Moby Dick - HERMAN MENVILLE (Ru1nA)

 

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Description

En 1810 fue avistado por primera vez un gigantesco cachalote gris que formó parte de la tradición ballenera bajo el nombre de Mocha Dick. Durante medio siglo se oyeron relatos sobre los fallidos intentos de capturarlo. No fue sino hasta 1859 que Mocha fue

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moby dick herman melville moby dick herman melville 1

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moby dick herman melville capÍtulo i mi nombre es ismael hace unos años encontrándome sin apenas dinero se me ocurrió embarcarme y ver mundo pero no como pasajero sino como tripulante como simple marinero de proa esto al principio resulta un poco desagradable ya que hay que andar saltando de un lado a otro y lo marean a uno con órdenes y tareas desagradables pero con el tiempo se acostumbra uno y por supuesto porque se empeñan en pagarme mi trabajo mientras que un pasajero se ha de pagar el suyo aún hay más me gusta el aire puro y el ejercicio saludable digamos que el marinero de proa recibe más cantidad de aire puro que los oficiales que van a popa y reciben el aire ya de segunda mano por último diré que había decidido embarcarme en un ballenero ya que las ballenas me atraían irresistiblemente cierto que resulta una caza peligrosa pero tiene sus compensaciones los mares en los que esos cetáceos se mueven la maravillosa espera el grito foral cuando se encuentra una el caso es que metí un par de camisas en mi viejo bolso y salí dispuesto a llegar al cabo de hornos o al pacífico abandoné la antigua ciudad de manhattan y llegué a new bedford era un sábado de diciembre y quedé muy defraudado cuando me enteré de que había zarpado ya el barquito para nantucket y que no había manera de llegar a ésta antes del lunes siguiente y yo estaba dispuesto a no embarcarme sino en un barco de nantucket desde donde se hicieron a la mar los primeros cazadores de ballenas es decir los pieles rojas como tenía que pasar dos noches y un día en new bedford me preocupé ante todo de dónde podría comer y dormir era una noche oscura fría y desolada no conocía a nadie y en mi bolsillo no había más que unas cuantas monedas de plata pasé ante «los arpones cruzados» que me parecieron demasiado alegres y caros y lo mismo me ocurrió ante el «mesón del pez espada» aparte de ellos el barrio aparecía casi desierto pero no tardé en encontrarme ante una puerta ancha y baja de la que salía una luz humeante y entré en el lugar desde los bancos un centenar de rostros negros me examinó era una iglesia para gente de color no servía pues para mis propósitos cerca ya de los muelles oí chirriar en el aire una muestra miré hacia arriba y vi que decía «mesón del surtidor de la ballena peter coffin» el nombre resultaba poco atrayente «coffin» significa ataúd como todos saben pero al parecer es un apellido corriente en nantucket 2

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moby dick herman melville por la puerta salía un fugitivo resplandor y la casa en sí era extrañísima ya que se inclinaba hacia un lado como si el viento la empujase y era muy vieja al penetrar en aquella sórdida posada se encontraba uno en un vestíbulo que recordaba un barco desmantelado estaba todo ello en sombras apenas disipadas por unas velas encendidas la pared opuesta a la entrada se adornaba con lanzas mazas decoradas con dientes de marfil y otras con cabellos humanos como adornos una de ellas en forma de sierra resultaba particularmente escalofriante había también arpones balleneros fuera de uso una vez pasado el vestíbulo se entraba en la sala común con vigas de pesada encina en el techo y en el fondo un mostrador había anaqueles con recuerdos e incluso la quijada enorme de una ballena al entrar vi reunidos en la sala a unos cuantos marineros jóvenes me dirigí al patrón y le pedí una habitación me dijo que la casa estaba llena y que no le quedaba una sola cama -pero espere añadió de pronto no tendría inconveniente en compartir una cama con un ballenero ¿verdad le respondí que no me gustaba compartir la cama con nadie pero que si no había más remedio y que si el ballenero no era alguien repulsivo -muy bien siéntese -me respondió la cena estará en seguida me senté en el banco común junto a un marinero joven que se dedicaba a tallar la madera del banco con un cuchillo poco después nos llamaron a cuatro o cinco a una sala contigua no había fuego hacía un frío polar y la estancia se iluminaba solamente con dos velas la comida fue buena carne con patatas té y budín -¿dónde está ese arponero -pregunté al dueño ¿es alguno de éstos -no el arponero es una especie de negro y no tardará terminada la cena pasamos de nuevo a la sala común que no tardó en llenarse de un grupo de marineros salvajes que según dijo el dueño era la dotación del grampuss acababan de desembarcar y componían una buena colección de bandidos que se lanzaron inmediatamente al mostrador dispuestos a acabar con todas las existencias de licor si es que licor podía llamarse al veneno que allí vendían pronto estuvieron todos borrachos excepto uno que se mantenía aparte tendría unos seis pies de estatura un pecho como una ataguía y hombros muy anchos su musculatura era la más desarrollada que jamás viera en hombre alguno el rostro muy atezado y los dientes muy blancos en la voz aunque hablaba poco se le notaba acento sureño cuando el alboroto se hizo insoportable desapareció y no le volví a ver hasta que me lo encontré en un barco pero eso pertenece a otro lugar de la historia 3

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moby dick herman melville sus compañeros le echaron pronto de menos y salieron en su persecución gritando que dónde estaba bulkington su nombre sin duda la sala quedó silenciosa tras la marcha de aquellos vándalos mientras yo pensaba que no me gustaba dormir con nadie bien es cierto que los marineros duermen en el mismo cuarto pero cada uno en su hamaca y se tapa con sus propias mantas por tanto cuanto más pensaba en aquel arponero tanto más detestaba la idea de dormir con él era de suponer que fuera sucio y sólo de meditar en ello ya me comenzaba a picar el cuerpo -patrón -dije he cambiado de opinión no dormiré con el arponero sino que lo haré en este banco -como quiera pero la madera es bien dura y está llena de nudos y muescas se la cepillaré un poco y con una garlopa comenzó a alisarla mientras reía como un mico le pedí que no se preocupase más por mí y me dejó volviendo tras de su mostrador el banco era un poco corto para mí y también demasiado estrecho y además por la ventana entraba una corriente de aire frío que helaría a un muerto mi idea no estaba resultando tan buena como pensara -¡al diablo el arponero -pensé y pensé también en jugársela acostarme antes de que llegara y echar el cerrojo a la puerta pero también pensé que muy probablemente el arponero echaría la puerta bajo o lo que era peor a la mañana siguiente me esperaría en el corredor para pedirme explicaciones con un cuchillo en la mano esperé un poco el arponero dichoso no apareció -patrón -pregunté ¿qué clase de sujeto es ese arponero -pues el caso es que suele acostarse temprano -respondió no veo qué es lo que le haya retenido hasta tan tarde hoy a no ser que no haya podido vender la cabeza -¿está usted loco -pregunté furioso ¿quiere decir que ese hombre anda por las calles tratando de vender la cabeza -sí y bien que le dije que no podría venderla ya que hay demasiadas existencias -pero ¿existencias de qué -grité -de cabezas hay muchas en el mundo -oiga no soy ningún novato así que no bromee -como usted quiera pero le aconsejo que no le gaste bromas al arponero sobre su cabeza -pues ¡se la romperé -no ya está rota creí que me estaba volviendo loco -patrón -dije pongamos las cosas en claro yo vengo a su casa y pido una cama usted me dice que no puede darme más que media y que la 4

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moby dick herman melville otra mitad pertenece a un arponero que está tratando de vender su cabeza por las calles usted está loco -no veo por qué tiene que ponerse usted así -respondió el patrón el arponero acaba de llegar del pacífico donde compró una partida de cabezas embalsamadas en nueva zelanda las ha vendido todas menos una que trata de vender hoy porque mañana es domingo y no parecería bonito que fuera vendiendo cabezas mientras la gente va a misa aclarado el misterio respiré tranquilo pero pregunté si el arponero era un hombre peligroso y me respondió que pagaba puntualmente -y creo que ya va siendo hora de que echemos el ancla -agregó vaya a su cama que es muy buena sally y yo dormimos en ella en nuestra noche de bodas y hay sitio en ella para dos por otra parte -lanzó una mirada al reloj que marcaba las doce ya es domingo y tal vez el arponero haya recalado en algún lugar y no venga ya conque ¿viene o no le seguí y me condujo a una habitación helada pero con una cama fabulosa en la qué podrían dormir cuatro arponeros sin molestarse examiné la cama y la encontré bien en el resto del cuarto no había más que una tosca anaquelería y un biombo también un saco marinero que debía pertenecer al arponero y sobre él un gran felpudo con un agujero lo que le hacía parecer un enorme poncho indio encogiéndome de hombros me desnudé y me metí en la cama no sé si el colchón estaba o no fabricado con guijarros pero el caso es que no lograba conciliar el sueño de pronto oí pasos en el corredor y la puerta se abrió un desconocido penetró en el aposento con una vela en una mano y una cabeza en la otra sin mirar a la cama el arponero dejó la vela y comenzó a desatar su saco cuando se volvió hacia mí le pude ver la cara ¡y qué cara tenía un color amarillento purpúreo si es que ese color puede existir y toda llena de cuadrados negruzcos ¡menudo compañero de cama seguramente aquellos cuadrados eran tatuajes mientras lo miraba con los ojos entreabiertos sacó de su saco una especie de tomahawk y junto con una cartera de piel de foca colocó ambos sobre el baúl dentro del saco puso la cabeza se quitó el sombrero de castor y aquello me produjo una impresión espantosa no tenía un solo pelo en la cabeza salvo un mechón en la frente aterrado pensé incluso en saltar por la ventana pero estábamos en un segundo piso no soy un cobarde mas aquel tipo imponía de veras seguía desnudándose y al descubierto quedaron pecho y brazos tan cuadriculados como su rostro era un salvaje absolutamente abominable él y sus malditas cabezas ¿y si intentaba hacerse con la mía no habían acabado mis sorpresas de un bolsillo del chaquetón que acababa de quitarse sacó una figurilla deforme jorobada y negra por un 5

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moby dick herman melville momento temí que fuera un auténtico bebé pero en realidad relucía como si estuviera hecha con ébano se trataba sin duda de un ídolo de madera lo colocó entre los morillos del hogar luego cogió un puñado de virutas de madera las colocó ante el idolillo y les prendió fuego sobre las llamas colocó un trazo de galleta marina y tras asarla la ofreció al ídolo mientras sonidos guturales y espantables salían de sus labios como si orase o mascullase juramentos cualquiera sabe terminada esta operación encendió el tomahawk que era también una pipa y lanzó algunas satisfechas bocanadas de humo un instante después se apagó la luz y el espantajo se metió conmigo en la cama lancé un alarido de horror y sorprendido el salvaje me palpó me aparté de él todo cuanto pude y le pedí que me dejara levantarme y encender de nuevo la vela pero él no debió entenderme -¿quién aquí estar -preguntó no hablar yo matarte -¡patrón -aullé pidiendo auxilio porque el tipo no parecía dispuesto a soltarme -¡habla no hablar y yo te mato -y mientras decía esto agitaba el tomahawk encendido llenándolo todo de brasas y chispas en ese momento ¡gracias a dios entró el patrón con una vela y yo salí corriendo a su encuentro -pero ¿qué le ocurre -dijo coffin queequeg no le hará daño -pero ¿por qué no me dijo usted que este tipo era un caníbal -grité -creí que lo sabía cuando le dije lo de las cabezas conque échese a dormir queequeg este tipo solo quiere dormir en tu cama ¿tú entender -bueno -asintió el salvaje lanzando una bocanada de humo tú acostarte aquí y apartó las ropas de la cama para mostrar sus buenas intenciones -patrón -dije por lo menos dígale que suelte el tomahawk ¡es peligroso fumar en la cama queequeg asintió amablemente y volvió a hacerme señas de que me acostase parecía haber perdido todas sus agresivas intenciones tranquilizado me acosté y le dije al patrón que podía retirarse y el caso es que pronto me dormí y lo hice con toda tranquilidad y muy bien capÍtulo ii cuando desperté encontré el brazo de queequeg amigablemente colocado encima de mí pronto recordé los acontecimientos de la noche anterior y traté de apartar el brazo pero el arponero continuó roncando como si tal cosa me revolví le llamé y por último logré apartar aquel 6

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moby dick herman melville brazo el hombre se sentó en la cama y me miró tras de frotarse los ojos hasta que pareció caer en la cuenta de dónde estaba y quién era yo por fin me dijo que si quería podía yo levantarme el primero para vestirme y que luego lo haría él lo cual me pareció una cortesía por su parte pero el caso es que se levantó y comenzó a vestirse primero por la parte de arriba es decir poniéndose el sombrero y sin pantalones aún se puso las botas como las ventanas no tenían cortinas medité en lo que pensarían los vecinos si veían aquella indecente figura sin más atuendo que un sombrero y unas botas luego se lavó el pecho y los brazos pero no la cara la cual no se limpió hasta que no tuvo la camisa puesta jamás he visto tal manera de asearse pues ¿y el afeitado ¡nada de navaja descolgó el arpón de donde estaba y desenfundando la hoja lo utilizó para rasurarse frente a un trozo de espejo y tan pronto como terminó su tocado se lanzó fuera de la habitación bajé tras él y saludé al sonriente patrón la taberna estaba llena de gente casi toda ella compuesta de balleneros calafateadores carpinteros de ribera y herreros -¡a la pitanza -gritó el patrón y ante mi sorpresa ya que esperaba una animada conversación sobre pesca captura etc la comida transcurrió en completo silencio queequeg estaba en la cabecera frío sereno y orgulloso eso sí empleaba y con cierto peligro para los demás el arpón alargándolo sobre la mesa para pinchar con él los filetes que deseaba comer terminado el yantar me di un paseo por las calles de new bedford e incluso escuché un sermón y un oficio en la capilla de balleneros extraño lugar con un púlpito más complicado y raro de los que haya visto en mi vida el padre arce célebre predicador guiaba a sus fieles con términos marineros tales como «¡a ver avante aquellos del fondo ¡los de babor a estribor!» y así sucesivamente luego nos habló del libro de jonás tema muy apropiado para feligreses que eran casi todos ellos pescadores de ballenas cuando volví a la posada encontré a queequeg completamente solo sentado cerca del fuego y con el idolíllo negro en las manos al verme dejó la figurita y cogió un libro se lo puso en las rodillas y comenzó contar las hojas minuciosamente a cada cincuenta páginas levantaba la vista y lanzaba un silbido de asombro luego comenzaba de nuevo por el número uno como si no supiera contar más que hasta el medio centenar yo traté de explicarle la otra finalidad que podían tener los libros aparte de contarles las hojas y él se interesó en el asunto sobre todo cuando le interpreté las láminas fumamos una pipa juntos y una vez acabada me manifestó que estábamos casados lo cual en su país supongo que significaría que éramos amigos porque otra interpretación no pensaba 7

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moby dick herman melville yo darle tras de cenar nos marchamos juntos a la alcoba sacó una bolsa y de ella unos treinta dólares de plata que dividió en dos montones iguales y empujando uno de ellos hacia mí me dio a entender que eran míos yo quise protestar pero él me los metió en el bolsillo sin contemplaciones y luego se dedicó a sus devociones con el idolillo las astillas de madera y el fueguecillo que con ellas encendió me quiso dar a entender que podía acompañarle pero al fin y al cabo yo era un buen cristiano y no tenía interés alguno en adorar a una figurilla de madera una vez acabada la ceremonia nos metimos en la cama y nos dormimos tras de charlar un rato él con su media lengua y yo en el buen inglés que me habían enseñado fue durante esa charla cuando me contó su historia era natural de rokovoko isla que no aparece en mapa alguno de pequeño correteaba por las selvas con un faldellín de hierbas cuidando cabras y ya para entonces deseaba conocer algo más acerca de los hombres blancos que de cuando en cuando aparecían allí en sus balleneras su padre era un jefe un rey al parecer y por parte de su madre descendía de grandes guerreros cierto día llegó allí un barco y queequeg pidió pasaje en él pero se lo negaron en vista de lo cual tomó su canoa esperó al barco cuando éste salía del atolón y trepando por una cadena subió a bordo donde naturalmente fue sorprendido y convidado a abandonar el navío se negó terminantemente y por fin el capitán accedió a llevarlo con ellos quería aprender cosas con los cristianos sobre todo algo que hiciera más feliz a su pueblo pero las costumbres de los balleneros le demostraron pronto que también los cristianos pueden ser malos y peores aún que los salvajes cuando llegó a nantucket había aprendido todo eso y también algo más útil a arponear ballenas cuando le dije que yo también pensaba en salir a cazar cetáceos decidió en el acto que puesto que éramos amigos él también iría esto me animó siempre es conveniente contar con un amigo cuando se emprende una nueva aventura me abrazó frotando su frente contra la mía nos volvimos cada uno a nuestro lado y nos dormimos a la mañana siguiente lunes dejé mi cabeza embalsamada a un barbero pagué al posadero y queequeg y yo tomamos prestada una carretilla para transportar nuestro equipaje hecho esto emprendimos el camino al puerto para tomar la goleta que hace el transbordo a nantucket la gente nos miraba sobre todo cuando veía el arpón de queequeg del que éste no se separaba jamás le pregunté si acaso los balleneros no proveían de arma a sus tripulantes y me respondió que sí pero que él estaba acostumbrado a la suya con la cual había cazado innumerables ejemplares y la sabía de toda confianza lo mismo que los segadores que prefieren su hoz a la de cualquier otro 8

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moby dick herman melville por fin nos hallamos en la goleta que izó velas y se deslizó por el río acushnet salimos al mar abierto y queequeg aspiró ansiosamente el aire salino estábamos ambos tan ensimismados viendo las olas y los movimientos de las velas que durante algún tiempo no prestamos atención a un grupo de curiosos de a bordo que parecían divertirse a costa nuestra como si ver a un blanco junto a un negro fuera un chiste pero pronto queequeg sorprendió a un jovenzuelo riéndose a su espalda y haciéndole burla soltando el arpón el gigantesco arponero le cogió por los brazos y le lanzó limpiamente al suelo pero antes de que llegara a éste aún encontró tiempo para darle un bofetón hecho lo cual le volvió la espalda y encendió tranquilamente su tomahawk-pipa -¿no sabe que podía haberlo matado -preguntó el capitán de la goleta atraído por los gritos -¿matar a eso -replicó queequeg bah él pescadito pequeño queequeg sólo mata ballenas grandes el capitán lanzó algunos juramentos asegurando que si se repetía aquello mataría a queequeg por salvaje y negro pero en ese momento la enorme botavara de la vela mayor recibió un golpe de viento y barrió la cubierta el imbécil al cual queequeg había golpeado alcanzado por la botavara fue lanzado al mar todos se asustaron mientras trataban de sujetar el palo que se movía furiosamente sólo queequeg mantuvo la calma e arrastró por debajo de la botavara y tomando un cabo logró sujetarla y fijarlo a la amura luego el salvaje se desnudó hasta la cintura y se lanzó al mar en un arco perfecto se le vio nadar durante un rato por entre la helada espuma buscando al caído que estaba bajo el agua se sumergió y poco después apareció de nuevo arrastrando por los cabellos al náufrago se lanzó un bote que pronto los recogió y la tripulación en masa recibió a queequeg con gritos de júbilo y admiración que el salvaje recibió con la misma gravedad de siempre como si lo que acababa de hacer no fuera siquiera digno de mención nada más sucedió durante el transcurso de la travesía así que pronto estuvimos en nantucket y era ya bien entrada la noche cuando saltamos a tierra nos dedicamos en seguida a buscar cena y cama el patrón del «surtidor de la ballena» nos había recomendado a su primo josué del mesón «a probar la olla» famoso por sus sopas de pescado pronto lo encontramos al ver una muestra en la que figuraban dos enormes ollas de madera pintadas de negro plantada en la puerta había una mujer pecosa y de cabellos amarillos era la esposa de jonás el cual estaba de viaje nos hizo entrar en una salita y no tardando mucho nos encontramos ante una cena compuesta de una excelente sopa de mejillones seguida de un no menos excelente guiso de bacalao en mi vida he probado pescado 9

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moby dick herman melville más apetitoso y como supe más tarde allí sólo se servían mejillones y bacalao tanto por la mañana como a mediodía y por la noche pero nadie se quejaba concluida la cena se nos proveyó de un farol y se nos instruyó sobre el camino a seguir para llegar a la cama acostados ya le dije a queequeg que debíamos preparar nuestro plan de acción ante mi sorpresa me respondió que consultado su idolillo al cual llamaba yojo éste le había respondido que yo ismael debería buscar un barco en el puerto y que pronto descubriría el ideal para nuestros propósitos y que yojo jamás se equivocaba protesté diciendo que yo confiaba en que fuera él mismo queequeg quien encontrara el barco ya que era un veterano pero todo fue inútil por lo que a la mañana siguiente me puse al trabajo mientras queequeg se quedaba en la alcoba encerrado con yojo el puerto estaba absolutamente lleno de barcos de todas clases a fuerza de preguntas supe que había tres barcos que se disponían a marchar para travesías de tres años uno de ellos era el pequod nombre tomado de una famosa tribu india de massachusetts subí a él y pronto me convencí de que era el que nos convenía era un barco pequeño más bien y con aspecto descuidado todo él lleno de dibujos y relieves grotescos que el capitán peleg había mandado durante muchos años parecía un trofeo ambulante toda la amura estaba adornada con los dientes de un cachalote a guisa de cabillas para amarrar a ellas los cabos el timón no llevaba rueda sino una caña tallada en la mandíbula del mismo cachalote subí al alcázar de proa donde no vi a nadie pero sí una tienda de campaña parecida a un wigwam plantada a un lado del palo mayor con una abertura triangular y medio oculto tras de la tienda un personaje que parecía gozar de alguna autoridad sentado en un sillón de roble había un anciano fornido vestido con un capote de piloto de cara reseca y arrugada -¿el capitán del pequod -pregunté cortésmente -¿y qué si lo fuera -respondió por tu acento veo que no eres de nantucket ¿has visto alguna vez un barco hundido por una ballena admití que no -y no sabes nada de ballenas ¿eh -no pero he viajado bastante en barcos mercantes -maldita sea la marina mercante ¡no sirve para nada ¿por qué quieres ir a la caza de la ballena ¿has robado a tu último capitán ¿piensas acaso asesinar a la oficialidad en alta mar aseguré que no sin saber si aquel tipo hablaba o no en serio -¿has visto al capitán acab -no ¿quién es 10

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moby dick herman melville -ja ja Él es quien manda este buque estás hablando con el capitán peleg antiguo capitán del pequod y que ahora es el consignatario el capitán bildad y yo armamos este buque y le procuramos lo necesario para la travesía verás si ves al capitán acab observarás que le falta una pierna ¡la perdió a manos de una ballena que se la arrancó la masticó y la tragó ¡el cachalote más monstruoso que jamás hundiera un buque así perdió su pierna acab y tras lanzar algunos bufidos prosiguió -¿eres hombre para meterle un arpón en el gaznate a una ballena viva y saltarle luego encima ¡responde -si no queda otro remedio sí señor y siguió haciéndome preguntas a cuál más extrañas tales como si había doblado el cabo de hornos tras de lo cual se manifestó dispuesto a aceptarme como marinero -ven conmigo para que te vea el capitán bildad mi socio este bildad era también un cuáquero lo mismo que peleg y tenía la reputación como luego supe de ser un solemne tacaño tanto que se contaba que en cierta ocasión cuando mandaba el viejo ballenero categut regresó a puerto con toda la tripulación agotada y muerta de hambre jamás renegaba pero mataba de hambre a los hombres y los exprimía como un limón para sacar de ellos el mayor jugo posible -conque ¿quieres embarcarte -preguntó bildad -sí señor -¿qué opinas bildad -preguntó peleg -creo que servirá yo sabía que en la pesca de la ballena no se dan salarios sino que toda la tripulación recibe una parte de las ganancias llamada «quiñón» proporcional a la importancia del trabajo que realiza mi parte como novato no sería muy grande y como tenía alguna experiencia en navegar suponía que mi «quiñón» sería la doscientas setenta y cincoava parte de la ganancia -bueno -dijo peleg ¿qué quiñón le daremos al joven -creo que la setecientas setenta y sieteava parte sería incluso demasiado -respondió el otro que leía un libro en el cual había una serie de líneas y cifras a esto siguió una discusión en la que peleg parecía estar de mi parte y llamaba aprovechón y ladrón al otro el cual le respondía invariablemente que aquello estaba bien y añadía algunas citas de la biblia en las que se recomendaba no amontonar tesoros en este mundo pero él bien que los amontonaba el grandísimo granuja y fariseo la discusión adquirió caracteres de casi una pendencia y pareció que iban a llegar a las manos pero ante mi asombro pronto se tranquilizaron y 11

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moby dick herman melville por último bildad dijo que me aceptaba y me apuntaba para un quiñón de tres centésimas -capitán peleg -dije tengo un amigo arponero que quiere embarcarse -tráelo y le echaremos un vistazo me preguntó bildad si ese arponero había matado muchas ballenas le respondí que sí y los dejé cuando comenzaban a pelearse de nuevo sobre qué quiñón ofrecer a queequeg menuda pareja de granujas estaban hechos los dos cuando iba a marcharme recordé que no había visto al capitán acab y pregunté por él a peleg Éste me respondió que para qué verlo y que ya estaba alistado añadió que no podía verlo y que incluso a él peleg no le permitía verlo con frecuencia -no es un tipo vulgar -añadió ha frecuentado universidades y ha estado en todo el mundo lleva el nombre de un rey bíblico como recordarás y no escogió su nombre sino que su madre una viuda le llamó así desde que aquella condenada ballena le cortó la pierna es un taciturno insoportable pero un magnífico capitán hace tres viajes se casó con una muchacha dulce y resignada hijo mío recuerda esto que te digo es mejor navegar con un buen capitán bueno y taciturno que con otro malo pero sonriente aunque deshecho y castigado por la suerte el capitán acab sigue siendo un hombre me alejé pensativo no pude por menos que sentir pena y compasión por el capitán acab pero otras cosas reclamaban mi atención por el momento capÍtulo iii había ya anochecido cuando llegué a mi aposento y llamé a la puerta no recibí respuesta alguna y la puerta estaba cerrada por dentro llamé varias veces anunciando que era ismael y que me abriera pero todo permaneció en silencio comencé a inquietarme ya que temía que le hubiera ocurrido algo miré por el ojo de la cerradura pero nada v¡ aparte del arpón colocado en un rincón y como él jamás salía sin su arpón era de esperar que estuviera dentro en vista de lo cual bajé para avisar a la criada -¡ya pensaba yo que tenía que haber sucedido algo -dijo la mujer cuando fui a hacer la cama encontré la puerta cerrada con llave y no oí nada dentro ¡hay que avisar al ama ¡ama ¡un asesinato seguramente ¡señora hussey apareció la patrona interrumpiendo sus ocupaciones en la cocina 12

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moby dick herman melville -¡corran por algo para derribar la puerta -grité muy alarmado ¡un hacha -¿es que piensa acaso romper mi puerta ¿está el arpón ahí ¿sí ¡entonces es que se ha matado como el pobre sliggs ¡ya perdí otra colcha pero no permito que me estropee mi puerta tengo una llave que quizá sirva pero sin escucharla me lancé contra la puerta que se abrió y ¡dios bendito allí estaba queequeg tan tranquilo sentado en cuclillas en medio del aposento y con yojo encima de la cabeza no nos miró siquiera continuó en la misma postura como si no hubiéramos entrado siquiera en el cuarto -¿qué te ocurre queequeg -pregunté ansiosamente -no creo que lleve todo el día en esa postura -dijo la patrona no habría quien lo soportase pero por mucho que hicimos no conseguimos arrancar a queequeg de su ensimismamiento mas por lo menos estaba vivo así que dije a la señora hussey que nos dejase solos una vez obedecieron traté de que queequeg se sentase en una silla y que me hablase pero todo en vano ¿es que aquello formaba parte de su ramadán bajé a cenar y volví a subir nada continuaba en la misma postura y ni siquiera el decirle que debía bajar a cenar consiguió sacarle de su marasmo por tanto y como estaba cansado le puse sobre los hombros su chaquetón de piel de foca para que no se enfriase y me metí en la cama ¡vaya noche que me esperaba con aquel salvaje sentado en silencio y quieto pero el caso es que me dormí y lo hice durante toda la noche lo primero que hice al despertar fue lanzar una ojeada al arponero y allí continuaba en la misma postura pero cuando el primer rayo de sol penetró por la ventana se levantó crujiéndole las articulaciones como bisagras oxidadas se acercó a mí frotó su frente contra la mía y me aseguró que ya había acabado su ramadán le hice algunas preguntas sobre su religión y traté de explicarle otras religiones así como le aseguré que los largos ayunos perjudicaban la digestión le pregunté si había padecido alguna vez de indigestión -sólo una vez cuando matamos cincuenta enemigos y nos los comimos en una sola noche -respondió por lo cual yo cambié prudentemente de conversación y bajamos a desayunar lo que queequeg hizo como un lobo devorando cazuelas enteras de toda clase de pescado luego nos dirigimos hacia el pequod tras explicarle yo que había conseguido ya barco y trabajo al llegar al extremo del muelle donde se hallaba el ballenero oí la voz del capitán peleg que gruñía porque yo no le había dicho que mi amigo era un salvaje y que él no admitía caníbales en su barco a menos que tuvieran los papeles en regla 13

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moby dick herman melville respondí que queequeg pese a su color era un buen cristiano miembro de la congregación de la primera iglesia esto y el hecho de ver como queequeg manejaba el arpón los convencieron aunque un poco a regañadientes queequeg se subió a una de las balleneras que colgaban al costado del buque y blandió su arpón -capitán -gritó ¿ver tú aquella mancha de alquitrán usted supone es ojo de ballena ¿eh -y lanzó el arpón que fue a dar contra la oscura gota haciéndola desaparecer con lo cual los dos capitanes armadores le inscribieron al instante en el rol de la tripulación -supongo que no sabrá escribir ¿verdad -me preguntó peleg pero al instante queequeg cogió la pluma y trazó sobre el papel el mismo símbolo que llevaba tatuado en el brazo estábamos enrolados la habilidad de queequeg había convencido a los dos granujas bajamos al muelle y de pronto oímos una voz que nos decía -marineros ¿os habéis alistado en ese barco era un tipo harapiento marcado por la viruela y que señalaba al pequod con un dedo extendido le dije que sí -y ¿habéis visto ya al viejo trueno -al ver que no comprendíamos añadió me refiero al capitán acab muchos de entre nosotros le llaman así ¿qué os han contado sobre él eh -que está enfermo -¡bah cuando él sane yo recobraré este brazo -y señaló su manga desnuda era manco aunque no me había fijado en ello -bueno nos han dicho que es un buen cazador de ballenas -admití -eso es cierto pero ¿no os han dicho lo que le ocurrió a la altura del cabo de hornos cuando estuvo como muerto durante tres días y tres noches ni de la pelea que mantuvo con un español ante el altar de su santa ¿ni cómo perdió la pierna en el último viaje ¡bah no creo que hayáis oído nada de eso -no entiendo ni una palabra de lo que dices -respondí y me parece que no andas bien de la cabeza estoy bien enterado de lo que ocurrió con su pierna Él se rió -estáis alistados ya ¿eh bueno lo que sea sonará que los cielos os acompañen compañeros -nada más fácil que simular que se tiene un gran secreto y cerrar la boca -respondí despectivamente vamos queequeg dejemos a este demente ¿cómo te llamas amigo -mi nombre es elías 14

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moby dick herman melville y cuando nos marchamos vi que nos vigilaba desde lejos con la mirada incluso me pareció que nos seguía aunque no podía ni imaginar con qué intención dos días después reinaba gran actividad a bordo del pequod se remendaban las velas viejas se ponían las nuevas y el capitán peleg no bajaba a tierra sino en contadas ocasiones se dio aviso a todos los marineros que llevaran sus cofres de viaje a bordo y queequeg y yo partimos en busca de nuestros pertrechos la estiba principal del pequod estaba ya atiborrada de carne pan agua y montañas de barriles la hermana de bildad anciana y flaca dama de una gran bondad procuraba que nada faltase a los marineros y se la veía ir y venir con frascos franelas ungüentos etc y todos la llamaban «tía caridad» era la mujer más extraordinaria que he conocido en mi vida yo preguntaba de cuando en cuando por el capitán acab y que cómo seguía y que cuándo se incorporaría a bordo la respuesta era siempre la misma que pronto lo vería y que su presencia no era necesaria ya que bildad y peleg se ocupaban de todo por fin se nos avisó cierta mañana que el barco partiría al siguiente día de modo que el día fijado queequeg y yo nos levantamos muy temprano antes del amanecer y emprendimos el camino al muelle -por allí van algunos marineros corriendo -dije a mi amigo sin duda son del pequod -añadí ya que no resultaban muy visibles entre la niebla -¡paraos -dijo una voz a nuestras espaldas al tiempo que el dueño de la voz nos cogía a cada uno por un brazo ¿vais a bordo -lárgate elías -le dije ya te estás poniendo pesado -puede pero ¿no habéis visto antes a un grupo de hombres que se encaminaban hacia el barco admití que sí -pues ¡trata de encontrarlos si puedes -respondió pensaba preveniros contra bueno pero no importa pasadlo bien aunque creo que ya no volveré a veros hasta el día del juicio y dichas estas palabras se marchó dejándome indignado sí pero también un poco preocupado a nadie le gustan los malos augurios al subir al pequod lo encontramos sumido en el más completo de los silencios el tambuco de la cámara estaba cerrado por dentro y los demás tapados con rollos de cuerdas al acercarnos al tambuco del castillo de proa vimos abierta su puerta y al entrar encontramos a un viejo marinero durmiendo -¿dónde se habrán metido aquellos marineros que vimos queequeg -pregunté aquí en el barco no hay ser viviente más que este tipo queequeg no pareció preocuparse por ello sin más se sentó encima del durmiente y sacó su pipa tomahawk la encendió y lanzó algunas satisfechas bocanadas de humo luego me pasó la pipa y me indicó que le 15

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