Nº 39 HORIZONTE DE LETRAS

 

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Revista digital de creación literaria

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#39 Revista digital de Revista digitEadlitdaedCarcperaoecrai:ócnióLnitleirtaerriaaria Sumario Nuestros socios (pág. 4) Relato (pág. 4) Micro-relato (pág. 19) Opinión (pág. 20) Reseña literaria (pág. 24) Haiku (pág. 26) Poesía (pág. 28) EnNutreestvroistcaolaabolaradeosrecsri(ptoágr.a40y) editora PRRoeleoastsíoaa((ppáággd.. 44e06)) Mena, regente Endseayo hlisatóricoli(bPárge.r5í2a) “EEnnttrreveipstáaOgspi(inpniáaógns.”(6p0á)gy. 58)autora de la novela Entre verdes coMliinchaosu Pourtalé Eva Mª Medina Editada por Editada por: EJEMPLAR GRATUITO ©: Revista "Horizonte de Letras". Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 La Revista "Horizonte de Letras" no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. Abril/Junio 2018

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 2 ©: Revista “Horizonte de Letras” Editada por: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 Dirección y evaluación: Rafael Gálvez Enrique Eloy de Nicolás Ignacio León Fernando J.Baró Maquetación y coordinación: Enrique Eloy de Nicolás Patrocina: Para contactar con nuestra asociación: https://alfareroslenguajea.wixsite.com/alfareroslenguaje alfareroslenguaje.ane@gmail.com Para suscripciones y colaboraciones literarias: www.horizonte-de-letras.webnode.es horizontedeletras@gmail.com www.compraventacoleccion.com __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 Fundada en 2009 por Enrique Eloy de Nicolás SUMARIO NUESTROS SOCIOS (Pág. 5) RELATO “Contemplando el metro (año 1960)”, de Rafa Gálvez “El demonio de las aguas”, de Santiago Pescador “Un año en trizas”, de Santiago J. Miranda “El libro mágico”, de Ana Larraz Galé “Invierno en Madrid”, de Fernando J. Baró “Un dandy asesino”, de Julio Valencia “Perros sin calle”, de Flor Angelina Zapata OPINIÓN/ENSAYO “Homenaje a las octogenarias”, por Matilde Gonzálvez RESEÑA LITERARIA ”Entre verdes colinas”, de Rosa de Mena. Reseña realizada por Enrique Eloy de Nicolás POESÍA Poemas ilustrados, de Pako13 Poemas, de María José Calderón Poemas, de Rubén Hernández NUESTROS COLABORADORES (Pág. 57) RELATO “Viaje a Roma”, de Juan Antonio Herdi MICRORELATO “¡Has venido a verme!”, de Eva González POESÍA Poemas, de David González Sonetos del libro “Viajando en clásicos versos hacia lo contemporáneo”, de Ricardo Muñoz Poemas, del libro “Elogio al poeta”, de Miguel Ángel Serrano Escalada Poemas, de Yoyita Margarita Poemas, por Consuelo Rodríguez OPINIÓN “Animales, amigos terapéuticos”, de Aurora Varela ENSAYO HISTÓRICO “Movimientos Centrífugos en España. Los procesos secesionistas en América. Aspectos sociales en el proceso separatista de América”, de Cesáreo Jarabo Jordán RESEÑA LITERARIA “¿Qué piensan los hombres”, de Tery Logan. Reseña realizada por Sonia Yáñez Calvo CRÍTICA DE CINE “Handía”, por Francisco Javier Landa ENTREVISTA (Pág. 93) Rosa de Mena. Realizada por Enrique Eloy de Nicolás AMPLIACIÓN DEL PLAZO PARA RECEPCIÓN DE TEXTOS Convocatoria para próxima antología: (Pág. 97) “ARCANUM FABULIS” __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. 3

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 4 Nuestros socios ________________________________________R__el_a_t_o_s _y_c_a_ll_e_ja_s_d__el_M__a_d_r_id__m_i_s_te_r_i_o_so___________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 Rafael Gálvez Olmo nace en Madrid en 1940. En el 55 trabaja ya para una Agencia de Publicidad en la que llega a ser uno de sus creativos gráficos durante más de cuarenta años. En el 58 le hacen su primera entrevista y ve publicado su primer relato en una revista “de academia”. Escribió desde muy joven y, motivado por esa inquietud se ha relacionado toda su vida con otros amantes de la literatura, por lo que le llevó a ingresar en la recién creada Agrupación Hispana de Escritores, donde fue director técnico de la publicación “Autores Lectores”, que él mismo confeccionó y modernizó durante el tiempo que perteneció a ella, publicando varios relatos (con seudónimo de Sinhué), en dicha revista, a finales de los 60 y principios de los 70. Un largo período de intenso trabajo en su profesión de creativo publicitario, le apartó del mundo literario, aunque no dejó de escribir hasta que, llegado su “relax laboral”, contactó con un grupo de jóvenes escritores con los que creó “La Voz de Ondarreta”, un periódico local (en Alcorcón), de una calidad literaria excepcional, pero de una vida muy efímera por cuestiones muy largas de exponer. Más estos mismos autores (amigos), deseaban seguir juntos escribiendo, culminando con la fundación de la ASOCIACIÓN CULTURALEDITORIAL VERBO AZUL, (en Alcorcón). Ha publicado diversos artículos y relatos en periódicos provinciales, y varios libros y relatos cortos en las diversas publicaciones de esta Editorial. Ha recibido varios premios literarios, así como en arte gráfico y fotografía. 5 __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 CONTEMPLANDO EL METRO (AÑO 1960) Usted señor, y también usted, permítanme; doy por sentado que habrán sido usuarios, alguna vez, de esa continuación de vagones que corren bajo nuestras vías urbanas a la que se ha dado en llamar “metro”, ¿no es cierto? –¡Naturalmente! ¡Qué estupidez de pregunta! Y para mi DESGRACIA, no alguna, sino muchas veces. He observado que ha remachado mucho la palabra “desgracia”, ¿por qué?... no, no me conteste; déjeme opinar a ver qué le parece: Mi pensamiento es que para cualquiera de ustedes, con sólo la idea de tener que montar en el metro, si quieren llegar a tiempo a su oficina, a su taller, a su trabajo en general, les patea el estómago, y no cesan de pensar en los pisotones, empujones, patadas, codazos, etc., (muchos etc.) que recibirán y, ¡claro!, no están dispuestos a soportarlo y ya se ven cantándoles “las cuarenta” al primer gamberro que se les arrime, y si se pone borde usará el “as” de bastos para rematar. Todo es muy comprensible. Imaginemos alguna posible ilusión al levantarse, (como la de todo el mundo), tan ufano, tan feliz ante el nuevo día que amanece glorioso, que hasta se siente capaz de emular al gran Caruso, (sin reconocer que su voz suena como el chirrido del cuchillo rascando una sartén), pero usted no entiende de cante, pero nada de nada, porque, por si fuera poco, (siempre mientras se afeita), canta aquella cancioncilla (modernísima en tiempos de su abuelo), descubierta hoy día, gracias a viejos nostálgicos que dice algo así: “Nena, me decías loca de pasión...”, pero dejemos esto y prosigamos. Sale de su casa pensando en que todo va salirle bien y hasta ve un cielo azul donde hay un cubierto de nubes de aquí te espero, pero esto no es relevante, esto es ojos de sueño, lo malo, lo importante es cuando vuelve la esquina que le enfrenta al ”metro” y a la riada de personal que lleva su mismo camino, pues no hay que olvidar que es principio (o final) de línea, lo que le lleva a soltar un “taco” mientras se dice a sí mismo que ya le han margado el día. El consuelo es que no deja de ser un día más. Se abrocha el gabán, de forma como si la prenda tuviera la culpa (¡pobrecilla!), y se prepara para entrar “COMO SEA”. Ya dentro usted no aguanta nada; no da ni pide cuartel; es la ley del más fuerte y, puesto que todos piensan y obran del mismo modo, usted, ¡es natural!, actúa como los demás. No es censurable, pero ¿no se le ha ocurrido mirar, observar, oler, percibir todo lo que le rodea con un poco... digamos de humor filosófico? ¿Por qué si se ha levantado con la mejor disposición, la va a perder por culpa del “metro”? Si usted nos hace caso y contempla y vive el “metro” en la forma que le indicamos, se divertirá más; saldrá más eufórico de lo que entró y hasta comentará, entre carcajadas, que el “metro” es lo más gracioso que tiene Madrid. No pretendo decir con esto que todos los días utilice esta filosofía, no. Para hacer eso se necesitaría una paciencia que sólo tuvo un tal Job, del cual detallaron su sacrificio en la Biblia, y que esta generación no posee nadie, pero al menos, sí lo deberíamos probar un día, sobre todo, a las horas de mayor aglomeración de público. No olvidará nunca esta experiencia. Si se encuentra dispuesto a aguantarlo todo, recibir de todo y tener una paciencia a prueba de cristiano de la antigua Roma, disfrutará como un enano, que suele decirse... Muchas veces, (todas), habrá pagado dos y hasta cuatro duros, en el cine, para ver una película cómica, ¿cierto?, pues bien, ahora disfrutará de la mejor de ellas por sólo 0,80 céntimos. 6 __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 Una película grandiosa, gigantesca, con cientos de personajes, a cual más disparatado, divertido y diferente entre sí. Una cinta que le hará reír a carcajada limpia y lamentar no haber ido “a verla” mucho tiempo antes. Y les aseguro todo esto por-que tengo la satisfacción de haberla “visto” cientos de veces. Haga lo que le digo: Salga de su casa con alegría, (como se debe de salir todos los días), y cuan-do llegue a la esquina en la que se divisa el “metro” y la marea humana que se dirige hacia él, no amargue su rostro con ese feo gesto de resignación (que con el tiempo puede marcar arrugas), trate de sonreír, cuente, uno a uno, a todos con los que valla tropezando y no se altere. Respire hondo y con satisfacción porque va a ver un espectáculo que a muy pocos es dado a contemplar. Baje las escaleras (como pueda), y contemple... contemple... 7 ¡Antes de entrar dejen salir!... ¡Dejen las puertas libres!...¡Colóquense a los lados de las puertas!... Una y otra vez, a las horas de más aglomeración, (sobre todo en la Línea 1, estación Sol, dirección Puente de Vallecas), escuchamos esta cantinela que, de tanto escuchar ya ni la oímos. Son las dos menos veinticinco. El horario de salida de casi todo Madrid es este, por lo que la gran mayoría de los trabajadores de la zona coinciden en el “metro”. Y la línea más “castigada”, no cabe duda que es Tetuán-Puente de Vallecas, por lo que la estación de Sol se encuentra en estos momentos en esplendoroso apogeo de sudor y griterío de masas, más, si se cuenta que hoy, caso “singular”, se ha estropeado un tren, (cosa que no sucede todos los días, no vallamos a pensar.) También los elementos tienen su aportación para hacer un día completo. El cielo que durante toda la mañana ha permanecido encapotado y amenazador, al fin ha soltado todo lo que retenía en plan de jorobar al personal, y los que caminan por la calle no tiene más recurso que refugiarse en el metro. Si a todas estas circunstancias enumeradas añadimos la coincidencia de que es el día elegido por el escritor para relatar la historia, llegaremos a la conclusión de que este será un día “afortunado” para los viajeros del bendito transporte. Reseñadas estas particularidades del día creo haber descrito cómo se encuentra la estación de Sol dirección Vallecas, pero para que lo entiendan mejor, si ya estamos en el andén, entremos (como podamos) en el próximo tren que está llegando a la estación. Pero, si me permiten, rebobinemos unos minutos al menos y comencemos por un nuevo principio. Las escaleras que dan acceso desde el exterior se han convertido en verdaderas pistas de carreras para los usuarios, pues conocedores de día tan lluvioso cuentan, (y casi seguro), que el “metro” se “escacharrará”, no despacharán billetes y por lo tanto no se podrá ir a casa. Por lo tanto lo importante es estar dentro, luego... bueno... a nosotros nos importa muy poco si los demás no pueden ir a su casa a comer. Comienza entonces el prólogo de los empujones, sólo para llegar al final de la fila y te has colocado el último de los veinte o treinta de ella. Se oyen gritos e insultos, y caras amargadas, y cabellos chorreantes de agua y “graciosos” que entran con sus impermeables goteando y que lo sacuden allí mismo sin mirar que todo el agua que mantenía el plástico ha pasado a nosotros que, por no armar un barullo nuevo, nos callamos y le damos la espalda para amortiguar en algo la artificial lluvia. Pero quizá, el que entrara anteriormente e hiciera otro tanto, es el que se vuelve, iracundo, gritando: __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 –¿Es que no ve que me está mojando? –¿Y qué quiere que haga? La contestación no es muy adecuada que digamos. Los dos hombres se miran de frente, estudiándose, y nos parece ver cómo de sus frentes nace, de repente, la cresta rojo-sangrante de los gallos de pelea. Pero ya dejamos de atender. Nos ha llegado el turno y estamos ante la taquilla. Sobre la piedra de mármol cuadrada y algo gastada en su centro, que todos conocemos, depositamos una peseta. –¿Cuántos? –Pregunta, con cara de boba, la taquillera. “¡Cuántos!, ¡cuántos!... ¿Cuántos puede darme por una peseta?... ¡Deme todos los que quiera!...” Pensamos, porque es de inútiles preguntar. De verdad, lector, ¿no le ha ocurrido alguna vez esto? En fin, como uno es educado, tiene prisa y sin ánimo de discusión, contesta amablemente: –Un billete. –¿Uno? –Más cara de lela aún. –¡Síííí! –Saltamos ya con los nervios tan crispados como el ambiente, y es comprensible que se pierda la paciencia pues hay personal que debe estar allí por ser la hija del jefe. Y nos da el billete; y dejamos una taquillera enfurruñada y hecha un basilisco que vuelve a preguntar “cuantos”, con la misma cara de tonta, al siguiente, mientras sueltas una ristra de maldiciones hacia los “jóvenes desvergonzados”, “gamberros” y “escoria de la juventud” de hoy; y si además es de una edad avanzada, añadirá esa coletilla que todos los jóvenes estamos hartos de oír y que comienza así: “En mis tiempos...” Y ahora centrémonos en que tenemos que meternos dentro del vagón. Esto es ya el acabóse; es tener valor de héroe. Las frases altisonantes de “antes de entrar...” se siguen repitiendo una y otra vez, pero suele ser el estribillo de la infernal algarabía de gritos y lamentos que se escuchan por doquier. El “metro” (el convoy de vagones), llega, chirriando escandalosamente en su frenada, y la gente, puesta de acuerdo (qué curioso), se arremolina, precisamente, en las puertas, cortando el paso a los que quieren salir, haciendo caso omiso a las recomendaciones de los altavoces. Pero las puertas se abren por fin, y los que tienen que apearse lo hacen presurosos por si no llegan a lograrlo. Y en efecto, los últimos que lo intentan se ven ante una barrera humana, infranqueable, de enorme gentío que se interpone en su camino y que le impide alcanzar la salida, sintiendo que, a pesar de sus esfuerzos, cada vez se encuentra más en el interior y sabiendo que en breves instantes se le cerrará la salida por completo. Es entonces cuando la furia salvaje del animal que todos llevamos dentro (esto no lo digo yo, lo he leído escrito por grandes pensadores), y el sujeto en cuestión embiste con saña a todo el que se le enfrenta, pasando a través de ellos al mismo tiempo que pisa, araña, empuja y dice, con acento suplicante que está muy lejos de sentir: –Por favor, que quiero salir... Y reanuda sus esfuerzos con nuevos bríos. Y digamos que llega a rebasar a sus acosadores y ya se encuentra a sus espaldas, pero, de nuevo, sus pies se traban con el último, tropieza y va a darse de morros con otro caballero que no debe saber en donde se encuentra, pues lo primero que hace, iracundo, es gritarle en los mismísimos morros: –¡Gamberro! ¡A ver si aprendemos a comportarnos como Dios manda” Como anotación personal, añadiré que, si no por este particular suceso, sí por otro similar, alguna vez “El Caso” ha presentado reseñas como esta: __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. 8

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 “GAMBERRO ATACADO DE LOCURA” “Ayer en la estación del metro de Sol, un joven “gamberro” atacó, sin razón alguna, a un anciano caballero que esperaba, pacientemente su turno para entrar en el vagón. El citado señor ha resultado con fractura en codo y rodillas, mordiscos en antebrazo, brazo y orejas y patada en sabe Dios donde porque no quiere decirlo. Nuestro agresor aguarda sentado, cómodamente, en una estancia de la misma Puerta del Sol a la espera de que se esclarezcan los sucesos”. 9 Y es que la vida es así. Y dejando lo de mañana, proseguiremos en donde nos habíamos quedado. Resulta que como Dios les da entender, unos y otros se introducen en los vagones, acompañados, siempre, de la cantinela de “antes de entrar dejen salir”; “cuidado con las puertas”; “no introduzcan el pie entre coche y anden”... que no cesa de repetirse y que pone, más si cabe, los nervios de punta a los pobres viajeros. ¡Ay!... ¡Que me está pisando!... ¡Ese codo!... ¡Perdone!... ¡Su padre!... Todo se mezcla en perfecto orfeón a nuestro alrededor haciendo que sea imposible atender a otra cosa que no sea proteger nuestras propias costillas. Los vagones ya están de bote en bote. El silbato se deja oír aflautado pero sonoro. Las puertas comienzan a cerrarse lentamente y el usuario que las roza se rebulle, como puede, para que no le pille. Pero todavía llegan más rezagados que corren para coger aquel tren, y en nuestra puerta tratan de entrar tres tíos mientras se jalean de palabra: –¡Vamos, Pepe, que todavía hay sitio! –¡Si es imposible, hombre, déjalo! –¡Qué va a ser imposible!... ¡Venga!... ¡Vamos!, ¡Aaadentro!... Y desde luego, entran, ¡ya lo creo! puesto que, como saben todos los que utilizan este transporte, el “metro” es de pura goma, por no decir chicle. Las puertas comienzan a cerrarse. Los vagones se estremecen con el impulso de la máquina y el tren comienza su andadura mientras la gente se rebulle con el de al lado, el de enfrente y con el de su espalda, buscando la posición más cómoda, por encima del fastidio de los demás. –¡Que me pisa! –¡Por favor, ese codo! –¡Que me ahogo! –¡Uy, mis costillas! Y más etcéteras... Todo esto ya lo conocemos de sobra, pero de verdad que es para reírse si lo miramos como les comento. Hay gestos de resignación en los rostros de los que viajan; también de desesperación, de “cachondeo” por parte de algunos grupos de jóvenes que no cesan de moverse consiguiendo molestar doblemente; parejita de enamorados que aprovecha esta masificación, e incluso los achuchones de los demás para arrimar sus cuerpos, pero hay otro caso que, sin duda alguna, molesta al cien por cien del personal usuario de este transporte, y es aquel que, con toda tranquilidad, lee un periódico, __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 y en vez de leer está pensando: “De aquí no me muevo así se hunda el mundo”. (Por no decir alguna grosería más gorda.) ¡Y no se mueve! Lo que ocasiona, en esa zona, más apretujones y maldiciones... Nos encontramos con un señor bajito que no puede rebasar con la cabeza por encima del perió-dico que mantiene el fresco de al lado. En un mo-mento dado se cabrea, o simplemente se enfada, y alza el brazo y aparta el papel con furor, pero mostrando en su rostro una sonrisa, dice lo prime ro que se le ocurre, que siempre es: –Por favor, que no veo. Y la contestación del interpelado se la pueden imaginar, las hay para todos los gustos: –¡Aguántese! –¡Y a mí que me cuenta! –¡Vaya a Ulloa! –¿Y qué quiere usted ver? –¿Cómo dice? –¿Es usted sordo? –Sí. Renuncio a citar la respuesta del señor bajito (porque también los bajitos tienen su genio) y, además, ya lo habrán escuchado alguna docena de veces. El tren está llegando a la estación de Tirso de Molina. Una señora mayor que se encuentra casi en la puerta toca el hombro, delicadamente, a la persona que está delante de ella y con la más inocente de su sonrisa, pregunta: –¿Va a salir usted? –No, señora, pero saldré... ¡qué remedio! –¿Me deja entonces?... yo voy a salir. –¡Y yo, señora, y yo! –A ver si puede apartarse para dejarme salir. –¿Está usted sorda?... –Grosero. Como se puede apreciar el muchacho comienza con la mejor de las educaciones, pero ante la insistencia de la buena mujer se va acalorando, y es natural que termine como todo lo que sucede en nuestro “metro”, en discusión. La puerta se abre. Debido a la presión que durante todo el trayecto se ha mantenido, se ha formado, un “efecto de tapón gaseósico”, que hace que los que están en primer término salgan disparados como flechas hasta la pared de enfrente, pero se recuperan en segundos y arremeten con nuevas fuerzas recuperando las “posiciones” perdidas. –¡Que ya está lleno! –Grita alguien –¡Que va... hay asientos libres...! –Un guasón, claro. El metro arranca de nuevo. A nuestra izquierda la clásica discusión de todos los días, pero esta vez con la guinda de estas discusiones: __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. 10

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 –¡Pues coja usted un taxi y así no le pisará nadie... señorito! ¿No es cierto que esto lo ha escuchado más de una vez? ¿Y no se ha reído?... Al otro lado, o quizá a dos metros, alguien, mucho más hiriente, grita: –¡Mejor un “licoptero”! ¡Es más elegante! –No es más elegante pero sí más rápido. –Le corrigen. Y lo cierto es que no hacen gracia, pero todo el mundo se ríe, siempre que no se encuentre en situación de que le salten un ojo. Se llega a la siguiente estación y todo es repetición de las anteriores. Los que van a salir “arrastran” a los de delante y uno se da cuenta que, por unos instantes, se ha quedado casi vacío. Pero no; el personal “exiliado” vuelve de nuevo y, parece mentira, pero el lugar que antes ocupara una sola persona, ahora está cubierta por cinco. ¿Dónde están los que se han ido? ¿De donde han salido los que están allí dentro?... Son preguntas que nadie ha respondido hasta hoy. Los gritos, exclamaciones y maldiciones prosiguen sin cesar mientras viajamos hacia la próxima estación, y aquí puedo describir esa otra “melé” entre voces de todo el vagón. –¡Que me van a romper los huevos...! –No falla. Eso lo dice una señora. Y es cuando todo el personal quiere exponer su opinión ante los huevos de la mujer: –¡Ala! –El poco ingenioso o el recatado. –¿Qué huevos? Pregunta el mal intencionado, recalcando muy bien la palabreja. –¿Cuidado con los huevos de la señora, que se le pueden romper! –¡No tocar los huevos a la señora, que son muy frágiles! Y siempre recalcando, recalcando... por lo que las sonrisas siguen a flor de labio en los usuarios de este vagón que describo, (y de los demás, estoy seguro). Estamos entrando ya en la estación de Atocha. Aquí se queda “descargado” casi, de calor humano, pero solo casi, pero, al menos uno puede estirar sus huesos y comprobar que todos están en su lugar. Y contemplar el rostro de los que continúan también es un primor. Sudorosos, revueltos los cabellos, descorbatados... Parecemos luchadores derrotados en el combate... Pero esto, debo de añadir, que solamente sucede (el libre espacio vital), en el tercer y cuarto vagón, por lo que les aconsejo que, si ya han saboreado suficientemente lo que en todo momento de esta historia he querido transmitir, no se muevan de ellos, pues, aunque parezca mentira, y por las razones de un par de metros (en distancia), la gente se amontona en los dos primeros vagones y no hay quien les apee del burro. Quiero decir con esto que en esos dos primeros vagones se sigue “disfrutando”, hasta el final, de pisotones, apretujones, cabreos, insultos... por lo que si alguien, (masoquista o no), tiene necesidad de seguir viviendo esas sensaciones, no tiene más que cambiarse a los susodichos vagones, pues, además de todo lo expuesto, se me ha olvidado mencionar a la enorme chavalería, tan “mona”, que “solamente” saltan, gritan y fastidian a todo el que se les arrime. Si aún conservan fuerzas suficientes, ¡ánimo!, pueden seguir disfrutando de las maravillas que le ofrece el metropolitano de Madrid a precios muy asequibles. Yo me quedo en el tercer vagón porque me estoy analizando todos las sensaciones que han quedado en mi cuerpo y que quizá mañana se conviertan en hermosos cardenales, pero antes de terminar quiero contaros un chiste que aún se cuenta, iteradamente, pero que sigue causando sonrisas: __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. 11

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 “Un paleto viene a Madrid y, naturalmente, necesita coger el metro para trasladarse de lugar. Ya en la “cola” de la taquilla, toma información de los que le preceden y escucha cosas como: –Un billete para Antón Martín. –Treinta céntimos. –Oye a la taquillera. –Uno para José Antonio. Solicita un siguiente usuario. –Cuarenta céntimos. –Responde, impasible, la misma. –Para Ventura Rodríguez. –Señala un tercero. –Cincuenta céntimos. Le toca el turno al pueblerino y dice: –Un billete para Abelardo Abadejo...” 12 En fin ¡Feliz Viaje! Febrero de 1960 __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 Fernando Rodríguez García. Nací en Ceuta el 10 de enero de 1940. Al año siguiente mi familia, como muchas otras, salió de la ciudad y se fue a Tánger, que por aquellos días era Zona Internacional y ofrecía más oportunidades de trabajo. Desde muy pequeño mi hermano mayor me inculcó la pasión por la lectura. Cursé todos mis estudios en colegios franceses hasta 1957 fecha en la que terminé el bachillerato, pero una vez más mi familia volvió a emigrar. En el Reino de Marruecos ya no había futuro para nosotros. Esta vez nos fuimos más lejos, “saltamos el charco” y llegamos a Venezuela. Compaginando el trabajo con mis estudios me formé como técnico en sistemas de refrigeración y climatización. En el 65 hice un curso de seis meses en los Estados Unidos, donde conseguí una oportunidad de trabajo como ingeniero de ventas que me llevó a viajar por todo Sur América y el Caribe. El año de 1969 ya casado y con una hija recién nacida, fui trasladado a Rio de Janeiro. En 1970 regresé con mi familia a Venezuela donde residimos hasta 1987, fecha en la que decidimos, muy oportunamente, dar por terminada la aventura americana y volver a España. En España trabajé hasta el año 2005, cuando decidí jubilarme. Dicen que nadie es profeta en su tierra. Entonces mis hobbies eran la lectura, la pintura al óleo y el dibujo a tinta china. Durante la crisis económica de 1993 me interesé por el mundo esotérico y como terapia comencé a escribir un diario con mis propias experiencias. Está visto que para los artistas, el dolor siempre actúa como detonante. La recopilación de todos mis apuntes me condujo a escribir varios relatos cortos y mi primera novela de ficción y esoterismo, titulada “Viaje por el mundo de las esferas”. Entre los años 2013-14, hice dos cursos en la Universidad Popular del Buero Vallejo, en Alcorcón, con el profesor Juan Carlos Jiménez. El primero fue de escritura creativa y el segundo un Taller de Cuentos. Hace cinco años que colaboro con la revista del Centro de Mayores de Alcorcón, donde llevo la coordinación de todos los redactores, escribo el editorial, una sección de crítica literaria, reportajes varios y cuentos. El año 2012, mi relato breve titulado “Claveles de sangre”, obtuvo el 4º premio del Certamen organizado por la Comunidad de Madrid para mayores escritores. El año 2016, mi cuento titulado “Maragato”, ganó la Mención Especial en el mismo certamen para mayores. Para finalizar acabo de presentar el día 20 de enero de este año mi novela “Huellas en la arena” que, inspirada en mis viajes, cuenta la vida de un emigrante español (1940), sus aventuras y desventuras por medio mundo y finalmente, su regreso a la patria. Esta novela la he firmado con mi seudónimo “Santiago Pescador”. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. 13

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“Horizonte de Letras” Nº 39 EL DEMONIO DE LAS AGUAS Santiago Pescador Abril-Junio 2018 14 Estado Bolívar, Venezuela, verano de 1961 El río que provoca el Salto es el Carrao, que nace en la Gran Sabana, en las montañas La vieja avioneta Piper Cherokee que del Roraima y sus aguas de color del té, tras pilotaba Edgar Belser seguía el curso del río un largo recorrido llegan de improviso a esta Caroní dirección Sur. Su motor ronroneaba depresión del Auyantepuy y se precipitaban regularmente. Junto al piloto viajaba su joven al vacio, es el Salto Ángel. Luego el río amigo Gonzalo Cardona que, atento a las continua abriéndose paso entre la selva, a instrucciones de vuelo que daba Belser, veces tranquilo, a veces en forma de también disfrutaba del paisaje selvático que turbulentos rápidos, cruza la región conocida se iba abriendo bajo sus alas a medida que se como Ocaima y aquí vuelve a caer por otra acercaban a Canaima. cascada, no muy alta, llamada el Salto Hacha. Gonzalo deseaba ser piloto como su Sus aguas se vierten con gran estruendo en veterano amigo. Su actual trabajo de una preciosa laguna conocida cómo Canaima. dibujante técnico le aburría y las perspectivas Finalmente el Carrao desemboca en el río de ascenso a corto plazo eran desalentadoras. Caroní, el segundo río más importante del Tomaría un curso para pilotar avionetas, las país después del Orinoco. horas de práctica las haría con su amigo, lo tenía todo planeado, se haría aéreo taxi y En Canaima, la línea aérea Avensa había ganaría mucho dinero llevando turistas, construido un campamento con una pista de hombres de negocio y ganaderos de un lado a tierra para avionetas y aviones pequeños, al otro. Venezuela era un país de oportunidades estilo del Douglas DC3, con su torre de y él estaba dispuesto a aprovecharlas. control, radio faro, era conocida los veteranos como “base Canaima”. Para los turistas había Cuando aparecieron los tepuys en el un hotel rustico, muy acorde con el paisaje. horizonte, Belser tomó el mando de la Tras alejarse del Salto Ángel, Belser siguió el aeronave, viró en redondo 180 grados Este y curso del río, al acercarse al Salto Hacha le le avisó a su copiloto: informó a Gonzalo, que no perdía puntada de ─ Ya que estamos aquí, vamos a dar una todo lo que sucedía: pasada por el Salto Ángel. ¿Ves como son los ─ ¿Ves aquella avioneta de tela que cuelga tepuys? Parecen enormes tartas de rocas, de aquellos árboles? ¡A las 9, a nuestra tierra y vegetación, plantadas en medio de la izquierda! Es mía. Sucedió hace mucho selva. tiempo, en mi primer vuelo a Canaima. Fue Gonzalo estaba emocionado, había entonces cuando conocí a Rudy Trufino. escuchado muchas veces la leyenda de Jimmy Ahora él y su esposa tienen un hotelito donde Ángel, el piloto norteamericano que descubrió nos vamos a hospedar por unos días. accidentalmente esta cascada de 980 metros Belser hizo descender el aparato hasta de caída libre, la más alta del mundo. Su hacer casi un vuelo rasante sobre el río, boca avioneta permaneció durante años anclada en abajo. Sonrió al ver la expresión de júbilo el barro, en la meseta del tepuy. Para evitar dibujada sobre el rostro de Gonzalo − ¡Ahora que la familia de Jimmy se la llevase, el puedes ver el hotel, en la margen izquierda, Estado venezolano la declaró monumento poco antes de la cascada! nacional, la elevó sobre una base de cemento, puso una placa conmemorativa y asunto Gonzalo sintió una fuerte subida de zanjado. adrenalina al pasar casi rozando el poderoso Salto Hacha. Sobrevolaron el campamento __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 39 Abril-Junio 2018 Canaima y tras solicitar permiso para aterrizar, tomaron tierra, nunca mejor dicho, en la improvisada pista de este campamento en plena selva. Dejaron la avioneta aparcada en la zona que les fue indicada, sacaron sus pertenencias y tras pasar junto al hotel de Avensa, se dirigieron directamente hacia la base de la cascada. Allí les esperaba Rudy Trufino, rubio, curtido por el sol, parecía un personaje sacado de una película de aventuras. Él y Belser se saludaron con un abrazo, como viejos amigos que eran, luego estrechó la mano de Gonzalo exhibiendo una amplia sonrisa. Para llegar a la parte superior de la cascada, en territorio Ocaima, se abrieron paso por un estrecho camino que bordeaba el rugiente salto de agua. El ruido era ensordecedor. El hotel era rustico pero muy limpio, las cabañas individuales eran cómodas y disponían de baño y ducha. Las paredes del comedor estaban adornadas con utensilios indígenas y la piel de una anaconda de más de seis metros de longitud que había matado Greta, la esposa de Rudy, de un certero disparo en la cabeza. La comida era bastante buena y la cerveza muy fría. Que más se podía pedir en medio de la selva. Durante la sobremesa, Gonzalo escuchó atentamente cómo Rudy contaba la leyenda de la laguna sagrada, situada en alguna parte del Auyantepuy, el Demonio de las Aguas. Se decía que el demonio custodiaba estos parajes para evitar que los conquistadores la encontrasen. Los antiguos indios yanomami de esta región, cuando coronaban a su cacique en una ceremonia que los reunía a todos, cubrían su cuerpo con pepitas de oro. Él quedaba dorado ¡era El Dorado! Luego, el elegido se sumergía en las aguas de la laguna y se despojaba de dichas pepitas que se depositaban en el fondo de la laguna, yendo todas a parar finalmente al lecho del río y caer por el Salto Hacha hasta la laguna. Historias como esta habían recorrido todo el país, desde Los Andes hasta la Guayana. Los indios se valieron de ella para alejar y desorientas a los conquistadores. Desde la isla de Nueva Cádiz hasta San Tomé, donde confluyen el Orinoco y el Caroní, los indios temblaban al escuchar el sangriento nombre de los Welser. Algunos afirmaban que gente enviada por esta rica familia de banqueros alemanes, con el permiso de la corona española, había llegado hasta estas lejanas tierras en busca del mítico El Dorado. Gonzalo emocionado, terminó de escuchar la leyenda del Dorado. Al parecer varios buscadores de oro habían estado rondando por las orillas del río y en la laguna de Canaima, sin mucho éxito. Pero lo cierto es que tanto Rudy cómo unos ermitaños centroeuropeos que habitaban río arriba, sacaban oro. Donde, nadie lo sabía. Era aquí donde Gonzalo estaba dispuesto a buscar, no en la orilla sino en el fondo del propio río o de la laguna. Para este menester había traído su equipo de buceo por apnea compuesto por unas gafas, un snorkel, aletas, cinturón con lastre y cuchillo sujetado a su pantorrilla. Como las aguas eran color té y a más de dos metros de profundidad la visibilidad sería nula, se trajo una linterna estanca. Todo era cuestión de probar suerte, sería un fin de semana emocionante… A media tarde Gonzalo y Belser dieron un paseo en canoa, río arriba, acompañados por dos indios yanomami que remaban y dirigían la embarcación con gran destreza a pesar de los rápidos que por momentos lo sacudían con violencia. Gonzalo iba preparado para hacer una inmersión, con todos sus aparejos, pero los indios, asustados, se negaron a que lo hiciese en esas aguas y en su presencia. Al cabo de una hora regresaron al pequeño embarcadero de madera donde los indios volvieron a dejar la canoa. Gonzalo, frustrado por la negativa de los yanomami, esperó a que todos se marchasen y decidido se puso el equipo de buceo, sin hacer ruido se deslizó desde el embarcadero directamente a las aguas rojizas del río. El Carrao lo envolvió por completo. Por debajo de los dos metros de profundidad se hizo totalmente oscuro. Encendió su linterna y al instante se formó un haz de luz que se desvanecía a poca distancia. Consiguió alcanzar el lecho del río, había muchas ramas hundidas y sintió cómo la corriente tiraba de él; revolvió con cuidado la arena del fondo pero no alcanzó a ver nada que indicase la presencia de pepitas de oro. Subió a la superficie a respirar, localizó el embarcadero __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes además, serán responsables de la autenticidad de sus obras. 15

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