Revista Begijar Informa Diciembre del 2018

 

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Revista Begijar Informa Diciembre del 2018

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Boletín Informativo de la Sección de Educación Permanente “Virgen de la Cabeza” de Begíjar - Nº 93 Diciembre 2018 REDACCIÓN: Alumnos/as de la S.E.PER Virgen de la Cabeza y colaboradores. COORDINA, DIRIGE Y MAQUETA: Juani Villa-Real Cruz. IMPRIME: Publimax Impresores - Baeza Este boletín como publicación plural que es, no se responsabiliza de las opiniones que aparezcan firmadas. Estas colaboraciones podéis enviarlas a la siguiente dirección: BOLETÍN BEGÍJAR INFORMA. c/ Agua nº 2, 23520 BEGÍJAR (Jaén). Las colaboraciones han de estar firmadas. Begíjar Informa se reserva el derecho de publicar tales colaboraciones, resumirlas o extraerlas cuando lo considere oportuno. Depósito Legal J-846-2007; ISSN-1889-2574; Tlf: 953 77 96 97; E-mail: 23500188.edu@juntadeandalucia.es Un mes antes y otro después de Navidad, es invierno de verdad “Cuatro estrellas, que simbolizan la historia y la amalgama de culturas” En una festiva y soleada mañana del 22 de septiembre, en la explanada del Ayuntamiento se llevó a cabo la presentación oficial de la bandera de Begíjar. El acto fue presidido por el Sr. alcalde Damián Martínez Resola, el cual estuvo acompañado por los miembros de la Corporación Municipal, autoridades civiles, militares, religiosas y una gran representación de begijeños que deseaban ver cómo era izada su bandera. Ante la atenta mirada, la emoción de todos los asistentes y arropada por los dos edificios más emblemáticos de Begíjar, el Ayuntamiento y la Iglesia Parroquial Santiago Apóstol, se enarboló la bandera que representará a la localidad de aquí en adelante en la que será una seña más de su identidad. De color carmesí, en su centro un arco del triunfo cercado por dos columnas estriadas sobre pedestales y rematadas con un friso. Todo esto rodeado de estrellas de cinco, cuatro, ocho y seis puntas. Así es la bandera de Begíjar, bandera para la unión y la concordia. Proyecto de Pedro Molina Martínez. 1

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Semblanzas femeninas Francisco Martínez Calle, incansablemente dedicado al arte de escribir nos quiere obsequiar próximamente con una nueva publicación que auguro será del gusto de todos los de Begíjar. Es un libro que dedicará a homenajear a la mujer. Tratará de una serie de entrevistas a doce mujeres que él ha elegido para plasmar su vida en el libro. En Begíjar Informa les iremos dando un avance que abra boca para cuando llegue el libro estemos preparados para nuestro disfrute con su lectura. LUCÍA CUEVAS POZO Lucía es pequeña, oronda, vivaracha y muy rápida de reflejos. Cuando hablo con ella, tengo la sensación de que en su cabeza bullen al mismo tiempo varias ideas que tienen que ver con asuntos diferentes. A su vez, las numerosas pecas de su cara le proporcionan un aire infantil que contrasta con la firmeza de sus razonamientos. Siempre prudente y cautelosa, se torna desenvuelta y decidida cuando la conversación gira en torno al uso del lenguaje, al misterio de la poesía o al amor hacia todos los seres vivos, con los que se siente hermanada. La casa actual de Lucía, sita en un recodo de la calle Colón, es pequeña, está bien cuidada y mira de frente la salida del sol que hoy, un lunes de comienzos de febrero, se muestra muy brillante, pero incapaz de calentar. Cuando golpeo el llamador de la puerta, su dueña, que no me espera, se halla, fregona en mano, inmersa en las tareas de la limpieza. Tras el saludo inicial, Lucía, sorprendida y algo nerviosa, se excusa de inmediato: -Perdona, Francisco, el desorden de la casa, pero es que estoy terminando de fregar los pasillos, que, como tú sabes, es lo que más se ensucia de toda la casa. -Y más en un día como hoy –corroboro-, porque no ha dejado de llover durante toda la noche. -Ni de llover ni de nevar –añade Lucía, en alusión a la nevada de pocos centímetros caída durante la madrugada pasada, que ha cubierto las calles y los tejados del pueblo. -Lucía –la abordo directamente, impelido por la situación-, he venido a recoger algunos datos biográficos tuyos, los indispensables, para poder incorporarte a un próximo libro que pretendo escribir en homenaje a la mujer y, más concretamente, a unas cuantas mujeres de Begíjar, que por razones diferentes, considero dignas de ser distinguidas. Entonces, Lucía, con la mayor diligencia, abandona sus quehaceres y sortea todo tipo de impedimentos físicos, con tal de hacerse con un voluminoso cuaderno azul, escrito con caracteres uniformes de regular tamaño, del que desgaja dos hojas. -Mira, Francisco, aquí, en estas dos hojas está escrito lo más importante de mi vida. Sobre todo de mi infancia, muy desgraciada por las circunstancias familiares, pero muy feliz por el inmenso cariño de los míos, especialmente de mi madre, y el de las familias con las que trabajé desde bien chica. -Yo creo que con esto será suficiente –la tranquilizo, pues por un momento me ha parecido que titubeaba. MARÍA DEL ROSARIO MARTÍNEZ MUDARRA. Mis primeros recuerdos de Rosa Mari se remontan a mi más lejana infancia, cuando en casa de su abuelo Bautista, o de mi abuelo Juan José, ya no me acuerdo, se reunían las familias de ambos para celebrar algún acontecimiento destinado a fortalecer los vínculos originados por el casamiento de Guillermo, hijo de Bautista y tío de Rosa Mari, con mi tía Bernardina, hija de mi abuelo Juan José. En esas reuniones, iniciadas con visibles gestos protocolarios, la formalidad solía acabar cuando los niños, declarados en franca rebeldía, decidíamos incumplir casi todas las órdenes que nos daban los mayores, con el consiguiente menoscabo de las normas de convivencia. Rosa Mari, entonces, siempre serena y comedida, era todo un modelo de comportamiento, tanto por sus atinadas sugerencias como por sus bienintencionados consejos. Si aun así nos entregábamos ruidosamente al juego, ella nunca se alejaba del grupo, sino que permanecía todo el tiempo pendiente de las indicaciones de nuestros padres, que con frecuencia recurrían a la niña obediente y formal 2

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Semblanzas femeninas para solventar cualquier problema doméstico de escasa envergadura. Y no transcurrió mucho tiempo desde el inicio de estas celebraciones familiares cuando, por decisión del inescrutable destino, Rosa Mari, que procedía de la calle Julio Burell, se convirtió en mi vecina próxima en la calle Palacio. Con este cambio de domicilio, todo parecía haber mejorado para nosotros: mi madre era íntima amiga de la suya, Dolores; mi padre, amigo de toda la vida del suyo, Sebastián; y mi abuela Francisca, desde el primer día, compañera inseparable de su abuela Joaquina. En consecuencia, mi casa y la de Rosa Mari estaban en constante comunicación, no solo por su proximidad real, sino por las buenas relaciones entre todos, las cuales se extendían desde las abuelas hasta las generaciones más jóvenes, formadas por nuestros hermanos pequeños, pasando por nosotros, que éramos de edad aproximada. Pero aquella época de finales de los cincuenta del siglo pasado, antes que ninguna otra cosa, fue muy dura para todos, porque nuestros padres trabajaban en el campo sin descanso (Sebastián, además, lo hacía en su huerto) y nuestras madres no solo atendían la casa y los hijos, sino que, con mucha frecuencia, tenían que acompañar a sus maridos en las faenas agrícolas. En esas circunstancias, como es de suponer, a los hijos nos tocó madurar antes de tiempo, especialmente a los mayores, para poder incorporarnos al sistema productivo cuanto antes, aunque sin edad. Por lo que toca a Rosa Mari, tuvo que cuidar de sus hermanos pequeños, realizar cuantos trabajos fueron necesarios tanto en el huerto como en la casa y salir al campo siempre que fue necesario. Pero Rosa Mari, por muy duras que fueran estas obligaciones, en ningún momento flaqueó en el cumplimiento de su deber. Antes al contrario, llena de amor propio y con el coraje de una persona mayor, no solo atendía bien sus deberes, sino que cada día procuraba superarse. Y así llegaron los sesenta y con ellos la mejoría de las condiciones de vida de la sociedad del momento. Y con el cambio social sobrevino también para nosotros, deseosos de vivir, la celebración de todo tipo de acontecimientos, el estreno de trajes y vestidos en las fiestas patronales, el manejo de algún dinerillo los fines de semana, la asistencia a los primeros bailes, las salidas con los amigos en pandilla, la aparición de las parejitas de novios… En fin, ya éramos jóvenes y Rosa Mari, en la flor de la vida, guapa y virtuosa en muchos sentidos, un buen día decidió aceptar el reto de la experiencia amorosa y, algunos años después, se casó con Manolico el Tallero. Luego, tras el casamiento, vino la dedicación en exclusiva a la tienda de productos diversos (alimentación, droguería, zapatería, objetos de decoración…) abierta al público hasta no hace mucho. En esta tienda, Rosa Mari, siempre a la altura de las circunstancias, dio sobradas muestras de una paciencia inagotable, una actitud respetuosa con todas las personas que trataba y el propósito constante de agradar y servir lo mejor posible a sus clientes. Y ese mismo comportamiento, insuperable en muchos sentidos, que durante tanto tiempo ha mantenido en su tienda, es el que ahora nos dispensa a todos aquellos que tienen la fortuna de conocerla. Francisco Martínez Calle Una frase Puedes cerrar todas las bibliotecas si quieres, pero no hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente. Virginia Woolf 3

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Lola y el centro de planchado Flory García sigue escribiendo estos inspiradores relatos que, personalmente me inspiran mucha ternura. Son reales como la vida misma. Las seis de la mañana y ya estaba Lola levantada delante del espejo colocándose los rulos para acentuar su pelo rizado, cumplía 60 años y lo iba a celebrar en casa y en familia. Le esperaba una larga mañana de preparativos, a ella le hubiese gustado más celebrarlo en un restaurante, no siempre se cumplen 60 años. Sus hijos le pidieron hacerlo en casa y que ella cocinase su famoso pollo relleno con ensalada templada y demás entremeses, ¡le gustaba complacerles! Desde que se casó su vida fue trabajar, ahorrar y educar a sus dos hijos para que fueran a la Universidad, ese era su sueño… y lo consiguió, con mucho esfuerzo, a pesar de vivir en un pueblo pequeño, Gema, la mayor estudió Magisterio en Jaén, muy pronto logró ser maestra de Educación Infantil en un colegio público de Úbeda. Antonio, un año más joven quería ser médico y como no consiguió la nota solicitada en la Selectividad, estudió Enfermería y también se colocó pronto en un Hospital de Jaén, siempre decía que retomaría los estudios para convertirse en médico, pero aún no se había decidido. Los hijos de Lola se “emanciparon” cuando empezaron a trabajar, pero cada domingo acudían a comer, y llevarse los tupper con comida y la ropa bien planchada (Mamá era buena cocinera, costurera y planchadora), y además una madre abnegada que no le importaba dedicar tiempo a sus hijos. Paco, su marido, se sentía molesto al ver el egoísmo de sus hijos, él quería celebrarlo en un restaurante, su esposa se merecía todo y el cumpleaños solo es una vez en 365 días. A los hijos no les apeteció quedar en otro lugar que la casa, por si no llegaban a tiempo a la hora de comer, más que fiesta familiar, les interesaba que su madre les planchara y les diera la comida semanal, tenían planes para la tarde y no querían perderlos. A las 13.30 la mesa de comedor estaba preparada con aperitivos y demás, la comida en el horno solo para calentar unos minutos antes de servir. Lola con sus rulos quitados y su pelo bien peinado, como de peluquería, estaba feliz, de nuevo su familia reunida. Este año que sus hijos ya ganan un buen sueldo seguro que me traen un buen regalo, pensaba.Su marido le había llevado una tarta y unas flores, él siempre le decía que no tenía gustos para regalos, no se atrevía por si metía la pata, pero la acompañaba gustoso a comprarse lo que ella quisiera. Ella quedó encantada con sus flores y su tarta con el nombre de Lola. Por fin a las 14.45 llegaron los hijos riendo, la pobre madre que había puesto a calentar la comida dos veces, no le hizo mucha gracia el retraso en un domingo y aún así los justificaba. Terminaron de comer y Gema, la hija, le dijo: mamá te hemos comprado un regalo que te va a encantar y además es muy práctico. En ese momento, Antonio, el hijo entraba por las puerta del salón con una caja inmensa envuelta en papel de regalo del Media Markt. Lola miró la caja, seguro que lo que hay dentro no me va a gustar, pensó, así fue, rompió el papel y vio con letras grandes “Centro de planchado”. Esta vez no fingió, dio las gracias a sus hijos les dijo que en la nevera había comida para ellos y que la ropa ya la tenían planchada y preparada para llevar, se disculpó dijo que estaba cansada del madrugón que se había dado y que se iba a dormir un poco de siesta, más tarde recogería la cocina, miró a su marido y este notó que estaba enfadada, le dio una palmadita en el hombro y le dijo que se fuera a descansar que él se encargaría de recoger. Ambos hermanos estaban sorprendidos por la actitud de su madre y así se lo dijeron a su padre, que lejos de darles la razón les echó una enorme bronca: ¿Cómo podéis regalar a vuestra madre una plancha? –y siguió con la bronca, les recordó que su madre era algo más que una simple criada, que todo lo que hacía por ellos era por amor, planchaba, cocinaba, cosía y ahorraba para que ellos tuviesen una vida mejor, y ya lo habían conseguido, ahora eran ellos los que debían de hacer regalos que nada tuviesen que ver con las labores domésticas a su madre. -¿Acaso sabéis que a vuestra madre le gusta salir, viajar, el cine y tiene muchas ganas de ir a Madrid a ver una obra de teatro? – No lo sabéis, ni habéis querido saberlo, estáis muy ocupados con vuestras cosas, ya no vivís en el pueblo, os habéis ido a una ciudad más grande donde no cabemos los paletos, como tu madre y yo. Lo siento hijos, mañana vuestra madre es posible que abra ese caja con la plancha y aprenda a usarla para que vosotros os llevéis cada semana la ropa perfectamente limpia y planchada, yo no os perdono, vuestra madre es mi amor a pesar de los años que llevamos juntos, yo si le voy a dar un regalo sorpresa pensado solo para ella, la semana que viene nos vamos a pasar unos días a Madrid, va a ver calles de tiendas de ropa, el teatro, el cine, el Museo del Prado y vamos a instalarnos en un buen Hotel de la capital, ese es mi regalo-. Gema, lloraba mientras oía a su padre, sabía que tenía razón, su madre le había enseñado a ser mujer, no esclava, y así le pagaba el primer regalo con su sueldo. 4

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Lola y el centro de planchado Antonio, el hermano, también se dio cuenta del grave error que habían cometido, él mismo se encargó de ir a comprar un regalo y a su vez, este se lo encargó a una amiga, ese fue el resultado, llevaron una caja envuelta con algo que no debían de haber comprado, ya era tarde, conocían de sobra a su madre y sabían que el daño estaba hecho. -Papá, tienes mucha razón, hemos sido egoístas, y ahora… no sé cómo hacer para arreglarlo. El padre, seguía enfadado y contestó de mala manera que hicieran lo que quisieran. Al joven se le ocurrió algo y fue rápido al dormitorio de su madre, que estaba recostada de lado en la cama y se metió con ella, como cuando era pequeño y no se podía dormir, empezó a acariciarla por la espalda y le dijo, que estaba arrepentido de la mierda de regalo que había comprado, pero que eso era una señal, a partir de ese día vendría con la ropa y su madre le enseñaría a planchar con su plancha de siempre, devolvería el famoso Centro de planchado y con ese dinero y lo que ahorrara hasta el verano le regalaría un viaje a Canarias, el hijo sabía que su madre no había montado en avión y lo deseaba, un viaje para los cuatro. Su hermana estaba tras la puerta escuchando, no se atrevía a entrar pero cuando oyó el plan de su hermano entró y se acostó junto a ellos, también pidió perdón a su madre, y le dijo que la idea de su hermano le parecía fantástica, ella también participaría. Le prometió también que cada vez que pudiera iría con ella a aprender a cocinar, que irían de compras y le dedicaría más tiempo que hasta ahora. Lola, se sentía mejor pero no quería que sus hijos se lo notasen, en ese momento, entró su marido y también se metió en la cama, cerca de su esposa con un sobre que contenía dos billetes de tren, entradas para el teatro y reserva para un hotel. Le dijo a su mujer: -No has mirado bien en la caja de regalo, tus hijos también habían metido esto pero al ver que te ha sentado tan mal lo de la plancha ya no han tenido valor de darte el sobre, el próximo jueves por la tarde salimos a Madrid y volvemos el domingo, merezco dos días de vacaciones con la mujer que más quiero y el regalo de mis dos brillantes hijos. Lola pidió perdón, ahora ella se sentía mal, sus hijos la abrazaron y le dijeron que no pasaba nada, abrazaron también a su padre, este dijo a Lola: –Espero que mis flores y mi tarta te hayan gustado. Lola dijo que perdonaba a todos, a su marido le dio un abrazo para darle las gracias por las flores y la tarta. Lola sabía que él había comprado los billetes. Flory García Imágenes para el recuerdo Curso de máquina de coser Refrey. Año 1978 5

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Jaén, castigo de invasores Esta provincia, enorme bosque con casi ochenta millones de ordenados olivos, con un maravilloso Parque Nacional de Cazorla, de cuyas entrañas surge el comienzo de un río que mientras la recorre de este a oeste, a la sombra de las montañas de Sierra Mágina, va aumentando su caudal para permitir el riego de sus vecinos campos, hasta llegar a tierras cordobesas siendo ya un río adulto. Esta provincia, llena de lugares hermosísimos, de pueblos considerados Patrimonio de la Humanidad por sus valores artísticos e históricos, y orgullosa de los abundantes castillos que decoran la cima de sus montes, cuenta en su historia con haber sido sede de las dos batallas más importantes de nuestra historia, libradas y ganadas por los españoles a las fuerzas invasoras. La primera de estas batallas tuvo lugar en Las Navas de Tolosa el día 16 de julio de 1212. En ella los ejércitos de los reyes Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, se unieron para luchar contra las tropas de Muhammad au-Nasir, conocido como Miramamolín. A pesar de que los reyes cristianos habían conseguido un ejército de 70.000 soldados, eran inferiores en número al árabe que disponía de 120.000 hombres, lo que no impidió la apabullante victoria cristiana. Esta victoria enardeció los ánimos cristianos y debilitó los musulmanes y propició un fuerte impulso a la Reconquista de España. Pocos años después, Fernando III de Castilla reconquistó Córdoba en 1236, Jaén en 1246 y Sevilla en 1248. La segunda gran batalla tuvo lugar en Bailén durante la Guerra de la Independencia y comenzó el día 19 de julio de 1808 entre las tropas españolas mandadas por el General Castaños y las fuerzas invasoras francesas al mando del general Pierre Dupont. El día 22 de julio el mandatario francés decide rendirse con todo su ejército y sus 15 generales. En esta batalla tuvieron parte muy activa los Garrochistas de Jaén, que armados con garrochas de picador, de tres metros de largas, a las que habían colocado puntas de lanza, arremetieron con valentía y también con imprudencia a las tropas del ejército francés sin tomar medidas de autodefensa, lo que hizo que más de la mitad de los garrochistas perdieran la vida en la lucha. Al igual que la batalla de Las Navas de Tolosa, la victoria en Bailén levantó la moral de las fuerzas españolas ya que supuso la primera derrota en los ejércitos del, hasta entonces, invencible Napoleón. José Juan Martos Marín Bienvenidos al mundo Saúl García Inarejos 6 de octubre de 2018 María Magdalena Rascón Ramírez 15 de octubre de 2018

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Palabras y palabros de Begíjar Seguimos con, esta vez ya, no "palabros" sino palabras que si están en el Diccionario de la RAE, con el mismo o parecido significado que en éste y que se han usado siempre en nuestro pueblo: - Patulea: Grupo de personas o cosas desordenadas o sin valor. - Tozolón: En el diccionario se recoge como tozuelo: Golpe. - Galguerías: Golosinas o comida sin importancia. -Galguzo / Galgo: Goloso. - Cernadero: /Rodilla: Trapo para limpiar o paño de cocina. - Zorollo: Blando, tierno poco frito - Saquito: Jersey la verdad es que en el DRAE se recoge "saco " como prenda de vestir o chaqueta - Cate: Golpe o tortazo. - Merdellón: Persona vulgar y sucia. - Cencío: Recogido como cencido es el campo que no ha sido pisado. - Apechusques: Herramientas. - Cambrón:Arbustos espinosos. - Bordonero: Vagabundo, pedigüeño. - Parata: Banca. - Sisón:Ave cuyo nido no huele nada bien. - Pindongueo: Pendonear. - Común: Persona vulgar. - Espejo: Modelo a imitar. - Arrumacos: Objetos o prendas de vestir sin valor o estrafalarios. - Chisques: Mechero de yesca - Tarae: Taray, arbustos que crecen en las riberas de los ríos. - Penco: Persona inútil. - Trápala: Persona embustera. Palabras que están en el diccionario con otro significado: - Biscúter, la usamos para pedir una cerveza sin embargo es un coche pequeño fabricado en los años 50. - Pandera, terreno en cuesta; en el diccionario aparece como sinónimo de pandero. - Pelote, es la fruta verde, sin madurar, aparece como : pelo de cabra para rellenar tapicerías. - Chancla, era el joven que se dedicaba a llevar agua a los trabajadores del campo, en el diccionario es un calzado veraniego. - Chaspar, olvidarse de algo. También se usa con su verdadero significado: Limpiar de hierba. - Chaucha: Ensalada: según el diccionario se usa en Sudamérica como judía verde fruto inmaduro o cosa de poco valor. - Ancheta: Dejar a su aire. Es una porción pequeña para vender. - Ser: Tonto. Es un personal, animal o planta. Ser vivo. - Calancho: Trabajo, ocasión. Aparece como adjetivo usado en Bolivia: Desnudo. Ana Soto Jiménez Una frase En el idioma está el árbol genealógico de una nación Relacionado con la palabra “tarae” hay un chiste de uno que se estaba ahogando y no paraba de rezar y el que estaba en la orilla le dice: “Reza, reza, que como no te agarres a los tares ...” Samuel Johnson

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¡Hasta luego! Un cariñosísimo HASTA LUEGO gente bella de Begíjar. ¡Me tengo que ir! Debo vivir cerca de mis hijos y nietos a los que adoro. Pero les aseguro que en estos 10 años que he vivido entre vosotros, he atesorado innumerables demostraciones de cariño que son absolutamente recíprocas. Me faltan las palabras para describir y agradecer vuestra hospitalidad. Gracias a mis compañeros de trabajo, El Chico y Paco por compartir 8 horas diarias conmigo y por irme enseñando costumbres de aquí, algunos motes de personas y familias y muchos refranes. Agradezco también a Alfonsa, tan cariñosa, voy a echar de menos tu conversación y tus racimos de deliciosas uvas, cada septiembre. Recordaré a Juan hasta que me muera. También me acordaré de Toni y Manuela, siempre saludando con afecto y educación, De Isabeli, cada vez que vea un cuadro al óleo tan bonito como los que tú pintas, mi recuerdo hacia ti, allí estará. Guardaré muy cerca de mi corazón a Agustina, que me acogía como si fuera de su familia. Igual a Celsa, Florentina, María, tantos viajecillos ¿Eh…? Sabiote, Cástulo, Linares, Úbeda… Luisa: ¿Cómo se me va a olvidar esa maravilla de bolillos que tú haces? ¡Imposible! Si parecen hechos por los ángeles. Tú me inspiraste a tratar de hacerlos yo, y ¡Por Dios! que Ana lo intentó sin tregua, pero yo, lo reconozco soy muy inútil para eso. Gracias Ana, por tratarlo y por ofrecerme tu desinteresada amistad. Águeda, tú y tu niño, inteligentísimo Pedrito por donde me ve me dice: ¡Adiós madrileña! ¡Qué sol de crío! Los chicos de Correos, Javi y Damián, gracias por aguantar mi impaciencia cuando espero correo importante. Paquita y Alfonso, buenas charlas en la tienda ¿Eh..? Gracias. Siempre me acordaré de Eva y Juan Antonio y su niña preciosa, junto con Luisa, en la esquina, me brindaron cariño y yo lo acepto y lo retribuyo. Mari Feli, de Garate, muchas charlas agradables sentadas en la ventana de tu negocio. ¡Te deseo lo mejor de lo mejor! A Isabelita madre de Antonio en El Paseo, me encuentra por la calle y me dice: ¡Elenita! Y ahí voy yo... ¡Isabelita! A Antonio, su mujer y familia, nunca, nunca los olvidaré, él me ha escuchado todas mis penas y alegrías y ¡cocina el mejor secreto ibérico del mundo! Otro que recordaré, pues lo veía cada día de trabajo… Juan Luis, con sus tortas de aceite, sus magdalenas, sus barras excelentes y su sonrisa siempre. ¡Gracias Juan Luis! Gracias a mi vecina Anita, a sus hijas, a Juan, a sus yernos y nuera Tere. Anita fue como mi hermana. Me hicieron sentir como de su familia. ¡Dios los bendiga a todos ellos! Echaré de menos tus gachas, Tere, eres muy buena y por eso Dios os ha premiado con esa archipreciosa nieta Ana. ¡Para comérsela! Juanje, del Arriero, nadie en España hace un lomo de orza como el tuyo, ni unas gambas al ajillo, que son de campeonato ¡Madre de Dios! Siempre te recordaré tan trabajador y tan profesional. ¡Ay, madre mía! Cati, tu espíritu luchador es un ejemplo para todas las mujeres ¡Ole por ti! Tan amable y tan servicial, estarás siempre en mi pensamiento. Quise mucho a Petra, mi vecinita, y la echo de menos. Hablábamos mucho, y cuando se quejaba de que no tenía memoria y rezábamos juntas el rosario… Se sabía las letanías enteriiiiitas y en latín… Paco es un encanto y muy valiente. Me contaba como se siembran las cebollas, como podar los olivos, como venía él, en sus años mozos, a vender lo que daba su huerta, con su mulo cargado hasta arriba. ¡Qué buenos ratos pasamos! Aurora y José:¡Gracias!, gracias por aguantarme 10 años, y aguantar que les dije que me iba en agosto y al final fue en noviembre. Su casa, a la que adoro, ha sido mi hogar andaluz durante todos estos años, la he sentido como propia. Aunque esté muy feliz en Estados Unidos, la echaré de menos, seguro. A mis vecinos Paqui y su marido, gracias por ayudarme tanto en mis trámites con la Seguridad Social americana para mi jubilación, por intermedio de su cuñado Tomás. Carmen, vecina, ¿te acuerdas cuando se me voló el paraguas de la terraza?, fue a parar a la antena de Paco y gracias a que lo viste, me lo pudo recuperar Antonio, el nieto de Catalina ¡Qué susto! A Juanito, de la tienda de muebles, al Ciri, a Giménez, a José el tractorista, a su mujer, gracias por tanta amabilidad. Echo de menos a los que se fueron, que eran amables conmigo, sin ni siquiera conocerme, a Antonio Córcoles, a Damián padre, siempre con una

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¡Hasta luego! sonrisa en la puerta de su casa, a Diego, padre de mi casero, cada vez que iba a la farmacia, me decía: ¡Dile a José que te rebaje el alquiler! Especial recuerdo tendré por Mary de Juanita, nos hicimos amigas por mi ex perro Tofy, que ya lleva con ella 6 años, ella ha sido muy buena amiga y confidente. Siempre dispuesta a ayudar y a dar un buen consejo. ¡Eres muy buena! A Juanita, su madre que ya se fue, le rezo para que la proteja y la cuide. Sus tías y primas, unos primores, encantadoras conmigo. Mari, la de Carrasca, ¡gracias de corazón! Siempre tan pendiente de cómo estoy, de cómo van mis trámites de viaje, me viene a visitar cada vez que está en Begíjar, como una hermana. Te tendré siempre en mis pensamientos y a tus hijas y nietos. Me acordaré un montón de Ani, su hija y Paco y de su hijito, Pedro, junto con Andrés y Mari, tantos cafés y buenas charlas. ¡Gracias, amigos! Súper especial ha sido para mí Rosa Mari, tan atenta y buena amiga, oyendo con atención mis historias. ¡Te echaré de menos y a todos los Talleros, gracias por ser tan ambles conmigo! Me acordaré de Martín, Pepe y Tere, que hasta al hospital vino a acompañarme. ¡Gracias, Blasita! por tu tiempo compartiendo cafecitos al abrigo del brasero. Ni que decir tengo, lo que voy a extrañar a Marcos y Daya, muchas buenas salidas a restaurantes y muchas, muchas charlas, y agradezco a Daya el haber podido practicar el inglés, que ahora voy a necesitarlo. Capítulo aparte, merece Mike, el inglés que va por ahí caminando con sus perros, tan buena persona y que me ayuda mucho a la hora de comprar mis billetes por Internet cuando viajo. Gracias a Dios que el médico nuevo habla su idioma, por esa parte, me voy tranquila. Me acordaré de él y rezaré para que su salud mejore ¡Gracias, Mike! Eduardo y su mujer, cuantísimos favores me han hecho en todo este tiempo ¡Dios los bendiga! A los hermanos del bar La Parada, Ana, Juan y Feliciano ¡Gracias por vuestra amistad y tantos ratos dedicados a mí! Luisa, ¿te acuerdas cuando fuimos de viaje, cantando a pulmón y tu recitando tantos poemas? Qué bien nos lo pasamos ¡Gracias! Nunca olvidaré a la gente del taller Seyma, a Mari Loli, venga llevarme y traerme, a Manolo y a Ángel, ¡gracias por sus cuidados! A Leia, a su hija Victoria, a Casia, a Teresiña, siempre tan amables y cariñosas. Y qué decir de las chicas de café de los martes: Juani, Aurori, Petra, Nieves, las gemelas Luci y Mari,Ana Mari, Luisa… Qué buenos ratos pasamos, riendo y comiendo dulces, tan malos para el régimen pero tan ricos. A la gente del consultorio médico, y al recordado Juan José, a todos, ¡gracias por su profesionalidad y simpatía! Paco, el “superpoli”, ¿te acuerdas de cuando llevamos a mi amigo americano a una actuación del Coro Rociero de Baeza? Fue un detallazo, ¡gracias por ser tan amable! Me acordaré de Francisco Martínez Calle, sus conversaciones tan agradables y su ayuda a recuperar a mí y mis primos, la memoria de mi abuelo de Écija. ¡Gracias por todo! Vicky, tan buena amiga, siempre ayudándome en mis problemas con la tele, con el ordenador ¡Nunca te olvidaré, buena amiga! Blas y su perrita Fiona, qué guapa y qué amable eres. ¡Siempre te recordare! Damián, señor alcalde, gracias por los “pines”, así mis hijos y yo tendremos siempre presente a Begijar. A mis vecinos, Casilda, Demetrio, Cati y Juanito, los recordaré con cariño, lo mismo a Catalina, sus hijos y nietos. Jamás olvidaré a la familia del bar Jardín, Manolo, disfruté mucho de tus conversaciones, te admiro y quiero mucho. A Pepe y Alfonso que me hicieron sentir como en mi propia casa ¡El mejor café del mundo! Además, Alfonso me va a cuidar a mis gatos, a los cuales dejo con el corazón roto, pero tranquila de que van a estar bien cuidados. ¡Gracias, Alfonso, de corazón! Aprovecho para agradecer a Lucía Cuevas y su marido, Pedro, que fueron los que me los regalaron, siempre tan amables. A todas las chicas de la asociación de mujeres: Seba, Joaquina, Paqui, etc, etc. Adela, ¿te acuerdas cuando me pusiste la peineta y la mantilla? ¡Qué arte! Gracias. Andrés y Manolita, siempre tuve cercanía por lo de la pintura, gracias por su afecto. Pedro, el Rey, tan cariñoso, me encantó conocerte. Miguel y Mariana, los llevo en mi corazón. Los chicos de la Oleícola San Francisco, Manolo y José, ¡buen trabajo! Y Gracias por su buen trato. Botija y familia, tan eficientes, gracias por su trabajo. Limones y Mariana, gracias amigos por hacer mi estancia agradable y entrañable. Pepín, qué bien que te conocí, nunca me olvidaré lo bueno que fuiste con la viejita, en el tren que se estropeó viniendo de Madrid, dice mucho de tu buena persona. Gracias por todo. Begíjar se me ha quedado anclada en el corazón. Gracias, Juani. Un abrazo a todos. Elena Talavera. Begíjar también te recordará siempre por tu carisma, tu continua sonrisa y tu gran amabilidad para con todos. Te hemos considerado como una más de nuestro pueblo y cada uno de nosotros tendrá un recuerdo para ti. Gracias a ti por tu cariño y por tu buen trabajo.

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Felicitación navideña Con este texto de María Luna Prados Soto Begíjar Informa felicita la Navidad a todos sus lectores. Y que de verdad la Navidad sea disfrutar de lo que tenemos con ilusión y mucho amor. Huele a navidad, a calor de hogar, a roscos fritos, a hojaldrinas de chocolate, a turron, a abrazos calentitos, a jerséis gordos, a bufandas de lana, a peleas con mi padre por ver quien come más bombones, a jugar con tus primos pequeños y hacerles llorar y reír al mismo tiempo, a mi abuela, a la tarta de tres chocolates de mi madre, a las meriendas con mi hermano, a las cestas de chuches de mis titas, a las charlas con mi tito Germán en la tienda y a las películas de Navidad en el sofá con mi madre. Y es que la Navidad no es eso que nos venden, sino eso que tienes a tu alrededor. Feliz Navidad a todos. Nuevos poemas de Antonio Martínez Calle El 22 de Septiembre se presentó en la Casa de la Cultura de Begíjar el libro de nuestro paisano Antonio Martínez Calle. El libro se titula "Nuevos Poemas” (De amores, sueños y recuerdos). No son unos poemas que tengan métrica y rima, como nos enseñaron en la escuela, pero tienen la calidez y la cercanía de quien refleja sus sentimientos: su añoranza del amigo que ya no está, de los padres que también se fueron, de la hija que creció pero su sonrisa le sigue alegrando, de la compañera de toda la vida, de los lugares donde estuvo, de los años quedan por venir, de ese Dios que no sabe si existe y de la Muerte que a todos nos espera. La presentación fue sencilla y emotiva, su hija Marcela lo presentó, su compañero presentó el libro y Antonio nos lo explicó y algunos de los integrantes del Grupo de teatro Ilusiones leímos la poesía que habíamos elegido. Para finalizar, un ratito de tertulia. No quiero acabar sin agradecer a Antonio Martínez que haya venido a traernos su libro y a "animaros" a todos a participar en los actos que se organizan en el pueblo, hay tiempo para todo, de hacer deporte, de ir misa, de ligar, y de asistir a charlas, actuaciones, presentaciones… Ana Soto Jiménez 10

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Begijenses lejos de su pueblo Mi historia la voy a centrar en una persona que el día 11 del 11 de 2018 ha salido en el periódico Jaén como noticia. ¡En primera página una paisana de Begíjar! La protagonista de mi escrito se llama Pepa del Moral López. Pepa es hija de una prima hermana de mi madre. Vivió en Begíjar, hasta que una desgracia los obligó a cambiar de pueblo. La casa, donde hasta entonces vivía junto con mi abuela y mi madre, se derrumbó. Esta desgracia hizo que su familia tuviera que dejar Begíjar por primera vez. Se trasladaron a Baeza donde vivieron tres años. Aunque estaban cerca de su pueblo, no era lo mismo. ¡Las raíces son las raíces! Como la situación económica en Andalucía no era muy buena, Cataluña fue su siguiente destino. Aquí dejó su tierra, sus costumbres, los recuerdos, la familia…Allí inició una vida nueva, conoció otras gentes y otras maneras de vivir. También allí fundó la familia que le da vida y la llena de orgullo. A pesar de que en Cataluña la situación era mejor que en Andalucía, había que trabajar duro para sacar la familia adelante y que todos tuvieran lo necesario. Todo el esfuerzo era poco si era para mejorar la situación familiar. Pepa del Moral López siendo casi una niña emigró de Begíjar acompañando a su familia con el sueño de la búsqueda de una estabilidad laboral para la familia. Al hilo de esto, os voy a contar una anécdota que me ocurrió hace unos años. Hice un libro familiar con fotos acompañadas de un texto. Me madre y hasta en la manera de hablar, me dijo. ¡Qué halago más grande para mí! Cuando estuvo en mi casa le enseñé las pocas faltaba la foto de mi abuela materna y buscando en los cajones de fotos antiguas encontré una donde estaba mi madre de pequeña con sus primas y otra persona que yo pensé que sería mi abuela por el gran parecido que tenía con mi madre, la recorté y fotos antiguas que yo tenía. También le mostré el mencionado libro y mi sorpresa fue cuando vio a su abuela Sebastiana en mi libro como abuela mía, le dio mucha alegría y a mí tristeza ¡Bueno, entre comillas! Acordamos en que su abuela podía ser la puse en mi libro como mi abuela. Mi trabajo estaba terminado y yo muy satisfecha con el resultado. Pasado un tiempo, Sonia, hija de Pepa del también la mía, eran tía y sobrina y por lo que mi madre contaba, eran una familia que se querían mucho y estaban muy unidas. Moral, la protagonista de este artículo, contactó conmigo a través de las redes sociales. Ella buscaba información de la familia del pueblo para El motivo de este pequeño artículo ha sido a raíz de salir en el periódico Jaén y se lo comenté a Juani para que lo pusiera en la revista de Begíjar completar su árbol genealógico. Las redes sociales, en esta ocasión, sirvieron para conocernos e intercambiar información. Ella tenía la ilusión de venir al pueblo con su madre. Así lo hizo hace un par de años y para mí fue Informa pero no le parecía bien copiárselo al periódico y me animó a que yo escribiera algo, y este es el resultado. Espero que os guste y hasta la próxima entrega, seguro que encontraré a alguien que lleve fuera de una satisfacción muy grande conocer a la familia de mi madre y más aún cuando Pepa me vio y me su pueblo más o menos los años que Pepa. dijo el gran parecido físico que tenía yo con mi Ana Prados Gallego. 11

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CONSTRUCCIÓN METÁLICA Papelería librería Al-Andalus Regalos de Navidad al-andalus_begijar@hotmail.com

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