Description
«Tres anillos para los reyes elfos bajo el cielo.
Siete para los señores enanos en casas de piedra.
Nueve para los hombres mortales condenados a morir.
Uno para el «Señor oscuro», sobre el trono oscuro
en la tierra de Mordor donde se extienden las Som
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el señor de los anillos jrr tolkien parte ii las dos torres libro tercero 1 la partida de boromir aragorn subió rápidamente la colina de vez en cuando se inclinaba hasta el suelo los hobbits tienen el paso leve y no dejan huellas fáciles de leer ni siquiera para un montaraz pero no lejos de la cima un manantial cruzaba el sendero y aragorn vio en la tierra húmeda lo que estaba buscando «interpreto bien los signos» se dijo «frodo corrió a lo alto de la colina ¿qué habrá visto allí me pregunto pero luego bajó por el mismo camino.» aragorn titubeó hubiera querido ir él mismo hasta el elevado sitial esperando ver algo que lo orientase de algún modo pero el tiempo apremiaba de pronto dio un salto hacia adelante y corrió a la cima atravesó las grandes losas y subió por los escalones luego sentándose en el alto sitial miró alrededor pero el sol parecía oscuro y el mundo apagado y lejano se volvió desde el norte y dio una vuelta completa hasta mirar de nuevo al norte y no vio nada excepto las colinas distantes aunque allá a lo lejos la forma de un pájaro grande parecido a un águila planeaba en el cielo otra vez y descendía a tierra en círculos amplios y lentos aún mientras observaba alcanzó a oír unos sonidos débiles en el bosque que se extendía allá abajo al oeste del río se enderezó eran gritos y entre ellos reconoció con horror las voces roncas de los orcos un instante después resonó de súbito la llamada profunda y gutural de un corno y los ecos golpearon las colinas y se extendieron por las hondonadas elevándose sobre el rugido de las aguas en un poderoso clamor -¡el cuerno de boromir -gritó aragorn ¡boromir está en dificultades -se lanzó escalones abajo y se alejó saltando por el sendero ¡ay hoy me persigue un destino funesto y todo lo que hago sale torcido ¿dónde está sam mientras corría los gritos aumentaron pero la llamada del corno era ahora más débil y más desesperada los aullidos de los orcos se alzaron feroces y agudos y de pronto el corno calló aragorn bajó a todo correr la última pendiente pero antes que llegara al pie de la colina los sonidos fueron apagándose y cuando dobló a la izquierda para correr tras ellos comenzaron a retirarse hasta que al fin ya no pudo oírlos sacando la espada brillante y gritando elendil elendil se precipitó entre los árboles a una milla quizá de parth galen en un pequeño claro no lejos del lago encontró a boromir estaba sentado de espaldas contra un árbol grande y parecía
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descansar pero aragorn vio que estaba atravesado por muchas flechas empenachadas de negro sostenía aún la espada en la mano pero se le había roto cerca de la empuñadura en el suelo y alrededor yacían muchos orcos aragorn se arrodilló junto a él boromir abrió los ojos y trató de hablar al fin salieron unas palabras lentamente -traté de sacarle el anillo a frodo -dijo lo siento he pagado -echó una ojeada a los enemigos caídos veinte por lo menos estaban tendidos allí cerca partieron los medianos se los llevaron los orcos pienso que no están muertos los orcos los maniataron hizo una pausa y se le cerraron los ojos cansados al cabo de un momento habló otra vez -¡adiós aragorn ¡ve a minas tirith y salva a mi pueblo yo he fracasado -¡no -dijo aragorn tomándole la mano y besándole la frente has vencido pocos hombres pueden reclamar una victoria semejante ¡descansa en paz ¡minas tirith no caerá boromir sonrió -¿por dónde fueron ¿estaba frodo allí -preguntó aragorn pero boromir no dijo más -¡ay -dijo aragorn ¡así desaparece el heredero de denethor señor de la torre de la guardia un amargo fin la compañía está deshecha soy yo quien ha fracasado vana fue la confianza que gandalf puso en mí ¿qué haré ahora boromir me ha obligado a ir a minas tirith y mi corazón así lo desea ¿pero dónde están el anillo y el portador ¿cómo encontrarlos e impedir que la búsqueda termine en un desastre se quedó un momento de rodillas doblado por el llanto aferrado a la mano de boromir así lo encontraron legolas y gimli vinieron de las faldas occidentales de la colina en silencio arrastrándose entre los árboles como si estuvieran de caza gimli esgrimía el hacha y l egolas el largo cuchillo no les quedaba ninguna flecha cuando desembocaron en el claro se detuvieron con asombro y en seguida se quedaron quietos un momento cabizbajos abrumados de dolor pues veían claramente lo que había ocurrido -¡ay -dijo legolas acercándose a aragorn hemos perseguido y matado a muchos orcos en el bosque pero aquí hubiésemos sido más útiles vinimos cuando oímos el corno demasiado tarde parece temía que estuvieras mortalmente herido -boromir está muerto -dijo aragorn yo estoy ileso pues no me encontraba aquí con él cayó defendiendo a los hobbits mientras yo estaba arriba en la colina -¡los hobbits -gritó gimli ¿dónde están entonces ¿dónde está frodo -no lo sé -respondió aragorn con cansancio boromir me dijo antes de morir que los orcos se los habían llevado atados no creía que estuvieran muertos yo lo envié a que siguiera a merry y a pippin pero no le pregunté si frodo o sam estaban con él no hasta que fue demasiado tarde todo lo que he emprendido hoy ha salido torcido ¿qué haremos ahora -primero tenemos que ocuparnos del caído -dijo legolas no podemos dejarlo aquí como carroña entre esos orcos espantosos.
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-pero hay que darse prisa -dijo gimli el no hubiese querido que nos retrasáramos tenemos que seguir a los orcos si hay esperanza de que alguno de la compañía sea un prisionero vivo -pero no sabemos si el portador del anillo está con ellos o no -dijo aragorn ¿vamos a abandonarlo ¿no tendríamos que buscarlo primero ¡la elección que se nos presenta ahora es de veras funesta -pues bien hagamos ante todo lo que es ineludible -dijo legolas no tenemos ni tiempo ni herramientas para dar sepultura adecuada a nuestro amigo podemos cubrirlo con piedras -la tarea será pesada y larga las piedras que podrían servirnos están casi a orillas del río -entonces pongámoslo en una barca con las armas de él y las armas de los enemigos vencidos -dijo aragorn lo enviaremos a los saltos de rauros y lo dejaremos en manos del anduin el río de gondor cuidará al menos de que ninguna criatura maligna deshonre los huesos de boromir buscaron de prisa entre los cuerpos de los orcos juntando en un montón las espadas y los yelmos y escudos hendidos -¡mirad -exclamó aragorn ¡hay señales aquí -de la pila de armas siniestras recogió dos puñales de lámina en forma de hoja damasquinados de oro y rojo y buscando un poco más encontró también las vainas negras adornadas con pequeñas gemas rojas ¡estas no son herramientas de orcos -dijo las llevaban los hobbits no hay duda de que fueron despojados por los orcos pero que tuvieron miedo de conservar los puñales conociéndolos en lo que eran obra de oesternesse cargados de sortilegios para desgracia de mordor bien aunque estén todavía vivos nuestros amigos no tienen armas tomaré éstas esperando contra toda esperanza que un día pueda devolvérselas -y yo -dijo legolas tomaré las flechas que encuentre pues mi carcaj está vacío buscó en la pila y en el suelo de alrededor y encontró no pocas intactas más largas que las flechas comunes entre los orcos las examinó de cerca y aragorn mirando los muertos dijo -hay aquí muchos cadáveres que no son de gente de mordor algunos vienen del norte de las montañas nubladas si algo sé de orcos y sus congéneres y aquí hay otros que nunca he visto ¡el atavío no es propio de los orcos había cuatro soldados más corpulentos que los orcos morenos de ojos oblicuos piernas gruesas y manos grandes estaban armados con espadas cortas de hoja ancha y no con las cimitarras curvas habituales en los orcos y tenían arcos de tejo parecidos en tamaño y forma a los arcos de los hombres en los escudos llevaban un curioso emblema una manita blanca en el centro de un campo negro una s rúnica de algún metal blanco había sido montada sobre la visera de los yelmos -nunca vi estos signos -dijo aragorn ¿qué significan -s representa a sauron por supuesto -dijo gimli -¡no -exclamó legolas sauron no usa las runas élficas -nunca usa además su verdadero nombre y no permite que lo escriban o lo pronuncien -dijo aragorn y tampoco usa el blanco el signo de los orcos de
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barad-dûr es el ojo rojo -se quedó pensativo un momento la s es de saruman me parece -dijo al fin hay mal en isengard y el oeste ya no está seguro tal como lo temía gandalf el traidor saruman ha sabido de nuestro viaje por algún medio es verosímil también que ya esté enterado de la caída de gandalf entre los que venían persiguiéndonos desde moria algunos pudieron haber escapado a la vigilancia de lórien o quizá pudieron evitar ese país y llegar a isengard por otro camino los orcos viajan rápido pero saruman tiene muchas maneras de enterarse ¿recuerdas los pájaros -bueno no tenemos tiempo de pensar en acertijos -dijo gimli ¡llevemos a boromir -pero luego tendremos que resolver los acertijos si queremos elegir bien el camino -dijo aragorn -quizá no haya una buena elección -dijo gimli tomando el hacha el enano se puso a cortar unas ramas las ataron con cuerdas de arco y extendieron los mantos sobre la armazón sobre estas parihuelas rudimentarias llevaron el cuerpo de boromir hasta la costa junto con algunos trofeos de la última batalla no había mucho que caminar pero la tarea no les pareció fácil pues boromir era un hombre grande y robusto aragorn se quedó a orillas del agua cuidando de las parihuelas mientras legolas y gimli se apresuraban a volver a parth galen la distancia era de una milla o más y pasó cierto tiempo antes que regresaran remando con rapidez en dos barcas a lo largo de la costa -¡ocurre algo extraño dijo legolas había sólo dos barcas en la barranca no pudimos encontrar ni rastros de la otra -¿había habido orcos allí -preguntó aragorn -no vimos ninguna señal -respondió gimli y los orcos habrían destruido todas las barcas o se las habrían llevado junto con el equipaje -examinaré el suelo cuando lleguemos allí -dijo aragorn extendieron a boromir en medio de la barca que lo transportaría aguas abajo plegaron la capucha gris y la capa élfica y se las pusieron bajo la cabeza le peinaron los largos cabellos oscuros y los dispusieron sobre los hombros el cinturón dorado de lórien le brillaba en la cintura junto a él colocaron el yelmo y sobre el regazo el corno hendido y la empuñadura y los fragmentos de la espada y a sus pies las armas de los enemigos luego de haber asegurado la proa a la popa de la otra embarcación lo llevaron al agua remaron tristemente a lo largo de la orilla y entrando en la corriente rápida del río dejaron atrás los prados verdes de parth galen los flancos escarpados de tol brandir resplandecían era media tarde mientras iban hacia el sur los vapores de rauros se elevaron en una trémula claridad como una bruma dorada la furia y el estruendo de las aguas sacudían el aire tranquilo tristemente soltaron la barca funeraria allí reposaba boromir en paz deslizándose sobre el seno de las aguas móviles la corriente lo llevó mientras ellos retenían su propia barca con los remos boromir flotó junto a ellos y luego se fue alejando lentamente hasta ser sólo un punto negro en la luz dorada y de pronto desapareció el rugido del rauros prosiguió invariable el río se había llevado a boromir hijo de denethor y ya nadie volvería a verlo en minas tirith de
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pie en la torre blanca por la mañana como era su costumbre p ero más tarde en gondor se dijo mucho tiempo que la barca élfica dejó atrás los saltos y las aguas espumosas y que llevó a boromir a través de osgiliath y más allá de las numerosas bocas del anduin y al fin una noche salió a las grandes aguas bajo las estrellas los tres compañeros se quedaron un rato en silencio siguiéndolo con los ojos luego aragorn habló -lo buscarán desde la torre blanca -dijo pero no volverá ni de las montañas ni del océano luego lentamente se puso a cantar a través de rohan por los pantanos y los prados donde crecen las hierbas largas el viento del oeste se pasea y recorre los muros «¿qué noticias del oeste oh viento errante me traes esta noche ¿has visto a boromir el alto a la luz de la luna o las estrellas?» «lo vi cabalgar sobre siete ríos sobre aguas anchas y grises lo vi caminar por tierras desiertas y al fin desapareció en las sombras del norte y no lo vi más desde entonces el viento del norte pudo haber oído el corno del hijo de denethor »oh boromir desde los altos muros miro lejos en el oeste pero no vienes de los desiertos donde no hay hombres.» luego legolas cantó de las bocas del mar viene el viento del sur de las piedras y de las dunas trae el quejido de las gaviotas y a las puertas se lamenta «¿qué noticias del sur oh viento que suspiras me traes en la noche ¿dónde está ahora boromir el hermoso tarda en llegar y estoy triste.» «no me preguntes dónde habita hay allí tantos huesos en las costas blancas y en las costas oscuras bajo el cielo tormentoso tantos han descendido las aguas del río anduin para encontrar las mareas del mar ¡pídele al viento norte las noticias que él mismo me trae!» «¡oh boromir más allá de la puerta la ruta al mar corre hacia el sur pero tú no vienes con las gaviotas que desde la boca del mar gris se lamentan.» y aragorn cantó de nuevo de la puerta de los reyes viene el viento del norte y pasa por las cascadas tumultuosas y claro y frío alrededor de la torre llama el corno sonoro «¿qué noticias del norte oh poderoso viento hoy me traes ¿ qué noticias de boromir el valiente pues partió ya hace tiempo.» «al pie del amon hen le he oído gritar allí batió a los enemigos.
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el yelmo hendido la espada rota al agua los llevaron la orgullosa cabeza el rostro tan hermoso los miembros pusieron a descansar y rauros los saltos dorados de rauros lo transportaron en el seno de las aguas.» «¡oh boromir la torre de la guardia mirará siempre al norte a rauros los saltos dorados hasta el fin de los tiempos » concluyeron así en seguida se volvieron hacia la barca y la llevaron con la mayor rapidez posible contra la corriente de vuelta a parth galen -me dejasteis el viento del este -dijo gimli pero de él no diré nada así tiene que ser -dijo aragorn en minas tirith soportan el viento del este pero no le piden noticias pero ahora boromir ha tomado su camino y hemos de apresurarnos a elegir el nuestro examinó la hierba verde de prisa pero con cuidado inclinándose hasta el suelo -ningún orco ha pisado aquí -dijo ninguna otra cosa puede darse por segura ahí están todas nuestras huellas en idas y venidas no puedo decir si alguno de los hobbits estuvo aquí luego de haber salido en busca de frodo volvió a la barranca cerca del sitio donde el arroyo del manantial llegaba en hilos al río hay huellas nítidas aquí -dijo un hobbit entró en el agua y regresó a tierra pero no sé cuándo -¿cómo descifras entonces el acertijo -preguntó gimli aragorn no respondió en seguida caminó de vuelta hasta el sitio del campamento y examinó un rato el equipaje -faltan dos bultos -dijo y puedo asegurar que uno pertenecía a sam era bastante grande y pesado esta es entonces la respuesta frodo se ha ido en una barca y su sirviente ha ido con él frodo pudo haber vuelto mientras todos estábamos buscándolo me encontré con sam subiendo la pendiente y le dije que me siguiera pero es evidente que no lo hizo adivinó las intenciones del amo y regresó antes que frodo partiera ¡no le resultó nada fácil dejar atrás a sam -¿pero por qué tenía que dejarnos a nosotros y sin decir una palabra -dijo gimli ¡extraña ocurrencia -y brava ocurrencia -dijo aragorn sam tenía razón pienso frodo no quería llevar a ningún amigo a la muerte en mordor pero sabía que él no podía eludir la tarea algo le ocurrió después de dejarnos que acabó con todos sus temores y dudas -quizá lo sorprendieron unos orcos cazadores y huyó -dijo legolas -huyó ciertamente -dijo aragorn pero no creo que de los orcos qué había provocado según él la repentina resolución y la huida de frodo aragorn no lo dijo las últimas palabras de boromir las guardó en secreto mucho tiempo -bueno al menos ahora algo es claro -dijo legolas frodo ya no está de este lado del río sólo él puede haber llevado la barca y sam lo acompaña sólo él ha podido llevarse el bulto.
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-la alternativa entonces -dijo gimli es tomar la barca que queda y seguir a frodo o perseguir a los orcos a pie en cualquier caso hay pocas esperanzas hemos perdido ya horas preciosas -¡dejadme pensar -dijo aragorn ¡ojalá pueda elegir bien y cambiar la suerte nefasta de este desgraciado día -se quedó callado un momento seguiré a los orcos -dijo al fin yo hubiera guiado a frodo a mordor acompañándolo hasta el fin pero para buscarlo ahora en las tierras salvajes tendría que abandonar los prisioneros a los tormentos y a la muerte mi corazón h abla al fin con claridad el destino del portador ya no está en mis manos pero no podemos olvidar a nuestros compañeros mientras nos queden fuerzas ¡vamos partiremos en seguida ¡dejad aquí todo lo que no nos sea indispensable ¡marcharemos sin detenernos de día y de noche arrastraron la última barca hasta los árboles pusieron debajo todo lo que no necesitaban y no podían llevar y dejaron parth galen el sol ya declinaba cuando regresaron al claro donde había caído boromir allí examinaron un rato las huellas de los orcos no se necesitaba mucha habilidad para encontrarlas -ninguna otra criatura pisotea el suelo de este modo -dijo legolas parece que se deleitaran en romper y aplastar todo lo que crece aunque no se encuentre en el camino de ellos -pero no les impide marchar con rapidez -dijo aragorn y no se cansan y más tarde tendremos que buscar la senda en terrenos desnudos y duros -bueno ¡vayamos tras ellos -dijo gimli también los enanos son rápidos y no se cansan antes que los orcos pero será una larga cacería nos llevan mucha ventaja -sí -dijo aragorn a todos nos hará falta la resistencia de los enanos ¡pero adelante con o sin esperanza seguiremos las huellas del enemigo ¡y ay de ellos si probamos que somos más rápidos haremos una cacería que será el asombro de las tres razas emparentadas elfos enanos y hombres ¡adelante los tres cazadores aragorn saltó como un ciervo precipitándose entre los árboles corría siempre delante guiándolos infatigable y rápido ahora que ya estaba decidido dejaron atrás los bosques junto al lago subieron por unas largas pendientes oscuras que se recortaban contra el cielo enrojecido del crepúsculo se alejaron como sombras grises sobre una tierra pedregrosa.
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2 los jinetes de rohan la oscuridad aumentó la niebla se extendía detrás de ellos en los bosques de las tierras bajas y se demoraba en las pálidas márgenes del anduin pero el cielo estaba claro aparecieron las estrellas la luna creciente remontaba en el oeste y las sombras de las rocas eran negras habían llegado al pie de unas colinas rocosas y marchaban más lentamente pues las huellas ya no eran fáciles de seguir aquí las tierras montañosas de emyn muil corrían de norte a sur en dos largas cadenas de cerros las faldas occidentales eran empinadas y de difícil acceso pero en el lado este había pendientes más suaves atravesadas por hondonadas y cañadas estrechas los tres compañeros se arrastraron durante toda la noche por estas tierras descarnadas subiendo hasta la cima del primero de los cerros el más elevado y descendiendo otra vez a la oscuridad de un valle profundo y serpeante allí descansaron un rato en la hora silenciosa y fría que precede al alba la luna se había puesto ante ellos mucho tiempo antes y arriba titilaban las estrellas la primera luz del día no había asomado aún sobre las colinas oscuras que habían dejado atrás por un momento aragorn se sintió desorientado el rastro de los orcos había descendido hasta el valle y había desaparecido -¿qué te parece ¿de qué lado habrán ido -dijo legolas ¿hacia el norte buscando un camino que los lleve directamente a isengard o a fangorn si es ahí a donde van como tú piensas ¿o hacia el sur para encontrar el entaguas -vayan a donde vayan no irán hacia el río -dijo aragorn y si no hay algo torcido en rohan y el poder de saruman no ha crecido mucho tomarán el camino más corto por los campos de los rohirrim ¡busquemos en el norte el valle corría como un canal pedregoso entre las hileras de los cerros y un arroyo se deslizaba en hilos entre las piedras del fondo había un acantilado sombrío a la derecha a la izquierda se alzaban unas laderas grises indistintas y oscuras en la noche avanzada siguieron así durante una milla o más hacia el norte inclinándose hacia el suelo aragorn buscaba entre las cañadas y repliegues que subían a los cerros del oeste legolas iba un poco delante de pronto el elfo dio un grito y los otros corrieron hacia él -ya hemos alcanzado a algunos de los que perseguíamos -dijo ¡mirad apuntó y descubrieron entonces que las sombras que habían visto al pie de la pendiente no eran peñascos como habían pensado al principio sino unos cuerpos caídos cinco orcos muertos yacían allí habían sido cruelmente acuchillados y dos no tenían cabeza el suelo estaba empapado de sangre negruzca -¡he aquí otro acertijo -dijo gimli pero necesitaríamos la luz del día y no podemos esperar -de cualquier modo que lo interpretes no parece desalentador -dijo legolas los enemigos de los orcos tienen que ser amigos nuestros ¿vive alguna gente en estos montes?
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-no -dijo aragorn los rohirrim vienen aquí raramente y estamos lejos de minas tirith pudiera ser que un grupo de hombres estuviese aquí de caza por razones que no conocemos sin embargo se me ocurre que no -¿qué piensas entonces -preguntó gimli -pienso que el enemigo trajo consigo a su propio enemigo respondió aragorn estos son oreos del norte venidos de muy lejos entre esos cadáveres no hay ningún orco corpulento con esas extraigas insignias hubo aquí una pelea me parece no es cosa rara entre estas pérfidas criaturas quizá discutieron a propósito del camino -o a propósito de los cautivos -dijo gimli esperemos que tampoco los hayan matado a ellos aragorn examinó el terreno en un amplio círculo pero no pudo encontrar otras huellas de la lucha prosiguieron la marcha el cielo del este ya palidecía las estrellas se apagaban y una luz gris crecía lentamente un poco más al norte llegaron a una cañada donde un arroyuelo diminuto descendiendo y serpeando había abierto un sendero pedregoso en medio crecían algunos arbustos y había matas de hierba a los costados -¡al fin -dijo aragorn ¡aquí están las huellas que buscamos arroyo arriba este es el camino por el que fueron los orcos luego de la discusión rápidamente los perseguidores se volvieron y tomaron el nuevo sendero recuperados luego de una noche de descanso iban saltando de piedra en piedra al fin llegaron a la cima del cerro gris y una brisa repentina les sopló en los cabellos y les agitó las capas el viento helado del alba volviéndose vieron por encima del río las colinas lejanas envueltas en luz el día irrumpió en el cielo el limbo rojo del sol se asomó por encima de las estribaciones oscuras ante ellos hacia el oeste se extendía el mundo silencioso gris informe pero aún mientras miraban las sombras de la noche se fundieron la tierra despertó y se coloreó otra vez el verde fluyó sobre las praderas de rohan las nieblas blancas fulguraron en el agua de los valles y muy lejos a la izquierda a treinta leguas o más azules y purpúreas se alzaron las montañas blancas en picos de azabache y la luz incierta de la mañana brilló en las cumbres coronadas de nieve -¡gondor ¡gondor -gritó aragorn ¡ojalá pueda volver a contemplarte en horas más felices no es tiempo aún de que vaya hacia el sur en busca de tus claras corrientes ¡gondor gondor entre las montañas y el mar el viento del oeste sopla aquí la luz sobre el arbol de plata cae como una lluvia centelleante en los jardines de los reyes antiguos ¡oh muros orgullosos ¡torres blancas ¡oh alada corona y trono de oro ¡oh gondor gondor ¿contemplarán los hombres el arbol de plata o el viento del oeste soplará de nuevo entre las montañas y el mar -¡ahora en marcha -dijo apartando los ojos del sur y buscando en el oeste y el norte el camino que habían de seguir el monte sobre el que estaban ahora descendía abruptamente ante ellos allá abajo a unas cuarenta yardas corría una cornisa amplia y escabrosa que
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concluía bruscamente al borde de un precipicio el muro oriental de rohan así terminaban los emyn muil y las llanuras verdes de los rohirrim se extendían ante ellos hasta perderse de vista -¡mirad -gritó legolas apuntando al cielo pálido ¡ahí está de nuevo el águila vuela muy alto parece que estuviera alejándose de vuelta al norte y muy rápidamente ¡mirad -no ni siquiera mis ojos pueden verla mi buen legolas -dijo aragorn tiene que estar en verdad muy lejos me pregunto en qué andará y si será la misma ave que vimos antes ¡pero mirad alcanzo a ver algo más cercano y más urgente ¡una cosa se mueve en la llanura -muchas cosas -dijo legolas es una gran compañía a pie pero no puedo decir más ni ver qué clase de gente es ésa están a muchas leguas doce me parece aunque es difícil estimar la distancia en esa llanura uniforme -pienso sin embargo que ya no necesitamos de ninguna huella que nos diga qué camino hemos de tomar -dijo gimli encontremos una senda que nos lleve a los llanos tan rápido como sea posible -no creo que encuentres un camino más rápido que el de los orcos -dijo aragorn continuaron la persecución ahora a la clara luz del día parecía como si los orcos hubiesen escapado a marcha forzada de cuando en cuando los perseguidores encontraban cosas abandonadas o tiradas en el suelo sacos de comida cortezas de un pan gris y duro una capa negra desgarrada un pesado zapato claveteado roto por las piedras el rastro llevaba al norte a lo largo del declive escarpado y al fin llegaron a una hondonada profunda cavada en la piedra por un arroyo que descendía ruidosamente en la cañada estrecha un sendero áspero bajaba a la llanura como una escalera empinada abajo se encontraron de pronto pisando los pastos de rohan llegaban ondeando como un mar verde hasta los mismos pies de emyn muil el arroyo que bajaba de la montaña se perdía en un campo de berros y plantas acuáticas los compañeros podían oír cómo se alejaba murmurando por túneles verdes descendiendo poco a poco hacia los pantanos del valle del entaguas allá lejos parecía que hubieran dejado el invierno aferrado a las montañas de detrás aquí el aire era más dulce y tibio y levemente perfumado como si la primavera ya se hubiera puesto en movimiento y la savia e stuviese fluyendo de nuevo en hierbas y hojas legolas respiró hondamente como alguien que toma un largo trago luego de haber tenido mucha sed en lugares estériles -¡ah el olor a verde -dijo es mejor que muchas horas de sueño ¡corramos -los pies ligeros pueden correr rápidamente aquí -dijo aragorn más rápido quizá que unos orcos calzados con zapatos de hierro ¡esta es nuestra oportunidad de recuperar la ventaja que nos llevan fueron en fila corriendo como lebreles detrás de un rastro muy nítido llevando una luz encendida en los ojos la franja de hierba que señalaba el paso de los orcos iba hacia el oeste los dulces pastos de rohan habían sido aplastados y ennegrecidos de pronto aragorn dio un grito y se volvió a un lado -¡un momento -exclamó ¡no me sigáis todavía!
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corrió rápidamente a la derecha alejándose del rastro principal pues había visto unas huellas que iban en esa dirección apartándose de las otras las marcas de unos pies pequeños y descalzos estas huellas sin embargo no se alejaban mucho antes de confundirse otra vez con pisadas de orcos que venían también desde el rastro principal de atrás y adelante y luego se volvían en una curva y se perdían de nuevo en las hierbas pisoteadas en el punto más alejado aragorn se inclinó y recogió algo del suelo luego corrió de vuelta -sí -dijo son muy claras las huellas de un hobbit pippin creo es más pequeño que el otro ¡y mirad aragorn alzó un objeto pequeño que brilló a la luz del sol parecía el brote nuevo de una hoja de haya hermoso y extraño en esa llanura sin árboles -¡el broche de una capa élfica -gritaron juntos legolas y gimli -las hojas de lórien no caen inútilmente -dijo aragorn esta no fue dejada aquí por casualidad sino como una señal para quienes vinieran detrás pienso que pippin se desvió de las huellas con ese propósito -entonces al menos él está vivo -dijo gimli y aún puede usar la cabeza y también las piernas esto es alentador nuestra persecución no es en vano -esperemos que no haya pagado demasiado cara esa audacia -dijo legolas ¡vamos ¡sigamos adelante el pensamiento de esos alegres jóvenes llevados como ganado me encoge el corazón el sol subió al mediodía y luego bajó lentamente por el cielo unas nubes tenues vinieron del mar en el lejano sur y fueron arrastradas por la brisa el sol se puso unas sombras se alzaron detrás y extendieron unos largos brazos desde el este los cazadores no se detuvieron había pasado un día desde la muerte de boromir y los orcos iban todavía muy adelante ya no había señales de orcos en la extensa llanura cuando las sombras de la noche se cerraban sobre ellos aragorn se detuvo en toda la jornada sólo habían descansado dos veces y durante un rato y ahora los separaban doce leguas del muro del este donde habían estado al alba -nos encontramos ante una difícil elección -dijo aragorn ¿descansaremos de noche o seguiremos adelante mientras tengamos voluntad y fuerzas -a menos que nuestros enemigos también descansen nos dejarán muy atrás si nos detenemos a dormir -dijo legolas -supongo que hasta los mismos orcos se toman algún descanso mientras marchan -dijo gimli -los orcos viajan raras veces por terreno descubierto y a la luz del sol como parece ser el caso -dijo legolas ciertamente no descansarán durante la noche -pero si marchamos de noche no podremos seguirlas huellas -dijo gimli -el rastro es recto y no se desvía ni a la izquierda ni a la derecha hasta donde alcanzo a ver -dijo legolas -quizás yo pudiera guiaros en la oscuridad y sin perder el rumbo -dijo aragorn pero si nos extraviásemos o ellos se desviaran cuando volviese la luz nos retrasaríamos mucho mientras encontramos de nuevo el rastro -hay algo más -dijo gimli sólo de día podemos ver si alguna huella se separa de las otras si un prisionero escapa y si se llevan a uno al este digamos,
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al río grande hacia mordor podemos pasar junto a alguna señal y no enterarnos nunca -eso es cierto -dijo aragorn pero si hasta ahora no he interpretado mal los signos los orcos de la mano blanca son los más numerosos y toda la compañía se encamina a isengard el rumbo actual corrobora mis presunciones -sin embargo no convendría fiarse de las intenciones de los orcos -dijo gimli ¿y una huida en la oscuridad quizá no hubiéramos visto las huellas que te llevaron al broche -los orcos habrán doblado las guardias desde entonces y los prisioneros estarán cada vez más cansados -dijo legolas no habrá ninguna otra huida no sin nuestra ayuda no se me ocurre ahora cómo podremos hacerlo pero primero hay que darles alcance -y sin embargo yo mismo enano de muchos viajes y no el menos resistente no podría ir corriendo hasta isengard sin hacer una pausa -dijo gimli a mí también se me encoge el corazón y preferiría partir cuanto antes pero ahora tengo que descansar un poco para correr mejor y si decidimos descansar la noche es el tiempo adecuado -dije que era una elección difícil -dijo aragorn ¿cómo concluiremos este debate -tú eres nuestro guía -dijo gimli y el cazador experto tienes que elegir -el corazón me incita a que sigamos -dijo legolas pero tenemos que mantenernos juntos seguiré tu consejo -habéis elegido un mal árbitro -dijo aragorn desde que cruzamos el argonath todas mis decisiones han salido mal -hizo una pausa mirando al norte y al oeste en la noche creciente no marcharemos de noche -dijo al fin el peligro de no ver las huellas o alguna señal de otras idas y venidas me parece el más grave si la luna diera bastante luz podríamos aprovecharla pero ay se pone temprano y es aún pálida y joven -y esta noche está amortajada además -murmuró gimli ¡ojalá la dama nos hubiera dado una luz como el regalo que le dio a frodo -la necesitará más aquel a quien le fue destinada -dijo aragorn es él quien lleva adelante la verdadera búsqueda la nuestra es sólo un asunto menor entre los grandes acontecimientos de la época una persecución vana quizá que ninguna elección mía podría estropear o corregir bueno he elegido ¡de modo que aprovechemos el tiempo como mejor podamos aragorn se echó al suelo y cayó en seguida en un sueño profundo pues no dormía desde que pasaran la noche a la sombra del tol brandir despertó y se levantó antes que el alba asomara en el cielo gimli estaba aún profundamente dormido pero legolas de pie miraba hacia el norte en la oscuridad pensativo y silencioso como un árbol joven en la noche sin viento -están de veras muy lejos -dijo tristemente volviéndose a aragorn el corazón me dice que no han descansado esta noche ahora sólo un águila podría alcanzarlos -de todos modos tenemos que seguirlos como nos sea posible -dijo aragorn inclinándose despertó al enano ¡arriba hay que partir -dijo el rastro está enfriándose.
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-pero todavía es de noche -dijo gimli ni siquiera legolas subido a una loma podría verlos no hasta que salga el sol -temo que ya no estén al alcance de mis ojos ni desde una loma o en la llanura a la luz de la luna o a la luz del sol -dijo legolas -donde la vista falla la tierra puede traernos algún rumor -dijo aragorn la tierra ha de quejarse bajo esas patas odiosas aragorn se tendió en el suelo con la oreja apretada contra la hierba allí se quedó muy quieto tanto tiempo que gimli se preguntó si no se habría desmayado o se habría quedado dormido otra vez el alba llegó con una luz temblorosa y una luz gris creció lentamente alrededor al fin aragorn se incorporó y los otros pudieron verle la cara pálida enjuta de ojos turbados -el rumor de la tierra es débil y confuso -dijo no hay nadie que camine por aquí en un radio de muchas millas las pisadas de nuestros enemigos se oyen apagadas y distantes pero hay un rumor claro y distinto de cascos de caballo se me ocurre que ya antes los oí aún mientras dormía tendido en la hierba y que perturbaron mis sueños caballos que galopaban en el oeste pero ahora se alejan más de nosotros hacia el norte ¡me pregunto qué ocurre en este país -¡partamos -dijo legolas así comenzó el tercer día de persecución durante todas esas largas horas de nubes y sol caprichosos apenas hicieron una pausa ya caminando ya corriendo como si ninguna fatiga pudiera consumir el fuego que los animaba hablaban poco cruzaron aquellas amplias soledades y las capas élficas se confundieron con el gris verdoso de los campos aun al sol frío del mediodía pocos ojos que no fuesen ojos élficos hubiesen podido verlos a menudo agradecían de corazón a la dama de lórien por las lembas que les había regalado pues comían un poco y recobraban en seguida las fuerzas sin necesidad de dejar de correr durante todo el día la huella de los enemigos se alejó en línea recta hacia el noreste sin interrumpirse ni desviarse una sola vez cuando el día declinó una vez más llegaron a unas largas pendientes sin árboles donde el suelo se elevaba hacia una línea de lomas bajas el rastro de los orcos se hizo más borroso a medida que doblaba hacia el norte acercándose a las lomas pues el suelo era allí más duro y la hierba más escasa lejos a la izquierda el río entaguas serpeaba como un hilo de plata en un suelo verde nada más se movía aragorn se asombraba a menudo de que no vieran ninguna señal de bestias o de hombres las moradas de los rohirrim se alzaban casi todas en el sur a muchas leguas de allí en las estribaciones boscosas de las montañas blancas ahora ocultas entre nieblas y nubes sin embargo los señores de los cabellos habían tenido en otro tiempo muchas tropillas y establos en estemnet esta región oriental del reino y los jinetes la habían recorrido entonces a menudo de un extremo a otro viviendo en campamentos y tiendas aun en los meses invernales pero ahora toda la tierra estaba desierta y había un silencio que no parecía ser la quietud de la paz al crepúsculo se detuvieron de nuevo ahora ya habían recorrido dos veces doce leguas por las llanuras de rohan y los muros de emyn muil se perdían en las sombras del este la luna brillaba confusamente en un cielo nublado aunque daba un poco de luz y las estrellas estaban veladas.
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-ahora me permitiría menos que nunca un tiempo de descanso o una pausa en la caza -dijo legolas los orcos han corrido ante nosotros como perseguidos por los látigos del mismísimo sauron temo que hayan llegado al bosque y las colinas oscuras y que ya estén a la sombra de los árboles los dientes de gimli rechinaron -¡amargo fin de nuestras esperanzas y todos nuestros afanes -dijo -de las esperanzas quizá pero no de los afanes -dijo aragorn no volveremos atrás sin embargo me siento cansado -se volvió a mirar el camino por donde habían venido hacia la noche que ahora se apretaba en el este hay algo extraño en esta región no me fío del silencio no me fío ni siquiera de la luna pálida las estrellas son débiles y me siento cansado como pocas veces antes cansado como nunca lo está ningún montaraz si tiene una pista clara que seguir hay alguna voluntad que da rapidez a nuestros enemigos y levanta ante nosotros una barrera invisible un cansancio del corazón más que de los miembros -¡cierto -dijo legolas lo he sabido desde que bajamos de emyn muil pues esa voluntad no está detrás de nosotros sino delante apuntó por encima de las tierras de rohan hacia el oeste oscuro bajo la luna creciente -¡saruman murmuró aragorn ¡pero no nos hará volver nos detendremos una vez más eso sí pues mirad la luna misma está hundiéndose en nubes hacia el norte entre las lomas y los pantanos irá nuestra ruta cuando vuelva el día como otras veces legolas fue el primero en despertar si en verdad había dormido -¡despertad ¡despertad -gritó es un amanecer rojo cosas extrañas nos esperan en los lindes del bosque buenas o malas no lo sé pero nos llaman ¡despertad los otros se incorporaron de un salto y casi en seguida se pusieron de nuevo en marcha poco a poco las lomas fueron acercándose faltaba aún una hora para el mediodía cuando las alcanzaron unas elevaciones verdes de cimas desnudas que corrían en línea recta hacia el norte al pie de estos cerros el suelo era duro y la hierba corta pero una larga franja de tierra inundada de unas diez millas de ancho los separaba del río que se paseaba entre macizos indistintos de cañas y juncos justo al oeste de la pendiente más meridional había un anillo amplio donde la hierba había sido arrancada y pisoteada por muchos pies desde allí la pista de los orcos iba otra vez hacia el norte a lo largo de las faldas resecas de las lomas aragorn se detuvo y examinó las huellas de cerca -descansaron aquí un rato -dijo pero aun las huellas que van al norte son viejas temo que el corazón te haya dicho la verdad legolas han pasado tres veces doce horas creo desde que los orcos estuvieron aquí si siguen a ese paso mañana a la caída del sol llegarán a los lindes de fangorn -no veo nada al norte y al oeste sólo unos pastos entre la niebla -dijo gimli ¿podríamos ver el bosque si subimos a las colinas?
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-está lejos aún -dijo aragorn si recuerdo bien estas lomas corren ocho leguas o más hacia el norte y luego al noroeste se extienden otras tierras hasta la desembocadura del entaguas otras quince leguas quizá -pues bien partamos -dijo gimli mis piernas tienen que ignorar las millas así estarán más dispuestas si el corazón me pesa menos el sol se ponía cuando empezaron a acercarse al extremo norte de las lomas habían marchado muchas horas sin tomarse descanso iban lentamente ahora y gimli se inclinaba hacia adelante los enanos son duros como piedras para el trabajo o los viajes pero esta cacería interminable comenzaba a abrumarlo más aún porque ya no alimentaba ninguna esperanza aragorn abría la marcha ceñudo y silencioso agachándose de cuando en cuando a observar una marca o señal en el suelo sólo legolas caminaba con la ligereza de siempre apoyándose apenas en la hierba no dejando ninguna huella detrás pero en el pan del camino de los elfos encontraba toda la sustancia que podía necesitar y era capaz de dormir si eso podía llamarse dormir descansando la mente en los extraños senderos de los sueños élficos aun caminando con los ojos abiertos a la luz del mundo -¡subamos por esta colina verde -dijo lo siguieron trabajosamente trepando por una pendiente larga hasta que llegaron a la cima era una colina redonda lisa y desnuda que se alzaba separada de las otras en el extremo septentrional de la cadena el sol se puso y las sombras de la noche cayeron como una cortina estaban solos en un mundo gris e informe sin medidas ni marcas sólo muy lejos al noroeste la oscuridad era más densa sobre un fondo de luz moribunda las montañas nubladas y los bosques próximos -nada se ve que pueda guiarnos dijo gimli bueno tenemos que detenernos otra vez y pasar la noche ¡está haciendo frío -el viento viene de las nieves del norte -dijo aragorn -y antes que amanezca cambiará al este -dijo legolas pero descansad si tenéis que hacerlo mas no abandonéis toda esperanza del día de mañana nada sabemos aún la solución se encuentra a menudo a la salida del sol -en esta cacería ya hemos visto subir tres soles y no nos trajeron ninguna solución -dijo gimli la noche era más y más fría aragorn y gimli dormían a os saltos y cada vez l que despertaban veían a legolas de pie junto a ellos o caminando de aquí para allá canturreando en su propia lengua y mientras cantaba las estrellas blancas se abrieron en la dura bóveda negra de allá arriba así pasó la noche juntos observaron el alba que crecía lentamente en el cielo ahora desnudo y sin nubes hasta que al fin asomó el sol pálido y claro el viento soplaba del este y había arrastrado todas las nieblas unos campos vastos y desiertos se extendían alrededor de la luz huraña adelante y al este vieron las tierras altas y ventosas de las mesetas de rohan que habían vislumbrado días antes desde el río grande al noroeste se
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