Voces en el Fénix Nº 70 - "CONTRA VIENTO Y MAREA" - Salud

 

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Voces en el Fénix Nº 70 - "CONTRA VIENTO Y MAREA" - Salud

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ISSN 1853-8819 La revista del Plan Fénix año 8 número 70 Agosto 2018 Salud La concepción capitalista de la medicina solo podrá ser enfrentada por la profundización y el desarrollo de enfoques comunitarios apoyados por el poder político. Contra viento y marea

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sumario nagº7o0sto 2018 editorial La salud: un asunto de la política y de los pueblos Abraham Leonardo Gak Horacio Barri y José Escudero Salud colectiva. Problemas y propuestas. Epidemiología Comunitaria (EPICOM) 6 Horacio Barri y Norma Fernández Participación popular en salud. Epidemiología comunitaria 12 Gianni Tognoni Actualidad de la epidemiología comunitaria (EPICOM) en los escenarios globales 26 José Carlos Escudero Reflexiones sobre la construcción de poder político en el territorio por medio de la Epidemiología Comunitaria 34 Juan Canella De como una conducta racional en los medicamentos puede financiar la Epidemiología Comunitaria 40 Vida Kamkhagi y Osvaldo Saidon Grieta y subjetividad, una clínica 48 Débora Tajer El aborto como problema de salud pública 54 Daniel Gollán Gestionar la salud pública en un marco estructural desfavorable 60 Vicente De Gemmis Experiencias innovadoras en salud mental. Del zoo al arte: “Del invento a la herramienta” 66 Héctor Seia A cien años de la Reforma de 1918. La Reforma y otras cosas 72

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Autoridades de la Facultad de Ciencias Económicas Decano César Humberto Albornoz Vicedecano José Luis Franza Secretario General Gustavo Montanini Secretario Académico Pablo Rota Secretaria de Hacienda y Administración Carolina Alessandro Secretario de Investigación Adrián Ramos Secretario de Bienestar Estudiantil Marcelo Conti Secretario de Graduados Rubén Arena Secretario de Posgrado y Relaciones Institucionales Catalino Nuñez Secretario de Transferencia de Gestión Tecnológica Omar Quiroga Secretario de Relaciones Académicas Internacionales Humberto Luis Pérez Van Morlegan Secretaria de Doctorado y Posdoctorado Maria Teresa Casparri ISSN 1853-8819 Voces en el Fénix es una publicación del Plan Fénix ISSN 1853-8819 Registro de la propiedad intelectual en trámite. LA REVISTA DEL PLAN FÉNIX AÑO 8 NÚMERO 70 AGOSTO 2018 SALUD LA CONCEPCIÓN CAPITALISTA DE LA MEDICINA SOLO PODRÁ SER ENFRENTADA POR LA PROFUNDIZACIÓN Y EL DESARROLLO DE ENFOQUES COMUNITARIOS APOYADOS POR EL PODER POLÍTICO. CONTRA VIENTO Y MAREA Los artículos firmados expresan las opiniones de los autores y no reflejan necesariamente la opinión del Plan Fénix ni de la Universidad de Buenos Aires. Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas Claustro de Graduados Titulares Gabriela Verónica Russo Luis Alberto Cowes Rubén Arena María Jose Canals Claustro de Alumnos Titulares Mauro Roberto Sartori Carla Joana Kranevitter Antonio Benito Ambrune Ena Ailin Andrada Suplentes Roberto Darío Pons Daniel Roberto González Juan Manuel Oro Adrián Zappia Suplentes Julian Gabriel Leone Jonatan Rafael Barros, Antonella Cesare Ignacio David staff DIRECTOR Abraham L. Gak COMITE EDITORIAL Eduardo Basualdo Oscar Oszlak Fernando Porta Alejandro Rofman Ricardo Aronskind COORDINACIÓN TEMÁTICA Horacio Barri y José Carlos Escudero SECRETARIO DE REDACCIÓN María Sol Porta PRODUCCIÓN Paola Severino Erica Sermukslis Tomás Villar CORRECCIÓN Claudio M. Díaz DISEÑO EDITORIAL Martín Marpons Desarrollo y Diseño deL SITIO Leandro M. Rossotti Carlos Pissaco Córdoba 2122, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Teléfono 5285-6819. www.vocesenelfenix.com / voces@vocesenelfenix.com

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La salud: un asunto de la política y de los pueblos A ncestralmente, la concepción de salud implicaba actuar frente a la manifestación de la enfermedad. Esta premisa era generalizada, más allá de las distintas posiciones en relación con el grado de intervención que debía tener el Estado a la hora de satisfacer las necesidades de la comunidad. Con el avance del tiempo y los sucesivos cambios en la sociedad, la salud, al igual que la educación, pasó a ser considerada un derecho inalienable de todas las personas. El Estado tiene la responsabilidad absoluta e indelegable de cuidar las nece- sidades en salud de toda la población tanto en la atención médica como en la provisión de medicamentos, librándose del condicionamiento de los propugna- dores del mercado. Desde luego que, cuando se trata de elaborar políticas en salud, hay que tener en cuenta el avance explosivo del conocimiento científico y el desarrollo de concep- ciones que dan un lugar prioritario a la prevención como herramienta esencial al momento de implementar un sistema de salud integral. Ya no se trata de actuar a posteriori para minimizar los daños, sino de hacerlo de manera previa, para generar contextos en los que la salud sea una constante y la enfermedad, una excepción. La necesidad de ampliación de derechos y libertades vinculados a la salud hoy pone en primer plano la legalización del aborto seguro y gratuito que, más tem- prano que tarde, se incorporará a nuestra legislación porque ya es una deman- da popular masiva. La problemática de la salud mental y la concentración de la distribución de medicamentos requieren también un tratamiento urgente, de modo de estar a la altura de una sociedad que precisa de la intervención estatal para no padecer el abandono, la marginalidad y la exclusión de una vida plena. Dentro de la estructura económica desfavorable que hoy atravesamos, la resolu- ción de estos problemas se convierte en un hecho político. Como respuesta a las nuevas necesidades de la sociedad nacen distintas co- rrientes que intentan dar respuestas. Una de ellas es la epidemiología comu- nitaria, que busca introducir los saberes y prácticas de las comunidades en el abordaje sanitario. Tal como señala el Dr. Tognoni, estamos frente a un trabajo de articulación entre los saberes comunitarios hoy marginalizados y el conoci- miento técnico. En el planteo de este tema podemos enunciar las siguientes conclusiones: a) La atención de la salud pública es un tema político, en el que el Estado tiene una responsabilidad central e indelegable. b) Es indispensable la construcción de un sistema racional en la producción de medicamentos, que hoy podemos calificar como inaccesible para vastos secto- res y, en muchos casos, superabundantes e innecesarios para otros. c) La atención de la salud y la educación de todos quienes habitan nuestro país requiere la disposición de recursos que deben calificarse como una inversión imprescindible del gobierno de turno y no como un “gasto”, susceptible de ser objetado o disminuido. ABRAHAM LEONARDO GAK (DIRECTOR) 4 > www.vocesenelfenix.com

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Salud Colectiva. Problemas y Propuestas. EpidemiologÍa Comunitaria (EPICOM) El actual modelo de atención de la salud, dominante en esta etapa del capitalismo financiero, tiene como eje el tratamiento de las enfermedades más que el cuidado y la prevención. Desde la reflexión y la práctica, este número propone alternativas. por Horacio Barri. Médico. Diplomado en Salud Pública. Ex presidente de la Sociedad de Salud Pública de Córdoba. Miembro fundador y actual presidente del Movimiento por un Sistema Integral de Salud (MOSIS). Miembro fundador de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (ALAMES). Miembro fundador del Grupo Argentino por el Uso Racional del Medicamento (GAPURMED). Ex secretario de Salud de la Municipalidad de Córdoba por José Carlos Escudero. Médico sanitarista y sociólogo. Ex jefe de Estadísticas Vitales y de Salud de Argentina, ex investigador de OMS, ex Profesor Titular de las universidades Metropolitana (México), UN de Luján y UN de La Plata (Argentina). Convencional Nacional Constituyente (1994). Actualmente, Profesor Emérito y Consulto de UNLu, Profesor Extraordinario Consulto de UNLP 6 > www.vocesenelfenix.com

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Queremos resaltar la labor constante y de referencia del Seminario Permanente de Epidemiología Comunitaria, resultado de la colaboración de diversas instituciones de servicios de salud y académicas de la provincia de Córdoba, Argentina, y el Instituto de Investigaciones Farmacológicas “Mario Negri” de Milán, Italia. Agradecemos muy especialmente el incansable trabajo de Analía Sampaoli, Osvaldo Canelo, José Gasparini y Enrique Ventureira. L a salud individual y la Salud Colectiva configuran un campo de conocimiento amplísimo que va desde problemáticas puntuales que afectan a un solo individuo hasta los conflictos que resultan de un mundo globalizado epidemiológicamente y cada vez más vinculado por las cadenas de valor supranacionales del capitalismo financiero. Un ejemplo reciente es la condena por ecocidio a Bayer Monsanto dictada en La Haya por el Tribunal Permanente de los Pueblos, que ya está teniendo derivaciones en la Justicia legal internacional. Hace casi 40 años, para enfrentar esta situación, la OMS propuso un cambio paradigmático de modelo médico, al que llamó Atención Primaria de la Salud (APS), y convocó a los gobiernos de todo el mundo a adherirse. Significaba colocar el centro de las prioridades en la causalidad de los problemas que generan el desbalance en el proceso de salud/enfermedad y que tienen que ver con las condiciones y medio ambiente de vida y trabajo o no trabajo de las poblaciones. Esto es muy importante porque la lógica vigente hasta ese momento, priorizando el tratamiento de las enfermedades, ocultaba y desplazaba la causalidad. No se trata de ignorancia, sino que desde el Complejo Médico Industrial (productores de medicamentos y aparatología) y el Complejo Económico Financiero (aseguradoras privadas, gerenciadoras, etc.) se trabaja activamente para esta concepción, en función de su lógica de lucro. La concepción de la APS era revolucionaria sobre todo porque proponía facilitar la participación popular en los sistemas de salud, que hasta entonces eran manejados solo por “expertos” y, por lo tanto, alejados del padecimiento de los problemas concretos que viven las mayorías populares. Hoy, luego de 40 años, vemos que solamente se permitió la participación popular en algunas acciones y no en la discusión de las decisiones a tomar frente a los problemas de salud colectivos. Esto sucede porque el interés del poder financiero mundial es que el eje siga siendo el tratamiento de las enfermedades, que les permite usar cada vez más las mercancías que producen para tratarlas, en lugar de trabajar para su erradicación. Aún se la sigue llamando APS, pero ahora significa Atención Médica Primaria, o sea que lo único que conserva de la idea original es llevar la atención médica lo más cerca posible de los lugares de vida de la población. Una propaganda cada vez más sutil enfatiza sobre el progreso y la ciencia como su sostén, tratados como verdades absolutas. Esto ha llevado a algunos científicos a decir que “la medicina es una tecnicatura” porque no genera conocimiento sino que, en general, utiliza acríticamente lo que le propone el mercado, tanto para los diagnósticos como para los tratamientos. Y no hay quejas populares, no puede haberlas, pues el “conocimiento” aparece guardado bajo siete llaves por “expertos” y, sobre todo, protegido por el miedo a la muerte, a la que la medicina parece ser la única capaz de postergar. Para poder cambiar estos criterios hegemónicos se debería transitar por un camino de preguntas correctas: qué nos pasa; a causa de qué; qué podemos hacer sobre esas causas; hacerlo y medir el impacto de las acciones. Sería entonces cuando se 8 > por Horacio Barri y José Carlos Escudero

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Salud Colectiva. Problemas y Propuestas. EpidemiologÍa Comunitaria (EPICOM) > 9 transformaría la APS en Epidemiología Comunitaria. En este tercer número monográfico sobre Salud de Voces en el Fénix, los coordinadores individuales de los dos anteriores sobre el tema (7 y 41) hemos aunado nuestros esfuerzos. Ante una oferta potencial de problemáticas enorme, decidimos enfatizar la Epidemiología Comunitaria, para echar a volar el razonamiento en forma compartida, porque estos problemas que analizarán los autores no se solucionarán solo comprendiendo, sino también pensando en acciones transformadoras. El primer artículo, “Participación popular y Epidemiología Comunitaria”, de Norma Fernández y Horacio Barri, es una síntesis que aborda el tema desde la experiencia concreta en nuestro país durante estos últimos 25 años: cómo se fue configurando y con qué resultados y perspectivas. La EPICOM es el resultado de llevar adelante una visión novedosa: la epidemiología puede y debe ser abordada tanto en el ámbito comunitario como en el accionar de los trabajadores de la salud, que encontrarán así una repotencialización en el intercambio con la población. La tan mentada concientización no se logra solo con modelos racionales preestablecidos, sino con prácticas que atraviesen el cuerpo todo a través de la experiencia. “Actualidad de la EPICOM en los escenarios globales” pertenece a Gianni Tognoni, quien a finales de los años ’70 del siglo pasado fuera uno de los impulsores de la APS desde la OMS. Fue también uno de los primeros en reconocer que en la práctica se había transformado en otra cosa, y propuso la Epidemiología Comunitaria como alternativa superadora, trasladando el ob- Ante una oferta potencial de problemáticas enorme, decidimos enfatizar la Epidemiología Comunitaria, para echar a volar el razonamiento en forma compartida, porque estos problemas que analizarán los autores no se solucionarán solo comprendiendo, sino también pensando en acciones transformadoras.

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Si se usara una política científicamente racional en el uso de los medicamentos, se ahorraría tanto dinero como para implementar políticas basadas en la Epidemiología Comunitaria. servatorio epidemiológico desde los centros de gobierno a las comunidades, allí donde se producen y sufren los padecimientos… Ahora hace un balance de lo ocurrido con esa propuesta en el contexto de las últimas décadas, reflexionando que la experiencia combinada del trabajo en salud, derechos humanos y de los pueblos documenta uno de los vacíos más evidentes de la situación actual. Por su parte, José Carlos Escudero, en “Reflexiones sobre la construcción de poder político en el territorio por medio de la Epidemiología Comunitaria”, analiza los cambios y reacomodamientos territoriales que están ocurriendo y cuáles serían los posibles futuros escenarios en la salud mundial a partir de la transformación del capital productivo en otro esencialmente especulador. No escapa a este análisis el rol que cumplió el desplazamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de su papel rector de la salud mundial, por parte del Banco Mundial (BM) a partir de comienzos de la década de los ’80. Describe las dos estrategias actuales enfrentadas: la del capitalismo financiero volcado a la salud (CFVS) y la de los Movimientos Populares Contrahegemónicos (MPC) que reivindican la salud como un derecho humano no mercantil, entre los que coloca a los que reivindican y practican la EPICOM y a los que propone sumarse, haciendo además reflexiones sobre el “territorio”, en el cual se ejercen acciones de salud dentro de una estrategia de control espacial, que puede inclusive llegar a ejercerse en un contexto de defensa ante alguna agresión armada extranjera. “De cómo una conducta racional con los medicamentos puede financiar políticas basadas en la EPICOM” es el trabajo de Juan Canella, que analiza la perversión del mercado especulador en este esencial campo, con precios abusivos y Estados ausentes de su rol de regulación y control. La medicalización de la vida y la medicamentalización de la salud son los elementos centrales de esta estrategia que emplea la industria de los fármacos, destaca. Si se usara una política científicamente racional en el uso de los 1 0 > por Horacio Barri y José Carlos Escudero

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Salud Colectiva. Problemas y Propuestas. EpidemiologÍa Comunitaria (EPICOM) > 1 1 medicamentos, se ahorraría tanto dinero como para implementar políticas basadas en la Epidemiología Comunitaria. Historias de vida –en este preciso momento de espanto, confusión y zozobra en la sociedad argentina– se ven reflejadas en el trabajo de Vida Kamkhagi y Osvaldo Saidon, que titulan “Grieta y subjetividad, una clínica”. Es un análisis sobre las canalizaciones desafortunadas que hacen amplios sectores de la sociedad argentina ante la angustia y frustración que les provoca la pérdida del empleo en la restauración de proyectos neoliberales, junto a las consecuencias devastadoras en su salud psíquica y en sus vínculos provocadas por las políticas de penalización de la protesta social, con su carga de temor, frustración e impotencia. Débora Tajer toma un tema de notable actualidad al que ella viene dedicándose desde mucho antes que las calles fueran ocupadas por infinidad de mujeres: “El aborto como problema de salud pública”. Recorre este escenario que ahora emerge como un gran iceberg y compara otros contextos con el nuestro, identifica problemas tanto anteriores como actuales e imagina futuros posibles. El debate instalado con fuerza arrolladora por millones de ellas, jóvenes ante todo, acompañadas por sus antecesoras y por cada vez más hombres, se incorpora como una cuestión antipatriarcal, pero simultáneamente anticolonial y anticapitalista. En síntesis, es la construcción de legitimidad que arrastrará a esta actual y retrógrada legalidad. Como dice Débora, la cuestión se superará cuando comprendamos que no estamos hablando de problemas morales sino de falta de derechos. El ex secretario de Salud Comunitaria y luego ministro de Salud de la Nación en el último gobierno popular, Daniel Gollán, reflexiona sobre la gestión y la política, en su “Gestionar la Salud Pública en un marco estructural desfavorable”. No solo se trata de los marcos en los que funcionan cada uno de esos espacios, sino las dificultades que generan la extrema fragmentación y la creciente cantidad de actores con capacidad de decidir o incidir en su funcionamiento. Sobre todo, se refiere al mercado y su capacidad de manipulación cultural sobre el sentido común de las poblaciones, basado en el criterio de que lo prioritario pasa por los tratamientos y no por lo preventivo sobre lo causal. Lo que relata Vicente de Gemmis en “Experiencias innovadoras en Salud Mental, del Zoo al arte, del invento a la herramienta”, se refiere a la práctica de trabajar con niños y adolescentes con problemas emocionales que estaban alojados en hospitales psiquiátricos, para que “se cuidaran cuidando”: desarrollaron tareas como aprendices junto a los cuidadores de animales del Zoológico. Esto, que corresponde a una EPICOM espontánea, o sea algo que se sale de los parámetros admitidos por los saberes hegemónicos en salud, e incluye “teorizar sobre una práctica” como sintetizara el Dr. Fernando Ulloa, abordó una experiencia inédita que duró más de 20 años con resultados notables, hasta que las políticas del gobierno actual la destruyeron. Héctor Seia, en “A cien años de la Reforma de 1918. La Reforma y otras cosas”, nos brinda una situada reconstrucción de aquel entonces y de la conjunción de causales que llevaron a que sucediera ese hecho histórico, pero también analiza con lucidez si cien años después queda algo vivo de la Reforma en nuestro presente, o sólo quedó en el inerte pasado. Puede así discriminar en los elementos vivos que la reflejan, como el pensamiento crítico y teorías emancipadoras como la propia EPICOM. En el lapso de unas pocas décadas la salud se ha convertido en un área central para la formación de cadenas supranacionales de valorización para el capitalismo financiero. En todo el mundo el gasto relativo y absoluto en salud aumenta, especialmente su componente capital intensivo volcado al tratamiento de individuos enfermos, mientras relativamente se reduce el gasto mano de obra intensiva en prevención, contención y reparación. Los Estados nación, crecientemente limitados por inversiones, patentes, prioridades y políticas en salud que se determinan cada vez más supranacionalmente, tienen ante sí el desafío de reforzar su soberanía sanitaria.

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> 13 Surgida hace 25 años, la EPICOM propone un paradigma opuesto al que hoy impera. Los vínculos, el diálogo entre las poblaciones y los técnicos, y el empoderamiento de las comunidades para el sostenimiento del derecho a la salud. Participación Popular en Salud. Epidemiología comunitaria por Dr. Horacio Barri. Médico. Diplomado en Salud Pública. Ex presidente de la Sociedad de Salud Pública de Córdoba. Miembro fundador y actual presidente del Movimiento por un Sistema Integral de Salud (MOSIS). Miembro fundador de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (ALAMES). Miembro fundador del Grupo Argentino por el Uso Racional del Medicamento (GAPURMED). Ex secretario de Salud de la Municipalidad de Córdoba   por Lic. Norma Fernández. Licenciada en Letras y Cinematografía. Doctoranda en Antropología Visual. Docente e investigadora de Antropología en la Universidad Nacional de Córdoba. Consultora en Derechos Humanos. Periodista y documentalista

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Introducción Escribir sobre Epidemiología Comunitaria implica el reconocimiento inicial de que se trata de una disciplina muy reciente –unas dos décadas y media– y por lo tanto en gestación permanente. Es asumir que la escritura es colectiva, porque se basa en prácticas colectivas y en constante revisión. Es asumir que la investigación, también permanente, no parte solo de sus premisas teóricas, sino que estas son el sostén que la nutre y modifica, pero todo se confronta con la práctica que retroalimenta el pensamiento crítico como su columna vertebral. Es mencionar que hubo una historia previa de EPICOM en otros lugares del mundo y con otros nombres (no importa cómo se denominara si se realizó una tarea compartida con la población, determinando sus padecimientos y actuando sobre ellos) o con el propio. Por ejemplo, en Ecuador se realizó el Primer Manual sobre el tema, que nos permitió ordenar y sistematizar estas ideas y prácticas. Luego, y como necesidad de contar lo propio, aparecerán el de Argentina y posteriormente el de Bolivia. Es reconocer que lo que dijo un promotor de la salud, con educación primaria incompleta –“la EPICOM no se entiende porque es muy simple”–, es un comentario irónico a la academia que no aprueba lo que no surgió de sus entrañas, pero también es una verdad absoluta. Es nombrar a Gianni Tognoni como el primero que le dio nombre y apellido, con el peso de su enorme experiencia en el campo de la epidemiología, en una mirada superadora por parte de uno de los impulsores de la estrategia de Atención Primaria de la Salud. Es reconocer que es una historia que se cuenta al andar. Participación popular (Basado en “Protagonismo Solidario”, de Héctor Seia, Salud y Sociedad Nº 23. Año 1992) Siempre se participa, como siempre se comunica, incluso no participando o no comunicando (porque de ese modo se avala lo que otros hacen). La participación verdadera, solidaria, emancipadora, la que continúa en el tiempo, que es la que pretendemos, tiene una particularidad: comienza con un ¡no!, a lo que daña, perturba, altera. La “no participativa” es, por el contrario, aceptar o sentir “natural” lo que ocurre. Reiteramos: para que la participación sea emancipadora debe comenzar desde el propio espacio, desde el ¡no! a lo que nos afecta en el espacio o comunidad de la que formamos parte. Por ello, la participación no se da a partir solo de modelos racionales preestablecidos, o de programas impuestos, por más bienintencionados que sean. Porque como esos mecanismos no atraviesan al propio cuerpo ni se sienten parte de la propia realidad, se derrumban rápidamente, como todo lo puramente racional. Lo cual nos debería obligar a revisar qué queremos decir con “¡hay que concientizar!”. Hay una diferencia fundamental entre imaginar y vivenciar. Si ese ¡no! queda en uno, puede traducirse solo en indignación, depresión, pensar que nada se puede cambiar, etc., lo que inmoviliza y aísla. Por eso se debe tender a agruparse con otros en igual situación si se quiere avanzar en un proceso colectivo y autónomo, si se quiere pasar a acciones que transformen la realidad que nos afecta. Los grupos que así se van organizando, por las mismas razones expuestas, deben y pueden contactarse con otros grupos, formando una especie de racimo, con intercambio y aportes mutuos. Si no lo hacen, pueden ser soslayados del debate público por los grupos poderosos, o destruidos directamente si se los considera potencialmente peligrosos. Si el grupo prefiere quedarse solo, puede caer en el alternativismo y aislarse, no avanzar. Si se integra a una macroorganización (sea un partido, sindicato, gobierno, centro vecinal, asociación, federación, etc.), sin mantener en ese proceso sus particularidades, las que le dan identidad, deja de ser representativo de su realidad y por ende desaparece como tal. En síntesis, los individuos al socializarse en grupos no deben perder su individualidad, la que les permite ser creativos y pensantes y, por lo tanto, aportar al conjunto. A su vez los grupos, al 1 4 > por Horacio Barri y Norma Fernández

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Participación Popular en Salud. Epidemiología comunitaria > 1 5 unirse o articularse con otros, tampoco deben perder las suyas, lo que hace además que sus raíces los reconozcan como propios y los nutran. ¿Por qué participación popular en salud? ¿Porque es un derecho humano fundamental? ¿Para lograr mejores servicios asistenciales? ¿Para que el Estado se responsabilice de la salud de su población? Y tantas cosas por el estilo a las que uno puede responder que sí, porque son todas verdades/necesidades. Pero también hay que añadir “no solamente”, porque esas respuestas soslayan las causas de los padecimientos, o sea que son parte del problema, pero no su totalidad. Aclaramos: no hay salud y enfermedad como dos cuestiones separadas, existe un proceso de salud/enfermedad dinámico en el que incide la totalidad que forma el ambiente tanto natural como social. En esa interdependencia son un elemento determinante las relaciones humanas, tanto para tejer redes solidarias como para destruirlas cuando se juegan intereses de grupos de poder. Es aquí donde aparece la determinación social del proceso de salud/enfermedad. Actualmente, los grupos económicos que dominan el mercado lo hacen de una forma nunca vista en la historia de la humanidad, al punto de poner en riesgo la continuidad de la vida. Si no se analizan las particularidades de estos procesos no se los puede desarmar, y no resulta conveniente ni eficaz recurrir al estilo de cliché o al simplismo, que son fáciles de repetir pero que habilitan a que puedan desarmarnos uno a uno nuestros argumentos. Hoy los dueños del negocio de la enfermedad tienen multitud de profesionales de la interdisciplina que, con manipu- lación del lenguaje y sus sentidos, crean un relato “comprable” por las poblaciones, del que daremos ejemplos más adelante. Para entendernos: analicemos cuál es el pensamiento dominante o hegemónico en el campo de la salud, por lo tanto, el que comparte la inmensa mayoría. Se cree que la salud y la enfermedad son cuestiones separadas, atribuyéndose las enfermedades al destino, o a la culpabilidad de la víctima, o a cuestiones meramente biológicas, unicausales, donde ni lo social ni lo histórico tienen responsabilidad alguna y que, por lo tanto, requieren respuestas de los profesionales que se han preparado para ello: los llamados “de la salud”, que sin embargo están preparados para tratar las enfermedades, no para sostener o fomentar la salud. Estas respuestas no parten de las preguntas previas elementales –qué nos pasa, a causa de qué y qué podemos hacer para que no nos pase–, sino de la falsa afirmación que da por “natural” a las enfermedades, con el único interés puesto en cómo tratarlas. Y como siempre ocurre cuando esto pasa, eso solo favorece al que fabrica las “soluciones”: el complejo médico industrial (productores de medicamentos y aparatología) y el complejo económico financiero (dueños de prepagas y gerenciadoras), que manejan el perverso negocio de la enfermedad. Ambos complejos lógicamente no tienen ningún interés en que desaparezcan –ni siquiera disminuyan– las enfermedades. Los tres grandes actores de la sociedad capitalista en que vivimos son: el Pueblo, el Estado y el Mercado. Para enfrentar estas situaciones de las que hablamos, la participación de la comunidad junto a Estados populares es esencial, dado que estos se enfrentan a necesidades urgentes de la población en forma de servicios adecuados y se dan de bruces con el hecho de que es el Mercado quien pone las reglas del juego: precios, calidad, provisión o no de los productos, etcétera. Son o deben ser, entonces, socios solidarios en esta lucha desigual. El Estado, proveyendo todo lo posible en cuanto a la atención de las necesidades, pero facilitando la participación protagónica y solidaria de la población. Sobre todo en la búsqueda compartida de las causalidades, que en general suelen estar en las condiciones y medio ambiente de vida y trabajo –o no trabajo– de las poblaciones. La sinergia que provoca la relación pueblo/gobierno suele ser contradictoria pero no necesariamente antagónica si la resolvemos adecuadamente. La dificultad está en que mientras la comunidad necesita investigar sus problemas a partir de la lógica de lo necesario (lo que realmente puede solucionarlos, atacando las causas), el Estado practica la lógica de lo posible, urgido por atender las demandas rápidamente, sin tiempo para profundizar en las razones de los problemas para poder prevenirlos. Luego retomaremos este análisis y las posibilidades prácticas, pero antes debemos detenernos en la lógica del Mercado en el campo de la salud, porque no podríamos seguir avanzando si no conocemos cómo actúa este tercer actor, dada la gravedad que esto plantea a la vida en su conjunto.

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