PROA 61 - Junio 2018

 

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Revista PROA Movimiento Cursillos Cristiandad Secretariado Diocesano Madrid número 61 junio 2018

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Begoña Aragoneses EDITORIAL Querida comunidad: "¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres!". El salmo resonaba seguramente en el interior de muchos de los presentes en la Catedral de la Almudena en la tarde del 28 de abril, durante la celebración de las ordenaciones sacerdotales, en la que un total de 16 jóvenes se entregaban al Señor para ser sus manos, sus pies, su voz, su corazón en el mundo; para ser "otros Cristos en medio de los hombres", cada uno según su estilo, como les recordaba el cardenal don Carlos Osoro durante la homilía. Y junto a la alegría inmensa de la consagración de nuevos obreros para la mies, la comunidad de Cursillos de Cristiandad de la diócesis de Madrid se veía bendecida por partida cuá- EDITA: Secretario Diocesano de Cursillos de Cristiandad de Madrid REDACCIÓN: Begoña Aragoneses PORTADA: Beatriz Rodríguez de los Ríos FOTOGRAFÍA: Cindy González y Alex González MAQUETACIÓN: Carlos de Miguel COLABORADORES: Mons. Saiz Meneses, Claudio Alba, Eva Castrillo, Jordi Girau, Diana Platas, Cindy Quispe, Manolo Richi, Carmen Julia Sainz y Miguel Torres IMPRIME: Reproconsulting S.L. Este número se puede ver online en: www.cursillosmadrid.es druple, ya que cuatro de los nuevos presbíteros son hermanos cursillistas: Francisco Javier Andrés Servert, Gonzalo Arroyo Hernández, Francisco Javier Jiménez Cerro y Eugenio Pérez Turbidí. Nuestra comunidad se vivifica con tantos dones, se fortalece en el seguimiento de Cristo y se reafirma en la misión evangelizadora. El Señor es fiel y no nos abandona. Por eso sigue llamando, sigue eligiendo para el sacerdocio a jóvenes que, en la radicalidad de su seguimiento a Jesucristo, le dan un SÍ incondicional que compromete su vida por completo en el anuncio del Evangelio. Nuestros cuatro hermanos sacerdotes escucharon en su Cursillo que el Señor contaba con ellos, y le han respondido, acogiendo plenamente su gracia. ¡Cuánto agradecimiento por vuestras vidas entregadas! Qué bueno es Dios Padre que nos regala pastores para sabernos perdonados en su infinita misericordia; para tener a Jesucristo vivo y resucitado en medio de nosotros en cada Eucaristía, en cada sagrario, cumpliendo así su promesa: "Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo"; para acompañarnos en nuestro camino de vida cristiana y ayudarnos a interpretar el lenguaje del Espíritu Santo en nuestras vidas… A la Virgen de la Almudena, bajo cuyo manto buscamos la protección, le pedimos que cuide siempre a nuestros sacerdotes. ¡De colores! 2 Fotos cortesía de Archimadrid.es

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Mons. Antonio María Rouco ANIVERSARIO DE LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO “No olvidéis la herencia espiritual de los iniciadores de Cursillos" En agosto de 1948, Santiago de Compostela acogió a cerca de 80.000 jóvenes que acudieron en peregrinación a la tumba del Apóstol para celebrar el Año Santo Jacobeo. De ellos, 700 eran mallorquines, capitaneados por el sacerdote Sebastián Gayá y el seglar Eduardo Bonnín; la preparación espiritual de estos jóvenes de Mallorca para vivir la peregrinación durante los años previos al 48 fue el germen de los Cursillos de Cristiandad. El cardenal don Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid y gran amigo de Cursillos, vivió esa peregrinación de niño: tenía 12 años y estaba en segundo del seminario. En este número de PROA cuenta su experiencia de aquellos días, da las claves de cómo ser cursillista en el mundo de hoy y anima a los jóvenes que peregrinarán este verano a Santiago a ser auténticos apóstoles. Señor cardenal, cuéntenos cómo vivió aquella gran peregrinación del año 48. Era Año Santo en Santiago de Compostela y por este motivo se había convocado una gran peregrinación de los jóvenes de Acción Católica de España y de Hispanoamérica, en la tercera semana de agosto. Se celebró con muchísima solemnidad y con muchísima participación de toda la Iglesia de España. Donde yo nací y donde yo vivía, en Villalba (Lugo), la Acción Católica estaba muy organizada: hombres, mujeres, jóvenes, aspirantes, benjamines… Yo pasé de monaguillo a benjamín, y luego a aspirante, y de ahí al seminario, en Mondoñedo, con 10 años. En el verano del 48 yo era un niño de 12 años, estaba en segundo del Seminario y a los seminaristas nos adelantaron las vacaciones para poder ir a la peregrinación, y de mi pueblo fuimos los jóvenes de Acción Católi- ca, los aspirantes y los seminaristas... ¡de sotana! No fue a pie pero estuvo muy llena de sacrificios, ¡muchos sacrificios! No había casi medios de transporte, fuimos en coches de la feria, que decíamos en Galicia, una especie de ómnibus muy destartalados, y en camionetas con bancos, al principio por la N-VI, que estaba bien, y a unos 40 km del pueblo entrábamos en una pista de piedra y polvo que era la que llevaba a Santiago. Pero el entusiasmo apostólico, diría yo, no por eso decreció; la palabra 'apostólico' era el adjetivo más apropiado para describir nuestro estado de ánimo. Estuvimos sábado y domingo y una noche de por medio, que no fue como en el año 89, cuando organi- 3

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ANIVERSARIO DE LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO zamos la JMJ; yo recuerdo que pasamos la noche en los coches de la feria, yo no dormí, y hubo jóvenes que se quedaron en los portales de las calles porticadas. Fue noche de oración, de adoración, de vigilia, un poco al estilo ignaciano. Y recuerdo con mucha emoción la Misa final; presidió la celebración un cardenal legado del Papa que vino de Roma. Recuerdo también cuando habló el Papa, que entonces no viajaba pero hablaba por la radio. Manuel Aparici fue el gran líder de la peregrinación del 48, como presidente nacional de Acción Católica, y escribió para la ocasión una oración al apóstol Santiago de la juventud de España para volver a refrescar el alma católica de nuestro país. Manuel Aparici De estos días, ¿con qué se volvió en el corazón? La peregrinación fue toda una experiencia de Iglesia que te llenaba el corazón, te entusiasmaba para seguir siendo un buen seminarista, para afianzarte en la vocación sacerdotal, eran esos momentos en que salías inflamado del amor a Cristo… Apóstol es la palabra clave. ¿Cómo tuvo conocimiento de los Cursillos de Cristiandad? Después se supo que de esa peregrinación a Santiago, y de la gran experiencia de la preparación, ex- periencia apostólica, desde el punto de vista pedagógico, teológico y espiritual, desde el punto de vista también de lo que nosotros llamábamos el apostolado del mundo de aquel tiempo -hoy, reto de la evangelización-, de ese mundo que venía con las heridas sangrantes o abiertas desde la guerra, con una Europa ya dividida por el trazado del telón de acero y en la que se estaba cuajando la situación de Guerra Fría, una Europa de los mártires, de martirio sangriento , de lo que el Papa Pío XII llamaba la "Iglesia del silencio"; pues en este ambiente surgen los Cursillos de Cristiandad. Sebastián Gayá y Eduardo Bonnín estuvieron en la peregrinación a Santiago, que fue un hito importante en el alimento del espíritu del que nace Cursillos, del espíritu apostólico, de apóstoles seglares, ¿eh?, del que nace Cursillos, y después de la metodología espiritual, catequética, eclesial y apostólica de Cursillos. El Movimiento se extiende muy pronto por toda España. También en mi pueblo de Villalba nacieron un par de ultreyas en los años 50; yo asistí, siendo ya seminarista mayor, a alguna en verano, cuando estábamos de vacaciones. Los seminaristas íbamos para conocerlo, yo sería un chaval de 1517 años, e iba más bien como observador porque a las dos semanas me tenía que volver al seminario, pero era un seminarista interesado en que los Cursillos animasen la vida apostólica y espiritual de los jóvenes. Eran años de mucho fervor y de mucha inquietud apostólica, de apertura a nuevos movimientos y nuevas realidades de la Iglesia, a la renovación litúrgica, al movimiento ecuménico, al compromiso del seglar en la Iglesia y con la Iglesia res- pecto a la santificación del mundo… Teníamos mucha curiosidad apostólica. ¿Qué supusieron los Cursillos en su inicio? Se vio desde el principio que los Cursillos fueron un revulsivo, una especie de camino y de vía para la renovación profunda de la Acción Católica. Esa relación Cursillos-Acción Católica no llegó a institucionalizarse, cada uno siguió su camino; en el caso de Cursillos encontró unas fórmulas institucionales reconocidas por lo que hoy es la Conferencia Episcopal Española (CEE). El comienzo del pontificado de Juan Pablo II supuso el relanzamiento apostólico de la Iglesia, y es cuando empezamos a analizar el papel que juega y debe jugar Cursillos. Fue un período de vivencia plena y fiel de la teología del Concilio, que influye mucho a la hora de concebir, comprender y vivir la teología de lo que podíamos llamar la base teológica del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. ¿Qué puede hacer un cursillista hoy en día para servir a Cristo y a la Iglesia través del MCC estando en medio del mundo? Primero, no olvidar las bases doctrinales que incluyen los contenidos espirituales del Cursillo, lo que podríamos llamar la herencia de los iniciadores. Después habría que leer de nuevo, y a fondo, el decreto "Apostolicam Actuositatem" del Concilio Vaticano II sobre el apostolado, sobre los seglares en la Iglesia. Creo que es importantísimo que Cursillos, ahora en este momento, lo lea. Son 50 años que han pasado desde el 4

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Concilio, pero la doctrina conciliar sigue estando vigente, viva. Y si se lee bien la "Apostolicam Actuositatem", se remitirá al capítulo que se dedica al seglar en la Iglesia en la constitución dogmática "Lumen Gentium", que es el documento más principal del Concilio, y pienso yo también que a la constitución pastoral "Gaudium et Spes" sobre la Iglesia en el mundo de nuestro tiempo, que también viene bien leerlo, incluso la primera parte que es descriptiva de la situación del mundo de los años 60, que en el fondo no se diferencia mucho de la actual. ¿En qué nos parecemos a ese mundo de los 60? Los problemas fundamentales son los mismos porque el gran problema al que se enfrente la evangelización es esa cultura que idolatra al hombre, o del hombre que se autoidolatra hasta el punto en el que puede manejarse a sí mismo e ignorar su naturaleza, su ser y su destino. Y por supuesto, que se mueve en un ambiente de fondo, en las ideas, en las grandes propuestas de vida social, de articulación política, de relaciones internacionales, sobre la base de la ignorancia completa de Dios o de la negación expresa de Dios. Es el ateísmo teórico o práctico. Yo recuerdo mucho la intervención de Juan Pablo II en la catedral de Santiago, al final de su viaje apostólico a España de 1982, el 9 de noviembre, cuando pronunció el famoso discurso de "Europa, Europa, sé tú misma", en el que hizo un diagnóstico sobre la base de la fuerza que tenía un ateísmo que en la Europa oriental era oficial, estaba impuesto por el Estado, y en la Europa occidental empezaba a vivirse como forma práctica de asumir la existencia, comprenderla y realizarla; y por lo tanto la relación con el otro, olvidando así al hombre, a la antropología, no sólo la teológica sino también la filosófica. Cursillos puede avanzar con firmeza por el camino de su propia tradición, que es una tradición muy de la Europa contemporánea, con una base muy sólida doctrinal, espiritual y apostólicamente hablando, con unas posibilidades de ofrecer a la Iglesia del siglo XXI y del comienzo del tercer milenio del que le gustaba hablar tanto a san Juan Pablo II, un camino de compromiso apostólico del seglar en el mundo para santificarse el cursillista y para santificar al mundo, para ayudar a la Iglesia en un camino de vibración apostólica permanente en su tarea de evangelización del mundo. lica como estrictamente kerigmática, como llamada a la conversión, darle la vuelta a la vida desde lo más íntimo de la conciencia personal, de una vida que ha sido bautizada, y hacer llegar la irradiación de lo que hay en esa vida de fondo, que es el amor de Cristo, el amor del corazón de Cristo y de algún modo también el del corazón de María, a todos los que lo necesitan. Yo pondría especial empeño en que esas necesidades se descubran bien y se diagnostiquen bien, las necesidades que tienen que ver con el matrimonio, con la familia, derivadas de la crisis matrimonial y familiar sobre todo en los niños, en los jóvenes, a veces solos por no decir desolados. La parte espiritual del hombre se tapa, pero duele. Y este es el terreno del cursillista hoy y de los Cursillos de Cristiandad. ¿Cómo podemos anunciar hoy a Cristo a los jóvenes, a las familias? Primero, siendo fieles al marco de formación y de acción que conocéis ya y que estáis viviendo. No darlo por caducado ni mucho menos, sino vivirlo a fondo. ¿Cuál es la mejor receta para estar sano? Vivir el régimen de vida sano que vives pero con toda verdad, con toda intensidad y con toda fuerza. Y después, vivir la vocación apostó- Y en el estilo, sin tener miedo a manifestarse públicamente; las obras son importantes, un cursillista no puede ser un tipo al que nadie aguante en su trabajo, que no ayude a nadie, pero con esto solo no basta para anunciar el Evangelio. Hay que hacerlo expresamente, hay que anunciar a Cristo, hay que darlo a conocer. Hay que hablar y no retirarse. La mayor obra de caridad que se puede hacer es ayudar a tu hermano a encontrar la verdad. Sebastian Gaya durante la peregrinación a Santiago de 1948 5

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ANIVERSARIO DE LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO Portada del PROA (Boletín de la juventud de Acción Católica de Mallorca). Usted que conoció y tuvo contacto frecuente con Sebastián Gayá, ¿cómo le definiría? Yo destacaría en él su sencilla humildad y su actitud pastoral o apostólicamente sacerdotal de dejar que el primer puesto, que la visibilidad del guía de los Cursillos, fuese para otros, siendo él en el fondo uno de los padres inspiradores a través de los cuales se sirvió el Señor para suscitar el Movimiento de Cursillos en la Iglesia. A Monseñor Antonio María con Sebastián Gaya. mí me llamó siempre la atención esa sencilla humildad, esa humilde sencillez, de quedarse en un segundo plano, un tercer plano. Aquí en Madrid los cursillistas desde el principio 'me metieron en el lío', recuerdo unos encuentros en unos locales que había cerca de la Puerta del Sol [antigua sede del Secretariado Nacional], llenos de gente, y la primera vez que fui estaba don Sebastián, y no se cabía, y nuestro profesor de Filosofía de San Dámaso, Jordi Girau… Viví cómo sacerdotes jóvenes empezaron a involucrarse, un grupo entre los que estaba Pedro Pérez, el consiliario diocesano actual, y algunos otros como Roberto Rey…; nos vimos muchas veces, y yo les animé, siempre, ¿eh?, siempre. ¿Qué les diría a los jóvenes de Cursillos que van a peregrinar este verano a Santiago? Que recen y pidan el entusiasmo y el compromiso apostólico que movió a Santiago a ser el gran evangelizador de España. Y que sean apóstoles de Jesucristo entre sus compañeros, unidos muy estrechamente a la Iglesia, a sus pastores, al Papa, a los obispos, aplicando ese entusiasmo a los jóvenes que tienen a su alrededor, valientemente, y encomendándo- se a la Virgen de la Almudena, la Virgen del segundo nacimiento cristiano de Madrid y de sus gentes. Radiomensaje del Papa Pío XII Aquel sábado 28 de agosto de 1948 se oyó al Papa Pío XII en directo a través de la radio, algo que emocionó profundamente a todos los presentes. A los jóvenes congregados en la ciudad compostelana les recordaba: "Espíritu de fe y de sacrificio, vida de piedad y de continuo progreso en vanguardia, adhesión, respeto y amor a la Iglesia, corazón ancho como el mundo: eso sois en estos momentos, jóvenes peregrinos de Compostela, y eso habéis de ser mañana y siempre, jóvenes católicos de todo el mundo. ¡Adelante, pues, juventud brillante, creyente y peregrina! ¡Adelante con vuestra venera y vuestro bordón, que hay mucho que peregrinar hasta dar todo el corazón a Dios y todas las almas a Jesucristo, hasta el cielo, que es nuestra meta!" Cartel de la peregrinación a Santiago de 1948 6

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Mons. Jose Ángel Saiz Meneses LA ESPIRITUALIDAD DE CURSILLOS (II) Una espiritualidad cristocéntrica y paulina Ofrecemos en este número de PROA la segunda y última parte de la conferencia que don José Ángel Saiz Meneses, Consiliario Nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad y obispo de Terrassa, impartió en Chile en 2017 sobre "El Movimiento de Cursillos de Cristiandad: Una espiritualidad cristocéntrica y paulina". En esta última parte de su conferencia, el Consiliario Nacional articuló, a partir de lo fundamental cristiano, la espiritualidad del Movimiento de Cursillos con la espiritualidad cristiana, la Liturgia de la Iglesia y la vida y enseñanzas de san Pablo. I.- Centralidad de Cristo: el Cursillo es un encuentro con Cristo Pablo dijo: «Para mí la vida es Cristo» (Flp 1,21)1. Con él afirmamos: Jesucristo es esencia, centro y fundamento de nuestra vida, que es relación personal con Él y culmina en la unión con Él por gracia y amor. Hacemos hincapié en la experiencia cristiana y la vivencia personal. Jesucristo es la Palabra eterna del Padre, que se ha encarnado, ha asumido todo lo humano y ha reconstruido lo que estaba caído. Es el redentor del género humano y de cada persona concreta. En Él el hombre es elevado por pura gracia y alcanza su dignidad. Él nos hace partícipes de la misión que el Padre le encomendó2. Cristo sale al encuentro de todo hombre, se le revela como Camino, Verdad y Vida, llena de sentido su existencia y sacia su sed de felicidad. Cursillos rezuma cristocentrismo. El primer elemento de lo fundamental cristiano es la persona de Jesucristo3, presente en la vida del cursillista y en su oración. La "Hora Apostólica", de la Guía del Peregrino, compuesta por Sebastián Gayá, expresa esa personal relación con el Señor, de intimidad, amistad y envío misionero: «Queremos ser tuyos, Señor, los tuyos de veras: los que no duden, los que no titubeen, los que no se desalienten, los que no conozcan las medias tintas ni las posturas ambiguas; los que lo den todo antes que alejarse de Ti […] Te rogamos que nos ENSEÑES, que nos FORMES, que nos VENZAS, y nos ENCIENDAS en santa valentía y en afanes apostólicos […] En esta Hora Apostólica permanecemos al pie de tu Cruz, con la Madre y Señora, como San Juan, el apóstol de la invencible fidelidad. […]. En firme vigilia rodeamos TU CRUZ sacrosanta para acompañarte en tu hora suprema; para orar contigo por la Iglesia; para ofrecernos contigo como víctimas; para compartir tus dolores y anhelos; para consolarte agonizante en la Cruz y consolarte en las presentes angustias de la Iglesia». II.- Una espiritualidad teocéntrica, cristológica y pneumatológica Hervás, persuadido de que "la espiritualidad de los Cursillos coinci- de con la de la sagrada Liturgia”4, y la Revelación, particularmente san Pablo (2Cor 13,13), nos sitúan en la perspectiva de la Trinidad. La Liturgia produce una espiritualidad teocéntrica, cristológica y pneumatológica.5 El Padre es fuente de toda santificación y término absoluto del culto de Cristo y de los cristianos. Sin el Espíritu no habría comunicación con Dios por parte de los hombres ni santificación del Pueblo y los ministros constituidos en asamblea.6 Esta comunicación sobrenatural se actualiza en cada creyente y en el cursillista: las Personas divinas son el fundamento de la vida cristiana, sostenida y alimentada por la Liturgia. Lo recordaba san Juan Pablo II: "La Liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Cristo, es necesario mantener constantemente viva la afirmación del discípulo ante la presencia misteriosa de Cristo: «¡Es el Señor!» (Jn 21,7)".7 III.- Salvación por Gracia: «Estáis salvados por pura gracia» (Ef 2,4) Ideas Fundamentales la señala como segundo elemento de lo fundamental cristiano8. La novedad radical del Cursillo de Cristiandad consistió en que "manteniendo intacta la letra de realizaciones y elementos anteriores, cambió, sin 7

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ANIVERSARIO DE LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO embargo, totalmente su sentido. Los Cursillos adquirieron un acento y una dinámica nueva, a la luz de los Rollos Místicos, que centran la proclamación evangélica en la doctrina de la Gracia, dentro de un contexto vivencial que ayuda a experimentar, en la propia vida, la fuerza transformadora de esa realidad singular." 9 La gracia, expresión de la misericordia eterna de Dios, es cierta comunicación al alma que tiende a constituir al hombre en hijo de Dios por Jesucristo en el Espíritu Santo10. La madurez cristiana radica en el pleno desarrollo de la caridad, animada y sostenida por la gracia, participando místicamente de la misma esencia de Dios, por obra de Cristo. Él nos sana del pecado, nos eleva a la amistad actual con Dios Padre y nos sostiene en el Espíritu. Esta vida se inicia en el Bautismo, se perfecciona con la efusión del Espíritu en la Confirmación, se alimenta con la Eucaristía, y se repara con la Reconciliación. IV.- Espiritualidad comunitaria y eclesial. Vivir la pertenencia y el amor a la Iglesia Cursillos considera, entre lo fundamental cristiano, a "la Iglesia, como lugar en que se encuentra a Cristo, y en Cristo al Padre, y como espacio en que ser cristiano; Cuerpo Místico de Cristo y sacra- mento universal de salvación donde Cristo manifiesta y realiza el misterio de amor de Dios hacia la humanidad".11 De ahí surge una espiritualidad comunitaria y eclesial: la vida cristiana se despliega en torno a los apóstoles y con los hermanos (cf. Hch 2,42). Además, "Dios ha querido santificar y salvar a los hombres no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo que le confesara en verdad y le sirviera santamente".12 San Pablo fue hombre de Iglesia y para la Iglesia. Cursillos desea cultivar una relación de amor intenso y real a la Iglesia. Debemos revitalizar nuestra adhesión a la comunidad creyente, teniendo en cuenta aquellos cuatro pilares del Vaticano II: "A […] la Iglesia se incorporan plenamente quienes […] están unidos con Cristo, que la rige mediante el Sumo Pontífice y los Obispos, por los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos, del gobierno y la comunión eclesiástica." 13 La pertenencia a la Iglesia es una adhesión del corazón, alimentada por el encuentro con Cristo y la oración, apoyada por la predicación del evangelio y la celebración de los sacramentos. La santísima Virgen María ocupa un lugar central en el misterio de Cristo y de la Iglesia.14 Dios mismo quiso que estuviera presente: cuando decidió enviar a su Hijo al mundo hizo que naciera de una mujer (cf. Gál 4,4), y esa mujer es María. Ella es madre que nos da al Hijo y mediadora para ir al Padre, por medio de Cristo en el Espíritu. Por eso, en la vida y en la espiritualidad del cursillista tiene un lugar preferente la Madre de Dios y madre nuestra, que desempeña una misión única en la Historia de la Salvación, de la Iglesia y de todo creyente. Es ejemplo incomparable en el camino de la fe, y como madre nos congrega en la unidad. Ella ocupó un lugar importante en la génesis de nuestro Movimiento, y en la espiritualidad y vida de sus Iniciadores.15 V.- Comunión en la verdad Otro aspecto de nuestra espiritualidad. La verdad viene de Dios y a Él conduce; es uno de los nombres de Dios. Todo camino que lleva a la verdad es bendecido por Dios y prepara al encuentro con Cristo, que es la Verdad encarnada del Padre, el sentido real de la creación y de cada ser humano. El Espíritu une a los creyentes con Cristo y entre sí; Él, como principio de unidad y diversidad, unifica a la Iglesia en comunión y ministerio.16 Estamos llamados a construir y a mantener la unidad, condición indispensable para la evangelización y la vida de Cursillos. Si no vivimos la unidad, no seremos creíbles en el anuncio del mensaje cristiano. Dios nos convoca a hacer de Cursillos una casa y escuela de comunión. El cimiento es la verdad: Cristo. Como parte de la Iglesia, Cursillos está llamado a ser lugar de unidad y de comunión en la Verdad. Es preciso orar para que el Espíritu nos guíe a acoger la verdad transmitida en la Iglesia y a vencer la tendencia a seguir verdades propias y particulares. Peregrinemos en la verdad, pensemos, honremos, digamos y practiquemos la verdad; obremos según la verdad. Somos enviados como testigos de Cristo (cf. Mt 5,14-16); de ahí que no podamos pactar con la mentira o con verdades a medias, ni con posibles compromisos o consensos que no res- 8

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ponden a la verdad y deterioran la comunión eclesial en lugar de reforzarla. VI.- Llamada a la santidad: "¡A Santiago, santos!"17 La santidad, una de las notas de Dios, es absoluta: Él no tiene comparación con nada ni nadie; y es sobrenatural, supera todo límite humano. Dios se ha acercado al hombre para comunicarnos la amistad con Él. Así nuestra vida adquiere un sentido definitivo: ser «santos como el Padre celestial es santo» (cf. Mt 5,48). Esta decisión libre de Dios comporta una urgente llamada práctica a la santidad. El Magisterio invita con insistencia a no conformarnos con la mediocridad, a desarrollar al máximo nuestro Bautismo, a llevar a cumplimiento la elección: «Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante Él por el amor» (Ef 1,4). La experiencia puede llevarnos a pensar que la perfección es muy difícil, prácticamente imposible, reservada a unos pocos privilegiados. La respuesta del Evange- lio es doble: la iniciativa de nuestra santificación viene de Dios, el Señor nos concede la gracia de entrar por ese camino; asimismo, el Señor nos da la fuerza para permanecer en él. Nuestra parte es secundar su iniciativa, con humilde obediencia a sus mandatos, muriendo a nuestros criterios y manteniéndonos en una vida nueva que es pura gracia, puro don de Dios. VII.- Celo evangelizador incansable: "¡Desde Santiago, santos y apóstoles!" Otra nota esencial en la espiritualidad de Cursillos: la nueva vida en Cristo nos transforma en apóstoles incansables. El encuentro con Cristo orientó la vida de san Pablo de manera definitiva, que se tradujo en incesante actividad misionera. En el Cursillo se expresa esa vocación y el envío correspondiente cuando, al finalizar, se entrega al cursillista la cruz, con estas palabras: «Cristo cuenta contigo». Desde entonces está llamado a responder con la vida a aquello que Dios ha puesto en su corazón al escuchar el Evangelio y participar del Misterio pascual. Sebastián dirigiendose a los peregrinos desde el balcón del ayuntamiento de Mallorca Esta respuesta se lleva a cabo caminando con la comunidad eclesial, desde la confianza en el Señor y su gracia, anunciando [y viviendo] el mensaje trasformador del Evangelio del Señor. En esta época de pensamiento y compromiso débiles, en estos "tiempos líquidos"18, ¿dónde hallar la motivación para evangelizar sin desfallecer? Responde el papa Francisco: La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos experimentado, la experiencia de su salvación que nos lleva a corresponder a su amor inmenso y a compartir ese tesoro con los demás a través de la palabra y el testimonio. Es preciso que antes nos pongamos en su presencia, con el corazón abierto, en oración profunda, en el diálogo del tú a tú, para [luego] comunicar a los demás lo que hemos contemplado. Esta motivación ha de renovarse constantemente, manteniendo viva la llama de la amistad con el Señor y estrenando cada día nuestro celo evangelizador.19 La evangelización es la primera obra de misericordia de la Iglesia con el mundo y con cada persona, porque hace presentes la palabra y la persona de Cristo. "Evangelizar constituye el gozo y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda."20 Cursillos es fruto de un carisma particular en orden a la evangelización. Dijo san Juan Pablo II: «La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola!».21 Evangelizadores infatigables: he aquí la consecuencia de una vida de fe adulta, de una caridad ardiente, la respuesta generosa a la llamada de Cristo. 9

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ANIVERSARIO DE LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO VIII.- Desinstalación. Peregrinar en fe y esperanza Recordábamos antes que Cursillos surgió en Mallorca en la década de los años 40 del siglo XX a partir de la preparación de la peregrinación de los Jóvenes de Acción Católica a Santiago de Compostela, que desencadenó y canalizó un poderoso caudal de energías. El Movimiento está impregnado del ideal peregrinante de aquellos jóvenes mallorquines. Continúa viva en nuestro espíritu y mentalidad la definición que acuñó el venerable Manuel Aparici, gran impulsor de esa peregrinación: "Peregrinar es caminar por Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos." 22 La vida humana es una gran peregrinación hacia Dios y en este camino estamos llamados a desprendernos de aquellos complementos que, si bien son legítimos, no son substanciales. De hecho, Cristo nos mandó ir sin ayudas materiales, sólo con la fuerza de su Palabra y la confianza puesta en la voluntad del Padre. La Escritura propone algunas peregrinaciones que ejemplifican esta disposición; especialmente señalemos a san Pablo, que recorrió toda la cuenca del Mediterráneo para predicar el Evangelio, fundando comunidades cristianas. Sólo con la palabra de la fe y su confianza en Dios por Jesucristo tuvo suficiente para vivir su ministerio apostólico hasta el final. Destacamos también la importancia de la esperanza, aquella fuerza o virtud que Dios imprime en el alma para anhelar la plena realización de sus planes, pese a que humanamente no sean viables. Abrahán confió y se abandonó en manos de Dios, así recibió una descendencia innumerable. La cantó también David en los salmos de la Biblia. Así lo han hecho los santos a lo largo de los siglos, cuando la situación requería instrumentos dóciles a la voluntad de Dios, "contra toda esperanza". Dios concede sus bienes, de tal modo que, olvidados del pasado, vivamos con intensidad el pre- sente, lanzados hacia el futuro de la plenitud del amor divino. IX.- Alegría Una de las características de la peregrinación hacia Jerusalén, según indican los salmos, es la alegría: «Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor» (Sal 122,1). La fiesta es ocasión para la comunicación y el descanso del alma, y ruptura de la rutina cotidiana; un espacio de expresión personal que da lugar a reavivar las relaciones desde la espontaneidad y la convivencia. La alegría es una de las notas características del peregrino cristiano: Jesús cantó ese salmo cuando subió a Jerusalén para su Pasión (cf. Lc 19,41), y también María, camino de Ain-Karim. Ambas entonan un grito profético que interpela las conciencias para no aposentarse en los criterios de este mundo, para estimular a ir más allá: a la conquista del ambiente para gloria de Dios. Recordemos la primera línea fundamental del nervio ideológico del Cursillo: "Un concepto triunfal del cristianismo, que es el único exacto y verdadero, como solución integral de todos los problemas humanos, en contraposición con la concepción aburguesada, estática, conformista e inoperante, que de cristiana no tiene sino el nombre que usurpa".23 10 Este talante alegre y esperanzado oxigena las relaciones interpersonales, ayuda a superar la barrera de las estructuras sociales y facilita una dinámica de convivencia en paz y amor. Fuente de la alegría es la experiencia del amor de Dios, que llena el corazón y propicia una relación de armonía con Dios, consigo mismo y con los demás. Es la alegría del triunfo de

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Cristo sobre el pecado y la muerte, que nos alcanza una vida nueva y aporta soluciones concretas a todos los problemas y situaciones de la vida. Es característica de la vida cristiana auténtica, aunque no falten pruebas y dificultades en el camino. La alegría, finalmente, tiene una gran fuerza evangelizadora. X.- La amistad: Cristo, fuente de nuestras relaciones interpersonales laciones de amistad.26 Si el hombre consiente en ser elevado por la Gracia al amor de amistad puede vivir una relación de intimidad con Dios en Cristo. La amistad cristiana es una capacidad nueva de amar a los hombres. Los filósofos de la antigüedad pensaban que era imprescindible una larga experiencia de tra- cional y privilegiado para la evangelización.28 Lo destaca Eduardo Bonnín: "La relación de amistad es la forma genuinamente humana y genuinamente evangélica de comunicación entre los hombres. Es la forma que tiene Dios de relacionarse con el hombre y la mejor que puede tener el hombre de relacionarse tanto con Dios como con los demás.” 29 Comenzábamos recordando que el carisma de Cursillos "promueve grupos de cristianos que fermenten de evangelio los ambientes, a través de la amistad".24 Es una capital experiencia humana, que nosotros consideramos desde una perspectiva de fe. El libro del Eclesiástico (6,14) señala que «un amigo fiel es un refugio seguro, y quien lo encuentra, ha encontrado un tesoro». La Escritura nos revela que Dios ha entrado en la historia humana y se ha manifestado en una relación de amistad, por ejemplo, en los casos de Abraham y Moisés. Más aún, la encarnación del Verbo eterno es la prueba de que Dios envió a su Hijo a fin de elevar a las criaturas a una relación de amistad con Él. La entrega del Señor Jesús posibilita esta amistad. Él llega a decir: «Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer» (Jn 15,15). El mensaje cristiano proclama que una amistad sobrenatural es posible entre seres humanos porque Dios mismo se ha ofrecido a ellos como amigo.25 Santo Tomás afirma que las relaciones entre Dios y los hombres, llamadas de caridad, son re- to para llegar a una auténtica amistad27; en cambio, la vivencia cristiana muestra que el Espíritu Santo transforma la afectividad personal, crea un corazón nuevo, y propicia la vivencia y la relación de amistad que, a través de la caridad, trasciende la mera relación humana agradable y se proyecta en un horizonte de fraternidad comunitaria y eclesial: «El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo poseían todo en común» (He 4,32). La amistad es un elemento esencial en Cursillos. Los Iniciadores, además de vivir su relación con Dios y con los hermanos como amistad cristiana, descubrieron en la amistad un camino excep- Exhortación final El Obispo Consiliario terminaba recordando el Mensaje de Cristo al cursillista, de la meditación del tercer día del Cursillo: «A vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca» (Jn 15,15-16). Amistad con Cristo, comunión de vida con Él, envío misionero y fruto abundante. Cristo cuenta con nosotros, nos ha elegido y nos envía a dar un fruto abundante y duradero. Pero sólo podremos dar fruto si vivimos profundamente unidos a Él. Es absolutamente indispensable permanecer unidos 11

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ANIVERSARIO DE LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO a Jesús, porque sin Él no podemos hacer nada (cf. Jn 15, 5). Sin Cristo no podemos nada, pero con Él lo podemos todo. Nos llama a vivir en plenitud de unión con Él y en santidad. El secreto de la fecundidad en el apostolado es la unión con Dios, que se nutre en la oración, en la meditación de la Palabra, en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía; unión que se realiza también en el compartir con los hermanos y en la atención a los más pobres y pequeños. Éste es el camino de la auténtica espiritualidad, que nos lleva a la identificación con Cristo, y por Cristo al Padre, movidos por el Espíritu. El auténtico apóstol vive la comunión con el Señor y se deja mover por su Espíritu. A la vez, el verdadero hombre espiritual, el santo, comparte con los demás el tesoro del amor de Dios que ha descubierto, y les comunica el gozo de la vida de gracia. El Papa Francisco, en el encuentro con Cursillos en el Aula Pablo VI el jueves 30 de abril de 2015, en el marco de la III Ultreya Europea, nos dijo: "¡Los animo a ir 'siempre más allá', fieles a su carisma!...".30 Nos alienta para que sigamos haciendo fructificar dicho carisma, para ayudar a los demás a crecer en la fe, reconociendo que todo es gracia y ofreciendo el testimonio de las maravillas que el Señor ha obrado en nuestra vida, desde la vivencia de la amistad con Dios y con los hermanos. Siempre "más allá" [¡ultreya!], hasta llegar a los que están lejos, saliendo de nuestras zonas de confort y aventurándonos en las periferias geográficas y existenciales, que tanto nece- sitan la luz del Evangelio. María, Madre de la divina Gracia, estrella de la Nueva Evangelización, nos acompañe en nuestro camino de espiritualidad y de apostolado. 1 BENEDICTO XVI, Deus caritas est, 1; Cf. R. Guardini, La esencia del cristianismo, Madrid (1977), 19; 46-47). 2 Cf. Ibidem n. 11 3 IFMCC, 3ª redacción, n. 98 4 J. Hervás, Interrogantes y problemas de los Cursillos de Cristiandad, 57-58 [cita abreviada]. 5 Cf. J. RIVERA – J. M. IRABURU, o.c., 268 6 Cf. J. Castellano, Liturgia y vida espiritual. Teología, celebración, experiencia (BL 27), Barcelona: CPL 2006, 45-46. 7 San Juan Pablo II, Carta apostólica Vicesimus quintus annus (4 diciembre 1988), 10 [abreviado]. 8 IFMCC, 3ª redacción, n. 98. 9 Capó – F. Suárez, Líneas básicas del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, Madrid 1972, 11. 10 J. Rivera – J. M. Iraburu, o.c., 271. 11 IFMCC, 3ª redacción, n. 98 [Cita levemente retocada]. 12 Lumen gentium 9a; Gaudium et spes, 32,a. 13 Concilio ecuménico Vaticano II, Constitución Lumen Gentium, 14. 14 Cf. Lumen Gentium, cap. VIII. 15 Cf. J. A. SAIZ MENESES, Los Cursillos de Cristiandad. Génesis y teologia, Madrid 2006, 53-57. 16 Cf. CONCILIO VATICANO II, Constitución Dogmática Lumen Gentium, n. 4. 17 Al regreso de la peregrinación a Santiago, en verano de 1948, el Delegado Episcopal para la misma y Consiliario de los Jóvenes de Acción Católica de Mallorca, Sebastián Gayá, fue llevado al balcón del Ayuntamiento de Palma que da a la Plaza de Cort, para dirigir una última alocución a los 700 peregrinos isleños y a la multitud de quienes habían salido al puerto a recibirlos. En ella, partiendo del lema de M. Aparici para la peregrinación (¡A Santiago santos!), formuló la frase que proféticamente sintetizaba la novedad de lo que estaba naciendo, que más tarde llamaríamos "Cursillos": "¡A Santiago santos, desde Santiago, santos y apóstoles!". Esto quedó reflejado en las páginas centrales de la siguiente revista PROA de Mallorca (nn. 118-119; septiembre-octubre de 1948), en sendos artículos del Presidente Bonnín (De cara al ayer) y del Consiliario Gayá (De cara al mañana). A las dos partes de esa célebre frase se refieren los títulos de este apartado y del siguiente de nuestra conferencia [Nota de PROA-Madrid]. 18 El sociólogo Zygmunt Bauman ha acuñado la metáfora de la «liquidez» para describir el mundo contemporáneo. Hemos pasado de una modernidad «sólida» y estable a una posmodernidad «líquida» y voluble, en la que las estructuras sociales ya no perduran el tiempo necesario para solidificarse y no sirven de marcos de referencia para los actos humanos. Este nuevo marco implica la fragmentación de las vidas, la precariedad de los vínculos humanos en una sociedad individualista, marcada por las relaciones transitorias en las que no se mantienen ni los compromisos ni las lealtades. 19 Cf. Evagelii Gaudium nn. 264-266 20 PABLO VI, Carta Encíclica Evangelii Nuntiandi, n. 14 21 Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris Missio, n. 2 22 Definición de M. Aparici plasmada en la primera página de nuestra Guía del Peregrino [Nota de PROA]. 23 EDUARDO BONNIN y MIGUEL FERNÁNDEZ, El cómo y el porqué, Madrid 1973, p. 16 ss. 24 IFMCC, 3ª redacción, n. 40 25 Cf. T. GOFFI, Amistad, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Madrid 1991, pp. 46-65 26 Cf. Summa Theologiae II-1I, q 23, a 1 27 Cf. ARISTÓTELES, Ética a Nicómaco, VIII, 3.6. 28 IFMCC, 3ª redacción, 193-194. 29 E. Bonnín Aguiló, Reflexiones. Vol II: En busca de uno mismo, Palma de Mallorca 2014, 75. 30 PAPA FRANCISCO, Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en el curso de formación [III Ultreya Europea] del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, 30 de abril de 2015. 12

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Diana Platas Miguel Torres Galera ÁREA LA MIRADA DE JÓVENES DE DIOS Ser joven y cristiano no parece tarea fácil en el mundo en que vivimos actualmente. Sin embargo, somos muchos los jóvenes que hoy nos sentimos llamados por el Señor y queremos seguirle, y somos muchos los que nos hemos encontrado con Él a través de un Cursillo de Cristiandad, y por eso aquí queremos vivir nuestra fe y entregar nuestra vida, para poder llevar a otros muchos lo que nosotros hemos recibido gratis. Desde el Área de Jóvenes queremos cuidar a todos esos jóvenes, conocer qué les preocupa, qué les interesa, qué inquietudes tienen, y acompa- ¡Este verano peregrinamos a Santiago! ñarles a lo largo de este camino de fe apasionante que empieza ahora. Por eso trabajamos para poner en marcha actividades en las que los jóvenes puedan tener un punto de encuentro con otros chicos y chicas de su edad y también, por supuesto, con Jesucristo: pascuas, convivencias, encuentros… En concreto, este verano ¡PEREGRINAMOS A SANTIAGO! Y es que este año se cumplen 70 años de aquella peregrinación de jóvenes a Santiago que fue el germen de los Cursillos de Cristiandad, bajo el lema "A Santiago, santos", en la que el Espíritu Santo movió los corazones de aquellos jóvenes, que volvieron con un nuevo lema: "De Santiago, santos y apóstoles". Del 20 al 30 de julio, los jóvenes de Cursillos haremos el Camino de Santiago para recordar nuestros orígenes como Movimiento, pero también para recordarnos que nuestra vida cristiana es un peregrinar continuo, un camino apasionante para llegar al Padre. ¡DE COLORES! Cuántas veces me he preguntado, ¿cómo es que Dios parece que mira a los ojos de algunas de sus criaturas y con otras es como si se hiciera el esquivo? Porque no cabe la menor duda que cuando el Señor mira cara a cara al hombre, éste no permanece indiferente: su corazón y todo su ser se conmueve de tal manera que experimenta un terremoto interior. Así lo creo porque así lo he experimentado en primera persona: la mirada de Dios se ha fijado en mí y la luz de su Espíritu ha iluminado mi corazón y mi vida. Lo cierto es que la respuesta a esta pregunta no es fácil. Es más, creo que la razón humana no está en condiciones de responderla por mucha ciencia que posea. La única respuesta plausible –según mi humilde entender– está en la misericordia de Dios. Con Él todo se puede; sin su providencia cualquier esfuerzo es inútil. Además está nuestra libertad, ese don maravilloso que el Creador nos ha regalado y del que nos valemos para afrontar la aventura de la vida. Libertad mediante la cual podemos decidir si vivirla de la mano de Dios o llevar una existencia en su ausencia. Y es en este segundo caso cuando mi pregunta se hace presente: ¿por qué Dios mira a unas criaturas y las rescata y con otras esa mirada no se manifiesta…? El Salmo 8 siempre me ha conmovido, en especial el versículo quinto que dice: «¿Qué es el hombre para que pienses en él, / el ser 13

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humano para que lo cuides?» Esto viene a cuento de algo que me ocurrió hace algunos meses cuando me presentaron a una mujer joven, de poco más de treinta años, soltera, con estudios superiores y un excelente empleo. La joven deseaba ser bautizada porque manifestaba sentirse muy cerca de Nuestro Señor Jesucristo. Deseaba recibir catequesis y recibir los sacramentos de iniciación para poder formar parte del Pueblo de Dios. Fue un encuentro muy agradable. Le agradecí a mi cura párroco su confianza y desde entonces la imparto, junto con otras personas, la catequesis preceptiva para poder pertenecer a la Iglesia Católica (yo creo, sinceramente, que el Señor ya la tiene entre sus predilectos). Gracias a Dios, esta no es la única experiencia que he tenido de este tipo. Llevo algún tiempo dando catequesis de bautismo y confirmación a adultos en mi parroquia de San Antonio del Retiro. Es una experiencia muy enriquecedora. A través de estos testimonios de conversión es muy fácil comprobar cómo la mirada de Dios nos enamora. ¡Cuánta gloria hay que dar a Nuestro Señor! Él nos ha enseñado que su mirada transforma y embelesa. Lo hizo con los apóstoles, con Zaqueo, con la Magdalena, con la samaritana, con tantos y tantos sobre los que su sola mirada les cambió la vida… Es cierto que no son muchas las personas adultas que se acercan hoy en día a nuestras parroquias para solicitar el bautismo. Mi experiencia me indica que la mayoría son mujeres jóvenes y extranjeras, pero todas tienen en común haber recibido la mirada de Dios de manera singular. Como es obvio, detrás de cada conversión subyace una historia personal. En todo caso, lo que más me sorprende es cómo se sienten liberadas de cadenas interiores, toda vez que recuperan la esperanza y la ilusión por la vida a pesar de sus cruces. Verdaderamente Dios nos mira –a todos, sin excepción– más, mucho más, infinitamente más de lo que nosotros podamos imaginar. Tanto nos mira y nos ha mirado que ya nos pensó y nos vio antes de la creación del mundo. Pero Él nos ama así, libres, para que podamos decidir dónde poner nuestro corazón. Es por eso que una gran alegría recorre el Cielo cada vez que un pecador reconoce al Padre, le pide perdón y se acoge con humildad a su tutela (Lucas 15,7). La mirada de Dios es, en definitiva, nuestra propia conciencia, y en ella se refleja nuestra capacidad de comprender que sin Él nada tiene sentido. De la misma manera que el que ama sólo desea permanecer junto a su amado, el amor a Dios se manifiesta a través de su mirada. Qué hermosamente lo expresara Santa Teresa de Jesús cuando aconsejaba a los orantes en "El Castillo Interior" o "Las Moradas": «Se esté allí con Él, acallado el entendimiento. Si pudiere, ocuparle en que mire que le mira, y le acompañe y hable y pida y se humille y regale con Él». ¡Maravilloso! La Santa de Ávila nos viene a decir, en lenguaje de hoy, que quien nos mira, quiere ser mirado. «Mire que le mira». Cindy Quispe Cuando me invitaron a dar el testimonio para el 17 aniversario del MCC en París no dije sí rápidamente, me tomé mi tiempo para responder. Quería decir un sí de calidad. La invitación llegó justo antes de irme a la convivencia de la Pascua en Madrid y quería reflexionar. Estaba en duda, y decidí dejar que el Señor me hablara durante los tres días de la convivencia. Una vez allí me preguntaba "¿qué tengo que hacer?" y finalmente comprendí que hay mucho amor que dar y lo único que tenemos que hacer es pasar tiempo con el Señor para poder darlo a los otros. De pronto descubrí que este rollo era especial porque tenía muchas cosas que decir y mucha esperanza a transmitir. Esta Pascua de Resurrección ha sido realmente diferente este año, me di cuenta de muchos detalles que no veía antes, cómo dejarme guiar por el Espíritu Santo, sentir el amor de nuestra Madre María y dejarme llevar de su mano, y la importancia de tener una comunidad a tu lado para hablar de Cristo y coger fuerzas del Amor de Dios. Fui consciente de que había recibido mucha gracia, pero no sabía cómo organizar mis ideas y cómo explicar lo que estaba experimentando. 14

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COMUNIDAD DE PARIS “El Señor cuenta conmigo y yo con SU GRACIA” Durante la preparación de mi rollo me he sentido en paz y con el deseo de dar mi testimonio de verdad. Sólo me inquietaba que no supiera cómo estructurarlo, es algo que no se me da bien. Hasta el mismo día del aniversario estaba tranquilla y eso que no me encontraba bien. Estaba en Bélgica y tenía dolor de tripa, no era el estrés era sólo que no estaba en forma y tenía que terminar de preparar mi rollo. Entonces le dije al Señor, "no sé cómo hacer, no me encuentro bien pero lo dejo en tus manos". Durante el viaje hacia París, no quise preocuparme y me limité a dormir durante el camino. Al despertarme estaba recuperada, le di gracias a Dios y me puse a escribir. Sólo tenía que contar todo lo que he recibido en Cursillos y cómo necesito seguir en este camino. Todo ese día estuve diciendo al Señor: "Quédate conmigo en este momento". Sabía que no estaba sola, estaba en equipo con Jesús. Era la primera vez que hablaba a tanta gente pero estaba segura de que el Señor estaba realmente a mi lado en el tabernáculo y me encontraba verdaderamente serena. Para mí era un momento fuerte porque iba a dar mi testimonio del Amor que recibo del Señor y porque estaba delante de muchas personas y eso es algo que para mí no es nada fácil. En la Eucaristía pude comprobar que encontrarme en este aniversario dando mi testimonio era la respuesta a lo que había pasado antes. Que poco a poco he dejado entrar al Señor en mi corazón, que estaba bien cerrado, y con Él he podido abrirlo. Era como si el Señor me dijera: "Soy yo quien ha preparado todo este camino que has hecho. ¿Te das cuenta de que me has dejado realmente hablarte, cogerte y guiarte sin que te hagas tantas preguntas?". Me di cuenta de que simplemente debía escuchar al Señor y en la celebración de la Vigilia Pascual fui consciente de que el Amor de Dios me ha liberado. 17 En mi rollo comenté cómo el Cursillo fue un primer encuentro con el Señor, pero que modelar la vida conforme a lo que el Señor nos propone lleva su tiempo. Al principio no veía la necesidad de tener reunión de grupo; iba a la ultreya pero sólo quería escuchar los testimonios, y en momento de compartir con los demás no llegaba a decir nada porque no sentía todo el amor del Señor en mi vida. La reunión de grupo la dejaba fácilmente justificando que vivía lejos de París, no buscaba soluciones como hoy para poder ir a mis reuniones. En verano del 2016 tuve la oportunidad de ir a la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia con un buen grupo de jóvenes cursillistas. Viví una profunda experiencia de relación con el Señor y ver a una multitud de jóvenes de origen diverso participando activamente en un encuentro así me llenó de esperanza. Poco después me llamaron para formar parte del equipo de un Cursillo en francés y ahí comprendí mejor la importancia de participar en los medios que me proponía la comunidad: la ultreya y la reunión de grupo comenzaron a ser importantes para mí y también empecé a ir más a menudo a ver al Señor en el sagrario. Comencé a poner aten- ción a mi vida espiritual. Finalmente, poder asistir a la Pascua de Jóvenes en Madrid este año ha sido una ocasión de confirmar que el Señor cuenta conmigo y yo con su Gracia. Después del rollo, en el compartir, estaba un poco incómoda porque acababa de abrir mi intimidad pero de todos modos me ayudó ver que mi testimonio había tocado a mis hermanos y que el Señor está presente entre nosotros. ¡DE COLORES! 15

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