Juan Manuel y la llave del poder

 

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Description

Demo del libro "Juan Manuel y la llave del poder".

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Título de la obra Juan Manuel y la llave del poder Consejo editorial Miguel Ángel Luna García Federico Díaz Tineo Máximo Sagredo Sagredo Gerente Editorial Giuliana Abucci Infantes Jefe Editorial Nelly Suárez Castro Corrección de estilo Edgardo Hernández Díaz Coordinadora de Arte Jeannie Urbano Gutiérrez Coordinadora de Preprensa Eva Salas Lozano Ilustración de carátula Susana Venegas Gandolfo Primera edición, junio 2017 © Derechos de autor reservados: Hugo Armando Rodríguez Núñez © Derechos de arte gráfico reservados: Asociación Editorial Bruño © Derechos de edición reservados: Asociación Editorial Bruño Av. Arica 751, Breña Ap. 05-144, Lima, Perú Telefax: 202-4747 www.editorialbruno.com.pe ISBN: 978-9972-1-1716-9 Hecho el depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú N°: 2017-06670 Proyecto Editorial N°: 31501051600205 Tiraje: 3000 ejemplares Esta obra se terminó de imprimir en junio de 2017 en los talleres gráficos de la Asociación Editorial Bruño, Av. Alfonso Ugarte 1860, Ate, Lima 3, Perú Prohibida la reproducción, comunicación pública y/o cualquier forma de distribución, comercialización y demás actividades relacionadas con el contenido de esta obra -sea de forma total y/o parcial, con independencia del medio y/o soporte material que la contenga- sin contar con la autorización previa y expresa de Asociación Editorial Bruño.

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A mis abuelos: José María, Perla, Bernardo y Violeta, por su guía amorosa. A Hugo y Yolanda, mis padres, y a Milagros y Claudia, mis hermanas, por su soporte inagotable. A Ariana e Isabella, por su luz. A mis amigos. Y a ti, por ingresar a esta dimensión.

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Índice Cap. I: La historia en el orfanato............................. 7 Cap. II: El niño y el extraño..................................... 37 Cap. III: La casa nueva........................................... 73 Cap. IV: La historia en el estante............................ 109 Cap. V: El misterio de la llave.................................. 131 Cap. VI: Abriendo el portal...................................... 161 Cap. VII: Contando hacia atrás............................... 183 Cap. VIII: Dos gotas de agua.................................. 221 Cap. IX: Una luz inesperada................................... 253 Cap. X: Confesiones de un anciano........................ 275

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Capítulo I La historia en el orfanato Tienes en este momento una historia que espero puedas disfrutar. Cuando tuve la oportunidad de conocerla, descubrí algunas cosas como la lucha por los sueños, el disfrute de la niñez, las ganas de mantener viva la ilusión y el poder que tienen los corazones sinceros al enfrentarse contra el dolor. Esta es la historia de Juan Manuel, un niño de siete años, quizá más grande o más chico que tú, pero con el que seguro tienes algo en común: ambos alguna vez soñaron. 7

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Él heredó, sin saber, los poderes de su padre; poderes que son capaces de realizar cosas inimaginables y que el adulto perdió porque creció demasiado rápido, dejó de creer en los sueños y, de esa forma, perdió la fuerza necesaria para mantener una ilusión. Decido contarte esta historia porque estoy seguro que Juan Manuel así lo hubiera querido, sobre todo por la gran moraleja que esta te puede dejar y que se puede resumir más o menos así: “no crezcas sin saber si lograste soñar todo aquello que pudiste haber soñado”. Suena complicado, lo sé; pero al final del libro entenderás lo que quiere decir. He intentado mantenerme fiel a todo lo que sé respecto a él y acompañaré esta historia con dibujos y anotaciones para que de esa forma puedas comprender más claramente todo lo que sucedió. Para entender la importancia de las cosas para Juan Manuel, es preciso que te cuente su historia, que se remonta a muchísimos años atrás, hasta el momento de su nacimiento. 8

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La historia en el orfanato Era invierno en un pueblito al que la tecnología todavía no había corrompido, se encontraba ubicado a las afueras de la ciudad. No había mansiones ni nada que pudiera resaltar, excepto árboles, árboles y más árboles. Entre ellos se encontraba una sombra que se movía inquieta de un lado a otro, sin querer ser descubierta, siguiendo un camino de grandes piedras que se abrían paso entre el bosque desordenado. Al final del camino, había una pequeña casa que exhibía en su fachada solamente una puerta y una ventana; al parecer era el único lugar donde alguien podía habitar y la sombra sigilosa —que resultó ser de una persona— lo sabía, pues dejó una pequeña caja sobre la nieve, frente a la puerta y se marchó tan lentamente que se podría jurar que nunca estuvo segura de esa decisión. Unos minutos después, varios en realidad, fuertes llantos provinieron de la caja y esto alertó a los habitantes de la casa, una pareja de ancianos, que se encontraba descansando en un colchón de paja que hacía las veces de cama y de sofá. Ellos, alertados por el ruido, salieron rápidamente para ver lo que sucedía y un sentimiento inexplicable y hondo los invadió al 9

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ver la triste escena frente a sus ojos: un niño que les pedía ayuda en cada lágrima dentro de una caja. La pareja vivía desde hacía bastante tiempo en esa zona y al no ver a nadie cerca y debido al mal clima, decidieron quedarse con el bebé hasta saber qué hacer. Ya dentro de la casa, sacaron al bebé de la caja y lo colocaron sobre el colchón de paja. La anciana —que sabía de niños— lo revisó para cerciorarse de que estuviera limpio y descubrió sin querer un extraño objeto escondido entre las mantas celestes del pequeño. —¿Una llave? —dijo la anciana al coger el objeto y acercarlo a una vela encendida que estaba sobre la mesa. —Mujer, ¿estás segura que eso es una llave?... resulta muy extraña —respondió el anciano—. ¿Será un objeto de brujería? —No seas tonto —reaccionó ella—. ¿Cómo lo van a dejar con algo maléfico? Quizá es un objeto que pertenece a su familia. 10

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La historia en el orfanato Sea como sea, los ancianos no despegaron la mirada de aquel artilugio durante varios minutos, hasta que el llanto del niño los trajo a la realidad de nuevo. El anciano le hizo unos cubos de madera y bolitas de trapos pequeños para que el recién llegado tuviera con qué jugar. Finalmente, le pusieron un pañal casero que consistía en una tela cuadrada envuelta entre las piernas del bebé e improvisaron un biberón para darle un poco de leche, de la que ellos guardaban para sí. Así pasaron varios días: encerrados, jugando, siendo felices mientras la tormenta seguía desatando su enojo contra su pequeña casa. Cuando por fin acalló, el bebé se encontraba sano y fuerte, no parecía tener ningún dolor ni nada por el estilo y la pareja de ancianos, aún insegura, decidió llamar a la policía, puesto que sabían que este tipo de cosas era mejor notificarlas a las autoridades para evitar problemas. Si estás pensando que aquellos ancianos pensaron en quedarse con el bebé, debo decirte que sí, que lo pensaron; hasta lo creyeron una probabilidad, pero una llamada a la puerta días antes de la llegada de la policía los trajo de golpe a su triste realidad. 11

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—¡Abran la puerta! ¡Abran la puerta! —gritaba una voz varonil desde fuera de la casa. El anciano, que estaba tomando una sopa caliente preparada por su esposa en la cocina artesanal ubicada en una esquina de la habitación, se asustó al escuchar los gritos que más parecían aullidos de un lobo rabioso a punto de devorar una presa. Los golpes continuaron y el bebé despertó, su llanto notificó al visitante de la presencia de los ancianos dentro de la casa. —¡Ya sé que están ahí! ¡No sé qué diablos está llorando ahí dentro, pero deben abrirme ahora!—. Pasaron unos segundos y el temerario visitante prosiguió—: ¡Mañana volveré y si no tienen el dinero del alquiler, los botaré a golpes para que vivan en la nieve! Sí, habían pasado ya dos meses sin pagar el alquiler de la casa, que solo constaba de una habitación amplia con la cocina en una esquina, la cama de paja en uno de los lados y una pequeña mesa de madera con dos banquitos maltrechos en el centro de aquella 12

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La historia en el orfanato soledad. Cada fin de mes los dolores de cabeza se apoderaban de la mente de los ancianos y era su pesar constante. Esa visita y esos gritos les hicieron entender que no podían asumir la crianza del niño y justificaron la decisión que tomarían. Finalmente, el día de la visita policial llegó. Por primera vez en largos años, luces hechas por el hombre alumbraron los bosques. La sirena de la policía iluminó de azul y rojo cada rincón de aquel pueblito. Lo único que se había visto hasta ese entonces eran faroles caseros con fuego en su interior y todo este revoloteo parecía una fiesta. Realmente la policía quiso dar señales de su poder, pues tanta alharaca no era necesaria para un pueblo que tenía —a simple vista— solo dos habitantes. Del vehículo bajaron dos policías y se dirigieron hacia la pareja de ancianos, quienes tenían al bebé en brazos, dispuestos a entregarlo no sin antes darle un tierno y cariñoso beso de despedida, pues había sido una visita milagrosa que realmente les iluminó el alma y su frío hogar. 13

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—Le pusimos Juan Manuel, como mi esposo. Nos gustaría que se quedara con ese nombre —dijo la anciana antes de que los policías dijeran alguna palabra. —¿La persona que lo abandonó dejó algo más en la caja? —preguntó uno de los policías. —Creo que no —respondió la anciana. —Aunque… —pensó en voz alta el anciano— recuerdo que había algo más. El anciano entró a su casa y al poco rato salió con una cadena en sus manos, esta tenía un extraño objeto colgante que parecía ser una llave antigua con una forma atípica; la parte superior era una especie de enredadera que iba desde el centro hacia los bordes y que, visto desde cierto punto, parecía un árbol; luego, venía una parte que tenía la forma de una corona pequeña con un brillante rojo en el centro, seguido de un espacio con diez arcos apuntados distribuidos de manera uniforme. 14

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