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Junta de Gobierno Lic. Jaime J. del Río Castillo Pr idente Lic. Jaime Araiza Hernández Vicepr idente Dra. Alicia Martínez Dorado Secretaria Dra. Mercedes de Agüero Servín Ing. Javier Brosa Curcó Dra. María Luisa Capella Vizcaíno Dr. Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes Dr. Manuel Gil Antón Ing. Roberto Ruiz Vilá M. en C. Rosa María Catalá Rodes Directora General Ana María Jiménez Aparicio Lourdes Aguilar Salas Adriana Esteve González Consejo Editorial Ernestina Loyo Cuidado editorial Adriana Esteve G. D eño Para comunicarse con Nosotros ahora: Nosotros ahora es una publicación trimestral editada por el Colegio Madrid A.C., Institución Mexicana de Enseñanza, integrada a la red de Centros Españoles en el Exterior, fundada en 1941 por el Exilio Republicano Español con domicilio en Puente 224, Ex Hacienda San Juan de Dios, C.P. 14387, México, D.F., tel. 5673 2347 Número 11/12 l octubre 2016 Índice Colegio Madrid 75 años .............................................................................. 2 Exposición Comunidad Colegio Madrid ................................................. 4 Mural multicolor El Madrid de los Niños hoy y siempre .......................................................... 8 Rodrigo Moya fotógrafo........................................................................... 10 Ceremonia de conmemoración 75 aniversario del Colegio Madrid...........................................................14 Al andar se hace camino Libro conmemorativo de los 75 años del Colegio Madrid ...................16 Centro de Memoria Histórica Colegio Madrid CMHCM...................................................................................................... 20 Vida verde.....................................................................................................21 Preescolar y Primaria festejan el cumpleaños de su Colegio..................................................................... 22 Por otros 75 años CM ................................................................................ 23 La historia del Madrid y su legado pedagógico y cultural ........................................................... 24 Madrileña a la vista.....................................................................................31 Ex alumna que vuelve a casa..................................................................... 32 Difícil fue hablar de “usted”......................................................................33 Más de 15 años..............................................................................................33 Cervantes y el Madrid en sus 75 años..................................................... 34 Nostalgia...................................................................................................... 35 Lorca entre nosotros .................................................................................. 36 Alfa: gente pequeña haciendo cosas pequeñas...................................... 38 Los recuerdos de mi niñez ........................................................................ 39 Oikos.............................................................................................................40 La huella de ser del Madrid........................................................................41 CDMX y el Hoy no circula ....................................................................... 42 Nuevos caminos.......................................................................................... 43 ¿Cómo se reconoce un madrileño?..........................................................44 Astillero........................................................................................................ 45 Juego y creación ..........................................................................................46 ¿Por qué? ......................................................................................................46 Solidaridad................................................................................................... 47 Aprendí a tener amigos ............................................................................. 47 English nowadays! ...................................................................................... 48 Nosotros ahora v 1

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CoMleagdioria7ñd5os El Colegio Madrid cierra con este número de Nosotros Ahora las celebraciones y eventos especiales por su 75 aniversario. Durante poco más de un año nos dedicamos a pensar en nuestro pasado como institución, pero viendo siempre hacia adelante. Seguimos en el convencimiento de que podemos reforzar la tradición y la experiencia que nos cobija, evolucionando al mismo tiempo nuestra labor educativa claramente distintiva por su nivel académico, su propuesta cultural y su sentido de comunidad, pero también por su compromiso con la transformación del mundo y de nosotros mismos. Empezamos estos festejos con la colaboración de alumnos de todas las secciones, la escuela vespertina y el proyecto artístico japonés Chara Rimpa, con quienes realizamos un intercambio cultural muy fructífero, cuyo colofón fue el mural colectivo realizado en la Primaria. Difuminar y adelgazar las fronteras, sobre todo en los planos artístico, cultural, social y emocional, es una apuesta de la que estamos convencidos: ahora los integrantes de Chara Rimpa son nuestros amigos. En septiembre de 2015 conmemoramos los sismos del año 1985, momento crítico para la Ciudad de México y para el Colegio Madrid. En esa ocasión el Colegio demostró que es una escuela solidaria que aprende de toda realidad y circunstancia. Después de los destrozos materiales que sufrimos, fuimos una de las primeras instituciones de la Ciudad con un programa de prevención civil, conscientes de que no podemos evitar las eventualidades naturales, pero si reducir al mínimo sus riesgos e impactos. En noviembre siguió el Foro Académico Estudiantil (FAE), espacio de intercambio de ideas e investigaciones entre los alumnos de todas las secciones del Colegio, que tuvo un sentido festivo al realizar la feria de ciencias: Año Internacional de la Luz. Cuando vemos a los alumnos de Bachillerato aprender de los pequeños de Preescolar o de la Primaria, nos damos cuenta de que el aprendizaje siempre se desarrolla en comunidad y en el diálogo, donde todos aprendemos de todos. Con la llegada del 2016 destacó la ceremonia del 14 de abril, que también fue especial. Los discursos de las alumnas de Primaria, Secundaria y Bachillerato nos recordaron nuestro compromiso con los fundadores de este Colegio por los valores de libertad, democracia, diálogo, crítica y solidaridad, y la obligación de nuestra generación de refrendarlos todos los días en nuestro quehacer cotidiano. Ese día, el nuevo presidente de la Junta de Gobierno, el Lic. Jaime del Río, se presentó ante la comunidad estudiantil con un entusiasta discurso que nos encomió a reinventarnos como una institución de futuro pero cimentada en la memoria y experiencia de nuestra historia. La mesa redonda El Colegio Madrid: Fidelidad a los valores republicanos, que se llevó a cabo ese mismo día, versó sobre el traslado de los valores de la Segunda República Española a México a partir del exilio, que coaguló de manera 2 v Colegio Madrid

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contundente en el Colegio Madrid, y cómo estos valores se refrendaron en toda su profundidad cuando los exilios sudamericanos, especialmente el chileno y el argentino, se hicieron presentes en el Colegio Madrid a mediados de los años setenta. El 21 de junio de 2016 se cumplieron 75 años de que el Colegio Madrid abriera sus puertas por primera vez. En una magna ceremonia nos reunimos en el gimnasio para celebrar esta gran institución, su historia, su presente y su futuro. Nos acompañaron distinguidas personalidades del mundo académico, diplomático y cultural de México y España. Sin duda una gran fiesta a la que asistieron alumnos y ex alumnos desde las primeras generaciones. Todos nos sentimos muy orgullosos y felices; una experiencia de vida reflejada también en los emocionantes videos realizados a lo largo de todo el ciclo escolar, en la Verbena y en la comida de ex alumnos de los 75 años. Ese mismo día, la secretaria de la Junta de Gobierno y quien ha sido un pilar de la enseñanza de la Biología y de la formación docente en el Colegio, la Dra. Alicia Martínez Dorado, presentó e inauguró el Centro de Memoria Histórica del Colegio Madrid, portal de Internet ligado a la página del Colegio que alberga nuestro museo pedagógico virtual, en el cual, mediante pequeñas viñetas textuales y con fotos realmente emocionantes, damos cuenta de nuestra vasta y rica memoria, y hacemos homenaje a todas las personas y a todos los momentos que componen al Colegio Madrid en el tiempo. Los invito a ingresar al museo virtual. También se presentó el libro Al andar se hace camino, que dibuja el presente del Colegio Madrid y su intensa actividad para que nuestros niños y jóvenes desarrollen sus potencialidades en libertad, dentro de un espacio que les permite ser felices. El libro lo podemos ver y leer de manera electrónica también desde la página electrónica del Colegio. Asimismo, ese día vio la luz nuestro jardín vertical de Secundaria, espacio didáctico que nos recuerda la necesidad de respetar nuestro entorno ambiental, para nosotros y para las generaciones que nos seguirán, un regalo a la comunidad que tiene como fortaleza y compromiso ser una escuela verde y sustentable. El primero de septiembre la comunidad de alumnos, docentes, trabajadores y directivos del Colegio ce- lebramos en pleno, íntimamente, nuestros primeros 75 años, haciendo las cosas bien, muy bien. Nos vestimos con los colores de la República y de México y celebramos escuchando a nuestras directoras con sus mensajes de buenaventura frente al futuro: los próximos 75 que auguran ser tan prósperos y felices como los primeros. Ese día también se inauguró, en la galería de la Unidad Cultural, la exposición gráfica Comunidad del Colegio Madrid que, mediante doce hermosos carteles, ilustró la intensidad de nuestro trabajo cotidiano, el día a día con el que construimos el futuro. Como último evento, antes de la salida de este bello número de nuestra revista identitaria, se presentó el número 16 de la revista Transatlántica de educación, editada por la Consejería de Educación de la Embajada de España en México; se trata de un monográfico completo sobre el Colegio: “75 años del Colegio Madrid de México: su historia y su legado pedagógico y cultural”, y en el cual estoy orgullosa de haber colaborado junto a las aportaciones estupendas de colegas y amigos, ex alumnos y gente toda comprometida con nuestro legado pedagógico y cultural. Nos acompañaron en el presidium el secretario y el consejero de la Consejería de Educación de la Embajada de España en México, y la emotiva conferencia magistral la impartió nuestra querida ex alumna e importante miembro de la comunidad argenmex en México, la Dra. Sandra Lorenzano. Vuelvo a releer todo lo que hicimos este año para celebrar al Colegio y me doy cuenta del enorme trabajo y de toda la entrega de la comunidad para hacerlo posible. Haciendo este recorrido no me queda más que volver a sorprenderme gratamente de lo bueno que tenemos y del honor y orgullo que representa para mí el haber tenido la oportunidad de conmemorar dos aniversarios del Colegio (los 70 y luego los 75 años) colaborando con personas extraordinarias y volcadas a las personas igualmente extraordinarias que son por supuesto y en primer lugar nuestros alumnos, nuestros maestros, el personal administrativo, los padres de familia, ex alumnos y la comunidad en pleno del Colegio. Agradezco a todos y cada uno, y me siento feliz de poder vislumbrar, junto a todos ustedes, el inicio de una nueva generación. Por otros 75 prósperos años del Colegio. Salud y larga vida. v ¡Viva el Madrid! Nosotros ahora v 3

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Exposición Comunidad Colegio Madrid 4 v Colegio Madrid

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Mural multicolor El Madrid de los Niños hoy y siempre El mural de la Primaria es una expresión cultural de reciente creación, de mucho color y significado, que enriquece a nuestro Colegio porque en él participaron alumnos y miembros de la comunidad del Madrid, y artistas y maestros de Japón. Su realización duró tres meses y se inauguró el 10 de junio de 2015. El magnífico trabajo es resultado de un esfuerzo compartido entre los integrantes del proyecto Chara-Rimpa de Japón y la Extracto de la publicación del 17 junio, de 2015 de Madrid comunica . Coordinación de Educación Artística del Colegio Madrid, quienes trabajaron como un solo equipo para lograr la perfecta organización y despliegue creativo que se plasma en la obra. Desde los primeros correos y la carta original de invitación, y a su vez solicitud de permiso para realizar el mural en nuestro espacio (siempre nos trataron con gran respeto y amabilidad), nos dimos cuenta de la relevancia y honor de haber sido escogidos por Chara-Rimpa para trabajar con nosotros y nos pusimos manos a la obra por medio del gran trabajo organizativo a cargo de la maestra Laura Gilabert Martínez, quien con gran atino y responsabilidad coordinó a las áreas administrativas de mantenimiento, compras, Unidad Cultural, a las autoridades de la Primaria y a todo el personal que se sumó al apoyo del proyecto por una intensa y efectiva ruta de trabajo desde su inicio y hasta la terminación e inauguración del mural. El primer contacto que se estableció para este proyecto fue a través de nuestro querido amigo y ex alumno Manuel Arjonilla, así como de Almudena Ocejo, su esposa, quienes recibieron la primera propuesta del Proyecto Chara-Rimpa por medio de una amiga común, Hao Phan. Ella a su vez también formó parte de la de- 8 v Colegio Madrid

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legación asiática compuesta por personas de Japón, Vietnam y Corea. En este primer contacto se nos explicó que el proyecto es financiado totalmente por su fundación y que se trata de un proyecto altruista que ha elaborado murales con niños en otras escuelas, tanto en Japón como en Estados Unidos. El artista, el Dr. Yasuyuki Sakura, es muy reconocido en su país y ha realizado más de 40 proyectos muralistas en Japón y otros países, él es originario de Saiki, la ciudad sede del proyecto CharaRimpa y gran amigo de Cho Kukawado, el monje budista director del Jardín de Niños Lumbini, en esa ciudad. Ellos han diseñado este proyecto artístico e intercultural juntos y desde hace varios años realizan estas intervenciones formando un equipo integrado por maestros, fotógrafos y artistas gráficos que acompañan y conforman la delegación que nos obsequió su talento, sus enseñanzas y su entrega al trabajo. Se puede conocer más sobre el proyecto Chara-Rimpa en su página de internet . v Nosotros ahora v 9

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RODRIG fOoMtOóYgArafo Uno de los primeros niños mexicanos que asistió a la primaria del Colegio Madrid fue Rodrigo Moya, en 1943, quien en este fragmento de su libro Cuba mía, Rodrigo Moya, 1964, recuerda su paso por el Colegio y cómo fue convivir con los niños españoles, hijos de refugiados, que poco tiempo antes habían llegado al país. Apenas iniciados los cursos en el tercer año de la Facultad de Ingeniería, abandoné la ficción de un día verme construyendo presas o carreteras. Paulatinamente comprendí que el cálculo integral, las derivadas y la resistencia de materiales no eran lo mío. Enfrenté el desencanto paterno y la convicción de que era un fracasado al que la vida esperaba con las fauces abiertas. Tenía 20 años, corría el año 1954, y hasta entonces mi futuro se sustentaba en la brumosa vocación de imaginarme como jefe de capo junto a una torre de perforación petrolera en la selva veracruzana, ensoñación adquirida durante alguna clase de química orgánica en el internado militar donde inicié la juventud, sin saber lo que sucedía en el mundo. Desde el bachillerato, el mundo se miraba a través de las películas hollywoodenses de guerra, de la conquista del Oeste por vaqueros que derribaban por tiro a un piel roja a la carga, o por las gracejadas musicales con mujeres de piernas larguísimas y bustos como melones. Estaban la pasión por el frontón y la montaña, lecturas distintas y los viejos y nuevos amigos, unos trabajando desde casi niños, otros con el automóvil de papá jactándose ante Cuba mía, Rodrigo Moya, 1964 [fragmento] Casa América, Generalitat de Cataluña, 2009. Fotografías de Rodrigo Moya: Secretaría de Cultura. . jóvenes cercanas o imposibles, dedicadas a resistir los asedios cuando aún no se inventaba la pastilla. Pero desde mis tres últimos años en la escuela primaria, transcurridos en el Colegio Madrid de la ciudad de México, llevaba en la mente otra impronta informativa muy distinta a la de ese mundo de los posteriores años cincuenta, en los que las costumbres norteamericanas se extendían como manchas de aceite sobre las clases medias entre las que me desenvolvía. Entre 1943 y 1945, en el punto climático de la Segunda Guerra Mundial, en el Colegio Madrid donde estudié la mitad de la primaria no tenían cabida, que y0 recuerde, los vaqueros texanos ni los infantes de marina desalojando con lanzallamas a japoneses encuevados. Entre los niños del Madrid, hijos todos de refugiados españoles acogidos en México después de la caída de República, se hablaba con conocimiento de causa de otra guerra, otros combatientes, otras causas, con una óptica muy distinta a la propaganda triunfalista desde las pantallas. En el Colegio Madrid los niños hablaban de los Carlos Fuentes, 1958. 10 v Colegio Madrid

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fascistas, de la República, de oscuras referencias a parientes fusilados, de recuerdos atroces aún vivos sobre los campos de concentración en Francia; de las batallas o los bombardeos que habían oído narrar una y otra vez en las reuniones familiares en sus modestos apartamentos del centro de la ciudad, y que en sus memorias recogían como propias, y así las repetían en los puntos muertos del recreo, o mientras esperábamos acomodo en los camiones que nos repartirían por aquella urbe de poco más de dos millones de habitantes, rodeada de montañas transparentes y boscosas. A mitad del curso del sexto año, en 1945, se rindió Alemania, y recuerdo la irrupción abrupta de la noticia mientras subíamos a los salones de clase, y los maestros cantaban en la Dirección, a puerta cerrada, el himno republicano. Pero ya desde meses antes y los que restarían hasta el diciembre de las vacaciones en que me despedí para siempre de aquel entrañable colegio, los chicos mayores de quinto y sexto año sosteníamos ruidosos alegatos sobre la guerra y el destino que les esperaba. Eran niños hijos de la guerra de España, precoces y de habla directa y maldiciente, que repetían sin duda las conversaciones de sus mayores, mientras que yo era un niño con casa propia, auto y un perro que me recibía en la acera cuando el camión del colegio me dejaba a la puerta. Por eso mismo, escuchaba asombrado aquellas narraciones tan lejanas de mi mundo cómodo y sin historia, que se fueron haciendo polémicas mientras los ejércitos soviéticos y los aliados empujaban a la Wermacht hacia el mismo corazón de Alemania. Esos niños sabían todo sobre la guerra y hablaban de ella con una certeza y familiaridad que me emocionaba. Sus viñetas en los cuadernos solían ser estukas en llamas, bombas en picada hacia el blan- Gabriel García Márquez, 1966. co, tanques o cañones y distinguían un T-34 soviético de un Tiger alemán. Eran unánimes al afirmar que “los yanquis son malos soldados, ganan porque arrasan primero las ciudades y luego entran con sus ‘yipes’ regalando chocolates”. Sobre el ejército soviético concordaban que eran los mejores soldados. Los franceses eran detestados, y como combatientes estaban tan desprestigiados como los italianos. “Franco ganó por los estukas y los italianos, que si no ya estaríamos con los aliados”. Repetían otros con vehemencia de adultos, que Franco caería en cuanto se rindiera Alemania, y que la familia regresaría a España. Unos, recuerdo bien, decían que sus madres no querían volver porque “allá no habrá comida ni casa por muchos años”. “Se jodió Franco, lo vamos a sacar a patadas con todo y su falange”. Clamaban con vehemencia infantil prestada. Pero, entre juego y juego, el dilema perceptible era si los padres A mitad del curso del sexto año, en 1945, se rindió Alemania, y recuerdo la irrupción abrupta de la noticia mientras subíamos a los salones de clase, y los maestros cantaban en la Dirección, a puerta cerrada, el himno republicano. Nosotros ahora v 11

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El Cacique, Ciudad de México, 1960. “Se jodió Franco, lo vamos a sacar a patadas con todo y su falange”. Clamaban con vehemencia infantil prestada. Pero, entre juego y juego, el dilema perceptible era si los padres regresarían a España, o se quedaban en México a continuar un exilio que era ya una emigración... regresarían a España, o se quedaban en México a continuar un exilio que era ya una emigración, en la que muchos de ellos habían rehecho sus vidas y estaban restañando, hasta donde se puede, las imborrables cicatrices de la derrota y el destierro. Tal vez aquellos maestros españoles y los padres de los niños presentían la larga soledad de España en la posguerra, y que el regreso habría que diferirlo por muchos, muchos años. Si he caído en esta digresión, en apariencia desconectada de lo fotográfico, es porque al en entarme con aquellas fauces presentidas al dejar la vida de estudiante, la fotografía fue mi red salvadora, mi espada para la lucha. Y dentro de mi nuevo oficio, los años infantiles en el Colegio Madrid tuvieron un peso fundamental para definir las intenciones posteriores de mi trabajo, pero también para ayudarme a ver con aquellos sus ojos niños el revuelto mundo adulto en que me iniciaba. Más que el aire apolítico y pragmático en la escuela preparatoria y en la Facultad de Ingeniería, en mi memoria formativa había más osamentas de aquellos españolitos y sus historias y sus actitudes, que de mis compañeros de un colegio militar y una carrera que me dejó apenas unas vagas inquietudes científicas. Por ello, cuando el mundo dejó de ser juego y estudio, y la realidad asomó su rostro, me encontré rodeado de guerras lejanas pero actuales: la guerra ía con su anticomunismo estridente, la guerra de Corea, el colonialismo ancés derrotado en 1954 por los vietnamitas en Dien Bien Phu, la rebelión de Argelia, la polarización de Europa en bloques irreconciliales, América Latina convertida, como siempre, en un conjunto de colonias subyugadas. En ese ámbito, que no me pasaba desapercibido alimentado por nuevas amistades y lecturas, transité de mi condición de estudiante parásito a la de un joven de veinte años en busca de una vocación y el entendimiento de la realidad y la historia. Y esa vocación fue la fotografía, precedida por un generoso aprendizaje de un año en las manos de un amigo mayor que me acogió en su taller como un maestro renacentista. Y así como diez años antes escuchaba a los chicos del Madrid hablar de la guerra, en 1954 escuchaba a mis amigos mayores –o a los nuevos maestros que uno va adoptando por la vida–, especu- Fanny Cano, 1964. 12 v Colegio Madrid

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Rodrigo Moya, 2007. lar sobre las desgracias que proliferaban como hongos letales por América Latina: cuartelazos, fraudes electorales con democracias circenses, grotescas tiranías de charreteras, golpes de estado, dictadores dinásticos, asesinatos e impunidad por doquier. Nuevas corrientes de exiliados y perseguidos provenientes de Centro y Sur América y el Caribe, se sumaban en México al exilio español, ya asimilado y sin regreso posible. El tirano modélico ya no era Franco sino el mismo Rafael Leónidas Trujillo de la República Dominicana, que en 1954 viajó a Vigo para abrazar al generalísimo, demostrarle su devoción, y seguir al pie de la letra su consejo de no dejar comunista o simpatizante con cabeza; o Somoza en Nicaragua, abatido por un rebelde suicida que no acabó con el linaje sanguinario porque el poder fue transmitido al hijo del sátrapa, que tomó Nicaragua entera como objeto de venganza o Pérez Jiménez en Venezuela o Rojas Pinilla en Colombia; o el tirano de origen alemán y longevidad franquista, Stroessner, que ejerció en el desdichado Paraguay 30 años de desalmada dictadura con el apoyo imperial; o el intento reformador del presidente Jacobo Arbenz electo en Guatemala en 1953 y derrocado en 1954 con intervención directa de la cia dirigida por Foster Dulles, cuyo hermano Allan Dulles, era el más grande terrateniente de aquel país. Foster Dulles proclamó ante la prensa mundial como “una gloriosa victoria” aquel genocidio que marcó la pauta intervencionista para el futuro. Desde entonces Guatemala no se ha repuesto de las dictaduras o de las democracias de juguete, donde todos los crímenes han sido posibles ante la mirada indulgente de la llamada democracia occidental. Pero la dictadura del sargento Fulgencio Batista en Cuba era la que más rechazo provocaba en la juventud y en la izquierda mexicana. Los seculares lazos entre México y Cuba a través de pescadores, deportistas, intercambios de artistas e intelectuales, beldades rumberas, lo mismo que la resonancia histórica de los exiliados políticos de Cuba en México, empezando por José Martí, y de México en Cuba, así como la hermandad histórica: todo eso, en fin, hacía que la barbarie de la tiranía batista hiriera más que otras en el corazón de los mexicanos. v Emilio “El Indio” Fernández, 1965. Nuevas corrientes de exiliados y perseguidos provenientes de Centro y Sur América y el Caribe, se sumaban en México al exilio español, ya asimilado y sin regreso posible. Nosotros ahora v 13

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