Memoria anual 2016 G.E.Niphargus

 

Embed or link this publication

Description

Resumen de los trabajos realizados durante el año 2016 en la zona de trabajo de Hoz de Arreba (Burgos)

Popular Pages


p. 1

2016 Memorias de exploración Surgencia de El Trifón

[close]

p. 2

1. PRESENTACIÓN 2. MARCO GEOLÓGICO 3. HIDROLOGÍA SUPERFICIAL Y SUBTERRANEA 4. MORFOLOGÍA Y CARACTERÍSTICAS DEL ENDOKARST 5. DESCRIPCIÓN DE LA CAVIDAD 5.1. Entrada, nivel freático y Sector Raíces 5.2. Galería Principal o del Vivac 5.3. Grandes Salas y Sector Rasputín 5.4. Lateral del Lumi 6. CRONOLOGÍA 7. FICHA DE INSTALACIÓN (anclajes y cuerdas 2016) 8. OTROS TRABAJOS 9. SU BELLEZA OCULTA 10. CONSERVACIÓN DE LA CAVIDAD 11. BIBLIOGRAFÍA 1 pág.2 pág.3 pág.5 pág.8 pág.11 pág.13 pág.15 pág.17 pág.19 pág.21 pág.22 pág.26 pág.28 pág.31 pág.33

[close]

p. 3

1. PRESENTACIÓN Durante este año 2016, los trabajos de exploración del Grupo Espeleológico Niphargus se han centrado en la reexploración y retopografía de la surgencia de El Trifón, cavidad situada en Hoz de Arreba, al norte de la provincia de Burgos. La zona en la que se encuentra ésta cavidad ha sido trabajada por el club desde el año 1975 y a pocos metros, podemos encontrar el complejo kárstico de Piscarciano-Vacas-Arenas. En el año 2001 se inician los trabajos en esta cueva con la desobstrucción de la boca y topografía de la parte activa. Imagen 1: Situación general del Trifón y Piscarciano-Vacas-Arenas Nuestros trabajos comienzan el mes de mayo de 2016, con un par de entradas para conocer la cavidad a aquellos que no habíamos estado nunca, y para hacernos una idea general del trabajo que tenemos por delante. 2

[close]

p. 4

2. MARCO GEOLÓGICO La cabecera del Valle de Valdebezana está conformada por un paquete de unos 150-200 m de espesor de calizas de edad cretácica que alberga un importante endokarst, cuyo máximo exponente hasta el momento es el Sistema de Piscarciano-Vacas-Arenas, que en la actualidad cuenta con un desarrollo espeleométrico de unos 15 Km. Este sistema, cuya boca principal queda situada a 950 m en línea recta desde El Trifón en dirección NE, fue explorado por el GEN y otros colaboradores fundamentalmente a lo largo de los años 80, y su descripción y topografía detallada pueden encontrarse en el libro publicado al respecto: “El Complejo Kárstico de Piscarciano-Vacas-Arenas”. Fueron posiblemente aquellas exploraciones las que motivaron el interés creciente por la surgencia de El Trifón. Imagen 2: Topografías de Piscarciano y la surgencia de El Trifón, sobre planta topográfica y geológica Desde un punto de vista geológico, los materiales en los que se excavan, tanto el complejo de Piscarciano-Vacas-Arenas como El Trifón están conformados por terrenos mesozoicos del cretácico, concretamente, un paquete calizo-dolomítico de cronología turoniense-coniacense, con calizas cristalinas en la base que pasan a calizas dolomíticas en el techo (los procesos locales de dolomitización son frecuentes en todo el macizo). Su espesor, de unos 150 a 200 m condiciona el desarrollo del karst en el interior del mismo. De hecho, El Trifón se encuentra ya próximo a la base del mismo, hallándose el techo de las calizas en cotas ligeramente superiores a los 900 m. 3

[close]

p. 5

Desde un punto de vista morfo-estructural, nos encontramos en las estribaciones meridionales de la cordillera cantábrica y la zona está afectada por una intensa tectónica que se manifiesta en una densidad importante de plegamientos, diaclasas y fracturas, caracterizada por amplios sinclinales y estructuras anticlinales. Tanto la estructura de los pliegues como la red de fracturas y diaclasas se desarrollan en una dirección principal NO-SE. Imagen 3: Esquema estructural general de la región. El área señalada corresponde a la zona de estudio. De forma particular, la cabecera del valle de Valdebezana se alinea a favor del eje en el extremo noroccidental del sinclinal de Arreba-Lándraves, hecho que tiene una clara influencia en la topografía direccional del endokarst, tanto en el caso del sistema de Piscarciano-VacasArenas como en el del propio Trifón, ya que estos tienden a encajarse calcando la orientación general de las líneas de plegamiento mayoritarias y de la red de fracturas. Además, en los sectores superiores de El Trifón, recientemente descubiertos se han hallado salas de techo bajo de grandes dimensiones cuya morfología, está ligada a procesos tectónicos de hundimiento y no a la excavación por parte del agua. 4

[close]

p. 6

3. HIDROLOGÍA SUPERFICIAL Y SUBTERRANEA La intensa tectónica de la zona unida a la distribución geológica de los materiales tienen una clara influencia en la morfología general, el relieve regional y el singular y lineal desarrollo de la red hídrica, cuyo máximo exponente sería el singular trazado que describe el barranco de Vallengua, cuya cabecera se sitúa ligeramente al Este de Cubillos del Rojo, y que toma una alineación rectilínea hacia el Oeste durante unos 8 Km (el cauce se encuentra permanentemente seco y casi desaparecido en este tramo). Al llegar a la cabecera del valle el curso del arroyo describe un arco de casi 180 grados a la par que recibe las aguas procedentes del sistema de Piscarciano a través de las surgencias estacionales de Vacas y Arenas. En esta zona el talweg inicialmente inexistente del rio da paso a un cauce epikárstico y fuertemente estacional, que suele secarse a lo largo del mes de Julio y no vuelve a reactivarse hasta que las lluvias y especialmente el deshielo provocan la entrada en carga del sistema de Piscarciano, la inundación de la hoya y la recuperación de los caudales de las surgencias de Vacas y Arenas. Imagen 4: Esquema del funcionamiento hídrico de la cabecera del valle de Valdebezana Tras algo menos de 1 Km de cauce en el que se produce el cambio de rumbo radical del cauce, aparece la surgencia de El Trifón, y el mencionado talweg del barranco da paso al cauce permanente y estable del rio Trifón. La cabecera del barranco de Vallengua apunta hacia el páramo de Cubillos y la morfología del mismo evidencia que el agua no circula en superficie. El primer aporte de agua es la surgencia de Vacas, que se trata de la de mayor capacidad, pero de la que menos se mantiene en el tiempo, siendo lo habitual verla seca salvo en periodos de potentes deshielos o lluvias. A escasas decenas de metros de Vacas y unos 15 m por debajo de la misma, de proporciones muy inferiores, aparece la surgencia de Arenas, que esta comunicada con Vacas a través de un sumidero de barro semiobstruido y de capacidad limitada y que condiciona el reparto de 5

[close]

p. 7

caudales entre una y otra surgencia. Lo habitual resulta que en Arenas se mantenga un cierto caudal capaz de alimentar el cauce del rio hasta mediados del mes de Julio. El sistema de Piscarciano está conformado por amplios vasos de fondo arcilloso, y tiende a llenarse progresivamente hasta desbordar por su boca e inundar la hoya de Piscarciano que la separa de la boca superior de Vacas (esta hoya deriva del colapso de una antigua sala). La surgencia de El Trifón, la única permanente en la actualidad, se encuentra unos 40 m por debajo en cota de la surgencia de las Arenas. Imagen 5: Surgencia de Vacas, en carga durante el período de deshielo (Primavera 2016) La posible relación entre los dos sistemas es controvertida y por el momento no hay evidencias que la constaten. En el libro del complejo se apunta a la posible relación entre los niveles de base de ambos sistemas; sin embargo hasta el momento el desarrollo espeleométrico de El Trifón no permite aclarar incógnitas en este sentido y actualmente sería un poco prematuro establecer conclusiones, si bien lo que parece estar claro es que las aguas de uno y otro sistema acaban por confluir en el fondo de la hoya, en un área reducida dando lugar al origen del río Trifón, con las tres fuentes que le dan nombre (Vacas-Arenas-Surgencia de El Trifón), siendo la única permanente la surgencia inferior. La hidrología general de la zona está claramente condicionada por la hidrogeología. La orientación y naturaleza de los cauces, la distribución y el funcionamiento de las surgencias, el modelado del paisaje e incluso la ocupación humana y la vegetación solo tienen explicación lógica si se interpretan de forma conjunta con la hidrogeología y el régimen hídrico subterráneo. 6

[close]

p. 8

El valle del rio Trifón, afluente del Ebro, configura el punto más bajo del relieve en muchos kilómetros a la redonda. El talweg del rio, de naturaleza freática, cuenta con unas márgenes que evidencian caudales relativamente estables, sin apenas zonas inundables de grava o arenas y con mucha vegetación. En épocas de lluvias y deshielos se produce el desbordamiento puntual del mismo y la inundación de campos de cultivo; aunque esta es también provocada de manera generalizada por el incremento del nivel freático que alcanza prácticamente la superficie del terreno. La surgencia principal, cuyo caudal resulta difícil de estimar por lo difuso de la misma, se estabiliza en un caudal en torno a 20-30 l/s a lo largo del verano para mantenerse así hasta la próxima puesta en carga del sistema, en primavera. El aporte máximo de la surgencia en periodos de carga es a día de hoy un dato totalmente desconocido dado que no es posible el acceso a la misma (pasillo principal estrecho sifonado y con corriente en sentido opuesto), y que ésta es muy difusa en el exterior. El arroyo aguas arriba de la surgencia y alimentado por Vacas y Arenas aporta caudales concentrados y elevados en episodios de deshielo o lluvia intensa y un caudal bajo y más o menos sostenido hasta el mes de Julio aproximadamente. Se desconoce a día de hoy el área de recarga e infiltración del sistema. A la vista de la topografía, un anillo de páramos calcáreos rodea la cabecera del valle por el S-SW (MunillaPico Cielma-Alto de Las Matas-Torres de Arriba-Puerto de Carrales). Si además se tiene en cuenta lo comentado anteriormente en relación a una posible conexión con Piscarciano, las posibilidades se diversifican de manera notable. Lo que parece claro es que la superficie de infiltración tiene que contar con un área importante y un volumen de almacenamiento significativo debido a la estabilidad de los caudales. Y lo que también resulta evidente es que el acuífero es relativamente poco sensible a precipitaciones concentradas, aunque sean intensas, produciéndose su recarga principalmente durante el deshielo y prolongándose durante varios meses también el periodo de carga del acuífero. Resulta curioso destacar en este sentido que, a pesar de la escasa distancia con la red de Piscarciano, los funcionamientos hídricos de ambas cavidades son muy diferentes ya que en Piscarciano los niveles freáticos son muy dinámicos y varían muy bruscamente (con variaciones que superan claramente los 10 m), mientras que en El Trifón, la oscilación del nivel freático parece rondar valores máximos de 2 m en la zona de la boca e inferiores aguas arriba; por encima del primer nivel permanentemente inundado, la presencia de agua se reduce a algunos goteos localizados y generalmente estacionales. 7

[close]

p. 9

4. MORFOLOGÍA Y CARACTERÍSTICAS DEL ENDOKARST Imagen 6: Lascas procedentes del techo, fruto de la erosión crioclástica, en la sala TJ En lo referente a la edad del sistema, ésta nos es completamente desconocida hasta la fecha, aunque parece probable que resulte similar a la de Piscarciano, con una génesis inicial precuaternaria. En el nivel superior, recientemente descubierto, parece haber signos de erosión crioclástica debida probablemente a la intensificación del frio como consecuencia de las glaciaciones pleistocénicas (fragmentos en forma de lascas finas y planas desprendidos o a medio desprender en paredes y techos fundamentalmente) que en ocasiones conforman rellenos importantes. A veces, estas lascas semidesprendidas han sufrido procesos posteriores de concrección y han quedado soldadas al techo en posiciones de aparente inestabilidad. Hay que destacar la importancia del desarrollo de antoditas de aragonito que tapizan y envuelven amplias zonas de los niveles superiores y de las chimeneas de transición entre niveles, y que se encuentran en desarrollo en la actualidad y con posterioridad a la mayor parte de los procesos de colapso y hundimiento que generaron el nivel superior, como así lo demuestra su formación sobre cantos afilados que presentan evidencias de haber sido desprendidos de un modo más o menos reciente. Las antoditas constituyen un tipo de excéntrica asociada a las corrientes de aire y los procesos de evaporación de agua sobre las caras de la roca, dando lugar a delicados racimos fibrosos. 8

[close]

p. 10

Imagen 7: Antoditas o flores de Aragonito En los niveles superiores se pueden ver también con frecuencia restos de coladas viejas de aspecto amarillento y rotas en pedazos o desprendidas en su base, manifestando pequeños ajustes tectónicos posteriores al inicio de su formación. También se pueden ver importantes espejos de falla que marcan las principales dislocaciones a favor de las cuales se ha venido produciendo el movimiento. En los interestadíos glaciares, los flujos descendentes de agua carbonatada han ido dando lugar a las concreciones calcíticas y los suelos. Imagen 8: Espejos de falla en el sector superior 9

[close]

p. 11

Otro aspecto singular a destacar de la cavidad es la presencia en los niveles I y II de numerosas pátinas de óxidos metálicos, así como la aparición de nódulos de hematitas terrosas y otros óxidos metálicos que apuntan a la actividad de cianobacterias, capaces de producir nutrientes asimilables por otros organismos en ausencia de luz gracias a la oxidación de minerales disueltos presentes en el agua, como sulfuros, nitritos o hierro. Estos procesos apuntan a condiciones de inundación permanente o semipermanente, en medios de agua estancada. Imagen 9: Nódulos de óxidos metálicos del Trifón 10

[close]

p. 12

5. DESCRIPCIÓN DE LA CAVIDAD Localización: X: 436.230 Y: 4754.086 Z: 697m Desarrollo: 3473m Punto más alto: +65m Temperatura interior: 10,5ºC Humedad: 100% Imagen 10: Planta general Imagen 11: Perfil 11

[close]

p. 13

Sus diferentes sectores: Imagen 12: Plano de situación 1- Entrada, nivel freático y sector Raíces. 2- Galería principal o del Vivac 3- Grandes Salas y sector Rasputín 4- Lateral del Lumi 12

[close]

p. 14

1-Entrada, nivel freático y sector raíces: Imagen 13: Topografía del nivel activo, sala de los mosquitos y sector raíces. El nivel freático consta de 619 m. de galerías topografiadas hasta el momento. Imágenes 14 y 15: Sifón por el que nace el rio y la galería activa. 13

[close]

p. 15

Quizás la galería más estrecha de toda la cueva, y donde nace el río, a 418 metros de la entrada. Con dirección oeste, a excepción de la “z” que forma la Sala de los Mosquitos. En las épocas de subida del nivel, la entrada se sifona, con la imposibilidad de acceder durante varios meses. Aquí también encontramos el Sector Raíces, 24 metros por encima del nivel freático, al sur de la galería principal y en sentido paralelo a la misma. Comienza como una gran ventana colgada encima de un caos de bloques, una rampa ascendente que desemboca a una zona de gateras que conducen a una última sala, bastante amplia, con forma acampanada y en la que destacan largas raíces que cuelgan del techo. Imagen 16: Sala raíces. 14

[close]

Comments

no comments yet