Voces en el Fénix Nº 66 - "LA EDAD DE ORO" - DICIEMBRE 2017 - La Educación de la Primera Infancia

 

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Voces en el Fénix Nº 66 - "LA EDAD DE ORO" - DICIEMBRE 2017 - La Educación de la Primera Infancia

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La revista del Plan Fénix año 8 número 66 DICIEMBRE 2017 La enseñanza inicial abarca desde los 45 días hasta los 5 años inclusive, y actualmente la obligatoriedad incluye hasta las salas de 4 y 5. El Estado argentino debe garantizar el derecho de todo niño a recibir educación desde la cuna. La sociedad en su conjunto debe asumir la importancia que esto tiene y exigir su cumplimiento. La edad de oro

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sumario nd ºi c6i6e m b r e 2017 editorial Educación inicial: base para propiciar igualdad de oportunidades Abraham Leonardo Gak Verónica Kaufmann y Claudia Loyola Presentación 6 Rosana Ponce La educación inicial argentina 14 Marina Visintín Guarderías, Jardines Maternales,Comunitarios,CentrosdePrimeraInfancia…22ClarisaLabel Los jardines comunitarios 32 Nancy Mateos Estrategias de atención a la primera infancia y fortalecimiento de las familias 40 Roxana Perazza Concepcionesalrededordeniñoylasdefinicionesdepolíticaspúblicas4 Ana Malajovich La situación actual del nivel inicial 54 Patricia Redondo La obligatoriedad de tres años en la educación inicial 62 Sandra Nicastro Algunas particularidades y características de las dinámicas institucionales de los jardines de infantes, jardines maternales, escuelas infantiles 70 Analia Verónica Quiroz De la dependencia de la escuela primaria a la actualidad 78 Teresa Chiurazzi El jardín (de infancia) de los tesoros 86 Cecilia Balbi La brújula de la educación en la primera infancia 96 Laura Santillán Familias, comunidades y la demanda por el jardín de infantes 104 Claudia Loyola La gestión institucional en espacios educativos para la primera infancia 112 Liliana Labarta Una vieja tensión para pensar la Educación Maternal hoy 120 Rosa Windler La formación de docentes de nivel inicial 128 Elisa Spakowsky La formación docente en cuestión 136 VerónicaKaufmannDocentesdenivelinicialencontextossocioeducativos diversos 142 Analía García y Luján Rosales De madres cuidadoras a educadoras populares 150 Mónica Fernández Pais Organización y lucha docente en el Nivel Inicial 156 Valeria Dotro Contenidos audiovisuales para la infancia 164 Natalia Sgandurra, Melina D. Varela e Irene Strauss Las Abuelas de Plaza de Mayo y el Derecho a la Identidad 170

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Autoridades de la Facultad de Ciencias Económicas Decano César Humberto Albornoz Vicedecano José Luis Franza Secretario General Gustavo Montanini Secretario Académico Pablo Rota Secretaria de Hacienda y Administración Carolina Alessandro Secretario de Investigación Adrián Ramos Secretario de Bienestar Estudiantil Marcelo Conti Secretario de Graduados Rubén Arena Secretario de Posgrado y Relaciones Institucionales Catalino Nuñez Secretario de Transferencia de Gestión Tecnológica Omar Quiroga Secretario de Relaciones Académicas Internacionales Humberto Luis Pérez Van Morlegan Secretaria de Doctorado y Posdoctorado Maria Teresa Casparri Voces en el Fénix es una publicación del Plan Fénix ISSN 1853-8819 Registro de la propiedad intelectual en trámite. LA REVISTA DEL PLAN FÉNIX AÑO 8 NÚMERO 66 DICIEMBRE 2017 LA ENSEÑANZA INICIAL ABARCA DESDE LOS 45 DÍAS HASTA LOS 5 AÑOS INCLUSIVE, Y ACTUALMENTE LA OBLIGATORIEDAD INCLUYE HASTA LAS SALAS DE 4 Y 5. EL ESTADO ARGENTINO DEBE GARANTIZAR EL DERECHO DE TODO NIÑO A RECIBIR EDUCACIÓN DESDE LA CUNA. LA SOCIEDAD EN SU CONJUNTO DEBE ASUMIR LA IMPORTANCIA QUE ESTO TIENE Y EXIGIR SU CUMPLIMIENTO. LA EDAD DE ORO Los artículos firmados expresan las opiniones de los autores y no reflejan necesariamente la opinión del Plan Fénix ni de la Universidad de Buenos Aires. Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas Claustro de Graduados Titulares Gabriela Verónica Russo Luis Alberto Cowes Rubén Arena María Jose Canals Claustro de Alumnos Titulares Mauro Roberto Sartori Carla Joana Kranevitter Antonio Benito Ambrune Ena Ailin Andrada Suplentes Roberto Darío Pons Daniel Roberto González Juan Manuel Oro Adrián Zappia Suplentes Julian Gabriel Leone Jonatan Rafael Barros, Antonella Cesare Ignacio David staff DIRECTOR Abraham L. Gak COMITE EDITORIAL Eduardo Basualdo Oscar Oszlak Fernando Porta Alejandro Rofman Ricardo Aronskind COORDINACIÓN TEMÁTICA Claudia Verónica Loyola y Verónica Kaufmann SECRETARIO DE REDACCIÓN María Sol Porta PRODUCCIÓN Paola Severino Erica Sermukslis Tomás Villar CORRECCIÓN Claudio M. Díaz DISEÑO EDITORIAL Martín Marpons Desarrollo y Diseño deL SITIO Leandro M. Rossotti Carlos Pissaco Córdoba 2122, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Teléfono 5285-6819. www.vocesenelfenix.com / voces@vocesenelfenix.com

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Educación inicial: base para propiciar igualdad de oportunidades Cuando, a fines del siglo XIX, se sancionó la ley 1420 que establecía la obligatoriedad de la escuela primaria, su gratuidad y su laicidad, la Argentina dio un paso enorme en aras de establecer las condiciones de equidad para acceder al nivel de educación imprescindible como derecho inalienable para cualquier ciudadano. Con posterioridad, la enseñanza media de carácter elitista fue también sufriendo transformaciones debido a la demanda consecuente con la evolución de los tiempos. Por último, a comienzos del siglo XX, con el objeto de colocar la enseñanza superior –es decir, la universitaria– también en condiciones de acceso más abierto, se la incorporaba dentro del régimen de enseñanza a cargo del Estado. En el ínterin, se hizo carne la necesidad de ofrecer a los niños una instancia de formación educativa previa al inicio de la escuela primaria. Sin embargo, en aquel entonces aún no se habían desarrollado los principios rectores de esa etapa, por lo que el financiamiento de esta instancia quedaba en manos de los padres. El progreso del conocimiento con respecto a las implicancias de la formación de cada individuo desde temprana edad, señaló la importancia que adquiere la educación en los niños desde el inicio de sus vidas hasta los 5 años. Esto trajo aparejado el incremento de una demanda que, al día de hoy, no ha sido atendida en plenitud. La obligatoriedad por ley se extendió recientemente a los 4 años. Sin embargo, aún hoy el Estado no responde con la oferta institucional acorde con las necesidades sociales; por otra parte, la mayoría de la oferta para las edades de 0 a 3 años está en manos privadas y, muchas veces, su costo difícilmente puede ser atendido por la población de escasos recursos, lo que acentúa una importante desigualdad de oportunidades en la población. Es por ello que deberíamos decir que el concepto de igualdad de oportunidades básico en una democracia progresista e inclusiva no se cumple en nuestro país. Para una etapa tan fundamental de la vida como son los primeros años, el sistema debería atender de manera integral las necesidades de cada chico, acompañando a las familias en la tarea de asegurar su cuidado, atención y educación. Esto debe ser enfatizado con mayor insistencia en el caso de los sectores más vulnerables de la población porque, en muchas ocasiones, la escuela constituye un sostén central de la dinámica familiar. Solo por mencionar un ejemplo, una buena oferta pública de jardines de infantes y maternales ayudaría a los padres y a las madres a disponer de mayor grado de libertad horaria para capacitarse o buscar empleos mejores y en condiciones legales de contratación, disminuyendo así la fragilidad de su posición en el mercado laboral. Es conveniente insistir en que esa escuela de la que hablamos no puede ser responsabilidad exclusiva de los docentes; debe contar con el apoyo y colaboración de otras disciplinas como la psicología, sociología y trabajo social, entre otras, de modo que se cumpla acabadamente con el objetivo clave en esta etapa etaria tan significativa para lograr la socialización: la comprensión y el entendimiento de los niños y niñas para vivir en un mundo cada día más complejo. Un sistema educativo abarcativo desde la primera infancia evitará el estancamiento de la sociedad y transformará su carácter actualmente conservador en una sociedad creativa y dispuesta a enfrentar las dificultades que el sistema social, político y económico querrá imponer en defensa de sus propios intereses. Este número que ofrecemos es un ejemplo de cuánto ha evolucionado nuestro propio pensamiento para atender una problemática que para muchos no existía o solo lo hacía en aspectos parciales. Estamos seguros de que este número será útil no solo a los docentes sino a los usuarios, los padres, que a veces navegan en realidades que consideran insolubles. ABRAHAM LEONARDO GAK (DIRECTOR) 4 > www.vocesenelfenix.com

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Editorial > 5

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Frente a una realidad que reproduce y profundiza las desigualdades, agravada en un contexto de restauración de políticas neoliberales, la responsabilidad de los adultos es innegable. Este número constituye una parte de nuestra apuesta ética y política por la educación de la primera infancia, entendida como derecho desde la cuna. Desde distintas perspectivas, las autoras proponen reflexiones, avances e interrogantes acerca de aspectos centrales de la cuestión. Presentación 6 > www.vocesenelfenix.com

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>7 por Verónica Kaufmann. Profesora de Educación Preescolar y licenciada en Ciencias de la Educación. Actualmente es asesora pedagógica de la Escuela Infantil y Sala de Juegos Multiedad de la Universidad de General Sarmiento. Desarrolla actividades de capacitación docente. Fue coordinadora pedagógica del Programa Primera Infancia del Ministerio de Educación de CABA. Integró el equipo que elaboró las propuestas curriculares para el nivel inicial en la ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires. Es autora de publicaciones vinculadas con la temática de la primera infancia por Claudia Loyola. Lic. y Prof. en Ciencias de la Educación - FFyL UBA. Egresada de la Escuela de Titiriteros del Teatro Municipal Gral. San Martín. Secretaria académica de la Maestría en Educación: Pedagogías críticas y problemáticas socio-educativas. Docente de nivel superior - Universitaria y no universitaria en Instituciones de Formación Docente. Integra la cátedra Problemáticas de la Educación Inicial en la carrera Cs. de la Educación UBA (titular Ana Malajovich). Ex coordinadora del Jardín del IVA Min. de Cultura CABA. Participó de la elaboración de contenidos del diseño curricular de nivel inicial de provincia de Buenos Aires (2007-2008) y del módulo de lenguajes artísticos del Postítulo de Educación Maternal INFD MEN. Integra equipos de investigación IICE UBA

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Un niño es de carne, hueso, pelo enrulado o no y muchas preguntas. Pero sobre todo tiene una sustancia, un soplo, material, espiritual, químico, físico o yo qué sé que despierta poderosamente la ternura. Se preocupa mucho por las cosas más pequeñas. Canta y ríe fácilmente. Y no le importa ensuciarse las rodillas. Mírenlo desde aquí: (con amargura) -Yo fui como él. Mírenlo desde allí: (con alegría) -¡Él no será como yo! ¡Defiéndanlo! Juan Gelman La violencia del sistema, la violencia de las relaciones sociales, tienen a nuestros niños como víctimas. Y es evidente el efecto lapidario de la desigualdad y de vínculos que, al vulnerar derechos, dejan huellas subjetivas que perduran. L a infancia nos convoca a imaginar el futuro, un proyecto a desplegar en un tiempo por venir, que concentra la tibieza de la esperanza y, de allí, el compromiso y la ternura por abrigar su presente. Sin embargo, hemos aprendido a hablar de infancias en plural dado que, desde su configuración como categoría social hasta el momento, las sociedades no han podido garantizar condiciones dignas para alojar las trayectorias y experiencias de vida de todos los niños y niñas. Algún autor ha definido a la infancia como enigma, como una pregunta abierta, disponible, pero a la vez con una energía nueva que siempre nos plantea un desafío a conquistar. La infancia y su capacidad interpelante tocan a nuestra puerta, y resulta complejo ser indiferente ante esa apelación, que nos llama a asumir la responsabilidad ante toda la potencia que se esconde en su extrema fragilidad. La educación es un campo que aspira a alojar dicho llamado, a promover la posibilidad de gestar condiciones para sortear los límites de la reproducción de las condiciones de partida, e impulsar interrupciones en las trayectorias vitales de quienes más lo necesitan. Sin embargo, al levantar la vista ante el horizonte social contemporáneo, contemplamos claros indicios de la agudización de procesos de polarización social tanto a nivel global como local y este panorama resulta particularmente acechante para la situación de los niños/as. Dos estadísticas preocupantes han circulado en los últimos tiempos. Una remite a la situación económica y social, y mues- 8 > por Verónica Kaufmann y Claudia Loyola

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Presentación > 9 tra de modo contundente que la pobreza se torna más cruda cuando se pone en foco la infancia: mientras que los índices de pobreza se agudizan y se plantean en torno al 33% del total de la población (Informe ODSA UCA), cuando ponemos el foco en los niños, el índice sube casi un 18%; prácticamente la mitad de la población infantil vive en la pobreza. Y los otros datos que generan alarma remiten a los métodos de disciplinar a los niños/ as que incluyen castigos físicos y maltrato psicológico: en el caso de nuestro país, esto afecta a 7 de cada 10 niños de entre 2 y 4 años, en modos de chirlos, gritos o estereotipos que los tienen como destinatarios. Allí la metáfora del enigma se hace trizas ante la literalidad de estos datos. La violencia del sistema, la violencia de las relaciones sociales, tienen a nuestros niños como víctimas. Y es evidente el efecto lapidario de la desigualdad y de vínculos que, al vulnerar derechos, dejan huellas subjetivas que perduran. Hay una trama de sostén que parece que los adultos no estamos pudiendo construir, una urdimbre como proyecto colectivo con capacidad de alojar, de nutrir material y simbólicamente que parece ser subestimada en el presente. La paradoja se hace evidente cuando los discursos políticos más aluden al futuro como horizonte a conquistar de modo sistemático, y las condiciones del presente se tornan más cruentas y definitorias para la vida cotidiana de la gran mayoría de los niños y sus familias. Los argumentos utilitarios, intensamente preocupados por la productividad, se alejan taxativamente de la lógica de los derechos, que hay que postergar hasta que “derra- men” de arriba hacia abajo las ganancias de los poderosos. La responsabilidad que nos cabe a los adultos es indelegable. Hemos aprendido que la educación de la primera infancia no puede ser entendida escindida de la noción de cuidado. Hay allí una apuesta ética y política. El detenimiento en el niño en su aquí y ahora nos convoca a bregar por construir hoy condiciones para albergar su presente. No es posible esperar “hasta que” suceda una inverosímil generosidad del libre mercado. Esta publicación canaliza esta preocupación y esta apuesta por el presente de la educación de la primera infancia entendida desde la perspectiva del derecho desde la cuna. Por supuesto que no agota sus múltiples aspectos, sino que, por el contrario, busca construir una panorámica, a la vez que focaliza en cuestiones hoy tensionadas en este complejo escenario de restauración de políticas neoliberales. Partimos de explicitar algunas coordenadas, que resultan referencias insoslayables para delimitar el alcance de este campo. La Educación Inicial atiende a la población de 45 días a 6 años, es decir, previo al inicio de la educación primaria. Hace tiempo ya, se la denominaba “educación pre primaria”, y fue toda una batalla ganada en la construcción de una identidad autónoma y respetuosa de su singularidad, superar esa alusión al nivel primario en su identificación. Dentro de la Educación Inicial, reconocemos dos ciclos. Uno de ellos abarca a los niños de 45 días a 2 años y, habitualmente, se lo denomina Jardín Maternal; el otro es el que se ocupa de los niños de 3, 4 y 5 años y se conoce como Jardín de Infantes. La

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Hemos aprendido que la educación de la primera infancia no puede ser entendida escindida de la noción de cuidado. Hay allí una apuesta ética y política. El detenimiento en el niño en su aquí y ahora, nos convoca a bregar por construir hoy condiciones para albergar su presente. No es posible esperar “hasta que” suceda una inverosímil generosidad del libre mercado. situación de estos dos ciclos es muy diferente. Mientras que el Jardín de Infantes está mayormente incorporado a estructuras vinculadas con los ministerios de Educación, la atención de los niños más pequeños tiene una dependencia y organización más dispersa. Asimismo, los jardines de infantes son mayormente estatales (en torno del 70%). La educación privada tiene presencia en las zonas urbanas. En las zonas rurales, la oferta es solo estatal. A la vez, las estadísticas nos muestran que, en la mayoría de las provincias, la educación privada tiene una mayor incidencia en la atención de niños de 3 y 4 años. Esto, entre otros factores, se debe a que la obligatoriedad de la sala de 5 y la universalización y posterior obligatoriedad de las de 4 han implicado una mayor expansión estatal. Sin embargo, y a pesar de que se observa un crecimiento sostenido en los últimos años, es preciso admitir que se trata todavía de una oferta desigual, que brinda menos atención a los niños más pequeños y a los niños provenientes de los sectores más pobres. En la franja etaria 0-3, la atención del Estado se despliega fun- damentalmente a través de las áreas sociales (Ministerio de Desarrollo Social; Ministerio de Salud, etc.), siendo la incidencia del Ministerio de Educación muy escasa. Esto configura una de las aristas que estructuran una de las problemáticas clave que tensionan la educación en la primera infancia en nuestro contexto: educar y asistir. De este modo, uno de los rasgos clave que permean la atención de la primera infancia es la regulación diferencial que estructura la dependencia de los servicios. La pertenencia a las áreas sociales da cuenta, generalmente, de la tendencia a una menor regulación por parte del Estado: esto se manifiesta en exigencias más lábiles y/o acotadas, que dan lugar a una dispersión de propuestas de atención a los niños. La diversidad de instituciones, el tipo de regulación respecto de los criterios de funcionamiento, la calificación de las personas a cargo de los niños, la heterogeneidad de los espacios físicos que se les asignan, el tipo de vínculo que se establece con las familias, dan por resultado una oferta que, pretendiendo atender la diversidad, subraya, en muchos casos, la desigualdad. Los aportes de las autoras procuran acercar, desde diferentes 1 0 > por Verónica Kaufmann y Claudia Loyola

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Presentación > 1 1 perspectivas, reflexiones, avances y también interrogantes en relación con estas cuestiones que constituyen aspectos imprescindibles para pensar en la atención de la población infantil. En los siguientes párrafos, apelamos a las palabras de las propias autoras para dar cuenta de la perspectiva o temática que desarrollan en su artículo. Un primer grupo de artículos intenta brindar a los lectores un estado (siempre provisorio) de situación. Las autoras ofrecen informaciones respecto de diversos aspectos tales como legislación; características de la oferta; dependencia de las instituciones, etc. Algunas de ellas plantean también las principales problemáticas y deudas en relación con la primera infancia que se presentan en la actualidad. En este marco, Rosana Ponce propone “revisar ciertas tensiones y debates desde la historia de la educación inicial, advirtiendo sus implicancias en torno al carácter público de la educación infantil, en abierta interpelación a la responsabilidad del Estado”. Marina Visintín aborda la particularidad de la franja de 0 a 2 años. Su análisis la lleva a plantear que “a pesar de los avances en legislaciones y paradigmas sobre la infancia y sus derechos, persiste hoy cierta invisibilización de los niños/as como sujetos de derecho, acompañada de una suerte semejante para quienes los sostienen y educan”. Clarisa Label acerca “la historia de los jardines comunitarios cuyo origen se remonta a fines de la década de los ’80. En el marco de la amplia variedad de espacios comunitarios, algunas experiencias desarrolladas por educadoras populares abrieron caminos para la construcción de saberes relevantes”. Nancy Mateos aporta la perspectiva de “las políticas que se proponen la atención de la infancia a través de acciones orientadas al fortalecimiento de las familias”; señala que estas “ofrecen interesantes oportunidades para promover procesos socioeducativos que amplíen oportunidades vitales e incidan al mismo tiempo en el desarrollo de los niños y en el de su contexto”. Roxana Perazza, en su artículo, propone “reflexionar sobre algunas de las medidas acordadas desde fines del 2015 en esta área, con el propósito de entender las nociones sobre las cuales se sostienen y fundamentan las decisiones en materia de políticas públicas dirigidas hacia los niñ@s”. Ana Malajovich considera que estamos frente a un cambio de paradigma; en ese contexto, analiza “cuáles son las políticas que impactan en el sector educativo en su conjunto y que también están incidiendo en el nivel inicial”. Patricia Redondo aborda la cuestión de la obligatoriedad de la sala de 3 años: “Hoy, el anuncio de la obligatoriedad de tres años parece responder a intereses poco claros y se torna engañoso, ya que ampliar las oportunidades educativas de la primera infancia y al mismo tiempo capturar una necesidad familiar no debería implicar la sanción de la obligatoriedad”. Los siguientes artículos abordan temáticas más específicas: las características de las instituciones que albergan a la población infantil; las relaciones entre familias e instituciones; la formación y capacitación de las personas que atienden a los niños pequeños. Desde la perspectiva del análisis institucional, Sandra Nicastro, desarrolla “algunas hipótesis de trabajo, reconociendo la situacionalidad de los fenómenos, en un aquí y ahora historizado y su inscripción en diferentes contextos”. Analía Quiroz presenta “algunas tensiones que dieron forma –en su desarrollo histórico– a la Educación Inicial, para analizar las distintas modalidades institucionales de la Educación Inicial que permitieron construir una identidad pedagógica propia y, en consecuencia, alejarse de la impronta de la escuela primaria”.

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Desde la arquitectura, Teresa Chiurazzi propone “trabajar sobre las acciones (descubrir, experimentar, compartir, jugar, pintar, dibujar, dramatizar, leer, comer, descansar, coordinar, dirigir, habitar y construir autonomía). Este modo habilita la posibilidad de repensar para poder reformular, confirmar o alterar las formas habituales de la respuesta arquitectónica a lo escolar, en este caso, el nivel inicial”. La relación entre familias e instituciones procura recuperar diversas voces y puntos de vista. Cecilia Balbi, focalizando en el niño pequeño, desarrolla una serie de reflexiones en torno de preguntas tales como: “¿Qué toca hacer respecto de esa separación del niño de lo familiar en el ingreso al espacio educativo, en tanto resulta ser este para muchas familias y niños el primer espacio institucional de acogida, distinto del familiar con el que se encuentran?”. Laura Santillán, recuperando la perspectiva de las familias, expresa: “Hoy en día es casi imposible que se pase por alto el hecho de que la educación formal sigue siendo considerada un hecho relevante, aun en poblaciones que, al menos desde algunas miradas, (…) no serían portavoces calificadas para hablar sobre educación”. Claudia Loyola acerca una serie de reflexiones a partir del reconocimiento de que “las instituciones destinadas a la primera infancia aportan una matriz iniciática en el vínculo de las familias con los espacios educativos institucionales, que transitarán sus hijos en el transcurso de su trayectoria escolar”. Liliana Labarta plantea la relación familias e instituciones en otra clave: “Se piensa en posibilitar experiencias que enriquezcan el universo simbólico de bebés y niños, ofrecer propuestas que los ayuden a comprender la realidad acercándolos a ella, brindar oportunidades de conocimiento del mundo para favorecer su comprensión”. La cuestión de la formación y el trabajo de las personas que están a cargo de los niños/as pequeños se despliega a través de varios artículos. Rosa Windler introduce: “La formación de los docentes conlleva un valor trascendental para la mejora de los sistemas educativos. El presente Sistema Formador Educativo es el resultado de una serie de tendencias políticas, debates, luchas y acuerdos que han influido, a través del tiempo, en la conformación de su estructura y organización actual”. Elisa Spakowsky plantea que “es necesario pensar en procesos de formación permanente y en acciones de formación que permitan conjugar la propia experiencia (teorías implícitas generalmente inconscientes), con otras experiencias en relación con los nuevos saberes, teorías explícitas, a través de los procesos de reflexión en la práctica y sobre la propia práctica”. 1 2 > por Verónica Kaufmann y Claudia Loyola

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Presentación > 1 3 Verónica Kaufmann describe experiencias de trabajo con docentes fuera del ámbito escolar. A partir de estas, señala que “para promover un trabajo apropiado y adecuado con niños pequeños fuera del ámbito escolar, resulta necesario generar ciertas condiciones de trabajo para los docentes (…) otros modos de organizar la tarea educativa”. Analía García y Luján Rosales acercan las diversas instancias de formación que han generado un conjunto de centros comunitarios de educación popular: “Sigue siendo camino a transitar y profundizar, pensar las infancias como una responsabilidad colectiva y comunitaria; que, junto con el Estado, garanticemos y ofrezcamos cuidados, afecto, y aseguremos derechos para los pibes y las pibas en el presente, para construir un mundo más digno, donde quepamos todos y todas”. Mónica Fernández aporta a esta publicación reflexiones en torno a las docentes como trabajadoras. “Las consideraciones sobre el trabajo docente en el Nivel están atravesadas por la perspectiva de género y el lugar de la mujer como educadora ‘natural’ de la primera infancia. En segundo lugar, considerar que las docentes del Nivel Inicial forman parte de una organización integrada por los docentes de todos los niveles y, desde allí, construyen su militancia atenta a las necesidades sectoriales y colectivas”. Este número finaliza con dos artículos, que desarrollan temáticas sensibles para nuestra contemporaneidad: Los niñxs y los medios de comunicación masiva, y los niñxs frente al pasado reciente y la identidad. Valeria Dotro se pregunta: “Dibujos animados, música, telenovela y publicidades forman parte de un ecosistema audiovisual que, de manera casi permanente, acompaña el crecimiento de los chicos y chicas desde que son muy pequeños. ¿Qué impacto tiene esto en el desarrollo de sus subjetividades? ¿Cómo podemos generar contenidos audiovisuales que promuevan la diversidad y amplíen los horizontes culturales?”. Irene Strauss, Natalia Sgandurra y Melina Varela describen algunos rasgos del trabajo que realiza Abuelas en los jardines de Infantes: “Las Abuelas creemos que educar en Derechos Humanos requiere necesariamente de un compromiso colectivo. Requiere de educadores que se posicionen críticamente frente a la realidad, con conciencia histórica, con compromiso político para reconstruir nuestra memoria colectiva, para que las nuevas generaciones asuman como propia la tarea de que Nunca Más en la Argentina ni en el mundo se repitan hechos tan aberrantes como los que nos tocó sufrir, y que luchen para que existan condiciones de verdad y justicia para todos”. Valoramos los aportes de cada una de las colegas que se sumaron a esta publicación y nos permitieron organizar este número, que procura abrir la temática de la primera infancia a un público que, seguramente, excede el del ámbito educativo. Queremos agradecerle sinceramente a cada una por su interés y el tiempo dedicado. La infancia y su capacidad interpelante tocan a nuestra puerta, y resulta complejo ser indiferente ante esa apelación, que nos llama a asumir la responsabilidad ante toda la potencia que se esconde en su extrema fragilidad.

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Desde sus comienzos, nuestras instituciones para la primera infancia responden a una lógica que escinde entre “niños” a ser educados y “menores” a ser asistidos. En los últimos años hubo avances cuantitativos y cualitativos –por caso, la ley 26.206 de 2006–, pero se requiere un mayor desarrollo de políticas educativas para revertir la larga historia de desigualdad en el acceso a este nivel. La educación inicial argentina: desde una mirada sociohistórica 1 4 > www.vocesenelfenix.com

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> 15 por Rosana Ponce. Profesora y licenciada en Ciencias de la Educación, especialista en Educación Inicial. Es profesora ordinaria en la Universidad Nacional de Moreno y Jefa de Trabajos Prácticos en la Universidad Nacional de Luján. Dicta el seminario de posgrado en Maestría de Educación para la Primera Infancia (UBA). Investigadora y extensionista. Ha publicado varios textos en libros y en revistas académicas

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