Mujer fatal

 

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Mujer Fatal Eduardo Valls Sánchez 6ºF BIE

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FEMME FATALE El concepto de “femme fatale” en su traducción del francés mujer fatal ha sido derivado de varios aspectos de la cultura, historia, religión o mitología de diferentes países. Poco a poco a ido creando ciertas ideas discriminatorias hacia la mujer que hoy en día generan gran polémica. Se trata de un modelo de mujer rígido, de cuerpo milimetrado que se ponen a disposición de la mirada masculina que ha ido evolucionando en un sinfín de mujeres peligrosas de bellezas dispares y multiformes dotadas de armas mucho más poderosas que sus curvas. Estas tres especies identificadas con la peligrosidad de la mujer ejemplifican el tema principal que quiero reflejar en esta exposición , el concepto de femme fatale, el cual ha plagado el arte, la literatura y la tradición durante siglos y hoy podemos seguir viendo gracias a la publicidad, el cine, y demás tendencias artísticas de los últimos tiempos. Desde la Eva primogenia, encarnación de la desobediencia y el pecado, culpable de la horrible condición humana a vivir en el mundo terrenal han surgido cientos de personajes que cumplen los prototipos de mujer fatal, como las gorgonas, las brujas o las parcas Pandora es la primera mujer que se concibe en la cosmología griega. Es muy bella, ya que se crea a imagen y semejanza de las diosas, pero sus palabras son falaces y actúa guiada por la atracción amorosa. Los griegos decían que todo lo que había le era insuficiente para satisfacer su apetito alimenticio y sexual, se sentía insatisfecha. De hecho, Hesíodo afirma que gracias a sus habilidades seductoras cumplía su fin: conseguir el dominio sobre el marido para poseer sus bienes.Cuando Pandora abre la vasija libera todos los males, por lo que con ella se inicia una tradición misógina. Pandora y la mujer conllevan la fatalidad, están asociadas a la desgracia, son las causantes de todos los daños de la humanidad.

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Este pensamiento se renueva en la cultura occidental en el siglo XX a través de la figura de la femme fatale, personaje arquetipo del cine surgido en los años 20. Cabe destacar que en su origen este personaje estuvo fuertemente influenciado por Mata Hari (bailarina hindú de striptease, condenada y ejecutada por espionaje durante la Primera Guerra Mundial, cuya vida se ha llegado a mitificar en la actualidad). En la cultura anglosajona se relacionó el personaje con los vampiros, designando al concepto de femme fatale también término abreviado y extendido en los años 20 en Estados Unidos: vamps. No entendemos vampiros como seres que bebían la sangre de sus víctimas para privarles de vida, sino que nos referimos a la privación de la independencia, ya que explotaban a sus víctimas sexualmente hasta que quedasen bajo su única influencia, bajo una sumisión personal. Este concepto comenzó a ganar popularidad gracias al género de cine negro, durante las décadas de 1940 y 1950 en Estados Unidos. Otra concepción de este personaje es considerarla como representante de la inversión de papeles tradicionales socialmente entre ambos sexos (ahora la mala, fatal, es la mujer), respondiendo así al movimiento feminista que tomaba cada vez más fuerza en aquella época. La esfinge, la sirena y la arpía son tres monstruos mitológicos (terrestre, acuático y aéreo) que han llegado a encarnar la figura de la mujer fatal. Todas ellas son criaturas ambiguas: la terrible esfinge encierra un secreto poder de seducción, mientras que las adorables ninfas y sirenas albergan la amenaza de la muerte en el agua y las arpías, como seres infernales simbolizan la perdición total.

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SIRENAS

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La sirena es una figura de naturaleza fantástica cuyo mito nace en la Antigüedad. La etimología del término se ha puesto en relación con el vocablo púnico sir –canto– y el semítico seiren –hembra que fascina con sus cantos–. Su principal atractivo era su seductor canto de amor que ejercía sobre quien lo escuchaba una atracción fatal. Nació como símbolo de los peligros que entraña el abismo marítimo, pero en la Edad Media se asoció a la lujuria, la tentación y los peligros que encarna la sexualidad, porque eran seres volátiles como el amor, además de encarnar la falsedad, el engaño y la inconstancia. La sirena es un ser híbrido con cabeza de mujer y cuerpo de ave en el caso de las sirenas-pájaro (arpías). Pero también puede tener cuerpo de mujer que desde la cintura se metamorfosea en pez rematando en una aleta caudal. Estas sirenas pisciformes se caracterizan por su larga cabellera y torso desnudo donde, en algún caso, pueden asomar alas cuando se mezclan plásticamente los conceptos de sirena-pájaro y sirena-pez. Pueden portar instrumentos musicales que aluden a su canto mortal entonado con su voz cautivadora, también pueden sujetar algún pez o gran caracola haciendo alusión al medio acuático en que viven. En algunos casos se las representa alimentando a sus crías.Y a partir del gótico su atributo más común fue el espejo y el peine dando lugar al tipo iconográfico de las sirenas coquetas, porque el peine actuaba como símbolo de la seducción femenina y el cabello era un medio de seducción. Son seductoras y ambiguas, porque no paves de almas porque tenían la facultad de atraer a otras almas a la perdición produciendo una agonía ante la muerte y en el mundo helenístico eran tenidas por divinidades del más allá que cantaban a los muertos en la Isla de las Bienaventuranzas.

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La sirena-pez, con la parte inferior pisciforme y cola única tuvo como modelo las tritonisas, compañeras de los tritones en el thíasos marino. Su aspecto es más seductor que el de las sirenas-pájaro y es por ello por lo que éstas están asociadas a símbolos demoniacos, mientras las pisciformes se vinculan a la lujuria. Las fuentes literarias del mundo griego presentan a las sirenas como seres marinos cuya genealogía no está muy clara. Unas veces pasan por ser hijas de la musa Melpómene y del dios-río Aqueloo, otras atribuyen su maternidad a Estérope y en otros casos se suponen nacidas de la sangre de Aqueloo cuando fue herido por Heracles. También se atribuye su paternidad al dios marino Forcis. Su metamorfosis en seres híbridos se produjo como un castigo de Deméter al no impedir que Perséfone fuese raptada por Hades, lo que les otorgó un carácter funerario. Además de cantar podían tocar diversos instrumentos, como la flauta (vanidad), la lira (lujuria), o la viola (engaño). Las sirenas son doncellas marinas, que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo tienen cuerpo femenino y son idénticas al género humano, pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven por las profundidades (Liber monstruorum diversis generibus, siglo VI, 42-43). La sirena es una criatura prodigiosa... La que tiene forma de pez y de mujer tiene un aspecto tan dulce, que todo hombre que la oiga cantar se acuesta de buen grado para escucharla...Podemos comparar a estas sirenas con las mujeres que tienen buena palabrería, que engañan a los hombres haciendo que se enamoren de ellas (Bestiario Catalán, manuscrito A, siglo XV, 79-80).

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Gustav Klimt, Serpientes de agua II 1907

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La obra de Klimt se ha identificado con la suntuosa decoración basada en dorados y elementos ornamentales de vivos colores, aunque también con formas fálicas encubiertas que indican el carácter de los dibujos en que se inspiraban. En la primera versión de Judith, por ejemplo, aunque también en El beso y, sobre todo, en la Dánae de 1907 aparecen elementos abstractos de un carácter sexual inconfundible. Siendo la mujer uno de los temas más recurrentes de Klimt, resulta lógico que el artista representase muchas de las facetas del carácter femenino, aunque sentía especial predilección por un tipo de mujer agresiva y dominante que podría identificarse con el modelo icónico de la femme fatale. “Serpientes en el agua II” es una pintura al óleo realizada sobre lienzo, de 80 x 145 cm, y se encuentra en una colección privada. Se trata de la segunda versión del cuadro anterior, realizada en 1904 y re-elaborada tres años después, acentúa el carácter sensual del que la otra había sido parcialmente omitido. La composición se organiza en horizontal, donde se alargan los cuerpos de las estilizadas sirenas. Es significativo que Klimt eligiera a la serpiente asociándola al agua como título del cuadro, dos elementos a los que Freud atribuía un significado sexual, y a su vez, la serpiente siempre ha sido símbolo pecado y perversión. Cuatro lánguidas figuras de mujer llenan la superficie, entrelazándose con los diferentes tipos de vegetación marina, a su vez confundidas con las masas de cabellos de color rojo, asimismo símbolo erótico. Klimt da a la representación un sentido mágico: mientras que una sirena flota dormida dando la espalda al observador, los rostros de otras dos se acercan lentamente; la figura en primer plano establece contacto con el exterior invitándonos con la mirada a participar en la atmósfera lasciva del cuadro a la vez que se retira el cabello del rostro con la mano. El cuadro se encuentra repleto de infinidad de detalles característicos de Klimt, como la técnica de un tipo de mosaicos que resultan en cierta medida a abstractos, con fondos oscuros, un sin fin de tonos y formas y la utilización del dorado. Se puede destacar la carga sensual de la obra, que no dejó de molestar al público de la XX muestra de la Secesión. Ponía demás de manifiesto el acento onírico de la obra, referido al carácter ilusorio de la tentación del amor. "Estas criaturas marinas no hacen nada más que dar volteretas y ondular en curvas flexibles" "Quizá antes era simples ondas, ahora son seres nacidos del agua, pero dentro de cinco minutos volverán a desvanecerse".

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Agustín Casillas, Sirena del puerto 1974

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Agustín Casillas es un artista entrañado, arraigado, que ha desarrollado toda su creación en su lugar de origen: Salamanca, razón que influye en su obra de varios modos, sobre todo, por los asuntos presentes en sus esculturas. Encontramos temas literarios influyentes en la cultura española ligados con Salamanca, que Agustín Casillas ha esculpido como, por ejemplo, la escultura del Lazarillo y el ciego, junto al puente romano de la ciudad, a la que muchos consideran como su obra maestra; pero también personajes literarios como Calisto, Melibea o Celestina, convincentemente plasmados por el artista; o la escultura de ese escritor emblemático para Salamanca que es Miguel de Unamuno. Tampoco escapan a la escultura de Agustín Casillas los temas mitológicos. Y así podemos apreciar cómo tienen un lugar en sus obras figuras como Orfeo, Eurídice, nereidas, náyades..., que adquieren una gran esbeltez y elegancia cuando son figuras femeninas, ya que trata de captar el universal femenino, la figura de la mujer como el cosmos más hermoso y perfecto. La mujer es un motivo central en la escultura de Agustín Casillas y aparece en sus obras en casi todos los modos posibles: como figura idealizada, en las tallas mitológicas, o de modo entrañable, como cuando el artista plasma la maternidad. Pero siempre intenta interpreta en cada una de las figuras femeninas el arquetipo que esconde cada ser y que forma parte de un todo que desconoce pero que expresa. En su escultura, fundida en bronce, “sirena del puerto” podemos intuir la silueta de este mitológico ser de una manera poco explícita. Se trata de una figura sentada, en la que se puede diferenciar levemente la cabeza tornada hacia un lado, le nariz, el pecho, los brazos y las piernas que se encuentran unidas y dobladas hacia su izquierda que al descender se van transformando en la cola y las aletas del animal. Atendiendo al título, parece que la sirena esté cantando, sentada el un puerto o una roca a la espera de algún barco repleto de marineros para devorarlos. Esta escultura tiene un cierto eco de estilo art decó, por sus formas y texturas suaves y por su carácter de mujer poderosa, a la vez es un poco abstracta ya que la figura se aprecia de una forma un tanto difusa y esquemática. Debido a esta utilización del bronce, da la sensación de que la sirena se encuentra fundida junto al soporte sobre el que se apoya, como si ella y la roca formaran parte de un mismo ser, como si la belleza de la mujer marina solo fuese una pequeña parte de la bestia real, con una apariencia mucho mas terrorífica y letal.

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Herber Draper, Ulises y las sirenas 1909

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Como gran parte de la obra de Draper, este cuadro pintado a óleo sobre lienzo en 1909 es de tema mitológico. En concreto, se basa en el mito de Ulises y las sirenas, tal como lo describe el canto XII de la Odisea. El tema de los seres mitológicos como las ninfas y las tentaciones se convertiría en una recurrencia en su obra. Advertido por la diosa Circe de lo peligroso que era el canto de las Sirenas, las cuales eran capaces de destrozar flotas de barcos atrayéndolas hacia las rocas, Ulises ordenó tapar con cera los oídos de sus remeros y se hizo atar al mástil del navío. Si por el hechizo musical pedía que lo liberasen, debían apretar todavía más fuerte sus ataduras. Gracias a esta idea Ulises fue el único hombre que oyó el canto y sobrevivió a las sirenas, que devoraban a los infaustos que se dejaban seducir por sus voces. Como consecuencia de la derrota las criaturas monstruosas se precipitaron al abismo. En este cuadro podemos observar la parte delantera y media de un pequeño barco que se encuentra en medio del mar, a la izquierda observamos a los remeros de este, que tienen los oídos cubiertos para no sucumbir al mágico canto de las sirenas y a Ulises siendo atado fuertemente de pies y manos por uno de los marineros al mástil del barco. En la parte delantera de este barco podemos ver a tres sirenas que nos muestran el proceso de transformación que sufren, de monstruo a mujer. La primera, aún con cola de animar marino en lugar de piernas se encuentra apoyada sobre la cubierta con la cabeza y uno de sus brazos mientras que con el otro sujeta un remo, mostrando el deseo de los monstruos a cambiar el rumbo del navío, la segunda ha terminado su transformación en mujer por completo y está subiendo al barco completamente desnuda, la tercera en cambio lleva un vestido formado por ligeras telas de color azul que ondean al viento junto a su cabello que se encuentra seco y está agarrando una de las cuerdas que controlan la vela principal del barco. Al mirar este cuadro realizado de una forma muy realista, la vista se centra en la parte inferior derecha, donde se encuentran las bellas sirenas que parecen estar cantando con la boca abierta. Los cánticos son capaces de enloquecer a cualquier persona, como podemos ver en el rostro de Ulises, y más si van unidos a la belleza se estos seres de piel pálida que por el simple hecho de dejar de tocar el agua, parecen transformar sus escamas en piel,las algas que las envuelven en cabello y las últimas gotas de agua marina de su cuerpo formara suaves telas en las que se cubren.

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