Osservatore Romano 2540

 

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Número suelto € 1,00. Número atrasado € 2,00 L’OSSERVATORE ROMANO Año XLIX, número 45 (2.540) EDICIÓN SEMANAL Unicuique suum EN LENGUA ESPAÑOLA Non praevalebunt Ciudad del Vaticano 10 de noviembre de 2017 La Virgen de Caacupé llega a los Jardines Vaticanos Durante la visita ad limina de los obispos de Paraguay U n mosaico de la Virgen de Caacupé, patrona de Paraguay, fue colocado en los Jardines Vaticanos el jueves 9 de noviembre. El cardenal Giuseppe Bertello, presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, durante la inauguración de la imagen, subrayó que representa el afecto y la comunión del pueblo paraguayo con el Papa y la Santa Sede. En la bendición del nuevo mosaico participaron los obispos del país latinoamericano junto al presidente de la Conferencia episcopal y arzobispo de Asunción, Edmundo Ponciano Valenzuela Mellid, que resaltó el santuario de Caacupé, a unos cincuenta kilómetros de la capital, como un histórico punto de referencia para toda la nación. Además recordó el papel de la Virgen María en la evangelización del pueblo y agradeció al autor de la obra, el maestro Albano Poli. También estuvo presente el presidente de la República de Paraguay, Horacio Manuel Cartes Jara, que habló del vínculo entre el pueblo y la Virgen de Caacupé, también conocida como Nuestra Señora de los milagros y que es la más venerada por todos los paraguayos dentro y fuera del país. Asimismo, el mandatario recordó la leyenda que narra cómo la Virgen protegió a un indígena guaraní convertido al cristianismo y éste, como muestra de gratitud, talló su imagen. Cartes Jara también rememoró las palabras del entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio con ocasión de la llegada de la Virgen de Caacupé a la catedral de Buenos Aires en noviembre de 2010. Tras la ceremonia se plantaron dos árboles que habitualmente crecen en los bosques amazónicos y en las montañas de Paraguay, de hojas blancas y amarillas, en honor a los colores de la bandera del Vaticano. Juan Pablo I es venerable El Papa Francisco ha autorizado a la Congregación para las Causas de los Santos promulgar el decreto sobre las virtudes heroicas del siervo de Dios Juan Pablo I (Albino Luciani), Sumo Pontífice; nacido el 17 de octubre de 1912 en Forno de Canale, y fallecido el 28 de septiembre de 1978 en el Palacio Apostólico en el Vaticano.

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página 2 L’OSSERVATORE ROMANO viernes 10 de noviembre de 2017, número 45 Advertencia a los cristianos que persiguen vanidad y honores La autoridad nace del buen ejemplo mar “Directores”, porque uno solo es vuestro Director: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor» (vv. 8-11). Nosotros discípulos de Jesús no debemos buscar título de honor, de autoridad o de supremacía. Yo os digo que a mí personalmente me duele ver a personas que psicológicamente viven corriendo detrás de la vanidad de las condecoraciones. Nosotros, discípulos de Jesús, no debemos hacer esto, ya que entre nosotros debe haber una actitud sencilla y fraterna. Todos somos hermanos y no debemos de ninguna manera dominar a los otros y mirarlos desde arriba. No. Todos somos hermanos. Si hemos recibido cualidades del Padre celeste, debemos ponerlas al servicio de los hermanos, y no aprovecharnos para nuestra satisfacción e interés personal. No debemos considerarnos superiores a los otros; la modestia es esencial para una existencia que quiere ser conforme a la enseñanza de Jesús, que es manso y humilde de corazón y ha venido no para ser servido sino para servir. Que la Virgen María, «humilde y alta más que otra criatura» (Dante, Paraíso, XXXIII, 2), nos ayude, con su materna intercesión, a rehuir del orgullo y de la vanidad, y a ser mansos y dóciles al amor que viene de Dios, para el servicio de nuestros hermanos y para su alegría, que será también la nuestra. Al finalizar la oración mariana, después de haber recordado la beatificación en India de la clarisa franciscana Regina Maria Vattatil, el Pontífice saludó a los diversos grupos de peregrinos presentes en la plaza. La autoridad «nace del buen ejemplo» y no exige de los otros lo que ella antes no pone en práctica. Lo subrayó el Papa Francisco en el Ángelus del domingo 5 de noviembre, en la plaza de San Pedro. Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! El Evangelio de hoy (cf Mateo 23, 1-12) está ambientado en los últimos días de la vida de Jesús, en Jerusalén; días cargados de expectativas y también de tensiones. Por un lado Jesús dirige críticas severas a los escribas y a los fariseos, por otra deja importantes mandatos a los cristianos de todos los tiempos, por tanto también a nosotros. Él dice a la multitud: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan». Esto significa que ellos tienen la autoridad de enseñar lo que es conforme a la Ley de Dios. Sin embargo, justo después, Jesús añade: «pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen» (v. 2-3). Hermanos y hermanas, un defecto frecuente en los que tienen una autoridad, tanto autoridad civil como eclesiástica, es el de exigir de los otros cosas, también justas, pero que ellos no ponen en práctica en primera persona. Tienen una doble vida. Dice Jesús: «Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas» (v. 4). Esta actitud es un mal ejercicio de la autoridad, que sin embargo debería tener su primera fuerza precisamente en el buen ejemplo. La autoridad nace del buen ejemplo, para ayudar a los otros a practicar lo que es justo y necesario, sosteniéndoles en las pruebas que se encuentran en el camino del bien. La autoridad es una ayuda, pero si está mal ejercida, se convierte en opresiva, no deja crecer a las personas y crea un clima de desconfianza y de hostilidad, y lleva también a la corrupción. Jesús denuncia abiertamente algunos comportamientos negativos de los escribas y de algunos fariseos: «quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas» (v. 67). Esta es la tentación que corresponde a la soberbia humana y que no siempre es fácil de vencer. Es la actitud de vivir solo por la apariencia. Después Jesús les da mandatos a sus discípulos: «no os dejéis llamar “Rabbí”, porque uno solo es vuestro Maestro, y vosotros sois todos hermanos. […] Ni tampoco os dejéis lla- Queridos hermanos y hermanas: Ayer, en Indore, India, fue proclamada beata Regina Maria Vattalil, religiosa de la Congregación de las Hermanas Clarisas Franciscanas, asesinada por su fe cristiana en 1995. Sor Vattalil dio testimonio de Cristo en el amor y en la mansedumbre, y se une a una larga lista de mártires de nuestro tiempo. Su sacrificio sea semilla de fe y de paz, especialmente en la tierra india. Era muy buena. La llamaban «la hermana de la sonrisa». Os saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos, en particular a los venidos de Gomel en Bielorrusia, a los miembros del «Centro Académico Romano Fundación» de Madrid, los fieles de Valencia, Murcia y Torrente (España), y las religiosas Irmãs da Divina Providência, que celebran hoy los 175 años de su Instituto. Saludo al coro juvenil «Los Minipolifónicos» de Trento —¡después cantad un poco!—, las corales de Candiana, Maser y Bagnoli de Sopra; los participantes del Festival de música y arte sacra, procedentes de diferentes países; los fieles de Altamura, de Guidonia, de Lodi y de la parroquia de San Lucas en Roma. A todos os deseo un feliz domingo. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto! L’OSSERVATORE ROMANO EDICIÓN SEMANAL Unicuique suum EN LENGUA ESPAÑOLA Non praevalebunt Ciudad del Vaticano ed.espanola@ossrom.va www.osservatoreromano.va GIOVANNI MARIA VIAN director TIPOGRAFIA VATICANA EDITRICE L’OSSERVATORE ROMANO Giuseppe Fiorentino don Sergio Pellini S.D.B. director general subdirector Silvina Pérez Servicio fotográfico photo@ossrom.va jefe de la edición Publicidad: Il Sole 24 Ore S.p.A. Redacción System Comunicazione Pubblicitaria via del Pellegrino, 00120 Ciudad del Vaticano Via Monte Rosa 91, 20149 Milano teléfono 39 06 698 99410 segreteriadirezionesystem@ilsole24ore.com Tarifas de suscripción: Italia - Vaticano: € 58.00; Europa (España + IVA): € 100.00 - $ 148.00; América Latina, África, Asia: € 110.00 - $ 160.00; América del Norte, Oceanía: € 162.00 - $ 240.00. Administración: 00120 Ciudad del Vaticano, teléfono + 39 06 698 99 480, fax + 39 06 698 85 164, e-mail: suscripciones@ossrom.va. En México: Arquidiócesis primada de México. Dirección de Comunicación Social. San Juan de Dios, 222-C. Col. Villa Lázaro Cárdenas. CP 14370. Del. Tlalpan. México, D.F.; teléfono + 52 55 2652 99 55, fax + 52 55 5518 75 32; e-mail: suscripciones@semanariovaticano.mx. En Perú: Editorial salesiana, Avenida Brasil 220, Lima 5, Perú; teléfono + 51 42 357 82; fax + 51 431 67 82; e-mail: editorial@salesianos.edu.pe.

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número 45, viernes 10 de noviembre de 2017 L’OSSERVATORE ROMANO Prelados de la Conferencia episcopal paraguaya reunidos con el Papa Francisco página 3 La Iglesia voz de los pobres Obispos de Paraguay en visita ad limina ROCÍO LANCHO GARCÍA Los obispos de la Conferencia Episcopal de Paraguay han viajado a Roma para realizar la visita ad limina en la semana del 6 al 12 de noviembre. Fueron recibidos por el Papa la mañana del día 6, durante un encuentro que duró dos horas y cuarenta minutos. Francisco les recomendó cultivar mucho la piedad popular mariana a la Virgen de Cacupé. En un clima agradable —narra en esta entrevista el arzobispo de Asunción y presidente de la Conferencia Episcopal de Paraguay, monseñor Edmundo Valenzuela— pudieron conversar de muchos temas. Asimismo percibieron que toda la problemática que traían la pudieron compartir en ambiente de serenidad y escuchar al Papa que les respondía a cada pregunta. El Pontífice, «en su sencillez y sabiduría» les fue «hablando de todo». ¿Cómo fue el encuentro con el Papa Francisco? Nuestra reunión de hoy podemos calificarla como un encuentro magnífico, sereno, agradable, abierto, en diálogo. Hemos podido presentarle nuestra Conferencia y le dijimos que le devolvíamos con gratitud y alegría la visita que él nos hizo hace dos años en Paraguay. Esta visita es inolvidable, fueron días de gozo, evangelización muy fuerte de nuestro pueblo y ha pasado a ser el acontecimiento religioso histórico mayor de Paraguay. También dijimos al Santo Padre que, junto con los saludos le traíamos una serie de regalos de las diócesis y de la gente. Le mencionamos que hemos convertido su visita en Paraguay en un plan de vida, para una renovación radical más firme de la vida cristiana, enfocándonos en conocer a Dios, salir a compartir la misión, la hospitalidad, cultivar la humildad y la misericordia, ser pueblo en el diálogo social y el bien común, y volver a la alegría del Evangelio. ¿Cuáles fueron los temas abordados durante el encuentro? Fueron muchos. En primer lugar, le dijimos que Amoris Laetitia, Misericodiae Vultus, Evangelii Gaudium y Laudato si’, son para nosotros documentos que motivan a un compromiso cada vez más en sintonía con Aparecida y con la misión continental que se lanzó allí. Nos hizo mucho bien el Año de la Misericordia, y se lo agradecimos. También le dijimos que nuestra Conferencia, como todas, tiene luces y sombras. Y por eso estamos siempre en continua conversión pastoral: buscando una Iglesia en salida, más misionera, más cercana a la gente y a los pobres. En su última Asamblea Plenaria hablaron de la tutela de la familia, el desarrollo del país y los jóvenes y la misión eclesial. ¿Abordaron estos argumentos con el Papa? Sí. Hablamos de la relación Iglesia-Estado y le dijimos que desde nuestra independencia y auto- nomía manifestamos la colaboración con el Estado Paraguayo. Una colaboración que se refleja sobre todo en el combate a la pobreza y como ejemplo está el apoyo al proyecto de la franja costera, al lado del río Paraguay, para conseguir mejores condiciones de vida para los que viven en los Bañados. Hablamos también de que toda la pastoral social de la diócesis trabaja con organismos locales en redes para combatir la pobreza. A continuación tratamos el tema de la Universidad católica. Seguimos unidos en la defensa de la identidad y la misión de nuestra Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción y superando los embates y crisis provenientes de fuerzas que querían someterla a otras finalidades. Al hacer referencia a la relación Iglesia-Estado, el Papa nos insistía en que la autonomía debe ser de ambos. Y nos hablaba de hacer acuerdos y concordatos en el plano diplomático para que la Iglesia pueda garantizar su presencia y su servicio. Y sobre la familia, ¿cuál fue el punto principal de su conversación durante el encuentro? Hemos dedicado tres años a la familia, más aun con la fuerza de Amoris Laetita. Sin embargo es un proceso lento y difícil pero estamos en camino. En nuestra última carta pastoral nos referíamos a la familia y a la famosa ideología de género. Decíamos que las premisas y postulados de la llamada ideología de género comprometen gravemente la comprensión del varón y la mujer en su identidad y del vínculo que se expresa en el matrimonio y la familia. Respecto a la ideología de género, nos recordó el Papa que esto no es un tema religioso. Hay que hacer ver que es un problema de humanidad que afecta al hombre. Hablaron también de los jóvenes... Sí, mencionamos el aporte que estamos haciendo por el trienio de la juventud, abrazados a Cristo Jesús. Primer año: ustedes son mis amigos. Segundo año: permanezcan en mí. Tercer año: Den muchos frutos. Inició el año pasado en sintonía con el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional y también en preparación para la JMJ en Panamá. Esperamos que los frutos del trienio sean de abundante beneficio en el discernimiento vocacional de los jóvenes. ¿Pudieron conversar sobre la situación de Paraguay y cómo trabaja la Iglesia en el país? Se abordó la diversidad, la situación social y económica. Existe una inequidad bastante grande y predomina la agricultura y la ganadería. Pero las grandes empresas alejan a los campesinos a vivir en los cinturones de las ciudades. Por eso, un obispo le preguntó al Papa qué actuación debemos hacer como Colegio episcopal. Nos respondió que este fenómeno se da en todas partes del mundo, no es solo de América Latina y Paraguay. El problema de la falta de trabajo es grande, drama que afecta especialmente a los jóvenes. Por eso invitó a buscar la situación del poliedro, es decir, no solamente un espejo sino varios aspectos que puedan manifestar la diversa idiosincrasia de los pueblos. Evitar el pensamiento único donde no hay diferencia entre hombre y mujer. Volver a la cultura del trabajo. Y nos recordó las tres «T»: techo, trabajo, tierra. Hoy en día se constata con mucha pena que la vida no cuesta nada, la vida es lo más «barato». Por eso hay tantas muertes en donde entre la vida de una persona y los bienes materiales, priman los bienes. Baja la bolsa y tiene más repercusión en los medios de comunicación que cuando muere un niño. La Iglesia es la voz de los pobres, y por eso a veces los políticos nos quieren hacer callar. El Papa nos dice que meterse en política es diferente que predicar el Evangelio, hay que buscar siempre la dignidad de la gente, esto es Evangelio. Pero hay que actuar con prudencia. En cuestión de derechos humanos la Iglesia tiene que trabajar con fuerza y no cansarse. El Papa también nos recordó que los intereses de las multinacionales y los de la Iglesia son diferentes. La Iglesia se interesa por la persona y las multinacionales por el progreso. De ahí la importancia de la prudencia para que quede claro que la Iglesia nunca debe negociar la dignidad de su pueblo, hay que tener coraje evangélico. Y dejar también que los laicos acompañen más la vida de la Iglesia. Como comentaba antes, se acerca el Sínodo de los jóvenes y la JMJ en Panamá. ¿Qué les dijo el Papa sobre cómo acompañar a la juventud? Nos recordó que al joven hay que acompañarlo así como es y ponerlo en una actitud de movimiento y actividades misioneras. Darle campo de trabajo, formar grupos y pedir al Espíritu Santo que les mueva a preguntarse por su futuro. Trabajar con ellos significa tomarlos como están, no rechazar a nadie por su situación, asumirlos en su vida y llevarlos a un crecimiento. Con los jóvenes no hay que tener miedo, hay que tener la capacidad de ofrecerles siempre actividades. Y nos dio dos consejos: escucharles siempre y ponerles en movimiento. Los jóvenes son profetas de un tiempo nuevo. El Papa ha convocado ya el siguiente Sínodo de los Obispos que será sobre la Amazonia, ¿cómo cree que este Sínodo ayudará a la Iglesia y a los pueblos indígenas? Hemos hablado sobre cómo fomentar más el trabajo pastoral en el campo indígena. Y se vio la necesidad de dar más atención a los indígenas, sus culturas, sus lenguas, sus tradiciones, acompañarles a un largo proceso de iniciación de la vida cristiana. Y se señaló la importancia de no apurarse para dar los sacramentos. Los indígenas son portadores de una sabiduría ancestral, la sabiduría del cuidado de la tierra.

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página 4 L’OSSERVATORE ROMANO viernes 10 de noviembre de 2017, número 45 En la perspectiva de la eternidad Misa por los cardenales y obispos difuntos El Papa recordó a los cardenales, los arzobispos y a los obispos fallecidos durante el año, en la celebración en sufragio del viernes 3, en el altar de la Cátedra de la basílica vaticana. Desde octubre de 2016 hasta el mes pasado han muerto catorce cardenales (Arns, Agustoni, Connell, Vlk, Keeler, Nicora, Husar, Dias, Meisner, Tettamanzi, Murphy-O’Connor, Caffarra, De Paolis, Vidal) y 137 entre arzobispos y obispos. Asistieron 38 cardenales —entre ellos el decano Angelo Sodano— y numerosos prelados de la Curia romana. Con el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede estaban los arzobispos Becciu, sustituto de la Secretaría de Estado y Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados; los monseñores Borgia, asesor, Camilleri, subsecretario para las Relaciones con los Estados y Bettencourt, jefe de protocolo. Prestaron servicio litúrgico los ministrantes salesianos y animaron el rito los cantores de la Capilla sixtina. La celebración de hoy nos pone una vez más frente a la realidad de la muerte, haciendo que también se reavive en nosotros el dolor por la separación de las personas que han estado cerca de nosotros, y nos han ayudado; pero la liturgia alimenta sobre todo nuestra esperanza por ellos y por nosotros mismos. La primera lectura expresa una firme esperanza en la resurrección de los justos: «Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán: unos para vida eterna, otros para vergüenza e ignominia perpetua» (12, 2). Los que duermen en el polvo, es decir, en la tierra, son obviamente los muertos, y el despertar de la muerte no es en sí mismo un retorno a la vida: algunos despertarán para la vida eterna, otros para vergüenza eterna. La muerte hace definitiva la «encrucijada» que ya está ante nosotros aquí, en este mundo: la senda de la vida, es decir, con Dios, o la senda de la muerte, es decir, lejos de Él. Esos «muchos» que resucitarán para la vida eterna son los «muchos» por los que Cristo ha derramado su sangre. Es esa muchedumbre que, gracias a la bondad misericordiosa de Dios, experimenta la realidad de la vida que no acaba, la victoria completa sobre la muerte a través de la resurrección. En el Evangelio, Jesús fortalece nuestra esperanza, cuando dice: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre» (Jn 6, 51). Estas palabras remiten A la empresa Sixt Los niños en el corazón del Papa En el corazón del Papa están especialmente «los más pequeños y los más débiles»: fue el mismo Francisco quien lo subrayó en el saludo dirigido a los representantes de Sixt, recibidos el sábado por la mañana, 4 de noviembre, en la Sala Clementina. Al principio de la audiencia, Regine Sixt presentó al Pontífice la actividad de la empresa, en particular los proyectos de la fundación «Enjugar las pequñas lágrimas» a favor de los niños en dificultad. Querida familia Sixt, queridos hermanos y hermanas: Os saludo a todos vosotros, representantes de la empresa Sixt, procedentes de distintas partes del mundo. Doy las gracias a la señora Regine Sixt por las palabras con las cuales ha subrayado vuestro compromiso común por las obras de caridad. Estas son realizadas a través de la fundación «Drying Little Tears» y se dirigen, sobre todo, a favor de los niños que se encuentran en diferentes situaciones de necesidad. De esta manera tenéis la oportunidad de seguir en vuestro trabajo profesional una noble vocación, deján- doos interrogar por un significado más amplio de la vida, es decir, no deteniéndoos en el éxito personal y el beneficio, sino buscando continuamente servir verdaderamente al bien común con el esfuerzo de multiplicar y hacer más accesible para todos los bienes de este mundo (cfr Exort. ap. Evangelii gaudium, 203). Os habéis reunido aquí en Roma para encontraros con el Sucesor de Pedro en cuyo corazón están especialmente los más pequeños y los más débiles, como lo son los niños. Enjugar sus lágrimas a través de proyectos concretos para ayudarles, significa contrastar la cultura del descarte y contribuir a edificar una sociedad más humana. Os animo a proseguir esta actividad vuestra con la convicción de que la ternura de Dios se refleja de forma particular en los niños inocentes, necesitados de atenciones y de apoyo. Que el Señor os recompense con la abundancia de sus dones. Pido vuestra oración por mi misión al servicio de la Iglesia, y de corazón imparto la Bendición apostólica a vosotros, a vuestros queridos nietos y a toda vuestra familia. al sacrificio de Cristo en la cruz. Él aceptó la muerte para salvar a los hombres que el Padre le había entregado y que estaban muertos en la esclavitud del pecado. Jesús se hizo nuestro hermano y compartió nuestra condición hasta la muerte; con su amor rompió el yugo de la muerte y nos abrió las puertas de la vida. Con su cuerpo y su sangre nos alimenta y nos une a su amor fiel, que lleva en sí la esperanza de la victoria definitiva del bien sobre el mal, sobre el sufrimiento y sobre la muerte. En virtud de este vínculo divino de la caridad de Cristo, sabemos que la comunión con los muertos no es simplemente un deseo, una imaginación, sino que se vuelve real. La fe que profesamos en la resurrección nos lleva a ser hombres de esperanza y no de desesperación, hombres de la vida y no de la muerte, porque nos consuela la promesa de la vida eterna enraizada en la unión con Cristo resucitado. Esta esperanza, que la Palabra de Dios reaviva en nosotros, nos ayuda a tener una actitud de confianza frente a la muerte: en efecto, Jesús nos ha mostrado que esta no es la última palabra, sino que el amor misericordioso del Padre nos transfigura y nos hace vivir en comunión eterna con Él. Una característica fundamental del cristiano es el sentido de la espera palpitante del encuentro final con Dios. Lo hemos reafirmado hace poco en el Salmo responsorial: «Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?» (42, 3). Son palabras poéticas que expresan de manera conmovedora nuestra espera vigilante y sedienta del amor, de la belleza, de la felicidad y de la sabiduría de Dios. Estas palabras del Salmo se habían quedado grabadas en el alma de nuestros hermanos cardenales y obispos que hoy recordamos: nos han dejado después de haber servido a la Iglesia y al pueblo que se les confió con la mirada puesta en la eternidad. Por tanto, damos gracias por su servicio generoso al Evangelio y a la Iglesia, al mismo tiempo que nos parece oírles repetir con el Apóstol: «La esperanza no defrauda» (Rm 5,5). Sí, no defrauda. Dios es fiel y nuestra esperanza en Él no es inútil. Invoquemos para ellos la intercesión materna de María Santísima, para que participen en el banquete eterno, que con fe y amor gustaron ya durante su peregrinación terrena.

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número 45, viernes 10 de noviembre de 2017 L’OSSERVATORE ROMANO página 5 Contra discriminaciones y xenofobia Francisco recuerda la necesidad de formar las conciencias La necesidad de formar las conciencias como único antídoto a las discriminaciones y a la xenofobia fue reafirmado por el Papa el sábado 4 de noviembre, por la mañana, en la sala del Consistorio, durante la audiencia a los participantes de la conferencia internacional sobre «Refugiados y migrantes en un mundo globalizado», organizada por la Federación internacional de Universidades católicas. Queridos hermanos y hermanas: Os recibo al final de la conferencia internacional titulada «Refugiados y migrantes en un mundo globalizado: responsabilidad y respuestas de las Universidades», organizada por la Federación Internacional de Universidades católicas. Agradezco al presidente las palabras con que ha presentado nuestro encuentro. Desde hace poco menos de un siglo este organismo, con el lema Sciat ut Serviat, tiene como objetivo promover la educación católica de nivel superior, sirviéndose de la gran riqueza que proviene del encuentro de tantas diferentes realidades universitarias. Un aspecto esencial de esta formación apunta a la responsabilidad social para la tando en los países de antigua tradición cristiana, para proponer itinerarios de formación de las conciencias. Además, ciertamente merecen un mayor aprecio las numerosas contribuciones de los migrantes y refugiados a las sociedades que los acogen, así como los que benefician a sus comunidades de origen. Con el fin de dar «razones» sobre la atención pastoral de migrantes y refugiados, os invito a profundizar la reflexión teológica sobre las migraciones como signo de los tiempos. «La Iglesia ha contemplado siempre en los emigrantes la imagen de Cristo que dijo: “era forastero, y me acogísteis”» (Mateo 25, 35). Para ella, sus vicisitudes son provocación a la fe y al amor de los creyentes, llamados de este modo a sanar diantes, algunos de los cuales serán líderes políticos, empresarios y artífices de cultura, a una lectura cuidadosa del fenómeno migratorio, en una perspectiva de justicia, corresponsabilidad global y de comunión en la diversidad cultural. El ámbito de la promoción social ve a la universidad como una institución que se hace cargo de la sociedad en la que está operando, ejercitando ante todo un papel de conciencia crítica respecto a las diversas formas de poder político, económico y cultural. Por lo que respecta al complejo mundo de las migraciones, la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha sugerido «20 puntos de acción» como contribución al proceso que llevará a la adopción por parte de la comunidad internacional, de dos Pactos Mundiales, uno sobre los migrantes y otro sobre los refugiados, en la segunda mitad de 2018. En esta dimensión y en otras, las universidades pueden desempeñar su papel de actores privilegiados tam- construcción de un mundo más justo y más humano. Por eso, os sentís interpelados por la realidad global y compleja de las migraciones contemporáneas y habéis llevado a cabo una reflexión científica, teológica y pedagógica bien arraigada en la doctrina social de la Iglesia, tratando de superar los prejuicios y temores vinculados a un escaso conocimiento del fenómeno de la migración. Os felicito, y me permito señalar la necesidad de vuestra contribución en tres ámbitos que os competen: investigación, enseñanza y promoción social. En lo que se refiere al primer ámbito, las Universidades católicas siempre han buscado armonizar la investigación científica con la teológica, poniendo en diálogo razón y fe. Considero oportuno iniciar más estudios para abordar las causas remotas de la migración forzada, con el objetivo de identificar soluciones prácticas, aunque a largo plazo, porque primero se debe asegurar a las personas el derecho a no ser obligadas a emigrar. Es igualmente importante reflexionar sobre las reacciones negativas, por principio, a veces incluso discriminatorias y xenófobas, que la acogida de los migrantes está susci- los males que surgen de las migraciones y a descubrir el designio que Dios hace en ellos, incluso si nacen de injusticias evidentes». (Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes, Istr. Erga migrantes caritas Christi, 12). En lo que respecta a la enseñanza, deseo que las Universidades católicas adopten programas para promover la instrucción de los refugiados, en varios niveles, tanto a través de la oferta de cursos a distancia para quienes viven en campos y centros de acogida, como a través de la concesión de becas que permitan su reubicación. Aprovechando la densa red académica internacional, las universidades también pueden facilitar el reconocimiento de los títulos y las profesiones de los migrantes y refugiados en beneficio de ellos y de las sociedades que los acogen. Para responder a los nuevos retos de la migración, es necesario dar una formación específica y profesional a los agentes de pastoral que se dedican a la atención de los migrantes y refugiados: he aquí otra tarea urgente de las Universidades católicas. De manera más general, me gustaría invitar a los ateneos católicos a educar a sus estu- bién en el campo social, como, por ejemplo, con los incentivos para el voluntariado estudiantil en los programas de asistencia a los refugiados, los solicitantes de asilo y los inmigrantes recién llegados. Todo el trabajo realizado en estos grandes ámbitos —la investigación, la enseñanza y el trabajo social— tiene su punto de referencia en las cuatro piedras angulares del camino de la Iglesia a través de la realidad de las migraciones contemporáneas: acoger, proteger, promover e integrar (cf. Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, 2018). Hoy celebramos la memoria de San Carlos Borromeo, un pastor ilustrado y apasionado que hizo de la humildad su lema. Que su vida ejemplar pueda inspirar vuestra actividad intelectual y social y también la experiencia de fraternidad que hacéis en la Federación. Que el Señor bendiga vuestro esfuerzo al servicio del mundo universitario y de los hermanos y hermanas migrantes y refugiados. Os aseguro un recuerdo en mis oraciones, y vosotros, por favor, no os olvidéis de rezar por mí.

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número 45, viernes 10 de noviembre de 2017 Un nuevo libro sobre el Papa La formación de Jorge Mario Bergoglio MASSIMO BORGHESI L a idea de escribir un libro sobre la formación intelectual de Jorge Mario Bergoglio nació por dos motivos. El primero vino dado por el espectáculo de los críticos profesionales, los teólogos de la última hora, según los cuales, el Papa sudamericano no tendría la preparación teológica-filosófica para ejercitar el ministerio como sucesor de Pedro. El esnobismo se mezcla, en estos casos, con dosis conspicuas de arrogancia y de ignorancia. El segundo motivo estuvo dado por el descubrimiento de un núcleo conceptual fuerte presente en el pensamiento del futuro Pontífice: el de una concepción de la vida fundada en la tensión de los opuestos, en la dialéctica antinómica de los opuestos que a mí, estudioso de Romano Guardini, me recordaba de cerca a esa (dialéctica) guardiniana. Leyendo la Evangelii gaudium, con su modelo social fundamentado en los tres pares polares (plenitud-límite, idea-realidad, globalización-localización) así como en las lecciones aprendidas en la segunda mitad de los años setenta por el joven provincial de los jesuitas argentinos, era evidente que Bergoglio Una biografía intelectual Salió el 9 de noviembre en las librerías italianas el estudio de Massimo Borghesi Jorge Mario Bergoglio. Una biografia intellettuale. Dialettica e mistica (Milán, Jaca Book, 2017, 303 páginas, 20 euros). Del libro, dedicado a la memoria del pensador uruguayano Alberto Methol Ferré (19292009), publicamos una presentación del autor. aplicaba al atormentado contexto de su país, dividido entre dictadura militar y guerrilla revolucionaria, el modelo de una polaridad convertida, en este caso, en patológica, incapaz de solución. Una contradicción que cuestionó a la Iglesia y a la Compañía de Jesús, también dividida al interno. ¿De dónde provenía este modelo dialéctico? No de Guardiani, cuya doctrina filosófica se convertirá en importante para él solo en 1986, en el momento de desarrollar su tesis de doctorado en Frankfurt, nunca terminada. ¿De qué autor Bergoglio traía su idea fundamental de las oposiciones auténticas, no disyuntivas, que regulan la vida personal, social y eclesial? La lectura de sus textos y de las biografías no permitía dirimir la cuestión. Solo quedaba preguntarle a él, al Papa. Gracias a Guzmán Carriquiry he podido enviar al Pontífice una serie de preguntas sobre su pensamiento, sobre sus maestros, sobre su formación. A las preguntas había unido mi libro Romano Guardini. Dialéctica y antropología porque imaginaba que podía resultar de su interés. No era seguro que Francisco respondiera. No solo por el tiempo y por los empeños sino también por su desconfianza hacia esa parte del mundo intelectual que ama jugar en lo abstracto, en el limbo de las ideas desencantadas por la realidad y por la historia. Y en cambio, respondió. En cuatro documentos de audio, entre enero y La reflexión del futuro Papa se coloca en el marco de una línea precisa del pensamiento católico El que deriva de Möhler, Guardini, Przywara, de Lubac, Fessard marzo, el Papa, con suma cortesía ofreció dilucidaciones fundamentales sobre su pensamiento y su formación intelectual. La primera y fundamental es la confesión de la importancia de la lectura de los años sesenta, más veces repetida, del libro La dialectique des “Exercices spirituels” de saint Ignace de Loyola de Gaston Fessard. El nombre de Fessard, uno de los más grandes intelectuales jesuitas de la segunda mitad del 1900, amigo de Henri de Lubac y protagonista con él de la Escuela de Lyon, me abrió los ojos sobre la reflexión completa de Bergoglio. Era como encontrar el hilo rojo, la unidad de un pensamiento poliédrico. Fessard, inspirado por Maurice Blondel, ofrece una lectura dialéctica, antinómica, de la espiritualidad ignaciana estirada entre gracia y libertad, entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño. Perfila la idea del catolicismo como coincidentia oppositorum, síntesis vital de las polaridades opuestas. Es la misma idea del gran eclesiólogo de Tubinga, Adam Möhler, registrada por los jesuitas Erich Przywara y de Lubac. Es la idea de la vida como tensión polar que encontramos en Romano Guardini, y esto explica el argumento elegido por Bergoglio para la tesis de doctorado. Guardini no está al inicio de la reflexión de Bergoglio; pero representa una confirmación importante y una ampliación de horizontes. La reflexión del futuro Papa se coloca, por lo tanto, en el marco de una línea precisa del pensamiento católico entre 1800 y 1900: el que deriva de Möhler, Guardini, Przywara, de Lubac, Fessard. Un hilo que entiende a la Iglesia como el instrumento a través del cual el misterio de Dios une todo lo que en la naturaleza parece ser no compatible. Una unidad que mantiene las diferen- L’OSSERVATORE ROMANO páginas 6/7 cias sin la pretensión de anularlas. En la Argentina de los años setenta no era el único en profesar esta visión. La compartía con el genial intelectual uruguayo Alberto Methol Ferré, el pensador católico latinoamericano más relevante de la segunda mitad de 1900. Methol expresaba un tomismo dialéctico, dependiente, también en su caso, de Gaston Fessard. Methol Ferré y Bergoglio, cuyos destinos se cruzan en 1979 a partir de la Conferencia de Puebla, comparten perspectivas ideales y esperanzas sobre la renovación eclesial latinoamericana. Son ambos partidarios de la teología del pueblo, la versión Argentina de la teología de la liberación que unía a la opción preferencial por los pobres y al descubrimiento de la fe popular al rechazo neto de la ideología marxista. Ambos auspician la patria grande de América Latina en una tensión constructica con los estados nacionales. Bergoglio estimaba mucho la geopolítica eclesial del amigo, como también el corazón de su pensamiento, tan parecido al suyo. Methol Ferré se convierte, después de Fessard, en su filósofo. Con él comparte no solo el modelo dialéctico sino también la opción por la estética teológica de Hans Urs von Balthasar, por la unidad de los tascenden- El Papa es fuertemente sensible a un testimonio social frente a los problemas de la pobreza y de la guerra y el clima tales (belleza-bien-verdad) en la afirmación del ser y por la primacía concedida a lo bello, al testimonio en la comunicación de la verdad. De ahí la unión polar de misericordia y verdad, su tensión unitiva, ineliminable, incomprendida tanto por los tradicionalistas como por los modernistas. La «biografía intelectual» de Jorge Mario Bergoglio consiente, de tal modo, entrar en el laboratorio ideal de Francisco y aclara, indirectamente, la lógica eclesial que preside su pontificado. Una lógica de la totalidad que no se puede considerar deteniéndose solo en aspectos particulares, como suelen hacer los críticos, sino en la perspectiva del todo. Esto es para aclarar cómo el Papa es, por ejemplo, fuertemente sensible a un testimonio social frente a los problemas de la pobreza, de la guerra, del clima. Y como, al mismo tiempo, el Pontífice sigue también a san Ignacio, un místico, un cristiano consciente del primerear de la gracia sobre cada obra del hombre, del «Dios cada vez más grande». Siguiendo a Pierre Favre, el amigo y discípulo de Ignacio, querido por Bergoglio, el cristiano es el contemplativo en la acción, es la viva unidad de los opuestos. La vida cristiana se mueve entre el cielo y la tierra, una tensión que no encuentra solución en un sistema, sino solo en el Misterio que guía la historia.

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página 8 L’OSSERVATORE ROMANO viernes 10 de noviembre de 2017, número 45 La Iglesia en Chile y su rol mediador «Como Iglesia tenemos una espe- cial preocupación por la situación que se vive en La Araucanía. Hace- mos presente nuestro dolor por la creciente violencia de grupos extre- mistas que por esta vía estiman lo- grar justicia, cobrando la vida de personas mapuche y no mapuche», afirma una Declaración de los obis- pos de Chile en Asamblea Plenaria de 2016. Según los pastores, estos hechos son rechazados por la mayo- ría de la población y pueden provo- car la estigmatización de todo el pueblo Mapuche y desacreditar su sana búsqueda de reconocimiento y reparación. Al ser consultado por el rol me- diador que ha desempeñado la igle- sia chilena en este sentido, el obispo de Temuco dice que la creación de la Fundación Instituto Indígena, co- El Papa Juan Pablo II saluda a una comunidad mapuche en el aeropuerto de Maquehue, Chile, mo otras instancias eclesiales, ha en su viaje apostólico a Chile, Uruguay y Argentina (31 de marzo al 13 de abril de 1987) permitido acompañar al pueblo Ma- puche en aspectos como la defensa de su dignidad, derechos, cultura, PAULA RAMÍREZ G randes lagos, volcanes nevados, plantaciones forestales, bosques nativos, y extensos predios agrícolas y gana- cho proceso, el pueblo Mapuche, en general, perdió todo protagonismo e intentó sobrevivir donde tuviese cabida. «Situaciones que crearon una distancia que solo la Iglesia católica pudo de alguna manera ayudar a que no fuera más cruenta». «La apoyo jurídico, formación de dirigentes, además de programas de promoción humana, económica y social. La Fundación Instituto Indígena fue creada en 1962 y desde entonces se ha vinculado con los mapuche para avanzar hacia su reconocimiento deros hacen de la región de La Iglesia católica desde los albores de como pueblo, que es su principal Araucanía un paraje hermoso para la historia del encuentro de este pue- demanda. Históricamente, se ha quienes viven allí y los miles de tu- blo ha estado presente con aciertos y constituido como un espacio de am- ristas que llegan cada año. Hasta es- desaciertos. Primero fue europeizan- paro y protección de sus derechos, te sector arribará en enero próximo te, buscando evangelizar de modo promoviendo los procesos de partici- el Papa Francisco como parte de su visita apostólica a Chile. La Araucanía representa el 4,2% de la superficie total de Chile y tiene una población que supera el millón de habitantes, de los cuales cerca de 240 mil se reconoce como parte del pueblo Mapuche. Un gran número de ellos vive en zonas rurales, aunque la mayoría reside en la ciudad y se identifica como parte de la Iglesia católica. La relación de la Iglesia con el pueblo mapuche encuentra su origen desde la colonización y ha adquirido gran importancia en una región afectada por un conflicto de larga data. Las tensiones se generaron desde la llegada de los españoles y, en particular, los antecedentes del conflicto actual se remontan hacia fines del siglo XIX. Fue entonces cuando el Estado de Chile impulsó el llamado plan de «Pacificación de la Araucanía», con el objetivo de tomar control de la zona sur del país, lo que incluyó la radicación de las comunidades indígenas en territorios delimitados y la pérdida de gran parte de sus tierras. «Así, en tres campañas entre los años 1862 y 1883 se devastaron grandes zonas, matando a todo el que no obedecía a la autoridad, provocando un proceso de usurpación de tierras, lo que trajo consigo que tanto mujeres como hombres, al verse ultra reducidos, empobrecidos y despojados, comenzaran a emigrar en busca de alternativas», explica Marcial Sánchez Gaete, Doctor en Historia y miembro de asimétrico, de características colonia- pación indígena. «Desde sus inicios listas, de acuerdo a las convicciones la Fundación ha puesto a disposi- de la época; luego dialogante y con ción de las comunidades mapuche miras a la aceptación del sur de Chile un de la otra cultura, has- equipo de profesiona- ta lograr la distinción y reconocimiento de La relación les, primero para formar dirigentes sociales pueblos que, poseedores de cosmovisiones distintas, reconocen en de la Iglesia con el pueblo y reconstruir el tejido social mapuche, después para trabajar en su sabiduría la presen- mapuche encuentra el ámbito productivo, cia de Dios en la esencia de la vida, de la su origen desde en lo social, cultural y jurídico. Siempre con mano o a la luz de los la colonización un enfoque intercultu- avances de la sociología y la antropología. Más tarde, fue asu- y ha adquirido gran ral, basado en el diálogo y el respeto mu- importancia en una tuo», detalla su secre- miendo un compromiso intransable en la promoción y defensa región afectada por un conflicto tario ejecutivo, Rubén Cariqueo, quien agrega que, en sus inicios, de los derechos de los pueblos indígenas, de larga data el trabajo de esta entidad se difundió por particularmente del medio de agentes pas- Pueblo Mapuche, en torales que visitaban a cuyo testimonio de servicio, pode- las comunidades para presentarles mos reconocer a obispos, sacerdotes, este organismo como un espacio de misioneros, diáconos permanentes, acompañamiento. hombres y mujeres de Institutos de Vida consagrada, Sociedades de vida Apostólica, Movimientos eclesiales e innumerables ministros y agentes pastorales laicos. No pocos de ellos, indígenas». Esta descripción forma parte de la Carta Pastoral Construyamos el buen vivir en la Araucanía, del obispo de Temuco, monseñor Héctor Vargas, SDB., de noviembre de 2016. Este documento se suma a otros dos escritos por la Iglesia chi- Desde los años 70, la Fundación fue adquiriendo más notoriedad, ya que era una de las pocas organizaciones no gubernamentales que se dedicaba a esta labor. «Durante estas décadas sucedió el golpe militar en donde los derechos de los pueblos indígenas tuvieron su mayor retroceso. Aquí la Fundación tuvo un rol protagónico al ser la única institución que se opuso al gobierno militar para evitar la aplicación de una ley que pretendía eliminar por decre- la Sociedad de Historia de la Iglesia lena en 1979 y 2003, donde se mani- to a los pueblos originarios de Chile, en Chile. fiesta la relación existente entre ésta que sus tierras dejaran de ser prote- Sánchez Gaete detalla que tras di- y las comunidades indígenas. gidas y se pusieran libremente en el mercado», puntualiza Cariqueo al hacer referencia un decreto de ley que en 1978 produjo la división territorial de las comunidades mapuche. Con este escenario, el título de propiedad de las tierras se le entregaba a quienes vivían en el campo y se declaraba ausente a quien no habitaba en ese momento. La medida no mejoró la situación de este pueblo, sino que aumentó los índices de pobreza, desempleo y migración. De acuerdo con Rubén Cariqueo, en la actualidad entre los mapuche hay una mayor claridad de sus derechos y hoy el desafío está puesto en la participación política directa de los pueblos originarios y en lograr autonomías en materias como salud, educación y justicia. «Aquí está la Fundación apoyando estos nuevos desafíos, tratando de ser un ente articulador entre la población mapuche y el Estado de Chile, de cambiar las políticas públicas centralistas y generalistas, señalando la diferencias culturales y de territorio y solicitando un trato diferenciado al pueblo mapuche», manifiesta. Una pastoral especializada Dada la relación histórica entre la Iglesia y las comunidades indígenas de La Araucanía, en 2012 nació la Comisión diocesana de Pastoral Mapuche, que tiene por objetivo general promover la formación de agentes pastorales mapuche para fomentar una evangelización inculturada desde su propia identidad, además de crear conciencia de la presencia del pueblo mapuche y de sensibilizar sobre esta realidad a quienes no son parte de esta etnia, para tender a un nuevo trato y procurar una convivencia más plena. Isolde Reuque es secretaria ejecutiva de la Comisión y explica que el trabajo se realiza con las comunidades pertenecientes a las 39 parroquias de la diócesis de Temuco, y se enfoca en dos grandes áreas: formación de comunidades cristianas que lideran los mapuche y el trabajo de la evangelización y catequesis. «Las misiones son siempre bien recibidas. Es un trabajo compartido con la gente del lugar, los mapuche son acogedores y son directos en sus dichos y cuando se aclaran sus dudas, son muy buenos hermanos», aclara. Según relata Reuque, se ha avanzado en transmitir que la Iglesia no busca imponerse por sobre la vida y cosmovisión mapuche; idea que, a su juicio, tiene un origen foráneo ideológico. Además, agrega que el principal desafío que enfrentan en este contexto es cómo se lleva adelante un nuevo trato hacia el pueblo mapuche sin dejar de lado la tarea de evangelizar. «Jesucristo, que se encarna en todas las culturas purificándolas y enriqueciéndolas, nunca ha sido un problema para los pueblos indígenas, y a quien reconocen como a su Dios y Señor», concluye el obispo Vargas.

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número 45, viernes 10 de noviembre de 2017 Dolor del Papa por los asesinatos en Texas Pesar y solidaridad fueron expresados por el Papa Francisco a las familias de las víctimas de la masacre en Texas, donde el domingo pasado fueron asesinadas 26 personas en una iglesia baptista. En un telegrama con firma del secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, enviado al arzobispo de San Antonio, Gustavo García-Siller, el Pontífice se dice «profundamente afectado por la noticia de la pérdida de vidas humanas y de graves heridos a causa de un acto de insensata violencia perpetrado en la First Baptist Church in Sutherland Springs». El Papa Francisco expresa sus «sentidas condolencias» a las familias de las víctimas y de los heridos, a los miembros de la comunidad religiosa y a toda la comunidad local. También «pide a Nuestro Señor Jesucristo que conforte a todos los que están de luto y les conceda fuerza espiritual que triunfe sobre la violencia y sobre el desprecio con el poder del perdón, la esperanza y el amor de la reconciliación». Mientras tanto, de las investigaciones sobre la masacre ha emergido que al asesino, Devin Kelley, le debía estar prohibida la compra de armas. De hecho, cuando formaba parte de la aviación militar, fue condenado por violencia doméstica contra su mujer e hijo. Por estos delitos el hombre fue recluido durante doce meses en una base naval en California y después, en 2014, fue expulsado de la aviación por mala conducta. Sin embargo, las fuerzas aéreas nunca comunicaron las condenas impuestas a Devin Kelley y, por lo tanto, no aparecían registradas en la base de datos gestionada por el FBI. La portavoz de las fuerzas aéreas, Ann Stefanek, admitió el error en una nota. L’OSSERVATORE ROMANO El encuentro con el gran imán de al-Azhar página 9 El martes 7 de noviembre por la mañana, el Papa recibió en audiencia, en el estudio del Aula Pablo VI, a su excelencia Ahmed Muhammad al-Tayyib, gran imán de al-Azhar, y a su acompañamiento. Al término del encuentro, el Pontífice invitó al líder religioso del islam sunní a comer en Santa Marta, hacia donde los dos se dirigieron a pie, conversando durante el breve trayecto. El Pontífice recibe en Santa Marta al ex secretario general de la ONU Kofi Annan El lunes 6 de noviembre, por la tarde, el Papa recibió en Santa Marta al exsecretario general de la ONU, Kofi Annan. Con el político y diplomático ganés, que ostentó el alto cargo en el Palacio de Cristal desde 1997 hasta 2006, estuvieron presentes otros miembros de la organización internacional no gubernamental The Elders (“los ancianos”). Entre ellos, también Mary Robinson, presidenta de la República de Irlanda desde 1990 hasta 1997. Fundado por Nelson Mandela hace diez años, el grupo se ocupa de la promoción de la paz y de los derechos humanos y está formado por líderes mundiales y antiguos hombres de Estado Intención de oraciones para noviembre «Pidamos por los cristianos de Asia, para que favorezcan el diálogo, la paz y la comprensión mutua, especialmente con aquellos que pertenecen a otras religiones». Esta es la invitación que realiza Francisco en el «Vídeo del Papa» que, como cada mes, transmite las intenciones de oración del Pontífice. Lo que más me impresiona de Asia —dice el Papa— es la variedad de sus poblaciones, herederas de antiguas culturas, religiones y tradiciones. Asimismo señala que «en este continente donde la Iglesia es una minoría, el desafío es apasionante». Por esta razón, Francisco dice en el vídeo que «debemos promover el diálogo entre religiones y culturas» a la vez que subraya que «el diálogo es una parte esencial de la misión de la Iglesia en Asia».

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página 10 L’OSSERVATORE ROMANO viernes 10 de noviembre de 2017, número 45 Las homilías del Pontífice Los tres dones de Dios E s dejándose «misericordiar» por Dios como se pueden hacer propios sus «dones irrevocables: la elección, la promesa y la alianza». Lo afirmó el Papa, confiando que ve, de forma particular, estas tres realidades «cada vez que vienen a mí novios para que les bendiga los anillos: la elección —se eligen mutuamente—, la promesa de llevar la vida adelante juntos y la alianza». Y precisamente «por esto el matrimonio está entre las figuras más perfectas del don de Dios». Este es el hilo conductor de la meditación que Francisco, invitando a todos a un examen de conciencia, propuso el lunes por la mañana, 6 de noviembre durante la misa celebrada en Santa Marta. «En este pasaje de la carta a los Romanos —hizo notar enseguida el Pontífice haciendo referencia al episodio (11, 29-36) propuesto por la liturgia— Pablo está terminando su reflexión sobre la elección de Dios a los israelitas y sobre la elección a los gentiles: es toda una argumentación teológica que Pablo debe hacer para convencer que los dos son elegidos, han sido elegidos». Y «termina con esta frase, fuerte: “los dones y la vocación de Dios son irrevocables». Como diciendo «cuando Dios da un don, este don es irrevocable: no lo da hoy y lo quita mañana» y «cuando Dios llama, esta llamada permanece toda la vida». «Han sido tres en la historia de la salvación —explicó el Pontífice— los dones, las llamadas de Dios a su pueblo: la elección, la promesa y la alianza, es decir el don de la elección, el don de la promesa y el don de la alianza». «El Pueblo de Dios es un pueblo elegido» afirmó Francisco, recordando que «es precisamente el Señor quien elije a Abraham —el primer elegido— y lo lleva adelante con una promesa y hace con él y con sus sucesores una alianza». Y «es precisamente el Señor quien continúa subrayando, reforzando la elección». De hecho, prosiguió el Papa, «en el ciclo de Abraham, en el Génesis, cuántas veces el Señor dice: “sí, yo te he elegido”, y cuántas veces subraya y repite la promesa: “yo te daré un hijo, pero no este, otro” —“¿Pero a los noventa años?”— “¡A los noventa años!”». Esta es «la promesa», hizo presente Francisco remarcando el hecho de que «el Señor continuamente celebra la alianza, esa alianza sellada por Él desde el principio». Y «esta es la historia de la salvación», explicó el Papa, «pero el Señor nunca, nunca vuelve atrás». Por tanto «estos dones de la elección, de la promesa y de la alianza son irrevocables: para el Pueblo de Dios, para la Iglesia y también para cada uno de nosotros». Porque, aseguró el Pontífice, «cada uno de nosotros ha sido elegido; cada uno de nosotros es un elegido, una elegida de Dios; cada uno de nosotros lleva una promesa que el Señor ha hecho: “Camina en mi presencia, sé irreprensible y yo te haré esto”». Y todavía, añadió Francisco, «cada uno de nosotros hace las alianzas con el Señor». En realidad, precisó el Papa, estas alianzas con el Señor «puede hacerlas, no quiere hacerlas: es libre. Y esto es un hecho». En esta perspectiva, afirmó el Pontífice, es oportuno que cada uno se plantee una pregunta: «¿Cómo siento yo la elección: me siento cristiano por casualidad? ¿Cómo vivo yo la promesa, una promesa de salvación en mi camino? ¿Y cómo soy fiel a la alianza, cómo Él es fiel?». Porque, explicó Francisco, «Él es fiel» y Estos dones de la elección, de la promesa y de la alianza son irrevocables para el Pueblo de Dios, para la Iglesia y también para cada uno de nosotros por esta razón «los dones y la llamada son irrevocables: Él no puede renegarse a sí mismo, Él es la fidelidad misma». Por tanto, teniendo en cuenta esa verdad, el Pontífice sugirió algunas preguntas para plantearse a uno mismo: «¿Me siento elegido por Dios? ¿Siento la caricia de Dios en mi corazón? ¿Siento que Dios me ama? ¿Y me cuida? ¿Y cuando me alejo, Él va a buscarme?». Puede ser de ayuda, afirmó, pensar «en la parábola de la oveja perdida, por ejemplo: el Señor que va y las promesas que ha hecho y las alianzas». Así, confió Francisco, «cada vez que vienen a mí los novios para que les bendiga sus anillos, veo ahí, en ese gesto, estas tres cosas: la elección —se eligen mutuamente—, la promesa de llevar la vida adelante juntos y la alianza». Precisamente «por esto el matrimonio está entre las figuras más perfectas del don de Dios. En las sucesivas «cuatro líneas» de la carta a los Romanos el apóstol Pablo, «después de haber explicado esto, durante cuatro veces» repite «las palabras “desobediencia” y “misericordia”: hay una tensión entre las dos, donde está la desobediencia, ha habido misericordia». Pablo lo repite «cuatro veces: eso quiere decir que en el camino de la elección hacia la promesa y la alianza habrá pecados, habrá desobediencia, pero delante de esta desobediencia está siempre la misericordia». «Es —explicó el Pontífice— como la dinámica de nuestro caminar hacia la madurez: hay siempre misericordia, porque Él es fiel, Él no revoca nunca sus dones». Y esto «está unido: los dones son irrevocables porque frente a nuestras debilidades y a nuestros pecados hay siempre misericordia y cuando Pablo llega a esta reflexión da un paso más: no de explicación a nosotros, sino de adoración». «¡Oh profundidad de la riqueza, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! Qué insondables son tus juicios e inaccesibles sus caminos!» escribe el apóstol a los Romanos. Palabras que son «un acto de adoración, de alabanza: él se arrodilla delante de este misterio de la desobediencia y de la misericordia y nos hace libres y delante de esta belleza de los dones irrevocables como son la elección, la promesa y la alianza». Y «esta es la argumentación de Pablo: cuando no puede ir adelante con la cabeza, porque ha explicado todo, Pablo se arrodilla y adora». Él «adora en silencio». «Pienso que puede hacernos bien, a todos nosotros —sugirió el Papa— pensar hoy en nuestra elección, en las promesas que el Señor nos ha hecho y en cómo vivo yo la alianza con el Señor». Pero también, prosiguió, en «cómo me dejo —permitidme la palabra— “misericordiar” por el Señor, delante de mis pecados, mis desobediencias». Y «al final, si yo soy capaz como Pablo de alabar a Dios por esto que me ha dado, a cada uno de nosotros: alabar y hacer este acto de adoración». Concluyendo la homilía, Francisco invitó a «no olvidar nunca» que «los dones y la llamada de Dios son irrevocables: Él es “el fiel”».

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número 45, viernes 10 de noviembre de 2017 L’OSSERVATORE ROMANO página 11 Los invitados al banquete P ara la salvación hay un «billete de entrada». Pero con alguna advertencia. Ante todo, es gratuito; y después los titulares serán seguramente hombres y mujeres que tengan «necesidad de curación en el cuerpo y en el alma». Es fácil imaginar que en los primeros puestos estén «pecadores, pobres y enfermos», los llamados «últimos», en definitiva. Celebrando la misa en Santa Marta, el martes, 7 de noviembre, el Papa Francisco relanzó la imagen evangélica —del Evangelio según San Lucas (14, 15-24)— del banquete al que el dueño de la casa invita «a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos» después del rechazo de los ricos que no comprenden el valor de la gratuidad de la salvación. «Los textos evangélicos que hemos escuchado esta semana, estos últimos días están encuadrados en un banquete» hizo notar inmediatamente Francisco. Es «el Señor quien se dirige a la casa de un jefe de los fariseos para comer y allí es reprendido porque no hace las abluciones». Después, prosiguió el Papa, «durante el banquete el Señor aconseja no buscar los primeros puestos porque existe el El Señor no pide nada a cambio solo amor, fidelidad, como Él es amor y Él es fiel porque la salvación no se compra Simplemente se entra en el banquete peligro de que venga alguien que sea más importante y el dueño de la casa diga: “Cede el puesto a este, ¡cámbiate de sitio!”. Sería una vergüenza». «El paso continúa —afirmó el Pontífice— con los consejos que da el Señor sobre a quien se debe invitar a un banquete a casa». E indica precisamente «a aquellos que no te pueden hacer el intercambio, es decir, aquellos que no tienen nada para darte a cambio». He aquí «la gratuidad del banquete». Así, «cuando terminó de explicar esto, uno de los comensales —es el pasaje de hoy— dijo a Jesús: “¡Dichoso el que pueda comer en el reino de Dios!”». El Señor «le responde con una parábola, sin explicaciones, sobre este hombre que da una gran cena con muchos invitados». Pero «los primeros invitados no quisieron ir a la cena, no les importaba ni la cena ni la gente que había allí ni el señor que les invitaba: a ellos les importaban otras cosas». Y de hecho, uno detrás de otro comenzaron a excusarse, así, hizo notar el Papa, «el primero le dijo: “He comprado un campo”; otro: “He comprado cinco yuntas de bueyes”; otro: “me he casado”, pero cada uno tenía un interés propio y este interés era más grande que la invitación». El hecho es, afirmó Francisco, que «estos estaban pegados al interés: ¿qué puedo ganar?». Por eso, a una invitación gratuita la respuesta es: «A mí no me importa, tal vez otro día, estoy muy atareado, no puedo ir». «Atareado» pero con los propios «intereses: atareado como aquel hombre que quería, después de la siega, después de la cosecha del grano, hacer unos almacenes para agrandar sus bienes. Pobre, murió aquella noche». Estas personas están pegadas «al interés de tal forma que» caen en «una esclavitud del espíritu» y «son incapaces de entender la gratuidad de la invitación». Pero «si no se entiende la gratuidad de la invitación de Dios, no se entiende nada», advirtió el Papa. La iniciativa de Dios, de hecho, «es siempre gratuita: para ir a este banquete, ¿qué se debe pagar? El billete de entrada es estar enfermo, es ser pobre, es ser pecador». Precisamente este «es el billete de entrada: estar necesitado, tanto en el cuerpo como en el alma». Y «por necesitado» explicó Francisco, se entiende «necesidad de cuidado, de curación, tener necesidad de amor». «Aquí —explicó el Pontífice— se ven dos actitudes». La de Dios «es siempre gratuita: para salvar Dios no pide pagar nada, es gratuito». Y también, añadió Francisco, «decimos la palabra, un poco abstracta “universal”», en el sentido de que al siervo «el jefe “airado”» le dice: «Sal inmediatamente a las plazas, a las calles de la ciudad y conduce aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos». En otra versión de Mateo, el dueño dice: «Buenos y malos: todos, todos», porque «la gratuidad de Dios no tiene límites: todos, Él recibe a todos». «En cambio, aquellos que tienen sus propios intereses —continuó el Papa— no entienden la gratuidad. Son como el hijo que se quedó junto al padre cuando se fue el más pequeño y después, después de mucho tiempo, volvió pobre y el padre hizo una fiesta y este no quiso entrar en el banquete, no quiso entrar en aquella fiesta porque no entendía: “Ha gastado todo el dinero, ha gastado toda la herencia, con vicios, con pecados y ¿tú le haces una fiesta? Y yo que soy un católico, practico, voy a misa todos los domingos, cumplo las cosas, ¿a mí, nada?”». El hecho es que «no entiende la gratuidad de la salvación, piensa que la salvación es el fruto del “yo pago y tú me salvas”: yo pago con esto, con esto y con esto». En cambio, «no, la salvación es gratuita». Y «si tú no entras en esta dinámica de la gratuidad, no entiendes nada». La salvación, de hecho, afirmó Francisco, «es un regalo de Dios al cual se responde con otro regalo, el regalo de mi corazón». Pero hay quien «tiene otros intereses, cuando escuchan hablar de regalos: “Sí, es cierto, sí, pero se debe hacer regalos”. E inmediatamente piensan: “He aquí, yo haré este regalo y él mañana y pasado mañana, en otra ocasión, me hará otro”». Así hay «siempre un intercambio». En cambio, «el Señor no pide nada a cambio: solo amor, fidelidad, como Él es amor y Él es fiel». Porque «la salvación no se compra, simplemente se entra en el banquete: “Bienaventurado quien coma en el reino de Dios”». Y «esta es la salvación». En realidad, confió el Papa, «yo me pregunto: ¿qué sienten estos que no están dispuestos a ir al banquete? Se sienten seguros, se sienten con una seguridad, se sienten salvados a su modo fuera del banquete». Y «han perdido el sentido de la gratuidad, han perdido el sentido del amor y han perdido una cosa más grande y más hermosa aún y eso es muy feo: han perdido la capacidad de sentirse amados». Y, añadió. «cuando tú pierdes —no digo la capacidad de amar, porque esa se recupera— la capacidad de sentirte amado, no hay esperanza: has perdido todo». Por el resto, concluyó el Pontífice, todo esto «nos hace pensar en el escrito de la puerta del infierno de Dante “Dejad la esperanza”: has perdido todo». Por nuestra parte, es necesario mirar, en cambio, al dueño de casa que quiere que su casa se llene: «es tan amoroso que en su gratuidad quiere llenar la casa». Y así «pidamos al Señor que nos salve de perder la capacidad de sentirse amados».

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página 12 L’OSSERVATORE ROMANO viernes 10 de noviembre de 2017, número 45 Está dedicado a la eucaristía el nuevo ciclo de catequesis inaugurado por el Papa en la audiencia general del miércoles 8 de noviembre en la plaza San Pedro. Concluida la serie de encuentros sobre la esperanza cristiana a la luz de la Palabra de Dios, el Pontífice comenzó a profundizar en el nuevo tema, hablando de la importancia de la misa para la comunidad cristiana. Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Empezamos hoy una nueva serie de catequesis, que dirigirá la mirada hacia el «corazón» de la Iglesia, es decir la eucaristía. Es fundamental para nosotros cristianos comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa, para vivir cada vez más plenamente nuestra relación con Dios. No podemos olvidar el gran número de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte por defender la eucaristía; y cuántos, todavía hoy, arriesgan la vida para participar en la misa dominical. En el año 304, durante las persecuciones de Diocleciano, un grupo de cristianos, del norte de África, fueron sorprendidos mientras celebraban misa en una casa y fueron arrestados. El procónsul romano, en el interrogatorio, les preguntó por qué lo hicieron, sabiendo que estaba absolutamente prohibido. Y respondieron: «Sin el domingo no podemos vivir», que quería decir: si no podemos celebrar la eucaristía, no podemos vivir, nuestra vida cristiana moriría. De hecho, Jesús dijo a sus discípulos: «Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día» (Juan 6, 53-54). Estos cristianos del norte de África fueron asesinados porque celebraban la eucaristía. Han dejado el testimonio de que se puede renunciar a la vida terrena por la eucaristía, porque esta nos da la vida eterna, haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte. Un testimonio que nos interpela a todos y pide una respuesta sobre qué significa para cada uno de nosotros participar en el sacrificio de la misa y acercarnos a la mesa del Señor. ¿Estamos buscando esa fuente que «fluye agua viva» para la vida eterna, que hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo? Este es el sentido más profundo de la santa eucaristía, que significa «agradecimiento»: agradecimiento a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos atrae y nos transforma en su comunión de amor. En las próximas catequesis quisiera dar respuesta a algunas preguntas importantes sobre la eucaristía y la misa, para redescubir o descubrir, cómo a través de este misterio de la fe resplandece el amor de Dios. El Concilio Vaticano II fue fuertemente animado por el deseo de conducir a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo. Por este motivo era necesario sobre todo realizar, con la guía del Espíritu Santo, una adecuada renovación de la Liturgia, porque la Iglesia continuamente vive de ella y se renueva gracias a ella. Un tema central que los Padres conciliares subrayaron es la formación litúrgica de los fieles, indispensable para una verdadera renovación. Y es precisamente éste también el objetivo de este ciclo de catequesis que hoy empezamos: crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha donado en la eucaristía. La eucaristía es un suceso maravilloso en el cual Jesucristo, nuestra vida, se hace presente. Participar en la misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre por la salvación del mundo» (Homilía en la santa misa, Casa S. Marta, 10 de febrero 2014). El Señor está ahí con nosotros, presente. Muchas veces nosotros vamos ahí, miramos las cosas, hablamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la eucaristía... y no celebramos cerca de Él. ¡Pero es el Señor! Si hoy viniera aquí el presidente de la República o alguna persona muy importante del mundo, seguro que todos estaríamos cerca de él, querríamos saludarlo. Pero pienso: cuando tú vas a misa, ¡ahí está el Señor! Y tú Dedicado a la eucaristía el nuevo ciclo de reflexiones en las audiencias generales La misa no es un espectáculo Contra la mala costumbre de sacar fotos con el móvil en las celebraciones estas distraído. ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto. «Padre, es que las misas son aburridas” —«pero ¿qué dices, el Señor es aburrido?» —«No, no, la misa no, los sacerdotes» —«Ah, que se conviertan los sacerdotes, ¡pero es el Señor quien está allí!». ¿Entendido? No lo olvidéis. «Participar en la misa es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Intentemos ahora plantearnos algunas preguntas sencillas. Por ejemplo, ¿por qué se hace la señal de la cruz y el acto penitencial al principio de la misa? Y aquí quisiera hacer un paréntesis. ¿Vosotros habéis visto cómo se hacen los niños la señal de la cruz? Tú no sabes qué hacen, si la señal de la cruz o un dibujo. Hacen así [hace un gesto confuso]. Es necesario enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz. Así empieza la misa, así empieza la vida, así empieza la jornada. Esto quiere decir que nosotros somos redimidos con la cruz del Señor. Mirad a los niños y enseñadles a hacer bien la señal de la cruz. Y estas lecturas, en la misa, ¿por qué están ahí? ¿Por qué se leen el domingo tres lecturas y los otros días dos? ¿Por qué están ahí, qué significa la lectura de la misa? ¿Por qué se leen y qué tiene que ver? O ¿por qué en un determinado momento el sacerdote que preside la celebración dice: «levantemos el corazón»? No dice: «¡Levantemos nuestro móviles para hacer una fotografía!». ¡No, es algo feo! Y os digo que a mí me da mucha pena cuando celebro aquí en la plaza o en la basílica y veo muchos teléfonos levantados, no solo de los fieles, también de algunos sacerdotes y también obispos. ¡Pero por favor! La misa no es un espectáculo: es ir a encontrar la pasión y la resurrección del Señor. Por esto el sacerdote dice: «levantemos el corazón». ¿Qué quiere decir esto? Recordadlo: nada de teléfonos. Es muy importante volver a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial, a través de aquello que se toca y se ve en la celebración de los sacramentos. La pregunta del apóstol santo Tomas (cf Juan 20, 2 5), de poder ver y tocar las heridas de los clavos en el cuerpo de Jesús, es el deseo de poder de alguna manera «tocar» a Dios para creerle. Lo que santo Tomás pide al Señor es lo que todos nosotros necesitamos: verlo, tocarlo para poder reconocer. Los sacramentos satisfacen esta exigencia humana. Los sacramentos y la celebración eucarística de forma particular, son los signos del amor de Dios, los caminos privilegiados para encontrarnos con Él. Así, a través de estas catequesis que hoy empezamos, quisiera redescubrir junto a vosotros la be- lleza que se esconde en la celebración eucarística, y que, una vez desvelada, da pleno sentido a la vida de cada uno. Que la Virgen nos acompañen en este nuevo tramo de camino. Gracias. «Ofrecer el sufrimiento para sostener a los muchos cristianos perseguidos»: es lo que pidió el Papa a los enfermos presentes en la plaza San Pedro, durante los saludos dirigidos a los diferentes grupos lingüísticos al término de la audiencia general. Queridos hermanos: Comenzamos hoy una serie de catequesis sobre la Eucaristía. Intentaremos comprender mejor su importancia y su significado, y cómo el amor de Dios se refleja en este misterio de fe. Inspirándose en las palabras de Cristo: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna», cristianos de todas las épocas no han dudado en entregar su vida por amor a la Eucaristía. El testimonio de los mártires nos cuestiona también a nosotros: ¿Qué importancia le damos al sacrificio de la Misa y a la comunión en la mesa del Señor? ¿Buscamos de verdad esa fuente de «agua viva», que transforma nuestra vida en un sacrificio espiritual de alabanza y acción de gracias? La Eucaristía significa «acción de gracias»: acción de gracias a la Trinidad, que nos introduce en su comunión de amor. El Concilio Vaticano II alentó la formación litúrgica de los fieles, porque la Iglesia vive siempre de la Liturgia y se renueva gracias a ella. Por eso, intentamos conocer mejor este gran don que Dios nos ha dado con la Eucaristía, en la que Cristo se hace presente para que participemos de su pasión y muerte redentora. Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Saludo a la delegación sindical argentina. Pidamos a la Virgen María que interceda por nosotros para que sintamos el deseo de conocer y amar más el misterio de la Eucaristía, sacramento del Cuerpo y la Sangre de su Hijo Jesús. Que el Señor los bendiga a todos. Muchas gracias. Saludo a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Que el recuerdo de hoy de los Santos Mártires, cuyas reliquias se guardan aquí en la basílica de San Pedro, incremente en vosotros, queridos jóvenes, la atención al testimonio cristiano incluso en los contextos difíciles; que a vosotros, queridos enfermos, os ayude a ofrecer vuestro sufrimiento para sostener a los muchos cristianos perseguidos. A vosotros, recién casados, os animo a confiar en la ayuda de Dios y no solamente en vuestras capacidades.

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