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gabriel garcía márquez crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez aracataca colombia 1928 es la figura más representativa de lo que se ha venido a llamar el «realismo mágico» hispanoamericano periodista cuentista y novelista alcanzó la fama tras la publicación en 1967 de cien años de soledad novela ya publicada por el mundo en la colección millenium i donde recrea la geografía imaginaria de macondo un lugar aislado del mundo en el que realidad y mito se confunden otras obras memorables son el coronel no tiene quien le escriba el otoño del patriarca crónica de una muerte anunciada el amor en los tiempos del cólera y varias colecciones de cuentos magistrales en 1982 recibió el premio nobel de literatura crónica de una muerte anunciada novela corta publicada en 1981 es una de las obras más conocidas y apreciadas de garcía márquez relata en forma de reconstrucción casi periodística el asesinato de santiago nasar a manos de los gemelos vicario desde el comienzo de la narración se anuncia que santiago nasar va a morir es el joven hijo de un árabe emigrado y parece ser el causante de la deshonra de Ángela hermana de los gemelos que ha contraído matrimonio el día anterior y ha sido rechazada por su marido «nunca hubo una muerte tan anunciada» declara quien rememora los hechos veintisiete años después los vengadores en efecto no se cansan de proclamar sus propósitos por todo el pueblo como si quisieran evitar el mandato del destino pero un cúmulo de casualidades hace que quienes pueden evitar el crimen no logren intervenir o se decidan demasiado tarde el propio santiago nasar se levanta esa mañana despreocupado ajeno por completo a la muerte que le aguarda la fatalidad domina todo el relato el crimen es tan público que se hace inevitable garcía márquez se esfuerza en demostrar que la vida en ocasiones se sirve de tantas casualidades que hacen imposible convertirla en literatura su prosa escueta precisa y pegada al terreno logra envolver de credibilidad lo exageradamente increíble inventando una tensión narrativa donde ya no hay argumento volviendo del revés el tiempo para que revele sus verdades dejando una duda en el aire que acabará por destruir a los protagonistas de este drama que fue adaptado a la gran pantalla en 1987 dirigido por franceso ros¡ e interpretado por rupert everett ornella muti y gian maria volonté.
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prólogo santiago gamboa hace un par de años en su casa de bogotá al frente del parque de la 88 le pregunté a garcía márquez si nunca había sentido la tentación de escribir una novela negra «ya la escribí -me dijo es crónica de una muerte anunciada.» afuera sobre el césped verde amos y perros daban el paseo del mediodía bajo un sol radiante raro en bogotá para el mes de febrero «lo que sucede es que yo no quise que el lector empezara por el final para ver si se cometía el crimen o no -continuó diciendo así que decidí ponerlo en la frase inicial del libro.» era la primera vez que veía a garcía márquez yo había aprendido a amar la literatura por haber leído entre otras cosas sus novelas estaba muy emocionado escuchándolo «de este modo agregó la gente descansa de la intriga y puede dedicarse a leer con calma qué fine lo que pasó » dicho esto enumeró una larga serie de historias de género negro en la literatura y concluyó que su preferida era edipo rey de sófocles «porque al final uno descubre que el detective y el asesino son la misma persona» a garcía márquez le gusta hablar de literatura quedan pocos escritores a los que les guste hablar de literatura pero crónica de una muerte anunciada es sobre todo una exacta y eficaz pieza de relojería los hechos que rodean la muerte de santiago nasar en la madrugada siguiente al fallido matrimonio de bayardo san román con Ángela vicario van siendo reconstruidos uno a uno por el narrador agregando cada vez con los testimonios de los protagonistas la información necesaria para que el muro se levante en equilibrio la curiosidad del lector quede azuzada y se forme una ambiciosa historia coral nutrida de múltiples voces las voces de todos aquellos que años después recuerdan confiesan u ocultan algún detalle nuevo del crimen algún matiz que completa la tragedia porque al fin y al cabo crónica de una muerte anunciada es también una tragedia moderna los personajes son empujados a la acción por fuerzas que no controlan los hermanos vicario los asesinos se ven obligados a cumplir un destino que es el de lavar la honra de su hermana matando a santiago nasar pero ninguno de los dos quiere hacerlo y como dice el narrador «hicieron mucho más de lo que era imaginable para que alguien les impidiera matarlo y no lo consiguieron» el coronel aponte el alcalde alertado por las voces los desarma pero es inútil pues es demasiado temprano y los hermanos tienen tiempo de reponer con desgano los cuchillos clotilde armenta la propietaria de la tienda donde los vicario esperan el amanecer llega incluso a sentir lástima por ellos y le suplica al alcalde que los detenga «para librar a esos pobres muchachos del horrible compromiso que les ha caído encima» algo más fuerte que la voluntad de los hombres mueve los hilos los vecinos de la familia nasar y en realidad todo el pueblo saben que santiago va a ser asesinado e intentan avisarle pero ninguna de las estafetas llega a su destino deslizan por debajo de la puerta una nota que nadie ve se envían razones con pordioseros que llegan tarde y muchos al ver que es una muerte tan anunciada no
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hacen nada simplemente porque no les parece posible que el propio nasar o su madre no lo sepan ya y no hayan previsto algo para evitarlo la madre del narrador es una de las que sí cree que debe hacer algo y entonces se viste para salir a alertar a la mamá de santiago nasar pero antes tiene esta extraordinaria conversación con su marido quien le pregunta adónde va a prevenir a mi comadre plácida -contestó ella no es justo que todo el mundo sepa que le van a matar el hijo y que ella sea la única que no lo sabe -tenemos tantos vínculos con ella como con los vicario -dijo mi padre -hay que estar siempre del lado del muerto -dijo ella pero cuando sale a la calle le dicen que ya lo mataron y así todos los que quieren prevenir la muerte son cuidadosamente apartados sus mensajes no llegan en realidad el único en todo el pueblo que no sabe del crimen es la propia víctima perdido entre otras cosas por el cambio en los hábitos diarios que supone muy de mañana la visita de un obispo que ni siquiera puso el pie en el puerto y que los bendijo desde el barco alejándose entre resoplidos de vapor si en esas lejanías del trópico se castigara como delito la «no asistencia apersona en peligro» habría que meter a la cárcel a todo el pueblo incluidos el cura y el alcalde crónica de una muerte anunciada es por lo demás una joya rara en la obra de garcía márquez pues es él mismo quien relata la historia en primera persona el «yo» inquietante que desde el principio reconstruye los hechos se va reconociendo en el autor hasta descubrirse del todo pues dice «muchos sabían que en la inconsciencia de la parranda le propuse a mercedes barcha que se casara conmigo cuando apenas había terminado la escuela primaria tal como ella misma me lo recordó cuando nos casamos catorce años después» mercedes barcha es la «gaba» así le dicen sus más íntimos amigos de este modo el título del libro se acaba de llenar de sentido no sólo es una muerte anunciada sino que además se trata de una crónica en el mejor estilo periodístico garcía márquez el cronista cita las fuentes de cada información precisando el origen sin que nada quede al azar de la imaginación y es aquí en donde el libro adquiere su máxima precisión de relojería suiza las fronteras de la crónica periodística y de la literatura se disuelven y ningún dato queda suelto nada de lo narrado aparece sin una previa justificación la costa atlántica colombiana por los años en que se publicó esta novela era aún vista desde la capital del país como algo remoto y en esa mirada había ínfulas de superioridad y de arrogancia justificadas sólo por el hecho de que en bogotá estaban los edificios grecorromanos del capitolio y el palacio presidencial esa costa y lo costeño -llamado despectivamente «corroncho» por los del interior con su mezcla de tradiciones caribes hispanas negras y árabes era acusada de ser la madre de todos los vicios la república de la pereza de la corrupción del nepotismo del machismo y del trago de la irresponsabilidad en fin de todo lo negativo mientras que bogotá con su rancia aristocracia se consideraba a sí misma la atenas de américa la cuna de la cultura y la elegancia el londres de los andes pero hoy al cabo de dos décadas la cultura de esa proscrita costa atlántica en la que se inscribe este libro y casi toda la obra de garcía márquez es una de las pocas cosas que a los colombianos nos permite paliar las vergüenzas que ocasionan en la acartonada capital esos dos presuntuosos edificios grecorromanos no recuerdo cuándo leí por primera vez esta crónica de una
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muerte anunciada pero sé que fue en bogotá hace ya más de quince años recuerdo eso sí el extraño y sobrecogedor efecto que me llevó a desear en cada página que alguien detuviera a los hermanos vicario que se evitara esa muerte absurda que los condenaba a todos pero la muerte ya estaba anunciada y aún hoy al releerlo vuelvo a sentir que es posible en medio de la tragedia que los cuchillos no alcancen a santiago que alguno de los mensajeros llegue a tiempo y él escape que la puerta de su casa se abra y no sucede santiago nasar vuelve a morir me pregunto si los lectores de este libro dentro de doscientos o trescientos años desearán lo mismo al leer sus páginas quizás sí lo que es seguro es que santiago nasar y su muerte anunciada serán en ese entonces una de las pocas cosas de nuestra época que aún estarán vivas.
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la caza del amor es altanería vicente gil
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crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez el día en que lo iban a matar santiago nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna y por un instante fue feliz en el sueño pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros «siempre soñaba con árboles» me dijo plácida linero su madre evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato «la semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros» me dijo tenía una reputación muy bien ganada de interprete certera de los sueños ajenos siempre que se los contaran en ayunas pero no había advertido ningún augurio aciago en esos dos sueños de su hijo ni en los otros sueños con árboles que él le había contado en las mañanas que precedieron a su muerte tampoco santiago nasar reconoció el presagio había dormido poco y mal sin quitarse la ropa y despertó con dolor de cabeza y con un sedimento de estribo de cobre en el paladar y los interpretó como estragos naturales de la parranda de bodas que se había prolongado hasta después de la media noche más aún las muchas personas que encontró desde que salió de su casa a las 6.05 hasta que fue destazado como un cerdo una hora después lo recordaban un poco soñoliento pero de buen humor y a todos les comentó de un modo casual que era un día muy hermoso nadie estaba seguro de si se refería al estado del tiempo muchos coincidían en el recuerdo de que era una mañana radiante con una brisa de mar que llegaba a través de los platanales como era de pensar que lo fuera en un buen febrero de aquella época pero la mayoría estaba de acuerdo en que era un tiempo fúnebre con un cielo turbio y bajo y un denso olor de aguas dormidas y que en el instante de la desgracia estaba cayendo una llovizna menuda como la que había visto santiago nasar en el bosque del sueño yo estaba reponiéndome de la parranda de la boda en el regazo apostólico de maría alejandrina cervantes y apenas si desperté con el alboroto de las campanas tocando a rebato porque pensé que las habían soltado en honor del obispo santiago nasar se puso un pantalón y una camisa de lino blanco ambas piezas sin almidón iguales a las que se había puesto el día anterior para la boda era un atuendo de ocasión de no haber sido por la llegada del obispo se habría puesto el vestido de caqui y las botas de montar con que se iba los lunes a el divino rostro la hacienda de ganado que heredó de su padre y que él administraba con muy buen juicio aunque sin mucha fortuna en el monte llevaba al cinto una 357 magnum cuyas balas blindadas según él decía podían partir un caballo por la cintura en época de perdices llevaba también sus aperos de cetrería en el armario tenía además un rifle 30.06 mannlicher-schönauer un rifle 300 holland magnum un 22 hornet con mira telescópica de dos poderes y una winchester de repetición siempre dormía como durmió su padre con el arma escondida dentro de la funda de la almohada pero antes de abandonar la casa aquel día le sacó los proyectiles y la puso en la gaveta de la mesa de noche «nunca la dejaba cargada» me dijo su madre yo lo sabía y sabía además que guardaba las armas en un lugar y -escondía la munición en otro lugar muy apartado de modo que nadie cediera ni por casualidad a la tentación de cargarlas dentro de la casa era una costumbre sabia impuesta por su padre desde una mañana en que una sirvienta sacudió la almohada para quitarle la funda y la pistola se disparó al chocar contra el 6
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crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez suelo y la bala desbarató el armario del cuarto atravesó la pared de la sala pasó con un estruendo de guerra por el comedor de la casa vecina y convirtió en polvo de yeso a un santo de tamaño natural en el altar mayor de la iglesia al otro extremo de la plaza santiago nasar que entonces era muy niño no olvidó nunca la lección de aquel percance la última imagen que su madre tenía de él era la de su paso fugaz por el dormitorio la había despertado cuando trataba de encontrar a tientas una aspirina en el botiquín del baño y ella encendió la luz y lo vio aparecer en la puerta con el vaso de agua en la mano como había de recordarlo para siempre santiago nasar le contó entonces el sueño pero ella no les puso atención a los árboles -todos los sueños con pájaros son de buena salud -dijo lo vio desde la misma hamaca y en la misma posición en que la encontré postrada por las últimas luces de la vejez cuando volví a este pueblo olvidado tratando de recomponer con tantas astillas dispersas el espejo roto de la memoria apenas si distinguía las formas a plena luz y tenía hojas medicinales en las sienes para el dolor de cabeza eterno que le dejó su hijo la última vez que pasó por el dormitorio estaba de costado agarrada a las pitas del cabezal de la hamaca para tratar de incorporarse y había en la penumbra el olor de bautisterio que me había sorprendido la mañana del crimen apenas aparecí en el vano de la puerta me confundió con el recuerdo de santiago nasar «ahí estaba» me dijo «tenía el vestido de lino blanco lavado con agua sola porque era de piel tan delicada que no soportaba el ruido del almidón.» estuvo un largo rato sentada en la hamaca masticando pepas de cardamina hasta que se le pasó la ilusión de que el hijo había vuelto entonces suspiró «fue el hombre de mi vida» yo lo vi en su memoria había cumplido 21 años la última semana de enero y era esbelto y pálido y tenía los párpados árabes y los cabellos rizados de su padre era el hijo único de un matrimonio de conveniencia que no tuvo un solo instante de felicidad pero él parecía feliz con su padre hasta que éste murió de repente tres años antes y siguió pareciéndolo con la madre solitaria hasta el lunes de su muerte de ella heredó el instinto de su padre aprendió desde muy niño el dominio de las armas de fuego el amor por los caballos y la maestranza de las aves de presas altas pero de él aprendió también las buenas artes del valor y la prudencia hablaban en árabe entre ellos pero no delante de plácida linero para que no se sintiera excluida nunca se les vio armados en el pueblo y la única vez que trajeron sus halcones amaestrados fue para hacer una demostración de altanería en un bazar de caridad la muerte de su padre lo había forzado a abandonar los estudios al término de la escuela secundaria para hacerse cargo de la hacienda familiar por sus méritos propios santiago nasar era alegre y pacífico y de corazón fácil el día en que lo iban a matar su madre creyó que él se había equivocado de fecha cuando lo vio vestido de blanco «le recordé que era lunes» me dijo pero él le explicó que se había vestido de pontifical por si tenía ocasión de besarle el anillo al obispo ella no dio ninguna muestra de interés -ni siquiera se bajará del buque -le dijo echará una bendición de compromiso como siempre y se irá por donde vino odia a este pueblo santiago nasar sabía que era cierto pero los fastos de la iglesia le causaban una fascinación irresistible «es como el cinc» me había dicho alguna vez a su madre en cambio lo único que le interesaba de la llegada del obispo era que el hijo no se fuera a mojar en la lluvia pues lo había oído estornudar mientras dormía le aconsejó que 7
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crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez llevara un paraguas pero él le hizo un signo de adiós con la mano y salió del cuarto fue la última vez que lo vio victoria guzmán la cocinera estaba segura de que no había llovido aquel día ni en todo el mes de febrero «al contrario» me dijo cuando vine a verla poco antes de su muerte «el sol calentó más temprano que en agosto.» estaba descuartizando tres conejos para el almuerzo rodeada de perros acezantes cuando santiago nasar entró en la cocina «siempre se levantaba con cara de mala noche» recordaba sin amor victoria guzmán divina flor su hija que apenas empezaba a florecer le sirvió a santiago nasar un tazón de café cerrero con un chorro de alcohol de caña como todos los lunes para ayudarlo a sobrellevar la carga de la noche anterior la cocina enorme con el cuchicheo de la lumbre y las gallinas dormidas en las perchas tenía una respiración sigilosa santiago nasar masticó otra aspirina y se sentó a beber a sorbos lentos el tazón de café pensando despacio sin apartar la vista de las dos mujeres que destripaban los conejos en la hornilla a pesar de la edad victoria guzmán se conservaba entera la niña todavía un poco montaraz parecía sofocada por el ímpetu de sus glándulas santiago nasar la agarró por la muñeca cuando ella iba a recibirle el tazón vacío -ya estás en tiempo de desbravar -le dijo victoria guzmán le mostró el cuchillo ensangrentado -suéltala blanco -le ordenó en serio de esa agua no beberás mientras yo esté viva había sido seducida por ibrahim nasar en la plenitud de la adolescencia la había amado en secreto varios años en los establos de la hacienda y la llevó a servir en su casa cuando se le acabó el afecto divina flor que era hija de un marido más reciente se sabía destinada a la cama furtiva de santiago nasar y esa idea le causaba una ansiedad prematura «no ha vuelto a nacer otro hombre como ése» me dijo gorda y mustia y rodeada por los hijos de otros amores «era idéntico a su padre -le replicó victoria guzmán un mierda.» pero no pudo eludir una rápida ráfaga de espanto al recordar el horror de santiago nasar cuando ella arrancó de cuajo las entrañas de un conejo y les tiró a los perros el tripajo humeante -no seas bárbara -le dijo él imagínate que fuera un ser humano victoria guzmán necesitó casi 20 años para entender que un hombre acostumbrado a matar animales inermes expresara de pronto semejante horror «dios santo -exclamó asustada de modo que todo aquello fue una revelación!» sin embargo tenía tantas rabias atrasadas la mañana del crimen que siguió cebando a los perros con las vísceras de los otros conejos sólo por amargarle el desayuno a santiago nasar en ésas estaban cuando el pueblo entero despertó con el bramido estremecedor del buque de vapor en que llegaba el obispo la casa era un antiguo depósito de dos pisos con paredes de tablones bastos y un techo de cinc de dos aguas sobre el cual velaban los gallinazos por los desperdicios del puerto había sido construido en los tiempos en que el río era tan servicial que muchas barcazas de mar e inclusive algunos barcos de altura se aventuraban hasta aquí a través de las ciénagas del estuario cuando vino ibrahim nasar con los últimos árabes al término de las guerras civiles ya no llegaban los barcos de mar debido a las mudanzas del río y el depósito estaba en desuso ibrahim nasar lo compró a cualquier precio para poner una tienda de importación que nunca puso y sólo cuando se iba a casar lo convirtió en una casa para vivir en la planta baja abrió un salón que servía para todo y construyó en el fondo una caballeriza para cuatro animales los cuartos de servicio y tina cocina de hacienda con ventanas hacia el puerto por donde entraba a toda hora la pestilencia de las aguas lo único que dejó intacto en el salón fue la 8
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crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez escalera en espiral rescatada de algún naufragio en la planta alta donde antes estuvieron las oficinas de aduana hizo dos dormitorios amplios y cinco camarotes para los muchos hijos que pensaba tener y construyó un balcón de madera sobre los almendros de la plaza donde plácida linero se sentaba en las tardes de marzo a consolarse de su soledad en la fachada conservó la puerta principal y le hizo dos ventanas de cuerpo entero con bolillos torneados conservó también la puerta posterior sólo que un poco más alzada para pasar a caballo y mantuvo en servicio una parte del antiguo muelle Ésa fue siempre la puerta de más uso no sólo porque era el acceso natural a las pesebreras y la cocina sino porque daba a la calle del puerto nuevo sin pasar por la plaza la puerta del frente salvo en ocasiones festivas permanecía cerrada y con tranca sin embargo fue por allí y no por la puerta posterior por donde esperaban a santiago nasar los hombres que lo iban a matar y fue por allí por donde él salió a recibir al obispo a pesar de que debía darle una vuelta completa a la casa para llegar al puerto nadie podía entender tantas coincidencias funestas el juez instructor que vino de riohacha debió sentirlas sin atreverse a admitirlas pues su interés de darles una explicación racional era evidente en el sumario la puerta de la plaza estaba citada varias veces con un nombre de folletín la puerta fatal en realidad la única explicación válida parecía ser la de plácida linero que contestó a la pregunta con su razón de madre «mi hijo no salía nunca por la puerta de atrás cuando estaba bien vestido» parecía una verdad tan fácil que el instructor la registró en una nota marginal pero no la sentó en el sumario victoria guzmán por su parte fue terminante en la respuesta de que ni ella ni su hija sabían que a santiago nasar lo estaban esperando para matarlo pero en el curso de sus años admitió que ambas lo sabían cuando él entró en la cocina a tomar el café se lo había dicho una mujer que pasó después de las cinco a pedir un poco de leche por caridad y les reveló además los motivos y el lugar donde lo estaban esperando «no la previne porque pensé que eran habladas de borracho» me dijo no obstante divina flor me confesó en una visita posterior cuando ya su madre había muerto que ésta no le había dicho nada a santiago nasar porque en el fondo de su alma quería que lo mataran en cambio ella no lo previno porque entonces no era más que una niña asustada incapaz de una decisión propia y se había asustado mucho más cuando él la agarró por la muñeca con una mano que sintió helada y pétrea como una mano de muerto santiago nasar atravesó a pasos largos la casa en penumbra perseguido por los bramidos de júbilo del buque del obispo divina flor se le adelantó para abrirle la puerta tratando de no dejarse alcanzar por entre las jaulas de pájaros dormidos del comedor por entre los muebles de mimbre y las macetas de helechos colgados de la sala pero cuando quitó la tranca de la puerta no pudo evitar otra vez la mano de gavilán carnicero «me agarró toda la panocha -me dijo divina flor era lo que hacía siempre cuando me encontraba sola por los rincones de la casa pero aquel día no sentí el susto de siempre sino unas ganas horribles de llorar.» se apartó para dejarlo salir y a través de la puerta entreabierta vio los almendros de la plaza nevados por el resplandor del amanecer pero no tuvo valor para ver nada más «entonces se acabó el pito del buque y empezaron a cantar los gallos -me dijo era un alboroto tan grande que no podía creerse que hubiera tantos gallos en el pueblo y pensé que venían en el buque del obispo.» lo único que ella pudo hacer por el hombre que nunca había de ser suyo fue dejar la puerta sin tranca contra las órdenes de plácida linero para que él pudiera entrar otra vez en caso de urgencia alguien que nunca fue identificado había metido por debajo de la puerta un 9
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crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez papel dentro de un sobre en el cual le avisaban a santiago nasar que lo estaban esperando para matarlo y le revelaban además el lugar y los motivos y otros detalles muy precisos de la confabulación el mensaje estaba en el suelo cuando santiago nasar salió de su casa pero él no lo vio ni lo vio divina flor ni lo vio nadie hasta mucho después de que el crimen fue consumado habían dado las seis y aún seguían encendidas las luces públicas en las ramas de los almendros y en algunos balcones estaban todavía las guirnaldas de colores de la boda y hubiera podido pensarse que acababan de colgarlas en honor del obispo pero la plaza cubierta de baldosas hasta el atrio de la iglesia donde estaba el tablado de los músicos parecía un muladar de botellas vacías y toda clase de desperdicios de la parranda pública cuando santiago nasar salió de su casa varias personas corrían hacia el puerto apremiadas por los bramidos del buque el único lugar abierto en la plaza era una tienda de leche a un costado de la iglesia donde estaban los dos hombres que esperaban a santiago nasar para matarlo clotilde armenta la dueña del negocio fue la primera que lo vio en el resplandor del alba y tuvo la impresión de que estaba vestido de aluminio «ya parecía un fantasma» me dijo los hombres que lo iban a matar se habían dormido en los asientos apretando en el regazo los cuchillos envueltos en periódicos y clotilde armenta reprimió el aliento para no despertarlos eran gemelos pedro y pablo vicario tenían 24 años y se parecían tanto que costaba trabajo distinguirlos «eran de catadura espesa pero de buena índole» decía el sumario yo que los conocía desde la escuela primaria hubiera escrito lo mismo esa mañana llevaban todavía los vestidos de paño oscuro de la boda demasiado gruesos y formales para el caribe y tenían el aspecto devastado por tantas horas de mala vida pero habían cumplido con el deber de afeitarse aunque no habían dejado de beber desde la víspera de la parranda ya no estaban borrachos al cabo de tres días sino que parecían sonámbulos desvelados se habían dormido con las primeras auras del amanecer después de casi tres horas de espera en la tienda de clotilde armenta y aquél era su primer sueño desde el viernes apenas si habían despertado con el primer bramido del buque pero el instinto los despertó por completo cuando santiago nasar salió de su casa ambos agarraron entonces el rollo de periódicos y pedro vicario empezó a levantarse -por el amor de dios -murmuró clotilde armenta déjenlo para después aunque sea por respeto al señor obispo «fue un soplo del espíritu santo» repetía ella a menudo en efecto había sido una ocurrencia providencial pero de una virtud momentánea al oírla los gemelos vicario reflexionaron y el que se había levantado volvió a sentarse ambos siguieron con la mirada a santiago nasar cuando empezó a cruzar la plaza «lo miraban más bien con lástima» decía clotilde armenta las niñas de la escuela de monjas atravesaron la plaza en ese momento trotando en desorden con sus uniformes de huérfanas plácida linero tuvo razón el obispo no se bajó del buque había mucha gente en el puerto además de las autoridades y los niños de las escuelas y por todas partes se veían los huacales de gallos bien cebados que le llevaban de regalo al obispo porque la sopa de crestas era su plato predilecto en el muelle de carga había tanta leña arrumada que el buque habría necesitado por lo menos dos horas para cargarla pero no se detuvo apareció en la vuelta del río rezongando como un dragón y entonces la banda de músicos empezó a tocar el himno del obispo y los gallos se pusieron a cantar en los huacales y alborotaron a los otros gallos del pueblo 10
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crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez por aquella época los legendarios buques de rueda alimentados con leña estaban a punto de acabarse y los pocos que quedaban en servicio ya no tenían pianola ni camarotes para la luna de miel y apenas si lograban navegar contra la corriente pero éste era nuevo y tenía dos chimeneas en vez de una con la bandera pintada como un brazal y la rueda de tablones de la popa le daba un ímpetu de barco de mar en la baranda superior junto al camarote del capitán iba el obispo de sotana blanca con su séquito de españoles «estaba haciendo un tiempo de navidad» ha dicho mi hermana margot lo que pasó según ella fue que el silbato del buque soltó un chorro de vapor a presión al pasar frente al puerto y dejó ensopados a los que estaban más cerca de la orilla fue una ilusión fugaz el obispo empezó a hacer la señal de la cruz en el aire frente a la muchedumbre del muelle y después siguió haciéndola de memoria sin malicia ni inspiración hasta que el buque se perdió de vista y sólo quedó el alboroto de los gallos santiago nasar tenía motivos para sentirse defraudado había contribuido con varias cargas de leña alas solicitudes públicas del padre carmen amador y además había escogido él mismo los gallos de crestas más apetitosas pero fue una contrariedad momentánea mi hermana margot que estaba con él en el muelle lo encontró de muy buen humor y con ánimos de seguir la fiesta a pesar de que las aspirinas no le habían causado ningún alivio «no parecía resfriado y sólo estaba pensando en lo que había costado la boda» me dijo cristo bedoya que estaba con ellos reveló cifras que aumentaron el asombro había estado de parranda con santiago nasar y conmigo hasta un poco antes de las cuatro pero no había ido a dormir donde sus padres sino que se quedó conversando en casa de sus abuelos allí obtuvo muchos datos que le faltaban para calcular los costos de la parranda contó que se habían sacrificado cuarenta pavos y once cerdos para los invitados y cuatro terneras que el novio puso a asar para el pueblo en la plaza pública contó que se consumieron 205 cajas de alcoholes de contrabando y casi 2.000 botellas de ron de caña que fueron repartidas entre la muchedumbre no hubo una sola persona ni pobre ni rica que no hubiera participado de algún modo en la parranda de mayor escándalo que se había visto jamás en el pueblo santiago nasar soñó en voz alta -así será mi matrimonio -dijo no les alcanzará la vida para contarlo mi hermana sintió pasar el ángel pensó una vez más en la buena suerte de flora miguel que tenía tantas cosas en la vida y que iba a tener además a santiago nasar en la navidad de ese año «me di cuenta de pronto de que no podía haber un partido mejor que él» me dijo «imagínate bello formal y con una fortuna propia a los veintiún años.» ella solía invitarlo a desayunar en nuestra casa cuando había caribañolas de yuca y mi madre las estaba haciendo aquella mañana santiago nasar aceptó entusiasmado -me cambio de ropa y te alcanzo -dijo y cayó en la cuenta de que había olvidado el reloj en la mesa de noche ¿qué hora es eran las 6.25 santiago nasar tomó del brazo a cristo bedoya y se lo llevó hacia la plaza -dentro de un cuarto de hora estoy en tu casa -le dijo a mi hermana ella insistió en que se fueran juntos de inmediato porque el desayuno estaba servido «era una insistencia rara -me dijo cristo bedoya tanto que a veces he pensado que margot ya sabía que lo iban a matar y quería esconderlo en tu casa.» sin embargo santiago nasar la convenció de que se adelantara mientras él se ponía la ropa de montar pues tenía que estar temprano en el divino rostro para castrar terneros se 11
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crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez despidió de ella con la misma señal de la mano con que se había despedido de su madre y se alejó hacia la plaza llevando del brazo a cristo bedoya fue la última vez que lo vio muchos de los que estaban en el puerto sabían que a santiago nasar lo iban a matar don lázaro aponte coronel de academia en uso de buen retiro y alcalde municipal desde hacía once años le hizo un saludo con los dedos «yo tenía mis razones muy reales para creer que ya no corría ningún peligro» me dijo el padre carmen amador tampoco se preocupó «cuando lo vi sano y salvo pensé que todo había sido un infundio» me dijo nadie se preguntó siquiera si santiago nasar estaba prevenido porque a todos les pareció imposible que no lo estuviera en realidad mi hermana margot era una de las pocas personas que todavía ignoraban que lo iban a matar «de haberlo sabido me lo hubiera llevado para la casa aunque fuera amarrado» declaró al instructor era extraño que no lo supiera pero lo era mucho más que tampoco lo supiera mi madre pues se enteraba de todo antes que nadie en la casa a pesar de que hacía años que no salía a la calle ni siquiera para ir a misa yo apreciaba esa virtud suya desde que empecé a levantarme temprano para ir a la escuela la encontraba como era en aquellos tiempos lívida y sigilosa barriendo el patio con una escoba de ramas en el resplandor ceniciento del amanecer y entre cada sorbo de café me iba contando lo que había ocurrido en el mundo mientras nosotros dormíamos parecía tener hilos de comunicación secreta con la otra gente del pueblo sobre todo con la de su edad y a veces nos sorprendía con noticias anticipadas que no hubiera podido conocer sino por artes de adivinación aquella mañana sin embargo no sintió el pálpito de la tragedia que se estaba gestando desde las tres de la madrugada había terminado de barrer el patio y cuando mi hermana margot salía a recibir al obispo la encontró moliendo la yuca para las caribañolas «se oían gallos» suele decir mi madre recordando aquel día pero nunca relacionó el alboroto distante con la llegada del obispo sino con los últimos rezagos de la boda nuestra casa estaba lejos de la plaza grande en un bosque de mangos frente al río mi hermana margot había ido hasta el puerto caminando por la orilla y la gente estaba demasiado excitada con la visita del obispo para ocuparse de otras novedades habían puesto a los enfermos acostados en los portales para que recibieran la medicina de dios y las mujeres salían corriendo de los patios con pavos y lechones y toda clase de cosas de comer y desde la orilla opuesta llegaban canoas adornadas de flores pero después de que el obispo pasó sin dejar su huella en la tierra la otra noticia reprimida alcanzó su tamaño de escándalo entonces fue cuando mi hermana margot la conoció completa y de un modo brutal Ángela vicario la hermosa muchacha que se había casado el día anterior había sido devuelta a la casa de sus padres porque el esposo encontró que no era virgen «sentí que era yo la que me iba a morir» dijo mi hermana «pero por más que volteaban el cuento al derecho y al revés nadie podía explicarme cómo fue que el pobre santiago nasar terminó comprometido en semejante enredo.» lo único que sabían con seguridad era que los hermanos de Ángela vicario lo estaban esperando para matarlo mi hermana volvió a casa mordiéndose por dentro para no llorar encontró a mi madre en el comedor con un traje dominical de flores azules que se había puesto por si el obispo pasaba a saludarnos y estaba cantando el fado del amor invisible mientras arreglaba la mesa mi hermana notó que había un puesto más que de costumbre -es para santiago nasar -le dijo mi madre me dijeron que lo habías invitado a desayunar -quítalo -dijo mi hermana 12
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crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez entonces le contó «pero fue como si ya lo supiera -me dijo fue lo mismo de siempre que uno empieza a contarle algo y antes de que el cuento llegue a la mitad ya ella sabe cómo termina.» aquella mala noticia era un nudo cifrado para mi madre a santiago nasar le habían puesto ese nombre por el nombre de ella y era además su madrina de bautismo pero también tenía un parentesco de sangre con pura vicario la madre de la novia devuelta sin embargo no había acabado de escuchar la noticia cuando ya se había puesto los zapatos de tacones y la mantilla de iglesia que sólo usaba entonces para las visitas de pésame mi padre que había oído todo desde la cama apareció en piyama en el comedor y le preguntó alarmado para dónde iba -a prevenir a mi comadre plácida -contestó ella no es justo que todo el mundo sepa que le van a matar el hijo y que ella sea la única que no lo sabe -tenernos tantos vínculos con ella como con los vicario -dijo mi padre -hay que estar siempre de parte del muerto -dijo ella mis hermanos menores empezaron a salir de los otros cuartos los más pequeños tocados por el soplo de la tragedia rompieron a llorar mi madre no les hizo caso por una vez en la vida ni le prestó atención a su esposo -espérate y me visto -le dijo él ella estaba ya en la calle mi hermano jaime que entonces no tenía más de siete años era el único que estaba vestido para la escuela -acompáñala tú -ordenó mi padre jaime corrió detrás de ella sin saber qué pasaba ni para dónde iban y se agarró de su mano «iba hablando sola -me dijo jaime hombres de mala ley decía en voz muy baja animales de mierda que no son capaces de hacer nada que no sean desgracias.» no se daba cuenta ni siquiera de que llevaba al niño de la mano «debieron pensar que me había vuelto loca -me dijo lo único que recuerdo es que se oía a lo lejos un ruido de mucha gente como si hubiera vuelto a empezar la fiesta de la boda y que todo el mundo corría en dirección de la plaza.» apresuró el paso con la determinación de que era capaz cuando estaba una vida de por medio hasta que alguien que corría en sentido contrario se compadeció de su desvarío -no se moleste luisa santiaga -le gritó al pasar ya lo mataron 13
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crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez bayardo san román el hombre que devolvió a la esposa había venido por primera vez en agosto del año anterior seis meses antes de la boda llegó en el buque semanal con unas alforjas guarnecidas de plata que hacían juego con las hebillas de la correa y las argollas de los botines andaba por los treinta años pero muy bien escondidos pues tenía una cintura angosta de novillero los ojos dorados y la piel cocinada a fuego lento por el salitre llegó con una chaqueta corta y un pantalón muy estrecho ambos de becerro natural y unos guantes de cabritilla del mismo color magdalena oliver había venido con él en el buque y no pudo quitarle la vista de encima durante el viaje «parecía marica -me dijo y era una lástima porque estaba como para embadurnarlo de mantequilla y comérselo vivo.» no fue la única que lo pensó ni tampoco la última en darse cuenta de que bayardo san román no era un hombre de conocer a primera vista mi madre me escribió al colegio a fines de agosto y me decía en una nota casual «ha venido un hombre muy raro» en la carta siguiente me decía «el hombre raro se llama bayardo san román y todo el inundo dice que es encantador pero yo no lo he visto» nadie supo nunca a qué vino a alguien que no resistió la tentación de preguntárselo un poco antes de la boda le contestó «andaba de pueblo en pueblo buscando con quien casarme» podía haber sido verdad pero lo mismo hubiera contestado cualquier otra cosa pues tenía una manera de hablar que más bien le servía para ocultar que para decir la noche en que llegó dio a entender en el cine que era ingeniero de trenes y habló de la urgencia de construir un ferrocarril hasta el interior para anticiparnos a las veleidades del río al día siguiente tuvo que mandar un telegrama y él mismo lo transmitió con el manipulador y además le enseñó al telegrafista una fórmula suya para seguir usando las pilas agotadas con la misma propiedad había hablado de enfermedades fronterizas con un médico militar que pasó por aquellos meses haciendo la leva le gustaban las fiestas ruidosas y largas pero era de buen beber separador de pleitos y enemigo de juegos de manos un domingo después de misa desafió a los nadadores más diestros que eran muchos y dejó rezagados a los mejores con veinte brazadas de ida y vuelta a través del río mi madre me lo contó en una carta y al final me hizo un comentario muy suyo «parece que también está nadando en oro» esto respondía a la leyenda prematura de que bayardo san román no sólo era capaz de hacer todo y de hacerlo muy bien sino que además disponía de recursos interminables mi madre le dio la bendición final en una carta de octubre «la gente lo quiere mucho -me decía porque es honrado y de buen corazón y el domingo pasado comulgó de rodillas y ayudó a la misa en latín.» en ese tiempo no estaba permitido comulgar de pie y sólo se oficiaba en latín pero mi madre suele hacer esa clase de precisiones superfluas cuando quiere llegar al fondo de las cosas sin embargo después de ese veredicto consagratorio me escribió dos cartas más en las que nada me decía sobre bayardo san román ni siquiera cuando fue demasiado sabido que quería casarse con Ángela vicario sólo mucho después de la boda desgraciada me confesó que lo había conocido cuando ya era muy tarde para corregir la carta de octubre y que sus ojos de oro le habían causado un estremecimiento de espanto -se me pareció al diablo -me dijo pero tú mismo me habías dicho que esas cosas no se deben decir por escrito 14
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crónica de una muerte anunciada gabriel garcía márquez lo conocí poco después que ella cuando vine a las vacaciones de navidad y no lo encontré tan raro como decían me pareció atractivo en efecto pero muy lejos de la visión idílica de magdalena oliver me pareció más serio de lo que hacían creer sus travesuras y de una tensión recóndita apenas disimulada por sus gracias excesivas pero sobre todo me pareció un hombre muy triste ya para entonces había formalizado su compromiso de amores con Ángela vicario nunca se estableció muy bien cómo se conocieron la propietaria de la pensión de hombres solos donde vivía bayardo san román contaba que éste estaba haciendo la siesta en un mecedor de la sala a fines de setiembre cuando Ángela vicario y su madre atravesaron la plaza con dos canastas de flores artificiales bayardo san román despertó a medias vio las dos mujeres vestidas de negro inclemente que parecían los únicos seres vivos en el marasmo de las dos de la tarde y preguntó quién era la joven la propietaria le contestó que era la hija menor de la mujer que la acompañaba y que se llamaba Ángela vicario bayardo san román las siguió con la mirada hasta el otro extremo de la plaza -tiene el nombre bien puesto -dijo luego recostó la cabeza en el espaldar del mecedor y volvió a cerrar los ojos -cuando despierte -dijo recuérdame que me voy a casar con ella Ángela vicario me contó que la propietaria de la pensión le había hablado de este episodio desde antes de que bayardo san román la requiriera en amores «me asusté mucho» me dijo tres personas que estaban en la pensión confirmaron que el episodio había ocurrido pero otras cuatro no lo creyeron cierto en cambio todas las versiones coincidían en que Ángela vicario y bayardo san román se habían visto por primera vez en las fiestas patrias de octubre durante una verbena de caridad en la que ella estuvo encargada de cantar las rifas bayardo san román llegó a la verbena y fue derecho al mostrador atendido por la rifera lánguida cerrada de luto hasta la empuñadura y le preguntó cuánto costaba la ortofónica con incrustaciones de nácar que había de ser el atractivo mayor de la feria ella le contestó que no estaba para la venta sino para rifar -mejor -dijo él así será más fácil y además más barata ella me confesó que había logrado impresionarla pero por razones contrarias del amor «yo detestaba a los hombres altaneros y nunca había visto uno con tantas ínfulas -me dijo evocando aquel día además pensé que era un polaco.» su contrariedad fue mayor cuando cantó la rifa de la ortofónica en medio de la ansiedad de todos y en efecto se la ganó bayardo san román no podía imaginarse que él sólo por impresionarla había comprado todo los números de la rifa esa noche cuando volvió a su casa Ángela vicario encontró allí la ortofónica envuelta en papel de regalo y adornada con un lazo de organza «nunca pude saber cómo supo que era mi cumpleaños» me dijo le costó trabajo convencer a sus padres de que no le había dado ningún motivo a bayardo san román para que le mandara semejante regalo y menos de una manera tan visible que no pasó inadvertido para nadie de modo que sus hermanos mayores pedro y pablo llevaron la ortofónica al hotel para devolvérsela a su dueño y lo hicieron con tanto revuelo que no hubo nadie que la viera venir y no la viera regresar con lo único que no contó la familia fue con los encantos irresistibles de bayardo san román los gemelos no reaparecieron hasta el amanecer del día siguiente turbios de la borrachera llevando otra vez la ortofónica y llevando además a bayardo san román para seguir la parranda en la casa Ángela vicario era la hija menor de una familia de recursos escasos su padre poncio vicario era orfebre de pobres y la vista se le acabó de tanto hacer primores de oro para 15
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