Revista N.7

 

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Revista del primer semestre del 2011

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ENCUENTROS NUEVA ÉPOCA Nº 7 REVISTA DEL GRUPO LITERARIO ENCUENTROS  PRIMER SEMESTRE 2011 CASA DE LA CULTURA  TRES CANTOS

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Eventos Encuentro con Guillermo Galván Germán Ojeda Méndez-Casariego Poco antes de acabar el año, el Grupo Encuentros tuvo ocasión de recibir, en su periódica invitación a una figura consagrada de la literatura nacional, al prolífico novelista y a la vez vecino de Tres Cantos Guillermo Galván Olalla, con ocasión de la presentación en esos días de su última y exitosa novela, Sombras de mariposa. Guillermo (con la familiaridad de un amigo) nos dio una clase magistral acerca de la génesis de su literatura, de su trabajo como escritor, su vocación temprana y su realización algo tardía, la inspiración que de pronto le sacude como un vendaval que hay que apresar para someter al arduo trabajo de componer una obra de arte, y el fruto obtenido, sus siete novelas publicadas con gran tesón y esfuerzo, las primeras con sucesivos premios literarios previos y las últimas ya con la atención de las editoriales puesta en su obra. Es Guillermo un escritor minucioso, que trata el verbo con delicadeza y busca el adjetivo justo y el sentido preciso, sopesando ritmos, cadencias y expresividad, cuidando de agradar al lector y llevarle por caminos que no por intrincados, que lo son a veces en sus argumentos, dejen de ser amenos y sugerentes para confluir en un inesperado y redondo desenlace. Es también un autor que, muy influido por su profesión periodística, hace de la documentación previa y la búsqueda de datos de la época a retratar una verdadera obsesión, que convierte sus novelas en ejercicios de verismo histórico, que dan más fuerza al argumento desarrollado. Y más que nunca, en su última novela, situada en la crucial época en que el reino visigodo se convierte, por imposición del rey Hermenegildo, a la fe católica, después de convulsos avatares en la sucesión real, magistralmente descritos en lo que resulta una auténtica novela de aventuras medieval con personajes históricos. Pocos días después se hizo la presentación oficial para Tres Cantos de esta novela, en la sede de la Asociación de Vecinos, acto que también fue promovido y presentado por nuestro grupo literario. Obra publicada de Guillermo Galván: La mirada de Saturno, 1999. El aire no deja huellas, 2000. Aislinn, 2002. De las cenizas, 2003 (llevada al cine). Llámame Judas, 2005. Antes de decirte adiós, 2010. Sombras de mariposa, 2010. 2

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PRESIDENTE Germán Ojeda Méndez-Casariego Editorial VICEPRESIDENTA Carmen Martín Palacios SECRETARIA Leticia Quemada Arriaga Contemplando por las ventanas la llovizna de un domingo por la tarde, la nostalgia, que no siempre es buena compañera, se hace presente como una niebla sutil para recordarnos el paso inevitable del TESORERO tiempo. Son los oscuros meses del invierno, con sus remiendos en la José Aceituno Medina memoria agria y entumecida de un pasado que se va tornando El Grupo Literario Encuentros se reúne los jueves, de 19.00 a 20.30, en la Sala Juan Bartolomé, de la Casa de la Cultura de Tres Cantos. fantasma a través del prisma de los años. Es tiempo de recordar, de repensar, de objetivar, de analizar serenamente los hechos personales que las pasiones de otra época y otro clima configuraron de determinada e irremediable manera. La asistencia es libre y gratuita. Siento que este editorial ha comenzado de forma demasiado ------------------------------ intimista. Tema para una página firmada / artículo / poema, pero no EQUIPO PUBLICACIONES COORDINACIÓN Andrés Acosta González PORTADA Carlos Pérez Pestana para la expresión grupal (institucional) que se le supone a esta página en que nos encontramos. Y sin embargo, a través de los cristales sigue la lluvia cayendo, la tarde muere sin tregua y sin lamentaciones y la luz escasa revive artificial, y afuera hace frío y nos invita a DISEÑO Y MAQUETACIÓN Lorenzo Martín Cantera CORRECCIÓN Alberto Collantes Fernández IMPRIME: VA-IMPRESORES guarecernos, y así, sin quererlo, se ahonda la mirada interior. ¿Cómo abrirnos al mundo, en este espacio de voluntaria reclusión, desde el rincón del silencio? ¿Cómo salir de nosotros mismos? DEP. LEGAL Nº M. 8726-2008 Hay una forma clara y rotunda, tan vieja como la civilización: EDITA: Grupo Encuentros www.grupoencuentros.es --------------------Algunas ilustraciones interiores obtenidas en Internet. Leyendo un libro. Sí, también hay otros derivados más modernos, como el cine en casa (maravilloso invento) o la ruidosa y banal televisión, pero la más básica y a la vez más amplia manera de abrirnos es buscar en la biblioteca de casa, más o menos vasta según --------------------- costumbre y gustos personales o herencia familiar, un libro arrumbado El equipo organizador de la revista, así hace tiempo, acaso cubierto de fina capa de polvo, que todavía como la Junta Directiva del Grupo tenemos pendiente de leer desde hace, tal vez, décadas. Y con él Literario Encuentros no son responsables ni necesariamente comparten los contenidos y podremos iniciar, si nos dejamos llevar, un apasionante viaje a otros opiniones en trabajos que llevan firma. sentimientos, otras historias, otras intimidades u otras épicas ---------------------- aventuras, la conexión con otros seres y otros mundos virtuales COLABORAN EN (expresión ahora tan de moda), la imaginación fértil de tantos autores ESTE NÚMERO: Acosta González, Andrés Álvarez Quintana, José Luis Bayón Gimeno, Amelia Collantes Fernández, Alberto que forjaron en palabras sus visiones, o la pasión ternurista o desolada de tantos poetas que sufrieron por nosotros y tallaron con cincel íntimo su poesía. No morirá el libro de muerte anunciada, mientras haya domingos Fernández de Tena, Antonio por la tarde, y lluvias derramadas en el ocaso. Mientras podamos Fernández Jordán, María Ángeles De los Frailes, Luis González Alonso, José Miguel Machado Sanz, Antonio Martín Cantera, Lorenzo encender la luz y colocarnos las gafas. Y ya que del libro hablamos, cómo no recordar las antiguas ferias del libro de Tres Cantos, llenas de público ávido de ofertas literarias, y de poetas y escritores que venían a dar sus conferencias o Martínez Segura, María Jesús Matías Clavero, Hipólito Mayorga Noval, Marcos Medina Rivera, Gledy Luz Ojeda Méndez-Casariego, Germán a dialogar con el público, y en la última de las cuales fue un verdadero hito la presencia del poeta Félix Grande traído por nuestro grupo, el mayor éxito de la feria. El actual gobierno municipal, que tanto gusto tiene por los jardines floridos, las paredes impolutas y los campos de Pérez Moronta, Elena golf, no parece tener el mismo interés por una feria literaria, y en Picquot Martín, Nicole Quemada Arriaga, Leticia Ros Soler, Antonio Luis Sánchez Fernández, Rosario Vega Cabello, Juan Bautista tiempos de recortes e incluso antes, decidió que la feria del libro era un gasto superfluo y la eliminó de un plumazo. Ahora se acercan elecciones municipales: ¿La volverán a poner en su programa los partidos? ¿Disimularán su ausencia en el tradicional mayo? ¿Influirá Vicioso Ruiz, Ana María en los resultados tan lamentable carencia? SUMARIO Esperemos que todo sea para bien. Página Guillermo Galván …...…..… 2 Editorial ............................... 3 Entrevista a Tena …………. 4-6 Poesía, narrativa y ensayo ... 7-26 Centenario Miguel Hernández. Viaje a Orihuela ……..…. 27-28

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Entrevista a Antonio Fernández de Tena Amelia Bayón Gimeno Es noviembre de 2010 y estamos en casa de Antonio Fernández de Tena, el profesor. En el Sector de los Músicos. Buena ubicación, él también lo es. Nos acompañan su esposa, Manola, y su hija Nela. Los tres conformamos un auditorio que escucha con atención. Así comenzamos a curiosear sobre su vida y su dedicación a las artes y las letras para poder contarlo en nuestra revista, a sabiendas de que nos gustará a todos conocer la trayectoria de un maestro vocacional, un extremeño orgulloso y un tricantino ilustre. Dispone de la paciencia y la didáctica propias del buen ejercicio de su profesión y a cada pregunta nos responde con relatos contextualizados de sus diferentes etapas. Está contento con su vida y se le nota que ha logrado aprovechar los años para alcanzar la serenidad del sabio. Con modos suaves y educados que hacen sentir cómodo a cualquier interlocutor, su sonrisa se acompaña de unos ojos que conservan la chispa, la vitalidad y la picardía de los eternamente jóvenes de espíritu. Amelia Bayón. Buenos días, Antonio, ya sabes que hoy queremos que nos hables de ti; así que, si te parece, comenzamos por el principio: tu nacimiento, tu pueblo, tus recuerdos. Antonio Fernández de Tena. Nací en Quintana de la Serena, provincia de Badajoz, el 18 de noviembre de 1931. Mi pueblo es grande, rico en cantería –incluso dio nombre al “gris Quintana”, granito que está en muchos monumentos famosos–, pero con un término municipal pequeño y pobre que no daba opción a seguir adelante a todos sus habitantes, y muchos se vieron forzados a la emigración hacia otras regiones de España, Europa y América. Mi padre era agente comercial. Vivíamos bien, pero fueron tiempos difíciles y había que trabajar mucho. Éramos cuatro hermanos, dos chicos y dos chicas. AB. ¿Cuándo descubriste que eras poeta? AFT. En tercero de bachillerato, cuando me tocó estudiar la Métrica, y efectivamente descubrí que me gustaba y se me daba bien. AB. ¿Cómo fue lo de hacerte maestro? AFT. Fui tarde a la escuela a causa de la Guerra Civil, que obligó a mi familia (mi padre tenía a la sazón una buena tienda de tejidos, que nos desmantelaron los refugiados de otros pueblos, así que…) a trasladarse, primero a Alamillo, su pueblo; luego, a un gran cortijo del valle de Alcudia, en Ciudad Real, y después a la misma capital, hasta el fin de la contienda. Allí fui pastor de cabras y aprendí a leer y escribir en los fines de semana, con un señor de luenga barba, hombre importante refugiado de Madrid. Cuando regresamos a Quintana, yo tenía más de 13 años. Tras la primaria, hice por libre el bachillerato (Plan 1938, con 7º y reválida, que realicé en la Universidad de Sevilla). Siempre me gustó estudiar, y tuve la suerte de contar con mi tía María, la primera maestra de la familia (ya somos veintitantos enseñantes), que me animaba y despertó mi vocación docente. Durante el bachillerato y con el profesorado que entonces había, aprendí francés y latín, y algo de griego, gracias al cura del pueblo. Mi padre quería que le ayudara en los negocios, y así lo hice bastante tiempo. Mientras, estudiaba, también por libre, Magisterio, examinándome en Badajoz. Todo esto me costó un gran esfuerzo y poco antes de los primeros exámenes cogí una fuerte depresión. De este trance me salvó una película de humor de Danny Kaye, en la que te partías de risa, que vi la noche antes de los exámenes, y la buena suerte de aprobar muchas asignaturas. Por fin acabé la carrera y me dieron una vacante en el Grupo Escolar en que estaba mi tía. Daba clase a alumnos de 8 a 10 años. Me gustó mucho trabajar con ellos, poco más de un año que estuve en el Grupo. Les tomé mucho cariño, y ellos a mí. Aquella experiencia decidió finalmente mi vocación. Mi siguiente destino, luego de aprobar las oposiciones, fue Baena, en Córdoba, en unas escuelas prefabricadas, calurosísimas, en el barrio de los gitanos. Después concursé y me dieron Monterrubio de la Serena, donde conocí a mi futura mujer, Manola. Y allí, 25 años. Ya sabes el dicho: “El hombre nace donde Dios quiere, pero acaba en el pueblo de su mujer”. Como siempre he tenido inquietudes musicales, pronto organicé un coro escolar, y poco después la rondalla de la OJE, y tocaba el laúd en el grupo local de Coros y Danzas. A la vuelta de una actuación en Quintana coincidí con Manola. Era una jovencita con mucho encanto y que me llamó siempre la atención por el donaire con que bailaba la jota. Me declaré un Jueves Santo, y hasta hoy. Manola tenía diez años menos que yo, y muchas ganas de estudiar, así como algunos impedimentos de la 4

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época. La animé y ayudé cuanto pude, y en muy poco tiempo, cuatro años, sacó el Bachillerato Elemental y Magisterio, con unos amigos y amigas más, en una academia que organizamos unos cuantos compañeros. Manola era y sigue siendo una mujer muy inteligente. Como es natural, nos casamos el 10 de agosto de 1964. Tenemos cinco hijos, Aránzazu, Antonio, Pedro Manuel, Manuela María (nuestra Nela) y María José (Marigós). Y cuatro nietos que son cuatro soles. En Monterrubio fui responsable de la OJE, pero mi interés fue siempre la cultura. Organicé la rondalla, y siempre tenía entre manos, tanto en la organización como en el Colegio Público, actos culturales de toda índole (musicales, deportivos, escolares, exposiciones…) en que el pueblo participaba, gustosamente, de alguna manera. Siendo un chaval estudié solfeo, tres años de violín, tocaba el laúd, la bandurria y un poco la guitarra y la armónica. Y esto me ha ayudado siempre en mis inquietudes artísticas y en mi profesión. ¡Cuánto hubiera dado por ser un virtuoso del piano, del violín, de la guitarra…! AB. Sabemos que llegaste a Bélgica antes que España al Mercado Común. AFT. Pues sí. En 1965, el Instituto Español de Emigración convocó unas plazas para profesores de las llamadas pomposamente Escuelas Españolas en Bélgica; solicité una, me la concedieron (previo examen de francés, en la Universidad Autónoma, precisamente), y allí fuimos mi mujer, mi hija Aranchi, con nueve meses, y yo. Pasé dos años impartiendo clase de español y cultura española (“¡pas de politique, pas de religión!”, me dijeron) veinte horas semanales a los hijos de los emigrantes españoles; eso sí, en las mismas escuelas belgas, una vez que habían terminado su jornada y abandonado el centro docente. Me daban la llave de un aula, firmaba la recepción y me repetían lo de “nada de política, nada de religión”. Fue bastante duro, que estuve solo; Manola se fue a España para hacer las oposiciones, las aprobó y también dio clase hasta que nos volvimos. A Manola le gustó bastante la experiencia que, en verdad, resultó muy provechosa. AB. ¿Cuándo decidiste instalarte en Tres Cantos, y cómo fue tu incorporación al Grupo Literario Encuentros? AFT. En 1984 pedimos traslado al colegio García Márquez, de Tres Cantos. Yo impartía clase de Lengua y Literatura españolas y Expresión Artística. Pronto conocí a Juan Bartolomé, Juan Vega, Félix Alonso, Samuel del Rey (los tres, ferroviarios), Alejandro Casona, un madrileño de pro, amante de la jota aragonesa, y otros más (algunos ya no están con nosotros, pero sí en nuestro corazón). Un grupito que acostumbrábamos a hacer una especie de tertulia literaria y más, allí donde nos dejaban. Y se nos ocurrió fundar un grupo literario al que llamamos Encuentros. Juan Bartolomé era una persona muy singular. Sin duda, el alma del grupo, un bohemio en toda regla, hasta en su indumentaria, y un gran comunicador. Estaba en el partido Tres Cantos Unido, y por esa circunstancia tuvimos posibilidad de hacer más cosas, con el apoyo total de la concejala de Cultura, María Luisa Bañuelos, una gran mujer amante de la cultura. Qué decir de Juan Vega y su alegría de vivir, su tenacidad, sus permanentes ganas de aprender… Es el decano del Grupo, y un estímulo para todos. Entre las anécdotas de aquellos primeros tiempos, recuerdo una particularmente simpática. Juan Bartolomé era jefe de la estación de cercanías, y una vez que yo iba a tomar el tren me vio en la taquilla, me llamó para hablar conmigo y retrasó la salida hasta acabar lo que tenía que decirme. Al principio, Encuentros era una tertulia. Ahora somos más gente, y más preparada; hay un excelente nivel y siempre me he sentido muy a gusto, porque es un ámbito de cultura y libertad ideal, donde participas desde la igualdad de todos, dentro de tus posibilidades y la comodidad de una mayor o menor dedicación, según tu disponibilidad. Entonces ya hacíamos algunos viajes en tren, que organizaba y fletaba Juan Bartolomé. 5

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Cuando preparaba uno a Alcázar de San Juan tuvo el accidente que, finalmente, le costó la vida. Yo, que entonces era presidente del Grupo Literario, además del disgusto por la tragedia, tuve que enfrentarme a un gran follón económico-administrativo, porque en el accidente desapareció el maletín donde Juan llevaba el dinero para el pago de este viaje y muchos documentos importantes del Grupo. Gracias a la ayuda del entonces alcalde y la comprensión de los altos jefes de Renfe, amén de los incontables viajes y gestiones que tuve que hacer, todo se solucionó satisfac-toriamente. En Tres Cantos me siento muy bien y gozo de la satisfacción de ver desarrollarse como personas y como profesionales a quienes fueron mis alumnos, que guardan de mí un recuerdo afectuoso. Es un sentimiento mutuo. Lo cierto es que, aunque la ciudad es tranquila, mi jubilación no ha supuesto quedarme sin quehaceres. Tengo muchas actividades: colaboro más en la casa, cuido con mi mujer a mi hija Nela, que nos necesita; toco y leo cuando puedo, escribo más bien poco y sigo participando en nuestro Grupo Literario siempre que las circunstancias me lo permiten. Sigo siendo un gran aficionado a la caza, aunque ahora casi no la practico. Me encanta buscar setas, y, en general, la naturaleza me apasiona y me merece un gran respeto. AB. Hablemos de tus publicaciones. AFT. He publicado el libro de poemas Alfa y Omega, con motivo de mi jubilación, cumpliendo una de las mandas para sentirse realizado: Tener un hijo (cinco), plantar un árbol (muchos) y escribir un libro. Es una recopilación de los poemas de toda mi vida hasta ese momento. También he publicado en revistas, incluso extranjeras, algunas de las cuales he perdido en los traslados de residencia y avatares de la vida. AB. Háblanos de un pensamiento que pueda resumir tu filosofía actual, después de una vida tan rica en experiencias. AFT. Ya digo en uno de mis últimos poemas que sólo un pronombre merece mi respeto: TODOS. La necesidad de contar con todos para todo; para la convivencia, la igualdad, las oportunidades, las necesidades… No olvidemos que donde hay justicia sobra la caridad. ¡Qué desafortunado el dicho eclesial de “Bienaventurados los pobres, que nos permiten ejercer la caridad”! Y finalmente, una cura de humildad: nadie es absolutamente imprescindible. AB. Muchas gracias, maestro; ha sido, como siempre, un placer escucharte y aprender. Publicaciones: Alfa y Omega, libro de poemas. Publicaciones colectivas: revistas Guadiana, Gévora, Atambor, Retama, Lírica Hispana, Queremos, Áureo, etcétera. Revistas y libros editados por el Grupo Literario Encuentros. Premios y honores: Primer premio de un certamen del SEM. Segundo premio en la revista Guadiana. Medalla de bronce de la Juventud. Cruz de Alfonso X el Sabio. Primer premio provincial de Badajoz de rondallas juveniles (dirección). 25 votos de gracias colectivos al Colegio Público de Monterrubio y 12 individuales por la labor de dirección. 6

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Mi pueblo en el recuerdo (Quintana, tierra de canteros…) Digo tu nombre y sube hasta mi boca el sabor de mi más vieja andadura. Digo tu nombre y suena a Extremadura en feliz conjunción: puntero y roca. Digo tu nombre y el recuerdo toca lo más elemental de mi ternura, mi añoranza de ti se desmesura y a borbotones salta y se desboca… Tu nombre, en la calima de la era, en el blando tañer de la campana, en el verde lagarto, en la cantera, en el chirriar que el cigüeñal desgrana… Y en todo, inevitable y hechicera, la fragancia entrañable de Quintana. Primavera triste (Canción de emigrante) Llueve, llueve, llueve… Cae mansamente un velo de agua sobre las praderas, y sobre los árboles, y sobre las casas, y sobre los hombres, y sobre las piedras. Llueve mansamente. En los corazones la inquietud se apaga, la ansiedad se aquieta. Llueve un llanto dulce de vagas nostalgias sobre la esperanza de los que aún esperan. Las cálidas gotas resbalan despacio sobre el campo liso de las cristaleras mientras en el alma, recogida y muda, suenan, como notas de música incierta, olvidados ecos de tiempos perdidos lejos de los campos de la verde Bélgica. Llueve, llueve, llueve… Se forman lagunas en las desiguales losas de la acera; chorrea a intervalos el tapiz de musgo que sobre los troncos rugosos verdea … Y, mientras, yo escribo… Intento librarme de esta tenue capa de opaca tristeza dejando los versos resbalar despacio, igual que las gotas en las cristaleras. Antonio Fernández de Tena 7

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Buscando, buscando Al fin os hallo Escucho vuestras voces Escucho vuestros relatos Hermosas palabras reposan En las líneas de vuestros versos Calmando mi ansia Con su infinito eco. Alimentan mi alma Tranquilizan mi espíritu Y buenos ratos paso Con estos encuentros vuestros. Siempre he querido Siempre me ha gustado Descubrir mis inquietudes Y al mundo comunicarlo. Algo tarde empiezo No tengo normas ni leyes Ni técnica ni experiencia Escribo como me sale y lo que pienso. Con este humilde, modesto y simple poema Quisiera agradeceros Vuestro calor humano Vuestra acogida sincera Y vuestras lecciones de convivencia. (Tres Cantos 6/11/2010) Encuentros Escribir es… Y yo me pregunto ¿por qué? cuando me encuentro con el papel en blanco, y a solas con mis pensamientos, la mayoría de las veces surgen a borbotones emociones, sueños, vivencias, escondidas algunas; afloran revelaciones y sentimientos. Y todo pasa como una película sin censura. Dominas una conversación interior que no la tienes en el exterior. No hay nada que temer, No hay circunstancias que me impidan Que no lo pueda decir, Nadie se puede ofender, Es un monólogo con tu propia conciencia Con tu bagaje emocional y con tu experiencia. No tienes a nadie enfrente Que una lectura equivocada haga. Escribir es una aventura, Es un viaje por nuestro interior, Te invita a ir y a volver, A suspirar, reír y llorar. Te invita a cerrar los ojos, A recordar y soñar. Te invita a reencontrarte Y sobre todo… a sentir La libertad. (Tres Cantos 5/1/2011) María Jesús Martínez Segura 8

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Burbujas: Exabruptos, dolencias y malas ocurrencias Yo asesiné mi sueño, huyó el ensalmo, y pude andar. ------Lo más difícil de digerir es lo que no fue, lo que pudo ser y no fue, lo que quiso ser y no fue, lo que el miedo y los complejos hundieron en las ciénagas de la nada. Lo más difícil de digerir es lo que ya se fue. ------¡Duendes! Los que afináis las cuerdas del alma. ¿Dónde estáis? ¿Por qué me abandonáis en el páramo solitario del olvido cuando más os necesito? ------Estoy cansado, cansado de intentar comprender, cansado de no entender, cansado. ------Duerme la abeja, duerme el candil, soñando velas, duerme que duerme, me duermo yo. ------Creyeron tocar el cielo con los dedos y no fueron más que hormigas desplomadas junto al mar, perlas del desierto desteñidas entre rosas marchitas, viajando dormidas por aires callados. Los silencios cortan el aire y quiebran las rocas. Los bullicios son máscaras que ocultan mares. Si no se sabe, que se está solo en el mundo, nada se sabe. ------Deja que arda la incertidumbre, déjala arder. Sale que te sale el sol bailando en la urdimbre sin nombre del tiempo callado, del futuro incandescente en un espacio silente donde de vez en cuando ruge el volcán. ------Quién pudiera saber cantar los caminos, quién supiera saber decir los amores, quién valiera para recitar los versos que a ti te hicieran reír, que a ti te hicieran llorar, que a ti te hicieran venir conmigo por los senderos del alma. --------A todos nos pesa el lumbago y la conciencia; a unos más, a otros menos. Es el tiempo, la huella, la canalla indecencia. --------He tardado mucho tiempo en aprender y entender. Ahora ya soy viejo, y de nada me sirve saber. -------Por la mar viaja el cayuco, ¡qué estrecho! Va con sombras y con sueños, ¡es todo su pertrecho! Por calles y noches farras, niñas y niños, bonitos y ahítos, ríen y cantan los despilfarros. Por las olas negras del hambre la sal trenza dura la piel, los ojos inyectan sangre, la noche rumia la hiel. Andrés Acosta González 9

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La gran estafa Poema de Año Nuevo, 2011 Los franceses dijeron NO Los holandeses dijeron NO Los españoles dijeron lo que les decían en la tele Al igual que los ciudadanos de otros tantos Estados De la pretendida Europa. El NO era el toque de atención Sobre los peligros para los pueblos De la Europa de los comerciantes, Los especuladores y los usureros, Que se revolvieron hasta conseguir El SÍ con una nueva propuesta Con menos requisitos. Todos los días, Desde los medios de comunicación Bombardean nuestras neuronas. Lo moderno, lo último, Lo que tendrá resultados milagrosos, Es generar pobreza, desprotección, Inseguridad, miseria. Ellos tienen toda la culpa, dicen, Si están parados es porque no se han formado Y no son competitivos. Si pierden sus viviendas por no poder pagar la hipoteca Es porque hicieron mal los cálculos. Si les quitan los subsidios Es porque con ellos no se esfuerzan en buscar. Si sufren de pobreza, es normal, Siempre ha habido ricos y pobres, Nada nuevo. Ganadores y perdedores, Que dirían los norteamericanos, Dios premia y castiga. Ventajas de incriminar a las víctimas. Se habla de lo que ocurre De los resultados de esta crisis Pero se oculta lo principal El método y el cuidado Que sus artífices Han puesto en conseguir La gran estafa: Vaciar la democracia, Llenarse los bolsillos. Amenazaron con el fin del mundo Si aparecían en público sus miserias Y los Estados cayeron en la trampa, 10 Dieron nuestro dinero a los vampiros Que se fueron dejando cadáveres. Viven los vampiros Expira el Estado que los alimenta. ¿Qué votar en unas elecciones Si el electo no podrá defender Nuestros intereses? Mandan los mercados, Opacos, anónimos. Que sean ellos los que se presenten No hagamos rituales huecos. La verdad, por horrible que sea, Es que nos han convertido En repúblicas bananeras, Democracias formales, formalitas, Sin rechistar y sin participar. Aún hemos de estar agradecidos Sólo nos empobrecen. Y perdón por vivir tanto También tenemos la culpa De que el sistema de pensiones Pueda tener problemas. Ya se ocupan ellos de asustar. Les está costando un buen dinero Sostener esta campaña indecente Para que sean los usureros Quienes decidan la limosna Que nos darán cuando No podamos trabajar. En otros tiempos Las palabras Conservaban Mejor sus contenidos. Quien traicionaba a su pueblo, Era un traidor. Quien robaba, Era un ladrón. Quien mentía, Era un mentiroso.

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Con frecuencia en este tiempo Traidores, ladrones y mentirosos Aparecen revestidos de autoridad. ¿Cómo no sentirse perdido y desolado? Han ensuciado los valores que nos sostenían. Y además, bajo apariencia de confrontación, pactan tapar la calle para que no pase nadie más. Todos clientelas cautivas De políticos inescrupulosos Que saben perfectamente Que nos tiran a las fieras De los especuladores Para que nos devoren. Si a este punto hemos llegado Siendo Europa, Siendo España, Antes de que el sol engulla la tierra Habremos de buscar salir De la cueva del monstruo. Nos va la vida en ello. Amelia Bayón Jimeno El tiempo en el papel Que lluevan sin pausa las manos de mis amigos. Que me pille en descampado y me empape hasta los huesos, que florezcan los abrazos. Que el futuro sólo termine cuando se cumplan las reglas, cuando se borren las letras, cuando se nublen las caras, cuando se pierdan las notas. Cuando en otoño las hojas no caigan, cuando las nubes no quieran llorar, cuando la luna no duerma en el mar. Cuando mi futuro termine, dormiré. Descansaré sobre las hojas de papel, negro sobre blanco, algún dibujo o pincel, allí estaré. Y tú, si me buscas bien, también estaré en el brillo de la piel, y en las alas que la libertad te dé. Despertaré cada vez que me llames; cada vez que pronuncies mi nombre, despertaré. Lorenzo Martín 1/01/2011 11

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Para Madrid Para Madrid, a quien le vivimos extraordinariamente agradecidos, por la magnífica acogida que tuvo para con nosotros, cuando fuimos trasladados a esta ciudad, el 28 de octubre de 1970. La vida que es tan hermosa a esta edad ya me condena a acercarme a la hora; pero ha valido la pena. Dediqué al ferrocarril parte de mi vida entera, con ella vine a Madrid y con la familia, aún nueva. Llegamos de Andalucía, quizá por tiempo prudente y al mostrarnos su alegría nos quedamos para siempre. Y Madrid nos recibió con pecho y brazos abiertos y nunca nos preguntó a qué veníamos dispuestos. Yo, como es innato en mí, vine a entregarme al trabajo, fue lo mejor que te di, siempre presto y a destajo. Mil novecientos setenta: fecha en la que estamos contigo, una familia contenta, nueve lo reconocimos. Juan Bautista Vega Cabello (Tres Cantos, marzo 2003) Vivo aquí a tu alrededor ya después de jubilado; gracias, Madrid, por tu amor, gracias, como me has tratado. Eres Internacional, Madrid, capital de España, no preguntas ¿vienes, vas?, para ti no hay gente extraña. Cosmopolita ciudad por ese sentir profundo, por tu solidaridad te distingues en el mundo. Gracias también a los jefes que tuve, en cargos distintos, tratándome sonrientes, de compañeros y amigos. Adonde quiera que fui, Madrid, qué bien recibido, nombrar a tantos, sinfín, gracias a todos, amigos. Quiero entregarte, sincero, con todo afecto, Madrid, la mano limpia de obrero que confiaste de mi. Con nuestro agradecimiento, recibe también el abrazo que, entre todos, podríamos formar el perímetro para poderte estrechar. 12

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Germán Ojeda Méndez-Casariego Confesiones Esa mañana en la plaza del pueblo apareció un confesonario. Nadie supo cómo ni por qué; para sorpresa de viandantes madrugadores y gatos insomnes, cuando se hizo de día ya estaba allí, en medio de la plaza. Con sus sobrias maderas barrocas barnizadas en nogal, su cruz erguida en la cumbrera, sus ventanucos enrejados con reclinatorio al pie, su cortinilla violeta encima de la puerta. Y lo más insólito, tal vez: con bicho dentro, como se podía entrever. Sí, un profesional de la confesión, todo de negro menos el cuello blanco, más una estola morada sobre los hombros. Para quienes trajinamos hostias en la tierna infancia, o acaso más recientemente, no resultó difícil reconocer el artefacto, pese a lo extraño de su aparición. Pero para otros, más jóvenes o menos practicantes, no educados en el Ripalda, la aparición era un enigma insoluble. Un escéptico se asomó a mirar y arriesgó una teoría: –Esto es cosa del alcalde. Estamos en plena campaña electoral, ¿no? Pues es la mejor forma de vendernos el nuevo colegio concertado, y por qué no el cielo si le votamos. –No creo –dijo otro avispado–. Es una campaña comercial, pero más sutil. A saber qué producto anunciarán más tarde, cuando se reúna la gente alrededor. Señorita –agregó, cuando creyó ver una larga falda negra en el interior–, ¿con qué nos van a sorprender? –No seas tonto –terció un tercero, nunca mejor dicho–. Es una taquilla de venta de entradas para el circo, que se inaugura esta noche. Yo quiero una para mí y dos para mis niños, si la madre me los deja. ¡Estoy el primero en la cola! No pudo terminar, porque a su alrededor se arremolinaban jubilados y parados en procura de un periódico, creyendo que se trataba de un nuevo quiosco para hacerle la competencia al de toda la vida. –Yo quiero el Marca. –Para mí, el Cosmopolitan. –El Público con los discursos de Azaña, por favor. Y entonces retumbó por primera vez la voz del ignoto confesor: –La Razón os dará la luz. –¿La razón? ¿Volvemos a Descartes? –¿Hará falta otro Thermidor? –¿Se acabó El Jueves? –¿Y las tetas gloriosas de Interviu? El tumulto fue creciendo, en el que la gente menos versada cambiaba miradas de desconcierto. Hasta que, al fin, vino a poner orden la enfática exclamación de un joven sin complejos, que creyó descubrir la escatológica verdad: –¡Dejad a ese hombre en paz! ¿No veis que esto es un váter químico, de los que ponen en las fiestas? El pobre está haciendo fuerza, sentado detrás de la cortinilla, y vosotros aquí dándole la lata y frustrando la faena. Así no acabará nunca. Y yo ya no aguanto las ganas. Por favor, señor, hágalo tranquilo y desahogado, pero dése prisa. Un asqueado murmullo de desaprobación recorrió la plaza, dividida entre quienes sonrojados creían (y afirmaban oler) la nueva versión, y quienes aún esperaban una absolución envuelta en colorines. Hasta que llegó el cinéfilo / teléfilo de gafas redondas y ojos legañosos de aire alucinado, y soltó un grito de advertencia: –¡Esto ya lo he visto! Nos lo avisó Mercero. ¡Es una falsa cabina de teléfonos! Encierra a los incautos, y los lleva a otros mundos, acaso con una estúpida promesa de eternidad. ¡No os acerquéis a ella, o seréis abducidos! El temor a la abducción hizo mella, y la gente se fue alejando. Pero, mediada la tarde, apareció por allí una dama de negro con mantilla española y rosario entre las manos, que, temblorosa, se arrodilló en el escaño y escuchó la voz oscura. –Ave María purísima. –Sin pecado concebida. Padre, he pecado gravemente con el pensamiento y acaso un poco más. –Cuéntame, hija. ¿En qué devaneos te has malentretenido? –Padre, a veces me siento tan sola, que el otro día a la hora de la siesta me dio por imaginarme en un bosquecillo, de la mano con un joven rubio y apuesto. Él me abrazaba, me acariciaba, y pronto la hierba fue blando colchón, mientras las mariposas revoloteaban y el aire olía a azucenas. No hicimos nada; quiero decir, nada con consecuencias, ninguna brusquedad, nada profundo, sólo tocar y tocar… y soñar… 13

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–¿Lo volverías a hacer? –Por supuesto, padre, y eso es lo malo, lo que me desvela y me abruma de culpas. No llegó la penitencia, porque un balonazo se estrelló en la pared trasera de la casilla, e hizo retumbar el mundo. Los niños jugaban sin conciencia ni agobio, y develaban la efímera verdad. Era ya de noche, y los jóvenes se reunieron a hacer botellón junto al armatoste de maderas húmedas. Alguien orinaba detrás con displicencia. Más tarde, apareció junto a la ventana un corazón luminiscente y letras revueltas que decían “Pili te kiero”. Pasaron las horas y las horas. Por fin, ya en soledad, al salir a tirar la basura pude contemplar el momento en que el tinglado se desvanecía y el muñeco de ropajes negros los trocaba en una túnica blanca. –Soy el ángel Efraín –dijo, al verme, por toda explicación. –Ah, pero entonces, ¿Dios existe? –Depende. El hombre hace a Dios a su imagen y semejanza. Mientras no se os pueda dejar solos, existiremos. Cuando queráis, nos dais una patada en el trasero, y adiós, nunca mejor dicho. –¿Y este montaje ridículo? –Una encuesta. Queríamos saber cuán absurdo es vuestro mundo. Eso es todo. Adiós juventud Elena Pérez Moronta Inicio hoy una nueva faceta de la última juventud de mi vida… Me quedo con la grata impresión de estos años pasados en vuestra compañía y el agradecimiento hacia la comprensión y tolerancia para mis despistes. Agradezco la oportunidad de conoceros y trataros. Quisiera seguir formando parte de esta tertulia de intelectuales y aplaudir, mientras me queden fuerzas, vuestras conferencias con sus animados coloquios. Por último, queridos compañeros y compañeras, os deseo a todos que podáis alcanzar esta alta atalaya de mis años desde donde se contempla con tremendo realismo el cuadro de la vida, y lo hagáis con la misma vitalidad y energía que hoy tengo, de la que sois testigos. Mucho me agradaría que se siguiera con el esfuerzo de mantener la literatura que mantuvo Juan Bartolomé, siempre unidos, y que precisamente es lo que más nos distingue entre todas las restantes reuniones de Tres Cantos. ¡Gracias por ser como sois! Escuchar el silencio, hacer silencio Durante unos años perdí el habla Me callé Porque sabía que sólo podría maldecir A mi mismo, A Dios, al Prójimo A todo lo existente A mí mismo A los desórdenes políticos, sociales y personales… Sí, me callé Y sin quererlo comencé a comprender algunas cosas ... como que el humano no es un Dios ni un Demonio en la Tierra .... incluso que no es el rey de la creación ni del Universo... ..... que había otros seres tan importantes… igual más o menos como nosotros ...... que no me puedo fiar sólo de mis sentidos, ni siquiera de mi conciencia. Sí, me callé y empecé a escuchar eternamente música y las tonterías que dicen en la radio: Radio Macuto Veinte Paridas Por Minuto se decía hace lustros. No escuchaba mi conciencia… no era yo… no era nadie Sólo era uno de los muchos animales mamíferos que se yerguen sobre dos extremidades como tantos, un trozo de luz inconsciente… Hasta que ya no pude escuchar nada más… y comencé a escuchar el silencio de la materia y el silencio de Dios al levantar la vista al cielo… así me aficioné a los partes meteorológicos y más tarde a soñar con imágenes nunca vistas por ojo ni pantalla ni cámara alguna. Hipólito Matías Clavero 14

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Nostalgias del Más Allá Asturquín Nostalgias de queridos tiempos pasados invaden con cierta frecuencia mi mente. A veces los sueño, a veces su imagen parece viviente, clamando inquietudes presentes. Allá fue mi gente, parientes y amigos dejando estelas y surcos profundos que marcan mi vida; miradas y hechos, sonrisas y cantos, ayudas y cuitas, recursos que acuden benignos cuando así llegan en demanda de auxilio, y cuando actuaciones y hechos me infligen heridas profundas que duelen sanando. Recurro a mi pueblo, en los valles lejanos de las castellanas sierras, y me encuentro sentado ante el calor de las brasas de la cocina baja, de paja, viendo hervir garbanzos y otros potajes en los pucheros de barro, mientras preparan la pequeña mesa y colocan una jarra de vino y la hogaza. Allá fueron compañeros de juegos de calva, de improvisados bailes en la esquina de la casa troglodita, bajo la tenue luz de una pequeña bombilla, mientras ellas y ellos danzaban al compás del rítmico golpeteo de las tapaderas de metal de los mismos pucheros, y siento, de vez en cuando, que estoy durmiendo bajo el calor de la paja y el que desprenden las vacas en los establos, oyendo el suave ruido del golpear de sus pezuñas en su remover inquieto. Viene a mí el olor a heno y siento el roce de las pajas en el dormir de las eras, guardando, al lado de mis amigos, las parvas, trillos y el descanso del ganado. Y también el abrasador sol de verano, pegajoso y polvoriento del ventosear del grano, y sobre todo la alegría del cantar recio de aquellos que volteaban la parva y me ofrecían sonrisas, después de paladear el trago de agua fresca que salía del pitorro del botijo que yo arrimaba. Desde Allá, donde están, jugando están en mí su influyente papel, lo saben y yo lo sé. Todos y cada cual aportan en mí ese gracioso paso, ese glorioso momento, ese efímero instante desde que estuvimos juntos por la senda de mi existencia, y recojo hora a hora, día a día, aquel fruto del árbol de su saber y el grano más especial de su cosecha. Y lo guardo y lo reservo para seguir alimentando mis refuerzos en libertad. De mi padre, gallardía, la nobleza y la llanura y el no enzarzarse en rencores por ser, según me decía y me recuerda, los más dañinos, causantes de mil estragos a quien no sabe perdonar; en la búsqueda del lado bueno en los hombres y no ir tras la oscuridad; ante todo, mantener la dignidad. No consentir en vasallajes, sino en cultivar la lealtad. De mi madre, el arraigo familiar, el cariño y protección, la autoridad maternal y buscar la personalidad para no alimentar la conjunción aborregada, pues este mal sutil y sublime que yo a mí mismo combato, es posible afrontarlo con la ayuda de su aliento y convicción. Aquellos parientes y amigos que me dejaron en su postrer momento su valor, llegan con las trompetas de victoria y jalonan mi camino, mientras ahora sus carcasas yacen cual vecinos que en vida fueron, en casitas selladas y adosadas; otros me dejaron poesías, me llamaron a Encuentros y me dejaron amabilidad y comprensión, a pesar de ser conscientes de que ya estaba cercana su llegada al Más Allá, pero sabiendo que no era aquella despedida, sino principio sobre la Tierra de otra oportunidad. 15

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