Ossevatore Romano 2496

 

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Ossevatore Romano 2496

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Número suelto € 1,00. Número atrasado € 2,00 L’OSSERVATORE ROMANO EDICIÓN SEMANAL Unicuique suum EN LENGUA ESPAÑOLA Non praevalebunt Año XLVIII, número 52 (2.496) Ciudad del Vaticano 30 de diciembre de 2016 En su mensaje «urbi et orbi» Francisco recuerda las situaciones críticas en los diversos continentes El Niño que nace nos interpela Efrain, de 11 años, no es un niño cualquiera, es un indígena Qom del Chaco argentino que después de un gigantesco sacrificio, desconocido para la mayor parte de sus contemporáneos, recibe el «diploma de honor» al finalizar la escuela primaria. Efrain vive con su abuelo y con su hermana Celeste y todos los días durante siete años ha recorrido 6 kilómetros para ir al colegio y otros seis para volver a casa, por caminos de tierra, hiciera frío o calor, estuviera el suelo seco o mojado por la lluvia que le habrá empapado los pies más de una vez... afrontando cualquier inclemencia del tiempo con tal de llegar a la escuela. Pero todo este sacrificio ha tenido su recompensa pues es el primero de su familia que alcanza el objetivo de llevar a casa un diploma de estudio. En la foto queda cristalizado en el tiempo un momento único e inolvidable para sus protagonistas, Efrain llora junto a su abuelo y al maestro en la ceremonia de entrega del diploma. Para esa familia este ha sido un logro sin parangones, seguramente el primero de muchos otros más, y para nosotros la confirmación de cómo se vive todavía, incluso en las condiciones más adversas, la conciencia de que la educación sea el mejor instrumento para tener un futuro mejor. El ejemplo de este niño nos lleva al final del año con esperanza, en un periodo en el que dirigimos nuestra mirada a otro niño, que como Efrain «no vino al mundo en la sala noble de un palacio real, sino en la pobreza de un establo; no en los fastos de la apariencia, sino en la sencillez de la vida; no en el poder, sino en una pequeñez que sorprende» tal y como dijo el Papa durante la homilía del 24 de diciembre. La historia de Efrain, sin embargo no nos debe hacer olvidar, como dijo Francisco, que muchos otros niños permanecen en los escuálidos «pesebres donde se devora su dignidad»: en el refugio subterráneo para escapar de los bombardeos, sobre las aceras de una gran ciudad, en el fondo de una barcaza repleta de migrantes». Y es inevitable que nos vengan a la memoria desgarradoras imágenes como las de los niños de Alepo, o la de bebés en brazos de sus madres durante los rescates de migrantes en aguas del Mediterráneo... mientras otros, menos afortunados, yacen en el fondo del mar. Pero hay un dato preocupante que se convierte en una hipoteca segura sobre el futuro y es la de los niños que han visto mermado su derecho a la educación por culpa de la guerra. Casi tres millones de niños sirios no van al colegio por la guerra. Son niños sin voz a los cuales se les arrebata día tras día el propio destino. «Dejémonos interpelar por los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados con el afecto de una madre ni de un padre» dijo el Papa Francisco en su homilía del 24 diciembre. Así sea. ¡Feliz Año Nuevo! La foto de Roly Álvarez que se ha convertido viral en las redes sociales y ha suscitado una ola de solidaridad Quirógrafo del Santo Padre Francisco Una gran novedad PÁGINA 2 Discurso en la audiencia navideña a la Curia romana La lógica de la reforma PÁGINAS DE 6 A 10

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página 2 L’OSSERVATORE ROMANO viernes 30 de diciembre de 2016, número 52 Ciudad del Vaticano, 12 de diciembre 2016 Con alegría saludo la renovada presencia del Osservatore Romano en Argentina. A través del periódico de la Santa Sede se podrá conocer directamente el servicio del Papa. Pido a nuestro Señor bendiga a quienes trabajan en este proyecto de servicio al Reino de Dios, y que la Virgen Santa los cuide. Y, por favor, les pido a los lectores que no se olviden de rezar por mí. FRANCISCO Una gran novedad E s una gran novedad en la historia del periódico de la Santa Sede la edición semanal para Argentina, que en este número especial cuenta con palabras de aliento del Papa. Novedad porque es la primera vez que una parte de esta edición, que ha sido acogida con esperanza por la Conferencia episcopal, nace en el país sudamericano y se integra luego en la edición que desde hace casi medio siglo se prepara en el Vaticano. Y novedad también porque por primera vez está a cargo de un cristiano no católico. Son novedades alentadoras que al mismo tiempo representan un desarrollo coherente con la historia de «L’Osservatore Romano». Ya en 1931, en efecto, se había proyectado una edición del periódico en Argentina, y veinte años más tarde, el 4 de noviembre de 1951, se publicó en Buenos Aires el primer número de un «Observador Romano» (que luego pasó a ser «El Observador Romano» y más tarde «L’Osservatore Romano», con la aclaración de que se trataba de la edición semanal argentina). La iniciativa continuó hasta 1969, cuando nace la edición semanal en español en el Vaticano, desde aquí enviada y publicada en Perú (desde 1997), México (desde 1998), Argentina (desde 2005) y España (desde 2009, con el periódico «La Razón»). En la dirección de la edición se sucedieron primero dos sacerdotes, el español Cipriano Calderón y el mexicano Arturo Gutiérrez, y luego dos periodistas laicas, la española Marta Lago y, desde el año 2015, la argentina Silvina Pérez. A ella le acompaña para la edición en Argentina un connacional, colaborador destacado de la edición italiana, el biblista protestante Marcelo Figueroa. Ciertamente no es una novedad en «L’Osservatore Romano» la presencia de firmas no católicas, más frecuentes en los últimos años y que, desde 2012, contribuyen con gran creatividad en su edición mensual «donne chiesa mondo», dando vida real a la línea querida por Benedicto XVI y reforzada por Francisco. Ya en 1961, al escribir con ocasión del centenario del diario de la Santa Sede, un apasionado lector del periódico describía como característica de «L’Osservatore Romano» la «fraternidad de lenguaje y de relaciones». Ha pasado más de medio siglo pero las palabras del cardenal Giovanni Battista Montini, el arzobispo de Milán que dos años más tarde se convertiría en Pablo VI, siguen siendo programáticas para el periódico vaticano y para su apertura al mundo de hoy, a los creyentes de distintas religiones y a los cristianos que comparten con los católicos la fe en el único Señor. (g.m.v.) Mucho más que una tradición MARCELO FIGUEROA «L o que se pide de un administrador es que sea fiel» (1 Corintios 4, 2). La misión de L’Osservatore Romano de ser el vehículo informativo de la tarea universal del Santo Padre lo constituye en un documento periodístico único en su género. Semejante mandato de administración comunicacional requiere entre otras cualidades la de «fidelidad». Fidelidad que se debe mostrar por diversas maneras: dejar constancia de la oficialidad de sus palabras como un documento referencial. Ahondar en las profundidades de su pensamiento espiritual para poder difundirlo cabalmente. Reflejar la verdadera extensión mundial de su ministerio para ubicar su apostolado en su contexto adecuado. Difundir su tarea referencial hacia toda la humanidad para ayudar a discernir su influencia en su tiempo y espacio. Y finalmente, aunque el listado podría extenderse, hacer reconocible a las ovejas de su redil la inconfundible sonoridad de la voz de su pastor. Esta edición argentina también es única. Es la primera vez que, en sus 155 años de existencia, este periódico incluirá contenido local a una edición puertas afuera del Vaticano. La misión el papa Bergoglio venido de «esta parte del fin del mundo» invita a ser dimensionada, interpretada, comunicada y expresada en y desde la cosmovisión cultural de su pueblo de origen. Esto no solo requerirá de los lineamientos de fidelidad enunciados anteriormente, sino de esforzarse por documentar en estas latitudes, los extraordinarios y eclécticos recursos desplegados en su semiótica comunicacional. Francisco es argentino y merece ser co- nocido fielmente en su amado país. En esa indelegable e invalorable tarea, el pensamiento de sus coterráneos tendrá en esta edición nacional un lugar destacado. Del mismo modo, y para favorecer la visión universal de su pontificado y mantener una unidad comunicativa internacional, una gran parte de cada edición será coincidente con la edición semanal en lengua española impresa en el Vaticano desde hace casi cincuenta años. Mi pertenencia eclesial protestante refleja una apertura y generosidad de parte de Francisco que no quiero dejar de agradecer profundamente, como tampoco de discernir en su real significado. Es por ello que en esta edición de L’Osservatore Romano para Argentina, los espacios de opinión y reflexión se abrirán desde los representantes destacados de la Iglesia católica nacional hasta los referentes de distintas confesiones religiosas y a todas las personas de buena voluntad que puedan dar una visión local de la influencia de Francisco. No hacerlo, sería desconocer la actualidad e indiscutible influencia de su voz entre los fieles del pueblo católico y su referencia como piedra angular y guía en el diálogo interreligioso e intercultural argentino y continental. Oro por la enorme tarea de Silvina Pérez, directora de la ediciones en idioma español, y Giovanni Maria Vian, director de L’Osservatore Romano, quienes serán responsables finales de cada número desde sus oficinas en el Vaticano. Finalmente, y parafraseando al obispo de Roma y al argentino más importante de la historia, les pido a los lectores y colegas: «Recen por nosotros». L’OSSERVATORE ROMANO EDICIÓN SEMANAL Unicuique suum EN LENGUA ESPAÑOLA Non praevalebunt Ciudad del Vaticano ed.espanola@ossrom.va www.osservatoreromano.va GIOVANNI MARIA VIAN director TIPOGRAFIA VATICANA EDITRICE L’OSSERVATORE ROMANO Giuseppe Fiorentino don Sergio Pellini S.D.B. director general subdirector Silvina Pérez Servicio fotográfico photo@ossrom.va redactor jefe de la edición Publicidad: Il Sole 24 Ore S.p.A. Redacción System Comunicazione Pubblicitaria via del Pellegrino, 00120 Ciudad del Vaticano Via Monte Rosa 91, 20149 Milano teléfono 39 06 698 99410 segreteriadirezionesystem@ilsole24ore.com Tarifas de suscripción: Italia - Vaticano: € 58.00; Europa (España + IVA): € 100.00 - $ 148.00; América Latina, África, Asia: € 110.00 - $ 160.00; América del Norte, Oceanía: € 162.00 - $ 240.00. Administración: 00120 Ciudad del Vaticano, teléfono + 39 06 698 99 480, fax + 39 06 698 85 164, e-mail: suscripciones@ossrom.va. En México: Arquidiócesis primada de México. Dirección de Comunicación Social. San Juan de Dios, 222-C. Col. Villa Lázaro Cárdenas. CP 14370. Del. Tlalpan. México, D.F.; teléfono + 52 55 2652 99 55, fax + 52 55 5518 75 32; e-mail: suscripciones@semanariovaticano.mx. En Argentina: Arzobispado de Mercedes-Luján; calle 24, 735, 6600 Mercedes (B), Argentina; teléfono y fax + 2324 428 102/432 412; e-mail: osservatoreargentina@yahoo.com. En Perú: Editorial salesiana, Avenida Brasil 220, Lima 5, Perú; teléfono + 51 42 357 82; fax + 51 431 67 82; e-mail: editorial@salesianos.edu.pe.

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número 52, viernes 30 de diciembre de 2016 L’OSSERVATORE ROMANO El Papa Francisco durante la homilía en la Misa del Gallo, celebrada en la Basílica de San Pedro la noche de Nochebuena página 3 En su homilía de la misa de medianoche, celebrada en la basílica vaticana el sabado 24 de diciembre el Papa Francisco nos invita a dejarnos interpelar el «sabor triste de la Navidad» con niños bajo los bombardeos o que viajan en barcazas para encontrar una vida mejor. «Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt 2, 11). Las palabras del apóstol Pablo manifiestan el misterio de esta noche santa: ha aparecido la gracia de Dios, su regalo gratuito; en el Niño que se nos ha dado se hace concreto el amor de Dios para con nosotros. Es una noche de gloria, esa gloria proclamada por los ángeles en Belén y también por nosotros hoy en todo el mundo. Es una noche de alegría, porque desde hoy y para siempre Dios, el Eterno, el Infinito, es Dios con nosotros: no está lejos, no debemos buscarlo en las órbitas celestes o en una idea mística; es cercano, se ha hecho hombre y no se cansará jamás de nuestra humanidad, que ha hecho suya. Es una noche de luz: esa luz que, según la profecía de Isaías (cf. 9,1), iluminará a quien camina en tierras de tiniebla, ha aparecido y ha envuelto a los pastores de Belén (cf. Lc 2, 9). Los pastores descubren sencillamente que «un niño nos ha nacido» (Is 9, 5) y comprenden que toda esta gloria, toda esta alegría, toda esta luz se concentra en un único punto, en ese signo que el ángel les ha indicado: «Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2, 12). Este es el signo de siempre para encontrar a Jesús. No sólo entonces, sino también hoy. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos este signo: la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios. Y con este signo, el Evangelio nos revela una paradoja: habla del emperador, del gobernador, de los grandes de aquel tiempo, pero Dios no se hace presente allí; no aparece en la sala noble de un palacio real, sino en la pobreza de un establo; no en los fastos de la apariencia, sino en la sencillez de la vida; no en el poder, sino Homilía del Santo Padre en la misa de medianoche El Niño que nace nos interpela en una pequeñez que sorprende. Y para encontrarlo hay que ir allí, donde él está: es necesario reclinarse, abajarse, hacerse pequeño. El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará. Nos hará bien dejar estas cosas para encontrar de nuevo en la sencillez del Niño Dios la paz, la alegría, el sentido luminoso de la vida. Dejémonos interpelar por el Niño en el pesebre, pero dejémonos interpelar también por los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los escuálidos «pesebres donde se devora su dignidad»: en el refugio subterráneo para escapar de los bombardeos, sobre las aceras de una gran ciudad, en el fondo de una barcaza repleta de emigrantes. Dejémonos interpelar por los niños a los que no se les deja nacer, por los que lloran porque nadie les sacia su hambre, por los que no tienen en sus manos juguetes, sino armas. El misterio de la Navidad, que es luz y alegría, interpela y golpea, porque es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza. Lleva consigo un sabor de tristeza, porque el amor no ha sido acogido, la vida es descartada. Así sucedió a José y a María, que encontraron las puertas cerradas y pusieron a Jesús en un pesebre, «porque no tenían [para ellos] sitio en la posada» (v. 7): Jesús nace rechazado por algunos y en la indiferencia de la mayoría. También hoy puede darse la misma indiferencia, cuando Navidad es una fiesta donde los protagonistas somos nosotros en vez de él; cuando las luces del comercio arrinconan en la sombra la luz de Dios; cuando nos afanamos por los regalos y permanecemos insensibles ante quien está marginado. ¡Esta mundanidad nos ha secuestrado la Navidad, es necesario liberarla! Pero la Navidad tiene sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, la luz de Dios resplandece. Su luz suave no da miedo; Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, naciendo pobre y frágil en medio de nosotros, como uno más. Nace en Belén, que significa «casa del pan». Parece que nos quiere decir que nace como pan para nosotros; viene a la vida para darnos su vida; viene a nuestro mundo para traernos su amor. No viene a devorar y a mandar, sino a nutrir y servir. De este modo hay una línea directa que une el pesebre y la cruz, donde Jesús será pan partido: es la línea directa del amor que se da y nos salva, que da luz a nuestra vida, paz a nuestros corazones. Lo entendieron, en esa noche, los pastores, que estaban entre los marginados de entonces. Pero ninguno está marginado a los ojos de Dios y fueron justamente ellos los invitados a la Navidad. Quien estaba seguro de sí mismo, autosuficiente se quedó en casa entre sus cosas; los pastores en cambio «fueron corriendo de prisa» (cf. Lc 2, 16). También nosotros dejémonos in- Jesús nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial y a renunciar a nuestras pretensiones terpelar y convocar en esta noche por Jesús, vayamos a él con confianza, desde aquello en lo que nos sentimos marginados, desde nuestros límites, desde nuestros pecados. Dejémonos tocar por la ternura que salva. Acerquémonos a Dios que se hace cercano, detengámonos a mirar el belén, imaginemos el nacimiento de Jesús: la luz y la paz, la pobreza absoluta y el rechazo. Entremos en la verdadera Navidad con los pastores, llevemos a Jesús lo que somos, nuestras marginaciones, nuestras heridas no curadas, nuestros pecados. Así, en Jesús, saborearemos el verdadero espíritu de Navidad: la belleza de ser amados por Dios. Con María y José quedémonos ante el pesebre, ante Jesús que nace como pan para mi vida. Contemplando su amor humilde e infinito, digámosle sencillamente gracias: gracias, porque has hecho todo esto por mí.

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página 4 L’OSSERVATORE ROMANO viernes 30 de diciembre de 2016, número 52 En su mensaje «urbi et orbi» Francisco recuerda las situaciones críticas en los diversos continentes Sólo con la paz es posible un futuro A las doce de mediodía del 25 de diciembre el Papa Francisco se asomó al balcón de la logia central de la basílica de San Pedro para impartir la tradicional bendición navideña «Urbi et Orbi» (para la ciudad y para el mundo) e hizo un llamamiento para un alto el fuego definitivo en Siria además de recordar a las víctimas del terrorismo. Queridos hermanos y hermanas, feliz Navidad. Hoy la Iglesia revive el asombro de la Virgen María, de san José y de los pastores de Belén, contemplando al Niño que ha nacido y que está acostado en el pesebre: Jesús, el Salvador. En este día lleno de luz, resuena el anuncio del Profeta: «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva a hombros el principado, y es su nombre: Maravilla del Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz» (Is 9, 5). El poder de un Niño, Hijo de Dios y de María, no es el poder de este mundo, basado en la fuerza y en la riqueza, es el poder del amor. Es el poder que creó el cielo y la tierra, que da vida a cada criatura: a los minerales, a las plantas, a los animales; es la fuerza que atrae al hombre y a la mujer, y hace de ellos una sola carne, una sola existencia; es el poder que regenera la vida, que perdona las culpas, reconcilia a los enemigos, transforma el mal en bien. Es el poder de Dios. Este poder del amor ha llevado a Jesucristo a despojarse de su gloria y a hacerse hombre; y lo conducirá a dar la vida en la cruz y a resucitar de entre los muertos. Es el poder del servicio, que instaura en el mundo el reino de Dios, reino de justicia y de paz. Por esto el nacimiento de Jesús está acompañado por el canto de los ángeles que anuncian: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama» (Lc 2,14). Hoy este anuncio recorre toda la tierra y quiere llegar a todos los pue- blos, especialmente los golpeados por la guerra y por conflictos violentos, y que sienten fuertemente el deseo de la paz. Paz a los hombres y a las mujeres de la martirizada Siria, donde demasiada sangre ha sido derramada. Sobre todo en la ciudad de Alepo, escenario, en las últimas semanas, de una de las batallas más atroces, es muy urgente que, respetando el derecho humanitario, se garanticen asistencia y consolación a la extenuada población civil, que se encuentra todavía en una situación desesperada y de gran sufrimiento y miseria. Es hora de que las armas callen definitivamente y la comunidad internacional se comprometa activamente para que se logre una solución negociable y se restablezca la convivencia civil en el país. Paz para las mujeres y para los hombres de la amada Tierra Santa, elegida y predilecta por Dios. Que los Israelís y los Palestinos tengan la valentía y la determinación de escribir una nueva página de la historia, en la que el odio y la venganza cedan el lugar a la voluntad de cons- truir conjuntamente un futuro de recíproca comprensión y armonía. Que puedan recobrar unidad y concordia Irak, Libia, Yemen, donde las poblaciones sufren la guerra y brutales acciones terroristas. Paz a los hombres y mujeres en las diferentes regiones de África, particularmente en Nigeria, donde el terrorismo fundamentalista explota también a los niños para perpetrar el horror y la muerte. Paz en Sudán del Sur y en la República Democrática del Congo, para que se curen las divisiones y para que todos las personas de buena voluntad se esfuercen para iniciar nuevos caminos de desarrollo y de compartir, prefiriendo la cultura del diálogo a la lógica del enfrentamiento. Paz a las mujeres y hombres que todavía padecen las consecuencias del conflicto en Ucrania oriental, donde es urgente una voluntad común para llevar alivio a la población y poner en práctica los compromisos asumidos. Pedimos concordia para el querido pueblo colombiano, que desea cumplir un nuevo y valiente camino de diálogo y de reconciliación. Que dicha valentía anime también la amada Venezuela para dar los pasos necesarios con vistas a poner fin a las tensiones actuales y a edificar conjuntamente un futuro de esperanza para la población entera. Paz a todos los que, en varias zonas, están afrontando sufrimiento a causa de peligros constantes e injusticias persistentes. Que Myanmar pueda consolidar los esfuerzos para favorecer la convivencia pacífica y, con la ayuda de la comunidad internacional, pueda dar la necesaria protección y asistencia humanitaria a los que tienen necesidad extrema y urgente. Que pueda la península coreana ver superadas las tensiones que la atraviesan en un renovado espíritu de colaboración. Paz a quien ha sido herido o ha perdido a un ser querido debido a viles actos de terrorismo que han sembrado miedo y muerte en el corazón de tantos países y ciudades. Paz —no de palabra, sino eficaz y concreta— a nuestros hermanos y hermanas que están abandonados y excluidos, a los que sufren hambre y los que son víctimas de violencia. Paz a los prófugos, a los emigrantes y refugiados, a los que hoy son objeto de la trata de personas. Paz a los pueblos que sufren por las ambiciones económicas de unos pocos y la avaricia voraz del dios dinero que lleva a la esclavitud. Paz a los que están marcados por el malestar social y económico, y a los que sufren las consecuencias de los terremotos u otras catástrofes naturales. Y paz a los niños, en este día especial en el que Dios se hace niño, sobre todo a los privados de la alegría de la infancia a causa del hambre, de las guerras y del egoísmo de los adultos. Paz sobre la tierra a todos los hombres de buena voluntad, que cada día trabajan, con discreción y paciencia, en la familia y en la sociedad para construir un mundo más humano y más justo, sostenidos por la convicción de que sólo con la paz es posible un futuro más próspero para todos. Queridos hermanos y hermanas: «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado»: es el «Príncipe de la paz». Acojámoslo.

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número 52, viernes 30 de diciembre de 2016 L’OSSERVATORE ROMANO página 5 Durante el Ángelus del lunes 26 de diciembre, con motivo de la solemnidad de san Esteban, primer mártir cristiano, el Papa quiso «pensar» en los cristianos, «hermanos y hermanas en la fe que padecen injusticias, violencias y son odiados a causa de Jesús», y estar cerca de ellos con «nuestro afecto, nuestra oración». Hizo especial referencia a los cristianos perseguidos en Iraq, que el día anterior habían celebrado la Navidad en su catedral destruida Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! La alegría de la Navidad también llena hoy nuestros corazones, mientras que la liturgia celebra el martirio de san Esteban, el primer mártir, invitándonos a recoger el testimonio que nos dejó con su sacrificio. Es el testimonio glorioso propio del martirio cristiano, sufrido por amor a Jesucristo; martirio que continúa estando presente en la historia de la Iglesia, desde Esteban hasta nuestros días. De este testimonio nos ha hablado el Evangelio de hoy (cf Mt 10, 17-22). Jesús preanuncia a sus discípulos el rechazo y la persecución que encontrarán: «seréis odiados de todos por causa de mi nombre» (v. 22). Pero ¿Por qué el mundo persigue a los cristianos? El mundo odia a los cristianos por la misma razón por la cual ha odiado a Jesús, porque Él ha traído la luz de Dios y el mundo prefiere las tinieblas para esconder sus obras malvadas. Recordemos que el mismo Jesús, en la Última Cena, rezó al Padre para que nos defendiese del malvado espíritu mundano. Hay contraposición entre la mentalidad del Evangelio y aquella mundana. Seguir a Jesús quiere decir seguir su luz, que se encendió en la noche de Belén, y abandonar las tinieblas del mundo. Hoy queremos pensar en los que sufren persecuciones y estar cerca de ellos con nuestro afecto nuestra oración y también nuestro llanto El protomártir Esteban, lleno de Espíritu Santo, fue lapidado porque confesó su fe en Jesucristo, Hijo de Dios. El Unigénito que viene al mundo invita a cada creyente a elegir la vía de la luz y de la vida. Este es el significado de su venida entre nosotros. Amando al Señor y obedeciendo a su voz, el diácono Esteban eligió a Cristo, Vida y Luz para cada hombre. Escogiendo la verdad, él se convirtió al mismo tiempo en víctima del misterio de la iniquidad presente en el mundo. ¡Pero en Cristo, Esteban venció! Hoy también la Iglesia, para dar testimonio de luz y de verdad, en distintos lugares experimenta duras persecuciones, hasta la suprema prueba del martirio. ¡Cuántos de nuestros hermanos y hermanas en la fe padecen injusticias, violencias y son odiados a causa de Jesús! Yo os digo una cosa, los mártires de hoy son de Navidad en la catedral destruida de Iraq Con los cristianos perseguidos mayor número respecto a los de los primeros siglos. Cuando leemos la historia de los primeros siglos, aquí, en Roma, leemos mucha crueldad contra los cristianos; yo os digo: la misma crueldad existe hoy y en número mayor contra los cristianos. Hoy queremos pensar en los que sufren persecuciones, y estar cerca de ellos con nuestro afecto, nuestra oración y también nuestro llanto. Ayer, día de Navidad, los cristianos perseguidos en Iraq celebraron la Navidad en su catedral destruida: es un ejemplo de fidelidad al Evangelio. A pesar de las pruebas y los peligros, ellos testimonian con valor su pertenencia a Cristo y viven el Evangelio comprometiéndose en favor de los últimos, de los más abandonados, haciendo el bien a todos sin distinción; testimonian así la caridad en la verdad. Al hacer espacio dentro de nuestro corazón al Hijo de Dios que se dona a nosotros en la Navidad, renovamos la alegre y valiente voluntad de seguirle fielmente como único guía, perseverando en el vivir según la mentalidad evangélica y rechazando la mentalidad de los dominadores de este mundo. A la Virgen María, Madre de Dios y Reina de los mártires, elevemos nuestra oración, para que nos guíe y nos sostenga siempre en nuestro camino de seguimiento de Jesucristo, que contemplamos en la gruta del pesebre y que es el Testimonio fiel de Dios Padre. tán llevando a cabo. En 2004 este coro se exhibió en el Vaticano con motivo de los 26 años de pontificado de san Juan Pablo II; recemos por ellos. Antes de finalizar, Francisco saludó y deseó paz y serenidad a todos los que acudieron a la plaza de San Pedro, envió sus mejores deseos a todos los «Estébanes y Estefanías» y expresó su agradecimiento por los mensajes de saludos recibidos durante estos días de todo el mundo. Queridos hermanos y hermanas, dentro del clima de alegría cristiana que irradia la Navidad de Jesús, os saludo y os doy las gracias por vuestra presencia. A todos vosotros llegados de Italia y de diversas naciones, renuevo el deseo de paz y de serenidad: que estos sean, para vosotros y para vuestros familiares, días de alegría y de fraternidad. Saludo y envío mis mejores deseos a todas las personas que se llaman Esteban o Estefanía. Durante estas semanas he recibido mensajes de saludos de todo el mundo. No siéndome posible responder a cada uno, hoy expreso a todos mi profundo agradecimiento, especialmente por el don de la oración. ¡Gracias de corazón! Que el Señor os recompense con su generosidad. ¡Felices fiestas! Y por favor no os olvidéis de rezar por mi. Buen almuerzo y adiós. Después de la oración mariana el Pontífice dirigió unas palabras de pésame al querido pueblo ruso y a los familiares de las víctimas del avión siniestrado en aguas del Mar Negro, la madrugada del pasado 25 de diciembre con noventa y dos personas a bordo Expreso mi pésame por la triste noticia del avión ruso que se estrelló en el Mar Negro. Que el Señor consuele al querido pueblo ruso y a los familiares de los pasajeros que estaban abordo: periodistas, tripulación y el excelente coro y orquesta de las Fuerzas Armadas. Que la bienaventurada Virgen María les apoye en las operaciones de búsqueda que actualmente se es-

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número 52, viernes 30 de diciembre de 2016 En el discurso del Papa durante la audiencia navideña a la Curia romana La lógica de la reforma L’OSSERVAT Si «la lógica de la Navidad transforma la lógica mundana, la lógica del poder, la lógica del mandar, la lógica farisea y la lógica causalista o determinista» entonces también la de la reforma de la Curia romana debe ir en esta dirección. Lo recordó el Papa Francisco el jueves 22 de diciembre, en la sala Clementina, durante el tradicional intercambio de felicitaciones navideñas con los cardenales y los superiores de los dicasterios, de las oficinas y de los demás organismos de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano. Queridos hermanos y hermanas: Me gustaría comenzar nuestra reunión expresando mis mejores deseos para todos vosotros, Superiores, Oficiales, Representantes Pontificios y Colaboradores de las Nunciaturas repartidos por todo el mundo, a todas las personas que prestan servicio en la Curia Romana, y a todos vuestros seres queridos. Os deseo una santa y serena Navidad y un Feliz Año Nuevo 2017. Contemplando el rostro del Niño Jesús, san Agustín exclamó: «Inmenso en la naturaleza divina, pequeño en la forma de siervo»1. También san Macario, monje del siglo IV y discípulo de san Antonio Abad, para describir el misterio de la Encarnación recurrió al verbo griego smikruno, es decir, hacerse pequeño casi reduciéndose a la mínima expresión: «Escuchad con atención: el infinito, inaccesible e increado Dios, por su inmensa e inefable bondad, tomó un cuerpo y diría que se ha disminuido infinitamente en su gloria»2. La Navidad es la fiesta de la humildad amante de Dios, del Dios que invierte el orden de lo lógico y descontado, el orden de lo debido, de lo dialéctico y de lo matemático. En este cambio reside toda la riqueza de la lógica divina que altera los límites de nuestra lógica humana (cf. Is 55, 8-9). Romano Guardini escribió: «¡Qué reversión de todos los valores familiares para el hombre, no sólo humanos, sino también divinos! Realmente este Dios da la vuelta a todo lo que el hombre trata de construir por sí mismo»3. En Navidad, estamos llamados a decir «sí», con nuestra fe, no al Dominador del universo, ni siquiera a la más noble de las ideas, sino precisamente a este Dios que es el humilde-amante. El beato Pablo VI, en la Navidad de 1971, afirmaba: «Dios podría haber venido revestido de gloria, de esplendor, de luz, de fuerza, para asustarnos, para dejarnos con los ojos abiertos por el asombro. No, no. Vino como el más pequeño de los seres, el más frágil, el más débil. ¿Por qué así? Para que nadie tuviera vergüenza de acercarse a él, para que nadie tuviera temor, para que todos lo pudieran sentir cerca, acercarse a él, que no hubiera ya ninguna distancia entre él y nosotros. Dios ha hecho el esfuerzo de anonadarse, de sumergirse dentro de nosotros, para que cada uno, repito, cada uno, pueda hablarle de tú, tener confianza, acercarse a él, saberse recordado por él, amado por él… amado por él: mirad que esta es una palabra muy grande. Si entendéis esto, si recordáis esto que os estoy diciendo, habréis entendido todo el cristianismo»4. En realidad, Dios quiso nacer pequeño5, porque quiso ser amado6. De este modo la lógica de la Navidad transforma la lógica mundana, la lógica del poder, la lógica del mandar, la lógica farisea y la lógica causalista o determinista. Precisamente a la luz, suave y majestuosa, del rostro divino de Cristo niño, he elegido como tema de nuestro encuentro anual la reforma de la Curia Romana. Me ha parecido justo y oportuno compartir con vosotros el cuadro de la reforma, poniendo de relieve los criterios que la guían, las medidas adoptadas, pero sobre todo la lógica de la razón de cada paso que se ha dado y de los que se darán. Aquí me viene espontáneamente a la memoria el viejo adagio que describe la dinámica de los Ejercicios Espirituales en el método ignaciano, es decir: Deformata reformare, reformata conformare, conformata confirmare e confirmata transformare. No hay duda de que en la Curia el significado de la re-forma puede ser do- ble: en primer lugar hacerla con-forme «a la Buena Nueva que debe ser proclamada a todos con valor y alegría, especialmente a los pobres, a los últimos y a los descartados»; con-forme a los signos de nuestro tiempo y de todo lo bueno que el hombre ha logrado, para responder mejor a las necesidades de los hombres y mujeres que están llamados a servir7; al mismo tiempo, se trata de que la Curia sea más con-forme con su fin, que es el de colaborar con el ministerio específico del Sucesor de Pedro8 («cum Ipso consociatam operam prosequuntur», dice el Motu Proprio Humanam progressionem), es decir, apoyar al Romano Pontífice en el ejercicio de su potestad única, ordinaria, plena, suprema, inmediata y universal9. En consecuencia, la reforma de la Curia Romana se orienta eclesiológicamente: in bonum e in servitium, igual que el servicio del Obispo de Roma10, según una significativa expresión del Papa san Gregorio Magno, recogida en el tercer capítulo de la Constitución Pastor Aeternus del Concilio Vaticano I: «Mi honor es el de la Iglesia universal. Mi honor es la fuerza sólida de mis hermanos. Me siento muy honrado, cuando a cada uno de ellos no se le niega el debido honor»11. Como la Curia no es un aparato inmóvil, la reforma es ante todo un signo de la vivacidad de la Iglesia en camino, en peregrinación, y de la Iglesia viva y por eso —porque está viva— semper reformanda12, reformanda porque está viva. Es necesario repetir aquí con fuerza que la reforma no es un fin en sí misma, sino que es un proceso de crecimiento y sobre todo de conversión. La reforma no tiene una finalidad estética, como si se quisiera hacer que la Curia fuera más bonita; ni puede entenderse como una especie de lifting, de maquillaje o un cosmético para embellecer el viejo cuerpo de la Curia, y ni siquiera como una operación de cirugía plástica para quitarle las arrugas13. Queridos hermanos, no son las arrugas lo que hay que temer en la Iglesia, sino las manchas. En esta perspectiva, cabe señalar que la reforma sólo y únicamente será eficaz si se realiza con hombres «renovados» y no simplemente con hombres «nuevos»14. No basta sólo cambiar el personal, sino que hay que llevar a los miembros de la Curia a renovarse espiritual, personal y profesionalmente. La reforma de la Curia no se lleva a cabo de ningún modo con el cambio de las personas —que sin duda sucede y sucederá15— sino con la conversión de las personas. En realidad, no es suficiente una «formación permanente», se necesita también y, sobre todo, «una conversión y una purificación permanente». Sin un «cambio de mentalidad» el esfuerzo funcional sería inútil16. Esta es la razón por la que en nuestros dos encuentros precedentes por Navidad me detuve, en el 2014, tomando como modelo a los Padres del desierto, sobre algunas «enfermedades» y en 2015, a partir de la palabra «misericordia», sobre un ejemplo de «catálogo de virtudes necesarias para quien presta servicio en la Curia y para todos los que quieren hacer fecunda su consagración o su servicio a la Iglesia». La razón de fondo es que el semper reformanda en la Curia, al igual que pasa con la Iglesia entera, también se ha de transformar en una conversión personal y estructural permanente17. Era necesario hablar de enfermedades y tratamientos, porque cada operación, para lograr el éxito, debe ir precedida de un diagnóstico profundo, de un análisis preciso y debe ir acompañada y seguida de prescripciones precisas. En este camino es normal, incluso saludable, encontrar dificultades que, en el caso de la reforma, se podrían presentar según diferentes tipologías de resistencia: las resistencias abiertas, que a menudo provienen de la buena voluntad y del diálogo sincero; las resistencias ocultas, que surgen de los corazones amedrentados o petrificados que se alimentan de las palabras vacías del gatopardismo espiritual de quien de palabra está decidido al cambio, pero desea que todo permanezca como antes; también están las resistencias maliciosas, que germinan en mentes deformadas y se producen cuando el demonio inspira malas intenciones (a menudo disfrazadas de corderos). Este último tipo de resistencia se esconde detrás de las palabras justificadoras y, en muchos casos, acusatorias, refugiándose en las tradiciones, en las apariencias, en la formalidad, en lo conocido, o en su deseo de llevar todo al terreno personal, sin distinguir entre el acto, el actor y la acción18. La ausencia de reacción es un signo de muerte. Así que las resistencias buenas —e incluso las menos buenas— son necesarias y merecen ser escuchadas, atendidas y alentadas a que se expresen, porque es un signo que el cuerpo esté vivo. Todo esto manifiesta que la reforma de la Curia es un proceso delicado que debe ser vivido con fidelidad a lo esencial, con un continuo discernimiento, con valentía evangélica, con sabiduría eclesial, con escucha atenta, con acciones tenaces, con silencio positivo, con firmes decisiones, con mucha oración —con mucha oración—, con profunda humildad, con clara visión de futuro, con pasos concretos hacia adelante e incluso —cuando sea necesario— retrocediendo, con voluntad decidida, con vibrante vitalidad, con responsable autoridad, con total obediencia; pero, en primer lugar, abandonándose a la guía segura del Espíritu Santo, confiando en su necesaria asistencia. Por esto, oración, oración, oración. Algunos criterios-guía de la reforma: Son principalmente doce: individualidad; pastoralidad; misionariedad; racionalidad; funcionalidad; modernidad; sobriedad; subsidiariedad; sinodalidad; catolicidad; profesionalidad; gradualidad. 1- Individualidad (Conversión personal) Vuelvo a reiterar la importancia de la conversión individual, sin la cual sería inútil cualquier cambio en las estructuras. El alma de la reforma son los hombres a los que va dirigida y la hacen posible. En efecto, la conversión personal sostiene y fortalece a la comunitaria. Hay un fuerte vínculo de intercambio entre la actitud personal y la comunitaria. Una sola persona es capaz de hacer tanto bien a todo el cuerpo, pero también podría dañarlo y enfermarlo. Y un cuerpo sano es el que sabe recu-

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TORE ROMANO páginas 6/7 perar, acoger, fortalecer, sanar y santificar a sus propios miembros. 2- Pastoralidad (Conversión pastoral) Recordando la imagen del pastor (cf. Ez 34, 16; Jn 10, 1-21) y siendo la Curia una comunidad de servicio, «nos hace bien también a nosotros, llamados a ser Pastores en la Iglesia, dejar que el rostro de Dios Buen Pastor nos ilumine, nos purifique, nos transforme y nos restituya plenamente renovados a nuestra misión. Que también en nuestros ambientes de trabajo podamos sentir, cultivar y practicar un fuerte sentido pastoral, sobre todo hacia las personas con las que nos encontramos todos los días. Que nadie se sienta ignorado o maltratado, sino que cada uno pueda experimentar, sobre todo aquí, el cuidado atento del Buen Pastor»19. Detrás de los papeles hay personas. El compromiso de todo el personal de la Curia ha de estar animado por una pastoralidad y una espiritualidad de servicio y de comunión, ya que este es el antídoto contra el veneno de la vana ambición y de la rivalidad engañosa. En este sentido el Beato Paolo VI advirtió. «Que la Curia Romana no sea, por tanto, una burocracia, como injustificadamente algunos la juzgan; pretenciosa y apática, sólo canonista y ritualista, una palestra de escondidas ambiciones y de sordos antagonismos como otros la acusan, sino una verdadera comunidad de fe y de caridad, de oración y de acción; de hermanos y de hijos del Papa, que lo hacen todo, cada cual respetando la competencia ajena y con sentido de colaboración, para ayudarle en su servicio a los hermanos e hijos de la Iglesia universal y de toda la tierra»20. 3. Misionariedad21 (Cristocrentrismo) Es la finalidad principal de todos los servicios eclesiásticos, es decir, llevar la buena nueva a todos los confines de la tierra22, como nos recuerda el magisterio conciliar, porque «hay estructuras eclesiales que pueden llegar a condicionar un dinamismo evangelizador; igualmente las buenas estructuras sirven cuando hay una vida que las anima, las sostiene y las juzga. Sin vida nueva y auténtico espíritu evangélico, sin “fidelidad de la Iglesia a la propia vocación”, cualquier estructura nueva se corrompe en poco tiempo»23. 4. Racionalidad Basado en el principio de que todos los Dicasterios son jurídicamente iguales entre sí, se veía la necesidad de una racionalización de los organismos de la Curia Romana24, para poner de relieve que cada Dicasterio tiene sus propias competencias. Dichas competencias deben ser respetadas y, también, distribuidas de forma racional, eficaz y eficiente. Ningún Dicasterio se puede atribuir la competencia de otro Dicasterio, según lo establecido por el derecho, y por otro lado todos los Dicasterios hacen referencia directa al Papa. 5. Funcionalidad La eventual fusión de dos o más Dicasterios competentes en materias análogas o estrechamente relacionadas en un único Dicasterio sirve, por un lado, para dar al mismo Dicasterio mayor relevancia (incluso externa); por otro lado, la contigüidad e interacción de entidades individuales dentro de un único Dicasterio ayuda a tener una mayor funcionalidad (por ejemplo, los dos nuevos Dicasterios de reciente institución)25. La funcionalidad requiere también la revisión continua de las funciones y de la relevancia de las competencias y de la responsabilidad del personal y, por lo tanto, la realización de traslados, incorporaciones, interrupciones e incluso promociones. 6. Modernidad (Actualización) Es la capacidad de saber leer y escuchar los «signos de los tiempos». En este sentido: «proveemos con prontitud a que los Dicasterios de la Curia Romana se acomoden a las situaciones de nuestro tiempo y se adapten a las necesidades de la Iglesia universal»26. Esto fue solicitado por el Concilio Vaticano II: «Los Dicasterios de la Curia Romana sean reorganizados según las necesidades de los tiempos y con una mejor adaptación a las regiones y a los ritos, sobre todo en cuanto al número, nombre, competencia, modo de proceder y coordinación de trabajos»27. 7. Sobriedad En esta perspectiva es necesaria una simplificación y agilización de la Curia: la unión o fusión de Dicasterios según las materias de competencia y la simplificación interna de algunos Dicasterios; la eventual supresión de Departamentos que ya no responden más a las necesidades contingentes. La inclusión en los Dicasterios o reducción de comisiones, academias, comités, etc., todo con vistas a la indispensable sobriedad necesaria para un testimonio más correcto y auténtico. 8. Subsidiaridad Reorganización de competencias específicas de los distintos Dicasterios, trasladándolas, si es necesario, de un Dicasterio a otro, para lograr autonomía, coordinación y subsidiariedad en las competencias y más interrelación en el servicio. En este sentido, también es necesario respetar los principios de subsidiariedad y racionalidad en la relación con la Secretaría de Estado y dentro de la misma —entre sus diferentes competencias— para que en el ejercicio de sus funciones sea la ayuda más directa e inmediata del Papa28; además, para una mejor coordinación de los distintos sectores de los Dicasterios y de los Departamentos de la Curia. La Secretaría de Estado llevará a cabo esta importante función, precisamente mediante la unidad, la interdependencia y la coordinación de sus secciones y diferentes sectores. 9. Sinodalidad El trabajo de la Curia tiene que ser sinodal: reuniones periódicas de los Jefes de Dicasterio, presididas por el Romano Pontífice29; audiencias de trabajo con regularidad de los Jefes de Dicasterio; reuniones interdicasteriales habituales. La reducción del número de Dicasterios permitirá encuentros más frecuentes y sistemáticos de cada uno de los Prefectos con el Papa, y eficaces reuniones de los Jefes de los Dicasterios, que no pueden ser tales cuando se trata de un grupo tan grande. La sinodalidad30 también debe vivirse dentro de cada Dicasterio, dando especial importancia al Congreso y, al menos, mayor frecuencia a la Sesión ordinaria. Dentro de cada Dicasterio se debe evitar la fragmentación que puede ser causada por varios factores, como la proliferación de sectores especializados, que pueden tender a ser autoreferenciales. La coordinación entre ellos debería ser tarea del Secretario, o del Subsecretario. 10.Catolicidad Entre los colaboradores, además de sacerdotes y personas consagradas, la Curia debe reflejar la catolicidad de la Iglesia a través de la contratación de personal proveniente de todo el mundo, de diáconos permanentes y fieles laicos y laicas, cuya selección debe hacerse cuidadosamente sobre la base de una vida espiritual y moral ejemplar, y de su competencia profesional. Es oportuno proporcionar el acceso a un mayor número de fieles laicos, sobre todo en aquellos Dicasterios en los que pueden ser más competentes que los clérigos o los consagrados. De gran importancia es también la valorización del papel de la mujer y de los laicos en la vida de la Iglesia, y su integración en puestos de responsabilidad en los dicasterios, con particular atención al multiculturalismo. 11.Profesionalidad Es esencial que cada Dicasterio adopte una política de formación permanente del personal, para evitar el anquilosamiento y la caída en la rutina del funcionalismo. Por otra parte, es esencial archivar definitivamente la práctica del promoveatur ut amoveatur. Esto es un cáncer. 12.Gradualidad (discernimiento) La gradualidad es el resultado del in- SIGUE EN LA PÁGINA 8

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página 8 L’OSSERVATORE ROMANO viernes 30 de diciembre de 2016, número 52 La lógica de la reforma VIENE DE LA PÁGINA 6 dispensable discernimiento que implica un proceso histórico, plazo de tiempo y de etapas, verificación, correcciones, pruebas, aprobaciones ad experimentum. En estos casos, por lo tanto, no se trata de indecisión sino de flexibilidad necesaria para lograr una verdadera reforma. Algunos pasos realizados31 Señalo de manera breve y limitada algunos pasos realizados en la concretización de los criterios-guía, las recomendaciones de los Cardenales, hechas durante las Reuniones plenarias antes del Cónclave, de la C.O.S.E.A., del Consejo de Cardenales, así como de los Jefes de Dicasterio y de otras personas expertas: —El 13 de abril de 2013 se anunció el Consejo de Cardenales (Consilium Cardinalium Summo Pontifici) —el conocido como C8 y, a partir del 1 de julio de 2014, como C9— para asesorar principalmente al Papa en el gobierno de la Iglesia universal y en otros asuntos relacionados32, y también con la misión específica de proponer la revisión de la Constitución Apostólica Pastor Bonus33. —Con Quirógrafo del 24 de junio de 2013 fue erigida la Pontificia Comisión Referente sobre el Instituto para las Obras de Religión, con el objetivo de conocer con mayor profundidad la posición jurídica del I.O.R. y permitir una mejor «armonización» con «la misión universal de la Sede Apostólica». Todo para «permitir que los principios del Evangelio impregnen también las actividades económicas y financieras» y alcanzar una transparencia completa y reconocida en su actividad. —Con Motu Proprio del 11 de julio de 2013, se ha procedido a delinear la jurisdicción de los órganos judiciales del Estado de la Ciudad del Vaticano en materia penal. —Con Quirógrafo del 18 de julio de 2013, fue constituida la C.O.S.E.A. (Pontificia Comisión Referente de Estudio y Guía para los Asuntos Económicos y Administrativos)34, con el encargo de estudiar, analizar y recoger información, en cooperación con el Consejo de Cardenales, para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede. —Con Motu Proprio del 8 de agosto de 2013, fue constituido el Comité de Seguridad Financiera de la Santa Sede, para la prevención y la obstaculización del lavado de dinero, del financiamiento del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva. Todo para llevar al I.O.R. y a todo el sistema económico vaticano a la adopción regular y al total cumplimiento, con empeño y diligencia, de todas las leyes estándar internacionales sobre la transparencia financiera35. —Con Motu Proprio del 15 de noviembre de 2013, fue consolidada la Autoridad de Información Financiera (A.I.F.)36, instituida por Benedicto XVI, con Motu Proprio del 30 de diciembre de 2010, para la prevención y la defensa de las activida- des ilegales en campo financiero y monetario37. —Con Motu Proprio del 24 de febrero de 2014 (Fidelis Dispensator et Prudens), fueron erigidas la Secretaría para la Economía y el Consejo para la Economía38, en sustitución del Consejo de los 15 Cardenales, con la misión de armonizar las políticas de control relacionadas con la gestión económica de la Santa Sede y de la Ciudad del Vaticano39. —Con el mismo Motu Proprio (Fidelis Dispensator et Prudens), del 24 de febrero de 2014, fue erigida la Oficina del Revisor General (U.R.G.), como nuevo ente de la Santa Sede encargado de cumplir con la revisión (audit) de los Dicasterios de la Curia Romana, de las instituciones relacionadas con la Santa Sede —o que hacen referencia a ella— y de las administraciones de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano. —Con Quirógrafo del 22 de marzo de 2014 fue instituida la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores para «promover la protección de la dignidad de los menores y los adultos vulnerables, a través de formas y modalidades, conformes a la naturaleza de la Iglesia, que se consideren más oportunas». —Con Motu Proprio del 8 de julio de 2014, fue trasferida la Sección Ordinaria de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica a la Secretaría para la Economía. —El 22 de febrero de 2015 fueron aprobados los Estatutos de los nuevos Organismos Económicos. —Con Motu Proprio del 27 de junio de 2015, fue erigida la Secretaría para la Comunicación con el encargo de «responder al contexto actual de la comunicación, caracterizado por la presencia y el desarrollo de los medios digitales y por los factores de convergencia e interactividad», y también de la restructuración total, a través de la reorganización y consolidación de «todas las realidades, que, de diversas formas hasta hoy se han ocupado de la comunicación», con el fin de «responder cada vez mejor a las exigencias de la misión de la Iglesia». —El 6 de septiembre de 2016 se promulgó el Estatuto de la Secretaría para la Comunicación, que entró en vigor el pasado mes de octubre40. —Con dos Motu Proprio del 15 de agosto de 2015, se proveyó a la reforma del proceso canónico para las causas de nulidad del matrimonio: Mitis et misericors Iesus, en el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales; Mitis Iudex Dominus Iesus, en el Código de Derecho Canónico41. —Con Motu Proprio del 4 de junio de 2016 (Como una madre amorosa), se ha querido prevenir la negligencia de los Obispos en el ejercicio de su oficio, especialmente en lo relacionado con los casos de abusos sexuales cometidos contra menores y adultos vulnerables. —Con Motu Proprio del 4 de julio de 2016 (Los bienes temporales), siguiendo como principio de máxima importancia que los organismos de vigilancia estén separados de los que son vigilados, fueron delineados de forma mejor los campos respectivos de competencia de la Secretaria para la Economía y de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica. —Con Motu Proprio del 15 de agosto de 2016 (Sedula Mater), se constituyó el Dicasterio para los laicos, la familia y la vida, recordando sobre todo la finalidad pastoral general del ministerio petrino: «nos esforzamos por disponer con prontitud todas las cosas para que las riquezas de Cristo Jesús se difundan apropiada y abundantemente entre los fieles». —Con Motu Proprio del 17 de agosto de 2016 (Humanam progressionem), se constituyó el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, de modo que el desarrollo se implemente «a través del cuidado de los bienes inconmensura- bles de la justicia, la paz y la salvaguardia de la creación». En este Dicasterio confluirán, desde el 1 de enero de 2017, cuatro Consejos Pontificios: Justicia y Paz, Cor Unum, Pastoral para los migrantes y Agentes Sanitarios. Me ocuparé directamente «ad tempus» de la sección para la pastoral de los emigrantes y refugiados del nuevo Dicasterio42. —El 18 de octubre de 2016 fue aprobado el Estatuto de la Pontificia Academia para la Vida. Este nuestro encuentro comenzó hablando del significado de la Navidad como cambio de nuestros criterios humanos para evidenciar que el corazón y el centro de la reforma es Cristo (Cristocentrismo). Deseo concluir sencillamente con una palabra y una oración. La palabra es la de reiterar que la Navidad es la fiesta de la humildad amorosa de Dios. Para la oración he elegido la convocación navideña del padre Matta El Meskin (monje contemporáneo), que dirigiéndose al Señor Jesús, nacido en Belén, así se expresa: «si para nosotros la experiencia de la infancia es algo difícil, para ti no lo es, Hijo de Dios. Si tropezamos en el camino que lleva a la comunión contigo según tu pequeñez, tú eres capaz de quitar todos los obstáculos que nos impiden de hacer esto. Sabemos que no tendrás paz hasta que no nos encuentres según tu semejanza y pequeñez. Permítenos hoy, Hijo de Dios, acercarnos a tu corazón. Haz que no nos creamos grandes por nuestras experiencias. Concédenos, en cambio, que seamos pequeños como tú, para que podamos estar cerca de ti y recibir de ti humildad y mansedumbre en abundancia. No nos prives de tu revelación, la epifanía de tu infancia en nuestros corazones, para que con ella podamos curar todo tipo de orgullo y de arrogancia. Tenemos mucha necesidad […] de que reveles en nosotros tu sencillez, llevándonos a nosotros, también a la Iglesia y al mundo entero, a ti. El mundo está cansado y exhausto porque compite para ver quién es el más grande. Hay una competencia despiadada entre gobiernos, entre iglesias, entre pueblos, al interno de las familias, entre una parroquia y otra: ¿Quién es el más grande entre nosotros? El mundo está plagado de heridas dolorosas porque su grave enfermedad es: ¿quién es el más grande? Pero hoy hemos encontrado en ti, nuestro único medicamento, Hijo de Dios. Nosotros y el mundo entero no encontraremos salvación ni paz, si no volvemos a encontrarnos de nuevo en el pesebre de Belén. Amen»43. Gracias. Os deseo una santa Navidad y un feliz Año Nuevo 2017. De forma espontánea, el Pontífice añadió las siguientes palabras: Cuando hablé hace dos años sobre las enfermedades, uno de vosotros vino a decirme: «¿Dónde tengo que ir, a la farmacia o a confesarme?» — «Bueno, las dos cosas», dije yo. Y cuando saludé al Cardenal Brandmüller, él me miró a los ojos y me dijo: «Acquaviva». En el momento, no comprendí, pero después pensando, pensando, recordé que Acquaviva, tercer general de la Compañía de

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número 52, viernes 30 de diciembre de 2016 L’OSSERVATORE ROMANO página 9 Jesús, había escrito un libro que nosotros, como estudiantes, leíamos en latín; los padres espirituales nos lo hacían leer, se llamaba así: Industriae pro Superioribus ejusdem Societatis ad curandos animae morbos, es decir las enfermedades del alma. Hace tres meses se publicó una edición muy buena en italiano, realizada por el padre Giuliano Raffo, fallecido recientemente; con un prólogo que indica cómo se debe leer, y también una buena introducción. No es una edición crítica, pero la traducción es muy bella, está bien hecha y pienso que puede ayudar. Como regalo de Navidad me gustaría ofrecerlo a cada uno de vosotros. Gracias. Notas del discurso a la Curia romana Publicamos a continuación las notas del discurso del Papa a la Curia romana. 1 Sermo 187,1: PL 38,1001: «Magnus dies angelorum, parvus in die hominum […] magnus in forma Dei, brevis in forma servi». 2 Hom. IV, 9: PG 34, 480. 3 Cf. Il Signore, Milán 1977, 404. 4 Homilía (25 diciembre 1971). 5 Cf. Pedro Crisólogo, Sermo 118: PL 52, 617 6 Santa Teresa del Niño Jesús —la enamorada de la pequeñez de Jesús— en su última carta, del 25 de agosto de 1897, dirigida a un sacerdote, que le había sido designado como «hermano espiritual», escribía: «No puedo temer a un Dios que por mí se ha hecho pequeño. Yo lo amo. De hecho, él es todo amor y misericordia» (Carta 266: Opere complete, Roma 1997, 606). 7 Cf. Carta Apostólica en forma de «Motu Proprio» con la que se instituye el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (17 agosto 2016). 8 La Curia Romana tiene la función de ayudar al Papa en su gobierno cotidiano de la Iglesia, es decir en sus tareas propias, que son: a) conservar a todos los fieles «en el vínculo de una sola fe y de la caridad», y también «en la unidad de la fe y de la comunión»; b) «para que el episcopado sea uno e indivisible» (Conc. Vat. I, Const. dogm. Pastor aeternus, Prólogo). «Este santo Sínodo, siguiendo las huellas del Concilio Vaticano I, enseña y declara que Jesucristo, Pastor eterno, edificó la santa Iglesia y que envió a sus Apóstoles, lo mismo que él fue enviado por el Padre (cf. Jn 20, 21), y quiso que los sucesores de aquéllos, los Obispos, fuesen los pastores en su Iglesia hasta la consumación de los siglos. Pero para que el mismo Episcopado fuese uno solo e indiviso, puso al frente de los demás Apóstoles al bienaventurado Pedro e instituyó en la persona del mismo el principio y fundamento, perpetuo y visible, de la unidad de fe y de comunión» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 18). 9 El Concilio Vaticano II, sobre la Curia Romana, explica que «en el ejercicio supremo, pleno e inmediato de su poder sobre toda la Iglesia, el Romano Pontífice se sirve de los Dicasterios de la Curia Romana, que, en consecuencia, realizan su labor en su nombre y bajo su autoridad, para bien de las Iglesias y servicio de los sagrados pastores (Decreto Christus Dominus, 9). Así, nos recuerda, ante todo, que la Curia es un organismo que ayuda al Papa y precisa, al mismo tiempo, que el servicio de los organismos de la Curia Romana está siempre realizado nomine et auctoritate del mismo Romano Pontífice. Es por esto que la actividad de la Curia se ejerce in bonum Ecclesiarum et in servitium Sacrorum Pastorum, es decir, orientada ya sea al bien de las Iglesias particulares, o bien para ayudar a sus Obispos. Las Iglesias particulares son «formadas a imagen de la Iglesia universal, en las cuales y a base de las cuales se constituye la Iglesia católica, una y única» (Const. dogm. Lumen gentium, 23). 10 Pablo VI, Discurso a la Curia Romana (21 septiembre 1963): «Por lo demás, una tal consonancia entre el Papa y su Curia es una norma constante. No sólo en las grandes horas de la historia este acuerdo demuestra su existencia y su fuerza, sino que siempre está vigente; en cada día, en cada acto del ministerio pontificio, como conviene al órgano de inmediata adhesión y absoluta obediencia, del que el Romano Pontífice se sirve para desarrollar su misión universal. Esta relación esencial de la Curia romana con el ejercicio de la actividad apostólica del Papa es la justificación, más aún, la gloria de la Curia misma, resultando de la relación misma, su necesidad, su utilidad, su dignidad y su autoridad; pues la Curia romana es el instrumento que el Papa precisa y del que el Papa se sirve para cumplir su propio mandato divino. Un instrumento dignísimo, al cual, no es de extrañar si por parte de todos, empezando por Nos mismo, tanto se le pide y tanto se le exige. Su función requiere capacidad y virtud sumas, porque precisamente es altísima su misión. Función delicadísima, cual es la de ser custodio y eco de las verdades divinas, y hacerse lenguaje y diálogo con las almas humanas; función amplísima que tiene por frontera el mundo entero; función noble, cual es la de escuchar e interpretar la voz del Papa y al mismo tiempo de velar porque no le falte ninguna información que pueda serle útil y objetiva, así como tampoco ningún filial y ponderado consejo». 11 Ep ad Eulog. Alexandrin., epist. 30: PL 77, 933. La Curia Romana «recibe del Pastor de la Iglesia uni- versal su existencia y competencia. Efectivamente, existe y actúa en la medida en que se refiere al ministerio petrino y se funda en él» (Juan Pablo II, Const. Ap. Pastor Bonus, Introd. 7; cf. art. 1). 12 La historia confirma que la Curia Roma ha estado en permanente «reforma», al menos en los últimos cien años. «La que fue anunciada el 13 de abril de 2013 con la comunicación de la Secretaría de Estado llega como cuarta desde la primera efectuada por san Pío x con la Constitución Sapienti Consilio de 1908. Esta reforma se efectuaba ciertamente con urgencia en la perspectiva de la nueva disposición canónica, ya en preparación; todavía más, era necesaria por haber puesto término al poder temporal. Siguió la realizada por el beato Pablo VI con la Regiminis Ecclesiae Universae (1967), después de la celebración del Concilio Vaticano II. El mismo Papa había previsto un examen ulterior del texto a la luz de una primera experiencia. En 1988 llegó la Constitución Pastor Bonus de san Juan Pablo II, que en línea general seguía el esquema montiniano, pero incluyó una clasificación di- ferente de los varios organismos y de sus competencias en sintonía con el CIC 1983. Dentro de estos pasos fundamentales, se registran otras modificaciones importantes. Benedicto XV, por ejemplo, creó e incluyó entre las Congregaciones romanas la de los Seminarios (hasta ese momento sección dentro de la Congregación Consistorial) y las Universidades de los Estudios (1915) y otra para las Iglesias Orientales (1917: anteriormente fue constituida como sección de la S. Congregatio de Propaganda Fide). Juan Pablo II hizo cambios en la organización de la Curia posteriores a la Pastor Bonus y, después de él, Benedicto XVI realizó también cambios significativos; por ejemplo, la creación del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización (2010), el cambio de competencia sobre los Seminarios, de la Congregación para Educación Católica a la del Clero, y de la competencia sobre la Catequesis, de esta última al Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización (2013). A todo esto se añadirán otras intervenciones de simplificación, realizadas en el trascurso de los años y algunas vigentes hasta el día de hoy, con la unificación de varios Dicasterios bajo una única presidencia» (Marcello Semeraro, La ri- forma di Papa Francesco, Il Regno, Anno LXI, n. 1240, 15 julio 2016, pp. 433 – 441). 13 En este sentido Pablo VI, el 21 de septiembre de 1963, dirigiéndose a la Curia Romana, dijo:«Es explicable que tal ordenamiento esté lastrado por su misma edad venerable, que se resienta de la disparidad de sus órganos y de su acción con respecto a las necesidades y costumbres de los tiempos nuevos, que sienta al mismo tiempo la exigencia de simplificarse y descentralizarse, de extenderse y disponerse para las nuevas funciones». 14 Pablo VI, el 22 de febrero de 1975, con ocasión del Jubileo de la Curia Romana, afirmó: «Somos la Curia Romana, […] esta nuestra conciencia, que deseamos claramente no sólo en su definición canónica, sino también en su contenido moral y espiritual, impone a cada uno de nosotros un acto de penitencia en conformidad a la disciplina propia del Jubileo, acto que podemos llamar de autocrítica para verificar, en el secreto de nuestros corazones, si nuestro comportamiento corresponde al oficio que nos ha sido confiado. Nos estimula a esta confrontación interior sobre todo la coherencia de nuestra vida eclesial, y después el análisis, que tanto la Iglesia como la sociedad hace de nosotros, en ocasiones no objetivo, y mucho más severo cuanto más sea nuestra posición de representación, de la que debería irradiar una ejemplaridad ideal […]. Dos sentimientos espirituales por lo tanto darán sentido y valor a nuestra celebración jubilar: un sentimiento de sincera humildad, que quiere decir verdad sobre nosotros mismos, declarándonos ante todo necesitados de la misericordia de Dios» (Insegnamenti di Paolo VI, XIII [1975], pp. 172-176). 15 En esta lógica, la sucesión de generaciones hace parte de la vida; ¡ay de nosotros si pensamos o vivimos olvidando esta verdad! Entonces, el cambio de personas es normal, necesario y deseable. 16 Benedicto XVI, inspirándose en una visión de santa Hildegarda de Bingen, durante su Discurso a la Curia del 20 de diciembre de 2010, recordó que el mismo rostro de la Iglesia desgraciadamente puede estar «cubierto de polvo» y «su vestido roto», y por esto he recordado a su vez que la curación «es también fruto de tener conciencia de la enfermedad, y de la decisión personal y comunitaria de curarse, soportando pacientemente y con perseverancia la cura» (Discurso a la Curia Romana, 22 diciembre 2014). 17 Se trata de entender la reforma como una transformación, es decir, un cambio hacia adelante, un mejorar: mutar/cambiar in melius. 18 Cf. Homilía en Domus Sanctae Marthae (1 diciembre 2016). 19 Cf. Homilía con ocasión del Jubileo de la Curia Romana (22 febrero 2016); cf. Discurso de inauguración de los trabajos del Consistorio (12 febrero 2015). 20 Pablo VI, Discurso a la Curia Romana (21 septiembre 1963). 21 «La tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia; una ta- SIGUE EN LA PÁGINA 10

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página 10 L’OSSERVATORE ROMANO viernes 30 de diciembre de 2016, número 52 La lógica de la reforma VIENE DE LA PÁGINA 9 rea y misión que los cambios amplios y profundos de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes. Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, […] la comunidad de los cristianos no está nunca cerrada en sí misma. En ella, la vida íntima —la vida de oración, la escucha de la Palabra y de las enseñanzas de los Apóstoles, la caridad fraterna vivida, el pan compartido— no tiene pleno sentido más que cuando se convierte en testimonio, provoca la admiración y la conversión, se hace predicación y anuncio de la Buena Nueva. Es así como la Iglesia recibe la misión de evangelizar y como la actividad de cada miembro constituye algo importante para el conjunto» (Id., Exhort. ap. Evangelii Nuntiandi, 14-15). «“No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos” y que hace falta pasar “de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera”» (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 15). 22 No se puede perder la tensión por el anuncio destinado a los que están lejos de Cristo, porque esta es la primera tarea de la Iglesia (cf. Juan Pablo II, Carta Enc. Redemptoris misio, 34). 23 Exhort. Ap. Evangelii gaudium, n. 26. «Sueño una opción misionera [= misión paradigmática] capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial [= misión programática] se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación» (ibíd. 27). En este sentido, «lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristianos, es precisamente la misionariedad», puesto que «la misión programática, como su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de índole misionera. La misión paradigmática, en cambio, implica poner en clave misionera la actividad habitual de las Iglesias particulares» (Discurso al Comité de coordinación del CELAM, Río de Janeiro, 28 julio 2013). 24 Cf. Pablo VI, Const. Ap. Regimini Ecclesiae Universae art. 1 §2; Pastor Bonus art. 2 §2. 25 «De Roma parte hoy la invitación a la puesta al día (“aggiornamento” […], es decir, al perfeccionamiento de todo, lo interno y lo externo, de la Iglesia. […] La Roma papal hoy es muy distinta, y, gracias a Dios, mucho más digna, más prudente y más santa; mucho más consciente de su vocación evangélica, mucho más comprometida: con su misión cristiana, y, por tanto, mucho más deseosa y susceptible de perenne renovación» (Pablo VI, Discurso a la Curia Romana, 21 septiembre 1963) 26 Motu Proprio Sedula Mater (15 agosto 2016). 27 Decreto Christus Dominus, 9. 28 Entre las funciones del Secretario de Estado, como primer colaborador del Sumo Pontífice en el ejercicio de su suprema misión y ejecutor de las decisiones que el Papa rea- liza con la ayuda de los órganos de consulta, debe ser preeminente la periódica y frecuente reunión con los Jefes de Dicasterio. En todo caso, es de primera necesidad la coordinación y la colaboración de los Dicasterios entre sí y con los otros Departamentos. 29 Cf. Juan Pablo II, Const. Ap. Pastor Bonus, 22. 30 Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha (cf. Discurso por la conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, 17 octubre 2015; Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 171). Las etapas de recepción de contribuciones para la reforma de la Curia han sido: 1. Recogida de opiniones, en el verano de 2013, de los Jefes de Dicasterio y de otros, de los Cardenales del Consejo, de cada Obispo y de las Conferencias Episcopales del ámbito de procedencia; 2. Reunión de los Jefes de Dicasterio el 10 de septiembre de 2013 y el 24 de noviembre de 2014; 3. Consistorio del 12 al 13 febrero de 2015; 4. Carta del Consejo de los Cardenales a los Jefes de Dicasterio, del 17 de septiembre de 2014, para eventuales “descentralizaciones”; 5. Intervenciones de cada Jefe de Dicasterio en las reuniones del Consejo de Cardenales para pedir propuestas y opiniones con vistas a la reforma del mismo Dicasterio (cf. Marcello Semeraro, La riforma di Papa Francesco, Il Regno, pp. 433 – 441). 31 Para profundizar en los pasos realizados, las razones y las finalidades del proceso de reforma se recomienda dirigirse de modo particular a las tres Cartas Apostólicas en forma de Motu Proprio con las que se ha intervenido hasta el día de hoy para la creación, la variación y la supresión de algunos Dicasterios de la Curia Romana. 32 El ritmo de trabajo ha tenido ocupados a los miembros del Consejo hasta el día de hoy por un total de 93 reuniones, durante mañana y tarde. 33 Las sesiones de trabajo del Consejo han sido hasta hoy más de dieciséis (de media, una cada dos me- ses), distribuidas en el tiempo de este modo: I.Sesión: 1-3 octubre 2013; II.Sesión: 3-5 diciembre 2013; III. Sesión: 17-19 febrero 2014; IV.Sesión: 28-30 abril 2014; V.Sesión: 1-4 julio 2014; VI.Sesión: 15-17 septiembre 2014; VII.Sesión: 9-11 diciembre 2014; VIII. Sesión: 9-11 febrero 2015; IX.Sesión 13-15 marzo 2015; X.Sesión 8-10 junio 2015; XI.Sesión 14-16 septiembre 2015; XII.Sesión 10-12 diciembre 2015; XIII.Sesión 8-9 febrero 2016; XIV.Sesión 11-13 abril 2016; XV. 6-8 junio 2016; XVI. 12-14 septiembre 2016; XVII. 12-14 diciembre 2016. 34 Erigida el 18 de julio de 2013 y suprimida el 22 de mayo de 2014, con la función de ofrecer ayuda técnica de orientación especializada y elaborar soluciones estratégicas de mejora, aptas para evitar derroche de recursos económicos, para favorecer la trasparencia en los procesos de adquisición de bienes y servicios, para perfeccionar la administración del patrimonio mobiliario e inmobiliario, para actuar cada vez más con mayor prudencia en ámbito financiero, para asegurar una correcta aplicación de los principios contables y para garantizar asistencia sanitaria y seguridad social a todos los que tienen derecho: «a una simplificación y racionalización de los organismos existentes y a una programación más atenta de las actividades económicas de todas las administraciones vaticanas» (Quirógrafo del 18 julio 2013). 35 Por ejemplo las recomendaciones elaboradas por el Grupo de la Acción Financiera Internacional (G.A.F.I.). Hoy la actividad del I.O.R. es totalmente conforme a la normativa vigente en materia de lavado de dinero y lucha contra la financiación del terrorismo en el Estado de la Ciudad del Vaticano. 36 La A.I.F. es el Departamento de prevención y obstaculización del lavado de dinero procedente de actividades criminales y de la financiación del terrorismo (Estatuto 1, Art. 1, Par. 1); con la tarea, entre otras, de supervisar el respeto de las obligaciones establecidas en esta materia de prevención y de evitar el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, de emanar disposiciones de actuación y de adoptar instrucciones y procesos de carácter particular ante los sujetos sometidos a obligaciones. 37 La A.I.F. ha sido instituida también para renovar el compromiso de la Santa Sede en la adopción de principios y en empleo de los instrumentos jurídicos desarrollados por la Comunidad internacional, adecuando además la ordenación institucional con vistas a la prevención y a la lucha contra el lavado de dinero, la financiación del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva. 38 El Consejo para la Economía tiene «la tarea de supervisar la gestión económica y vigilar las estructuras y actividades administrativas y financieras de los Dicasterios de la Curia Romana, de las Instituciones relacionadas con la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano» (Motu Proprio Fidelis Dispensator et Prudens, 1). 39 «El Departamento del Revisor General actúa en plena autonomía e independencia de acuerdo con la legislación vigente y con el propio Estatuto, informando directamente al Sumo Pontífice. Somete al Consejo para la Economía un programa anual de revisión y una relación anual de las propias actividades. La finalidad del programa de revisión es el de individuar las áreas más importantes de gestión y organizativas potencialmente de riesgo». El departamento de Revisor General es la institución que desarrolla la revisión contable de los Dicasterios de la Curia Romana, de las Instituciones relacionadas con la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano. La actividad del U.R.G. tiene el objetivo de dar orientaciones profesionales e independientes, sobre la oportunidad de procesos contables y administrativos (sistema de control interno) y su efectiva aplicación (compliance audit), así mismo la fiabilidad de los presupuestos de cada Dicasterio y la consolidación (financial audit) y la regularidad de la utilización de los recursos financieros y materiales (value for money audit). 40 «El contexto actual de la comunicación, caracterizado por la presencia y la evolución de los medios digitales y por factores de convergencia e interactividad. Esta nueva situación requiere una reorganización que, teniendo en cuenta la historia de lo que se ha realizado en el marco de la comunicación de la Sede Apostólica, proceda hacia una integración y gestión unitaria». 41 Con el Motu Proprio del 31 de mayo de 2016 (De concordia inter Codices), fueron cambiadas algunas normas del Código de Derecho Canónico. 42 «Este Dicasterio será competente en las cuestiones que se refieren a las migraciones, los necesitados, los enfermos y los excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los encarcelados, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y de tortura». 43 L’umanità di Dio, Qiqajon, Magnano 2015, 183-184.

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número 52, viernes 30 de diciembre de 2016 L’OSSERVATORE ROMANO página 11 COMUNICACIONES Colegio episcopal Monseñor José C. Parra Novo, auxiliar de Santiago de Guatemala RENUNCIAS: El Papa ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Warmia (Polonia) que le había presentado monseñor WOJCIECH ZIEMBA. Le sucede en el gobierno pastoral de la archidiócesis el coadjutor, monseñor JÓZEF GÓRZYŃSKI. Wojciech Ziemba nació en Wampierzów, diócesis de Tarnów, el 15 de octubre de 1941. Recibió la ordenación sacerdotal el 18 de junio de 1967. Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Falerone y auxiliar de la archidiócesis de Warmia el 19 de junio de 1982; recibió la ordenación episcopal el 4 de julio de 1982. El Lutos en el episcopado —Monseñor EDMOND FARHAT, arzobispo titular de Biblo, nuncio apostólico, falleció el 17 de diciembre. Había nacido en Ain Kfaa (Jebeil), patriarcado de Antioquía de los maronitas (Líbano), el 20 de mayo de 1933. Había entrado en el servicio de la Santa Sede como oficial de la Congregación para la doctrina de la fe, luego fue oficial de la Secretaría general del Sínodo de los obispos, donde más tarde fue subsecretario. Juan Pablo II lo nombró arzobispo titular de Biblo y pronuncio apostólico en Argelia y Túnez y delegado apostólico en Libia el 26 de agosto 1989; recibió la ordenación episcopal el 20 de octubre de 1989. El mismo Papa lo nombró representante pontificio en Eslovenia y en la ex República Yugoslava de Macedonia el 26 de julio de 1995; más tarde, el 11 de diciembre de 2001, lo nombró nuncio apostólico en Turquía y en Turkmenistán, y el 26 de julio de 2005 pasó a ser nuncio en Austria. El 13 de enero de 2009 había concluido su servicio. —Monseñor DIÓGENES SILVA MATTHES, obispo emérito de Franca (Brasil), falleció el 20 de noviembre. Había nacido en Caconde, diócesis de São João di Boavista, el 12 de octubre de 1931. Era sacerdote desde el 29 de junio de 1957. Pablo VI lo nombró obispo de la nueva sede de Franca el 11 de marzo de 1971; recibió la ordenación episcopal el 11 de junio sucesivo. Benedicto XVI aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis el 29 de noviembre de 2006. mismo Papa lo nombró obispo de Ełk el 25 de marzo de 1992 y lo promovió a Białystok el 16 de noviembre de 2000. Benedicto XVI lo trasladó a la sede de Warmia el 30 de mayo de 2006. Józef Górzyński nació en Żelechów, archidiócesis de Varsovia, el 5 de marzo de 1959. Recibió la ordenación sacerdotal el 2 de junio de 1985. El Papa Francisco lo nombró obispo titular de Lentini y auxiliar de Varsovia el 4 de noviembre de 2013; recibió la ordenación episcopal el 7 de diciembre sucesivo. El Santo Padre lo promovió a arzobispo coadjutor de Warmia el 10 de febrero de 2015. El Papa ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Tagbilaran (Filipinas) que le había presentado monseñor LEONARDO Y. MEDROSO. Leonardo Y. Medroso nació en Ormoc, archidiócesis de Palo, el 6 de noviembre de 1938. Recibió la ordenación sacerdotal el 30 de marzo de 1963. Juan Pablo II lo nombró obispo de Borongan el 18 de diciembre de 1986; recibió la ordenación episcopal el 17 de marzo de 1987. Benedicto XVI lo trasladó a la sede Tagbilaran el 17 de octubre de 2006. El Papa ha aceptado la renuncia a la función de auxiliar de la arquidiócesis de Santiago de Guatemala que le había presentado monseñor GUSTAVO RODOLFO MENDOZA HERNÁNDEZ, obispo titular de Selemsele. Gustavo Rodolfo Mendoza Hernández nació en Ciudad de Guatemala el 19 de octubre de 1934. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1958. El Papa Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Selemsele y auxiliar de la arquidiócesis de Santiago de Guatemala el 9 de julio de 2004; recibió la ordenación episcopal el 25 de septiembre sucesivo. El Santo Padre ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral del vicariato apostólico de Yurimaguas (Perú) que le había presentado monseñor JOSÉ LUIS ASTIARRAGA LIZARALDE, C.P., obispo titular de Buleliana. José Luis Astiarraga Lizaralde, C.P., nació en Azcoitia, diócesis de San Sebastián (España), el 4 de mayo de 1940. Recibió la ordenación sacerdotal el 1 de febrero de 1964. Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Buleliana y vicario apostólico de Yurimaguas el 26 de noviembre de 1991; recibió la ordenación episcopal el 29 de febrero de 1992. EL PAPA HA NOMBRADO: —Arzobispo metropolitano de Messina-Lípari-Santa Lucía del Mela (Italia) a monseñor GIOVANNI ACCOLLA. Giovanni Accolla nació en Siracusa el 29 de agosto de 1951. Recibió la ordenación sacerdotal el 13 de abril de 1977. Ha sido colaborador parroquial, oficial de la Curia diocesana, ecónomo, director de Cáritas, miembro del colegio de consultores y director de la Oficina para los bienes arquitectónicos. —Obispo de Tagbilaran (Filipinas) a monseñor ALBERTO S. UY. Alberto S. Uy nació en Ubay, Bohol, el 18 de octubre de 1966. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de abril de 1993, incardinado en la diócesis de Talibon. Ha desempeñado su ministerio como vicario parroquial, formador en el seminario de Tagbilaran, vicerrector del seminario de Cagayan de Oro City y vicario episcopal para el clero en Talibon. —Obispo de Jowai (India) a monseñor VICTOR LYNGDOH, hasta ahora obispo de Nongstoin. Victor Lyngdoh nació en Wahlang, archidiócesis de Shillong, el 14 de enero de 1956. Recibió la ordenación sacerdotal el 25 de enero de 1987. Benedicto XVI lo nombró obispo de Nongstoin el 28 de enero de 2006; recibió la ordenación episcopal el 2 de abril sucesivo. —Obispo de Lucera Troia (Italia) a monseñor GIUSEPPE GIULIANO. Giuseppe Giuliano nació en Nápoles el 28 de junio de 1951. Recibió la ordenación sacerdotal el 16 de mayo de 1982, incardinado en la diócesis de Nola. Se licenció en teología moral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Ha desempeñado su ministerio como secretario particular del obispo, responsable diocesano de la pastoral juvenil, canónigo de la catedral, rector del seminario, director del Centro vocacional diocesano, conciliario de la Acción católica juvenil, profesor, director de la Oficina diocesana de catequesis y párroco. —Obispo de Ebolowa (Camerún) al presbítero PHILIPPE ALAIN MBARGA. Philippe Alain Mbarga nació en Obout, diócesis de Mbalmayo, el 28 de enero de 1968. Recibió la ordenación sacerdotal el 10 de diciembre de 1994. Ha sido profesor, secretario particular del rector de la Universidad de África central, rector del seminario propedéutico y del seminario mayor interdiocesano. —Obispo de Caetité (Brasil) a monseñor JOSÉ ROBERTO SILVA CARVALHO. José Roberto Silva Carvalho nació Fortaleza el 31 de marzo de 1960. Recibió la ordenación sacerdotal el 9 de julio de 1995, incardinado en la diócesis de Vitória da Conquista. Ha sido rector del seminario, colaborador parroquial, párroco, juez auditor, miembro del consejo presbiteral y del colegio de consultores. —Obispo titular de Tubia y auxiliar de la arquidiócesis de Santiago de Guatemala al padre JOSÉ CAYETANO PARRA NOVO, O.P. José Cayetano Parra Novo, O.P., nació en Otívar, archidiócesis de Granada (España), el 5 de septiembre de 1950. En 1976 marchó como misionero a Guatemala. Recibió la ordenación sacerdotal el 28 de octubre de 1979. Obtuvo la licenciatura en teología en la Universidad Francisco Marroquín de Ciudad de Guatemala. Ha sido párroco en diversas parroquias, superior de comunidad, asesor de la pastoral familiar en la arquidiócesis de Santiago de Guatemala y de la Conferencia episcopal, miembro del colegio de consultores, del consejo presbiteral y de la comisión para el diaconado permanente. —Administrador apostólico «sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis» de la diócesis de Nongstoin a monseñor DOMINIC JALA, S.D.B., arzobispo de Shillong. Dominic Jala, S.D.B., nació en Mawlai, archidiócesis de Shillong, el 12 de julio de 1951. Recibió la ordenación sacerdotal el 19 de noviembre de 1977. El Papa Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Shillong el 22 de diciembre de 1999; recibió la ordenación episcopal el 2 de abril de 2000. —Administrador apostólico «sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis» del vicariato apostólico de Yurimaguas (Perú) al padre JESÚS MARÍA ARISTÍN SECO, C.P., actualmente secretario general de los PP. Pasionistas en Roma. Gobernación de la Ciudad del Vaticano El Santo Padre ha nombrado directora de los Museos Vaticanos, a partir del 1 de enero de 2017, a la doctora BARBARA JATTA, hasta ahora vicedirectora de los Museos Vaticanos

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página 12 L’OSSERVATORE ROMANO viernes 30 de diciembre de 2016, número 52 Francisco explica en la audiencia general que para creer es necesario saber ver con los ojos de la fe Es tiempo de confiar en Dios En la audiencia del pasado miércoles 28 que tuvo lugar en el Aula Pablo VI por la mañana, el Papa Francisco retomó la serie de catequesis sobre la esperanza, resaltando la fe de Abraham Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! San Pablo, en la Carta a los Romanos, nos recuerda la gran figura de Abraham, para indicarnos la vía de la fe y de la esperanza. De él el apóstol escribe: «creyó y fue hecho padre de muchas naciones» (Rm 4, 18). «firme en la esperanza contra toda esperanza». Este concepto es fuerte: incluso cuando no hay esperanza, yo espero. No hay esperanza, pero yo espero. Es así nuestro padre Abraham. San Pablo se está refiriendo a la fe con la cual Abraham creyó en la palabra de Dios que le prometía un hijo. Pero de verdad era confiar esperando «contra toda esperanza», era tan imposible lo que el Señor le estaba anunciando, porque él era anciano —tenia casi cien años— y su mujer era estéril. ¡No lo había conseguido!. Pero lo dijo Dios, y él creyó. No había esperanza humana porque él era anciano y su mujer estéril: y él creyó. Confiando en esta promesa, Abraham se pone en camino, acepta dejar su tierra y convertirse en extranjero, esperando en este «imposible» hijo que Dios habría debido donarles no obstante el vientre de Sara fuese ya como muerto. Abraham cree, su fe se abre a una esperanza en apariencia irracional; esa es la capacidad de ir más allá de los razonamientos humanos, de la sabiduría y de la prudencia del mundo, más allá de lo que normalmente es considerado de sentido común, para creer en lo imposible. La esperanza abre nuevos horizontes, hace capaz de soñar aquello que ni siquiera es imaginable. La esperanza hace entrar en la oscuridad de un futuro incierto para caminar en la luz. Es bonita la virtud de la esperanza; nos da tanta fuerza para caminar en la vida. Pero es un camino difícil. Y llegó el momento, también para Abraham, de la crisis del desaliento. Se fió, dejó su casa, su tierra y sus amigos... Todo. Se fue, llegó al país que Dios le había indicado, el tiempo pasó. En aquel tiempo hacer un viaje así no era como hoy, con los aviones —en pocas horas se hace—; hacían falta meses, ¡años!. El tiempo ha pasado, pero el hijo no llega, el vientre de Sara permanece cerrado en su esterilidad. Y Abrahán, no digo que pierda la paciencia, pero se lamenta con el Señor. Esto también lo aprendemos de nuestro padre Abraham: quejarse con el Señor es un modo de rezar. A veces yo escucho, cuando confieso: «Me he lamentado con el Señor…», y [yo respondo]: «¡No! laméntate, ¡Él es Padre!». Y este es un modo de rezar: laméntate con el Señor, eso es bueno. Abraham se lamenta con el Señor diciendo: «mi Señor Yahveh [...] me voy sin hijos, y el heredero de mi casa es Eliezer de Damasco (Eliezer era quien llevaba todas las cosas)». Dijo Abraham: «“He aquí que no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a heredar”. Mas he aquí que la palabra de Yahveh le dijo: “No te heredará ese, sino que te heredará uno que saldrá de tus entrañas”. Y sacándole afuera le dijo: “Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas, si puedes contarlas”. Y le dijo: “Así será tu descendencia”. Y creyó él en Yahveh, el cual se lo reputó por justicia» (Gen 15, 2-6). La escena se desarrolla de noche, está oscuro afuera, pero también en el corazón de Abraham está la oscuridad de la desilusión, del desánimo, de la dificultad para continuar a esperar en algo imposible. A estas alturas el patriarca tiene una edad muy avanzada, parece que no haya más tiempo para un hijo, y será un siervo el que pasará a heredar todo. Abrahán se está dirigiendo al Señor, pero Dios, aunque está ahí presente y habla con él, es como si se hubiera alejado, como si no hubiese cumplido su palabra. Abraham se siente solo, está viejo y cansado, la muerte acecha. ¿Cómo continuar confiando? Y además, ya es una forma de fe este lamentarse suyo, es una oración. No obstante todo, Abraham continúa creyendo en Dios y esperando en que algo pueda ocurrir todavía. De no ser así, ¿para qué interpelar al Señor, lamentarse con Él, reclamar sus promesas? La fe no es sólo silencio que todo acepta sin replicar, la esperanza no es la certeza que te pone a salvo ante la duda y la perplejidad. Pero muchas veces, la esperanza es oscuridad; pero ahí está la esperanza… que te lleva adelante. Fe es también luchar con Dios, mostrarle nuestra amargura, sin «pías» ficciones. «“Me he enfadado con Dios y le he dicho esto, esto, esto, ...” Pero Él es Padre, Él te ha entendido: ¡ve en paz!. ¡Hay que tener valor! Y esto es la esperanza. Y la esperanza es también no tener miedo de ver la realidad por lo que es y aceptar las contradicciones. Entonces Abraham, en la fe, se dirige a Dios para que le ayude a seguir esperando. Es curioso, no pidió un hijo. Pidió: «Ayúdame a seguir esperando», la oración de tener esperanza. Y el Señor responde insistiendo con su inverosímil promesa: no será un siervo el heredero, sino un hijo propio, nacido de Abrahán, generado por él. Nada ha cambiado, por parte de Dios. Él sigue afirmando lo que ya había dicho, y no ofrece apoyos a Abraham, para sentirse tranquilizado. Su única seguridad es confiar en la palabra del Señor y seguir esperando. Y aquel signo que Dios dona a Abraham es la petición de seguir creyendo y esperando: «Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas […] Así será tu descendencia» (Gen 15, 5). Es todavía una promesa, es todavía algo de esperar respecto al futuro. Dios saca afuera de la carpa a Abraham, en realidad de sus visiones restringidas, y le muestra las estrellas. Para creer, es necesario saber ver con los ojos de la fe; son solo estrellas, que todos podemos ver, pero para Abrahán deben convertirse en el signo de la fidelidad de Dios. Es esta la fe, este el camino de la esperanza que cada uno de nosotros debe recorrer. Si también a nosotros nos queda como única posibilidad la de mirar a las estrellas, entonces es tiempo de confiar en Dios. No hay cosa más bonita. La esperanza no defrauda. Gracias.

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