p. 1
s ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss adán echeverría arena
[close]
p. 2
primera edición 2009 isbn 978-607-00-2509-9 © 2009 adán echeverría © 2009 editorial atemporia instituto de cultura de yucatán © 2009 consejo nacional para la cultura y las artes editorial atemporia juárez 309 centro c p 25000 saltillo coahuila www.editorialatemporia.com.mx instituto de cultura de yucatán calle 86 av itzaes no 501 c x 59 y 65 col centro c p 97000 mérida yucatán gobernadora constitucional del estado de yucatán ivonne ortega pacheco instituto de cultura de yucatán director general renán guillermo gonzález subdirector general de literatura y promoción editorial jorge cortés ancona consejo editorial del instituto de cultura de yucatán roldán peniche barrera presidente jorge cortés ancona ena evia ricalde rita castro gamboa celia pedrero cerón faulo m sánchez novelo feliciano sánchez chan jorge canto alcocer juan esteban chávez trava francisco lope Ávila mitsuo teyer mercado y gaspar gómez chacón las características gráficas y tipográficas de esta edición son propiedad de editorial atemporia portada susana veloz editora alejandra peart c cuidado de la edición claudia berrueto carlos pereyra #27 col viaducto piedad c p 08200 méxico d f todos los derechos reservados quedan rigurosamente prohibidas sin la autorización de los titulares del copyright bajo las sanciones establecidas por las leyes la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento comprendidos la reprografía y el tratamiento informático la fotocopia o la grabación así como la distribución de ejemplares de la misma mediante alquiler o préstamo públicos impreso y hecho en méxico.
[close]
p. 3
atemporiastructura adán echeverría arena esta novela fue escrita bajo el apoyo de la beca jóvenes creadores del fondo nacional para la cultura y las artes generación 2005-2006.
[close]
p. 5
los muertos están fijos en su muerte y no pueden morirse de otra muerte octavio paz piedra de sol para r r h.
[close]
p. 7
capítulo uno soy uno de estos hombres detenidos en el tiempo esas miradas y la nostalgia del mundo que conocía giran en los espacios oscuros de la mente luego viene la resaca del insomnio a golpearme las sienes detiene la lectura se han empañado los ojos y de nuevo tiemblan las manos aquel hombre le había dejado el pasaporte hacia la pesadilla tardó en darse cuenta que ella misma era real sentada junto al ventanal de casa que da al jardín mira la cerrazón del cielo el mundo regresa al principio la oscuridad avanza confirmando ese retorno un viaje por los hilos delgados y pegajosos del sueño un ave de alas gigantes aletea y cubre el cielo de la negrura que ahora mira a través del vidrio cae la lluvia las nubes pasan encima de la ciudad cubriéndolo todo con sus sombras líquidas toda el agua que subió de los ríos y océanos se derrama en la humanidad que corre a refugiarse ella mira la tierra empaparse las plantas del jardín humedecidas siente que con el cielo ella se derrama quiere ser ese mar enorme que viaja en las alturas caer en todos lados verterse sobre el mundo no es la primera vez que lee los papeles lleva meses haciéndolo desde que ese hombre de las gafas se los entregó entonces 9
[close]
p. 8
yosefina sintió que todo daba vueltas que el hotel entero donde se hospedaba allá en el sureste dónde había ido a hablar sobre sus investigaciones se salía de la tierra en que tiene sus cimientos y se movía de un lado a otro como un péndulo que intentara sacarla por alguna ventana y se agarró fuerte a las sábanas cada que ve la caligrafía de mauricio viene la misma sensación el vértigo de la desesperanza tú pareces el sueño de algo que quizá nunca viví calles arenosas donde el viento entra y sale de las habitaciones furioso golpea ventanas azota puertas sin que nadie blasfeme en contra las noches no avanzan cuando se hace el día en las manos vuelvo a ver la sangre latir estiro los dedos y dejo que la piel se caliente el calor avanza retiro la mano y puedo sentirme estoy vivo aún la recurrencia es imaginar que sólo existo en las pesadillas de estos habitantes han pasado seis meses en el continuo ir y venir de las palabras las anécdotas armando el rompecabezas de ese tiempo que mauricio vivió en la costa los papeles del cofre estaban en desorden quizá la prisa de guardarlo todo yosefina ha leído con dedicación muchas horas encerrada en su laboratorio de hidroponía para hacer una historia lineal de los escritos que le han entregado no se cuántas veces he comenzado a escribir si el relato de estas páginas lo he escuchado con exactitud lo he vivido o son creaciones propias estas ideas y tu silencio me han hecho claudicar diversas ocasiones hoy espero atreverme he enviado cartas que no han tenido respuesta no te tengo y escribo para mí si alguna vez te vuelvo a ver será para leerte los fragmentos uno por uno fue la maldición el oráculo nunca más mirarse los ojos nunca más tomarse las manos ni escuchar de sus labios las palabras que ha dejado escritas la mujer abre la ventana deja que el frío que precede a la lluvia le golpee el rostro quiere ver si un poco del olor a océano llega hasta esas latitudes donde ha quedado abandonada donde él la dejó esperando donde ella quiso quedarse esperando ¿por qué no regresaste del cielo caen las últimas gotas las que se atrasaron y no quieren seguir el viaje dentro de las nubes ansían dejar las alturas bajar a tierra e inundarlo todo yosefina 10
[close]
p. 9
cruza los brazos sobre su abdomen se reconforta a sí misma inclina la cabeza y la barbilla topa con su pecho la mujer en la ventana mirando el jardín la gota cae sobre su cara y el agua dulcifica sus lágrimas no hay respuestas a las preguntas que se hace no las encuentra entre las plantas húmedas del jardín ni en el envés de las hojas ni entre los helechos asoma un poco el sol lento presente la humedad sofoca yosefina adelanta unos pasos hacia el verdor en que reposa su mirada en la mente siguen las palabras de mauricio me siento secuestrado abandonado a la intemperie soy de las personas que gustan de enfrentarse a lo desconocido lo sabes intento el consuelo de considerar mi trabajo una oportunidad a pesar de los habitantes que causan calosfríos con sus miradas fijas y sus andares aletargados los anocheceres cuando se reúnen en la playa con el rostro ante la brisa quietud infame respiraciones diluidas estatuas en la arena los músculos tensos y el mar ondeando en la pupila cuando el ímpetu del oleaje se detiene recuperan su andar y regresan a casa el arribo de las tortugas marinas sigue alentando volverán por mí ella intenta imaginar el rostro de mauricio al escribir la tensión de su cuello quiere encontrar la forma de volverse esa sustancia capaz de atravesar las dimensiones paralelas del tiempo llegar hasta ese punto en que ese hombre sintiéndose prisionero escribía bajo la tenue luz de una lámpara de aceite dentro de una cabaña en la playa puede ver su cabello revuelto el torso desnudo la ruda textura de sus manos y esos delgados labios resecos vestida con una bata de seda sólo le queda el cuerpo flácido ante la edad los pechos retenidos apenas por el sostén las estrías enmarañando los muslos el laboratorio ahora es distinto para yosefina el instituto entero lo es salir a la calle se le dificulta avanza por inercia hasta llegar al trabajo los colegas los amigos antiguos amantes los discípulos todos la molestan su presencia su roce la distraen sólo quiere pensar en aquel hombre entristecido sobre la playa que habla en los papeles que la llevan en el tiempo a otra realidad hacia otra vida que debió vivir quiere que el recuerdo la devaste morir de tristeza y recuerda aquellos años cuando no 11
[close]
p. 10
podía tragarse las horas los meses el abandono la jornada entre la pulcritud y la asepsia de las mesas del laboratorio los matraces las centrífugas el ruido de los termocicladores el tintineo de las probetas bebiendo en esos frascos ámbar es el hartazgo de no encontrar la paz el trabajo por vez primera se ha vuelto una carga huye hacia su privado y ahí se sienta detrás del escritorio mientras todos la miran con extrañeza quiere seguir sola fumar a solas apaga la luz y se pasa las horas pensando este lugar donde ha recreado sus hipótesis ya no es aquel sitio anhelado para olvidar se ha vuelto el punto preciso para que la atrapen sus obsesiones y esa obsesión es saber qué pasó con mauricio averiguar todo cada espacio de silencio cada acto del destino que se empeñó en detenerla acá en esta ciudad enajenante mientras el hombre que amaba se perdía en la amplitud de una playa que le hacían sentir la soledad intensa tan intensa y mortal como ella alcanzaba a descubrirlo en las líneas de ese discurso que era su legado como si poco a poco aquel hombre de ideales se intoxicara de temores la caligrafía entrecortada hojas garabateadas como si se hubieran generado en la alteración la línea de playa siempre es diferente detenido junto a los oleajes miro el mar como un monstruo manso que va desgastándome la sombra ellos a mi alrededor cabizbajos tercos en su silencio aceptándome pero sin mezclarse conmigo cuántas veces te he contado de los demonios que asaltan el sueño por las noches ese alargar la oscuridad hasta que mis ojos se vuelven un pozo vacío oscurísimo ojos detenidos en los espejos yosefina ¿existes ¿existe otro mundo fuera de este ella no tiene respuestas tal vez no exista las paredes blancas del laboratorio el verdor de su jardín el color durazno en su habitación todos los colores escurriendo manchando el gris de las calles que la mantienen sitiada en vilo los árboles de hojas azules el cielo amarillento el sol color púrpura todo ha cambiado con la mirada quizá nada signifique su propia tintura quizá ya no haya carotenos ni pigmentos que las ondas de luz puedan atravesar quizá nada tenga sentido y ella en verdad no exista como no existe esta historia como no existe este mundo como ya no puede seguir viviendo con esta sensación de refugiada que se ha impuesto todo se 12
[close]
p. 11
borra y es blanco habrá que empezar de nuevo abraza los papeles los arruga y alisa una y mil veces hay un lagarto mordiéndole las entrañas puede sentir la aspereza de su piel sus escamas sólidas y como se retuerce en su interior hasta cortarle cuando pensaba que no había más lágrimas yosefina se mira inundada llena de mocos y salivaciones en las noches es tu rostro con su nariz pequeñita y el lunar sobre la ceja lo que me ayuda a sonreír y darme valor para regresar al sueño aquellos tiempos habían estado clausurados para ella han regresado para marcar de nuevo un inicio en esta vida han marcado la entrada a una etapa que no creyó que tendría lugar no mientras ella la doctora yosefina morales seguía siendo la soberbia la incansable la nunca derrotada madre soltera mujer-ciencia respetada en el gobierno admirada en la academia Él ha vuelto está acá debajo de la cama en la regadera se pasea por las habitaciones de la casa le mira las arrugas en el espejo la espera en el agua caliente del baño nocturno la persigue se le enreda al cuerpo el recuerdo se destapó como una vulgar caja de pandora regresa el letargo que la invita a hundirse en el colchón de su cama como años atrás renegando de su hija odiando a mauricio y las historias vividas a su lado presiente un cambio de personajes más ahora que sabe que su lucrecia ha terminado la universidad la misma licenciatura en biología del padre y de ella ahora que su hija ha tenido un ofrecimiento de trabajo la ve contenta por ser independiente sabe que siempre se ha valido por si misma yosefina no siempre ha podido estar a su lado esta conciente que su hija dejará el nido precisamente ahora que el recuerdo del amante verdadero el novio real el padre ha despertado los fantasmas de sus odios sus recelos te he visto yosefina caminabas por la playa detrás de mis huellas como un fantasma de sol agitación del viento en las enredaderas que corren por las pequeñas ondulaciones de la playa es la preocupación por mi cordura la que me hace reír imaginarte acá cerca siguiéndome los pasos 13
[close]
p. 12
tiene que seguir siendo fuerte mostrar los dientes de la felicidad a su hija no como en la última ocasión cuando discutieron porque lucrecia le dijo que se iba al sureste la misma región que veintidós años atrás recibió a mauricio y no lo dejó regresar yosefina con sus cincuenta años espera sentada en el jardín la llegada de la recién profesionista ha terminado la lluvia pero el corazón continúa inundado las palabras de mauricio quedaron en el cofre sobre el colchón de la cama de su hija yosefina sabe de antemano que nada hará por detenerla lucrecia igual está consciente que su madre no le va a pedir que no acepte el trabajo la noche anterior la discusión las aventó sobre las paredes del rencor espera que su hija entienda que las discusiones deben quedar atrapadas en el momento en que se dan y aunque suban de nivel las entonaciones y puedan volverse violentas todo queda atrás y hay que asumir la realidad lucrecia tiene veintidós la soledad le ayudará a salir adelante en cualquier empresa que lleve a cabo de eso no tiene duda su madre a través del miedo que siente por el alejamiento y la distancia por que tenga que ir hacia las tierras que le robaron a su hombre estaré bien leeré los papeles si te hace sentir mejor pero no pienses que me mueva la vena como a ti ahí terminó la discusión lucrecia diciendo la última palabra y yosefina con la mirada arrastrándose por las paredes caminó con lentitud hacia su recámara no pudo dormir no pudo dejar de llorar no ha tenido tiempo para recapacitar sobre la relación con su hija sabe que no todo lo ha hecho bien pero no ha fallado siempre quiere entender la dureza del rostro de lucrecia al decir las palabras que la han herido no pienses que me mueva la vena como a ti trata de comprender que la chica tiene razón es otro el problema ¿cómo no verlo el hecho que se aleje para siempre tener que despedirla en el aeropuerto sin saber si volverá saber que no puede acompañarla que las palabras escritas en los papeles implican una condena un martirio y que su hija se va a trabajar de lo mismo que le arrebató a mauricio Él mismo ha dejado escrito lo desesperante del sitio al que la hija se dirige 14
[close]
p. 13
no han vuelto a visitarme los que me contrataron cada día espero hasta agotar el último brillo del sol de pie en el atracadero la mirada como gaviota planeando sobre el oleaje no llega la ayuda prometida prisionero de este sitio de estos hombres y sus historias lucrecia entra al jardín mira a su madre bebiendo café sentada con los pies extendidos el derecho sobre el izquierdo la bata de seda se abre permitiendo ver sus muslos mantiene la mirada sobre el césped camina hacia ella con el rostro distinto hay cierta paz en sus músculos y el brillo de sus ojos cafés va despuntando bajo la tenue luminosidad que la lluvia ha dejado camina lucrecia sobre el césped con ese su andar decidido con esa fuerza en las delgadas piernas y el pantaloncillo brinca charcos dejando ver las pantorrillas permanezco sitiado por la soledad no se puede abandonar el puerto no me puedo abandonar en el horizonte no aparecen las lanchas prisión de pensamientos habrá que esperar que vengan por mí yosefina levanta la vista cuando la sombra de su hija le cae en los tobillos lleva en la sonrisa la respuesta última que le dieron en la entrevista de trabajo me voy mañana 15
[close]
p. 14
capítulo dos un silencio como cápsula no le permitía entender sus propias ideas no sabía si las voces de su mente estaban hechas para acrecentar la desesperación por el abandono los víveres escaseaban y las llagas en la espalda eran enormes se arrancaba las costras y no podía acostarse a dormir por el dolor creciente demasiado viento demasiada arena golpeándolo el insomnio le picaba el cuerpo y lo consumía había enflaquecido tuvo que esconderse por la tormenta y quedó atrapado en la cabaña esperando que la playa terminara por devorarlo cuando el aire pareció aquietarse mauricio rompió la ventana que daba al mar y escapó la arena había bloqueado la puerta y el techo en cualquier momento cedería la mañana de ese día era calma no hubo señales previas que pudieran indicarle al biólogo que al medio día el viento se volvería tan severo corrió a su cabaña esperando protección el ulular a su alrededor parecía un quejido humano creyó que la cabaña entera se le vendría encima afuera los remolinos ensuciando la panorámica la oscuridad iba cubriéndolo todo no había lluvia sólo el espectáculo de arena la soledad le agitaba los pensamientos 16
[close]
p. 15
comenzó a rascarse los brazos el cuello la mente le ardía igual los labios salivaba sin control no encontraba palabras precisas que le calmaran el ansia pensó en yosefina y sintió que en el impulso del recuerdo comenzaba a quedarse ciego sumido en esa oscuridad que lo iba devorando creyó que sería enterrado vivo su respiración se acrecentó y la claridad comenzó a ceder rompió la ventana atreviéndose a la playa una vez fuera los granos de arena lo alcanzaban como dardos cerró los ojos y caminó a tientas sintió sobre su cuerpo unas manos que lo empujaban de un lado a otro y lo hacían caer luchaba por ponerse en pie escuchaba lamentos dentro de la arena levantada apenas atreviéndose a entreabrir los párpados sintió un empellón violento y cayó de frente estaba agotado el viento calmó el doctor ambrosio y martín ese chaparro de amplia frente lo miraron caminando en la playa como un zombie divisaron la silueta dando traspiés doña susana la dueña del café al observarlo pensó que se trataba de la muerte que había llegado por fin al puerto se alegró quizá el viento al fin se había materializado en esa silueta escuálida con el rostro cubierto por el vello de una barba desarreglada que observaban a través de los remolinos de arena ¡vamos por él ambrosio no creía más en la muerte no la esperaba ni la temía y no se atrevió siquiera a creer que desde aquel día la necesitarían más corrió hacia la silueta y ayudado de martín levantaron aquel bulto de donde había por fin terminado su andar el viento cesó de golpe y lo condujeron a la clínica mariana nadal le aplicó compresas de agua helada en la frente que le hicieron recobrar el sentido mauricio abrió los ojos para ver la sórdida sonrisa de aquel hombre chaparro de amplia frente que durante varias horas estuvo paleando la arena de la entrada de su cabaña espere a pasar un huracán amigo este ventarrón es pa morirse de risa esas noches de café el viejo nicanor relataba manoteando los aconteceres diarios hasta sumirse en la memoria mauricio regresaba a su cabaña pasada la media noche y aprovechaba para 17
[close]