el libro de los amores ridiculos

 

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(Brno, actual República Checa, 1929) Escritor checo, nacionalizado francés. Tras la invasión rusa de 1968 perdió su puesto de profesor en el Instituto Cinematográfico de Praga, sus libros fueron retirados de la circulación y tuvo que exiliarse en Franci

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el libro de los amores ridÍculos mitos bolsillo

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milan kundera el libro de los amores ridÍculos traducción de fernando valenzuela los números entre corchetes corresponden a la edición impresa las páginas blancas se han eliminado grijalbo mondadori

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quedan rigurosamente prohibidas sin la autorización escrita de los titulares del copyright bajo las sanciones establecidas por las leyes la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento comprendidos la reprografía y el tratamiento informático así como la distribución de ejemplares de la misma mediante alquiler o préstamo públicos título original smsmé lásky © 1 milan kundera edición realizada por acuerdo con tusquets editores s a © de la presente edición para españa y américa grijalbo mondadori s a aragó 1 barcelona www.grijalbo.com traducción del checo de fernando valenzuela diseño de la cubierta luz de la mora ilustración de la cubierta pablo picasso mujer con medias verdes c 1 Óleo sobre madera x 1 cm museo picasso barcelona primera edición en mitos bolsillo isbn depósito legal b impreso en españa cayfosa-quebecor ctra de caldes km 1 santa perpetua de mogoda barcelona

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primera parte nadie se va a reír segunda parte la dorada manzana del eterno deseo tercera parte el falso autoestop cuarta parte symposion quinta parte que los muertos viejos dejen sitio a los muertos jóvenes sexta parte el doctor havel al cabo de veinte años séptima parte eduard y dios

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primera parte nadie se va a reír

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1 sírveme un poco más de slivovice me dijo klara y yo no puse objeciones el pretexto esgrimido para abrir la botella no había sido nada fuera de lo corriente pero bastaba ese día yo había recibido una gratificación relativamente importante por la última parte de un estudio mío que se había publicado por entregas en una revista especializada en crítica de arte la propia publicación del estudio había tenido sus más y sus menos el texto era pura agresividad y pura polémica por eso primero me lo rechazaron en la revista pensamiento artístico cuya redacción es más formal y precavida y por fin lo publicaron en la revista de la competencia de menor tirada cuyos redactores son más jóvenes e imprudentes el dinero me lo trajo el cartero a la facultad junto con una carta una carta sin importancia acababa de adquirir la sensación de estar muy por encima del resto de los mortales y por la mañana apenas la leí pero ahora en casa cuando el reloj se acercaba a la medianoche y el nivel del líquido en la botella se aproximaba al fondo la cogí de la mesa para que nos sirviera de diversión estimado camarada y si me permite ese tratamiento colega empecé a leérsela a klara disculpe por favor que una persona como yo con la que ud no ha hablado en la vida le escriba esta carta me dirijo a ud para rogarle que tenga la amabilidad de leer el artículo adjunto no le conozco a ud personalmente pero le aprecio como persona cuyos juicios reflexiones y conclusiones me han llenado de asombro porque su coincidencia con los resultados de mis propias investigaciones es tal que me he quedado completamente consternado y seguían una serie de elogios a las excelencias de mi obra y una petición si tendría la amabilidad de escribir un informe sobre su artículo un juicio crítico para la revista pensamiento artístico en la que desde hace ya más de medio año se lo rechazan y se niegan a prestarle atención le dijeron que mi valoración sería decisiva de modo que ahora me he convertido en su única esperanza como escritor en la única lucecilla que le alumbra en la terrible oscuridad nos reímos del señor zaturecky cuyo rimbombante apellido nos fascinaba pero nos reímos de él sin ensañarnos porque los elogios que me dirigía especialmente en combinación con la excelente botella de slivovice me habían ablandado me habían ablandado de tal modo que en aquellos instantes inolvidables amaba a todo el mundo naturalmente de todo el mundo a quien más amaba era a klara aunque sólo fuese porque estaba sentada frente a mí mientras que el resto del mundo estaba oculto tras las paredes de mi buhardilla del barrio de vrsovice y como en aquel momento no tenía nada con qué obsequiar al mundo obsequiaba a klara al menos con promesas klara era una chica de veinte años y de buena familia ¡qué digo de buena de excelente familia su padre había sido director de un banco y como representante de la alta burguesía en el año cincuenta había sido obligado a trasladarse al pueblo de celakovice a buena distancia de praga su hijita tenía malos antecedentes políticos y trabajaba de costurera en una gran fábrica de la empresa de confección de praga yo estaba sentado frente a ella y procuraba aumentar sus simpatías por mí hablándole irreflexivamente de las ventajas del trabajo que había prometido conseguirle con la ayuda de mis amigos le dije que era imposible que una chica tan guapa desperdiciase su belleza junto a una máquina de coser y decidí que era necesario que se hiciera modelo klara no tuvo nada que objetar y pasamos la noche en feliz coincidencia.

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el hombre atraviesa el presente con los ojos vendados sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo y después cuando le quitan la venda de los ojos puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido aquella noche pensé que estaba brindando por mis éxitos sin tener la menor sospecha de que estaba celebrando la inauguración de mis fracasos y como no tenía la menor sospecha al día siguiente me desperté de buen humor y mientras klara seguía respirando feliz a mi lado me puse a leer en la cama con caprichosa indiferencia el artículo que acompañaba a la carta se titulaba mikolas ales el maestro del dibujo checo y en verdad no valía la pena ni siquiera la media hora de lectura distraída que le dediqué era una colección de trivialidades amontonadas sin el menor sentido de la interrelación y sin la menor pretensión de añadirles alguna idea propia estaba clarísimo que se trataba de una tontería por lo demás el doctor kalousek redactor de pensamien to artístico un hombre excepcional mente antipático me lo confirmó ese mismo día por teléfono oye ¿te llegó el rollo de zaturecky deberías decírselo por escrito ya se lo rechazaron cinco redactores y sigue dando la lata ahora se ha inventado que la única autoridad en el tema eres tú dile en dos líneas que es una idiotez tú sabes hacerlo las frases venenosas se te dan muy bien y así nos quedaremos todos en paz pero dentro de mí había algo que se rebelaba ¿por qué tengo que ser precisamente yo el verdugo del señor zaturecky ¿acaso me pagan a mí el sueldo de redactor por hacer ese trabajo además recordaba perfectamente que en pensamiento artístico habían rechazado mi estudio porque les dio miedo publicarlo en cambio el nombre del señor zaturecky estaba firmemente unido en el recuerdo a klara la botella de slivovice y una hermosa noche y finalmente no voy a negarlo es humano podría contar con un solo dedo a las personas que me consideran la única autoridad en el tema ¿por qué iba a tener que perder a esa única persona terminé la conversación con kalousek con alguna graciosa vaguedad que él podía considerar como promesa y yo como excusa y colgué el teléfono firmemente decidido a no escribir nunca el informe sobre el trabajo del señor zaturecky en lugar de eso saqué del cajón el papel de carta y le escribí al señor zaturecky evitando pronunciar ningún juicio sobre su trabajo y poniendo como disculpa que mis opiniones sobre la pintura del siglo diecinueve eran consideradas por todo el mundo erróneas y extravagantes y que por eso una intercesión mía en especial tratándose de la redacción de pensamiento artístico podía más perjudicarle que favorecerle al mismo tiempo me dirigía al señor zaturecky con una amistosa locuacidad de la que era imposible no deducir mis simpatías hacia él en cuanto eché la carta al correo me olvidé del señor zaturecky pero el señor zaturecky no se olvidó de mí un buen día justo al terminar mi clase doy clases de historia de la pintura en la universidad llamó a la puerta del aula nuestra secretaria la señora marie una mujer amable de cierta edad que de vez en cuando me hace una taza de café y dice que no estoy cuando me llaman mujeres por teléfono y yo no quiero ponerme asomó la cabeza por la puerta del aula y me dijo que había un señor esperándome los señores no me dan miedo así que me despedí de los alumnos y salí al pasillo con buen ánimo allí me saludó con una inclinación de cabeza un hombrecillo pequeño

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que llevaba un traje negro bastante usado y una camisa blanca me comunicó muy respetuosamente que era zaturecky invité al visitante a pasar a una habitación que estaba libre le indiqué que se sentase en un sillón y en tono jovial empecé a conversar con él de todo un poco del mal tiempo que hacía aquel verano de las exposiciones que había en praga el señor zaturecky asentía amablemente a cualquier tontería que yo dijese pero de inmediato trataba de relacionar cada uno de mis comentarios con su artículo sobre mikolas ales y el artículo yacía de pronto entre nosotros en su invisible sustancia como un imán del que no era posible librarse nada me gustaría más que hacer un informe sobre su trabajo dije por fin pero ya le he explicado en mi carta que no me consideran experto en el si glo diecinueve checo y que además estoy un poco enfrentado con la redacción de pensamiento artístico porque me tienen por un fanático modernista de modo que una valoración positiva mía sólo podría perjudicarle oh es usted demasiado modesto dijo el señor zaturecky ¡un experto como usted ¿cómo puede valorar tan negativamente su posición en la redacción me han dicho que todo dependerá exclusivamente de su valoración si usted se pone de parte de mi artículo lo publicarán es usted mi única salvación se trata del producto de tres años de estudio y tres años de trabajo ahora todo está en sus manos ¡con qué ligereza y con qué defectuosos materiales edifica el hombre sus excusas no sabía qué responderle al señor zaturecky eché una mirada a su cara y advertí que no sólo me miraban unas pequeñas e inocentes gafas anticuadas sino también una poderosa y profunda arruga transversal en la frente en aquel breve instante de clarividencia un escalofrío me atravesó la espalda esa arruga reconcentrada y terca no era sólo un indicio de los padecimientos del espíritu sufridos por su propietario ante los dibujos de mikolas ales sino también el síntoma de una extraordinaria fuerza de voluntad perdí mi presencia de ánimo y no pude encontrar una excusa adecuada sabía que no iba a escribir aquel informe pero también sabía que no tenía fuerzas para responder con un no cara a cara a los ruegos de aquel hombrecillo de modo que empecé a sonreír y a hacer promesas vagas el señor zaturecky me dio las gracias y dijo que pronto volvería a verme me despedí de él con muchas sonrisas y en efecto al cabo de un par de días volvió lo esquivé astutamente pero al día siguiente me dijeron que había estado otra vez preguntando por mí en la facultad comprendí que la situación era crítica fui rápidamente en busca de la señora marie para tomar las medidas necesarias por favor marie si volviese a preguntar por mí ese señor dígale que estoy de viaje de estudios en alemania y que tardaré un mes en regresar y para su información ya sabe que tengo todas mis clases los martes y los miércoles voy a cambiarlas en secreto a los jueves y los viernes los únicos que lo sabrán serán los alumnos no se lo diga a nadie y deje el horario de clases tal como está tengo que pasar a la clandestinidad en efecto el señor zaturecky pronto volvió a la facultad a preguntar por mí y se quedó desolado cuando mi secretaria le comunicó que me había ido repentinamente a alemania ¡pero eso no es posible ¡el señor profesor ayudante tenía que escribir un informe

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sobre mi trabajo ¿cómo ha podido marcharse de ese modo no lo sé dijo la señora marie de todos modos dentro de un mes estará de regreso otro mes más se lamentó el señor zaturecky ¿y no sabe su dirección en alemania no la sé dijo la señora marie así que tuve un mes de tranquilidad pero el mes pasó más rápido de lo que yo había pensado y el señor zaturecky ya estaba de nuevo en el despacho no aún no ha regresado le dijo la señora marie y en cuanto me vio un poco más tarde me rogó ese hombrecillo suyo ha vuelto otra vez por aquí dígame usted por dios qué tengo que decirle dígale marie que me ha dado una hepatitis en alemania y que estoy internado en el hospital de iena ¡en el hospital exclamó el señor zaturecky cuando marie se lo comunicó algunos días más tarde ¡eso no es posible ¡el señor profesor ayudante tiene que escribir un informe sobre mi trabajo señor zaturecky le dijo la secretaria en tono de reproche el señor ayudante está gravemente enfermo en el extranjero y usted no piensa más que en su informe el señor zaturecky se encogió de hombros y se marchó pero al cabo de catorce días ya estaba de vuelta en el despacho le he enviado al señor profesor ayudante una carta certificada al hospital ¡y me la han devuelto ese hombrecillo suyo me va a volver loca me dijo al día siguiente la señora marie no se enfade conmigo ¿qué podía decirle le dije que ya había regresado tendrá que arreglárselas usted mismo no me enfadé con la señora marie había hecho todo lo que podía y además yo no me sentía ni mucho menos derrotado sabía que nadie podría darme caza vivía totalmente en secreto en secreto daba mis clases los jueves y los viernes y en secreto me agazapaba todos los martes y los miércoles en el portal de una casa que estaba enfrente de la facultad y me divertía viendo al señor zaturecky haciendo guardia delante de la facultad y esperando a que yo saliese tenía ganas de ponerme un sombrero hongo y una barba falsa me sentía como sherlock holmes como jack el enmascarado como el hombre invisible que recorre la ciudad me sentía como un niño pero un buen día el señor zaturecky se aburrió de hacer guardia y atacó frontalmente a la señora marie ¿cuándo da sus clases el camarada ayudante ahí tiene el horario dijo la señora marie señalando la pared en la que había un gran tablón de anuncios cuadriculado donde con ejemplar prolijidad estaban dibujadas las horas de clase de todos los profesores eso ya lo sé respondió con decisión el señor zaturecky el problema es que el camarada ayudante no da nunca clase ni el martes ni el miércoles ¿está dado de baja por enfermedad no respondió dubitativa la señora marie y entonces el hombrecillo se encaró con la señora marie le reprochó el desorden que tenía en el horario de los profesores le preguntó irónicamente cómo era posible que no supiese dónde estaban en cada momento los profesores le comunicó que iba a presentar una queja contra ella le gritó afirmó que iba a presentar una queja contra el camarada ayudante por no dar las clases que tenía que dar le preguntó si el rector

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estaba presente el rector por desgracia estaba presente el señor zaturecky llamó a su puerta y entró al cabo de unos diez minutos regresó al despacho de la señora marie y le pidió sin más rodeos mis señas vive en la ciudad de litomysl calle skalnikova número dijo la señora marie ¿cómo en litomysl el señor ayudante tiene en praga su domicilio provisional y no desea que le comunique a nadie su dirección haga el favor de darme las señas del domicilio del camarada ayudante en praga gritó el hombrecillo con voz temblorosa la señora marie perdió por completo la serenidad le dio la dirección de mi buhardilla de mi pobre refugio de la dulce cueva en la que debía ser cazado sí mi residencia permanente está en litomysl tengo allí a mamá a mis amigos y los recuerdos de papá cuando puedo me voy de praga y estudio y escribo en casa en el pequeño piso de mamá así fue como mantuve formalmente mi residencia permanente en casa de mamá y en praga no fui capaz de conseguir ni siquiera un apartamento adecuado como dios manda y por eso vivía subalquilado en vrsovice en un altillo en una buhardillita completamente independiente cuya existencia procuraba en la medida de lo posible ocultar para que no se produjeran innecesarios encuentros de indeseados huéspedes con mis compañeras provisionales de piso o mis visitantes femeninas no puedo negar que éste era uno de los motivos por los cuales no gozaba en la casa del mejor renombre durante algunas de mis estancias en litomysl les había prestado la habitación a amigos que la utilizaban para divertirse y se divertían tanto que no permitían que nadie pegase ojo en el edificio durante toda la noche aquello indignaba a algunos de los habitantes del edificio de modo que estaban empeñados en una guerra secreta contra mí que se manifestaba de vez en cuando en los informes que emitía sobre mí el comité de vecinos y hasta en una queja presentada ante la administración de viviendas en la época a la que me estoy refiriendo a klara le empezó a parecer complicado desplazarse desde celakovice para ir al trabajo de modo que comenzó a pasar la noche en mi casa al principio lo hacía con timidez y excepcionalmente luego colgó un vestido en el armario después varios vestidos y al cabo de poco tiempo mis dos trajes se apretujaban en un rin-cón y mi pequeña habitación se había convertido en un saloncito femenino klara me gustaba era hermosa yo disfrutaba de que la gente nos mirase cuando íbamos juntos tenía por lo menos trece años menos que yo lo cual acrecentaba mi prestigio entre los alumnos tenía en una palabra multitud de motivos para dedicarle todo tipo de atenciones pero no quería que se supiera que vivía conmigo tenía miedo de que se extendiesen por la casa las habladurías y los cotilleos tenía miedo de que alguien empezara a meterse con mi viejo y amable casero que era discreto y no se ocupaba de mí tenía miedo de que un buen día a disgusto y contra su voluntad viniera a pedirme que para mantener su buen nombre echase a la señorita por eso klara tenía instrucciones estrictas de no abrirle la puerta a nadie aquel día estaba sola en casa era un día soleado y la temperatura en la buhardilla era casi sofocante por eso estaba tumbada en la cama desnuda ocupada en mirar al techo.

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y en ese momento oyó que golpeaban a la puerta no era nada inquietante en mí buhardilla no había timbre y cuando venía alguien tenía que golpear de modo que klara no dejó que el ruido la interrumpiese y siguió mirando el techo sin la menor intención de dejar de hacerlo pero los golpes no se detenían por el contrario continuaban con serena e incomprensible persistencia klara se puso nerviosa empezó a imaginarse que ante la puerta había un hombre que lenta y significativamente daba vuelta a la solapa de su chaqueta un hombre que al final le echaría violentamente en cara que no le hubiese abierto un hombre que le preguntaría qué estaba ocultando qué escondía y si tenía registrado allí su domicilio la invadió el sentimiento de culpa despegó los ojos del techo y se puso a buscar rápidamente 1 el sitio donde había dejado la ropa pero los golpes eran tan insistentes que en medio de la confusión no encontró más que mi impermeable se lo puso y abrió la puerta pero en lugar del rostro hosco del inspector se encontró sólo con un pequeño hombrecillo que hacía una reverencia ¿está en casa el señor ayudante no no está en casa qué pena dijo el hombrecillo y pidió amablemente disculpas por interrumpir es que el señor ayudante debe escribir un informe sobre un trabajo mío me lo prometió y ya es muy urgente con su permiso quisiera dejarle al menos un recado klara le dio al hombrecillo papel y lápiz y yo me enteré por la noche de que el destino del estudio sobre mikolas ales estaba únicamente en mis manos y de que el señor zaturecky aguardaba respetuosamente mi informe y procuraría localizarme una vez más en la facultad al día siguiente la señora marie me contó cómo le había amenazado el señor zaturecky cómo había gritado y cómo había ido a quejarse de ella la voz le temblaba y estaba a punto de llorar me dio rabia comprendí perfectamente que la secretaria que hasta ahora se había reído de mi juego al escondite aunque apostaría el cuello que lo hacía más por amabilidad hacia mí que porque se divirtiera sinceramente se sentía ahora maltratada y veía naturalmente en mí al causante de sus problemas y si a esto le añadía la violación del secreto de mi buhardilla los diez minu-tos de golpes a la puerta y el susto que había pasado klara la rabia se convirtió en un ataque de furia y cuando estaba dando vueltas de un lado a otro por el despacho de la señora marie cuando me estaba mordiendo los labios cuando estaba en plena ebullición y pensando en la venganza se abrió la puerta y apareció el señor zaturecky al verme brilló en su cara un resplandor de felicidad hizo una reverencia y saludó había llegado un poco antes de tiempo un poco antes de que yo hubiera tenido oportunidad de meditar mi venganza me preguntó si ayer había recibido su mensaje no le contesté repitió la pregunta lo recibí dije ¿y hará el favor de escribirme ese informe lo veía delante de mí enfermizo terco lastimero veía la arruga transversal que dibujaba en su frente la línea de su única pasión observé aquella sencilla línea y comprendí que era una recta determinada por dos puntos mi informe y su artículo que al

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margen del vicio de esta recta maniática no había en su vida más que ascetismo y en ese momento se me ocurrió una maldad salvadora espero que comprenda que después de lo ocurrido ayer no tengo nada de que hablar con usted dije no le comprendo no finja ella me lo dijo todo es inútil que lo niegue no le comprendo repitió pero esta vez con más decisión el pequeño hombrecillo puse un tono de voz jovial casi amistoso mire usted señor zaturecky yo no se lo reprocho a fin de cuentas yo también soy mujeriego y lo comprendo yo en su lugar también habría intentadoligar con una chica tan guapa si hubiera estado a solas con ella en el piso y si llevara puesto un impermeable de hombre sin nada debajo esto es una ofensa palideció el hombrecillo no señor zaturecky es la verdad ¿se lo dijo esa dama no tiene secretos para mí ¡camarada ayudante eso es una ofensa soy un hombre casado ¡tengo mujer ¡tengo hijos el hombrecillo dio un paso hacia delante de modo que me vi obligado a retroceder peor aún señor zaturecky ¿qué quiere decir con eso de peor aún me refiero a que para un mujeriego estar casado es un agravante ¡eso tendrá que retirarlo dijo el señor zaturecky amenazante como usted quiera acepté estar casado no siempre es una circunstancia agravante para un mujeriego pero eso no tiene importancia ya le he dicho que no me enfado con usted y que le comprendo lo único que no puedo entender es cómo puede pretender que una persona a la que le quiere quitar la mujer le haga su informe ¡camarada ayudante ¡quien le pide ese informe es el doctor kalousek redactor del pensamiento artístico una revista de la academia de ciencias ¡y usted tiene que escribir ese informe el informe o la mujer no puede pedir las dos cosas ¡cómo puede comportarse de ese modo camarada me gritó el señor zaturecky indignado y desesperado qué curioso de pronto tuve la sensación de que el señor zaturecky había pretendido realmente seducir a klara me indigné y le grité pero ¿cómo puede atreverse usted a llamarmela atención usted que debería pedirme humildemente disculpas aquí mismo delante de la señora secretaria me volví de espaldas al señor zaturecky y él confuso salió trastabillando de la habitación bueno respiré como si acabara de ganar un duro combate y le dije a la señora marie espero que ahora ya no pretenderá que le escriba ese informe la señora marie sonrió y al cabo de un momento me preguntó tímidamente ¿y por qué no quiere hacerle ese informe porque lo que ha escrito es una terrible estupidez ¿y entonces por qué no pone en el informe que es una estupidez ¿por qué se lo iba a escribir ¿para qué tengo que enemistarme con nadie la señora marie me miró con una sonrisa tolerante y en ese momento se abrió la puerta y apareció el señor zaturecky con el brazo extendido ¡no seré yo el que tenga que disculparse será usted lo dijo con voz temblorosa y volvió a desaparecer.

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no lo recuerdo con exactitud quizá fue ese mismo día quizá unos días más tarde cuando encontramos en mi buzón una carta en la que no figuraba la dirección dentro había un texto trabajosamente escrito con letra inexperta ¡estimada venga a verme el domingo para hablar de las ofensas a mi marido estaré en casa todo el día si no viene me veré obligada a tomar medidas anna zaturecka praga dalimilova 1 klara estaba aterrorizada y empezó a decir algo acerca de que la culpa era mía hice un gesto despectivo y dije que el sentido de la vida consistía en divertirse viviendo y que si la vida era demasiado holgazana para que eso fuera posible no había más remedio que darle un empujoncito uno debe cabalgar permanentemente a lomos de las historias esos potros raudos sin los cuales se arrastraría uno por el polvo como un peón aburrido cuando klara me dijo que no tenía la menor intención de cabalgar a lomos de ninguna historia le garanticé que jamás vería al señor zaturecky ni a la señora zaturecka y que la historia sobre cuya montura había saltado yo iba a dominarla tranquilamente yo solo por la mañana cuando salíamos de casa nos detuvo el portero el portero no es mi enemigo hace ya tiempo que lo soborné sabiamente con un billete de cincuenta coronas y desde entonces he vivido con la agradable convicción de que había aprendido a no enterarse de nada que se refiriera a mí y no echaba leña al fuego que mis enemigos avivan en mi contra ayer hubo dos que preguntaron por usted le dijo ¿cómo eran uno bajito con una tía ¿cómo era la tía le sacaba dos cabezas muy enérgica una tía dura no paraba de hacer preguntas se dirigió a klara más que nada preguntaba por usted que quién era y que cómo se llamaba dios mío ¿y qué le dijo se asustó klara ¿qué le iba a decir yo qué sé quién viene a casa del señor ayudante le dije que todas las noches venía una distinta estupendo saqué del bolsillo un billete de diez coronas siga diciendo lo mismo no tengas miedo le dije después a klara el domingo no irás a ninguna parte y nadie te encontrará y llegó el domingo tras el domingo el lunes el martes el miércoles ya ves le dije a klara pero después llegó el jueves les estaba contando a mis alumnos en la habitual clase secreta cómo los jóvenes fauvistas apasionadamente y con generosa camaradería liberaron el color de las ataduras descriptivas del impresionismo cuando de pronto abrió la puerta la señora marie y me dijo al oído está aquí la mujer de ese zaturecky pero si yo no estoy le dije enséñele el horario pero la señora marie hizo un gesto de negación con la cabeza ya se lo dije pero ella se metió en su despacho y vio que había un impermeable en el perchero y ahora está sentada en el pasillo esperando los callejones sin salida son mi mejor fuente de inspiración le dije a mi alumno preferido tenga la amabilidad de hacerme un pequeño favor vaya a mi despacho póngase mi impermeable y salga del edificio con él puesto habrá una mujer que intentará demostrarle que yo soy usted pero su tarea consiste en negarlo a cualquier precio.

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mi alumno se fue y regresó al cabo de un cuarto de hora me comunicó que había cumplido el encargo que el campo estaba libre y la mujer fuera de la facultad por una vez había ganado la partida pero luego llegó el viernes y klara volvió del trabajo casi temblando el amable señor que recibe a las clientes en el distinguido salón de la empresa de confección abrió ese día de pronto la puerta trasera que conduce al talleren el que junto con otras quince costureras trabaja mi klara y gritó ¿vive alguna de vosotras en el número cinco de la calle pushkin klara sabía perfectamente que se trataba de ella porque pushkin es mi dirección pero haciendo gala de prudencia no respondió porque sabía que vivía en mi casa ilegalmente y que nadie tenía por qué inmiscuirse en eso ya se lo decía yo dijo el amable señor al ver que ninguna de las costureras respondía y se marchó al poco tiempo klara se enteró de que una mujer de voz severa que llamó por teléfono le había obligado a consultar las direcciones de las empleadas y había estado un cuarto de hora convenciéndolo de que en la empresa tenía que haber una mujer que viviese en pushkin la sombra de la señora zaturecka yacía sobre nuestra idílica habitación pero ¿cómo ha podido averiguar dónde trabajas ¡si en este edificio nadie sabe nada de ti exclamé sí estaba realmente convencido de que nadie sabía de nosotros vivía como un excéntrico que cree pasar desapercibido tras una elevada muralla sin percatarse de un único detalle de que la muralla es de cristal transparente sobornaba al portero para que no dijese que klara vivía en mi casa obligaba a klara a tomar complicadas medidas para permanecer en secreto y pasar inadvertida mientras todo el mundo sabía que estaba allí bastó una imprudente conversación de klara con la inquilina del segundo y ya se sabía hasta el sitio en donde trabajaba sin que nosotros tuviésemos la menor sospecha hacía tiempo que habíamos sido descubiertos lo único que seguía siendo un secreto para nuestros perse-guidores era el nombre de klara este secreto era el único y el último escondite que nos permitía seguir huyendo de la señora zaturecka que había iniciado su lucha con una tenacidad y un método que me horrorizaban comprendí que la cosa iba en serio que el caballo de mi historia ya estaba cabalgando a toda marcha aquello sucedió el viernes y cuando klara llegó el sábado del trabajo temblaba una vez más había ocurrido lo siguiente la señora zaturecka fue con su marido a la empresa a la que había llamado por teléfono el día anterior y le pidió al director que les permitiese visitar el taller con su marido y examinar las caras de todas las costureras que estuviesen presentes la petición le pareció ciertamente extraña al director pero la cara que ponía la señora zaturecka no era como para rechazar sus exigencias hablaba de un modo confuso de ofensas de vidas destrozadas y de procedimientos judiciales el señor zaturecky estaba a su lado ponía cara de disgusto y permanecía callado así que fueron conducidos al taller las costureras levantaron con indiferencia la cabeza y klara reconoció al hombrecillo se puso pálida y con llamativo disimulo continuó

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cosiendo adelante le dijo con irónica amabilidad el director al inmóvil dúo la señora zaturecka comprendió que debía tomar la iniciativa e incitó a su marido ¡vamos mira el señor zaturecky levantó la vista con el ceño fruncido y miró a su alrededor ¿es alguna de éstas le preguntó al oído la señora zaturecka al parecer el señor zaturecky no veía con la precisión suficiente ni siquiera con gafas como para abarcar con la mirada en su conjunto aquel gran espacio cubierto que por lo demás era bastante accidentado estaba lleno de trastos apilados y de trajes colgados de barras horizontales y en el que las inquietas costureras no estaban ordenadamente sentadas de cara a la puerta sino cada cual a su aire se volvían cambiaban de silla se levantaban y miraban involuntariamente hacia otro sitio de modo que tuvo que recorrer el taller procurando que no se le escapase ninguna cuando las mujeres se dieron cuenta de que estaban siendo observadas por alguien y además por alguien tan poco agraciado y para ellas tan poco apetecible experimentaron en lo más profundo de su sensibilidad una vaga sensación de humillación y comenzaron a rebelarse silenciosamente riéndose y murmurando una de ellas una joven gruesa y malhablada le espetó ¡el tío anda buscando por toda praga a la desgraciada que lo dejó preñado sobre la pareja se desplomó la burla ruidosa y basta de las mujeres pero ambos se quedaron en medio de aquella burla tímidos y tercos con una especie de extraña dignidad madre volvió a exclamar la chica malhablada dirigiéndose a la señora zaturecka ¡tiene que cuidar mejor al chiquillo ¡yo a un niño tan bonito como ése no lo dejaría ni salir de casa sigue mirando le susurró la mujer a su marido y él temeroso y con el ceño fruncido siguió avanzando paso a paso como si recorriese el sendero de la vergüenza y el castigo pero siguió con firmeza y sin dejar de lado ni una sola cara el director sonreía durante todo el tiempo con unasonrisa neutra conocía bien a las mujeres con las que trabajaba y sabía que no había nada que hacer con ellas por eso fingió no oír el barullo que hacían y le preguntó al señor zaturecky ¿y qué aspecto debería tener esa mujer el señor zaturecky se volvió hacia el director y lentamente y en tono serio dijo era hermosa era muy hermosa mientras tanto klara se encogía en un rincón del taller diferenciándose por su intranquilidad su cabeza agachada y su febril actividad de todas las demás mujeres que se divertían con la escena ¡qué mal simulaba su insignificancia tratando de pasar desapercibida y el señor zaturecky ya estaba a un paso de ella y en unos segundos iba a mirarla a la cara no es gran cosa recordar únicamente que era hermosa le dijo el amable director al señor zaturecky hay muchas mujeres hermosas ¿era alta o baja alta dijo el señor zaturecky ¿era rubia o morena el señor zaturecky se detuvo a reflexionar y dijo era rubia esta parte de la historia podría servir de parábola sobre la fuerza de la belleza el señor zaturecky cuando vio por primera vez a klara en mi casa se quedó tan deslumbrado que en realidad no la vio la belleza formó ante ella una especie de cortina impenetrable una cortina de luz tras la cual estaba escondida como si fuera un velo es que klara no es ni alta ni rubia fue la grandeza interior de la belleza nada más la que le dio ante los ojos del señor zaturecky la apariencia de altura física y la luz que la

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