Nº 30 HORIZONTE DE LETRAS. Revista digital de creación literaria.

 
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Editada por Asociación de escritores "Alfareros del Lenguaje"

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Revista digital de Creación Literaria Editada por: Sumario Editorial (pág. 4) Nuestros socios (pág. 5) Relato (pág. 5) Micro-relato (pág. 31) Haiku (pág. 34) Líneas y Trazos (pág. 35) Ensayo histórico (pág.37) Poesía (pág. 40) Nuestros colaboradores (pág. 42) Relato (pág. 42) Micro-relato (Pág.49) Poesía (pág. 51) Reseña literaria (Pág. 55) Crítica de cine (pág. 62) Entrevista (pág. 64) Certamen Literario (Pág. 73) Entrevista a Susana Rozas EJEMPLAR GRATUITO ©: Revista "Horizonte de Letras". Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 La Revista "Horizonte de Letras" no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 2 de 77 ©: Revista “Horizonte de Letras” Editada por: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación Nacional de Escritores Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 Dirección, evaluación y coordinación: Rafael Gálvez José Bárcena Fernando J. Baró Ignacio León Enrique E. de Nicolás Patrocinan: Maquetación: Enrique E. de Nicolás www.componentesgil.es Para contactar con nuestra asociación: www.alfareroslenguaje.org info@alfareroslenguaje.org Para suscripciones y colaboraciones literarias: www.horizonte-de-letras.webnode.es horizontedeletras@gmail.com www.compraventacoleccion.com __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 3 de 77 Fundada en 2009 por Enrique Eloy de Nicolás Nº 30 Enero-Marzo de 2016 EDITORIAL Enrique Eloy de Nicolás NUESTROS SOCIOS RELATO “Por amor”, de Fernando José Baró “Nueva York”, de Matilde Gonzálvez “El mal de un escritor”, de Fernando Cotta “La rebelión de los colores”, de Fernando Domínguez “Pereza”, de José Fco. Sastre García “Comuna”, de Rafael Gálvez “Ego (Libro IV)”, de Santiago J. Miranda MICRORRELATO “El castillo de las doce estancias” y “Tu primer programa”, de Enrique Eloy de Nicolás “El Instante”, de Rosa Grau HAIKUS “Haiku”, de Juan Luis Salvador. LINEAS Y TRAZOS Ilustración de María Rey. Letra de Falnu (Hacia adelante) ENSAYO HISTÓRICO “Juana I de Castilla”, de Paulino Zamarro POESÍA “Destino”, de Beatriz Cáceres “Libertad…”, de Thelma García NUESTROS COLABORADORES RELATO “El pacto”, de Moisés Ramos “El periódico”, de Antonio Sanz “Hoy por ti, mañana por mí”, Javier Úbeda Ibáñez MICRORRELATO “Recuerdos de mi abuela” y “Recuerdos de mi abuelo”, de Eva González Gallegos POESÍA “Nada”, de José Baró de Irureta “Oriente y Occidente”, de Dolores Otálora “Los fondos reservados”, de Marcela de Nicolás “El Metro”, de Ángeles Arranz Izquierdo RESEÑA LITERARIA “Hacia Rutas Salvajes”, de John Krakauer. Reseña por Javier Úbeda Ibáñez CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA “Caótico Everest”, de Francisco Javier Landa Cánovas ENTREVISTA Susana Rozas. Realizada por Rolando Revagliatti CERTAMEN LITERARIO “Dando vida a los objetos inanimados”. Fallo del Jurado del día 28 de Diciembre de 2015 __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 4 de 77 Inauguramos este año recién iniciado con un nuevo número de “Horizonte de Letras”. Un número redondo y rotundo: el 30. Treinta números ya, es cierto, y nuestra ilusión sigue intacta. Disculpen… Nuestra ilusión es mayor aún que aquella que imprimíamos en anteriores ediciones de nuestra querida y ya afamada revista de creación literaria. Los proyectos que acabamos de emprender, y los que están por llegar, nos hacen sentir ilusionados a todos los componentes de esta asociación, que empezó siendo alcorconera, y ya campamos por los vericuetos nacionales. Sí, bien digo que nos hace estar henchidos de ilusión a todos los socios y socias, a los muchos que ya conformamos esta empresa que se inició de una manera humilde y silenciosa. ¡¡Ya somos más de treinta!! El año recién terminado ha traído un sinnúmero de actividades que no queremos abandonar en el olvido: presentaciones de libros de nuestros socios, colaboraciones con estamentos y organismos, conferencias, congresos… Nuestro orgullo también reside en haber participado y colaborado como parte del jurado en el I Certamen Literario de Microrrelatos “Dando vida a los objetos inanimados”, organizado y patrocinado por CVC (www.compraventacoleccion.es); de cuyos ganaderos daremos buena cuenta en este número que tenéis ante vuestros ojos. A nuestras filas también se ha incorporado otro nuevo patrocinador, además de socio, “Componentes Gil” (www.componentesgil.es), quien se está encargando de modernizar nuestra página web; además de crear un blog donde cualquiera –sea socio o no de “Alfareros del Lenguaje”- puede publicar lo que le parezca y esté relacionado con temas literarios. Esta misma empresa pondrá en marcha, en muy breve espacio de tiempo, el “Proyecto Richelieu”; una iniciativa verdaderamente original y útil para cualquier escritor que quiera ver promocionadas sus obras sin necesidad de perder su tiempo, dedicándose a lo que de verdad debe hacer: escribir. También está prevista nuestra participación y colaboración en la “Semana Literaria Mexicana”, organizada por la Embajada de México para este año que acaba de comenzar. Como podéis comprobar, los esfuerzos que estamos realizando van siempre de la mano de esa inagotable ilusión de la que os hablé. Esperamos –y creemos en elloque nuestros objetivos no se queden ahí, que cada vez podamos participar y colaborar con más instituciones, sean nacionales o internacionales. Podéis estar seguros de que nuestra fuerza y empeño lo conseguirán. ¡¡Feliz, próspero y exitoso año 2016 para todos!! Enrique Eloy de Nicolás __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 5 de 77 Fernando José Baró (Madrid, 1966) Escritor. Anticuario. Colaborador en las revistas literarias y los periódicos Letras de Cuenca (Cuenca), La Fumarola (Leganés), La hoja azul en blanco (Alcorcón), Lusones (Cuenca), Guadiela (Cuenca), el boletín literario del Café Gijón (Madrid), Portal del sur (Getafe) Al cabo de la calle (Getafe) y Horizonte de Letras (Alcorcón) En Verbo Azul tiene publicado un breve ensayo sobre el desamor en 2004, En torno al desamor, más de 100 relatos en cuadernillos de Alcorcón, un libro de relatos presentado en la Feria del libro de Alcorcón en 2005, Nueva Residencia y otros relatos, y colaboración en un libro editado por el Café Gijón en conmemoración del IV centenario de la publicación del Quijote, El Quijote en el Gijón (2005) así como en el libro Madrid a Miguel Hernández (Desde el Café Gijón) (2012). Asimismo ha colaborado en la Semana Cultural de la Villa de Gascueña (Cuenca) donde presentó la obra Historias de la Alcarria (2007) Ensoñaciones (2008) Venganza (2009) La dama inmóvil (2010) Retales (2011) Tomar partido (2012) El lado oscuro (2013) y Las arrugas del alma (2014). Dio el pregón de las fiestas de la Villa de Gascueña el verano de 2008. Ha publicado también junto a otros autores conquenses el libro Gascueña, luz poesía y pensamiento (2008) Fue premiado en Verbo Azul por la obra Ausencia de ti (2001) y finalista en el Primer Certamen Literario Verbo Azul por la narración Cambio de rumbo (2004). Actualmente en vías de la publicación del libro Redes y otros relatos con prólogo del escritor Alberto VázquezFigueroa “A un recuerdo verde, verde y negro, tan negro que daba en azul... “ POR AMOR Nuestro protagonista acababa de recibir la noticia como un jarro de agua fría. Como una puñalada trapera en el costado, como entra un cuchillo cachicuerno en el hígado. Aquella mujer casada en la que había puesto tantas ilusiones, con la que había soñado hacer tantas cosas, le había dejado casi sin empezar la relación. Llevaban años siendo amigos, algo más que amigos, y la atracción era mutua. Se tenían mucho cariño y el deseo sexual había ido creciendo con las conversaciones que mantenían, en las que se preguntaban el uno al otro -en el caso de que ella fuera libre- ¿qué me harías?... Él le decía las cosas que le haría si tuviera la posibilidad de estar junto a ella, desnudos en el lecho y la joven a la que tanto deseaba, se excitaba muchísimo con todo aquello. De hecho se masturbaba pensando en él y nuestro protagonista también lo hacía pensando en ella, en su cuerpo desnudo, en cómo trabajarían esas manos, esas nalgas, esa cintura y esa boca. En cómo serían sus pechos, sus areolas y pezones, su trasero, su monte de Venus, su vello púbico, sus labios ocultos, sus jadeos, suspiros y gemidos de placer al hacer el amor... Se habían besado en la boca en un par de ocasiones y abrazado sintiendo sus respiraciones aceleradas muy a menudo. Aquellos maravillosos y bellos ojos verdes que él tanto amaba habían estado a punto de echarse a llorar anunciándole la ruptura definitiva. Ella no podía más, no era feliz viviendo así. Sentía llevar una doble vida y quería, necesitaba centrarse en su relación matrimonial y optó por dejar de ver a José. Sin verle, sin llamarle telefónicamente, tal vez volvería a encontrar la calma en su vida, volvería a encauzar su día a día. El joven tras despedirse tristemente, estuvo deambulando, paseando por las calles de Alcorcón sin rumbo fijo. Los adorados ojos verdemar de su amada estaban clavados en su alma y no podía alejarlos de su recuerdo. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 6 de 77 Dirigió sus pasos al parque de La Ribota donde en más de una ocasión habían estado juntos. Estuvo observando a los patos en el estanque y las figuras de Júpiter, Mercurio, Neptuno, Marte, Tierra, Plutón, Urano, y se detuvo en Venus. La Diosa del amor y de la hermosura, la hija del Cielo y de la Tierra. La Afrodita griega, nacida de la espuma, salida del mar. La casada infiel a su esposo en varias ocasiones. Cayó la noche, buscó un bar donde ahogar su pena y tras tomarse un par de cubalibres, regresó a su casa con la complicada labor de tratar de olvidarla. Los días iban pasando y el joven enamorado casi no salía de casa. Cuando lo hacía, bebía en exceso y eso no le beneficiaba en nada. Siempre había sido un buen lector y comenzó no a leer, sino a devorar un libro tras otro, novelas, biografías, relatos breves y algo de poesía. Quería, necesitaba evadirse, intentar no tener presente que ella ya no estaba. Entre uno de los muchos libros que cayeron en sus manos, le interesó en especial un ejemplar de relatos escritos en los siglos XVIII y XIX sobre vampiros. ¿Podría ser cierto y no solo literariamente vivir eternamente gracias a la sangre de otros congéneres?... Tal vez sería posible, fuera de la ficción, ser un vampiro, un depredador chupasangre, un ser volador bebedor de sangre humana, un señor de las tinieblas, un cadáver sanguinario, una existencia entre la vida y la muerte, un no-muerto. José indagó en la Biblioteca Pública sobre libros y más libros de vampiros. Necesitaba saber cómo era posible llegar a ser uno de ellos y una vez lo consiguiera, contagiar, morder amorosamente, sensualmente, sexualmente, lascivamente a su amada de bellos ojos verdes y hacerla enteramente suya. Poseer no solo su cuerpo sino también su alma. Pensó dentro de su locura, acudir cada noche a un masificado cementerio madrileño para intentar tener un encuentro con algún vampiro, pedirle que le mordiera y a raíz de ser uno de ellos, comenzar la “conquista” de su amada de verdes ojos y cabellos tan negros que dan en azules. Nuestro protagonista se decantó por acudir cada noche a la Sacramental de San Justo. En aquel cementerio, en aquella ciudad de muertos, tenía a su tatarabuelo enterrado y una sepultura en propiedad. No fuera a ser que necesitara pernoctar y le aplicaran el derecho de admisión. Una parcela propia seria una licencia, un visado, un permiso, una credencial para hacer noche, para alojarse, para hospedarse en aquella fría sepultura sin ser molestado a la espera de que apareciera un ser de las tinieblas, un vampiro a quien pedirle el favor de ser mordido. Todo aquello parecía ilógico, absurdo e irreal pero debía de conseguir a su amada a costa de lo que fuera, incluso a costa de perder su propia alma. Llegaba al cementerio a última hora de la tarde, y se escondía hasta que cerraban el campo santo y pasaba la noche vagando entre las tumbas, nichos y panteones buscando el deseado encuentro. Había memorizado un párrafo de Las Euménides escrito por el griego Esquilo (525-455 a.C.) y lo iba repitiendo constantemente con la certeza de que existían los vampiros realmente desde la antigüedad. ¡Fuera de aquí, ordeno!(...) Vuestro lugar está allá donde la justicia abate cabezas, donde se arrancan los ojos, donde se degüella, donde se destruye el licor seminal de los infantes en flor, donde se amputan las extremidades de los miembros, donde se lapida, donde la estaca hundida en el espinazo provoca espantosos chillidos(...) La morada que conviene a monstruos como vosotros es el antro del león bebedor de sangre. Una noche como otra cualquiera en la que estaba casi adormilado, a consecuencia de haber pasado muchas en vela, escuchó detrás de él una voz grave que le preguntó: ¿Es cierto que nos andas buscando? Algo sobrecogido y asustado se volvió y ante él había un hombre alto y excesivamente delgado de cabellos lisos, largos, negros como la noche y algo encanecidos, nariz aguileña, marcados pómulos y tez pálida, ligeramente sonrosada, dedos delgados y de largas uñas, elegantemente vestido con un traje gris perla, sin corbata y en su lugar un pañuelo de seda roja al cuello y una solemne capa negra con el forro de un rojo muy vivo. No te asustes, -le dijo- si vas a ser uno de nosotros tendrás que irte acostumbrando a vernos sin sobresaltarte. Sé que, por amor, quieres ser un ser de las tinieblas y así conseguir a tu amada que está casada con otro hombre. Antes de decidir si quieres ser uno de nosotros para toda la eternidad o no, debo de contarte algunas cosas. No solo te alimentarás de sangre, sino también del “fluido vital” humano, de la energía psíquica que será más importante para conseguir tus fines. Podrás transformarte en murciélago, lobo, rata o niebla. Aléjate del ajo y de las rosas silvestres, de las iglesias, el agua bendita, los símbolos cristianos y de las corrientes de agua (sentirás cerca de todo ello debilidad). No te preocupes por la luz del sol -en contra de lo que dicen- no tendrás problema alguno. No podrás entrar en ninguna casa sin ser invitado por su dueño pero una vez te inviten podrás entrar y salir en ella a placer. No podrás reflejarte en los espejos al carecer de alma, al ser un muerto viviente. Tu alma vagará eternamente en el reino de la noche, de la muerte y de las tinieblas. No tendrás ninguna posibilidad de redimirla al ser tú quien desea ser uno de nosotros. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 7 de 77 Ahora si sigues queriendo ser un vampiro, te morderé acabando con tu vida terrenal y en caso contrario, puedes irte pero no vuelvas nunca más a insinuar que quieres ser un muerto viviente o yo mismo iré a buscarte y no tendrás oportunidad de decidir. José por unos instantes dudo si seguir hacía delante con su proyecto, si era una buena idea, si merecía la pena perder su alma y condenarse eternamente. Le volvió el recuerdo de su amada, de su maravilloso olor a madera gratamente perfumada, de aquellos hermosos ojos verdes, de aquellos cabellos negros y abundantes, tan negros que daban en azules... Si -dijo firme y sin dudar. “Quiero ser uno de vosotros, convertirme en un romántico ser de las tinieblas. Para qué quiero mi alma si no la tengo a ella”. El vampiro abrió la boca dispuesto a morder y José pudo ver unos largos, blancos y puntiagudos colmillos que se clavaron en su cuello. Durante un rato aquellos caninos siguieron hundidos en la garganta de nuestro protagonista mientras el espectro se daba un atracón de plasma y células. El enamorado no sintió dolor, solo una leve y limpia punción al principio y luego nada, fue perdiendo el sentido poco a poco hasta que lo perdió del todo, a consecuencia de la falta de sangre. Amanecía. Los rayos de sol despertaron a nuestro protagonista que se encontraba tumbado en el suelo, entre las tumbas del camposanto, casi sin fuerzas, desfallecido. Estaba hecho y no había marcha atrás. Inició con las primeras luces del día, el regreso a casa. José llamó por teléfono a su “amante” casada. -Te dije que no me llamaras -le hizo saber la morena de verdes ojos algo enfadada. -Lo sé, no te enojes -la expresó nuestro novel vampiro. Solo quería saber si estás bien y si piensas en mí -Claro que pienso en ti pero sabes que no puede ser. Tienes que ayudarme a estar bien. No puedo verte, ni hablar contigo,... por favor. -Bien no te preocupes que no te molestaré más ¿Quiero saber si en el caso hipotético de que estuvieras libre, te gustaría que fuera a tu casa a pasar la noche junto a ti en tu lecho? -Sabes que sí, que me encantaría pero... no puede ser. -Lo sé pero dime, ¿me invitarías a tu casa?, ¿sería bienvenido?... (El vampiro necesitaba ser invitado por ella para seguir con su plan). -Me cautivaría que vinieras a casa pero sabes lo que hay,... cuídate mucho, un beso -le terminó diciendo la joven y bella morena a modo de despedida. -Otro para ti -respondió nuestro protagonista. Había pasado una semana desde que José carecía de alma y ya había probado a convertirse en niebla y en murciélago. En lobo no lo había intentado ya que un lobo en Alcorcón no iba a poder pasar inadvertido y en rata, la verdad es que no le motivaba en absoluto coger la forma de un animal que le había dado grima toda su vida. El verano había llegado y ese año el estío era caluroso en exceso. Debían de ser alrededor de las dos de la madrugada cuando José tomo la forma de un murciélago y emprendió el vuelo en dirección a casa de su amada. Era bonita la vista de Alcorcón nocturno desde el aire a pesar de no hacerlo a mucha altura. Las luces de las farolas del alumbrado público y de las ventanas de alguna que otra casa daban un aire romántico, melancólico quizás. Sobrevoló La Ribota y al poco tiempo llegó a su destino, a Las Retamas, al barrio de Alcorcón que casi linda con Móstoles. La ventana del dormitorio de su morena de ojos verdes estaba abierta y entró por ella. Su joven amada, destapada y llevando solamente puestas unas braguitas blancas de algodón, dormía boca a bajo placidamente junto a su marido. José tomo forma humana y tras ordenar al subconsciente del esposo que no se despertara, fue acariciando levemente y lamiendo la espalda, las piernas, los brazos de su joven amada, se acercó sin despertarla a olerla de nuevo, acarició su pelo... La joven entre sueños se dio la vuelta y nuestro protagonista pudo ver por primera vez sus pechitos de areolas y pezones color café con leche. Comenzó a besarla suavemente y a lamerla las piernas, los muslos, el bajo vientre, el ombligo, los pechitos de pezones erectos, cada vez más firmes, más tiesos gracias a los mimos que nuestro vampiro le iba dando. Todo era sutilmente besado, lamido y acariciado. La morena de ojos verdes entre sueños se iba excitando cada vez más y a causa de la enorme estimulación, como era de esperar, de repente se despertó. José la tapó la boca y ella lo miró sorprendida de cómo había podido entrar no solo en su casa, sino incluso en el dormitorio, más aún si cabe de que su marido durmiera placidamente junto a ella sin enterarse de nada de lo que estaba pasando. Nuestro protagonista apartó su mano de la boca de su amada y la besó dulcemente en los labios. ¡Desde hoy siempre estaremos juntos! -la hizo saber. -Por favor, vete de aquí -le suplicó ella susurrando y bastante intranquila por miedo a que su marido se despertara. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 8 de 77 José volvió a besarla tiernamente en los labios y a continuación, apartándola los abundantes y negros cabellos, la mordió profundamente, clavando los colmillos en su tierno, joven y lindo cuello y succionando a placer la sangre de su amada. No la quitó toda la sangre necesaria para convertirla en uno de ellos, pero sí para mandar sobre su mente, para que ella hiciera todo lo que él deseara. La joven perdió el conocimiento y nuestro protagonista tras convertirse, esta vez en niebla, salió por la ventana dirigiéndose a su casa con la certeza de que en breve y para toda la eternidad, su querida morena de ojos verdes sería suya. Amaneció un día más y la morena de cabellos tan negros que dan en azules se encontraba muy cansada, casi desfallecida y pensó que lo ocurrido durante la noche había sido un sueño, más bien una pesadilla, recordando como última imagen ser mordida en el cuello por José. Ese día no tenía que trabajar y se quedo en la cama intentando recuperarse de un cansancio nada justificable. Mientras tanto, nuestro protagonista mentalmente la enviaba mensajes para que necesitara verle, desearle, ser poseída sexualmente, totalmente por él. Eran las doce del mediodía, hasta las nueve de la noche no volvía su marido a casa y la joven de bellos ojos verdemar, telefoneó desesperada a José, pidiéndole que acudiera a su dormitorio a colmarla de placer. Estaba muy excitada y quería ser besada, ser acariciada, lamida y penetrada por él. No podía aguantar más a pesar de haberse masturbado en el lecho un par de veces. El vampiro se presentó raudo, llamo al telefonillo del portal y tras ser abierto por la joven que ansiaba rendirse a sus brazos, subió al piso de ella, que le abrió la puerta completamente desnuda a excepción de un tanguita negro de encaje transparente. Fueron derechos al lecho -estaba excitada como nunca lo había estadocada centímetro de piel de ambos fue acariciado, besado y lamido. Fornicaron salvajemente en varias ocasiones entre gritos de placer y gemidos gustosos y, tras reponerse tumbados y abrazados en la cama, volvieron a copular primero ella encima, posteriormente debajo y para finalizar a cuatro patas en brutales embestidas dadas por José y gratamente recibidas por su amada que estaba henchida de lujuria y desenfreno. José la preguntó si quería ser por siempre suya y ella sin dudarlo le contestó que sí, que no sabía el porqué pero estaba loca por él y no podía evitarlo, que ya nada le importaba en su vida menos él. Que una vida entera sería poco para satisfacerse, hartarse y saturarse de él. Nuestro protagonista le prometió dar respuestas a todas sus preguntas, una vez la besara en el cuello y, apartándola con las manos aquellos abundantes y negros cabellos a los que tanto amaba -tan negros que daban en azules- dejó al descubierto su carnal garganta, mordiéndola con ternura, imperiosa necesidad y a placer y chupando de su amada hasta la última gota de sangre, de aliento de vida. El Vampiro -por amor- proporcionó a los nocturnos cielos de Alcorcón y Móstoles no solo su presencia, sino también la de una bella, atractiva y lasciva vampiresa de bellos ojos verdes. Dos vampiros más para la Comunidad de Madrid. Dos enamorados más. Alcorcón, junio de 2010 __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 9 de 77 Matilde Gonzálvez Caballero. Nací en Alcázar de San Juan llamada “El Corazón de la Mancha” un 1 de abril de 1938 durante la Guerra Civil Española. Desde muy pequeña he tenido una gran inquietud por aprender a escribir y desde siempre he hecho pequeñas cosas sin más trascendencia que plasmar toda clase de impresiones y sentimientos sobre un papel en blanco. He cambiado letra de canciones para acoplarlas a otras ya conocidas, como Clavelitos o Batallón de Modistillas, todas ellas en mi tiempo de juventud. He escrito cuentos de animales, relatos cortos, cartas de amor, versos y poesías, consciente de mi desconocimiento sobre literatura, solo escribiendo lo que en cada momento ha sentido mi corazón. A mis 75 años he logrado editar un libro. Una novela que habla de amores dentro de una familia burguesa. No es ni será nunca un best sellers, pero sí mi satisfacción. NUEVA YORK Era de noche, miles de luces brillaban a través de un arco en forma de pirámide también iluminado. Detuve el destartalado coche que mi padre me había regalado y salí a contemplar tanta belleza. Estaba en una colina cerca de la gran ciudad. Lo que se veía desde allí eran las luces rojas, amarillas, azules y verdes de semáforos, carteles anunciadores y las blancas farolas que daban luz a las carreteras, que parecían gusanitos. La pirámide de luces amarillas, pertenecen a un puente que atraviesa el caudaloso río americano. Por encima de todo aquello un cielo negro plagado de miles de estrellas, formaba un panorama de visión fascinante. Detuve la mirada en un punto que me llamó poderosamente la atención. Justo enfrente de mí algo brillaba con gran intensidad. Era claramente visible una forma de corazón roto por un lado en su parte más redonda. Me senté a contemplar que podía ser y esperé hasta casi amanecer sin poderme explicar de qué se trataba. Mi corazón se desbordó para imaginar un encuentro de amor. Estaba segura que aquella visión era el augurio de un encuentro feliz. Pasó la noche sin que sucediera algo extraordinario. Cuando ya las luces empezaron a desaparecer tomé el coche de nuevo y regresé a casa. Había pasado toda la noche embelesada sin dejar de mirar aquella luz en el cielo pensando que seguramente había sido un espejismo. Lo que me cuestionaba era que hubiera durado tanto. No di más vueltas y me fui directamente a la cama, aquella mañana de domingo podía aprovecharla para dormir con tranquilidad. Al despertar, pensando que habrían pasado un par de horas vi como por la ventana entreabierta podía ver de nuevo un cielo negro colmado de estrellas que titilaban al compás de las cortinas movidas por un suave vientecillo. Había estado durmiendo más de doce horas. Me levanté despacio como no queriendo asustar al corazón de luz que seguramente continuaría en el lugar de la noche anterior, haciendo guiños con los ojos y sonriendo. ¡Y allí estaba! esplendoroso, brillante, centelleante. Parecía querer decirme algo que yo no era capaz de averiguar. Sin poder resistir la tentación, de nuevo cogí el viejo cacharro de mi padre y me dirigí al lugar desde donde había descubierto tan mágica visión. Allí muy cerca, sentado sobre la hierba fresca, se distinguía la figura de un hombre. Sin duda estaba mirando al cielo por la inclinación de su cabeza. Sentí miedo, y quise retroceder pero algo me decía que no debía tener ningún temor. Aparqué el coche, salí, yendo hacia lo más alto de la colina. Saqué un pañolón, lo extendí sobre la hierba y me senté a contemplar la maravilla. La luz en forma de corazón, no había desaparecido, se mantenía como la noche anterior, quizás brillaba más. Saqué unos prismáticos y los ajusté para poder distinguir con más precisión de que se trataba. ¡No daba crédito a mis ojos! En mitad del corazón se marcaban claramente unas iniciales que coincidían con las mías. M.G. Sería pura casualidad pero mi nombre es Martina Gámez. Sonreí pensando que estaba tan sorprendida con la visión, que cualquier cosa me parecía normal. Me tumbé poniendo los brazos bajo la nuca, cerré los ojos y empecé a soñar. Era 14 de febrero ¿esto significaría algo especial? ─Me pegunté curioseando en mi interior. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 El día se había pasado sin darme apenas cuenta y ahora estaba sola en medio de la nada en aquella colina desde donde se divisaban las mismas luces y los mismos guiños de los semáforos del día anterior. De pronto sentí cómo unos pasos se acercaban sigilosos. Me dejé llevar por el momento mágico y esperé. De pronto percibí el aliento de alguien que exhalaba unas bonitas palabras cerca de mi nuca. No pude reprimir un escalofrío mitad de miedo mitad de excitación, me revolví sobre mí misma y mis labios se encontraron con otros que me besaban llenos de pasión. Me levanté rápidamente y sin recoger mi pañuelo corrí hasta el coche, lo puse en marcha y aceleré cuanto pude, hasta llegar a casa sin volver la vista atrás. Lo acontecido había sido algo irreal, estaba segura que me había sugestionado por el ambiente, el día, las luces y aquel maravilloso corazón partido, con las dos letras de mis inici. ales. Después de pasar la noche sin dormir esperé a que amaneciera para ir a recoger el pañuelo. La ciudad que se divisaba era muy distinta. Más fría. La pirámide que por las noches Página 10 de 77 está iluminada es el esqueleto del puente, los coches transitan deprisa para ir a sus quehaceres cotidianos y el cielo azul se presenta sin estrellas ni corazones. Al llegar al lugar he visto mi pañuelo extendido en la hierba fresca y brillante de la mañana y sobre él, ¡Oh emoción! hay una rosa roja y una carta con mi nombre. El corazón ha empezado a latir con mucha fuerza dentro de mi pecho, la emoción que siento es muy grande, me he dejado caer de rodillas. Temblando he cogido la carta y dentro solo hay seis palabras. VEN ESTA NOCHE, NO TENGAS MIEDO. Luego he tomado la rosa y la he llevado a los labios recordando aquel beso. ─Esta noche no faltaré. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 11 de 77 Fernando Cotta Pollo nació en Madrid, siendo “ensoleao” y “embotellao” en Santa Brígida. Población de increíble belleza y parajes en el citerior de Gran Canaria, tierra de la que siempre ha sido un gran embajador. Presume conocer prácticamente toda la España europea, desde Canarias hasta Flandes. Hoy es consultor de eficiencia Hídrica, Energética y tecnologías aplicadas a reducir el impacto económico y socio ambiental derivado del consumo de energías fósiles. Amante de la familia, lectura histórica, escritura, gastronomía, micología y lo que haga falta. Tiene años, de eso no hay duda, pero aún es un chavalín. EL MAL DE UN ESCRITOR -¡Mierda!, tres meses sin escribir, ¡esto no puede seguir así!, tengo que hacerlo, seguro que si me pongo fluyen las palabras de mis dedos como si fueran magia divina. ¡Es hora de intentarlo otra vez! Miedo a perder la sagrada inspiración, la devoción por describir sentimientos, emociones, sensaciones, historia, experiencias, ilusiones y sueños. El pánico del autor al que en tantas ocasiones tenía que hacer frente, pero solo, sin más compañía que su propia presencia, un espejo, el escritorio, la pluma, bolígrafo o teclado y una ventana por la que ver el renacer de la primavera, los rigores del sol en verano, el acontecer del melancólico otoño y el temido y frío invierno. El escritor acostumbrado a desacostumbrarse de los enfrentamientos consigo mismo, con los temores de la muerte súbita de la creación, se sumió en un leve letargo sucumbiendo al placer de las irrealidades, hasta que dando un golpe sobre el escritorio, tomó la firme decisión de volver novelar. -¡Es simple!, tan solo tengo que concienciarme que es una jornada laboral, la misma de cualquier ser humano que vive en un país de cuarenta horas semanales, ¡así debe ser! Lentamente con el terror en sus ojos y el pavor que produce enfrentarse a la nada, inició la ceremonia. Colocó los candelabros limpios y relucientes, fulgurantes de oro simulado que heredó de sus abuelos, allá por el siglo XIX a ambos lados de la mesa, esa que utilizaba para imprimir a base de tinta o teclas todo aquello que le llegaba del infinito, y del fondo de su ser. Con delicadeza extrema de quien cumple un ritual, prendió una cerilla y una a una, encendió las doce velas de su corazón. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 12 de 77 -Creo que un poco de vino me ayudará, seguro estoy de ello y hoy, ¡el mejor!, que es día de celebración. Un Pinord Chateldon del Montany del Penedés del año de la madre que lo parió, allá por el 84, será mi compañía en este festival de las letras. Lentamente se dirigió a la bodega, sin las prisas del que sabe que de nada sirven, cuando es el amor lo que falta para prender la pasión. Bajó las escaleras, presionó el interruptor y la luz tenue y cálida le permitió ver el almacén de los tiempos de gloria, aquellos en los que había triunfado con alguna de sus novelas y le permitía tener los mejores caldos a su disposición. Seleccionó la botella y con sumo cuidado, como el que coge un bebé, sopló para eliminar parte del polvo que cubría la etiqueta. -¡Aquí estás compañero!, hoy es nuestro día, tú me ofreces la alegría y con la inspiración que le das a mi alma, plasmo tu historia, la mía y la de otros sobre el papel. ¿Te place? Retrocedió por el camino andado con pasos firmes y contados, llevando en ceremonia y medio inclinado el recipiente de tan espléndido líquido, ese que le llevaría de vuelta a sus tiempos de gloria, y le devolvería el valor que ahora le faltaba. -Siempre lo mismo, detrás de cada obra finalizada el frío de la ausencia, el estremecimiento de saber que estaba acabada. ¡Qué destino más iluso!, qué vacío, el de aquellos que nos dedicamos a crear vida sobre el papel. Con la misma parsimonia, limpió la botella con una servilleta que siempre tenía dispuesta a estos menesteres en el despacho. Cogió el sacacorchos, el de aire, le tenía miedo a la humedad del corcho y a los años del vino, sabía que otros métodos podrían destrozar el rojo y vivo líquido a base de la cáscara de alcornoque. Introdujo la aguja hasta el fondo, concentró la mirada en el tapón y procedió a darle aire a base de subir y bajar el fuelle. Todo iba bien, poco a poco iba saliendo, hasta que al final sonó un leve sonido, el que le indicaba que el ritual había salido perfecto y procedió con el resto del culto. Vertió un poco sobre una copa ancha de cristal de Bohemia que guardaba para estas ocasiones, puso dos dedos en el pie de la misma, y movió el caldo mientras observaba su color y el lagrimeo sobre el apreciado recipiente. Olfateó el zumo de la vid y… -¡Voilá!, está perfecto el muy cabrón. Hoy tú y yo vamos a hacer muchos y grandes negocios, compañero. Sirvió un poco más y volvió o beber, colocó el portátil sobre el escritorio que tanto había compartido con él. Abrió el Word, dispuesto cual guerrero que sabe que es la vida de su enemigo o la suya. Tomó aire, volvió a sorber un poco del caldo de Baco, del líquido placer de los dioses, miró al cielo, y… -¡Vamos allá!, esta se va a llamar…, se va a llamar…, se va a llamar. ¡Mierda!, el título al final, ¡carajo!, que esta vez tiro para adelante, con o sin encabezamiento, ¡ya me vendrá la luz! Exprimió la sangre de la uva y volvió a servir el manantial de la creatividad, esta vez sin majestuosidad, hasta el mismo borde de la vida..., apurando el contenido. -¡Ahora sí!, y empezó a teclear. Noche oscura de mi alma, fin de la gloria de los sueños, dime que debo hacer para volver a estar risueño. Dame la fe, la esperanza del que tiene la ilusión y que algún día la alcanza. Rindió la cabeza sobre el teclado, y pronunció las palabras más sabias que jamás hubiere reunido en tan poco espacio. -¡Vaya pedo, compañero!, tú no me has traicionado, ¡he sido yo!, que con el codo no he calculado, que el exceso de tu amor es de cuidado. Pero de algo me has servido hoy, que aún estando en este estado, haber gracias a ti he creado, un bello rezo para un personaje descentrado. ¡Amén! __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 13 de 77 Me llamo Fernando Domínguez y vivo en Alcorcón . Estudié bachillerato con los Hnos. Maristas, en Toledo de donde procedo, a ellos les debo el amor por la lectura. Uno de mis libros favoritos fue el Quijote y las novelas de aventuras. Julio Verne, Salgari etc. Equivocadamente al igual que muchos chicos de mi generación, colgamos los libros de texto, para meternos de cabeza en el mundo del trabajo. A lo hecho, pecho.-como dice el refrán-. Me pesará siempre no haber estudiado una carrera. Me gusta escribir y soy un entusiasta lector. Al menos los libros, consiguieron que la rutina, no acabara con la ilusión que he mantenido durante toda la vida, escribir. Actualmente, ya jubilado, cuando el tiempo en teoría es nuestro…he retomado mi auténtica vocación frustrada aparcada durante demasiados años. Ante una página en blanco rejuvenecí rememorando vivencias y situaciones que al narrarlas me daban vida. Las responsabilidades familiares que nos condicionan, nos marca el camino aplastando las ilusiones a golpe de realidad. Tal vez ahora sea mi momento y no quiero dejar pasar esta oportunidad que me brinda esta Asociación de Alfareros del lenguaje. No todos los seres humanos, tienen la suerte impagable de compartir unas horas, con unos geniales compañeros unidos por el mundo mágico de las palabras. LA REBELIÓN DE LOS COLORES Cuenta la leyenda que en un lugar oculto de la tierra vivía un grupo de colores. Cada uno cumplía con su misión de pintar por todos los confines del mundo sus respectivas tonalidades. -Bonito discurso. Contéstame si puedes, todopoderoso Narciso, ¿dónde se queda tu maravilloso azul cuando una simple nubecilla lo oculta?. El rojo competía con el amarillo y siempre estaban discutiendo. Combinaban muy bien, no obstante congeniaban muy mal, y con semejante actitud no ganaban para broncas. El verde que se peleaba con el azul, orgulloso de su maravillosa pigmentación, presumía de ser el favorito de la creación. -Yo estoy en la naturaleza, contribuí al origen del mundo mediante la fotosíntesis, por eso soy el color de la salud, de la verdad y de la vida. Todos los alimentos verdes son muy saludables, piensa en el lugar que ocupan actualmente las algas y puede que algún día lleguen a convertirse en la base de la alimentación del género humano. -Valiente cosa – contestó el azul muy airado –, el agua es la vida, solo los mares ocupan las tres cuartas partes de la superficie de la tierra. Sin mi presencia, el agua no dispondría de color. ¿Acaso no te has percatado que el azul predomina en la tierra?. El firmamento es igualmente de mi mismo color. Mientras, tú dispones de cuatro árboles diseminados por las selvas y los bosques, que el hombre, sistemáticamente se empeña en destruir consiguiendo inconscientemente que el planeta esté cada vez más contaminado. ¿Necesitas más argumentos para bajarte de tu arrogante pedestal?. -Pues lo mismo que tú cuando llega el otoño. Puff, unas cuantas ráfagas de aire y adiós hojas verdes, se quedan secas; tus increíbles árboles se tornan grises y el invierno los deja moribundos hasta que la primavera los resucita. -Eres insoportable; me voy antes de que pierda la poca paciencia de la que dispongo. En una pelea, casi nunca se sabe quien empezó primero. La cuestión es que se armó la marimorena ¡y de que manera!. El rojo pasaba por allí, trató de separar a sus irascibles compañeros y en un descuido sufrió el primer soplamocos por estar en el lugar equivocado, cosa que suele suceder cuando uno, cargado de buenas intenciones se dispone a ayudar y no toma precauciones. -Calmaos, pensad que nadie está en posesión de la verdad. -Yo represento la pasión, estoy en los corazones, en los campos vistiéndolos de fiestas en las más hermosas puestas de sol. Soy el color de la sangre, soy el fuego, soy el amor. -Esto es una catástrofe, -les gritaba inútilmente – entre compañeros hay que ser más toleran… __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 14 de 77 No pudo acabar la frase porque se llevó el segundo mamporro. El rojo, que es muy apasionado y dado a subírsele el tono, perdió el control y se enzarzó en la disputa. El azul, mezclado con el verde se había convertido en amarillo y apenas si se reconocía. El rojo, a su vez, mezclado con el amarillo se convirtió en naranja, y el verde, azul, y rojo se tornaron en morado. Total, que en aquella baraúnda de colores, nadie conocía a nadie. El azul ya no era azul, el verde ni por asomo se parecía al original, el amarillo, como se había convertido en morado no conseguía ubicarse, y por último, el rojo, que era quién más repartía y más recibía, llevaba en su rostro impreso un maremágnum de colores irreconocibles. Alguien tenía que poner paz o la historia acabaría muy mal. El rayo, precedido del relámpago apareció por casualidad. Sonó un ruido ensordecedor; el relámpago se encendió y apagó su luz, pero nadie le prestaba atención, bastante tenían con esquivarse unos a otros. La lluvia que contemplaba la escena no paraba de reír, y sin darse cuenta se le saltaron las lágrimas, y entre carcajada y carcajada envió el chaparrón. Nadie se daba por aludido, los mamporros arreciaban a ritmo trepidante y algunos de los contendientes ya embadurnados de barro, rodaban por el suelo. El trueno, en vista de que no impresionaba a nadie suspendió su acción, mientras que los relámpagos iluminaban con toda intensidad, porque no querían perder detalle de tan singular escaramuza. El blanco, que escuchaba a corta distancia llegó impoluto, resplandeciente y pensó –si alguien pudiera presumir de algo sería yo, que puedo contener todos los colores y no debería involucrarme en semejante desatino-. Mientras pensaba, no se protegía y no tardó en llevarse también su “ración”. De pronto todo cesó. La voz de Dios, dominando el Universo se escuchó nítidamente. -¡Ay señor, señor, está visto que no puedo dejaros solos ni un momento; ni siquiera sois capaces de respetar el descanso de vuestro creador. Todos sois necesarios y por eso nacisteis junto al resto de las criaturas. No lo olvidéis nunca. A partir de este momento, cuando el relámpago se apague y la lluvia cese, entonces apareceréis vosotros transformándoos en el Arco Iris. Recordadlo, representáis el signo de la belleza y todos los seres humanos contemplarán maravillados los siete colores perfectamente armónicos. Según las crónicas, nunca más volvieron a pelear y cada cual ocupa su lugar, teniendo muy claro que vivir en armonía es mucho más saludable y sobre todo, menos peligroso. Y colorín, colorado al final se han hermanado. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 30 Página 15 de 77 José Francisco Sastre García nace en San Sebastián (Guipúzcoa) en 1966, aunque se traslada a vivir a Valladolid en 1980, donde reside actualmente. LEctor voraz desde muy pequeño, le apasiona el mundo de la ficción, siendo sus autores de cabecera Robert Ervin Howard, Howard Philips Lovecraft, John Ronald Reuen Tolkien y Michael Moorcock, aunque hay muchos más entre sus mayores influencias, como Poe, Bécquer, Merritt, Burroughs, Stoker, Bierce, Blackwood, Seabury Quinn, William Hope Hodgson, Salvatore, Weis/Hickman, Cussler, Preston/Child, Conan Doyle... Escribe de manera más uniforme y continuada desde los años 90, dedicándose a la mayoría de los géneros de ficción: espada y brujería, fantasía épica, fantasía general, ciencia ficción, intriga-misterio-terror, ficción histórica... Trabaja como auxiliar administrativo en la Junta de Castilla y León, y pertenece a varias asociaciones, entre las que cabe destacar: -El Círculo de Lhork, de Madrid, con la que comenzó su andadura literaria, en cuya revista (Weird Tales de Lhork, en homenaje a la mítica revista pulp) han visto la luz varios de sus relatos y artículos.. -La Asociación de Castilla y León de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, conocida de modo familiar como Kalpa. -Los Alfareros del Lenguaje, de Alcorcón. Ha participado en el CyLcon 2015, el primer Congreso de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror celebrado en Castilla y León. Hasta el momento ha publicado: -El Espectro del Paladín, en el libro Los Elegidos del Resplandor (2010, por Ka-Islas). Primera parte de la trilogía del Mundo de Lhork, espada y brujería y fantasía épica. -Demonios de Venganza, la primera parte de la saga de Calet-Ornay, espada y brujería en la antigua Atlántida (septiembre 2014, por Amazon). -Vientos de Guerra, la segunda parte de la saga de Calet-Ornay (diciembre 2014, por Amazon). -Vientos de Guerra 2, la tercera parte de la saga de Calet-Ornay (marzo 2015, por Amazon). -Tempestades, la última parte de la saga de Calet-Ornay (julio 2015, por Amazon). -Fúnebres Designios, en la antología Kalpa 2015 (octubre 2015, por Éride Ediciones), de ciencia ficción, fantasía y terror. -Semillas de Cthulhu (noviembre 2015, por Biblioteca del Laberinto), una selección de seis relatos que homenajea al Maestro de Providence y sus Mitos de Cthulhu. PEREZA Parece que va a llover. El cielo está encapotado, puedo verlo desde la ventana de la cabaña en la que me escondo; las nubes negras de tormenta se arraciman allá arriba, dispuestas a soltar en cualquier momento su cargamento de agua y anegarlo todo. A mí me resulta una cuestión harto indiferente: como de costumbre, dejo que el tiempo se deslice a mi alrededor, igual que el felino que tengo como compañía, un gato negro lustroso, de ojos verdes como esmeraldas, que me adoptó sin saber muy bien por qué: me lo encontré un día que, desfallecido, sin nada que llevarme a la boca, había salido de mi retiro en medio de la nada en busca de alguna fruta con la que poder saciar el hambre que me acuciaba… Nuestras miradas se cruzaron y, desde entonces, una corriente misteriosa, espiritual, nos ha unido de una manera que no alcanzo a comprender. Mi alma yace en grave peligro, entre sueños de caos, muerte y destrucción, una sombra que la domina y envenena en medio de una oscuridad que condena mi corazón como una negra enfermedad, abandonado por completo por la luz… ¿Por qué hablo así? Resulta demasiado ampuloso, recargado, lo sé, pero es el sentir que me embarga una y otra vez… Y la explicación es sencilla, ya que he caído, he incurrido en uno de los siete pecados capitales, en el de la pereza… Mas no en la general, sino en la apatía más absoluta, aquélla que me impide dedicarme a nada, que me impele a sumergirme en las tinieblas y dedicarme a la holganza más completa. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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