Description
Lolita es una novela del escritor ruso Vladimir Nabokov publicada por primera vez en 1955.
De todas las novelas que escribió Vladimir Nabokov, Lolita aparece como la más completa y fascinante a la vez[cita requerida], y esto por razones variadas. Después
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vladimir nabokov lolita lolita vladimir nabokov ediciones grijalbo 1
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vladimir nabokov lolita título original lolita olympia press parís 1955 traducido por enrique tejedor © vladimir nabokov 1955 © ediciones grijalbo s a 1975 déu i mata 98 08029 barcelona séptima edición segunda en «edibolsillo» reservados todos los derechos isbn 84-253-1505-0 depósito legal b 4.729-1986 impreso en ibynsa badajoz 147 08018 barcelona escaneo y ocr hypnerotomachia poliphili revisión thor noviembre de 2003 2
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vladimir nabokov lolita a vera prÓlogo lolita o las confesiones de un viudo de raza blanca tales eran los dos títulos con los cuales el autor de esta nota recibió las extrañas páginas que prologa «humbert humbert» su autor había muerto de trombosis coronaria en la prisión el 16 de noviembre de 1952 pocos días antes de que se fijara el comienzo de su proceso su abogado mi buen amigo y pariente clarence choate clark esquire que pertenece ahora al foro del distrito de columbia me pidió que publicara el manuscrito apoyando su demanda en una cláusula del testamento de su cliente que daba a mi eminente primo facultades para obrar según su propio criterio en cuanto se relacionara con la publicación de lolita es posible que la decisión de clark se debiera al hecho de que el editor elegido acabara de obtener el premio polingo por una modesta obra ¿tienen sentido los sentidos donde se discuten ciertas perversiones y estados morbosos mi tarea resultó más simple de lo que ambos habíamos supuesto salvo la corrección de algunos solecismos y la cuidadosa supresión de unos pocos y tenaces detalles que a pesar de los esfuerzos de «h h.» aún subsistían en su texto como señales y lápidas indicadoras de lugares o personas que el gusto habría debido evitar y la compasión suprimir estas notables memorias se presentan intactas el curioso apellido de su autor es invención suya y desde luego esa máscara a través de la cual parecen brillar dos ojos hipnóticos no se ha levantado de acuerdo con los deseos de su portador mientras que «haze» sólo rima con el verdadero apellido de la heroína su nombre está demasiado implicado en la trama íntima del libro para que nos hayamos permitido alterarlo por lo demás como advertirá el propio lector no había necesidad de hacerlo el curioso puede encontrar referencias al crimen de «h h.» en los periódicos de septiembre de 1952 la causa y el propósito del crimen se habrían mantenido en un misterio absoluto de no haber permitido el autor que estas memorias fueran a dar bajo la luz de mi lámpara en provecho de lectores anticuados que desean rastrear los destinos de las personas más allá de la historia real pueden suministrarse unos pocos detalles recibidos del señor windmuller de ramsdale que desea ocultar su identidad para que «las largas sombras de esta historia dolorosa y sórdida» no lleguen hasta la comunidad a la cual está orgulloso de pertenecer su hija louise está ahora en las aulas de un colegio mona dahl estudia en parís rita se ha casado recientemente con el dueño de un hotel de florida la señora de richard f schiller murió al dar a luz a un niño que nació muerto en la navidad de 1952 en gray star un establecimiento del lejano noroeste vivian darkbloom es autora de una biografía mi réplica que se publicará próximamente los críticos que han examinado el manuscrito lo declaran su mejor libro los cuidadores de los diversos cementerios mencionados informan que no se ven fantasmas por ningún lado considerada sencillamente como novela lolita presenta situaciones y emociones que el lector encontraría exasperantes por su vaguedad si su expresión se hubiese diluido mediante insípidas evasivas por cierto que no se hallará en todo el libro un solo término obsceno en verdad el robusto filisteo a quien las convenciones modernas persuaden de que acepte sin escrúpulos una profusa ornamentación de palabras de cuatro letras en cualquier novela trivial sentirá no poco asombro al comprobar que aquí están ausentes pero si para
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vladimir nabokov lolita alivio de esos paradójicos mojigatos algún editor intentara disimular o suprimir escenas que cierto tipo de mentalidad llamaría «afrodisíacas» véase en este sentido la documental resolución sentenciada el 6 de diciembre de 1933 por el honorable john m woolsey con respecto a otro libro considerablemente más explícito habría que desistir por completo de la publicación de lolita puesto que esas escenas mismas que torpemente podríamos acusar de poseer una existencia sensual y gratuita son las más estrictamente funcionales en el desarrollo de una trágica narración que apunta sin desviarse nada menos que a una apoteosis moral el cínico alegará que la pornografía comercial tiene la misma pretensión el médico objetará que la apasionada confesión de «h h.» es una tempestad en un tubo de ensayo que por lo menos el doce por ciento de los varones adultos norteamericanos estimación harto moderada según la doctora blanche schwarzmann comunicación verbal pasan anualmente de un modo u otro por la peculiar experiencia descrita con tal desesperación por «h h.» que si nuestro ofuscado autobiógrafo hubiera consultado en ese verano fatal de 1947 a un psicópata competente no habría ocurrido el desastre pero tampoco habría aparecido este libro se excusará a este comentador que repita lo que ha enfatizado en sus libros y conferencias lo ofensivo no suele ser más que un sinónimo de lo insólito una obra de arte es desde luego siempre original su naturaleza misma por lo tanto hace que se presente como una sorpresa más o menos alarmante no tengo la intención de glorificar a «h h.» sin duda es un hombre abominable abyecto un ejemplo flagrante de lepra moral una mezcla de ferocidad y jocosidad que acaso revele una suprema desdicha pero que no puede ejercer atracción su capricho llega a la extravagancia muchas de sus opiniones formuladas aquí y allá sobre las gentes y el paisaje de este país son ridículas cierta desesperada honradez que vibra en su confesión no lo absuelve de pecados de diabólica astucia es un anormal no es un caballero pero ¡con qué magia su violín armonioso conjura en nosotros una ternura una compasión hacia lolita que nos entrega a la fascinación del libro al propio tiempo que abominamos de su autor como exposición de un caso lolita habrá de ser sin duda una obra clásica en los círculos psiquiátricos como obra de arte trasciende su aspecto expiatorio y más importante aún para nosotros que su trascendencia científica y su dignidad literaria es el impacto ético que el libro tendrá sobre el lector serio pues en este punzante estudio personal se encierra una lección general la niña descarriada la madre egoísta el anheloso maniático no son tan sólo vívidos caracteres de una historia única nos previenen contra peligrosas tendencias evidencian males poderosos lolita hará que todos nosotros padres sociólogos educadores nos consagremos con celo y visión mucho mayores a la tarea de lograr una generación mejor en un mundo más seguro john ray jr doctor en filosofía widworth mass 4
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vladimir nabokov lolita primera parte 1 lolita luz de mi vida fuego de mis entrañas pecado mío alma mía lo-lita la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse en el tercero en el borde de los dientes lo.li.ta era lo sencillamente lo por la mañana un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos era lola con pantalones era dolly en la escuela era dolores cuando firmaba pero en mis brazos era siempre lolita ¿tuvo lolita una precursora por cierto que la tuvo en verdad lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra «en un principado junto al mar.» ¿cuándo tantos años antes de que naciera lolita como tenía yo ese verano siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica señoras y señores del jurado la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de poe los errados simples serafines de nobles alas mirad esta maraña de espinas 2 nací en parís en 1910 mi padre era una persona suave de trato fácil una ensalada de orígenes raciales ciudadano suizo de ascendencia francesa y austríaca con una corriente del danubio en las venas revisaré en un minuto algunas encantadoras postales de brillo azulino poseía un lujoso hotel en la riviera su padre y sus dos abuelos habían vendido vino alhajas y seda respectivamente a los treinta años se casó con una muchacha inglesa hija de jerome dunn el alpinista y nieta de los párrocos de dorset expertos en temas oscuros paleopedología y arpas eólicas mi madre muy fotogénica murió a causa de un absurdo accidente un rayo durante un pic-nic cuando tenía yo tres años y salvo una zona de tibieza en el pasado más impenetrable nada subsiste de ella en las hondonadas y valles del recuerdo sobre los cuales si aún pueden ustedes sobrellevar mi estilo escribo bajo vigilancia se puso el sol de mi infancia sin duda todos ustedes conocen esos fragantes resabios de días suspendidos como moscas minúsculas en torno de algún seto en flor o súbitamente invadido y atravesado por las trepadoras al pie de una colina en la penumbra estival sedosa tibieza dorados moscardones la hermana mayor de mi madre sybil casada con un primo de mi padre que le abandonó servía en mi ámbito familiar como gobernanta gratuita y ama de llaves alguien me dijo después que estuvo enamorada de mi padre y que él livianamente sacó provecho de tal sentimiento en un día lluvioso para olvidar la cosa cuando el tiempo aclaró yo le tenía mucho cariño a pesar de la rigidez la rigidez fatal de algunas de sus normas quizá lo que ella deseaba era hacer de mí en la plenitud del tiempo un viudo mejor que mi padre mi sybil tenía los ojos azules ribeteados de rojo y la piel como de cera era poéticamente supersticiosa decía que estaba segura de morir no bien cumpliera yo dieciséis y así fue su marido un gran traficante de perfumes pasó la mayor parte del tiempo en norteamérica donde acabó fundando una compañía que adquirió bienes raíces crecí como un niño feliz saludable en un mundo brillante de libros ilustrados arena limpia naranjos perros amistosos paisajes marítimos y rostros sonrientes en torno a mí la espléndida mansión mirana giraba como una especie de universo privado un cosmos blanqueado dentro del otro más vasto y 5
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vladimir nabokov lolita azul que resplandecía fuera de él desde la fregona de delantal hasta el potentado de franela todos gustaban de mí todos me mimaban maduras damas norteamericanas se apoyaban en sus bastones y se inclinaban hacia mí como torres de pisa princesas rusas arruinadas que no podían pagar a mi padre me compraban bombones caros y él mon cher petit papa me sacaba a navegar y a pasear en bicicleta me enseñaba a nadar y a zambullirme y a esquiar en el agua me leía don quijote y les misérables y yo lo adoraba y lo respetaba y me enorgullecía de él cuando llegaban a mí las discusiones de los criados sobre sus varias amigas seres hermosos y afectuosos que me festejaban mucho y vertían preciosas lágrimas sobre mi alegre orfandad asistía a una escuela diurna inglesa a pocas millas de mirana allí jugaba al tenis y a la pelota obtenía excelentes calificaciones y estaba en términos perfectos con mis compañeros y profesores los únicos acontecimientos definitivamente sexuales que recuerdo antes de que cumpliera trece años o sea antes de que viera por primera vez a mi pequeña annabel fueron una conversación solemne decorosa y puramente teórica sobre las sorpresas de la pubertad sostenida en el rosal de la escuela con un alumno norteamericano hijo de una actriz cinematográfica por entonces muy celebrada y a la cual veía muy rara vez en el mundo tridimensional y ciertas interesantes reacciones de mi organismo ante determinadas fotografías nácar y sombras con hendiduras infinitamente suaves en el suntuoso la beauté humaine de pichon que había hurtado de debajo de una pila de graphics encuadernados en papel jaspeado en la biblioteca de la mansión después con su estilo deliciosamente afable mi padre me suministró toda la información que consideró necesaria sobre el sexo eso fue justo antes de enviarme en el otoño de 1923 a un lycée de lyon donde habríamos de pasar tres inviernos pero ay en el verano de ese año mi padre recorría italia con madame de r y su hija y yo no tenía a nadie con quien consolarme a nadie a quien consultar 3 como yo annabel era de origen híbrido medio inglesa medio holandesa hoy recuerdo sus rasgos con nitidez mucho menor que hace pocos años antes de conocer a lolita hay dos clases de memoria visual con una recreamos diestramente una imagen en el laboratorio de nuestra mente con los ojos abiertos y así veo a annabel en términos generales tales como «piel color de miel» «brazos delgados» «pelo castaño y corto» «pestañas largas» «boca grande brillante» con la otra evocamos instantáneamente con los ojos cerrados en la oscura intimidad de los párpados el objetivo réplica absolutamente óptica de un rostro amado un diminuto espectro de colores naturales y así veo a lolita permítaseme pues que al describir a annabel me limite decorosamente a decir que era una niña encantadora pocos meses menor que yo sus padres eran viejos amigos de mi tía y tan rígidos como ella habían alquilado una villa no lejos de mirana calvo y moreno el señor leigh gruesa y empolvada la señora de leigh de soltera vanessa van ness ¡cómo la detestaba al principio annabel y yo hablábamos de temas periféricos ella recogía puñados de fina arena y la dejaba escurrirse entre sus dedos nuestras mentes estaban afinadas según el común de los pre-adolescentes europeos inteligentes de nuestro tiempo y nuestra generación y dudo mucho que pudiera atribuirse a nuestro genio individual el interés por la pluralidad de mundos habitados los partidos de tenis el infinito el solipsismo etcétera la blandura y fragilidad de los cachorros nos producía el mismo intenso dolor annabel quería ser enfermera en algún país 6
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vladimir nabokov lolita asiático donde hubiera hambre yo ser un espía famoso nos enamoramos simultáneamente de una manera frenética impúdica agonizante y desesperada debería agregar porque este arrebato de mutua posesión sólo se habría saciado si cada uno se hubiera embebido y saturado realmente de cada partícula del alma y el corazón del otro pero ahí nos quedábamos ambos incapaces hasta de encontrar esas oportunidades de juntarnos que habrían sido tan fáciles para los chicos callejeros después de un enloquecido intento de encontrarnos cierta noche en el jardín de annabel más adelante hablaré de ello la única intimidad que se nos permitió fue la de permanecer fuera del alcance del oído pero no de la vista en la parte populosa de la plage allí en la muelle arena a pocos metros de nuestros mayores nos quedábamos tendidos la mañana entera en un petrificado paroxismo y aprovechábamos cada bendita grieta abierta en el espacio y el tiempo su mano medio oculta en la arena se deslizaba hacia mí sus bellos dedos morenos se acercaban cada vez más como en sueños entonces su rodilla opalina iniciaba una cautelosa travesía a veces una providencial muralla construida por los niños nos garantizaba amparo suficiente para rozarnos los labios salados esos contactos incompletos producían en nuestros cuerpos jóvenes sanos e inexpertos un estado de exasperación tal que ni aun el agua fría y azul bajo la cual nos aferrábamos podía aliviar entre algunos tesoros perdidos durante los vagabundeos de mi edad adulta había una instantánea tomada por mi tía que mostraba a annabel sus padres y cierto doctor cooper un caballero serio maduro y cojo que ese mismo verano cortejaba a mi tía agrupados en torno a una mesa de un café sobre la acera annabel no salió bien sorprendida mientras se inclinaba sobre el chocolat glacé sus delgados hombros desnudos y la raya de su pelo era lo único que podía identificarse tal como recuerdo aquella fotografía en la soleada bruma donde se diluyó su perdido encanto pero yo sentado a cierta distancia del resto salí con una especie de dramático realce un jovencito triste ceñudo con una camisa oscura de deporte y pantalones cortos de excelente hechura las piernas cruzadas mostrando el perfil la mirada perdida esta fotografía se tomó el último día de nuestro verano fatal y pocos minutos antes de que hiciéramos nuestro segundo y último intento para torcer el destino con el más baladí de los pretextos ésa era nuestra última oportunidad y ninguna otra cosa importaba de veras escapamos del café a la playa donde encontramos una extensión de arena solitaria y allí en la sombra violeta de unas rocas rojas que formaban como una caverna tuvimos un breve encuentro con un par de anteojos negros perdidos como únicos testigos yo estaba de rodillas y a punto de besar a mi amada cuando dos bañistas barbudos un viejo lobo de mar y su hermano aparecieron de entre las aguas con exclamaciones de aliento cuatro meses después annabel murió de tifus en corfú 4 repaso una y otra vez esos míseros recuerdos y me pregunto si fue entonces en el resplandor de aquel verano remoto cuando empezó a hendirse mi vida ¿o mi desmedido deseo por esa niña no fue sino la primera muestra de una singularidad inherente cuando procuro analizar mis propios anhelos motivaciones y actos me rindo ante una especie de imaginación retrospectiva que atiborra la facultad analítica que con infinitas alternativas bifurca incesantemente cada rumbo visualizado en la perspectiva enloquecedoramente compleja de mi pasado estoy persuadido sin embargo de que en cierto modo fatal y mágico lolita empezó con annabel 7
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vladimir nabokov lolita sé también que la conmoción producida por la muerte de annabel consolidó la frustración de ese verano de pesadilla y la convirtió en un obstáculo permanente para cualquier romance ulterior a través de los fríos años de mi juventud lo espiritual y lo físico se habían fundido en nosotros con perfección tal que no puede sino resultar incomprensible para los jovenzuelos materialistas rudos y de mentes uniformes típicos de nuestro tiempo mucho después de su muerte sentía que sus pensamientos flotaban en torno a los míos antes de conocernos ya habíamos tenido los mismos sueños comparamos anotaciones encontramos extrañas afinidades en el mismo mes de junio del mismo año 1919 un canario perdido había revoloteado en su casa y la mía en dos países vastamente alejados ¡ah lolita si tú me hubieras querido así he reservado para el desenlace de mi fase «annabel» el relato de nuestra cita infructuosa una noche annabel se las compuso para burlar la viciosa vigilancia de su familia bajo un macizo de mimosas nerviosas y esbeltas al fondo de su villa encontramos amparo en las ruinas de un muro bajo de piedra a través de la oscuridad y los árboles tiernos veíamos arabescos de ventanas iluminadas que retocadas por las tintas de colores del recuerdo sensible se me aparecen hoy como naipes acaso porque una partida de bridge mantenía ocupado al enemigo ella tembló y se crispó cuando le besé el ángulo de los labios abiertos y el lóbulo caliente de la oreja un racimo de estrellas brillaba plácidamente sobre nosotros entre siluetas de largas hojas delgadas ese cielo vibrante parecía tan desnudo como ella bajo su vestido liviano vi su rostro contra el cielo extrañamente nítido como si emitiera una tenue irradiación sus piernas sus adorables piernas vivientes no estaban muy juntas y cuando localicé lo que buscaba sus rasgos infantiles adquirieron una expresión soñadora y atemorizada estaba sentada algo más arriba que yo y cada vez que en su solitario éxtasis se abandonaba al impulso de besarme inclinaba la cabeza con un movimiento muelle letárgico como de vertiente que era casi lúgubre y sus rodillas desnudas apretaban mi mano para soltarla de nuevo y su boca temblorosa crispada por la actitud de alguna misteriosa pócima se acercaba a mi rostro con intensa aspiración procuraba aliviar el dolor del anhelo restregando ásperamente sus labios secos contra los míos después mi amada se echaba atrás con una sacudida nerviosa de la cabeza para volver a acercarse oscuramente alimentándome con su boca abierta mientras con una generosidad pronta a ofrecérselo todo yo le hacía tomar el cetro de mi pasión recuerdo el perfume de ciertos polvos de tocador creo que se los había robado a la doncella española de su madre un olor a almizcle dulzón se mezcló con su propio olor a bizcocho y súbitamente mis sentidos se enturbiaron la repentina agitación de un arbusto cercano impidió que desbordaran y mientras ambos nos apartábamos esperando con un dolor en las venas lo que quizá no fuera sino un gato vagabundo llegó de la casa la voz de su madre que la llamaba con frenesí que iba en aumento y el doctor cooper apareció cojeando gravemente en el jardín pero ese macizo de mimosas el racimo de estrellas la comezón la llama el néctar y el dolor quedaron en mí y a partir de entonces ella me hechizó hasta que al fin veinticuatro años después rompí el hechizo encarnándola en otra 5 cuando me vuelvo para mirarlos los días de mi juventud parecen huir de mí en una ráfaga de pálidos deshechos reiterados como esas tempestades matinales de nieve en que el pasajero de tren ve remolinear papel de seda ajado tras el último vagón durante mis relaciones sanitarias con mujeres yo era práctico irónico enérgico mientras fui estudiante en londres y parís las mujeres pagadas me bastaron mis estudios eran minuciosos e intensos aunque 8
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vladimir nabokov lolita no particularmente fructíferos al principio proyecté graduarme en psiquiatría como hacen muchos talentos manqués pero ni para esto servía un extraño agotamiento me atenazaba «doctor me siento tan oprimido » y viré hacia la literatura inglesa donde tantos poetas frustrados acababan como profesores vestidos de tweed con la pipa en los labios parís me sentaba de maravilla discutía películas soviéticas con expatriados me codeaba con uranistas en deux magots publicaba tortuosos ensayos en diarios oscuros componía pastiches poco me importa que fräulein von kulp pueda volverse la mano sobre la puerta a nadie he de seguir ni a fresca ni a gaviota los seis o siete entendidos que leyeron mi artículo «el tema proustiano en una carta de keats a benjamín bailey» rieron entre dientes inicié una histoire abrégée de la poésie anglaise por cuenta de una importante editorial y después empecé a compilar ese manual de literatura francesa para estudiantes de habla inglesa con comparaciones tomadas de las letras inglesas que habría de ocuparme durante la década del cuarenta y cuyo último volumen estaba casi listo para la imprenta por la época de mi arresto encontré trabajo enseñaba inglés a un grupo de adultos en auteuil después una escuela de varones me empleó durante un par de inviernos de vez en cuando aprovechaba las relaciones que había hecho con sociólogos y psicólogos para visitar en su compañía varias instituciones tales como orfanatos y reformatorios donde podían contemplarse pálidas jóvenes pubescentes de pestañas gruesas con una impunidad perfecta como la que nos está asegurada en sueños ahora creo llegado el momento de presentar al lector algunas consideraciones de orden general entre los límites de los nueve y los catorce años surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados dos o más veces mayores que ellas su verdadera naturaleza no humana sino nínfica o sea demoníaca propongo llamar «nínfulas» a esas criaturas escogidas se advertirá que reemplazo términos espaciales por temporales en realidad querría que el lector considerara los «nueve» y los «catorce» como los límites playas espejeantes rocas rosadas de una isla encantada habitada por esas nínfulas mías y rodeada por un mar vasto y brumoso entre esos límites temporales ¿son nínfulas todas las niñas no desde luego de lo contrario quienes supiéramos el secreto nosotros los viajeros solitarios los ninfulómanos habríamos enloquecido hace mucho tiempo tampoco es la belleza una piedra de toque y la vulgaridad o al menos lo que una comunidad determinada considera como tal no daña forzosamente ciertas características misteriosas la gracia letal el evasivo cambiante trastornador insidioso encanto mediante el cual la nínfula se distingue de esas contemporáneas suyas que dependen incomparablemente más del mundo espacial de fenómenos sincrónicos que de esa isla intangible de tiempo hechizado donde lolita juega con sus semejantes dentro de los mismos límites temporales el número de verdaderas nínfulas es harto inferior al de las jovenzuelas provisionalmente feas o tan sólo agradables o «simpáticas» o hasta «bonitas» y «atractivas» comunes regordetas informes de piel fría niñas esencialmente humanas vientrecitos abultados y trenzas que acaso lleguen a transformarse en mujeres de gran belleza pienso en los toscos budines con medias negras y sombreros blancos que se convierten en deslumbrantes estrellas cinematográficas si pedimos a un hombre normal 9
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vladimir nabokov lolita que elija a la niña más bonita en una fotografía de un grupo de colegialas o girlscouts no siempre señalará a la nínfula hay que ser artista y loco un ser infinitamente melancólico con una burbuja de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad siempre encendida en su sutil espinazo ¡oh cómo tiene uno que rebajarse y esconderse para reconocer de inmediato por signos inefables el diseño ligeramente felino de un pómulo la delicadeza de un miembro aterciopelado y otros indicios que la desesperación la vergüenza y las lágrimas de ternura me prohiben enumerar al pequeño demonio mortífero entre el común de las niñas y allí está no reconocida e ignorante de su fantástico poder además puesto que la idea de tiempo gravita con tan mágico influjo sobre todo ello el estudioso no ha de sorprenderse al saber que ha de existir una brecha de varios años nunca menos de diez diría yo treinta o cuarenta por lo general y tantos como cincuenta en algunos pocos casos conocidos entre doncella y hombre para que este último pueda caer bajo el hechizo de la nínfula es una cuestión de ajuste focal de cierta distancia que el ojo interior supera contrayéndose y de cierto contraste que la mente percibe con un jadeo de perverso deleite cuando yo era niño y ella era niña mi pequeña annabel no era para mí una nínfula yo era su igual un faunúnculo por derecho propio en esa misma y encantada isla del tiempo pero hoy en septiembre de 1952 al cabo de veintinueve años creo distinguir en ella el elfo fatal de mi vida nos queríamos con amor prematuro con la violencia que a menudo destruye vidas adultas yo era un muchacho fuerte y sobreviví pero el veneno estaba en la herida y la herida permaneció siempre abierta y pronto me encontré madurando en una civilización que permite a un hombre de veinticinco años cortejar a una muchacha de dieciséis pero no a una niña de doce no es de asombrarse pues si mi vida adulta durante el período europeo de mi existencia resultó monstruosamente doble abiertamente yo mantenía las relaciones llamadas normales con cierto número de mujeres terrenas provistas de calabazas o peras como pechos secretamente me consumía en un horno infernal de localizada codicia por cada nínfula que encontraba y a la cual no me atrevía a acercarme como un pusilánime respetuoso de la ley las hembras humanas que me era permitido utilizar no servían sino como agentes paliativos estoy dispuesto a creer que las sensaciones provocadas en mí por la fornicación natural eran muy semejantes a las conocidas por los grandes machos normales ayuntados con sus grandes cónyuges normales en ese ritmo que sacude el mundo lo malo era que esos caballeros no habían tenido vislumbres de un deleite incomparablemente más punzante y yo sí la más turbia de mis poluciones era mil veces más deslumbrante que todo el adulterio imaginado por el escritor de genio más viril o por el impotente más talentoso mi mundo estaba escindido yo percibía dos sexos y no uno y ninguno de los dos era el mío el anatomista los habría declarado femeninos pero para mí a través del prisma de mis sentidos eran tan diferentes como el día y la noche ahora puedo razonar sobre todo esto en aquel entonces y hasta por lo menos los treinta y cinco años no comprendí tan claramente mis angustias mientras mi cuerpo sabía qué anhelaba mi espíritu rechazaba cada clamor de mi cuerpo de pronto me sentía avergonzado atemorizado de pronto tenía un optimismo febril los tabúes me estrangulaban los psicoanalistas me acunaban con seudoliberaciones y seudolíbidos el hecho de que para mí los únicos objetos de estremecimiento amoroso fueran hermanas de annabel sus doncellas y damas de honor se me aparecía como un pronóstico de demencia en otras ocasiones me decía que todo era cuestión de actitud que nada había de malo en sentirse así permítaseme recordar que en inglaterra durante la aprobación del acta de niños y jóvenes en 1933 se definió el término «niña» como «criatura que tiene más de ocho años 10
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vladimir nabokov lolita pero menos de catorce» después de lo cual desde los catorce años hasta los diecisiete la definición estatuida es «joven» por otro lado en massachussetts eeuu un «niño descarriado» es técnicamente un ser «entre los siete y los diecisiete años de edad» que además se asocia habitualmente con personas viciosas e inmorales hugh broughton escritor polemista del reinado de jaime i probó que rahab era una prostituta desde temprana edad esto es muy interesante y me atrevería a suponer que ya están ustedes viéndome al borde de una crisis y echando espuma por la boca pero no no es así sólo barajo encantadoras posibilidades en un mazo de naipes tengo algunas otras imágenes aquí está virgilio que pudo cantar a la nínfula con un tono único pero quizá prefería otra cosa allí dos de las hijas pre-núbiles del rey akenatón y la reina nefertiti la pareja real tenía una progenie de seis con muchos collares de cuentas brillantes por todo atavío abandonadas sobre almohadones intactas después de tres mil años con sus suaves cuerpos morenos de cachorros el pelo corto los alargados ojos de ébano más allá algunas novias forzadas a sentarse en el fascinum marfil de los templos del saber clásico el matrimonio antes de la pubertad no es raro aun en nuestros días en algunas provincias de la india oriental después de todo dante se enamoró perdidamente de su beatriz cuando tenía ella nueve años una chiquilla rutilante pintada y encantadora enjoyada con un vestido carmesí y eso era en 1274 en florencia durante una fiesta privada en el alegre mes de mayo y cuando petrarca se enamoró locamente de su laura ella era una nínfula rubia de doce años que corría con el viento con el polen con el polvo una flor dorada huyendo por la hermosa planicie al pie del vaucluse pero seamos decorosos y civilizados humbert humbert hacía todo lo posible por ser correcto y lo era de veras genuinamente tenía el más profundo respeto por las niñas ordinarias con su pureza y vulnerabilidad y bajo ninguna circunstancia habría perturbado la inocencia de una criatura de haber el menor riesgo de alboroto pero cómo latía su corazón cuando vislumbraba entre el montón inocente a una niña demoníaca «enfant charmante et fourbe» de ojos turbios labios brillantes diez años encarcelados no bien le demostraba uno que estaba mirándola así pasaba la vida humbert era perfectamente capaz de tener relaciones con eva pero suspiraba por lilith el desarrollo del seno aparece tempranamente después de los cambios somáticos que acompañan la pubescencia y el índice inmediato de maduración asequible es la aparición de pelo mi mazo de naipes se estremece de posibilidades un naufragio un atoll y en su soledad la temblorosa hija de un pasajero ahogado ¡querida éste es sólo un juego qué maravillosas eran mis aventuras imaginarias mientras permanecía sentado en el duro banco de un parque fingiendo sumergirme en un trémulo libro alrededor del quieto estudioso jugaban libremente las nínfulas como si él hubiera sido una estatua familiar o parte de la sombra y el lustre de un viejo árbol una vez una niña de perfecta belleza con delantal de tarlatán apoyó con estrépito su pie pesadamente armado a mi lado sobre el banco para deslizar sobre mí sus delgados brazos desnudos y ajustar la correa de su patín y yo me diluí en el sol con mi libro como hoja de higuera mientras sus rizos castaños caían sobre su rodilla despellejada y la sombra de las hojas que yo compartía latía y se disolvía en su pierna radiante junto a mi mejilla camaleónica otra vez una pelirroja se asió de la correa en el subterráneo y una revelación de rubio vello axilar quedó en mi sangre durante semanas podría enumerar una larga serie de esas diminutas aventuras unilaterales muchas acababan en un intenso sabor de infierno ocurría por ejemplo que desde mi balcón distinguía una ventana iluminada a través de la calle y lo que parecía una nínfula en el acto de desvestirse ante un espejo cómplice así aislada a esa distancia la visión adquiría un sutilísimo encanto que me hacía precipitar hacia mi solitaria 11
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vladimir nabokov lolita gratificación pero repentinamente aviesamente el tierno ejemplar de desnudez que había adorado se transformaba en el repulsivo brazo desnudo de un hombre que leía su diario a la luz de la lámpara junto a la ventana abierta en la noche cálida húmeda desesperada del verano saltos sobre la cuerda rayuela la anciana de negro que estaba sentada a mi lado en mi banco en mi deleitoso tormento una nínfula buscaba a tientas debajo de mí un guijarro perdido me preguntó si me dolía el estómago ¡bruja insolente ah dejadme solo en mi parque pubescente en mi jardín musgoso dejadlas jugar en torno a mí para siempre ¡y que nunca crezcan 6 a propósito me he preguntado a menudo qué se hizo después de esas nínfulas en este mundo hecho de hierro forjado de causas y efectos entrecruzados ¿podría ocurrir que el oculto latido que les robé no afectara su futuro yo la había poseído y ella nunca lo supo muy bien pero ¿eso no habría de descubrirse en el futuro implicando su imagen en mi voluptuosidad ¿no interfería yo su destino ¡oh fuente de grande y terrible obsesión sin embargo llegué a saber cómo eran esas nínfulas encantadoras enloquecedoras de brazos frágiles una vez crecidas recuerdo que caminaba un día por una calle animada en un gris ocaso de primavera cerca de la madeleine una muchacha baja y delgada pasó junto a mí con paso rápido y vacilante sobre sus altos tacones nos volvimos para mirarnos al mismo tiempo ella se detuvo me acerqué tenía esa típica carita redonda y con hoyuelos de las muchachas francesas y apenas me llegaba al pelo del pecho me gustaron sus largas pestañas y el ceñido traje sastre que tapizaba de gris perla su cuerpo joven en el cual aún subsistía eco nínfico escalofrío de deleite algo infantil que se mezclaba con el frétillement de su cuerpo le pregunté su precio y respondió prontamente con precisión melodiosa y argentina ¡un pájaro un verdadero pájaro cent traté de regatear pero ella vio el terrible solitario deseo en mis ojos bajos dirigidos hacia su frente redonda y su sombrero rudimentario una banda un ramillete batiendo las pestañas dijo tant pis y se volvió como para marcharse ¡apenas tres años antes quizá podía haberla visto camino de su casa al regresar de la escuela esa evocación resolvió las cosas me guió por la habitual escalera empinada con la habitual campanilla para el monsieur al que quizás no interesaba un encuentro con otro monsieur el lúgubre ascenso hasta el cuarto abyecto todo cama y bidet como de costumbre me pidió de inmediato su petit cadeau y como de costumbre le pregunté su nombre monique y su edad dieciocho el trivial estilo de las busconas me era harto familiar todas responden dix-huit un ágil gorjeo una nota de determinación y anhelosa impostura que emiten diez veces por día pobres criaturillas pero en el caso de monique no cabía duda de que agregaba dos o tres años a su edad lo deduje por muchos detalles de su cuerpo compacto pulcro curiosamente inmaduro se desvistió con fascinante rapidez y permaneció un momento parcialmente envuelta en el sucio voile de la ventana escuchando con infantil placer la mosquita muerta a un organillero que tocaba abajo en el patio rebosante de crepúsculo cuando le examiné las manos pequeñas y le llamé la atención sobre las uñas sucias me dijo con un mohín candoroso oui ce n est pas bien y se dirigió hacia el lavabo pero le dije que no importaba que no importaba nada con su pelo castaño y ondulado sus luminosos ojos grises su piel pálida era perfectamente encantadora sus caderas no eran más grandes que las de un muchacho en cuclillas en verdad no vacilo en decir y por cierto que éste es el motivo por el cual me demoro con gratitud en el recuerdo de ese cuarto de penumbra tamizada que entre las ochenta grues poco más o menos 12
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vladimir nabokov lolita que habían «trabajado» sobre mí fue ella la única que me proporcionó un tormento de genuino placer «il était malin celui qui a inventé ce truc-lá» comentó amablemente y volvió a vestirse con la misma prodigiosa rapidez le pedí otro encuentro más elaborado para más tarde en ese mismo día y dijo que me encontraría a las nueve en el café de la esquina juró que nunca había posé un lapin en toda su joven vida volvimos al mismo cuarto y no pude menos que decirle qué bonita era a lo cual respondió modestamente «tu es bien gentil de dire ça» después advirtiendo lo que también yo advertí en el espejo que reflejaba nuestro pequeño edén una terrible mueca de ternura que me hacía apretar los dientes y torcer la boca la concienzuda monique ¡oh había sido una nínfula sin tacha quiso saber si debía quitarse la pintura de los labios avant qu on se couche por si yo pensaba besarla desde luego lo pensaba con ella me abandoné hasta un punto desconocido con cualquiera de sus precursoras y mi última visión de esa noche con monique la de largas pestañas se ilumina con una alegría que pocas veces asocio con cualquier acontecimiento de mi vida amorosa humillante sórdida y taciturna la gratificación de cincuenta que le di pareció enloquecerla mientras brotaba en la llovizna de esa noche de abril con humbert bogando en su estrecha estela se detuvo frente a un escaparate y dijo con deleite «je vais m acheter des bas!» y nunca olvidaré cómo sus infantiles labios parisienses explotaron al decir bas pronunciando la palabra con tal apetito que transformó la «a» en el vivaz estallido de una breve «o» me cité con ella para el día siguiente a las 14,15 en mi propio cuarto pero el encuentro fue menos exitoso me pareció menos juvenil más mujer después de una noche un resfrío que me contagió me hizo cancelar la cuarta cita no lamenté romper una serie emocional que amenazaba abrumarme con angustiosas fantasías y diluirse en ocre decepción que la esbelta suave monique permanezca pues como fue durante uno o dos minutos una nínfula delincuente que brillaba a través de la joven materialista mi breve relación con monique inicio una corriente de pensamientos que pueden parecer harto evidentes al lector que conoce los cabos un anuncio de una revista pornográfica me llevó a la oficina de cierta mademoiselle edith que empezó ofreciéndome la elección de un alma gemela en un álbum más bien sucio «regardez-moi cette belle brune!» cuando aparté el álbum y me las arreglé de algún modo para soltar mi criminal anhelo me miró como si hubiera estado a punto de mostrarme la puerta sin embargo después de preguntarme qué precio estaba dispuesto a desembolsar consintió en ponerme en contacto con una persona qui pourrait arranger la chose al día siguiente una mujer asmática groseramente pintada gárrula con olor a ajo un acento provenzal casi burlesco y bigote negro sobre los labios rojos me llevó hasta el que parecía su propio domicilio allí después de juntar las puntas de sus dedos gordos y besárselas para significar que su mercancía era un pimpollo delicioso corrió teatralmente una cortina descubriendo lo que consideré como la parte del cuarto donde solía dormir una familia numerosa y desaprensiva en ese momento sólo había allí una muchacha de por lo menos quince años monstruosamente gorda cetrina de repulsiva fealdad con trenzas espesas y lazos rojos sentada en una silla mientras mecía ficticiamente una muñeca calva cuando sacudí la cabeza y traté de huir de la trampa la mujer hablando a todo trapo empezó a levantar la sucia camisa de lana sobre el joven torso de giganta después viéndome resuelto a marcharme me pidió son argent entonces se abrió una puerta en el extremo del cuarto y dos hombres que habían estado comiendo en la cocina se sumaron a la gresca eran deformes con los pescuezos al aire morenos y uno de ellos usaba anteojos negros a sus espaldas espiaban un muchachuelo y un niño que andaban de puntillas con las piernas torcidas y embarradas con la 13
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vladimir nabokov lolita lógica insolente de las pesadillas la enfurecida alcahueta señaló al de los anteojos negros y dijo que había estado en la policía lui de modo que me convenía hacer lo que se me había dicho me dirigí hacia marie ése era su nombre estelar que por entonces había trasladado tranquilamente sus pesadas ancas hasta un banquillo frente a la mesa de la cocina para seguir con la sopa interrumpida mientras el niño de puntillas recogía la muñeca con una oleada de piedad que dramatizó mi ademán idiota deslicé un billete en su mano indiferente ella transfirió mi dádiva al exdetective mientras se me permitía retirarme 7 ignoro si el álbum de la alcahueta fue o no otro eslabón en la guirnalda de margaritas lo cierto es que poco después por mi propia seguridad resolví casarme se me ocurrió que horarios regulares alimentos caseros todas las convenciones del matrimonio la rutina profiláctica de las actividades de dormitorio y acaso el probable florecimiento de ciertos valores morales podían ayudarme si no para purgarme de mis degradantes y peligrosos deseos por lo menos para mantenerlos bajo mi dominio algún dinero recibido después de la muerte de mi padre no demasiado el mirana se había vendido mucho antes sumado a mi postura atractiva aunque algo brutal me permitió iniciar la busca con ecuanimidad después de considerables deliberaciones mi elección recayó sobre la hija de un doctor polaco el buen hombre me trataba sucesivamente por mis vahídos y mi taquicardia jugábamos al ajedrez su hija me miraba detrás de su caballete de pintura e introducía ojos y articulaciones tomadas de mí en los trastos cubistas que por entonces pintaban las señoritas cultas en vez de lilas y corderillos permítaseme repetirlo con serena firmeza yo era y aún soy a pesar de mes malheurs un varón excepcionalmente apuesto de movimientos lentos alto con suave pelo negro y aire melancólico pero tanto más seductor la virilidad excepcional suele reflejar en los rasgos visibles del sujeto algo sombrío y congestionado que pertenece a lo que debe ocultar y ése era mi caso muy bien sabía yo ay que podía obtener a cualquier hembra adulta que se me antojara castañeteando los dedos en verdad ya era todo un hábito mío el no mostrarme demasiado atento con las mujeres a menos que se precipitaran con la sangre encendida en mi frío regazo de haber sido yo un françáis moyen aficionado a las damas de relumbrón podría haber encontrado fácilmente entre las muchas bellezas enloquecidas que rompían contra mi sombrío peñasco criaturas mucho más fascinantes que valeria pero mi elección estaba condicionada por consideraciones cuya esencia era como habría de advertirlo demasiado tarde una lamentable transacción todo lo cual demuestra hasta qué punto humbert era siempre estúpido en cuestiones de sexo 8 aunque me dijera a mí mismo que sólo buscaba una presencia que sirviera de blanco para mis tiros un pot-au-feu superlativo lo que realmente me atraía en valeria era que imitaba a una niña no lo hacía porque hubiera adivinado algo en mí era sencillamente su estilo y sucumbí a él en realidad ya andaba cerca de los treinta nunca llegué a saber su verdadera edad porque hasta su pasaporte mentía y había perdido su virginidad en circunstancias que variaban según su estado de ánimo rememorativo por mi parte yo era tan candoroso como sólo un pervertido puede serlo ella tenía un aire retozón de pichona se vestía a la gamine mostraba generosamente sus piernas suaves sabía cómo destacar el blanco de una prenda íntima con el negro terciopelo de sus chinelas 14
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