Nº 40 HORIZONTE DE LETRAS

 

Embed or link this publication

Description

Revista digital de creación literaria

Popular Pages


p. 1

#40 Revista digital de Revista digitEadlitdaedCarcperaoecrai:ócnióLnitleirtaerriaaria Sumario Nuestros socios (pág. 4) Relato (pág. 4) Micro-relato (pág. 19) Opinión (pág. 20) Reseña literaria (pág. 24) Haiku (pág. 26) Poesía (pág. 28) ENnutersetvroisstRcaeollaaatblooe(prsaácdgro. i4rte0o)sr(pág. 40) argentinoPoEesdíau(paárgd. 4o6)Dalter, poeta, invOEnepsisnatiyóiognha(pidsátogó.rri5c8co)u(Plátgu. r5a2)l y Ednitfruevsiostrasd(epálga. p60o)esía laEtnintroevaismtaes:ricana. Michou Pourtalé Eva Mª Medina Editada por Editada por: EJEMPLAR GRATUITO ©: Revista "Horizonte de Letras". Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 La Revista "Horizonte de Letras" no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. Julio/Agosto 2018

[close]

p. 2

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 2 ©: Revista “Horizonte de Letras” Editada por: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 Dirección: Enrique Eloy de Nicolás Evaluación: Rafael Gálvez Enrique Eloy de Nicolás Ignacio León Fernando J.Baró Maquetación y coordinación: Enrique Eloy de Nicolás Patrocina: Para contactar con nuestra asociación: https://alfareroslenguajea.wixsite.com/alfareroslenguaje alfareroslenguaje.ane@gmail.com Para suscripciones y colaboraciones literarias: www.horizonte-de-letras.webnode.es horizontedeletras@gmail.com www.compraventacoleccion.com __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 3

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 Fundada en 2009 por Enrique Eloy de Nicolás SUMARIO NUESTROS SOCIOS (Pág. 4) RELATO “Alba de piedra”, de Rafa Gálvez “Sin aliento”, de Santiago Pescador “Trizas”, de Santiago J. Miranda “Calatrava 17”, de Fernando J. Baró “Perros sin calles (continuación)”, de Angelina Zapata MICRO-RELATO “El crimen del cura”, de Matilde Gonzálvez “El santurrón de la Biblia”, de Ignacio León RESEÑA LITERARIA ”María, la Bienllevá”, de Carmen García Rodríguez Alonso A. Reseña realizada por Enrique Eloy de Nicolás POESÍA Poemas, de María José Calderón NUESTROS COLABORADORES (Pág. 35) RELATO “Nunca fui un héroe”, de Juan Antonio Herdi “La rama caída”, de Antonio Sanz Fadrique POESÍA Poemas, de David González Sonetos del libro “Viajando en clásicos versos hacia lo contemporáneo”, de Ricardo Muñoz Poemas, del libro “Elogio al poeta”, de Miguel Ángel Serrano Escalada Poemas, de Yoyita Margarita Poemas, de Consuelo Rodríguez Poemas, de Javier Úbeda Ibáñez OPINIÓN “Convivencia sociedad actual y deporte”, de Aurora Varela ENSAYO HISTÓRICO “Movimientos Centrífugos en España. La Masonería y los procesos secesionistas de América”, de Cesáreo Jarabo Jordán RESEÑA LITERARIA “La Luna huele a lavanda”, de María José Voltés. Reseña realizada por Sonia Yáñez Calvo ENTREVISTA (Pág. 79) Eduardo Dalter. Realizada por Rolando Revagliatti 3 AMPLIACIÓN DEL PLAZO PARA RECEPCIÓN DE TEXTOS (Pág. 89) Convocatoria para próxima antología: “ARCANUM FABULIS” __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 4

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 4 Nuestros socios ________________________________________R__el_a_t_o_s _y_c_a_ll_e_ja_s_d__el_M__a_d_r_id__m_i_s_te_r_i_o_so___________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 5

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 5 Rafael Gálvez Olmo nace en Madrid en 1940. En el 55 trabaja ya para una Agencia de Publicidad en la que llega a ser uno de sus creativos gráficos durante más de cuarenta años. En el 58 le hacen su primera entrevista y ve publicado su primer relato en una revista “de academia”. Escribió desde muy joven y, motivado por esa inquietud se ha relacionado toda su vida con otros amantes de la literatura, por lo que le llevó a ingresar en la recién creada Agrupación Hispana de Escritores, donde fue director técnico de la publicación “Autores Lectores”, que él mismo confeccionó y modernizó durante el tiempo que perteneció a ella, publicando varios relatos (con seudónimo de Sinhué), en dicha revista, a finales de los 60 y principios de los 70. Un largo período de intenso trabajo en su profesión de creativo publicitario, le apartó del mundo literario, aunque no dejó de escribir hasta que, llegado su “relax laboral”, contactó con un grupo de jóvenes escritores con los que creó “La Voz de Ondarreta”, un periódico local (en Alcorcón), de una calidad literaria excepcional, pero de una vida muy efímera por cuestiones muy largas de exponer. Más estos mismos autores (amigos), deseaban seguir juntos escribiendo, culminando con la fundación de la ASOCIACIÓN CULTURALEDITORIAL VERBO AZUL, (en Alcorcón). Ha publicado diversos artículos y relatos en periódicos provinciales, y varios libros y relatos cortos en las diversas publicaciones de esta Editorial. Ha recibido varios premios literarios, así como en arte gráfico y fotografía. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 6

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 ALBA DE PIEDRA La brisa era extremadamente fresca aquella noche de San Juan, pero a mí me venía de perlas; lo mejor que podía recetar a mi cuerpo serrano para despejarme de un día que había resultado demasiado largo, por lo que regresé andando, (no debía conducir... ¡VIVE!), a pesar de la larga tirada que me distanciaba de la calle San Pedro, en pleno centro del casco antiguo de la ciudad. Habíamos celebrado el catorce aniversario del periódico EL DIA de CUENCA, en el cual aporto mi pequeño óbolo literario, y lo cierto es que el festejo había sido a lo grande, como se suele hacer cuando se quiere hacerlo. Tenía el estómago a rebosar y la cabeza como una moto, con resonancias que sobrepasaban todo decibelio autorizado. Y quede constancia de que sólo me limité a probar unos zarajos; comer un buen pedazo, (eso sí), de cordero a la caldereta, que estaba sabrosísimo y me priva cantidad, y pasé, con dolor, de truchas y cangrejos, (de vicio también), y de algunas otras especialidades, a cual más sabrosa, que se exhibían sobre las mesas. Por supuesto que, para pasar todo lo que tragué, necesité regar mi garganta con los mejores caldos que encontré, habiéndolos en cantidad, y todos exquisitos, por lo que no hice ascos al pasar del blanco de Horcajo al clarete de Tarancón, probando también el rosado y el tinto rojizo de Motilla y Mota respectivamente. A los postres repetí de alajú y, entre sorbito y sorbito de un cafelito, me tomé mi copita de resolí (riquísimo, oye), y la de Jóse, mi amigo y compañero de al lado, cuando se despistó. Como bien había supuesto, la larga caminata me dejó tan nuevo que despertó en mí esa sed ardiente de quien nunca se ve harto, y también una imperiosa necesidad: me estaba haciendo pis. Decidí entonces entrar en el pub de la planta baja del mismo edificio donde resido. Así fue como me fijé en él, pues el “Joni” y el “Flaco” no me hicieron el menor caso, al solicitar una penúltima copa, ni por tercera vez, ya que, absortos, cuchicheaban entre sí con los ojos clavados en algo que se encontraba a mi espalda. Lo vi, lo reconocí y lo recordé. ¡No podía ocurrir de nuevo! ¡No debía suceder! Sentí hielo escurriéndose por mi nuca, y cuando bajé del taburete me temblaron las piernas, pero tenía que hacerlo; al fin, éramos familia y colegas de otros tiempos mejores. –Hola, Ben –dije cuando estuve a su lado. Y él, pausadamente, levantó la cabeza y me saludó como si acabáramos de vernos el día anterior. –Hola Fede; te estaba esperando mientras repasaba estos recuerdos. Me los ofreció y comprobé con asombro, y un tanto asustado, que no eran si no folios amarillentos en los que alguna vez, hacía mucho tiempo, escribimos poemas de amor a nadie... o quizá a todas. “...Ardo de amores sin ti...”, (leí en una primera página, y ya recordé todo el poema). ¡Dios! ¿De dónde regresaba mi amigo? Me dejé caer en una silla, a su lado, y encubrí mi angustia entre aquellas hojas con olor añejo. Releí alguna otra línea: “...la brisa suave que acaricia tu cuerpo...” Pensamientos antiguos escritos sobre papeles viejos para amores soñados que nunca existieron. Pasé la mano por mi rostro tratando de limpiar el sudor que le cubría, y, sobre todo, borrar la imagen de la persona que se hallaba frente a mí pues mi razón se negaba a tomarla como real. Sin embargo, cuando descubrí mis ojos y le vi mirándome fijamente... –¿A qué has venido? –Era lo único que podía decir. Ben me miró largamente. Creo que buscaba la contestación apropiada mientras me estudiaba, tratando, quizá, de reconocer en mí al amigo que nunca le había fallado. –Me ha llevado mucho tiempo descubrirlo, pero lo he conseguido. –Una pausa para temples de acero–. Hoy es el día... Vengo a llevarme a Alba si estoy equivocado. Si no es así, me quedaré con ella. Y el hijo de su madre me lo soltó así y se quedó tan fresco. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. 6

[close]

p. 7

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 Era más de lo que esperaba. Aquello significaba remover viejos temores que con los años había logrado olvidar. Gracias a que aún mantenía la mano sobre mi boca, no se escuchó el estertor agónico que expulsé, pero, a cambio, mis ojos rebosaban, en lágrimas, toda la angustia que me consumía. Nuestros ojos se encontraron, y aquella mirada firme, intensa, suplicante también, me pedía recordar... y, al poco, rememoramos juntos una y mil aventuras. Años apoteósicos en los que nuestra juventud nos permitía todo aquello que quisiéramos realizar. Asombrosamente, Ben parecía llegar a mis íntimos pensamientos antes de yo concretarlos, y así, me sorprendía una y otra vez con respuestas tan categóricas como: –Sí: aquella era Ethel. Fue en Alarcón, el día de San Sebastián, ¿te acuerdas? –Claro –contestaba yo a carcajadas–. Al final la “jodía” alemana se nos llevó el tambor... –Sí, pero a cambio nos regaló sus bragas... y nos dejó mirar mientras se las quitaba... –Más risas a dúo, con ganas. ¿Recuerdas?, repetíamos a cada instante sólo con la mirada, y el otro relataba la anécdota y el buen hacer de aquellas noches fantásticas y maravillosas. Así repasamos feria a feria, fiesta tras fiesta, la incomparable tierra en que habíamos nacido y de la que disfrutamos a tope en los tiempos gloriosos en que estuvimos juntos. Estábamos ebrios de recuerdos. Saltábamos de la suntuosa Semana Santa de Cuenca, con su extraordinaria Semana de Música Religiosa, que repetíamos año tras año, a sus Carnavales, o a los de San Clemente, y volvíamos a la evocación de allí mismo, en la fiesta de Pentecostés, en la que se subastan... –Yo pujé hasta sesenta mil, ¡qué pasada! –Nos reímos más. Era una cifra muy baja por entonces, pero muy alta para nosotros. Casi le pegué, pero no había problema. Muchísimos congregantes más estaban dispuestos a ofrecer cantidades muy superiores para tener el privilegio de llevar las andas. Nuestro regocijo nos llevó a un nuevo lugar: Belmonte; a su San Bartolomé, que, entre toros y feria, dura la fiesta casi una semana. ¡La ostia, tío!, ¡qué días!... Del último ya no nos quedaba recuerdo alguno ni al siguiente día. Luego, otra chispa química en nuestra mirada, (todo era maravillosos hasta aquél momento), y vivimos el “baile del galopeo” en las fiestas de Santa Quiteria, en Huete, en la que galopeamos, ambos dos, todo lo que aguantaron nuestros bodys. Y así, tras inmortalizar mil historias de todos (en todos), nuestros pueblos, en cada una de sus fiestas, con nuestra incombustible juventud, Ben desenterró el día de Tragacete. Era junio; San Juan, el día de la “Enramada”, en la que el festejo ronda alrededor de los jóvenes reclutas. No hay que reseñar que mi primo y yo estábamos en la misma situación que otros muchos de la comarca, por lo que acudimos a los festejos para ponernos hasta el culo. Y nos pusimos. Y sobre las seis de la madrugada decidimos volver, (como pudiéramos), sobre nuestra moto de 250 cc. ¡Y fue a mí a quien se le ocurrió pasarnos por la Ciudad Encantada para verla amanecer! Nunca me arrepentiré lo suficiente. –Estás más borracho que yo, –comentó Ben a mi espalda–, pero tira si puedes, así nos despejaremos un poco. No la habíamos visto de noche, y yo no esperaba cambio alguno en el entorno, más cuando observé a mi primo... Quedó absorto desde el primer instante, tanto, que pensé en el desenlace lógico tras una larga noche de alcohol; pero no; fue coherente en todo momento, (si puede describirse así), pues saludó, como en cien visitas anteriores, a todos sus amigos de piedra, a los que había bautizado, con nombres muy particulares, en anteriores ocasiones. Saltamos, brincamos y jugamos al escondite entre aquellas calizas en un mundo que se nos presentaba virgen. Luego, muy poco después, el cielo comenzó a clarear, y, ratito más, el primer rayo solar rozaba las primeras construcciones y esculturas de aquel pueblo fantasmal. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. 7

[close]

p. 8

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 Y entonces fue cuando el sol acarició aquella singular figura, y Ben, quieto como otra más, la miró con sus grandes ojos y pronunció, señalando: –Alba... Y yo también, por unos segundos, vi lo que él contemplaba. La diferencia estribó en que Ben se ilusionó con aquella extraordinaria imagen, y yo no, pero durante una docena de días me hizo acompañarle para ver el amanecer sobre aquella roca. Nunca volvió a repetirse la visión. Yo me harté y mi amigo prosiguió, en soledad, sus visitas... hasta que se lo llevaron. No volví a verle más, aunque me llegaron noticias sobre una cierta enfermedad. Y ahora, después de un tiempo en el que había logrado, si no extinguir, ahogar los recuerdos, aparecía de nuevo dispuesto a reiniciar el problema. Le observé un gesto grave mientras decía con decisión: –No fue un sueño, Fede –atajó mi protesta–; fue real, tú lo sabes... y me está esperando. –Se levantó al momento. Yo hice lo mismo, asustado, por reflejo–. Necesito que me lleves. No era un ruego; tampoco una orden. Era la súplica de un amigo, y no podía negarme; no debía. Salimos del local. Su coche estaba en la Plaza Mayor y teníamos toda la calle por delante, y, mientras la recorríamos, observé cómo su mirada acariciaba aquellos edificios de balconadas y vidrieras que le traerían recuerdos de tiempos inolvidables. –Allí vivía Virgi. –Señaló un gran ventanal de un segundo piso. Sí, contesté para mí. Era preciosa y divertida. Se casó y se marchó, como todos los amigos de entonces. Ya en el coche recorrimos el camino en silencio. Cada uno con sus pensamientos. Yo asustado, temiendo lo que nos esperaba. Solamente tomé conciencia de donde me hallaba cuando cruzamos por delante del Tormo Alto, nuestro gigante guardián, que no dejó de vigilarnos como si temiera una desgracia. Yo tampoco quería imaginar un desenlace, y temblaba ante lo que podríamos encontrar al final de aquella insensata aventura. Ben, (visto y no visto), corrió entre aquellas piedras calizas y fantasmales. Esta vez no tiró de la trompa al Elefante, ni acarició la nariz del Rostro del Hombre; tampoco patinó sobre el Mar de Piedra, ni besó a Julieta, (ni a su Romeo), cosas que tantas veces realizó. Esta vez corrió derecho hacia el punto que conocía profundamente bien. Se detuvo delante de la figura y la observó durante unos segundos. Luego volvió la mirada a su espalda, al sur. El sol dibujaba su primer arco en el horizonte, y Ben dividió, segundo a segundo, su tiempo... entre sueño y realidad. La luz rompió su primer rayo sobre la piedra gema que refulgió con mil colores. Entonces, Ben se acercó a mí, me echó los brazos al hombro y apretó fuerte, muy fuerte. Me besó en la cara y, bajito, le oí decir en mi oído: –Te quiero. No me olvides. Cuando se separó, vi unas lágrimas en sus ojos. Los míos eran afluentes del Huécar. Se volvió; vi su espalda, y delante de él... a Alba. Alba comenzaba a recibir la fuente solar que le daría vida; ella me miró directamente y parecía confortarme. Mi amigo se dirigió a la piedra y se encaramó sobre su rodilla. Desde allí me hizo un saludo con la mano. Luego se ayudó del otro pie y subió hasta abrazarse al regazo que Alba tenía preparado para él. El sol subió otro grado. Todo se movió como si tuviera vida. Cuando logré sobreponerme, la luz iluminaba, radiante, las figuras fundidas en una. Luego, en segundos, irisaron y me pareció que comenzaban a difuminarse, sin embargo, llegué a ver el beso que fundía sangre y cal en la unión íntima de los dos amantes. Me acerqué y toqué aquella roca. Estaba caliente y palpitaba. Luego, la figura amarilleó y poco a poco se fundió para formar un sólo bloque. Alba había desaparecido y mi amigo tampoco estaba en ninguna parte. 8 __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 9

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 En días posteriores, quizá, cualquier otro visitante asiduo a este bello rincón encantado, pudiera notar alguna modificación de la mágica piedra, pero, pensaría, estoy seguro, en la constante erosión de aquellas calizas. Sólo yo conozco la verdad, e incluso sólo yo tengo el conocimiento de cuándo puedo volver a ver a mi amigo... en aquella piedra... al alba... 9 1998 Finalista en el II Premio HOZ DEL HUECAR de CUENCA __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 10

“Horizonte de Letras” Nº 40 Fernando Rodríguez García Nací en Ceuta el 10 de enero de 1940. Al año siguiente mi familia, como muchas otras, salió de la ciudad y se fue a Tánger, que por aquellos días era Zona Internacional y ofrecía más oportunidades de trabajo. Desde muy pequeño mi hermano mayor me inculcó la pasión por la lectura. Cursé todos mis estudios en colegios franceses hasta 1957 fecha en la que terminé el bachillerato, pero una vez más mi familia volvió a emigrar. En el Reino de Marruecos ya no había futuro para nosotros. Esta vez nos fuimos más lejos, “saltamos el charco” y llegamos a Venezuela. Compaginando el trabajo con mis estudios me formé como técnico en sistemas de refrigeración y climatización. En el 65 hice un curso de seis meses en los Estados Unidos, donde conseguí una oportunidad de trabajo como ingeniero de ventas que me llevó a viajar por todo Sur América y el Caribe. El año de 1969 ya casado y con una hija recién nacida, fui trasladado a Rio de Janeiro. En 1970 regresé con mi familia a Venezuela donde residimos hasta 1987, fecha en la que decidimos, muy oportunamente, dar por terminada la aventura americana y volver a España. En España trabajé hasta el año 2005, cuando decidí jubilarme. Dicen que nadie es profeta en su tierra. Entonces mis hobbies eran la lectura, la pintura al óleo y el dibujo a tinta china. Durante la crisis económica de 1993 me interesé por el mundo esotérico y como terapia comencé a escribir un diario con mis propias experiencias. Está visto que para los artistas, el dolor siempre actúa como detonante. La recopilación de todos mis apuntes me condujo a escribir varios relatos cortos y mi primera novela de ficción y esoterismo, titulada “Viaje por el mundo de las esferas”. Entre los años 2013-14, hice dos cursos en la Universidad Popular del Buero Vallejo, en Alcorcón, con el profesor Juan Carlos Jiménez. El primero fue de escritura creativa y el segundo un Taller de Cuentos. Hace cinco años que colaboro con la revista del Centro de Mayores de Alcorcón, donde llevo la coordinación de todos los redactores, escribo el editorial, una sección de crítica literaria, reportajes varios y cuentos. El año 2012, mi relato breve titulado “Claveles de sangre”, obtuvo el 4º premio del Certamen organizado por la Comunidad de Madrid para mayores escritores. El año 2016, mi cuento titulado “Maragato”, ganó la Mención Especial en el mismo certamen para mayores. Para finalizar acabo de presentar el día 20 de enero de este año mi novela “Huellas en la arena” que, inspirada en mis viajes, cuenta la vida de un emigrante español (1940), sus aventuras y desventuras por medio mundo y finalmente, su regreso a la patria. Esta novela la he firmado con mi seudónimo “Santiago Pescador”. Julio-Agosto 2018 10 __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 11

“Horizonte de Letras” Nº 40 SIN ALIENTO Santiago Pescador Julio-Agosto 2018 11 Julia pasó por la marca de los 10 kilómetros a buen ritmo. Miró su cronómetro de pulsera, unos números parpadeantes indicaban el lo que jamás había sentido en las noches de juerga, donde al final, todos terminaban ebrios, con los sentidos embotados y tiempo transcurrido desde la salida. Iba bien, la carrera apenas había comenzado, tenía que embrutecidos. Desde que comenzó a entrenar a diario Julia dosificar sus fuerzas. El ritmo de sus zancadas y su respiración iban acompasados. En su mente solo había un propósito, cruzar la había dejado de salir de noche con la pandilla. No estaba dispuesta a seguir con los vicios que tanto motivaban a su antigua pareja. meta. En un punto de avituallamiento cogió una Estaban a punto de pasar por la marca de los 30 kilómetros. A esta marca los corredores le botella de agua mineral. Lo hacía cada cinco kilómetros, era fundamental mantenerse bien llaman “el muro”. A partir de aquí es cuando comienza la verdadera Maratón. Sus hidratada. A finales de abril las temperaturas entrenamientos más fuertes no pasaban nunca eran más cálidas y tenía que beber y tomar de los 30 kilómetros y así lo hacían todos. De algún bocado energético. Son cosas que se aquí en adelante Julia entraría en terreno aprenden a fuerza de entrenar diariamente. Julia había decidido entrar en el mundo de las desconocido, era el mundo de los calambres, los pinchazos los tirones musculares y los carreras pedestres ocho meses atrás, cuando desvanecimientos. Las piernas pesaban, los comprendió que su vida era demasiado músculos se agotaban, todo su cuerpo estaría sedentaria, además en el trabajo ella pasaba demasiadas horas sentada delante del al límite de sus fuerzas. Solo su mente podría llevarla hasta la meta. Los débiles de mente ordenador. Atrás había quedado su inquieta sucumbían, los fuertes tenían la posibilidad adolescencia, los trasnochos, el alcohol, el de llegar. A Julia le costaba trabajo seguir el tabaco y otras cosas a las que entonces ella ritmo de la corredora con el dorsal 115. El concedía poca importancia. Los participantes menos preparados agotamiento y el sufrimiento se reflejaban en su rostro. comenzaron a quedar rezagados. La masa ─ ¡Animo, bonita, tú si puedes! − Le dijo, multitudinaria de corredores que inició la jadeante, el dorsal 115. carrera se había transformado en una ─ ¡Jo! Estoy al límite. larguísima, colorida y serpenteante hilera que ─ ¡Aguanta firme! − El 115 tenía más fondo y se movía por la ciudad. Pasaron por la marca mantenía el ritmo de carrera. de los 20 kilómetros, los músculos estaban Dos kilómetros más adelante Julia trastabilló ahora a pleno rendimiento. El dorsal 115, una y comenzó a cojear. El 115 la sujetó para que joven y atractiva morena de pelo corto no cayese. Dos jóvenes paramédicos parecía llevar un ritmo holgado y ella decidió voluntarios, con petos identificativos salieron colocarse tras ella. Tená un bonito trasero. A de inmediato en auxilio de la corredora. El Julia le pareció que sería una buena liebre a dorsal 115 la dejó en sus manos expertas. seguir. En invierno, cuando tenía que entrenar con temperaturas gélidas, cuando ─ Por mí no te detengas ¡Sigue corriendo! ─ Te espero en la meta. sufría dolorosas lesiones por no haber Los voluntarios le rociaron los gemelos de la calentado suficientemente los músculos, ahí pierna derecha con réflex, la masajearon, le era cuando se veía el verdadero espíritu de dieron a tomar varios tragos de bebida sacrificio del corredor. El 31 de diciembre, Julia había presenciado la San Silvestre isotónica. Julia se recuperó. Ya estaba lista para seguir tras la estela del dorsal 115 cuya Vallecana y quedó fascinada por el esfuerzo figura se alejaba y perdía más adelante entre de los corredores, la camaradería y el otros corredores. Por un momento Julia se ambiente festivo que reinaba en el evento. Allí Julia sintió más empatía hacia los demás de sintió sola, sola frente a este reto que ella se __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 12

“Horizonte de Letras” Nº 40 había buscado, la meta. Julia apretó los dientes y se lanzó de nuevo al asfalto. ─ ¡Tengo que llegar a esa meta! Tengo que cruzarla, tengo que batirla. De lo contrario de nada habría servido el esfuerzo realizado hasta ahora. La venceré igual que he vencido otras dificultades, otras pruebas que me ha impuesto la vida. Julia continuó la carrera. Ya no tenía el ritmo que llevaba cuando corría junto al dorsal 115. Recordaba la mirada franca de sus ojos marrones. Cómo le apretó con energía el brazo antes de dejarla. Te espero en la meta, le dijo. No estaba sola, no. Faltaban menos de ocho kilómetros y Julia parecía correr por inercia. De aquí en adelante el camino sería una larga y empinada subida coronada por un rellano donde estaba situada la meta, justo entre dos antiguas columnas cubiertas de hiedra. Solo la voluntad la mantenía erguida. Algunos corredores comenzaron a adelantarla. A cuatro kilómetros para la meta, Julia volvió a sentir otro calambre en la misma pierna. Cojeando se dirigió hacia otro equipo de paramédicos que la atendieron de inmediato. A ambos lados de la carreta había una gran cantidad de espectadores, aficionados y curiosos que deseaban ver a los corredores en el momento cumbre de la carrera, la llegada. Los voluntarios sometieron a Julia al mismo tratamiento, pero esta vez el resultado no fue tan efectivo como la primera vez. Sus fuerzas se habían vaciado, tenía las piernas entumecidas, la respiración entrecortada y el ritmo cardíaco como un caballo desbocado. ─ ¿Es tu primera Maratón? − Le preguntó el paramédico. ─ Sí. Julio-Agosto 2018 ─ Tómatelo con calma, solo trata de llegar ¿Vale? ─ Vale. Julia se lanzó de nuevo a la carrera entre gritos de ánimo de los aficionados. Pero ella no oyó nada, con la vista puesta en un punto perdido de la carretera solo escuchaba su propia voz interior. ¡Corre, corre, ya falta menos, ahora puedes ver la meta! Julia, casi andando, cruzó la meta, agotada. Tras la línea de llegada había mucha gente, organizadores, voluntarios, reporteros y otros corredores que ya habían llegado. Sin saber cómo fue a parar a los brazos de la joven con el dorsal 115 que la estaba esperando. Se abrazaron, se felicitaron en una sublime demostración de camaradería. Había conquistado esta meta, ahora le quedaban otras metas por hoyar. Tres días más tarde Julia estaba cenando en la intimidad de su hogar, recuperándose del tremendo desgaste físico que había sufrido. Pese a ello, Julia ya estaba pensando en comenzar a entrenar de nuevo. Tenía que prepararse mejor para la próxima carrera. En la cadena de música sonaba un disco de música celta, unas velas aromáticas perfumaban el ambiente con un suave olor a vainilla. En ese momento sonó el timbre de la puerta y Julia acudió para abrirla. En el umbral apareció la figura de una joven alta, de contextura atlética y fibrosa. Sus grandes ojos marrones ofrecían una mirada franca y alegre, llena de vida. ─ Buenas tardes. ¿Interrumpo?− Dijo la voz acariciadora del dorsal 115. ─ ¡Amanda! ¡Qué alegría! Pasa…pasa… Julia la recibió con un abrazo, luego Amanda la tomó a ella por la cintura y la atrajo hacia su cuerpo. La puerta se cerró tras ellas. 12 Fernando Rodríguez García Taller de cuentos 15-05-2014 __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 13

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 Santiago J. Miranda Jovellar nació en Zaragoza en una mañana de nieve que cubría de blanco las calles de la ciudad, un 2 de diciembre de 1959. Allí se crió, estudió y cursó la carrera de Magisterio en la rama de filología inglesa, finalizando la carrera en 1982, en pleno servicio militar. Trabajó en enseñanza concertada, privada y pública durante 25 años. Comenzó a escribir muy joven, pero durante diversos traslados de domicilio, se perdieron sus primeros textos, lo cual aún lamenta todavía. Al tiempo de residir en Alcorcón, pasó a formar parte de un grupo de amigos escritores, con los cuales cofundó la Asociación Editorial Verbo Azul. Actualmente se encuentra en otra asociación nueva, creada por el núcleo de aquellos creadores, cuyo nombre es Alfareros del Lenguaje y que edita la presente revista. El autor también posee un blog de reciente creación, llamado EON1930. Santiago cultiva el relato corto y la poesía, con algunos títulos como “EGO”, “Blue man”; Burbuja”; Barro I y Barro II; “Fuego”; sin olvidar el libro homenaje a su progenitor: “Mi padre y yo”. 13 TRIZAS 1-IV-18 Copiado de Pinterest: “Cuando llueva busca Arco Iris. Cuando esté oscuro busca las estrellas.” Estoy comenzando el día TRANQUILO en la cocina... aparece mi madre por sorpresa, diciendo no sé qué de las pastillas e incongruencias... ¡bah! 15.51 Siesta, sueños confusos... Mi prima A... HA ENVIADO UN WATTSAPP de Pascua de voz felicitándole la Pascua. Ella es droga dura para mí, la he desbloqueado del Face, pero parece que ella me ha bloqueado a mí; le he enviado un wattsapp pero no contesta. ¡Estoy harto! 4.40 día 21-18 + Adnaziel NO VOY A DEJAR QUE NADA NI NADIE ME AMARGUE EL DÍA .STOP. 6 y 2 voy por el cuarto y último café. Estoy probando a oír al viejo Ludwing; tanto pop, tecno y heavy se me atraganta. Mamá se ha ido a dormir al salón; mejor .STOP. 11.35, nada, vuelvo al POP. He intentado curarle la herida a mamá... pero no ha podido ser. STOP. 27-III-18 + Adnaziel. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

[close]

p. 14

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 2.30. Hoy he batido un “record” (JA¡) he dormido (sin sueños) 3 horas. Café. STOP. 15.10: Me acabo de levantar de la siesta, pero sigo dormido. A las 16.30 nos vamos mamá y yo a que le quiten el resto de puntos. Día 5-IV-18+ Adnaziel 19.25 Hoy, en mi locura, he orado a Luzbel en lugar de a Dios y he dormido, sí, pero en el INFIERNO.STOP. Día 6-IV-18 + Adnaziel 0026... Escuchando música y tomando café. Es cierto lo que dicen de que “Dios escribe derecho en renglones torcidos”.STOP 8.15. He dormido unas 4 horas con mucho frío (he tenido que cerrar la ventana). Sueño mixto y confuso “Twin Peaks” 25 años después, colegio (¡otra vez!) donde volvía de visita... muchos años... gente que no conozco... una mujer mayor a la que no conocía... clases particulares en el pasado... hablaba con mi madre de la actriz, ganadora de un óscar Francess McDormant con 60 años, ORGULLOSA de sus arrugas... ...Dra Van... mi “loquera” me hacía un masaje a las piernas y me decía algo de que nuestras extremidades eran nuestros progenitores y que yo estaba demasiado apegado a mi madre... la miraba a los ojos y la veía más bella de lo que es... despierto. Cacao, me voy a ver amanecer. 16.25: Tengo miedo; sigo con muchos dolores musculares, me estalla la cabeza y tengo pesadillas espantosas y muy REALES... no es miedo a la muerte, ya no... más, es terror a la vejez y a la locura que sigue llamándome por mi nombre... Día 4-4-18(1) + Miércoles. Adnaziel. 00.25 Cacao. Sin dormir, taquicárdico y evocando los rostros, sus cabellos, sus ojos; la SOLEDAD es multiforme. Me voy a tomar otro antidepresivo. Son 2 al día pero ya llevo 3 ó 4. Cuantos más tomo más muero por dentro... ¡pero qué empalme muchachos¡ Llevo 13 años sin fumar y 8 sin fumar, pero creo que tragué 8 cubatas y dos paquetes de (2)19 DE MARZO DE 2018 ...La encontraré aunque sea a los 70 años. Te lo juro por Snoopy +martes,casi las 8. Muchas horas en la cama y he dormido con la dosis correcta de pastillas. Mamá sigue durmiendo bien, aunque poco, y con dolores.STOP +mm NO sé ahora prácticamente nada de energía y, en muchos casos, como el mío, altera. Este cambia mentes y cuerpos. Mamá acaba de estar en la cocina (mi despacho) para tomarse una pastilla para el dolor aunque cada día mejora más. He dormido 2 horas más, espero recuperar el sueño más tarde como hice ayer CAFÉ.STOP 18.32. Me acabo de levantar de la siesta. Sueños confusos y varios: Pza. Ondarreta tenía prohibida la entrada a un PUB (¿?) donde está la churrería. Había perros que no dejaban pasar. Ja… encargado del Día y encargado del centro les entrego yo una palangana azul... mi hermano y yo... algo detvs carpeta verde(mía)... regreso... fin de sueños... había una mamá con una bebita pequeñita y lindosa. Le doy un beso en la frente y empezaban a surgir fechas(¿?)... 1977 y otras... yo decía algo sobre milagros de Dios... Día 7-IV-18 Siglo XXI 3.41. Buenos días, aquí sigo, sentado al borde de la Eternidad con los pies colgando... café. STOP. “Sueño nocturno sobre mafiosos y gángsters en los que uno me decía que no me preocupara si era mi primera muerte; que él sostendría el revólver y yo sólo tendría que __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. 14

[close]

p. 15

“Horizonte de Letras” Nº 40 Julio-Agosto 2018 apretar el gatillo...y más que no voy a contar por un inopinado pudor antiguo. 15.30... “me acabo de levantar de una siesta de 1 hora ¡OTRA VEZ¡ soñando con un puto colegio de mierda y que me volvía loco”... Creo que me voy a Urgencias... ¡NO PUEDO MÁS! 22.00 Vengo de urgencias... CAMA punto y COMA Día 9-IV-18 1.20. Despierto, música, café, desayuno... en fin. Con un montón de pastillas (sólo las prescritas por día (¿eh?) he dormido 2 horas... yo esperaba 1; así de 16 coños... en fin... ¡que me da ya lo mismo todo! STOP. 9.42. Despierto, música, café, desayuno que en realidad es comida... STOP. “Navegación por mi página”. 18.49 Música, redes, pastillas, café... pero si salgo de ésta bien parado, DEBO hablar de Cris a la que sigo viendo cada dos por tres, incluso en la VIGILIA (¿?). 22.48 (todavía 10-IV-18). Despierto, escuchando el penúltimo CD de Prince antes de diñarla pero éste hombre se auto medicaba por 10, y café por supuesto. “4.40. He soñado con el Cielo” ya se me olvida pues he estado viendo un poquito del Decamerón... la hostia tú... un conventito de monjas que se folla al mudo del pueblo que además de estar gúeno es todo un semental... 11-IV-18 21.35 “sueño muy agridulce con Ma... la maestra... habían perdido al cole cuando yo les digo que...¿? Nos habíamos cansado, me enseña una foto de cuando mis difuntos vivían... me pongo muy triste y me despierto con dolor de cabeza. 2.45, me levanto otra vez: Un bar en un sótano, una camarera obesa, “El Escriba”, mi madre y yo hablando de la importancia de las nuevas tecnologías... cuento con todos con la promesa de volver (la camarera también); dejo las monedas de Judas sobre la barra y me voy a buscaros. NB: El resto del sueño no lo puedo transcribir pues se acababa la tinta del boli... 3.47... Levantado por enésima vez. Cola Cao, pastilla, música y a la cama otra vez por poco rato, pues he de estar en dermatología Hospital a las 9.00 STOP10.00. He vuelto de dermatología, estoy tomando desayuno otra vez y unas pastillas que hacen dormir mucho (o eso espero) si no despierto dará igual porque Cris que se casó (con “prisas” ja ja) y que salía con los 2; yo, en Alcorcón y el cerdo de Fer... en Zaragoza se la tiró antes que yo pero yo la AMABA Y LA AMO Y LA ODIO CON TODO MI SER... mierda ¡sal de mi mente, sal de mi corazón!... Dia 7-IV-18 Siglo XXI 3.41 Buenos días, aquí sigo, sentado al borde de la Eternidad con los pies colgando; caféSTOP. Café. Me he “zampado” las pastillas de 30 días para olvidarme de Cris... y sigo aquí no sé porqué ni para qué. 15.32. Me acabo de levantar de la siesta... desayuno... ...viernes 13-IV-18 02.21.Café. Música. Escribo. “Sueño: Rascafría pero de otra época creo, yo era moreno de tez morena y bigote negro como la noche; calzaba babuchas, era musulmán pero con cabeza descubierta y medio desnudo. Como en casi todos mis sueños es de noche o está anocheciendo. La fresca brisa otoñal sopla (yo SIENTO frío) pero no impide a muchos vecinos estar reunidos en sillas de mimbre junto a sus puertas. No hay ningún tipo de vehículo de motor o de tracción animal; creo que ésta vez NO soy maestro, busco la pensión y cuando entro, me agacho y saludo en árabe a un niño rubio de ojos azules que...¡también soy yo! Le acaricio el pelo pajizo y su padre IGUAL de árabe que yo (también soy yo) le reprende a su hijo por hablar con extraños (o “infieles”). Busco el baño y en la puerta de mi cuarto 2 jovencitas de 14 años: Mamen, (la “otra” chica del Titanic) y otra adolescente practican juegos lésbicos, aunque vestidas, acariciándose (ay...) sus tiernas vaginas. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. 15

[close]

Comments

no comments yet