Diario de la Virgen Nº 43 - Suplemento I Jornada Mundial de los Pobres

 

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Suplemento del Diario de la Virgen Nº 43, sobre la I Jornada mundial de los pobres

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Noviembre de 2017 - Año 7 - N° 43 - Tel 41 39 04 02 - http://diariodelavirgen.blogspot.com.ar Este ejemplar es de distribución gratuita.

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2 EL DIARIO DE LA VIRGEN | SUPLEMENTO I Jornada mundial de los pobres No amemos de palabra sino con obras La que sigue es una selección de frases pertenecientes al texto que el Papa Francisco publicó al instituir esta jornada. Se trata de un llamado a todos los cristianos a escuchar “el grito de los pobres” y a comprometerse en sacarlos de su marginación, una situación ante la cual “no se puede permanecer inactivos, ni tampoco resignados”. E l amor no admite excusas… especialmente cuando se trata de amar a los pobres. El modo de amar del Hijo de Dios lo conocemos bien. “Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha” (Sal 34,7). La Iglesia desde siempre ha comprendido la importancia de esa invocación… Este es sin duda uno de los primeros signos con los que la comunidad cristiana se presentó en la escena del mundo: el servicio a los más pobres. Ha habido ocasiones, sin embargo, en que los cristianos no han escuchado completamente este llamamiento, dejándose contaminar por la mentalidad mundana. Pero el Espíritu Santo no ha dejado de exhortarlos a fijar la mirada en lo esencial. Ha suscitado, en efecto, hombres y mujeres que de muchas maneras han dado su vida en servicio de los pobres. Entre ellos destaca el ejemplo de Francisco de Asís, al que han seguido muchos santos a lo largo de los siglos. Él no se conformó con abrazar y dar limosna a los leprosos, sino que decidió ir a Gubbio para estar con ellos. Él mismo vio en ese encuentro el punto de inflexión de su conversión: «Cuando vivía en el pecado me parecía algo muy amargo ver a los leprosos, y el mismo Señor me condujo entre ellos, y los traté con misericordia. Y alejándome de ellos, lo que me parecía amargo se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo» (Test 1-3; FF 110). Este testimonio muestra el poder transformador de la caridad y el estilo de vida de los cristianos. Un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida. Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. Estamos llamados, por lo tanto, a tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. Su mano extendida hacia nosotros es también una llamada a sa- lir de nuestras certezas y comodidades, y a reconocer el valor que tiene la pobreza en sí misma. No olvidemos que para los discípulos de Cristo, la pobreza es ante todo vocación para seguir a Jesús pobre. La pobreza es una actitud del corazón que nos impide considerar el dinero, la carrera, el lujo como objetivo de vida y condición para la felicidad.

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EL DIARIO DE LA VIRGEN | SUPLEMENTO 3 Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza. Benditas las manos que vencen las barreras de la cultura, la religión y la nacionalidad derramando el aceite del consuelo en las llagas de la humanidad. Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin «peros» ni «condiciones»: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios. “¿Qué sentimos en el corazón cuando vemos a un sin techo por la calle?” Papa Francisco. Al final del Jubileo de la Misericordia quise ofrecer a la Iglesia la Jornada Mundial de los Pobres, para que en todo el mundo las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados, de la predilección de Jesús por los pobres. Esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro. Al mismo tiempo, la invitación está dirigida a todos, independientemente de su confesión religiosa, para que se dispongan a compartir con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como signo concreto de fraternidad. Dios creó el cielo y la tierra para todos; son los hombres, por desgracia, quienes han levantado fronteras, muros y vallas, traicionando el don original destinado a la humanidad sin exclusión alguna. En ese domingo, si en nuestro vecindario viven pobres que solicitan protección y ayuda, acerquémonos a ellos: será el momento propicio para encontrar al Dios que buscamos. De acuerdo con la enseñanza de la Escritura (cf. Gn 18, 3-5; Hb 13,2), sentémoslos a nuestra mesa como invitados de honor; podrán ser maestros que nos ayuden a vivir la fe de manera más coherente. Con su confianza y disposición a dejarse ayudar, nos muestran de modo sobrio, y con frecuencia alegre, lo importante que es vivir con lo esencial y abandonarse a la providencia del Padre. El fundamento de las diversas iniciativas concretas que se llevarán a cabo durante esta Jornada será siempre la oración. No hay que olvidar que el Padre nuestro es la oración de los pobres. La petición del pan expresa la confianza en Dios sobre las necesidades básicas de nuestra vida. Todo lo que Jesús nos enseñó con esta oración manifiesta y recoge el grito de quien sufre a causa de la precariedad de la existencia y de la falta de lo necesario. A los discípulos que pedían a Jesús que les enseñara a orar, él les respondió con las palabras de los pobres que recurren al único Padre en el que todos se reconocen como hermanos. El Padre nuestro es una oración que se dice en plural: el pan que se pide es «nuestro», y esto implica comunión, preocupación y responsabilidad común. Compartir con los pobres nos permite entender el Evangelio en su verdad más profunda. ■ “Estamos llamados, por lo tanto, a tender la mano a los pobres...” Papa Francisco. Lectura recomendada Francisco y los Movimientos Populares Otra lógica para el cambio social Editora Patria Grande Los movimientos populares expresan la emergencia de revitalizar nuestras democracias. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías. La perspectiva de un mundo de paz y justicia nos exige crear nuevas formas de participación con los movimientos populares para animar las estructuras de gobiernos con la incorporación de los excluidos en la construcción del destino común. No hay enfoques neutros de la realidad y Francisco elige mirar desde el evangelio de Jesús, interpelándonos a liberar nuestra mirada cautiva, encandilada por un mundo que se organiza en torno al poder y al dinero. Los textos del papa Francisco reflexionan acerca del lugar que deberán ocupar los movimientos populares en la lucha por la defensa de tres derechos esenciales: Tierra, Techo y Trabajo.

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4 Entrevista EL DIARIO DE LA VIRGEN | SUPLEMENTO Un ejemplo en el barrio Cintia vive en la manzana 9, cerca de la Plaza Chapatín, donde se encuentra la Ermita de SantaTeresa de Calcuta. Está casada con José, que es obrero de la construcción. Ambos nacieron en Paraguay, pero se conocieron en Buenos Aires hace más de 20 años. Tienen cuatro hijos: Carolina (18), Paola (15), Melina (11) y Sebastián (1). A pesar del trabajo que tiene como ama de casa, y el cuidado de su bebé, Cintia se reúne junto a otros vecinos para dar de comer a la gente que está en la calle - ¿Cómo se les ocurrió salir a dar de comer a la gente de la calle? - Hace seis meses aproximadamente, un día que nos juntamos a rezar el Rosario en mi casa, comenté con otros vecinos (Beatriz, Derlis…) que tenía ganas de cocinar y repartir comida a la gente que veíamos en la calle. También lo había hecho antes, pero cuando quedé embarazada de Sebastián, el menor de mis hijos, tuve que dejar. Cuando él fue un poco más grande, pude volver a hacerlo. - ¿Qué piensa tu familia de esta iniciativa? - Mi familia siempre me apoya y me permite cocinar. Desde mi marido hasta mis hijos, que muchas veces me acompañan. - ¿Cómo los recibe la gente? - Muy bien, se pone muy contenta, nos dicen “Dios te bendiga”, “Gracias que llegaron porque estaba con hambre…” Y al volver a casa me siento muy contenta, feliz, relajada y los chicos que están en la calle? Que vayan a trabajar.’ Incluso una vez que estaba con mi bebe Sebastián me dijeron: ‘Dejalos, ocupate de tu bebé’, porque no tenía con quién dejarlo. Me di la vuelta y me fui. No tenía ganas de discutir. Siempre va a haber gente que se queja. Yo no los escucho, si me guío por ellos no servirá mi esfuerzo, no hago nada. Los que hablan son los que no hacen nada. Los que hacen, no hablan. Nosotros tenemos una meta: tenemos que hacer. Y vemos que con lo poquito que uno puede hacer, también podemos cambiar la realidad. - ¿Alguna vez viviste esta situación en tu familia? - Gracias a Dios, nunca. Nací en el campo, en Paraguay, y siempre veíamos a gente que no tenía para comer. Mi familia (padres y once hermanos) tenía un kiosco, y separábamos comida para dar a aquellos que no tenían. Desde chica lo aprendí de mi madre, que siempre compartía la comida con los demás y tenía esa inquietud de ayudar a los pobres. Hoy también siempre separamos algo de comida para gente que lo pueda necesitar. - ¿Por qué se te ocurrió? - La idea surgió del grupo con el que nos juntamos a rezar el Rosario, muchos de ellos son familiares de mi esposo. Ayudar a la gente juntos para que sea más fácil para todos. ya pienso en lo que vamos a hacer la semana que viene… - ¿A quiénes se encuentran en la calle? ¿Jóvenes, adultos? - La mayoría es joven. En general varones, pero también hay chicas, sobre todo últimamente. Charlamos con ellos, nos cuentan que quieren salir y nos preguntan cómo pueden hacer, si hay algún lugar para recuperarse… y nosotros les decimos que se acerquen a la parroquia Madre del Pueblo. Preguntan por los Padres y nosotros tratamos de orientarlos. - Y los vecinos que los ven, ¿cómo reaccionan? - Hay de todo. Algunos se alegran y dicen que les gustaría colaborar. Y otros nos dicen: ‘¿Para qué les dan a - ¿Tuvieron alguna mala experiencia con la gente de la calle? - No, gracias a Dios nunca. Cuando salimos a dar de comer me siento tranquila, protegida porAlguien, siento una protección especial. Dios me guía. Él me prepara las cosas. Ayuda a que no falte nada, a que tengamos comida para dar de comer, me acomoda las cosas para que pueda cocinar, para que mi bebe duerma un poco más ese día, y así pueda salir. Él nos cuida y nos ayuda a que podamos salir. - ¿Qué significa para vos dar de comer a la gente? - A través del plato de comida le mostramos a la gente que está en la calle, que no nos olvidamos de ellos. Antes de salir rezo por ellos y le pido a Dios que nos proteja y al volver, viendo como mucha gente vive, también nos damos cuenta de que tenemos mucho que agradecer. Aprendí a no quejarme. Así les enseño también a mis hijos a que valoren lo que tienen y a que aprendan a compartir… - ¿Quisieras decirnos algo más? - Ojala que esto ayude a que se junte más gente, a que seamos más los que salimos a compartir con los que están en la calle. ■ INVITACIÓN Los invitamos a la peregrinación que tendrá lugar el próximo 19 de noviembre, en ocasión de celebrarse la I Jornada Mundial de los Pobres. Concentraremos en la parroquia Madre del Pueblo a las 11 hs para ir caminando hasta San Juan Diego. Allí nos juntaremos con varias parroquias de la zona para compartir una misa a las 12, y luego un rico almuerzo. Habrá unos 2.000 chorizos, y Derlis, mencionado en la entrevista, es uno de los encargados de esa tarea. Cerraremos la jornada tan especial con un colorido festival. ¡LOS ESPERAMOS!

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