Revista Begijar Informa Junio del 2017

 

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Revista Begijar Informa Junio del 2017

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Boletín Informativo de la Sección de Educación Permanente “Virgen de la Cabeza” de Begíjar - Nº 88 Junio 2017 REDACCIÓN: Alumnos/as de la S.E.PER Virgen de la Cabeza y colaboradores.COORDINA, DIRIGE Y MAQUETA:Juani Villa-Real Cruz. IMPRIME: Publimax Impresores-Baeza Este boletín como publicación plural que es, no se responsabiliza de las opiniones que aparezcan firmadas. Estas colaboraciones podéis enviarlas a la siguiente dirección: BOLETÍN BEGÍJAR INFORMA. c/ Agua nº 2, 23520 BEGÍJAR (Jaén). Las colaboraciones han de estar firmadas. Begíjar Informa se reserva el derecho de publicar tales colaboraciones, resumirlas o extraerlas cuando lo considere oportuno. Depósito Legal J-846-2007; ISSN-1889-2574; Tlf: 953 77 96 97; E-mail: 23500188.edu@juntadeandalucia.es “Por junio el mucho calor nunca asusta al labrador” Centro de Educación Permanente "VIRGEN DE LA CABEZA" Begíjar / Lupión / Guadalimar OFERTA EDUCATIVA CURSO 2017 / 18 Formación Básica I y II Educación Secundaria para Personas Adultas. (ESA) Informática (TIC: Tecnologías de la Información y la Comunicación). Uso básico de idiomas: Francés e inglés. Cultura Emprendedora: Miniempresas Educativas. (Emprendedores) Cultura Emprendedora: Emprendmiento solidario. (Teatro) Envejecimiento activo. Hábitos de vida saludable. (Memoria) Plan de Igualdad. Otros planes no formales. Formaliza tu matrícula hasta el 30 de junio. 1

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Artículo de Flory García EL HOMBRE OSCURO. (Segunda parte) Llegué al viejo burdel, iba tan asustada que busqué algún objeto que me sirviera como arma, yo misma me reí de mí al verme tan valiente, encontré en el suelo un buen tronco de árbol y una piedra, y así con un objeto en cada mano entré en esa casa sin puertas, sin tejado, ¿sin vida? Noté un aire un tanto viciado, miré al frente y vi restos de una pared empapelada con un papel azul claro con florecitas.Golpeé con la piedra la pared, sonaba a hueco, volví a golpear hasta romperla, había una especie de alacena que contenía una caja antigua de galletas, de lata oxidada, la cogí y la abrí, noté una presencia, esta vez oscura, escuché una especie de gemido, tuve miedo. Salí corriendo con esa caja en la mano y la llave del coche en la otra, entré a toda prisa, sentía como si alguien lo empujara, la lata vieja también saltaba en el asiento del copiloto. Por un momento me entraron ganas de tirarla y abandonar, pero no, me armé de valor y la abrí, dentro había: una bolsita de tela con la famosa gargantilla, era preciosa; unos billetes y monedas antiguos y un medallón gastado y sucio que parecía de plata con la imagen de algo parecido a un demonio, lo metí en la caja dejando fuera el dinero y la gargantilla, cogí la joya y me la puse, guardé el dinero en mi bolso, y me fui camino de mi casa, estaba cansada y hambrienta. Al llegar, me dio un poco de asco coger con mis manos la sucia lata de galletas con ese horrible medallón, la dejé en el maletero, no quise meter eso en casa. Entré, y al dar al interruptor, la luz se encendió y apagó, volví a pulsar y esta vez se quedó encendida. Cerré la puerta con llave, aun sabiendo que los fantasmas pueden traspasar las paredes, me dio miedo subir al piso de arriba donde estaba mi dormitorio, me lavé en el fregadero, abrí un armario y encontré un paquete de galletas y unos briks de zumo. Me senté en el sofá del salón y empecé a comer galletas, recordé a mi padre, siempre las tenía guardadas para mí, sabía que me gustaban, supongo que yo misma las dejé allí aunque no lo recordaba. Miré la foto que papá había ampliado y colgado encima de la chimenea, decía que jamás la quitaría de allí porque los dos estábamos muy guapos. De pronto, empecé a oír el claxon y las luces del coche que se encendían y apagaban, sentí pánico, me toqué el cuello, que además de la valiosa joya, llevaba la cruz de oro de mi padre, me la puse cuando él falleció y nunca me la había quitado, para mí era como un talismán, y así, con la cadena cogida y mirando la foto de mi padre, me acurruqué en el sofá, me quedé dormida y tuve un sueño largo y extraño… Veía como Esperanza, embaraza era repudiada por su madre que le quitaba a su niño. Aparecía un joven con mala pinta y malas intenciones que por encargo de la mujer del señorito mataba a la madre de Esperanza y le robaba a su bebé para entregárselo al padre de éste, el dueño de la casa donde la joven y su madre trabajaban como criadas, el señorito estaba tan enamorado de ella que hubiese hecho cualquier cosa con tal de tenerla, pero sus padres le obligaron a casarse con una joven de buena familia que no se quedaba embarazada y decidió robarle el niño a la pobre criada, para ello, acudió a Aníbal, que a cambio de unas monedas se llevó a Esperanza a otro pueblo matando antes a la madre y vender el niño a su padre biológico, contándole que ambas criadas habían huido abandonándolo, al señorito le extrañó, decidió cuidar de su hijo y olvidarse de la madre. Con el dinero que sacó el joven por la venta del niño alquiló en otro pueblo una casa para convertirla en burdel y casa de juego, coaccionando a todas las pobres chicas desgraciadas que encontraba para que ejercieran la prostitución, les prometió una vida llena de grandezas a cambio de alegrar a algún que otro caballero, las pobres desgraciadas, incluyendo a Esperanza, claudicaron y el burdel-casa de juego, se puso en funcionamiento, se convirtió en un cruel chulo, pues si no hacían lo que él quería las castigaba a palos, incluso llego a tirar a una a un pozo cercano al enterarse que iba a ser madre. Don José, el maestro del pueblo y padre de Victoria, al quedar viudo, empezó a frecuentar la casa, no para solicitar el servicio de ninguna chica pero sí para jugar, se jugó todos los bienes que poseía, sin saber que Esperanza, obligada por Aníbal, y éste, hacían trampas para que perdiera, y si el pobre maestro no pagaba, era cruelmente azotado, hasta el punto de que tuvo que entregarles la joya que la abuela de su esposa había regalado a su nieta el día de su boda, la madre de Victoria la tenía celosamente guardada con el fin de dársela a su niña cuando fuese mayor, y así se lo hizo prometer a su marido en el lecho de muerte. Este pobre hombre no pudo cumplir con su promesa, entregó la preciosa gargantilla con la condición de que le sería devuelta al final de mes cuando cobrara su salario, cantidad más que sobrada para saldar la deuda. Cuando Don José llego el día 1 de mes con el dinero a recuperar su gargantilla, Aníbal, ya sabía que el objeto era de gran valor, y le dijo que ya no la tenía, fue entonces cuando el maestro enloquecido agarró el palo que él utilizaba para asustar a sus fulanas, y golpeó a este hasta matarlo. Se lo llevaron preso, unos días, después entró en la cárcel donde no soportó estar y se quitó la vida en la celda, ahorcándose con una sábana. La familia materna de Victoria volvió a reclamarle la gargantilla, la pobre chica la buscó para devolverla, y se llevó la sorpresa de encontrarse solo una caja de nácar y un documento en el que hacía dueña de la misma a la madre y en caso de fallecimiento de ésta a sus herederos directos, o sea a ella. En aquel sueño, vi cómo Esperanza ocultaba en una alacena que ella misma empapelaba, la gargantilla, un medallón de plata que el desalmado llevaba puesto, y el dinero que iba sisando para huir del canalla de Aníbal. La mujer, nunca salió de aquella casa, las chicas de alterne fueron huyendo, y ella, sola y abandonada, subsistió gracias a los favores que hacía a un anciano a cambio de comida, piojos y ladillas. Duró poco tiempo pues el frío invierno y las fisuras de la vieja casa hicieron que 2

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Artículo de Flory García agarrase una pulmonía y allí mismo murió, una semana tardaron en encontrarla los perros de un cazador. En el mismo cementerio del pueblo, le hicieron la autopsia, a la vista de todo el mundo que quiso asistir, como si de un espectáculo se tratase y confirmaron muerte por pulmonía, acto seguido, una oración rápida y a desgana por parte del cura, dado que era mujer de la vida, la enterraron en un lugar apartado, en una vieja caja usada sin flores y sin lápida… Me desperté de aquel extraño sueño, estaba amaneciendo, no tenía miedo, y además alguien me había tapado con mi “mantita calentita”, la que mi padre siempre guardaba para mí, decidí subir al piso de arriba a darme una ducha y cambiarme de ropa, que dejaba allí de repuesto. Salí de casa, y al abrir el coche, noté que se agitaba, grité: -¡Vale ya!- arranqué y me dirigí a la vieja casa, aparqué detrás intentando ocultarme todo lo posible. Busqué un lugar donde ocultar para siempre aquel horrible medallón, robado de un desalmado a otro. Vi que había un pozo en ruinas, y pensé que ese sería el mejor lugar para ocultar aquello, el símbolo de aquella maldición que no dejaba descansar en paz a la pobre Esperanza. Me sentí tan valiente, que saqué del coche la vieja caja con el medallón, cogí aquella pieza y con una piedra y mucho esfuerzo logré machacarla. Esa vez eran dos las voces que me insultaban y decían que no lo hiciera. Tiré todo al pozo, de nuevo, un grito que iba perdiendo fuerza y el insulto: Puuuutaaa. Como pude empujé hacia dentro una piedra que había sido brocal de ese pozo, y como si de un terremoto se tratase todas las demás se hundieron hasta casi tapar ese pozo seco. Terminada mi tarea, me sentí bien, cogí mi móvil y llamé a Victoria. -Por fin, te has dignado a llamarme, estaba enfadada contigo, me dijo, anda, vente a desayunar que sé que estás aquí, anoche pasé por tu casa y vi el coche. De camino a su casa iba pensando en la forma más creíble de darle su gargantilla. Entré y vi en la pared un cuadro con una fotografía de novios, sus padres, la madre llevaba la joya puesta. Le dije: -Qué foto más bonita, y vaya joya que lleva tu madre. Ella, muy triste me dijo que esa joya que jamás había visto, solo le había dado problemas, el último: su marido al enterarse de la historia, se había ido de casa aludiendo que había sido engañado, ella no le contó nada porque era una historia que le producía tanto dolor que no quería hablar de ello. Me quite el pañuelo dejando al descubierto su gargantilla, le pedí que me ayudara a desabrochármela, tenía que dársela. Me miró atónita, se puso blanca y me preguntó que cómo tenía yo su joya. -He estado ordenando cosas de mi padre y ha salido dentro de una caja, le mentí con la primera idea que se me ocurrió, también había una carta personal de mi padre a mí y en ella me pide que te la entregue, al parecer, tu padre se la dio para que no se la quitaran pues tenía deudas de juego. Victoria lloraba, y decía: -no era mentira, era cierto, ahora entiendo a mi pobre padre, no le perdoné que se suicidara en la cárcel, ni fui a verlo, era una niña cuando esto pasó y todos mis familiares me pusieron en contra de él hasta que llegué a creer que era un monstruo. No sé dónde está enterrado para ir como tú a ponerle flores, su cuerpo lo donó a la ciencia para que practicasen con él y no tuviésemos gastos de entierro. -Bueno, ya pasó, dije, disfruta de tu joya, ya hablaremos más despacio de esto, tengo que irme. -No te vayas ahora. Me quedé un rato y ella me recordó cuando subíamos a su desván a hacer la Ouija. Una vez vino un tal Daniel y dijo que tenía que hablar contigo, que te necesitaba, tú te enfadaste mucho y dijiste que ya no ibas a hacerlo más. A veces cuando subo sola al desván tan grande y lleno de trastos me da miedo, por eso quiero vender esta casa, ahora que me he quedado sin familia, ni marido, pienso que lo mejor de todo sería encontrar una casita en todo el centro del pueblo, alegre como la tuya, tu padre decía que así no tendrías miedo de volver sola de noche. -Victoria, tengo que irme, le dije, necesito llegar a Madrid y entregar mi artículo en la revista de mañana, y antes tengo algo que hacer. Salí camino del cementerio, en busca de Esperanza, para contarle lo de la joya y reprocharle que no me hubiera avisado de la existencia de Aníbal. Llegué y estaba Estaban el enterrador, como si me esperase, al verme me miró y dijo: -Ya lo has hecho. ¿El qué? -Te has deshecho del mal. Yo lo sabía, llevo mucho tiempo aquí dentro y sé muchas cosas. Tu padre ya no está, se marchó pronto cerca de los ángeles, es tu ángel protector, por eso tú tienes fuerza para estas tareas que aún no has acabado. No quise seguir hablando, me dirigí hacia la tumba de mi padre, las flores estaban perfectas y al fondo de aquel pasillo vi cómo la sombra blanca se acercaba a mí. Era Esperanza, lo sabía a pesar de no distinguir su cara, que cada vez se iba esfumando más, me dijo: -Perdona, no podía contarte lo de Aníbal, si lo hago, no hubieses ido a la vieja casa, gracias, ya no estoy atrapada aquí, no sabes lo duro que es eso, espero que nunca llegues a sentirlo cuando tu vida se acabe.Ahora me voy tranquila, pero tú… te quedas la misión de Daniel. Me di la vuelta y de dije: -descansa en paz y olvídame- mientras su silueta se iba alejando. Al salir, volví a ver al enterrador y recordé que aún tenía el dinero de Esperanza, se lo entregué y le pedí que pusiera los restos en un lugar localizable por si alguna vez se me ocurría ponerle flores, me prometió que lo haría. De camino a Madrid, sonó el teléfono, era mi jefe, me felicitaba por el artículo tan estupendo que había escrito, yo no lo había mandado, entonces… ¿Quién? Paré el coche, y sin pensarlo cambié mi rumbo hacia el pueblo donde nació Esperanza, algo me decía que esto no había acabado ¿Tendría que ver con el tal Daniel? O ya era fruto de mi imaginación… (Puede que siga la historia). Flory García. Marzo de 2017 3

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Bienvenido al mundo Luisa Quintina López Navarro 26 de junio del 2016 Pedro Miguel Ortiz Córdoba 2 de febrero de 2017 María Luna Prados: “Espíritu de superación” En esta vida siempre debemos ir luchando para conseguir metas. Es el espíritu de superación el que nos obliga a seguir cada día en la brecha y nos da la fuerza necesaria por si hay que lidiar contra adversidades que se nos pueden presentar en el camino. Hoy la protagonista de mi escrito se ha superado. Me refiero a mi sobrina María Luna. María Luna de muy pequeña tenía por hobby jugar a las muñecas y, una vez hechas, hacerles sus vestidos, esos eran sus juegos preferidos, cada día les hacía un modelo diferente. También le gustaba, junto con sus amigas, organizar desfiles y pasarelas. Sacaba del baúl de la abuela algunas telas o recurría a las bolsas de plástico que rápidamente diseñaba. Siempre decía que sería diseñadora de ropa, sus padres y familia creíamos que eran cosas de niña y con el tiempo cambiaría de opinión. Pero no fue así y cuando terminó los estudios del instituto y tuvo que elegir carrera para irse a la universidad llegó el gran problema. Ella seguía pensando en estudiar diseño y moda, y a sus padres no le entraba en la cabeza esa decisión, esa carrera no era lo normal que todo el mundo estudiaba. Perdió un año intentando convencer a sus padres para que la dejaran hacer lo que a ella le gustaba y lo consiguió. Se fue a Cádiz y allí empezó a realizar su sueño. En su segundo año de carrera hizo su primer pase de modelos, modelos diseñados y cosidos por ella misma. Había sido elegida junto a otros tres compañeros más de la universidad. Se estaban cumpliendo sus sueños o mejor dicho su esfuerzo y trabajo le estaba dando fruto. Para ella fue algo grande y muy gratificante. Eso le sirvió para retarse a ella misma y echó la solicitud para participar como joven diseñadora en la Fashion Week de Madrid, y ¡reto conseguido!, en octubre del 2016 le dan la gran noticia: había sido seleccionada. Ya con eso se sentía ganadora, un sueño conseguido. Pero había que poner manos a la obra, había que diseñar y coser 20 modelos para el 21 de febrero del siguiente año. Y este es el espíritu de superación de una joven estudiante con ganas de darlo todo y sacrificar sus momentos de ocio y dedicarlos para preparar su sueño. Este nuevo reto no supuso ningún problema pues la ilusión y las ganas de superarse le hicieron ponerse a trabajar en ello. El diseño de los modelos fue fácil, pero ¡había que coserlos! y de costura sabía lo poco que aprendió haciendo los vestiditos de las muñecas. Esto era distinto, necesitaba hilvanar muchas agujas para hacer costuras, bajos, pespuntes, sobrehilados… Con esfuerzo lo consiguió, se había superado a ella misma. Este fue su mejor premio: darse cuenta que en esta vida todo se puede conseguir si se le pone ilusión. Yo la felicito públicamente, y a tantos y tantos jóvenes que cada día trabajan y luchan por superarse y hacer lo que más les gusta. Ana Prados Gallego. La recompensa está en el esfuerzo “Marca Blanca” es el nombre realizado que puso a sus modelos, todos blancos. 4

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Un rincón para la poesía Foto de Eduardo López Navarrete SI PUDIERA SER POSIBLE Qué bonito es sonreír, qué hermoso es el amor, y qué bueno sería vivir desconociendo el dolor. A Francisco Martínez Calle Francisco, gracias por tus palabras de felicitación en la revista anterior. A LA VIRGEN DE FÁTIMA El día trece de mayo una inmaculada flor nos embriaga con su aroma y nos regala su amor. Hoy en el día de tu fiesta entre vivas y porfías tus hijos se manifiestan y te rinden sus honores llevándote en romería. Son muchos los años vividos de fe y perseverancia que tu pequeña hermandad te adora desde la infancia. Hoy te quiero dedicar lo mejor de mis cantares que se pueden escuchar por caminos y olivares. Que este sencillo cantar sea como un eco divino y te pueda acompañar, Madre mía, en tu camino. Porque eres amor y ternura, corazón inmaculado, la bondad y la hermosura en tu rostro es reflejado. Eres nácar, eres marfil, esencia de lirio y nardo, fresca mañana de abril, y hermosa rosa de mayo eres del hombre el consuelo, la guardiana de mi alma, hermosa Reina del cielo. Dulde María de Fátima, estos versos populares hoy los escribo para ti. Madre, si yo te olvidare, aunque mi amor te olvidare, no te olvides Tú de mí. Lucía Cuevas Pozo Mayo de 2017 5

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Artículo de Francisco Martínez Calle Por uebos y Manda uebos A pesar de que mi amigo Paco es hombre discreto, muy bregado en el trato con todo el mundo y nada pacato en el uso del lenguaje, el otro día se lamentaba por la expresión oída a una personalidad en los medios de comunicación social: -Francisco, ¿tú crees que está bien que Fulano de Tal, un señor que ha sido tan importante, diga en una entrevista pública que ha tenido que hacer, no recuerdo qué cosa, por uebos? -Sí, Paco -le respondo con absoluta naturalidad-. Muy parecida, por cierto, a esa otra expresión de manda uebos, utilizada también, en ocasiones, para expresar la necesidad inexcusable que tenemos de hacer algo, por mucho que nos disguste. -¿Y eso está bien? -protesta ahora mi amigo, quien solo ve en uebos una expresión malsonante, impropia de una persona educada. -No tienen por qué ser groserías esas expresiones, Paco. -Hombre, muy bonito, sobre todo viniendo de uno que se gana la vida tratando de enseñar el buen uso de la lengua… Hostigado por mi desconfiado interlocutor, me veo en la obligación de explicarle que tales expresiones, tanto por uebos como manda uebos, si no se refieren a huevos, es decir, si no se usan con el significado de testículos, no son palabras malsonantes, como él cree. -No puedo dar crédito a lo que oigo –protesta Paco, ahora desorientado por completo por mis explicaciones. -Sí, amigo mío –le argumento-, así son algunas cosas, por extrañas que te parezcan, de la lengua española, siempre inigualable por su riqueza en matices léxicos. Con la sencillez que el caso requiere, le hablo de la existencia de dos vocablos latinos de significados bien diferentes: OPUS ('obra', `trabajo', 'necesidad') y OVUM ('huevo'). Le comento también que tras algunas transformaciones ocurridas en la lengua latina a lo largo de varios siglos, lo que en su día fue OPUS y OVUM, en el español moderno fue uebos (a lo sumo huebos, con h, pero siempre con b) y huevo. De modo, que nada tiene que ver, desde el punto de vista del significado, huevos con uebos. -En fin, Paco –prosigo, no sin ciertos recelos, pues de ningún modo me gustaría atosigarlo con asuntos que quizá no le interesen-, si hay que hacer algo por fuerza o necesidad, aunque no nos guste, se puede decir sin faltar al respeto debido a todo el mundo, por uebos y también, manda uebos. -Bueno, pues si tú lo dices, así será… -me concede Paco, aunque, a decir verdad, sin demasiada convicción. -Sí, Paco, así es –insisto-. Pero, de todas formas, llevas razón si lo que me quieres indicar es lo cercanas que están uebos y huevos, pues se trata de dos palabras que incluso hasta se pronuncian del mismo modo, aunque sus significados, insisto, sean muy diferentes. Yo sé que Paco me cree, pero aún así permanece cabizbajo durante un tiempo, pues tiene que digerir tan inusuales explicaciones. Por eso, muy pronto vuelve a la carga: -¿Y cómo sé yo si alguien al decir por uebos quiere decir por huevos? -Pues como todo el mundo, amigo mío, por el tema, el tono, la situación… En fin, así son las cosas del lenguaje, tan fáciles unas veces y tan complejas, otras. -Pues que sepas, Francisco, que yo jamás usaré esas palabras, por si alguien se confunde de tema, de intención o de cualquier otra cosa de esas que solo tú dices… -Pues que sepas, amigo Paco, que yo, normalmente, tampoco las utilizo; pero es posible que, llegado el caso, me sirva de ellas, no por nada, sino por uebos. Paco, entonces, sonríe, y eso es señal inequívoca de que, después de todo, le ha parecido razonable cuanto le he dicho sobre huevos y uebos. -Bueno, pues si tú lo dices…; pero manda uebos…         Francisco Martínez Calle.

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Artículo de Francisco Martínez Calle Cartas inéditas Un día de mediados de mayo de este año de 2017, en uno de mis frecuentes viajes a Begíjar, alguien me proporcionó la revista “Jaén-Magazín” (2017, núm.21), la cual contenía el apéndice “Mujeres”, dedicado en esta ocasión a Victoria Kent, bajo el siguiente titular: “Cartas Inéditas (…). Algunas de las cartas que Victoria Kent escribió a Juana Lamoneda”. Sorprendido por el titular, leí con ansiedad el contenido de las citadas cartas cuya autora, en efecto, era Victoria Kent (Málaga, 1889 – Nueva York, 1987), mujer excepcional en muchos sentidos, nacida en el seno de una familia humilde y progresista, maestra de escuela, abogada y directora general de prisiones durante la Segunda República española. Pero mayor aún fue mi sorpresa al comprobar que la receptora de dichas cartas no era otra que la begijense Juana Lamoneda Quesada (Begíjar, 1890 – 1958), maestra que fue en Pozo Alcón, Arjona, Lupión, Baeza y, por último, también en Begíjar. Ambas mujeres, Victoria y Juana, según la revista, fuero estudiantes en la Escuela Normal de Magisterio de Málaga y entre ambas existió siempre una profunda y sincera amistad. Amistad que se refleja en el contenido de las cartas, en las que siempre “se trataban con gran confianza e intimidad” y en las que Victoria aconseja a Juana “aferrarse a sus hijos y a su madre y luchar por ellos”. También se dice en el texto que Juana Lamoneda era prima del también begijense Ramón Lamoneda, durante un tiempo Secretario General del PSOE, “con quien compartía sus ideas socialistas y progresistas”. Al igual que a mí, a nadie vinculado a Begíjar le podía dejar indiferente la aparición de estas “cartas inéditas” por las que sabíamos que Juana Lamoneda, maestra begijense de ideas progresistas, en momentos de marcada intolerancia entre los españoles, mantuvo correspondencia con Victoria Kent, la abogada más valiente de su tiempo y, sobre todo, la más comprometida con la justicia social y la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres. Por eso, nada más acabar la lectura del citado artículo del “Jaén-Magazín”, me pareció oportuno hacer una sinopsis del mismo y enviarla al “BegíjarInforma”, en la seguridad de la buena acogida que le dispensarían todos sus lectores, sean o no de Begíjar. Victoria Kent Juana Lamoneda Juani Soto.

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El baile en la plaza Foto de Francisca López Quesada Durante las fiestas de Santiago, del 25 al 27 de julio, y la fiesta del Señor, del 25 al 27 de septiembre, eran las únicas fechas en que se celebraba baile público en Begíjar. El lugar elegido siempre era el mismo: la plaza, (antes del Generalísimo y ahora de la Constitución). Se celebraba en dos sesiones diarias. La primera desde poco después del anochecer hasta pasadas las diez de la noche y la segunda desde las doce hasta las tres de la madrugada. El negocio era atendido por mis parientes Martos Resola, conocidos amistosamente como Paleros. Ellos disponían de unas vallas de madera que colocaban alrededor de la plaza, dejando dos espacios abiertos: Uno que servía a la vez de taquilla y entrada, donde se cobraba una pequeña cantidad a los hombres, ya que las mujeres tenían acceso gratis, y otra cerca de los soportales, donde estaba ubicado el bar Palero, que permitía el continuo ir y venir de los camareros que suministraban bebidas y tapas a los bailailarines. Mis parientes Paleros contrataban a una orquestina local. Estaba compuesta por cuatro músicos: los hermanos Bustos (que tocaban saxofón y acordeón respectivamente) Lucas, (no recuerdo su apellido), que tocaba la trompeta y Perico Lendínez, buen amigo mío, que tocaba la batería. No sabría decir ahora si eran más o menos buenos, (hace muchos años que dejé de escucharlos), pero sí recuerdo que interpretaban todo tipo de melodías. Podías pedirles cualquier ritmo que ellos te lo brindaban sobrados de veteranía. No quiero dejar de mencionar a los mirones, mejor decir las mironas, porque todas eran mujeres y de una edad media avanzada. Se colocaban en el exterior de las vallas con los codos apoyados en ellas y desde allí controlaban todo lo que pasaba en la plaza. Quien bailaba con quien, los vestidos que llevaban las chicas, quien sabía y quien no sabía bailar y pobrecilla si alguna pareja se extralimitaba un poco. Extralimitarse era que alguna chica no llevara el brazo totalmente recto separando el cuerpo del chico hasta que pudiera pasar un coche entre los dos. Nuestro pueblo ha sido siempre muy acogedor con los forasteros y aquellos días nos fastidiaba un montón que nuestras amigas prefirieran bailar con ellos antes que con nosotros. Pero tampoco vamos a guardarles rencor por ello. Los forasteros eran la novedad y a nosotros ya nos tenían muy vistos. Pepe Juan Martos Foto de Francisca López Quesada

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Muere el sacerdote José Ignacio Mendoza El sacerdote José Ignacio Mendoza Negrillo murió el 5 de junio de 2017, en la ciudad de Quito. Mendoza era un sacerdote muy reconocido y respetado en Portoviejo, como mentor de varias generaciones de bachilleres. Era conocido como el padre Mendoza y como una persona alegre, carismática y motivadora de la juventud. Nació en Begíjar en España; sus padres fueron Ana Negrillo y Ramón Mendoza. De una familia de siete hermanos, seis fueron religiosos. Sólo el mayor no tuvo esta vocación, es quien le dio a su hermoso nieto, como cataloga a su sobrino. De niño, uno de los juegos con sus hermanos era la capillita, lo que demuestra su religiosidad. Llegó a Quito en 1947 al colegio San Gabriel del que se hizo responsable del internado. Después llegó a Portoviejo en 1970, convirtiendo al colegio 'Cristo Rey' en su hogar. Desde allí, y como buen amante de la naturaleza, dirigió el Centro Excursionista Capdevielle, campamento por el que pasaron cientos de adolescentes, como parte de una educación formativa en valores. Su nombre completo es José Ignacio Manuel Marcelo Ramón de la Santísima Trinidad Mendoza Negrillo, se llama José por devoción a San José, Ignacio se lo puso él al ingresar a la Compañía de Jesús; Manuel Marcelo Ramón por sus abuelos; y de la Santísima Trinidad, igual que sus hermanos. Sus últimos años los ha pasado en una residencia que los Padres Jesuitas tienen en Quito para personas mayores. El doctor don Pedro Quesada que tiene discípulos en Quito ha estado en contacto con ellos interesándose por él. Le enviaba recuerdos de Begíjar: su partida de nacimiento, ejemplares de esta revista, fotografías... Lo que sí es evidente es que, a pesar de que él se consideraba un ecuatoriano más, no olvidaba a su Begíjar natal. José Ignacio Mendoza y Negrillo. Año 2012 Año 2016. La doctora Narváez le muestra una fotografía con la placa de la calle Mendoza y Negrillo dedicada a sus padres. Fotos cedidas por don Pedro Quesada Marín Su lema siempre fue “Ser más para servir mejor” Una frase Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad. Albert Einstein.

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Un rato con Manolo Prados, Manolo el del bar Alquiló una habitación en una casa de la calle Caño, donde de la noche a la mañana montó un pequeño bar, “El farolillo” allí estuvieron casi un año, vivían en casa de los padres de Ilde. Como muchos hombres de aquellos años también emigró a Francia, trabajó en la fábrica de coches Simca. Volvió a Begíjar cuando murió su padre y se colocó en el Bar de los socios, sus hijos estaban muy pequeños y para poder trabajar, Ilde y él, se los llevaban al bar y allí les hacían un camastro para que durmieran. Vinieron a buscarlo de Jaén, estuvo en el Bar Bahía durante tres años, conoció a mucha gente famosa de la época. Al fin volvió a su pueblo y con la ayuda infatigable de su mujer sacó adelante el Bar Jardín que para todos los que ya tenemos una edad es un referente de nuestra juventud: sus tapas, su piso de arriba, su máquina de discos y sobre todo su café… El mejor de todo Begíjar. Tiene muchas más anécdotas para contar: ¿Qué hubiera pasado si me hubiese quedado en Valencia? “Pues haberte quedado, que nadie te llamaba”- Le contesta Ilde con toda tranquilidad Trabajó desde muy pequeño en el campo, en su casa no hubo hambre a pesar de los años difíciles que les tocó pasar, pudo ir a la escuela. Recuerda perfectamente que por una carga de trigo que llevaban al horno le daban 43 panes, iban a recogerlos “a la caña”, es decir, el panadero cortaba un trozo de caña y la partía en dos mitades iguales y cada vez que iban a por pan se juntaban las dos mitades y se hacía una muesca en ambos trozos. A principios del año 45 cuando la gente moría de hambre en Begíjar, se hacían cuadrillas para espigar o rebuscar y poder subsistir. Hizo el servicio militar enAlhucemas, Melilla. Siendo muy joven, pero de espíritu inquieto, se fue de la vega de nuestro pueblo a Valencia, a Aguas Vivas, empezó labrando naranjos, con un jornal de 60 pesetas al día, en Begíjar era de 18,80. Al tiempo se fue a un cortijo, donde le pagaban 250 pesetas al día, el trabajo era muy duro, en cuanto pudo cambió de trabajo, esta vez en un taller de alambre, poco después, se colocó en una tabernilla, ya estaba logrando su sueño, trabajar en la hostelería. Por fin llegó a Valencia capital, trabajó en el Bar Valencia, y de allí a Benetúser, donde trabajó durante cuatro años, los dueños del bar lo apreciaban mucho pero él decidió volver a su pueblo. Se trajo unos pocos dineros y una moto a medio pagar, que fue abonando desde aquí religiosamente. Abrió el Salón de Garate, a principios del 61, para atraer más clientela empezó a poner tapas, hasta las mujeres empezaron a entrar al bar, cosa que antes no hacían. Tres meses antes de casarse con Ilde tuvo que dejar el salón, se fue a Úbeda y empezó a hacer bodas por los pueblos de los alrededores, compaginaba este trabajo con otro de camarero en varios bares de Sabiote durante su feria, tuvo que hacerse unos pantalones negros para poder trabajar. Ilde y Manolo se casaron el 15 deAbril de 1964. “Te acuerdas cuando vinieron esos forasteros a deshoras de la noche y se comieron nuestra tortilla… “, le dice Ilde con una sonrisa “¡No me voy a acordar! Que esa ligá me sacó de un apuro.” “Rectifica el precio del San Cristóbal que me equivoqué en la otra entrevista del Begíjar Informa, fueron 7.500 pesetas que se pagaron en dos veces “ Le encanta hablar, echa de menos el bar, ahora que ya no trabaja, y después de haber perdido la vista, que se lo toma con mucha filosofía -“Es el camino que me ha tocado”. Por las mañanas pasea por el pueblo, y luego se sienta en la puerta del bar a echar un ratico con quien le quiera acompañar. Dice que está muy agradecido a todo el pueblo, a los que le saludan, a los que le ayudan cuando se despista porque algún coche está subido en la acera, a los niños que se acercan a él para que les de unos caramelillos . Con optimismo y buena disposición se encaran las adversidades, la vida es más fácil. Le deseamos que siga así siempre… Y nosotros que lo veamos. Ana Soto Jiménez 10

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Despedidas de solteros Boda de Rosario y José La despedida de solteros se hacía el día de antes de la boda. Se elegía este día porque esa celebración significaba el paso de solteros a casados. Ahora es diferente se hace dos o tres meses antes y en algunas ocasiones hasta seis, no lo veo normal pero es así todo está cambiando. Se celebraba en los salones donde al día siguiente se hacia el refresco de la boda, o en casa del novio. Se preparaban buenas mesas sin que faltara el cordero frito con ajos, jamón casero, chorizos y morcillas de la orza, las pipirranas con orégano, el vino, y la cerveza que no faltara. Había que coger fuerzas para toda la noche y hasta el amanecer. Se acababa en casa de algún amigo para continuar la fiesta y dar buena cuenta con lo que hubiera en la despensa o con los conejos del corral, gente joven con ganas de juerga, mucha ilusión y todos con una buena papa. Las novias no todas celebraban la soltería. Llega el día de la boda, casi siempre por la tarde. Había que darle tiempo al soltero para que se le pasara la papa de la noche anterior, pero sin problemas, tenían una edad muy buena y lo aguataban todo. A la hora de la ceremonia se dirigían con los familiares a casa la novia para ir juntos a la iglesia y decirse sí quiero. Seguidamente se hacían las fotos: firmando, con las familias de ambos y con el grupo de amigos, que ahí estaban todos después de una gran noche de despedida. Lo que más gustaba era el gran banquete ya que por entonces se pillaba con muchas ganas, ir de boda era un lujo porque todo lo teníamos en deseo. Se decía que me traigas algo de la boda, y todos los invitados salíamos con la bolsa y los dulces de “Perico Rus” para obsequiarlos a la vecina, a la suegra o a los familiares. Si no les llevabas algún presente de la boda, no ponían buena cara. Boda de Ana y Paco Después se continuaba la fiesta con el baile, amenizado con un conjunto musical del pueblo o alrededores que por entonces había muchos, el baile era para los invitados y los que querían echar unas piececitas, antes estábamos deseando que hubiese boda para entrar a bailar. Se acaba la boda y los recién casado se van a casa. Pero bien acompañados pues los amigos querían seguir la juerga y hacer alguna que otra broma a los recién casados... Cuando llega el momento de meterse en la cama la sorpresa estaña asegurada. Se solía llenar la cama con sal gorda, harina o cualquier cosa encontrada en la despensa. Ya para terminar este escrito quiero rectificar el del mes pasado dije que el novio pagaba medio armario del dormitorio y no era así, el armario lo pagaba el novio lo demás la novia, perdón por la equivocación. Todo esto es un poco de la historia contada a mi manera y muy reducida pero menos es nada, gracias por dejarme rellenar un trocito del “BEGIJAR INFORMA” Ana Prados Gallego. 11

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