guardando las puertas de la oscuridad tejiendo sus lanas negras como para un paño mortuorio la una introduciendo introduciendo siempre a los recién llegados en lo desconocido la otra escrutando las caras alegres e ingenuas con sus ojos viejos e impasibles ave viejas hilanderas de lana negra morituri te salutant no a muchos pudo volver a verlos una segunda vez ni siquiera a la mitad yo debía visitar aún al doctor se trata sólo de una formalidad me aseguró el secretario con aire de participar en todas mis penas por consiguiente un joven que llevaba el sombrero caído sobre la ceja izquierda supongo que un empleado debía de haber allí muchísimos empleados aunque el edificio parecía tan tranquilo como si fuera una casa en el reino de la muerte salió de alguna parte bajó la escalera y me condujo a otra sala era un joven desaseado con las mangas de la chaqueta manchadas de tinta y su corbata era grande y ondulada debajo de un mentón que por su forma recordaba un zapato viejo era muy temprano para visitar al doctor así que propuse ir a beber algo entonces mostró que podía desarrollar una vena de jovialidad mientras tomábamos nuestros vermuts él glorificaba una y otra vez los
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negocios de la compañía y entonces le expresé accidentalmente mi sorpresa de que no fuera allá en seguida se enfrió su entusiasmo no soy tan tonto como parezco les dijo platón a sus discípulos recitó sentenciosamente vació su vaso de un solo trago y nos levantamos el viejo doctor me tomó el pulso pensando evidentemente en alguna otra cosa mientras lo hacía está bien está bien para ir allá musitó y con cierta ansiedad me preguntó si le permitía medirme la cabeza bastante sorprendido le dije que sí entonces sacó un instrumento parecido a un compás calibrado y tomó las dimensiones por detrás y delante de todos lados apuntando unas cifras con cuidado era un hombre de baja estatura sin afeitar y con una levita raída que más bien parecía una gabardina tenía los pies calzados con zapatillas y me pareció desde el primer momento un loco inofensivo siempre pido permiso velando por los intereses de la ciencia para medir los cráneos de los que parten hacia allá me dijo ¿y también cuando vuelven pregunté nunca los vuelvo a ver comentó además los cambios se producen en el interior sabe usted se río como si hubiera dicho alguna broma placentera de modo que va usted a ir debe ser interesante me lanzó una nueva mirada inquisitiva e hizo una nueva anotación ¿ha habido algún caso de locura en su familia preguntó con un tono casual me sentí fastidiado ¿también esa pregunta tiene algo que ver con la ciencia es posible me respondió sin hacer caso de mi irritación a la ciencia le interesa observar los cambios mentales que se producen en los individuos en aquel sitio pero ¿es usted alienista lo interrumpí todo médico debería serlo un poco respondió aquel tipo original con tono imperturbable he formado una pequeña teoría que ustedes señores los que van allá me deberían ayudar a demostrar Ésta es mi contribución a los beneficios que mi país va a obtener de la posesión de aquella magnífica colonia la riqueza se la dejo a los demás perdone mis preguntas pero usted es el primer inglés a quien examino me apresuré a decirle que de ninguna manera era yo un típico inglés si lo fuera no estaría conversando de esta manera con usted lo que dice es bastante profundo aunque probablemente equivocado dijo riéndose evite usted la irritación más que los rayos solares adiós ¿cómo dicen ustedes los ingleses good-bye ¡ah good-bye adieu en el trópico hay que mantener sobre todas las cosas la calma levantó el índice e hizo la advertencia du calme du calme adieu me quedaba todavía algo por hacer despedirme de mi excelente tía la encontré triunfante me ofreció una taza de té fue mi última taza de té decente en muchos días y en una habitación muy confortable exactamente como os podéis imaginar el salón de una dama tuvimos una larga conversación junto a la chimenea en el curso de sus confidencias resultó del todo evidente que yo había sido presentado a la mujer de un alto funcionario de la compañía y quién sabe ante cuántas personas más como una criatura excepcionalmente dotada un verdadero hallazgo para la compañía un hombre de los que no se encuentran todos los días ¡cielos ¡yo iba a hacerme cargo de un vapor de dos centavos de cualquier manera parecía que yo era considerado como uno de tantos trabajadores pero con mayúsculas algo así como un emisario de la luz como un individuo apenas ligeramente inferior a un apóstol una enorme cantidad de esas tonterías corría en los periódicos y en las
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conversaciones de aquella época y la excelente mujer se había visto arrastrada por la corriente hablaba de liberar a millones de ignorantes de su horrible destino hasta que palabra me hizo sentir verdaderamente incómodo traté de insinuar que lo que a la compañía le interesaba era su propio beneficio olvidas querido charlie que el trabajador merece también su recompensa dijo ella con brío es extraordinario comprobar cuán lejos de la realidad pueden situarse las mujeres viven en un mundo propio y nunca ha existido ni podrá existir nada semejante es demasiado hermoso si hubiera que ponerlo en pie se derrumbaría antes del primer crepúsculo alguno de esos endemoniados hechos con que nosotros los hombres nos las hemos tenido que ver desde el día de la creación surgiría para echarlo todo a rodar después de eso fui abrazado mi tía me recomendó que llevara ropas de franela me hizo asegurarle que le escribiría con frecuencia y al fin pude marcharme ya en la calle y no me explico por qué experimenté la extraña sensación de ser un impostor y lo más raro de todo fue que yo que estaba acostumbrado a largarme a cualquier parte del mundo en menos de veinticuatro horas con menos reflexión de la que la mayor parte de los hombres necesitan para cruzar una calle tuve un momento no diría de duda pero sí de pausa ante aquel vulgar asunto la mejor manera de explicarlo es decir que durante uno o dos segundos sentí como si en vez de ir al centro de un continente estuviera a punto de partir hacia el centro de la tierra me embarqué en un barco francés que se detuvo en todos los malditos puertos que tienen allá con el único propósito según pude percibir de desembarcar soldados y empleados aduanales yo observaba la costa observar una costa que se desliza ante un barco equivale a pensar en un enigma está allí ante uno sonriente torva atractiva raquítica insípida o salvaje muda siempre con el aire de murmurar ven y me descubrirás aquella costa era casi informe como si estuviera en proceso de creación sin ningún rasgo sobresaliente el borde de una selva colosal de un verde tan oscuro que llegaba casi al negro orlada por el blanco de la resaca corría recta como una línea tirada a cordel lejos cada vez más lejos a lo largo de un mar azul cuyo brillo se enturbiaba a momentos por una niebla baja bajo un sol feroz la tierra parecía resplandecer y chorrear vapor aquí y allá apuntaban algunas manchas grisáceas o blancuzcas agrupadas en la espuma blanca con una bandera a veces ondeando sobre ellas instalaciones coloniales que contaban ya con varios siglos de existencia y que no eran mayores que una cabeza de alfiler sobre la superficie intacta que se extendía tras ellas navegábamos a lo largo de la costa nos deteníamos desembarcábamos soldados continuábamos desembarcábamos empleados de aduana para recaudar impuestos en algo que parecía un páramo olvidado por dios con una casucha de lámina y un asta podrida sobre ella desembarcábamos aún más soldados para cuidar de los empleados de aduana supongo algunos por lo que oí decir se ahogaban en el rompiente pero fuera o no cierto nadie parecía preocuparse demasiado eran arrojados a su destino y nosotros continuábamos nuestra marcha la costa parecía ser la misma cada día como si no nos hubiésemos movido sin embargo dejamos atrás diversos lugares centros comerciales con nombres como gran bassam little popo nombres que parecían pertenecer a alguna sórdida farsa representada ante un telón siniestro mi
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ociosidad de pasajero mi aislamiento entre todos aquellos hombres con quienes nada tenía en común el mar lánguido y aceitoso la oscuridad uniforme de la costa parecían mantenerme al margen de la verdad de las cosas en el estupor de una penosa e indiferente desilusión la voz de la resaca oída de cuando en cuando era un auténtico placer como las palabras de un hermano era algo natural que tenía razón de ser y un sentido de vez en cuando un barco que venía de la costa nos proporcionaba un momentáneo contacto con la realidad los remeros eran negros desde lejos podía vislumbrarse el blanco de sus ojos gritaban y cantaban sus cuerpos estaban bañados de sudor sus caras eran como máscaras grotescas pero tenían huesos músculos una vitalidad salvaje una intensa energía en los movimientos que era tan natural y verdadera como el oleaje a lo largo de la costa no necesitaban excusarse por estar allí contemplarlos servía de consuelo durante algún tiempo pude sentir que pertenecía todavía a un mundo de hechos naturales pero esta creencia no duraría demasiado algo iba a encargarse de destruirla en una ocasión me acuerdo muy bien nos acercamos a un barco de guerra anclado en la costa no había siquiera una cabaña y sin embargo disparaba contra los matorrales según parece los franceses libraban allí una de sus guerras su enseña flotaba con la flexibilidad de un trapo desgarrado las bocas de los largos cañones de seis pulgadas sobresalían de la parte inferior del casco el oleaje aceitoso y espeso levantaba al barco y lo volvía a bajar perezosamente balanceando sus espigados mástiles en la vacía inmensidad de la tierra el cielo y el agua aquella nave disparaba contra el continente ¡paf haría uno de sus pequeños cañones de seis pulgadas aparecería una pequeña llama y se extinguiría se esfumaría una ligera humareda blanca un pequeño proyectil silbaría débilmente y nada habría ocurrido nada podría ocurrir había un aire de locura en aquella actividad su contemplación producía una impresión de broma lúgubre y esa impresión no desapareció cuando alguien de a bordo me aseguró con toda seriedad que allí había un campamento de aborígenes ¡los llamaba enemigos oculto en algún lugar fuera de nuestra vista le entregamos sus cartas me enteré de que los hombres en aquel barco solitario morían de fiebre a razón de tres por día y proseguimos nuestra ruta hicimos escala en algunos otros lugares de nombres grotescos donde la alegre danza de la muerte y el comercio continuaba desenvolviéndose en una atmósfera tranquila y terrenal como en una catacumba ardiente a lo largo de aquella costa informe bordeada de un rompiente peligroso como si la misma naturaleza hubiera tratado de desalentar a los intrusos remontamos y descendimos algunos ríos corrientes de muerte en vida cuyos bordes se pudrían en el cieno y cuyas aguas espesadas por el limo invadían los manglares contorsionados que parecían retorcerse hacia nosotros en el extremo de su impotente desesperación en ningún lugar nos detuvimos el tiempo suficiente como para obtener una impresión precisa pero un sentimiento general de estupor vago y opresivo se intensificó en mí era como un fatigoso peregrinar en medio de visiones de pesadilla pasaron más de treinta días antes de que viera la boca del gran río anclamos cerca de la sede del gobierno pero mi trabajo sólo comenzaría unas doscientas
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millas más adentro tan pronto como pude llegué a un lugar situado treinta millas arriba tomé pasaje en un pequeño vapor el capitán era sueco y cuando supo que yo era marino me invitó a subir al puente era un joven delgado rubio y lento con una cabellera y porte desaliñados cuando abandonamos el pequeño y miserable muelle meneó la cabeza en ademanes despectivos y me preguntó ¿ha estado viviendo aquí le dije que sí estos muchachos del gobierno son un grupo excelente continuó hablando el inglés con gran precisión y considerable amargura es gracioso lo que algunos de ellos pueden hacer por unos cuantos francos al mes me asombra lo que les ocurre cuando se internan río arriba le dije que pronto esperaba verlo con mis propios ojos ¡vaya exclamó luego me dio por un momento la espalda mirando con ojo vigilante la ruta no esté usted tan seguro hace poco recogí a un hombre colgado en el camino también era sueco ¿se colgó ¿por qué en nombre de dios exclamé Él seguía mirando con preocupación el río ¿quién puede saberlo ¡quizás estaba harto del sol ¡o del país al fin se abrió ante nosotros una amplia extensión de agua apareció una punta rocosa montículos de tierra levantados en la orilla casas sobre una colina otras con techo metálico entre las excavaciones o en un declive un ruido continuo producido por las caídas de agua dominaba esa escena de devastación habitada un grupo de hombres en su mayoría negros desnudos se movían como hormigas el muelle se proyectaba sobre el río un crepúsculo cegador hundía todo aquello en un resplandor deslumbrante Ésa es la sede de su compañía dijo el sueco señalando tres barracas de madera sobre un talud rocoso voy a hacer que le suban el equipaje ¿cuatro bultos dice usted bueno adiós pasé junto a un caldero que estaba tirado sobre la hierba llegué a un sendero que conducía a la colina el camino se desviaba ante las grandes piedras y ante unas vagonetas tiradas boca abajo con las ruedas al aire faltaba una de ellas parecía el caparazón de un animal extraño encontré piezas de maquinaria desmantelada y una pila de rieles mohosos a mi izquierda un macizo de árboles producía un lugar umbroso donde algunas cosas oscuras parecían moverse yo pestañeaba el sendero era escarpado a la derecha oí sonar un cuerno y vi correr a un grupo de negros una pesada y sorda detonación hizo estremecerse la tierra una bocanada de humo salió de la roca eso fue todo ningún cambio se advirtió en la superficie de la roca estaban construyendo un ferrocarril aquella roca no estaba en su camino sin embargo aquella voladura sin objeto era el único trabajo que se llevaba a cabo un sonido metálico a mis espaldas me hizo volver la cabeza seis negros avanzaban en fila ascendiendo con esfuerzo visible el sendero caminaban lentamente el gesto erguido balanceando pequeñas canastas llenas de tierra sobre las cabezas aquel sonido se acompasaba con sus pasos llevaban trapos negros atados alrededor de las cabezas y las puntas se movían hacia adelante y hacia atrás como si fueran colas podía verles todas las costillas las uniones de sus miembros eran como nudos de una cuerda cada uno llevaba atado al cuello un collar de hierro y estaban atados por una cadena cuyos eslabones colgaban entre ellos con un rítmico sonido otro estampido de la roca me hizo pensar de pronto en aquel barco
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de guerra que había visto disparar contra la tierra firme era el mismo tipo de sonido ominoso pero aquellos hombres no podían ni aunque se forzara la imaginación ser llamados enemigos eran considerados como criminales y la ley ultrajada como las bombas que estallaban les había llegado del mar cual otro misterio igualmente incomprensible sus pechos delgados jadeaban al unísono se estremecían las aletas violentamente dilatadas de sus narices los ojos contemplaban impávidamente la colina pasaron a seis pulgadas de donde yo estaba sin dirigirme siquiera una mirada con la más completa y mortal indiferencia de salvajes infelices detrás de aquella materia prima un negro amasado el producto de las nuevas fuerzas en acción vagaba con desaliento llevando en la mano un fusil llevaba una chaqueta de uniforme a la que le faltaba un botón y al ver a un hombre blanco en el camino se llevó con toda rapidez el fusil al hombro era un acto de simple prudencia los hombres blancos eran tan parecidos a cierta distancia que él no podía decir quién era yo se tranquilizó pronto y con una sonrisa vil y una mirada a sus hombres pareció hacerme partícipe de su confianza exaltada después de todo también yo era una parte de la gran causa de aquellos elevados y justos procedimientos en lugar de seguir subiendo me volví y bajé a la izquierda me proponía dejar que aquella cuerda de criminales desapareciera de mi vista antes de que llegara yo a la cima de la colina ya sabéis que no me caracterizo por la delicadeza he tenido que combatir y sé defenderme he tenido que resistir y algunas veces atacar lo que es otra forma de resistencia sin tener en cuenta el valor exacto en concordancia con las exigencias del modo de vida que me ha sido propio he visto el demonio de la violencia el demonio de la codicia el demonio del deseo ardiente pero ¡por todas las estrellas aquéllos eran unos demonios fuertes y lozanos de ojos enrojecidos que cazaban y conducían a los hombres sí a los hombres repito pero mientras permanecía de pie en el borde de la colina presentí que a la luz deslumbrante del sol de aquel país me llegaría a acostumbrar al demonio blando y pretencioso de mirada apagada y locura rapaz y despiadada hasta dónde podía llegar su insidia sólo lo iba a descubrir varios meses después y a unas mil millas río adentro por un instante quedé amedrentado como si hubiese oído una advertencia al fin descendí la colina oblicuamente hacia la arboleda que había visto evité un gran hoyo artificial que alguien había abierto en el declive cuyo objeto me resultaba imposible adivinar no se trataba ni de una cantera ni de una mina de arena era simplemente un hoyo podía relacionarse con el filantrópico deseo de proporcionar alguna ocupación a los criminales no lo sé después estuve casi a punto de caer por un estrecho barranco no mucho mayor que una cicatriz en el costado de la colina descubrí que algunos tubos de drenaje importados para los campamentos de la compañía habían sido dejados allí todos estaban rotos era un destrozo lamentable al final llegué a la arboleda me proponía descansar un momento a su sombra pero en cuanto llegué tuve la sensación de haber puesto el pie en algún tenebroso círculo del infierno las cascadas estaban cerca y el ruido de su caída precipitándose ininterrumpida llenaba la lúgubre quietud de aquel bosquecillo donde no corría el aire ni una hoja se movía con un sonido misterioso como si la paz rota de la tierra herida se hubiera vuelto de pronto audible allí.
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