Revista N.12

 
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Revista Encuentros edición 2015

Popular Pages


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ENCUENTROS NUEVA ÉPOCA Nº 12 REVISTA DEL GRUPO LITERARIO ENCUENTROS ● EDICIÓN 2015 CASA DE LA CULTURA ● TRES CANTOS

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Musicando platero y yo Con motivo del centenario del nacimiento de Platero, el burrito pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón... como nos lo contara nuestro Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva, 23/12/1881 - San Juan, Puerto Rico, 29/12/ 1958) la Escuela de Música de Tres Cantos junto al Grupo Literario Encuentros y la Biblioteca Lope de Vega nos dimos cita para recordar y celebrar a este entrañable personaje con música de los maestros Granados, Romberg, Hindemith y Borodin, y la lectura de poemas del libro "Platero y yo" al que dimos vida y voz en un marco de ternura y sentimiento, arropándonos con esa dulzura que ya nos dejara nuestro célebre autor en las inconfundibles paginas de la vida y muerte de su entrañable burrito. Fue también un aliciente más para seguir en esta línea de colaboración, la presencia de niños, que dieron si cabe, más sentido a este acto de celebración y difusión de la literatura y como en este caso, libros que de alguna manera nos han hecho felices, han dado a pensar y nos han enseñado un camino más en esta senda sorprendente que es la vida...que como Platero estamos hechos casi todos de ternura y algodón. El grupo literario Encuentros con María Dolores Godoy María D. Godoy es Licenciada en Historia; especializada en Historia Antigua, Prehistoria y Arqueología. En este caso presentamos una escritora que comienza y necesita a su alrededor el andamio y el apoyo de todos los que creemos en la cultura del individuo. Como algunos otros ilustres viajeros extremeños como ella, ha vivido en varios países por todo el mundo, muy distintos y muy distantes, empapándose de su cultura y regresando a España repleta de conocimientos que no es posible obtener en los centros de enseñanza reglamentarios. La presentación de su libro La cima del Atlas, se realizó el día 23 de enero, en la Biblioteca Municipal Lope de Vega de Tres Cantos. Es una historia llena de emoción, misterio e intriga en la que las cosas pueden cambiar radicalmente en un segundo. Los personajes se suceden sin saber realmente quiénes son y que hacen en la historia, salvo Sara y Liam; los únicos en quien puedes confiar… o tal vez no. Le damos la bienvenida al mundo de las letras. Guillermo Galván en la Feria del Libro Entre las actividades eventuales del Grupo Encuentros, fuera de las sesiones semanales, figura en lugar destacado la presentación de libros, más aún cuando se trata de autores locales. En este caso, en el marco de la Feria del Libro de Tres Cantos 2015 tuvimos ocasión de presentar las dos últimas obras de nuestro ya consagrado novelista, vecino y amigo de Encuentros, el escritor Guillermo Galván Olalla. El acto, más que centrado en las nuevas novelas, fue un interesante recorrido en forma de diálogo entre presentador y autor por toda la obra del mismo, resaltando líneas argumentales, tendencias, temáticas y ambientaciones en las que Guillermo se esfuerza en un muy documentado detallismo histórico, y destacando la riqueza de su estilo literario, que hace su lectura muy amena y placentera, a la vez que mantiene la intriga (su especialidad) en argumentos muy elaborados y algo complejos, con inesperados giros finales. Un magnífico encuentro, y dos buenas novelas presentadas en la ocasión. 2

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ENCUENTROS Revista del Grupo Literario Encuentros Tres Cantos – MADRID PRESIDENTE José Luis Álvarez Quintana VICEPRESIDENTE Juan Gómez Espinar SECRETARIA Luisa Fernández Cabrera TESORERA Mª Jesús Martínez Segura El Grupo Literario Encuentros se reúne los jueves, de 19.00 a 20.30, en la Sala Juan Bartolomé, de la Casa de la Cultura de Tres Cantos. La asistencia es libre y gratuita. gle3c.revista@gmail.com REVISTA COORDINACIÓN Gledy Medina Rivera PORTADA Carlos Pérez Pestana DISEÑO Y MAQUETACIÓN Leticia Quemada Arriaga CORRECCIÓN Alberto Collantes Fernández IMPRIME: VA-IMPRESORES DEP. LEGAL Nº M. 8726-2008 EDITA: Grupo Encuentros http://literarioencuentros.wix.com/litera rioencuentros • El Grupo Literario Encuentros no es responsable ni necesariamente comparte los contenidos y opiniones en trabajos que llevan firma. • Hay imágenes obtenidas en Internet. COLABORAN EN ESTE NÚMERO: Acosta González, Andrés Bayón Gimeno, Amelia Boan, Eloy de Gadir, Ana Espiña Cillán, Elena Fernández Jordán, María Ángeles Gómez Espinar, Juan F. Juanjo Valuán Machado Sanz, Antonio Martínez Segura, María Jesús Medina Rivera, Gledy Luz Nicoletta Ojeda, Germán Oropéndola Pérez Moronta, Elena Ros Soler, Andoni K Tena, Antonio Vega Cabello, Juan Bautista XL Ferreiro SUMARIO Musicando a Platero y yo ................... 2 María Dolores Godoy…………...…...2 Editorial .………………………….… 3 Entrevista a Nicole Picquot Martin.. 4-5 Poesía, narrativa y ensayo.……......6-25 Luis Alberto de Cuenca……………..26 Dolores Vendrell...………................ 26 Cristina Montero......…………..….... 27 Compañeros de Encuentros.….….… 28 Editorial La contienda silenciosa en la creación La actividad creativa es una lucha en solitario en la búsqueda de una idea, de una imagen, de un sonido, un ritmo, una palabra, como punto de partida. Es también la paciente y trabajosa espera hasta que un relámpago deja entrever la sombra de lo que podría ser la punta del ovillo, el óvulo del que tal vez se pueda extraer la levadura madre que haga germinar la obra. La creación está reñida generalmente con la alta producción, con el rendimiento; no se puede estar pensando y echando cuentas del tiempo que has dedicado a la obra. Está reñida con la especulación y deseos de cosechar premios y parabienes varios. Si el creador tiene como meta complacer el gusto de posibles destinatarios de su obra no será SU creación, será un producto destinado a satisfacer a esos potenciales clientes. Una vez que se ha perfilado la imagen, los acordes, el ritmo, el argumento básico, llega el momento del trabajo duro, constante y permanente, por llevar a cabo diariamente la tarea propuesta. En poesía es la exploración en el silencio hasta encontrar esa voz ajustada y precisa, esa palabra, y no ninguna otra, que trasmita exactamente el sentimiento que el poeta quiere comunicar. Es la lucha contra la invasión de vocablos similares cuando lo que se busca es aquel, posiblemente el más opuesto, que pueda provocar la explosión luminosa en el lector, que pueda derribar todas las imágenes asociadas anteriores y dar vida a una nueva, diferente y aparentemente discordante, pero con el significado apropiado en ese instante preciso. En el cuento es buscar la flecha certera que clava la idea justa en la diana que está a la vista del lector. Sobran los aderezos, los argumentos, las descripciones, los numerosos personajes. El cuento es un disparo en un instante, con un resultado imprevisible hasta que sucede, pero exacto. En la novela es preciso sumergirse y nadar en todas las aguas hasta dar con el hilo conductor, crear el ambiente, dar vida a los personajes, establecer los diálogos adecuados a cada uno y llevarlos, junto con los lectores, hasta el puerto final, sin que éstos abandonen el viaje a mitad de travesía. La creación demanda un esfuerzo y una constancia personal que no está sujeta a ningunas otras compensaciones que no sean la interior de cada autor; por eso en la Creación, en el Arte no se pueden establecer posiciones, ni comparaciones; no puede haber un precio justo ni un premio inmerecido. Toda creación hecha con ánimo de lucro, beneficio, provecho, interés, gratificación. Toda obra de la que se esperan canonjías, prebendas, halagos, adulaciones, lisonjas, embelecos, loas, exaltaciones y encomios varios es simplemente comercio y eso es neg-ocio: el Arte, la Creación es ocio; tiempo para hacerse a sí mismo, para autocrearse. En el Grupo Literario Encuentros hacemos del tiempo nuestro lugar común cada jueves, en el resto de la semana buscamos los juncos para ir construyendo ese barco que nos transporta día a día hasta el mejor lugar interior destinado a cada uno de nosotros. Esta revista es parte de nuestro cuaderno de bitácora correspondiente a la ruta 2014-2015. En ella se encierra el esfuerzo de cada uno por alcanzar el cielo común, y algunas actividades en conjunto para compartir el camino con todos. No tiene precio. 3

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Nicoletta. Poesía con encanto y acento francés Amelia Bayón Gimeno En Encuentros hay días en los que la poesía tiene acento francés. Nicole Picquot Martin es quien aporta sensibilidad y su particular encanto a la lectura de sus propios poemas, que hablan de la naturaleza, los paisajes, las ciudades, los seres queridos, etcétera. Poemas sinceros, tiernos, con la grandeza de la inocencia conservada en unos ojos azules siempre cercanos y amables. Hoy entrevistamos a Nicole, nuestra Nicole… Amelia Bayón. Querida Nicole, hoy ponemos la lupa sobre ti y tu trayectoria vital y literaria. Disculpa nuestra indiscreción, pero queremos que nos cuentes cómo llegaste hasta aquí. Empecemos por el principio. ¿Dónde naciste? Nicole Picquot. Nací en Saint Thuriou, Departamento de Morbihan, en Bretaña, Francia, el 8 de marzo de 1944, en plena Segunda Guerra Mundial; Francia estaba ocupada por los nazis. Cuando tenía tres meses tuvo lugar el desembarco de Normandía, en una zona que está relativamente cerca de mi pueblo. Mi familia recuerda aún los sonidos de aquella batalla histórica, el bombardeo de la base militar de Lorien, la llegada de los americanos y la suerte de no haber sido afectados directamente por el conflicto. Mi madre, que entonces tenía 18 años y que había querido ser maestra, era quien nos relataba lo que pasaba, nos contaba cuentos y nos recitaba poesías de Victor Hugo a mi hermana Lilianne, nacida en 1945, y a mí. Eran otros tiempos, mi pueblo estaba a 60 kilómetros del mar; sin embargo, no había esta costumbre que tenemos ahora de ir a las playas. Conocí el mar con ocho años. AB. ¿Qué recuerdos tienes de tu infancia? NP. La vivienda en que nací es semejante a las pallozas gallegas, con techo de paja, suelo de tierra batida y una chimenea central, tradicional en las zonas de cultura de origen celta. Mis recuerdos son de una infancia feliz y de una gran complicidad con mi abuela, que se ocupó bastante de mí porque mi hermanita nació cuando tenía apenas un año. Mis padres eran campesinos y yo desarrollé mi otra gran complicidad con la naturaleza, una relación muy gozosa que se mantiene hasta hoy. AB. ¿Cómo fue tu etapa escolar? NP. En el pueblo había una escuela pública rural de sólo dos aulas, y en ella estudié hasta los nueve años, en que mi familia se trasladó a vivir también al campo, pero a la zona de Versalles, cerca de París. Mi padre hacía sidra y almacenaba las manzanas y otras frutas de temporada en el desván; en mi casa siempre olía bien, era muy agradable. De mi padre aprendí el amor por la naturaleza, a relacionarme con ella de manera grata y respetuosa. Con mis vecinas paseaba mientras cuidábamos las vacas. Me costó mucho irme de Bretaña. En la escuela había un buzón para poner lo que quisiéramos. Yo puse "me voy llorando de Bretaña", creo que nunca te curas de las heridas de la niñez. En la zona de Versalles estuvimos en Guyancourt, el lugar en el que los campesinos protestaron cuando Luis XIV destrozaba los campos de labor al ir a la caza de los faisanes. AB. ¿Cómo comenzó tu relación con España? NP. De los nueve a los once años estudié en la escuela pública, y después en Versalles, en el Liceo La Bruyere. Me gustaban los idiomas, estudié inglés y español hasta los dieciocho años. Me atraía la literatura y no me gustaban las matemáticas. Estudiando español comenzaron los intercambios culturales, que se pusieron de moda. Una amiga me dio la dirección de Miguel, mi esposo, con quien estuve cruzando correspondencia y con dieciséis años vine a su casa, visité Madrid. Para entonces ya me gustaban García Lorca y Juan Ramón Jiménez. España me pareció un país exótico muy atrasado, pero me encantó. Al año siguiente Miguel fue a mi casa. AB. ¿Cómo fue decidirte a quedarte en España? NP. A los veinte años vine con un trabajo de traductora. Como ya tenía la relación con Miguel, nos casamos en Madrid, cuando yo tenía veintidós años, en San Luis de los Franceses. Después nacieron mi hija y mi hijo y dejé de trabajar para atenderles. Volví a la 4

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vida laboral mucho más tarde, con cuarenta y cinco años, en el Consulado de Francia, donde estuve hasta la jubilación, a los sesenta y tres. Tengo muy buenos recuerdos, había un ambiente cultural muy estimulante. AB. Viviendo en Madrid, capital ¿echarías de menos los campos de Francia? NP. Sí, es cierto, pero se solucionó porque compramos la casa de Soto del Real, que tenemos ya hace 35 años. En ella vuelvo a encontrar la conexión con la naturaleza que tanto me aporta en el plano mental y espiritual. Soy muy sensible. Fue en Soto donde comencé a escribir poesía y me las publicaron en la revista de las fiestas patronales. También tuvimos una casa en Ibiza, donde encontraba mucha inspiración. Sentía la necesidad de comunicar mis vivencias con la naturaleza, algo que está marcado por mi infancia. El otro momento de inspiración poética importante lo he tenido siendo abuela. Tengo cuatro nietos, tres niñas y un niño. Me han dado una felicidad enorme. AB. ¿Cómo fue tu llegada al Grupo Literario Encuentros? NP. Hace 18 años, nos vinimos a vivir a Tres Cantos y Miguel conoció en una exposición a un grupo de ferroviarios, entre ellos Juan Bartolomé, el presidente del GLE. Le dijo que a mí me gustaba escribir poesía y me animó a que me presentara a un concurso que se iba a celebrar. Así comencé a venir al grupo. Lo pasábamos muy bien. Tengo una medalla por una presentación de mis poemas el 11 de marzo de 1999, a Juan le gustaba entregarnos estos reconocimientos. De Juan Bartolomé tengo unos recuerdos muy simpáticos. Un día que iba a tomar el tren para ir a mi trabajo, me saludó Juan Bartolomé y le dije que tenía prisa porque debía tomar el tren. No te preocupes, me dijo, el tren saldrá cuando yo lo diga, que soy el jefe de la estación. En el GLE siempre me he sentido muy bien; he tenido temporadas que podía asistir siempre y otras que asistía menos, pero siempre me he sentido parte y sigo disfrutando mucho de la compañía de todos y de la labor del grupo, siempre estimulante, cada vez más interesante. Debo decir que tengo un buen secretario. Miguel me pasa a ordenador buena parte de lo que yo voy escribiendo en cada sitio, muchas veces en nuestros viajes. AB. Gracias, Nicole. En tu compañía el tiempo pasa suave y grato, como tu poesía, gracias por compartir tus sentimientos y tus recuerdos con nosotros. Ha sido un placer, como lo es siempre encontrarte los jueves en nuestras reuniones y, sobre todo, cuando nos obsequias con tus poemarios llenos de naturaleza, de musicalidad, de colores, de afectos, que nos transmites con encanto, delicadeza y con tu particularísimo acento francés. Vista Miles de hoyuelos de plata en la sonrisa de la mar. Espuma liviana que palpita canción de cuna de la mar. Horizonte incierto, de índigo, lejano, islote de granito rosado, cercano, ojos azules donde navegan, en silencio, veleros del mundo, en paz con el universo. 5

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Nicoletta Al Andalus ¡Alhama de Granada! Tu nombre evoca la historia de las túnicas de Roma, de los turbantes de la morería. Manantial de agua cálida, proeza de la naturaleza que alivia y remoza. ¡Cuántas alegrías en tu ribera! ¡cuántos suspiros en tu alameda! ¡Alhama de Granada! Recordando tu mezquita y tu judería, tu romería y tu iglesia, A la huerta tu luna cabalgando entre los olivos de la campiña, Triste destino del hombre, rabia, vejez enemiga, avanzas paso a paso, con pena y sin gloria, firme en tu sentencia. tus altas lomas jugando con el sol de Andalucía. ¡Ay, huerta de pueblo! mitad jardín, mitad huerta. Verdes matas de patata cerca de la higuera. Tomateras erguidas, en plena solanera. Flores chillonas, pitiminí con solera. Hortelano amigo, orgulloso de tu trabajo. Un año más y el cuerpo más y más encorvado. Pasaron tantas lunas que la cuenta se te ha perdido. Te quedas sentado, medio dormido a la sombra del fresno. El corazón cansado dándote por vencido. Atracción especial. Energía vital. Estoy hecha de jardín y de huerta, de olor a tierra, a tomillo y a menta. 6

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Antonio Machado Sanz Pequeñas cuentas (A Carlos Marzal) Recuerdas, mi amor, las palabras que a solas te decía bajo la tenue luz de aquella farola, en nuestra paseo encantado. Tú me pedías que te contara mis jóvenes sentimientos. Y yo hablaba, hablaba y hablaba, y te llamaba con nombres mil veces pronunciados. La vida en orsay José Glez. Castillo, padre de Cástulo Castillo (letristas de tangos) Vive la vida como quieras. Cuando te salgas de lo ordenado por los dirigentes…, te van a pitar un orsay. Pero sigue viviendo así, si esa es tu idea de la vida. Al fin y al cabo los liniers… están siempre en fuera de juego. Y tú me pedías más, más, más, muchos más. Y te decía: ilusión, golondrina, mañana, camino, ventura, tranquilidad, desconocido mar en el que me ahogaría. Y te llamaba… ¡Mi estrella! Y me he dado cuenta, sin cálculo alguno, que aquella luz tuya que iluminaba la calle, ya no existía, venía de una lejana constelación muerta hacía muchos años. Como nuestro amor. 7

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Antonio Tena Para mi Marigós Cancioncilla de estío Repitiendo la voz de Neruda, diría: “Puedo escribir los versos más tristes esta tarde…”. Mas, ¿qué musa querrá ahora inspirarme, ahora, que se escapa mi Musa? ¿Y qué versos podría yo escribir si se va con ella la luz de mis ojos? ¿Qué armonía musical daré a mis palabras si su voz cantarina no herirá mis oídos? ¿Qué versos alegres podré recitar si mi alegría se marcha con ella? Ya sé que se dice: “Cuando una hija se casa, un hijo se gana…”. Sí, es cierto, y quiero firmemente creerlo. Pero… perdonad si por dentro estoy triste y a borbotones aflora en mis palabras. Marigós, Marigos, “Polvitos de páprica” vivaz y saltarina… Te me vas. Mas me queda un consuelo, y a él me aferro: Sé que tú eres feliz. Y eso me basta. Papá. Congratulations ¡Albricias, albricias, que mi Marigós dejó de fumar! ¡Bendito sea Dios! Bendito sean Dios y Santa María, que mi pobre niña su salud perdía en aras del vicio que la consumía. Calores de la siega, fuego en el cielo. Deja que yo te limpie con mi pañuelo. Brazos de piel curtida, recias espaldas, relumbres de las hoces por las cañadas. La paja, el llanto; la sombra de la encina, jardín de encanto. Olores de la era, fuego en el cielo. Deja que yo te limpie con mi pañuelo. Que mi amor suda y suda junto a la parva, limpiando la cosecha de la esperanza. Amor, el trigo. Manojo de ilusiones, el vientecillo. Colores de la siega, fuego en tus ojos. Tus manos, en mis manos, frescos manojos… (El guardapaquetes que le regalé tenía una magia, que ahora diré: Quien en el estuche tabaco metiera, al pasar el tiempo, bien lo aborreciera…). El tiempo pasa, el tiempo pasó, y aquesta mi hijita ya lo aborreció. Si en ello persiste sin titubear su padre promete que va a adelgazar. Y así, nos veremos: ella, con salud y yo, tan esbelto como un paloduz. ¡Ya somos dichosos! ¡Ya somos felices! Y, al final del cuento, comemos perdices Y acabo estos versos que apestan a ripio con el aleluya que escribí al principio: ¡Albricias, albricias, que mi Marigós dejó de fumar! ¡Bendito sea Dios! (A ruego de mi Marigós, el mismo día que me lo pidió le “amoragué” estos ripios con todo el cariño). O séase, el 11-9-03 Papá. 8

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Una historia breve La concibieron sin proyecto. Nadie, por mucho tiempo, sabía que ya era un esbozo. Cuando a la vida llegó fue causa de consideración. María Jesús Martínez Segura Algo de su historia dice que pasó de la infancia a la adolescencia y de la adolescencia a la madurez, con muchas preguntas sin respuestas y con mucha rapidez. Nadie la explicó por qué sólo tenía una muñeca de cartón. Tampoco nadie la aclaró por qué tuvo que dejar de soñar para empezar a laborar. Muchas hojas del calendario cayeron sin nada que destacar. Los años iban pasando y seguían sin dejarla soñar. Un amor juvenil, otro platónico y otro real a su vida la dieron en qué pensar. Amó, amó mucho. De nuevo llegaron las preguntas, y las respuestas… aún sin llegar. Sin embargo, ella medita y opina “la vida fue generosa, pero no la supe aprovechar. Hoy, acercándose a lo llamado “vetus” el horizonte de otra forma lo otea, – las líneas rojas puede traspasar, – en su mano, la “llave” de entrada y salida, para cuando quiera utilizar – las respuestas. La niña Sofía La niña Sofía. La pequeña de Encuentros. Flor de primavera en el otoño de los jueves. Coqueta revolotea como mariposa que despierta a la vida. Ella misma se las da: pueden ser de mentira y pueden ser de verdad, la que le interese, esa elegirá. En los últimos renglones escritos de esta historia se percibe cómo, con algo de nostalgia, ella acaricia el pasado sintiéndolo lejano, y cómo, con algo de cansancio, se pregunta: Promete sueños convertidos en realidad, realidad que crece sobre campos abonados de ternura, con el néctar de las flores y el amor de quien la quiere. Sé feliz, Sofía, trabaja para ello, y acuérdate de este grupo de desnochados que, jueves a jueves, disfrutan de tu compañía. “¿Qué fue de lo que fui? ¿Qué será de lo que soy?”. 9

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Juan-Bautista Vega Cabello (A la memoria de Federico García Lorca. En el primer centenario de su nacimiento, el 28 de febrero de 1998) Federico, hace unos días, estuve en esa tierra que te vio nacer, ahí en Fuente Vaqueros; un siglo ya de aquel amanecer. Visité la casa donde tú naciste. Me quedé sin palabras en Andalucía, sólo pude observar algunos objetos de los que te pertenecían. Sin movimiento, se me cuajó la nuez por un momento, memorizando y mirando al silencio. Traté de resignarme, pero lloré por todo el tiempo. Pasé a una habitación: la cama de tus padres, vacía, tu pequeña cuna, que acuné tímidamente; enseguida una vieja ventana por donde penetrara la risueña luna, que más tarde fuera tu luna del alma. Pasaron el hueco de aquella escalera, bajito bajito, que no llega al metro, por donde, dijeron, que tanto anduvieras, yo también pasé agachando mi cuerpo. Y ya en la otra planta, muchos documentos: tus libros, dibujos, por allí dispersos, que hablan de ti y de aquellos tiempos. Retratos hermosos de las paredes penden, de hombres ilustres, famosos, de ti y tu Generación del 27. Movimiento Glorioso Literario que nunca muere. Allí, inmortales, aparecen: contigo, Federico: Bergamín, Gerardo Diego y Guillén, Dámaso Alonso y Salinas; literatos relevantes, Juan-Ramón, cuenta también, con Alberti y Aleixandre, y una lista interminable, porque España por entonces se inundó de apellidos célebres y hombres grandes. Abrazado a tu luna caminaste; poeta en Nueva York y otros países, qué bien representados nos dejaste, en aquellos tiempos tan difíciles. Con ello, no me extraña que quisiera, tu persona de alma solidaria, poner en el pico más alto la bandera, de tu más grande España Literaria. Qué calidad de hombre, cual tu gesta, para deleite, tu Literatura nos dejaste en tus libros de Poeta, sembrando directrices de Cultura. Me asomo y la diviso, ya remota, que quisiera alcanzarla con las manos, la que tanto dijeras, “luna rota”, coronada por niños y gitanos. Y recuerdo la tarde que pasaste, cuando viste al torero en la agonía, que fue “a las cinco en punto de la tarde”: Sevilla, tu amigo Sánchez Mejías. Atento voy leyendo a tus gitanos: cantándole a sus burros, sin espada y niños con lagartos en las manos, jugando por caminos de Granada. ¡Qué temprano te fuiste, Federico!; mejor dicho, que fue que te llevaron, desde entonces España está en un grito: calló el hombre, poemas no callaron. Federico García Lorca, que vas persiguiendo el hambre, Poeta de fragua rota que en tu idea más remota no hubo cuchillos de sangre. El corazón te partieron en mil átomos por mil, pero no lo deshicieron, porque los que en ti creyeron lo estamos juntando aquí. Pues que todo el mundo sabe tu poética pericia, que bien guardaste con llave. Injusticia en ti no cabe, cometer tanta injusticia. Y aquella noche del río, cuando con potra de nácar sin bridas y sin estribos, se te encendieron los grillos cuando quedó muerta el alba. ¡Ay qué pena, Federico!, cómo lloran los gitanos, ranas y lagartos, gritos dan hasta los niños chicos, con cigarras en sus manos. Ya en los cinco continentes donde tus versos se aferran, suenan con fuerza, fervientes, porque te quieren las gentes en todo el Planeta, Tierra. Tus versos que son historia yo cada día recito, por ser campanas de gloria, sonando en nuestra memoria. Un abrazo, Federico. Tres Cantos, enero 1998 10

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Nela Fernández de Tena IN MEMORIAM Estaba hecha de azul y de rocío, empapada de amor, sin tiempo el alma cándida, como la azucena. Vivió enamorando a la vida, y era su sueño despertar al alba. Sólo con su recuerdo, se me endulza la boca. Elena Espiña Cillán Ana de Gadir Sobrevivir IN MEMORIAM Un sepulcro blanquísimo, reluciente, rodeado de ideas que nacen amenazadas y dentro la podredumbre lo invade todo. ¿Quién se cree esta farsa inefable? Pero todos la contemplan como acólitos fervorosos. Hoy es nunca y siempre la misma historia. Aspiramos al feroz disimulo, a la más resistente hipocresía. Sonreiremos, aceptaremos cualquier indignidad, diremos “sí” mientras la voz verdadera nos hiere, nos quema en la garganta. En la cumbre más alta del cinismo absoluto, en este congreso de sagrada falsedad nadie nos iguala, no hay mayor complacencia ante un rebaño tan fiel y rendido. Elevemos ahora un único canto para un único pensamiento: ¡a qué simas desciende el ser humano si desea sobrevivir a la dictadura de los credos! 11

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XL Ferreiro El alma comprometida (A mamita Clara) Caminas sobre la vida con la mirada en la mano y el alma comprometida. Y los años van jugando con tu sonrisa sin tiempo y dos Sueños esperando. Y vas dejando tus huellas bajo sus pies que persiguen la playa de las estrellas. Sueños, cariño y ternura florecen constantemente del cáliz de tu cintura. Eres la cálida sombra que cubre su llanto ardiente cuando su boca te nombra. Sueños que buscan sentido a la explosión permanente que lleva el haber nacido. Eres más y suficiente, eres todo y eres parte, eres absolutamente. Palabras, sombras, respuestas Vas navegando la vida que cruzan en su camino con las sonrisa en las manos buscando puertas abiertas. y el alma comprometida. Ébola blanco Ébola negro Titulares exóticos, lejanos, El secretario del primer ministro, película de estreno y con autógrafos, la televisión pública cautiva, muertos en blanco y negro, festivales, doscientos diez coordinadores varios y una alfombra de papel cuche: y un avión blindado en precauciones: Ébola blanco. Ébola blanco. Repatriados preferentes nacionales, hijos del Primer Mundo mal paridos, infestados con nombre, pedigrí; y mañana por fin será otro día: Ébola blanco, Madres sobre los niños muertos, hijos sobre los padres muertos, muertos sobre los muertos muertos, y un hospital sin catres para muertos: Ébola negro. Una moto en época de lluvias, un médico, tres mil niños sin consuelo, huérfanos del calor de un solo beso, y un árbol por lugar de aislamiento: Ébola negro. Abandonados, culpables con sentencia de muerte por haber nacido con error, al ser así marcados por la maldita suerte; y el tiempo nunca a su favor: Ébola negro. Cuestaciones, donativos y oraciones, la buena voluntad por los negritos, algún loco social o sin fronteras y los Gobiernos ausentes por decreto: Ébola blanco. Alarmantes titulares con mentiras, desinfectadores con olor a violetas, mascarillas de Loewe o Louis Vuitton, y tanta tontería en boca estrecha: Ébola blanco. Sonrosados, rientes vencedores nacidos en la cuna y sin calvario, una enferma con cincuenta doctores: y el Gobierno respira triunfador: Ébola blanco. Cinco mil muertos a destiempo, diez mil agonizando sin futuro, dieciséis millones en lista de espera y un litro de legía por colegio: Ébola negro. Guinea-Conakry, Liberia, Sierra Leona, Mapp Pharmaceutical, Tekmira, GSK, Profectus, Johnson & Johnson, Bavarian; y todo listo pendiente de negociar: Ébola negro. La muerte oscura está en el mismo lado, en el mismo lado siempre está el dolor, los mismos son los que no tienen nada: ha llegado el Ébola salvador. 12

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Oropéndola Versos para Antonio Machado Cuando la muerte me encuentre en el camino, que encuentren un puñado de versos en mi bolsillo Poeta andaluz, sembraste tu letra, en Soria y Jaén, Madrid y Valencia y en Campos de Castilla, esparciste tu semilla. Cultivaste en la frente de tu pueblo, en los surcos de su pecho, tu prosa: fecunda enseñanza, tus versos, de amor y verdad. Defendiste la libertad de palabra, ejerciste el libre pensamiento, tu escudo y tus herramientas: libros, tinta y papel. Desde el ventrículo izquierdo, tus versos de sístole, ¿de qué color es tu sangre? No se llevaron tu luz, nunca sellaron tu boca, ¿de qué color son tus huesos? Tus días azules y el sol de tu infancia prevalecerán. 2 de marzo de 2014 He llegado a la línea dónde cesa la nostalgia (F. G. Lorca) Las cuerdas de tu guitarra acribillaron mi nostalgia. La sal de mis ojos besó la sombra de su recuerdo. Me asomé a la ventana imperfecta con vistas a la playa de mi memoria. Una golondrina parada en el alféizar preparaba sus alas para migrar. Las notas chocaban contra el cristal, abrí la ventana para dejarlas volar. Anoche navegué por tu música, gracias por prestarme el barco de papel y los remos. 20 de julio de 2014 Anidaron mis quimeras en tu ausencia. Te busco entre los hilos de Penélope y su bordado inacabado. Escudriño debajo de las hojas para encontrar tus pasos. Sigo esperando que tu voz de arena despierte mi reloj cansado. Hoy mis quimeras no abren sus alas, miran con ojos de otoño. El estoicismo se viste de ocre, arrastra sus pasos. Los ecos no me devuelven las palabras, sólo susurros de tu ausencia. 13 de febrero 2015. 13

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Comienzos ¿Desde cuándo fue fácil tu vida ni la mía? ¿Desde cuándo el hielo nos hizo el menor caso? ¿Desde cuándo nos dieron cobijo los halcones? ¿Desde cuándo tuviste como novio al fracaso? Nos amamos ahora por la luz en el otro. Nos amamos ahora y se abre el infinito. Nos amamos y el beso dice que hay otra vida. Nos amamos ahora contra el viento y la muerte. Y qué decir del día en que escapó Suzanne. Y qué decir de aquellas palabras como espadas. Y qué decir de ti, amante incombustible. Voy a forzar aquí el fin de esta canción. Eloy Boan El último viaje (texto cantable) No sé dónde iré cuando llegue el día: pero he pensado meter mis recuerdos en mochila verde que Dios me regale. Adoptar mi imagen de la luz más plena, si se aspira al cielo merece la pena, y algún instrumento a la recta espalda. Al fin de recuerdos quisiera ir vestido: poemas, relojes, discos y países y libros y besos, que vayan metidos esos que quedarán. No sé dónde iré sin Nines, mi amor, lumbre de mis horas, luz de agua bendita… De metales y cables Te digo que te quiero y caliento las ondas que pasan por mi móvil, que grita de alborozo con sólo imaginarte. 14

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María Ángeles Fernández Jordán Polvo de estrellas Venus. Obras de teatro, María Ángeles Fernández Jordán. Y luego, lo que quería comentar es que con el tema “Polvo de estrellas” estaría bien abrir la lectura, o bien cerrarla con esto que escribí: ¿Qué polvareda enorme nos sublima bajo el polvo que emanan las estrellas que como un surtidor manado en venas nos iza hacia la luz como a alta cima? ¿Qué ser desubicado nos trajera desde un negro agujero sin distancia arrancados de luz de una galaxia, hasta esta muerte en vida pasajera? ¿Cómo podremos alcanzar la guía de volver al lugar donde estuvimos, fugitivos fugaces de una vida, donde no hay infelices ni cautivos? Empolvados del gozo de las sílabas escribimos en polvo lo que fuimos. 15 Ocaso de enero La Luna y Venus se palpan en el frío cielo de invierno, arden los aires, las nubes. Arden los árboles yermos. Arde la Luna en la fragua que se fragua en expiadero de los fulgores que expían crepusculares anhelos. Sobre el horizonte mira la Luna ya a ras del suelo a Venus que se desgrana con el Sol caído del cielo, y danzan sobre las nubes como dos ninfas de hielo, cuando el Sol trunca la tarde con los fulgores de invierno. Arde el Sol, y arde la Luna con el resplandor de Venus; la luz del amor que alumbra la Tierra y el cielo entero. Los besos son estrellas Poema publicado en la Antología de Pigmalión: “La primera vez que no perdí el alma… encontré el sexo” (2015). Los besos de mi amor son las estrellas en las noches sin Luna, tan plagadas que parecen caricias de una selva, tan blancas e incontables… son la llama del fuego, el norte de mi tierra, son luz para mis noches desveladas. Los besos de mi amor son las estrellas, un camino de luz que va hacia el alba, y que me envuelve entera como seda, me protegen de pócimas malvadas, me arropan y me esconden de las fieras, me elevan hacia el cielo para amarlas. Los besos de mi amor son las estrellas en las noches sin luz, lucen tan altas que nunca tengo miedo bajo ellas, incontables, y blancas.

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