Revista N.13

 

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Revista Encuentros Edición 2016

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ENCUENTROS NUEVA ÉPOCA Nº 13 REVISTA DEL GRUPO LITERARIO ENCUENTROS ● EDICIÓN 2016 CASA DE LA CULTURA●TRES CANTOS

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I Certamen de Narrativa “Allende Sierra” Andrés Acosta González La colaboración de Juan Sánchez Bascuñana, asimismo socio del “Grupo Literario Encuentros”, fue capital en la búsqueda de patrocinios. Las editoriales Akal y Bohodón regalaron abundantes libros para entregar a las personas premiadas. El 28 de noviembre de 2015 tuvo lugar la entrega de premios del I Certamen de Narrativa “Allende Sierra” en el Auditorio de la Casa de la Cultura de Tres Cantos. Este certamen fue organizado, por primera vez, por tres asociaciones culturales de la Sierra Norte madrileña, a saber: la Asociación Cultural “Chozas de la Sierra” de Soto del Real, en cuya representación trabajó como coordinador Máximo Aláez Fernández; la Asociación Cultural “Ecos de Miraflores” de Miraflores de la Sierra, cuyo representante en la coordinación del certamen fue Lawrence Sudlow, y el “Grupo Literario Encuentros” de Tres Cantos, con Andrés Acosta González como participante en la coordinación conjunta. A “Ecos de Miraflores” le correspondió la tarea de gestionar la distribución de los relatos a los miembros del jurado. A “Chozas de la Sierra”, dada su enorme experiencia con diez certámenes de narrativa a sus espaldas, le correspondió la difusión y organización general, y al “Grupo Literario Encuentros” le correspondió la preparación de la gala de entrega de premios, así como el ágape posterior. Para la difusión del certamen contamos con la inestimable colaboración de Lorenzo Martín Cantera, socio del Grupo Literario Encuentros experto en cartelería, así como con las ideas pictóricas y de diseño de Carlos Pérez Pestana, también socio nuestro y pintor. El jurado se nutrió de personas pertenecientes a las tres asociaciones convocantes. Por parte de “Ecos de Miraflores” formó parte del Jurado José Mayo Alija, por parte de “Chozas de la Sierra” intervino Águeda Sánchez González, y por parte del “Grupo Literario Encuentros” lo hizo Carmen Costa Pérez. Gracias al esfuerzo y coordinación de todas las personas citadas, el certamen fue un éxito rotundo. La gala de entrega de premios contó con la participación del cantautor José María Alfaya, que nos deleitó con su ironía y su crítica habituales. Asimismo, tuvimos la suerte de tener en el estrado al novelista tricantino Guillermo Galván, el cual se brindó a un “tercer grado” al que le sometimos tres personas de las entidades convocantes: Raquel García Rojas por parte de “Chozas de la Sierra”, Lawrence Sudlow por parte de “Ecos de Miraflores” y Andrés Acosta González por parte del “Grupo Literario Encuentros”. Y por fin, la entrega de premios, que consistieron en 300 € para el primer premio, 200 € para el segundo y 100 € para el tercero, así como lotes de libros de las entidades patrocinadoras (Akal y Bohodón) para cada uno de ellos. Los premios recayeron en: - Primer premio para el relato Habas de Palo, escrito por Ana María Gutiérrez Páez. - Segundo premio para el relato Amanecer Sobre la Tierra Calcinada, escrito por Rafael Borge. - Tercer premio para el relato ¿Meigas o Destino?, escrito por Mª Jesús Martínez Segura. Debemos hacer mención del elevado número de participantes: 53 en total, procedentes de 13 localidades de la Sierra Norte. Para la preparación del próximo certamen se nos ha unido una nueva asociación, El Real de Manzanares, de Manzanares el Real. Celebraremos la gala de entrega de premios en Miraflores de la Sierra. Trabajaremos para que sea un nuevo éxito y os invitamos a participar y a asistir masivamente a la gala, que será en noviembre.

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ENCUENTROS Revista del Grupo Literario Encuentros Tres Cantos – MADRID PRESIDENTE María José Pérez Carmona VICEPRESIDENTE Juan Gómez Espinar SECRETARIA Luisa Fernández Cabrera TESORERA Mª Jesús Martínez Segura El Grupo Literario Encuentros se reúne los jueves, de 19.00 a 20.30, en la Sala Juan Bartolomé, de la Casa de la Cultura de Tres Cantos. La asistencia es libre y gratuita. gle3c.revista@gmail.com REVISTA COORDINACIÓN Gledy Medina Rivera PORTADA Carlos Pérez Pestana DISEÑO Y MAQUETACIÓN Leticia Quemada Arriaga Editorial Vivimos unos momentos complejos en los que nuestro grupo, nuestro querido y señero Grupo Literario Encuentros, se enfrenta irremisiblemente a un reto importante: seguir adelante siendo un foro de unión, solidaridad, reflexión y diversión. En realidad nada nuevo, lleva haciéndolo veintiséis años, y siempre revestido de una gran dignidad. Pero ahora el marco es muy distinto porque el tejido social de Tres Cantos ya no es el mismo. Y felizmente existen otras asociaciones culturales pujantes con las que debemos colaborar y que nos empujan a superarnos. La respuesta no puede ser otra que trabajar más y bien. Los nuevos estatutos nos permiten desde hace dos años diversificar ampliamente nuestras actividades. Además de la poesía y la narrativa, actividades fundamentales en Encuentros desde su fundación, la Historia y la Música parecen ser también muy del agrado de nuestros socios. Esperamos asimismo poder contar con buenos especialistas que nos hablen de los últimos progresos en los diversos campos de la ciencia, especialmente la Astrofísica; sin descuidar cualquier rama del pensamiento y de la actividad humana que pueda interesarnos, así como viajes culturales, visitas a exposiciones y museos y todo aquello que los socios decidamos. EDICIÓN Y TEXTOS Ana de Gadir IMPRIME: VA-IMPRESORES DEP. LEGAL Nº M. 8726-2008 EDITA: Grupo Encuentros www.grupoencuentros.es • El Grupo Literario Encuentros no es responsable ni necesariamente comparte los contenidos y opiniones en trabajos que llevan firma. • Hay imágenes obtenidas en Internet. COLABORAN EN ESTE NÚMERO: Aceituno Medina, José Acosta González, Andrés Bayón Gimeno, Amelia Calle, Cristina de Gadir, Ana Espiña Cillán, Elena Fernández Jordán, María Ángeles Gómez Espinar, Juan González Alonso, José Miguel Machado Sanz, Antonio Martínez Segura, María Jesús Medina Rivera, Gledy Luz Nicoletta Oropéndola Esta revista, la número 13, sale gracias al empeño entusiasta de su coordinadora y su equipo de maquetación y redacción, así como a las cuotas de nuestros socios con las que sufragamos los gastos de imprenta, y apenas por la subvención recibida, cada vez más escasa. Como veis, desde hace algunos números se divide en tres partes bien diferenciadas: poesía, narrativa y ensayo histórico. Son los tres pilares básicos en los que nos sustentamos ahora, pero animamos a los socios a que se adentren también en otras áreas, tales como el comentario de libros, las reflexiones filosóficas y científicas y el arte. La revista puede dar mucho de sí y debe potenciar las diversas disciplinas en las que los socios deseen participar. Hemos de aspirar a sacar a la luz por lo menos una revista anual y a intentar que la periodicidad sea semestral, sin abandonar la idea de editar un libro, cuya frecuencia forzosamente ha de ser más modesta. El último libro apareció en 2012 y es hora de intentar publicar otro, a ser posible en 2017. Lector: te invitamos ahora a que te sumerjas en la palabra escrita, la esencia de nuestro quehacer como grupo. Ya sea en forma poética, en prosa de ficción o en prosa de ensayo esperamos que disfrutes. Nosotros hemos intentado transmitirte nuestros sentimientos y nuestras ideas lo mejor que hemos podido. Escribimos para que compartas nuestras inquietudes y, sobre todo, para que lo pases bien leyéndonos. SUMARIO Certamen de Narrativa Allende Sierra.... Pág. 2 Editorial....……………………..………. Pág. 3 Entrevista a José Miguel González...... Pág. 4-5 Poesía, narrativa y ensayo.................. Pág. 5-22 Entrega de premios Colegio Carmen Hernández Guarch...……….…...…….. Pág. 23 Recital de la poeta Guadalupe Grande.. Pág. 23 Concierto Literario “Teresa: Versos en carne viva”……… Pág. 23 Acto por la paz en Colombia................. Pág. 23 Homenaje a Juan de Madrid.................. Pág. 24 3

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José Miguel González Alonso. La creatividad Amelia Bayón Gimeno Amelia Bayón. Hola, José Miguel; en esta ocasión has sido tú el elegido para ser entrevistado. Te pedimos permiso para curiosear haciéndote unas preguntas y reflejar lo que nos cuentes en nuestra revista: tu trayectoria vital, tu afición a las letras y tu experiencia en el Grupo Literario Encuentros. Así, pues, solicito de tu generosidad que empecemos por el principio, ¿dónde naciste y pasaste tu infancia? José Miguel González. Nací en Valencia de Alcántara, provincia de Cáceres, en 1949; soy el cuarto de cinco hermanos, una chica y cuatro chicos, hijos de un médico de Vélez-Málaga y de una señora de Arévalo (Ávila). Me trajo al mundo mi propia abuela, que era comadrona. De mi infancia recuerdo a mi padre estudiando por las noches, cuando ya tenía cinco hijos, para terminar la carrera que había quedado truncada por la guerra civil. Estudió Medicina y fue discípulo de Gregorio Marañón, lo que suponía ser de la corriente humanista. Con mis hermanos me llevaba muy pocos años. Íbamos al colegio de la Sagrada Familia de la calle Menorca de Madrid y éramos buenos estudiantes; dos se hicieron ingenieros, uno físico, una politóloga y yo, que soy psicólogo. Tuve una infancia grata y con un excelente ambiente cultural. Mis padres eran buenos lectores y con su biblioteca tan completa contribuyeron mucho en la formación que recibimos nosotros, sus hijos. Tal vez lo menos agradable de mis recuerdos sea la autoridad que imponía mi padre, con poco margen para la tolerancia. AB: ¿Dónde estudiaste Psicología y cómo fue tu paso por la universidad? JMG: Terminé Filosofía y Letras con veintiún años en 1971, en la Universidad Complutense de Madrid. Me marcó mucho el período universitario. Encontré en aquellos años profesores que estaban llevando cambios importantes al mundo académico, como José Luis Pinillos, impulsor de que la Psicología se independizara de la Filosofía, que había sido su tronco hasta entonces. Estudiábamos dos años de Filosofía y Letras y, posteriormente, tres años de especialidad en Psicología. También tengo un gran recuerdo del profesor Mariano Yela. Las amistades de mi época universitaria han resultado ser para toda la vida. También me hice un gran lector, obtenía muy buenas notas y se me daban particularmente bien los idiomas. Estudié tanto lenguas clásicas, latín y griego, como modernas, inglés, francés y alemán. Pensé que el idioma del futuro sería el inglés, y en tercero de carrera decidí ir cinco meses a aprender inglés a Inglaterra. Tenía diecinueve años y me busqué la vida como pude, dando clases particulares de latín, griego y francés para pagar mi viaje. Trabajé en un restaurante y me fue bien. Inglaterra me gustó mucho, era otro mundo, con libertad de prensa, costumbres diferentes a las nuestras y en general un ambiente mucho más respetuoso y tolerante. Regresé con una novia inglesa que vivió en España un año. Volví en los veranos hasta alcanzar el nivel de excelencia en el idioma y desarrollar la pasión que conocéis por Shakespeare. Me gustaba leer a William Blake: Proverbios del infierno, Los burdeles están hechos con piedras de religión,… escuchar música en inglés, ir a conciertos y la música de de Paco Ibáñez. A los veintiún años terminé la carrera y debía decidir qué hacer con mi vida. Me gustaban la psicología social, las dinámicas de grupo, los procesos de comunicación, el estudio de los conflictos. Finalmente opté por volver a Inglaterra para dar clase de Literatura Española en un instituto, a la vez que por las tardes realizaba un máster muy prestigioso en la Universidad de Keele, que debía concluir con la redacción de una tesis, prácticamente un doctorado. Mi tema de investigación fue El origen y desarrollo de las ideas políticas en los niños; me lo dirigió Alan Brathwaite, un especialista en el origen de los prejuicios en niños. Cuál no sería mi sorpresa al regresar a España y comprobar que mi admirado profesor Pinillos no daba la mayor importancia a mi trabajo, y para abrirme las puertas a la docencia en la Universidad Complutense me remitía a realizar un nuevo doctorado, lo que me produjo bastante frustración; me sentí excluido. En ese momento recibí la oferta de trabajar como director del Laboratorio de Idiomas de un colegio de los Hermanos Maristas. Se trataba de una actividad extraescolar en la que trabajé cada día ocho horas con un grupo de treinta alumnos cada media hora, sin seguridad social ni vacaciones. Como no estaba dispuesto a seguir con una vida de explotación laboral, decidí trasladarme a Ibiza y vivir en esa isla con los ahorros de mi trabajo en el colegio. Allí formé una sociedad con un amigo y, sin saber nada de negocios, montamos un restaurante indio, el Shiva, en la zona alta de la ciudad vieja de la capital de la isla. En unos meses comprobamos que el negocio no iba bien y cuando empezaba a plantearme de nuevo mi futuro, encontré un anuncio en un periódico que dio un giro a mi vida. Pedían un psicólogo con buena formación e idiomas para trabajar en formación y desarrollo de organizaciones. Me presenté a una selección que fue muy profesional. Yo no sabía nada de la empresa, pero pude enterarme de que era prestigiosa formando a su propia gente. Sentí que me había tocado la lotería. Me hicieron un contrato fijo, me pagaban bien, valoraban mucho mi trayectoria y también mis aficiones. Con veinticuatro años era un joven psicólogo a cargo del Departamento de Formación de Directivos. Elaboraba los materiales de los cursos e impartía clases. La independencia que me dio este trabajo fue la clave para sentirme más maduro. Me casé y tuve un hijo, pero dedicaba a la empresa tanto tiempo que no tenía 4

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ocasión de escribir cuanto me hubiera gustado. Tras treinta y cinco años de viajar por muchos países, me jubilé a los cincuenta y cinco, en un momento en que se resintió mi salud. La mejor experiencia de mi vida fue tener a mi hijo y después el empeño que puse en escribir un libro, El libro de la creatividad; me frustró mucho que no se pudiera publicar. Fue un momento en el que todo eran inconvenientes y desistí. AB: ¿Desde cuándo crees que tenías vocación literaria? JMG: Yo creo que me interesé por la literatura desde los dieciséis años. Leí El rayo que no cesa, de Miguel Hernández, y me entusiasmé con la poesía. Después me interesé por la dicción, la recitación métete en los zapatos del poeta y presta atención a los sentimientos que hay en el poema-. Tuve una muy buena experiencia con la publicación del blog de mis poemas y, la mejor de todas, los años que he pasado en Libertad 8, un sitio de cantautores y poetas al que llevaba los martes los poemas escritos durante la semana y escuchaba mis poemas hechos canciones. Treinta cantautores han puesto música a mis versos. AB: Y el Grupo Literario Encuentros, ¿que ha supuesto para ti? JNG: Conocí a Juan Bartolomé y, antes de ser miembro del grupo, ya iba a las excursiones que se organizaban en tren. Comencé a colaborar más activamente en la anterior presidencia de José Luis Álvarez, en la que salí elegido vicepresidente. Propuse publicar libros con los textos de los miembros de Encuentros, una idea que ha resultado ser exitosa. Ahora en el GLE, además de la riqueza de la variedad de aportaciones tanto literarias como científicas, filosóficas e históricas, encuentro amistad y solidaridad, que son tan valiosas. AB: ¿En qué estás ocupado en estos momentos? JMG: Llevo años trabajando en una antología de cuarenta obras de teatro y poesía de Shakespeare. Una edición bilingüe. Asisto los jueves al GLE y disfruto de la compañía de mis amigos. AB: Muchas gracias, José Miguel; nos falta sitio para todo lo que tenías que contar, como tus muchas iniciativas de literatura y música, que tan buenos ratos nos han hecho pasar en la Casa de la Cultura de Tres Cantos y etc., etc. Y lo que seguirás inventando, proponiendo, creando... Un placer tenerte con nosotros en el GLE disfrutando de tu compañía y tu creatividad. José Miguel González Alonso Querido William Shakespeare “Hasta que tú naciste estaba muerta la belleza”. Gozabas inventando palabras que nadie conocía, hablabas por boca de reyes y bufones. Empecé a conocerte en una estancia juvenil en un pueblo muy cercano al tuyo, y así empezó mi incalculable pasión por ti. Tú, nube, caballo o música. Me gusta la pérdida en la vejez y la locura del rey Lear, yo también soy carne de psiquiátrico y avanzo inexorablemente hacia mi deterioro. Me gustan Macbeth y sus miedos: “La vida es una sombra pasajera,” verso asombroso y sombrío. Me gusta el príncipe Hamlet, hundido por el asesinato de su padre, envenenado por su tío y por su propia madre. Te quiero, William Shakespeare, me gustan tus deliciosas mujeres: Lady Macbeth o la pasión de mandar, Julieta, la niña enamorada, Cordelia, muerta de amor filial hasta la muerte, la desdichada Ofelia que muere entre flores y canciones, Rosalinda, rebosando picardía e inteligencia. Sé que sufriste mucho con el asesinato del joven Marlowe, gran dramaturgo y amigo, somos muchos los que le admiramos. En el centro de mi corazón estás más vivo que nunca, nadie ha escrito como tú y aunque los envidiosos no quieran comprender cómo un muchacho de pueblo logró calar tan hondo en el alma humana, tendrán que fastidiarse. “La vida es un cuento contado por un idiota, que no significa nada”. Querido William Shakespeare, nube, caballo, música, bosque, beso, tempestad. Sin título Padre nuestro que estás en la belleza, si de verdad existen las constelaciones, que se desnuden en la playa sin fin del firmamento y en el mar de mí mismo prolifere una paz perpetua con gorriones. 5

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Juan Bautista Vega Cabello A Juan de Madrid Para ti, Juan, este homenaje por aquellos días de oro que tuvimos, inolvidables, en nuestro Grupo Literario Encuentros. En esos tiempos en que nos unió la afición a la cultura, el respeto y el afecto para toda una vida. Gracias, Amigo. Querido Juan de Madrid: admirado gran poeta, no dejó la pluma quieta para dejárnoslo aquí. Decías, soy aprendiz, en cada verso que hacías, por el sentir que tenías, en tu calidad de humano y que fue un gran ciudadano y enmudecido reías. Juan de Madrid Hoy nos hemos reunido para hablar de tu memoria, elevándote a la gloria porque fuiste bien nacido. Homenaje merecido te rinde hoy Encuentros por los felices momentos, las tardes que te tuvimos, y que tú y yo la hicimos aplaudidos por los nuestros. ¿Y por qué fue tan deprisa para no decir ni adiós?; pasó un día, luego dos y más días sin sonrisa; Pero aquí está tu poesía hecha de pan y alegría, que hoy nosotros recitamos y así; pues te recordamos año a año, día a día. Tú has creado una familia: esposa, hijas e hijos y unos escritos prolijos parecidos a la Biblia. Y amigos que siempre alivian momentos de desespero; vuelve, a mi lado, te espero, que seguirás en Encuentros los jueves, muchos momentos. Un abrazo, compañero. Las aventuras de D. Quijote y Sancho Parece que han encontrado mediante sus aventuras y que en sus cabalgaduras hablan de haberse alegrado. Con la iglesia hemos topado ¡Sancho amigo! es una suerte ya nos libra de la muerte, porque estamos en la vida para curar cuanta herida que al camino se presente. Rocinante relinchaba mientras el rucio de Sancho callaba y quedó tan pancho, ni siquiera rebuznaba. Don Quijote se alteraba aunque tiene mucho oficio, quiso ver el edificio de la iglesia que encontraron, cuya idea desecharon por temor a otro suplicio. 6

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Oropéndola Puentes de Paz Madrid, mayo 2016 Versos en lugar de balas libros y nunca guerras no quiero bombas yo quiero escuelas Educación y no represión. Hoy quiero construir puentes con el canto de la alondra. Flores y jamás las armas esperanza y nunca el terror besos, abrazos en lugar de humillación, Libertad y no represión. Hoy quiero construir puentes con el canto de la alondra. Niños felices en lugar de tumbas me duele escuchar tu llanto yo quiero escuchar tu canto Música y no represión. Hoy quiero construir puentes con el canto de la alondra. Mañana, mañana habrá otro amanecer ¡Y cantará la alondra! Hoy versos por la paz. Tu locura me libera Madrid, abril 2016 ¡Molinos! gigantes de tiempo prevalecen abrazando el viento viento de caricias sobre el trigo tiempo de amapola y mies. De lectura se me hace agua la boca mi hambre queda saciada saboreo lentejas los viernes aspiro el olor de duelos y quebrantos. Me entregaste rienda y estribo cabalgo sobre historias fantásticas Rocinante, corcel de mil páginas tinta y papel, lanza y yelmo de mambrino. Mi frente es el lugar de la Mancha donde habita un Ingenioso Hidalgo caballero de la triste figura tu locura me hace libre ¡Tu locura me libera! 7

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Antonio Machado Sanz Candombe del olvido Gracias, Alfredo Zitarrosa Ya no me acuerdo de aquel corral que fue mi mundo infantil. Dulces días en el columpio… Abuelos con rostros arados vigilaban el vaivén de mis horas. ¿Alguien me puede devolver el sabor de aquellas sensaciones? ¿De qué forma vendrán a mí las sabias palabras de mis mayores? ¡Qué tiempos estos, de duelo continuo! Las golondrinas ya regresaron a África. Días de lucha, de recuerdos y de ausencias. Momento crepuscular, los rayos del sol abrasan mi piel desgastada en pleno solsticio de invierno. Huyen de mí el tiempo y los tambores. Una hoguera de melancolía incendia mi alma y el sonido de viejas canciones me anega el corazón de tristeza. El candombe es una planta que crece… y ahoga las flores del ayer. Autotomía Después de tantos años me abandonaste, descalzo, en la calle, sin un euro. Y te mendigué: ” Sigue conmigo”. Me robaste el amor propio, te llevaste mi estima y mi Opel Corsa azul, aquel que compramos ilusionados y pagué yo. Hoy, después del dolor y los días pasados, pienso que, para salvarme, hice como las lagartijas, te entregué… mi apéndice caudal, inservible, con problemas y viejo. Ahora, por fin, soy feliz… Tengo un amor nuevo joven, ilusionante y un Audi Seis descapotable. 8

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Nicoletta Albor Despacio… La noche parda, cansina, se va ya a otro hemisferio lejano, de arena fina. El nuevo día asoma su encaje de seda. La montaña se perfila con toda su nobleza. Con relojería perfecta un mirlo lanza su trino, vigía de pico amarillo, en su árbol escondido. Otros cantos se unen a su llamada de mando. Concierto matutino, himno al sol nuevo. La gente menuda alborota el despertar del prado. ¡Pájaros cantores del alba primeriza! Empapáis de dicha mi almohada. Estamos juntos en ese gran laberinto, unidos por sonidos bajo el firmamento. Pincelada califal Acequia “cantaora”. Rosario de perla diamantina. En el agua, espejismo del vuelo de Aïsha. En la sombra, néctar de naranja. Mi alma… se llena de los perfumes de la morería, cuando en Córdoba las babuchas caminaban, entre copos de jazmín, hacia la mezquita. María Jesús Martínez Segura Versos libres, huérfanos y desorientados Abrazo el silencio como si fuera mi mejor compañero. Abrazo el silencio, pues de él quiero aprender.   Vacío, vacío, ausencia de todo. Ausencia de todo se convierte en permanencia de nada. Los recuerdos duermen arropados en su sueño. Es una aberración vivir de recuerdos y que la nostalgia te prive de libertad. ¿Cómo se puede hablar de prisión sin barrotes? El miedo, los roles, la falta de criterios propios. He crecido donde me plantaron. Abro surcos, aunque sean torcidos. Voy en busca de la felicidad, mas la felicidad se escapa cuando creo llegar a su estación. Respuestas a preguntas que escapan y huyen de la humanidad porque nadie las comprendería. Preguntas sin respuestas que nunca llegarán. Perfección. Desconozco esa palabra.     Mis sentidos se han descolocado Mis sentidos se han descolocado. La llegada de la primavera que todo lo altera afecta a mi sensibilidad de tal manera que allá, lo que me repugna abrazo, donde amo odio, lo que acaricio no huelo, mi oído siente el sabor de tus besos, el esplendor que ven mis ojos está oculto detrás de las nubes. El río corre montaña arriba, el rojo se convierte en hielo, mi olfato huele los colores me cubro con el rocío de la noche, el hielo del lago me sirve de espejo, siento crecer el árbol hacia dentro, en el prado corren los cangrejos. En fin… Mis sentidos buscan su identidad y al no encontrarla se ocultan en las galerías oscuras de mi cuerpo, hibernan la primavera y se dicen adiós hasta el próximo encuentro. 9

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Gledy Medina Rivera No quiero transitar… No quiero transitar los medios días velada entre tus pensamientos. ¡Quiero ser la semilla que esparces en la tierra con la certeza de la mejor siembra! Ser la hortaliza que inmodesta crece entre tu piel, tus huesos y tu hombría. Absorber tu sangre cuando el viento sople mi hambre y mis olores hacia tu vigilia. ¡Mira los montes! Cómo aman la sombra que se despega de su piel en el cenit del día y cómo acarician su largo cuerpo con la ternura de una flauta en plena melodía. ¡Ahora vas tras los pasos del lugar en que tus sueños y mis sueños amanecían! ...Y solo encuentras enredaderas de espinas que clavan y hieren cual fiera herida. ¿Por qué has tardado tanto en regresar a las simientes del fruto que estercolas? ¿Cómo es que rendiste pleitesía a otros prados cuando bajo la tierra yo languidecía? ¡Recoge ya la siembra! Ancla tus pies descalzos en mi tierra y zurzan las cenizas de la tarde el fantasmagórico pensamiento adherido entre las carnes que los cóndores desollaron. Niño de mi sierra Con tu chullo, tu poncho y tus ojotas niño de la puna, es tu mirada limpia como el agua clara, tu sonrisa fresca inocente como el frío de la mañana, y tu presente duro como la herramienta en esa pequeña manita que delata el destino del hombre de la puna que de la tierra arranca el futuro prometido como cualquier otro de esta tierra serrana. Otra clase, de los que cuentan hasta las migajas, de los que sobreviven sin derecho de palabra, los sin voz, que no cuentan en un Perú que se agiganta en diferencia social y que irónicamente promociona su identidad como reliquia de un pasado que en el presente se le atraganta... Niño hermoso, mi corazón que se amarga de descubrir en tus manitas apenas perceptible el trabajo que no engaña... Y debo creer que eres feliz porque tu realidad te abarca y no es sólo imagen, que hay más en el abrazo fraterno con tu llamita prestada... Tu chullo, tu poncho, tus ojotas tus piecitos cuarteados por ese frío que no trasciende mas allá de las montañas... Tu limpia mirada se come mi alma y tu sonrisa fresca sella mi conciencia lejana. Niño mío... niño de mi puna serrana. 10

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María Ángeles Fernández Jordán La deuda y el PIB No le dio tiempo nunca a sentir el dolor, los días transcurrían entre sudor y polvo, lo observaban sentados, por ciencia, no por morbo, hasta dictar sentencia no le dirían adiós. Y pasaron los días, y pasaron los años, aquel niño creció hasta que fue invisible, se disolvió en las masas de seres intangibles que ni existen en números, para que no hagan daño. Como una fiera hermosa, o carnívora planta, fue estudiado ese ser que hombre o mujer llamaban, como un ave lechosa tan rara, que amamanta fue succionado a juego al duelo, y en su placa inscribieron: La Deuda y apellido: En su Patria. Firmado: Mundo Libre. Datado: En Democracia. Te doy la vida Te doy la vida, el aire, el agua, la lealtad, el alma entera… Ya que no tienes vida, soy de balde, el balde que te traiga hacia La Tierra. Si tú vienes del cielo o de la misma ciénaga, te doy la vida, el aire, y este fuego de todas mis estrellas. Este decreto es mío y lo promulgo, soy Dios, o soy Satán o soy la fiera que al punto de morir se muta y grita que doy vida; lo firmo. Si pudiera… Yo solo puedo amarte con cuidado después de haberte odiado sin fronteras, abandonado, muerto, destrozado, borrado mi destrozo con cautela. Mi magnanimidad es lo magnífico ergo me vivifico en tu condena. Si realmente me engaño, ¿qué quedará de mí cuando yo muera?, ¿Podré acaso reparar el daño cuando por no poder, ni ser ya sea? Perdóname, mi hermano, no encuentro otro concepto a mi quimera, no sea que sea muy tarde para amarte, ¡Dame la vida tú para que pueda! Los mengues Se pusieron a sueldo los mangantes después de ser deudores de codicia, se burlaron de todo, y la justicia, fue a ellos más que un foso, su baluarte. Empleados de todos, con lo público, con lo privado hicieron su tesoro, arrancando de lo que era de todos el oro, la vergüenza, los tributos. Ahora se queda España desolada, desollada por los mangantes mengues, ¡Qué pena de mi tierra tan amada!, ¡Pensar que eran a sueldo y con poderes!, ¡Qué pena de familias arruinadas, y que lo paguen el pueblo y las mujeres! El caracol Hermano de los hombres y los vientos, Llevo sobre los hombros mi coraza. Me desahucian la vida sin mi casa, y siempre en verdes prados me aposento. Como un mendigo, dicen, yo me siento, y si me siento, duermo sobre el suelo, si me llaman babosa me consuelo, porque es la paz mi patria y mi cimiento. No tengo armas, solo, yo me escondo redondo y bullicioso en caracola, cual luz del universo me transformo, sin que el tiempo me imponga una reforma. Soy libre caracol que vive al lomo de hortensias, calas, lirios y begonias. 11

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XL Ferreiro La playa de los niños muertos (Refugiados al mar) Las madres de los niños muertos buscan su alma naufragada. Esperan a que las arenas de las playas muertas recojan los despojos que los peces desechan. Hay chaquetas diminutas de los niños muertos, breves zapatillas de los pies descalzos de los niños muertos, un prendedor del pelo con una mariquita muerta, muñecas muertas de las niñas muertas, toda la muerte tendida al sol de las playas muertas. Playas ausentes de cuerpos fingidos en papel de arroz. Las madres de los niños muertos cosechan el fruto de la desesperación, recolectan las flores deshojadas del abandono, espigan los últimos pasos para salir de la maldita negación total. Toda la vida apostada a un viento favorable, a una corriente providencial, a la espuma macilenta que anuncia el fracaso; su única mala vida en juego para los niños muertos. Las madres de los niños muertos dejaron muertos a los padres de los niños muertos por la promesa de alcanzar nuestra muerte lejana. Los padres muertos de los niños muertos eran carpinteros antes de llegar nosotros, desmotaban el algodón antes de llegar nosotros, despertaban el alba con los cantos de siega y dormían a la sombra centenaria de los olivos antes de llegar nosotros. Hoy los niños muertos de los padres muertos son huérfanos muertos de sus madres muertas. Se los entregamos al mar y el mar los deja en la playa con la boca reseca, con los bolsillos de arena. 12 Me doy de baja, amor Y yo, que apenas vivo sin vivir lo que vives, he de anunciarte, amor, que me he dado de baja. Voy a vivir mi vida porque así me lo exigen: mi corazón maltrecho, mi alma desbordada de lamentos vencidos, caducados, blasfemos; mis ojos naufragados en arena y cristales; mis manos sin abrigo y mis pies sin tus huellas; mis domingos de sueño al pairo sin tu espalda; mis sábados de ausencia; los lunes y los martes que llevan la semana a contratiempo, y sudan arrastrándose al viernes. Porque así me lo exigen: la cajera del súper, la vecina del cuarto, el rosario de Aurora y el lucero del alba; el martes cuando es trece y los lunes al sol; la gata del vecino que hace guardia en la puerta; y el hombre del espejo que se afeita conmigo. Y yo, que apenas vivo sin vivir lo que vives, he de anunciarte, amor, que me he dado de baja: llámame cuando llegues y si no te contesto, es que voy al trastero a dejar los recuerdos: necesito el espacio para amueblar de nuevo el rincón que has dejado, y adecuarlo a mañana.

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El maestro del barrio (A Pepe Aranda, maestro) Yo he visto la mirada del infierno y el lúgubre atardecer de los ausentes, he clavado mis manos en sus llagas para arrancar de cuajo las espinas. Yo he cruzado las puertas levantadas por los tigres ungidos por la muerte, y he reventado las palabras de hiel con que desgajan a los nombres de la vida. A las madres de los hijos apagados he prestado mis lágrimas superfluas, mi llanto insoportable y pedigüeño con el que asfixio el brillo de mi suerte. Sobre la inmundicia de los que bendicen he sembrado de sal sus santuarios, y he dejado a los dioses sepultados bajo las hojas malditas de los libros. Donde mis pies de cuero enraizaron entre los pies desnudos de los niños, se derramó mi alma desertora y un cuenco floreció con mi palabra. Tal vez nací fugaz eternamente y para ellos cruzó otro espejismo, un mensajero tenaz, deshabitado, como tantos vagabundos inocentes. Sé bien que nunca he sido suficiente, si suficiente no fuese inalcanzable, y ni siquiera una arruga en el zapato de quienes tutelaban nuestras manos. Pero juro que dejé en el empeño, crucificada con la sangre de mi duelo, toda la valentía desesperada con que se lanzan los halcones sometidos. Si solo uno, uno tan solo, uno de tantos, uno de todos los que bebieron de mi palabra oye mi nombre y busca mis ojos con un latido, podré dormirme como los búhos cuando son sueño. La vida es el recuerdo A Juan Portillo (Juan de Madrid) La vida suele abrirnos en un golpe de viento, en contra del deseo, la razón más sencilla por la que no tenemos sembrada en la mejilla la sonrisa de siempre, y nos falta tu aliento. Golpeamos los relojes por ese tiempo lento que tarda en alcanzarnos de un sueño la semilla, y apenas el otoño con su voz amarilla nos cubre de repente en sombra el pensamiento. Nos salva del fracaso de la muerte el empeño, de quienes al olvido le ocultan el destino cubriendo nuestro nombre, que en el tuyo galopa. No importa que haya sido apenas un ensueño multiplicar tus versos donde florece el vino, porque la vida llega en esa dulce copa. 13

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Elena Espiña Cillán Poemas de mujeres que aman ¡vivir! Victoria Alma tenaz, suspensa a las puertas del día, dulzura de croissant en domingo entre ecos de campana antigua. Hierbabuena en las manos, en los ojos, luceros. De los sueños el halo ardiente rojo diluido en la calma, un tiempo sincopado, una mirada lánguida. Hierbabuena en las manos, en los ojos, luceros. Cada momento mágico un ansia florecida, matizando el silencio la monotonía. Hierbabuena en las manos, en los ojos, luceros. Música, empapando un anhelado premio, ¿en la otra vida? esperanza en el futuro camino, exigencia de amar y ser amada. Hierbabuena en las manos, en los ojos, luceros. Marisol Recta línea de color absoluto, trozo de acero lazado de tomillo. Intacta la inocencia primera, de atardecer cadencia de misterio empapada. Peregrina búsqueda sin final, de una vida auténtica. Regato de silencio, un temblor lacerado que va a la mente preso, ocultado. Alma tejida de albahaca y ausencias, obstinada flor de hielo, bendito sueño de arcobaleno, ensueño de rosas y camino, un hacer desvalido. Tu vida toda un ansia de volar a lo desconocido, llevando tu dolor necesitado, agazapado, grapado sobre el pecho dolorido. Aliento del campo, verdor, olor, en atisbos quedaos, porque Ella, con los ojos cerrados, camina en pos de un ocaso de nardo. 14

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Maribel Maribel miel de cereza cascabel ignoto ¿qué esconde tu alma lisonjera? Maribel oración queda, austera, conmovida transida de belleza, gentil princesa en la vereda de un camino de tierra seca. Maribel estrofa solitaria en Oficio de Tiniebla, zarabanda de lirio bañada de luna llena, sin tregua luchadora por llegar a la meta, ¡ENTERA! ¿qué esconde tu alma lisonjera? María Eugenia Piolet del ensueño, arrepentida alma de pajarillo, a codazos en busca de la luz y el sosiego, sin marca registrada el espíritu, al consuelo amarrada con coraza de acetilsalicílico. Dime, ¿qué certeza anima tu cuerpo alado rebuscando en la aurora con Lolo, tu perro? Loli Mágica y laberíntica hermana de la aurora, con un dolor cobalto encerrado en el pecho. Semilla que germina sin importarle el suelo, mascarón de proa que desafía al miedo. Amapola gozosa en un jardín de ensueño, lilas envolviendo tu ópera prima, lanzada al viento. campánula estremecida de la vereda. Incesante búsqueda del otro, miedo al camino del agua que diluya el intento. A las costuras del alma has hilvanado el tiempo, ¿cuál es tu propósito ansiando lo ETERNO? ¿y cómo es la meta de tu encendido sueño, si caminas descalza en el helado invierno? Campánula estremecida de la vereda, arpa de nostálgico amor, sin remedio. Nieves Nieves, terca florecilla de enero, por la vida blanca. Desencolada caja de sonería, hechizada. Melancolía de un ensueño con lluvia, que lave el alma. 15

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