Suplemento Enfoque Económico Regional 1ra Edición

 

Embed or link this publication

Description

Suplemento Enfoque Económico Regional 1ra Edición

Popular Pages


p. 1

1

[close]

p. 2

Contenido ENSAYO: UNA BREVE REFLEXIÓN SOBRE LA COMPETITIVIDAD DE LAS REGIONES: ¿QUÉ NOS DICE LA LITERATURA ACADÉMICA? ................................... 3 RESUMEN .................................................................................................................................. 3 ABSTRACT ................................................................................................................................. 3 I. INTRODUCCIÓN ................................................................................................................ 4 II. ¿QUÉ SE ENTIENDE POR COMPETITIVIDAD REGIONAL? ................................................. 5 III. MODELOS DE COMPETITIVIDAD. UN ENFOQUE GENERAL.......................................... 7 IV. MODELOS DE COMPETITIVIDAD REGIONAL. EL INDICE INTERNACIONAL DE COMPETITIVIDAD REGIONAL ................................................................................................. 11 V. CONCLUSIÓN................................................................................................................... 15 VI. Referencias ................................................................................................................. 17 ARTICULO: LA IMPORTANCIA DE LA PLANIFICACIÓN EN LAS EMPRESAS....... 19 ARTICULO: EL COSTO DE CAPITAL COMO CONDICIONANTE DE LA COMPETITIVIDAD EN LAS PYMES.................................................................................... 21 2

[close]

p. 3

ENSAYO: UNA BREVE REFLEXIÓN SOBRE LA COMPETITIVIDAD DE LAS REGIONES: ¿QUÉ NOS DICE LA LITERATURA ACADÉMICA? Dr. Darío Ezequiel Díaz1 RESUMEN La noción de competitividad regional es compleja y genera debates interesantes, convirtiéndolo en un objeto de estudio relevante. El presente ensayo pretende explorar brevemente las cuestiones de cómo y de qué manera las regiones compiten o son competitivas, y cuáles son algunas alternativas para medir dicha competitividad. También se describe las principales características de la competitividad sistémica y la diferenciación entre aquella genuina o espuria. Para una determinada región es importante que la competitividad no sólo conduzca a incrementar la participación en el mercado de una industria en particular, sino también aumentar el estándar de vida de la población. Esto debería constituir el objetivo final de las acciones de política económica que impulsan e instrumentan la competitividad. PALABRAS CLAVE: Región, competitividad sistémica, desarrollo económico, competitividad regional. ABSTRACT The notion of regional competitiveness is complex and generates interesting debates, making it a relevant study object. This essay attempts to briefly explore the questions of how and in what way regions compete or are competitive, and what are some alternatives to measure competitiveness. It also describes the main characteristics of systemic competitiveness and the differentiation between the genuine and spurious competitiveness. For a given region, it is important that competitiveness not only leads to increased participation in the market of a particular industry, but also increase the standard of living of the population. Este debe ser el objetivo final de las acciones de política económica que impulsan e implementan la competitividad. KEY WORDS: Region, systemic competitiveness, economic development, regional competitiveness 1 Doctor en Ciencias Económicas con Mención en Economía (Universidad Nacional de Córdoba-República Argentina) Docente investigador de la Universidad Gastón Dachary (UGD)- Director de Metodología y Relevamiento Estadístico del Instituto Provincial de Estadística y Censos de la Provincia de Misiones (IPEC) Correo electrónico: drdarioezequieldiaz@gmail.com Códigos JEL: F63; H70; O10; 030; R10 3

[close]

p. 4

I. INTRODUCCIÓN La creación de riqueza constituye uno de los objetivos primordiales de cualquier sociedad, ya que proporcionar empleo y bienestar a las personas es clave para el desarrollo económico con inclusión y equidad. Un concepto asociado al progreso y al desarrollo económico es la “competitividad”, que en los últimos años ha incrementado notablemente su presencia en las investigaciones teóricas y empíricas. Algunos trabajos interesantes son (Porter, 1990), (Krugman, 1994), (Porter, 2000), (Ubfal, 2004), (Huggins & Izushi, 2011), entre otros. A medida que el neoliberalismo fue expandiéndose en el pensamiento económico dominante (“mainstream”), el concepto de “región” se ha convertido en un espacio determinado de competitividad. Sin embargo, la región representa una escala algo difícil para analizar su rendimiento o desempeño económico. Esto se debe a que la escala regional no es ni macro ni micro. Las regiones no adoptan el comportamiento de las empresas, ya que no son agentes económicos directos con un control sobre las actividades que tienen lugar dentro de ellas. Tampoco imitan el comportamiento de una nación, ya que no poseen los mismos instrumentos de política macroeconómica. Sin embargo, pueden ser más vulnerables que los países a los patrones cambiantes del comercio si se vuelven excesivamente especializadas en determinadas actividades económicas (Huggins R. , Izushi, Prokop, & Thomson, 2014). Por otro lado, algunos autores sostienen que las regiones compiten por las actividades económicas y utilizan una serie de recursos materiales e inmateriales como vivienda, infraestructura, comunicaciones y logística para crear o mejorar su superioridad local frente a las otras regiones. Esto influiría en la ventaja competitiva de las empresas localizadas en las mismas (The European Commission Directorate-Generl Regional Policy, 2015). Combinar los conceptos de “competitividad” y “región” genera un amplio margen para la confusión analítica, conceptual y operativa. Por este motivo, el presente ensayo pretende explorar brevemente las cuestiones de cómo y de qué manera las regiones compiten o son competitivas y cuáles son algunas alternativas para medir dicha competitividad. 4

[close]

p. 5

II. ¿QUÉ SE ENTIENDE POR COMPETITIVIDAD REGIONAL? La competitividad regional carece de una definición clara y ampliamente compartida por los economistas. Según (Békes, 2015), se podría definir a la competitividad (sistémica) de un territorio como la habilidad de una localidad o región para generar altos y crecientes ingresos y mejorar la calidad de vida de las personas que habitan en la misma. Según (Huggins, 2003), la competitividad regional se refiere a la presencia de condiciones que permiten a las empresas competir en los mercados y al valor que las mismas generan para ser capturadas dentro de una región en particular. Es decir, se considera que la competitividad regional consiste en la capacidad de una región particular para atraer y mantener a las empresas con cuotas de mercado estables o crecientes en una actividad económica, consolidando condiciones de vida estables o crecientes para quienes participan en ella (Storper, 1997). Aunque existan muchas definiciones sobre a qué denominar “competitividad regional”, las características que deben reunir presentan un consenso significativo en la literatura académica. Por ejemplo, (Martin, 2005) señala que ninguna teoría económica (como las teorías basadas en las exportaciones, la teoría del crecimiento endógeno, las teorías de conglomerados, la teoría evolutiva, entre otras) puede proporcionar una definición generalmente aceptable de competitividad regional. Sin embargo, se pueden identificar los siguientes factores determinantes clave de la competitividad regional: el capital productivo, el capital humano, la infraestructura, la competitividad y capacidad de adaptación de las empresas (por ejemplo, innovación), y las interacciones de todos estos factores. Según (Békes, 2015), una de las cuestiones más problemáticas sobre la competitividad regional es que pretende transferir un concepto de competitividad definido originalmente a nivel nacional (que en sí mismo es un concepto debatido) sin repensar las modificaciones esenciales del uso de la misma noción a escala subnacional (Kitson & Ron Martin, 2004). Para resolver este problema, (Kitson & Ron Martin, 2004) propone un concepto de competitividad regional que identifica seis componentes cruciales: el capital productivo, el capital humano, el capital social-institucional, el capital cultural, el capital infraestructura y el capital innovación/crecimiento. Si nos enfocáramos al concepto de competitividad desde una visión amplia, utilizando a la teoría microeconómica y macroeconómica, podríamos afirmar lo siguiente. A nivel de empresa o microeconómica, existe una comprensión razonablemente clara de la noción de competitividad basada en la capacidad de las empresas de competir, 5

[close]

p. 6

crecer y ser rentable. En este nivel, la competitividad reside en la capacidad de las empresas para producir de manera consistente y rentable productos que cumplan con los requisitos de un mercado abierto en términos de precio y calidad. Cualquier empresa debe cumplir estos requisitos si se desea permanecer en el mercado. Cuanto más competitiva con respecto a sus rivales sea, mayor será su capacidad para ganar participación de mercado. Y, a la inversa, las empresas no competitivas verán disminuir su cuota de mercado y, en última instancia, cualquier empresa que siga siendo poco competitiva -a menos que sea provista por algún apoyo o protección "artificial "- dejará de operar. A nivel macroeconómico, el concepto de competitividad está menos claro y fuertemente disputada. En (Krugman, 1994) se describe a la competitividad nacional como una obsesión peligrosa, ya que: a) es engañoso e incorrecto hacer una analogía entre nación y empresa; b) esta última puede competir con otra empresa por mayor cuota de mercado y el éxito de ésta será a expensas de la otra, situación que no es aplicable a nivel nación ya que no constituye un juego de “suma cero”, y c) la competitividad no sería más que un sinónimo de productividad. La mayoría de los autores señalan los siguientes elementos para la competitividad macroeconómica: a) un desempeño económico exitoso, evaluado en términos del aumento del nivel de vida e ingresos reales; b) condiciones de mercado abierto y transparente para los bienes y servicios producidos por la nación; c) la competitividad a “corto plazo” no debería crear desequilibrios que resulten exitosos pero que se torne insostenible a “largo plazo”. Volviendo a retomar el debate que existe para definir un concepto de competitividad regional, es necesario afirmar que hay consenso académico en establecer a la competitividad, en términos de los “activos” de un entorno de negocios regional. Esto significa, el nivel del capital humano, el grado de capacidad innovadora, y la calidad de la infraestructura local. Estos “activos” y otras externalidades que influyen en las empresas competitivas, son tales que la habilidad de la región se fortalece en atraer gente creativa e innovadora, generando infraestructura cultural de alta calidad y consolidando la ventaja competitiva de la región. Si se incentiva el conocimiento y la creatividad mediante el clúster y/o redes de empresas, la misma región actúa como una entidad de coordinación alentando ventajas competitivas sostenibles. En el trabajo de (Malecki, 2004) se distingue entre un “bajo sendero” y un “alto sendero” de competencia. Una región puede competir mediante salarios bajos, trabajo precario e informal, y bajos impuestos, pero tal competencia de “bajo sendero”, perpetuará una incapacidad de mejorar, modernizar y ascender a una economía con base en altas capacidades y destrezas, y salarios elevados. En el trabajo de (Ubfal, 2004, pág. 5) se 6

[close]

p. 7

probó la hipótesis de que “la devaluación de la moneda no es suficiente para incrementar la competitividad de la economía argentina. Si bien el aumento del tipo de cambio puede constituirse en una fuente espuria de competitividad, o incluso ser necesario para fortalecer la competitividad genuina; el mismo no es suficiente por sí solo para lograr una “economía más competitiva”. En el caso de una competencia de “alto sendero”, las políticas orientadas al conocimiento incentivan y generan emprendedorismo y la llamada, “economía del conocimiento”, que producen resultados “de suma positiva” entre todos los actores intervinientes de las actividades económicas y sociales de la región. III. MODELOS DE COMPETITIVIDAD. UN ENFOQUE GENERAL Para analizar la competitividad es necesario ampararse en algún enfoque de los múltiples que la literatura ofrece actualmente. El autor (Ubfal, 2004) se apoya fuertemente en el modelo teórico de “Competitividad Sistémica” de (Messner, 1993), que sostiene que la competitividad requiere incluir los niveles analíticos macro, micro, meso y meta que afectan a las empresas en el plano local, regional, nacional y supranacional (Messner, 1993) (ver gráfico N° 1). En este modelo, la competitividad no surge espontáneamente al modificarse el contexto macro, como tampoco se genera de acuerdo a las capacidades y recursos de la empresa exclusivamente a nivel micro. Existe una interacción compleja y dinámica entre el Estado, las empresas, las instituciones intermediarias y la capacidad organizativa de una sociedad. 7

[close]

p. 8

GRÁFICO N° 1 MODELO DE COMPETITIVIDAD SISTÉMICA Fuente: Elaboración propia en base a (Messner, 1993) Con respecto al nivel micro, la competitividad está presente en toda la cadena de producción. Se procura la búsqueda de eficiencia, calidad, flexibilidad y rapidez en la innovación y adaptabilidad. Sin embargo, además, se fomenta la cooperación, las alianzas y redes entre empresas que incentivan el aprendizaje colectivo y la reducción de costos de transacción (Ubfal, 2004, pág. 27). Por otro lado, como señala el autor Ubfal, respecto al nivel meso, la competitividad se caracteriza por las políticas específicas y el ambiente institucional y organizacional. El objetivo de dicho nivel es generar un contexto pertinente para el liderazgo tecnológico de las empresas. Con referencia al nivel meta, en el trabajo de (Nielsen, 2000) se agrupa a los factores relacionados a los valores, la capacidad estratégica, la organización social, entre otros, bajo el término “capital social”. Este concepto involucra a la confianza, las normas y las redes, que según (Ubfal, 2004, pág. 27), pueden mejorar la eficiencia de la sociedad facilitando la acción coordinada. Por último, Nielsen diferencia dos canales por medio 8

[close]

p. 9

de los cuales el nivel meta impacta en la competitividad: la disminución de los costos de transacción y la mitigación de los fallos del mercado de transferencia tecnológica. El cuarto y último nivel, es el macro. Según Ubfal, la estabilidad macroeconómica se considera una condición necesaria, pero no suficiente para el desarrollo de la competitividad. Particularmente, se hace énfasis en contar con un entorno estable orientado a la competencia. Según (Esser, Hillebrand, Messner, & Meyer-Stamer, 1994), la inestabilidad lesiona la eficiencia de los mercados. Como se señala en el trabajo de (Ubfal, 2004, pág. 29), un alto déficit presupuestario tiende a generar inflación, limitar los créditos y frenar la inversión; un déficit de la balanza de pagos por contar con un tipo de cambio sobrevaluado tiende a incrementar la deuda externa, la carga de intereses y de igual forma obstaculiza la importación de bienes de capital frenando la inversión. Evitar la inestabilidad es clave para que los demás niveles de competitividad puedan actuar de manera virtuosa. Otro modelo de competitividad muy utilizado en la literatura, es conceptualizar a la misma como “espuria” o “genuina”. La competitividad “espuria” (Fajnzylber, 1988, pág. 25) o “por lo bajo” (Coriat, 1997, pág. 10), consiste en ganar competitividad mediante incrementos del tipo de cambio nominal (devaluaciones/depreciaciones), reducción de costos (capital, trabajo e insumos productivos) y una inflación interna relativamente menor que la internacional. Según la CEPAL, la forma de competitividad ha sido calificada como “espuria” en la medida que no avanzan en la adquisición de ventajas comparativas y se sustentan en alguno o varios de los factores: tipos de cambio elevados; bajos salarios; procesamiento de recursos naturales sin preservar el medio ambiente; recesión en el mercado local; sobreprotección respecto a las importaciones a sectores con ineficiencias; elevados subsidios a las exportaciones, etc. Son ganancias de competitividad que se obtienen fácilmente, y de manera inmediata, no sostenibles en el mediano plazo, y además, son formas viciosas de competencia que derivan en frágiles éxitos individuales de las firmas pero incompatibles con beneficios de carácter social. Contrapuesto a esto, la competitividad “genuina” o por lo alto, se alcanza a partir del incremento de la productividad laboral y en la utilización del capital y de los insumos eficientemente (ver gráficos N° 2 y N° 3). Además, las ganancias genuinas, que se asocian a actividades de cambio técnico u organizacional, son ventajas que perduran y pueden ser recreadas en el tiempo, y retroalimentarse por el proceso de aprendizaje adquirido. 9

[close]

p. 10

GRÁFICO N° 2 Fuente: Elaboración propia en base a (Coriat, 1997) 10

[close]

p. 11

GRÁFICO N° 3 Fuente: Elaboración propia en base a (Coriat, 1997) IV. MODELOS DE COMPETITIVIDAD REGIONAL. EL INDICE INTERNACIONAL DE COMPETITIVIDAD REGIONAL Según (Huggins R. , Izushi, Prokop, & Thompson, 2014) los aspectos fundamentales que subyacen a los diferentes modelos de competitividad regional que ofrece la literatura económica se pueden visualizar en el gráfico a continuación. GRÁFICO N° 4 Resultados Outputs Inputs Fuente: Elaboración propia en base a (Huggins R. , Izushi, Prokop, & Thompson, 2014) Los “inputs” de la competitividad regional son principalmente los factores productivos que producen bienes y servicios y que impulsan la actividad económica, en relación con el capital humano (el núcleo de las teorías de crecimiento endógeno), como así también de la disponibilidad del capital físico y financiero. Los inputs no constituyen un fin en sí mismo; más bien proporcionan los medios para generar “outputs”, y “resultados” a largo plazo. Los outputs de la competitividad regional son las derivaciones directas que se obtienen de los inputs; mientas que los resultados de la competitividad son las consecuencias a largo plazo del incremento en el nivel de vida. 11

[close]

p. 12

Un ejemplo de aplicación de este modelo es Gran Bretaña, donde los inputs son las medidas de los recursos disponibles dentro de la economía de una región en particular, incluyendo al gasto en investigación y desarrollo, las tasas de actividad económica, la puesta en marcha de nuevos negocios, el número de empresas, el capital humano medido por las calificaciones académicas, y la proporción de empresas basadas en el conocimiento. Entre los outputs se encuentran el producto bruto per cápita, las exportaciones e importaciones per cápita, la participación de empresas exportadoras, la productividad (producción por hora trabajada) y las tasas de empleo. Por último, entre los resultados, se utiliza el salario bruto mediano (semanal) y la tasa de desempleo (Huggins R. , Izushi, Prokop, & Thompson, 2014). Como ampliación a este modelo, surge el Índice Internacional de Competitividad Regional (World Competitiveness Index of Regions-WCIR), que tiene como objetivo proporcionar herramientas para el análisis del desarrollo de una amplia variedad de economías regionales a lo largo de las diferentes economías nacionales. Este índice representa un patrón de referencia integrado y global respecto al conocimiento, la capacidad y sostenibilidad de cada región, en la medida en que este conocimiento se traduzca en un valor económico y se transfiera a la riqueza de los ciudadanos de cada región. El modelo utilizado por el índice WCIR se representa en el gráfico a continuación. Gráfico N° 5 Resultados Sostenibilidad del Conocimiento Conocimiento Outputs Sostenibilidad del Inputs: 4° Ola del Capital del Conocimiento 5° Ola del Capital del Conocimiento Fuente: Elaboración propia en base a (Huggins R. , Izushi, Prokop, & Thompson, 2014) Como se puede visualizar, se incorpora al modelo anterior la sostenibilidad a largo plazo del conocimiento, y por ende, de la competitividad. Dentro de este modelo, los inputs de competitividad regional se distinguen según sean pertenecientes a la “cuarta ola” o “quinta ola” del capital de conocimiento. La “quinta ola” se refiere al papel reconocido de 12

[close]

p. 13

la revolución digital e internet, como motores de la innovación que sostiene el crecimiento económico del siglo XXI. La “cuarta ola” se relaciona con el predominio previo de la innovación y los desarrollos tecnológicos derivados de la inversión en I+D, principalmente en actividades manufactureras. El índice de competitividad mundial de regiones emplea un conjunto de diecinueve indicadores. En lo que respecta a “inputs de la nueva producción de conocimiento”, se utiliza el número de trabajadores de cinco sectores de alta tecnología2 como una aproximación del capital humano que se dedica a la innovación. Los cinco grupos son: tecnologías de la información e industria de la informática; servicios de alta tecnología, biotecnología y productos químicos, instrumentación y maquinaria eléctrica, e ingeniería automotriz y mecánica. Otros medidas de los inputs tecnológicos son los gastos en investigación y desarrollo por parte del sector público y privado; cantidad de patentes otorgadas, y la disponibilidad de recursos destinados a la creación de empresas basadas en conocimiento. Para los indicadores de sostenibilidad de la competitividad en el largo plazo, se utilizan los recursos públicos destinados a la educación primaria, secundaria, terciaria y universitaria. Como sostiene (Huggins R. , Izushi, Prokop, & Thompson, 2014), existe una relación muy significativa entre el sistema educativo de la región con el stock de trabajadores altamente calificados. La tasa de matriculación es influida por las perspectivas de empleo y desarrollo profesional de la región, como asimismo del nivel socioeconómico de los alumnos y la calidad educativa. La dotación de graduados determinará las habilidades de la fuerza de trabajo, la productividad y el desempeño económico de la región. También, dentro de los indicadores de sostenibilidad de la competitividad en el largo plazo, el índice incluye tres indicadores basados en la infraestructura de internet, como ser: el número de host de internet; la cantidad de servidores seguros y el acceso a la banda ancha. Otras variables que se incluyen en el índice son la tasa de desempleo regional y la tasa de actividad (esta última entendida, como el cociente entre la población económicamente activa y la población total). Además, la participación de trabajadores empleados con capacidad de gestión, como una aproximación al capital humano. 2 Los principales sectores de alta tecnología son: aeroespacial, tecnología de audio, automotriz, inteligencia artificial, biotecnología, bioinformática, ingeniería computacional, ingeniería eléctrica y electrónica, tecnología de la información, dispositivos médicos, nanotecnología, física nuclear, fotónica, robótica, telecomunicaciones y semiconductores, entre otros. 13

[close]

p. 14

También, se incluyen las variables como ser la productividad laboral y el salario bruto promedio mensual, como indicadores de outputs y de resultados, respectivamente. Por último, para eliminar los efectos del tamaño de cada posible región analizada, se toman las cifras per cápita en muchas de las variables anteriormente mencionadas. A continuación en la tabla N° 1, se puede visualizar todos los indicadores utilizados en el Índice Internacional de Competitividad Regional (Huggins R. , Izushi, Prokop, & Thompson, 2014)3 Tabla N° 1 Outputs/Resultados  Productividad Laboral  Salario mensual bruto promedio  Tasa de desempleo Sostenibilidad del Conocimiento Inputs. 4° Ola del Capital del Conocimiento  Gasto público per cápita en educación primaria y secundaria  Gasto público per cápita en educación superior  Servidores seguros por millón de habitantes  Hosts de internet por 1.000 habitantes  Acceso a banda ancha por 1.000 habitantes  Trabajadores en el sector automotriz y en ingeniería mecánica por cada 1.000 empleos  Trabajadores del sector instrumentación y maquinaria eléctrica por cada 1.000 empleos  Tasa de actividad 3 En el trabajo de (Huggins R. , Izushi, Prokop, & Thompson, 2014, págs. 27-28) se detalla la metodología utilizada para obtener a partir de los diecinueve indicadores, un solo valor para el índice. 14

[close]

p. 15

 Número de managers/gerentes por cada 1.000 trabajadores  Gasto per cápita en I+D por el sector público  Gasto per cápita en I+D por el sector privado  Número de patentes registradas por millón de habitantes Inputs. 5° Ola del Capital del Conocimiento  Trabajadores empleados en tecnologías de la información y en la industria informática por cada 1.000 empleos  Trabajadores empleados en biotecnología y productos químicos por cada 1.000 empleos  Trabajadores empleados en servicios de alta tecnología por cada 1.000 empleos  Inversión privada per cápita Fuente: Elaboración propia en base a (Huggins R. , Izushi, Prokop, & Thompson, 2014) V. CONCLUSIÓN Para una determinada región es importante que la competitividad no sólo conduzca a incrementar la participación en el mercado de una industria en particular, sino también aumentar el estándar de vida de la población. Esto debería constituir el objetivo final de las acciones de política económica que impulsan e instrumentan la competitividad. Aunque en la literatura académica existen muchos trabajos que ofrecen marcos conceptuales y metodológicos sobre la medición de la competitividad regional, la mayoría de ellos comparten elementos en común. La infraestructura y accesibilidad, los recursos humanos y un ambiente productivo, podrían considerarse como bloques que agrupan a todos los indicadores importantes para la competitividad de las regiones. Dentro del primer bloque de la infraestructura y la accesibilidad, se podría considerar la infraestructura básica (caminos, aeropuertos, rieles, puentes, etc.); la infraestructura 15

[close]

Comments

no comments yet