Noticias sobre la estirpe del Conquistador Rodrigo de Barrios

 

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Articulo de Carlos Gaviño de Franchy

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La estirpe de Rodrigo de Barrios • 1 Noticias sobre la variopinta estirpe del conquistador Rodrigo de Barrios

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2 • Carlos Gaviño de Franchy

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La estirpe de Rodrigo de Barrios • 3 Carlos Gaviño de Franchy Noticias sobre la variopinta estirpe del conquistador Rodrigo de Barrios Islas Canarias mmxvi

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4 • Carlos Gaviño de Franchy Fray Alonso de Espinosa: Del origen y milagros de la Santa Imagen de Nuestra Señora de Candelaria.... Sevilla. 1594

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La estirpe de Rodrigo de Barrios • 5 n la extensa nómina de conquistadores de la isla de Tenerife a los que no fue particularmente favorable la fortuna, destaca la figura de Rodrigo de Barrios, infante de la compañía del capitán Bernardo de Chichones, enviada por el duque de Medina Sidonia en socorro de las huestes castellanas1. La recompensa que recibió por sus servicios resulta, a la vista de lo que otros percibieron, notablemente exigua: solares para casas en 21 de enero 1499; una fanega de riego en 15 de abril de 1500 y otras tres, también de riego, en 6 de noviembre de 1501 y 2 de junio de 1502 en Taoro2, que fueron confirmadas a su viuda en la reformación de Ortiz de Zárate, el 28 de mayo de 15063, cuando ya Rodrigo había fallecido. Con este corto patrimonio no pudieron sus descendientes constituir una casa opulenta y transmisible de varón en varón, como sucedió en los linajes de tantos otros conquistadores, que quizá no se pudieran igualar en méritos al aguerrido militar. Sin embargo, la historia parece haber hecho justicia y su nombre ha quedado para siempre inscrito en el panteón de valientes guerreros españoles que tomaron parte en la toma de la Isla, dando origen a una familia, amplia y diversa, en la que muchos de sus integrantes destacaron, cada cual en su particular actividad, emulando la valía del abuelo. E Fray Alonso de Espinosa Fray Alonso de Espinosa relaciona el nombre de Rodrigo de Barrios entre los cuarenta y tres soldados de infantería de que hace mención en su obra, escapando del olvido que sufrieron otros muchos, que por evitar prolijidad callo, no con intento de oscurecer su fama, sino porque dellos ya no hay memoria4. El bachiller Antonio de Viana lo menciona en los «Cantos» xi y xii de su Poema5, pero es sin duda a un ilustre descendiente suyo, el cronista don Juan Núñez de la Peña, a quien debemos el mayor número de citas biográficas del aguerrido conquistador y su progenitura. Dice Núñez de la Peña: 1 Viana, Antonio de: La Conquista de Tenerife. Tomos i y ii. Edición de Alejandro Cioranescu. Aula de Cultura de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife, 1968. —Alonso, María Rosa: El Poema de Viana. Estudio histórico-literario de un poema épico del sigo xvii. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1952,p. 608 2 Moreno Fuentes, Francisca: Las datas de Tenerife. Libro primero de datas por testimonio. Instituto de Estudios Canarios. San Cristóbal de La Laguna, 1992, p. 15. 3 Reformación del repartimiento de Tenerife en 1506. Instituto de Estudios Canarios. Fontes rerum canariarum vi. Santa Cruz de Tenerife, 1953, p. 133. 4 Espinosa, fray Alonso: Historia de Nuestra Señora de Candelaria. Introducción de Alejandro Cioranescu. Goya Ediciones. Santa Cruz de Tenerife, 1980, p. 120. 5 Véase nota 1.

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6 • Carlos Gaviño de Franchy Continuóse la conquista, y a primero de noviembre comenzaron a embarcarse, el general con su capitán de a caballo don Fernando García del Castillo y capitán de infantería española, Ibone de Armas, y capitán de infantería de canarios, y naturales don Pedro de Maninidra y el capitán mayor Bartolomé Estupiñán, con los capitanes y soldados de su tercio, y al siguiente día salieron del puerto y llegaron a la isla de Tenerife al puerto de Santa Cruz, en donde hicieron la salva a la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Candelaria, allí desembarcaron, y el general don Alonso de Lugo besó la santa cruz que en la entrada pasada había puesto en aquella playa con mucha devoción, pidiendo a Cristo nuestro redentor y a la Reina de los Ángeles su madre Nuestra Señora de Candelaria, le diesen su favor, y ayuda en aquella pretensión y conquista, y victoria contra los enemigos de la santa fe, siguiéronle en la misma devoción el capitán Bartolomé Estupiñán, y los capitanes, Diego de Mesa, Bernardo de Chichones, Hernando de Escalante, Juan de Esquivel, Gonzalo de Soto, Bernardo de Elicona, Juan de Narváez, don Fernando García del Castillo, Ibone de Armas, don Pedro de Maninidra, el canónigo Alonso de Samarinas, Lope Hernández de la Guerra, Martín de Alarcón, y Diego de Alarcón su deudo, Alonso de las Hijas, Andrés Suarez Gallinato, Jerónimo de V aldés su hermano, Bartolomé Benítez, Alonso de la Peña, Diego de Maldonado, Fernando de Llarena, Diego de Solís, Francisco de Espinosa, Guillén Castellano, Jaime Joven, Jácome Joven, Juan Benítez, Juan de Llarena, Juan Méndez, Juan de Guzmán, Lope de Salazar, Pedro Mejía, Mateo Viña, Pedro Benítez, don Pedro de Lugo, hijo del general, Pedro Martin Buendía, Rodrigo de Barrios, Diego de Belcázar, don Alonso Fernández Gallego, Alonso de Moratalla, Andrés Díaz, Diego de León, Diego Fernández de Manzanilla, Diego de Agreda, Fernando de Trujillo, Lope Romero, Fernando de Gallegos, Juan Redondo, Fernando de Forma, Pedro Fernández de Lugo, Fernando Suárez, Juan de Almodóvar, Francisco Melsan, Francisco del Portillo, Martín Ponce, Francisco de Albornoz, Lope de Fuentes, Francisco Malpica, Juan de Almodóvar, Francisco Riverol, Antonio de Manos de Oro, Gonzalo de Lepe, Juan Navarro, Lorenzo de Alcalá, Gonzalo Muñoz, Gonzalo Rodríguez, Juan de Badajoz, Juan Cabello, Rodrigo Montano, Juan Rodríguez de Gamonales, Rodrigo de Burguillos, Juan de Averio, Pedro de Bobadilla, Pedro Camacho, Francisco Y áñez, Sebastián de Campo, Pedro Luque, Pedro Martín, Alonso de Córdova, canario, Pedro Mayor, Martín de V alladares, Juan Delgado, canario, Diego de Mancanacio, y Pedro de Lugo, canario, Juan de Meneses, y todos los demás que dejo de referir, que acompañaban este ejército, alistados debajo de sus banderas6. Más adelante narra Peña en su obra la escaramuza en la que doce españoles, encabezados por Rodrigo de Barrios, lucharon contra doscientos guanches del rey de Anaga, matando a setenta de ellos y ahuyentado a los demás: Doce valientes, y nobles soldados, llamados Rodrigo de Barrios, Juan de Guzmán, Diego Fernández de Manzanilla, Juan de Llarena, Francisco Melián, Francisco del Portillo, Gonzalo Muñoz, Juan Méndez, Diego de Solís, Lope de Fuentes, Rodrigo de Burguillos, Alonso Fernández Gallego, que todos comían en un rancho, y en el otro, que ellos no tenían entrada, pidieron licencia al general para hacer una entrada en los valles del Reyno de Anaga, fuéseles concedida; sabido de algunos soldados, quisieron ir con ellos, no lo consintieron por parecerles eran bastantes para toda la Nivaria; despidiéronse los doce famosos Españoles de su general y capitanes, los demás soldados los censuraban por ver que se arrojaban al peligro, fiados en su valor; en breve tiempo pasaron los valles de San Andrés y llegaron a Taganana, en donde hallaron unos seis pastores, que guardando estaban ganado, diéronles asalto y los aprisionaron con más de cuatrocientas cabezas de ganado; trataron de volverse con la presa al Real, y caminando a él, ya que cerca del valle de San Andrés estaban, vieron una escuadra de más de doscientos naturales, capitaneándolos un arrogante guanche: Los doce amigos se detuvieron sin pasar adelante, por ser aquel 6 Núñez de la Peña, Juan: Conquista y antigüedades de las Islas de la Gran Canaria… Impreso en Madrid año de 1676. Reimpreso en Santa Cruz de Tenerife. Imprenta Isleña. 1947, pp. 133-134.

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La estirpe de Rodrigo de Barrios • 7 Antonio de Viana: Antigüedades.... Sevilla 1604 y Santa Cruz de Tenerife. 1854 sitio bueno, y de más ventaja para pelear con los enemigos: y para asegurar los seis pastores, los ataron de pies y manos, y dejaron un poco más abajo con el ganado: la escuadra de los naturales, que conocieron ser españoles los doce, y que traían presa, se acercaron a ellos, y el que delante venía que era el Rey de Anaga dijo a sus vasallos: estos seguros los tenemos, por el atrevimiento que han tenido de entrar en mi reyno, les tengo mandar despeñar: estando frontero unos de otros, dijo Rodrigo de Barrios: Señores guanches, ¿que pretenden? Ríndanse, porque ya hemos hecho yo y mis camaradas la cuenta, y sabemos cuantos caben a la ejecución de nuestros aceros; el Rey dio una grande risada de ver la arrogancia del español, y juzgando les hacía merced, les dijo: «Españoles, ríome de ver vuestra vanagloria, bajad y caminad adonde están vuestros camaradas, que os prometo por el hueso del gran Tinerfe mi antepasado de no agraviaros, que mi ira se ha vuelto en piedad”; los doce por no dejar la ganancia que traían, no quisieron bajar de lo alto; a esto dijo Juan de Llarena, «¿que hacemos?» Afrenta fuera nuestra, si al real fuésemos sin la presa y la mitad de estos guanches, y que diga que de temor la dejamos»; embistámosles, y diciendo Santiago a ellos, dispararon sus ballestas, y antes que el Rey y los suyos llegasen a lo alto ya habían caído más de veinte; cerraron unos con otros con sus espadas y dardos, y después de haber peleado más de un cuarto de hora, los naturales huyeron el valle abajo vencidos, dejando sólo a su rey en la pelea, que tan valeroso era que se defendió de los doce, y viéndose rendido, tuvo por mejor dar un salto la sierra abajo, a riesgo de matarse que entregarse; ocuparon aquellos andenes y laderas setenta cuerpos muertos y muchos heridos.

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8 • Carlos Gaviño de Franchy Quedaron los doce victoriosos, y para crédito de su embestida, salieron heridos sin riesgo: dijeron a los que huyendo iban: subid valientones, o llamad a toda Anaga, que aquí os aguardamos; dijo Francisco Melián a Lope de Fuentes, que se pusiese un pañuelo en una mano que tenía herida, y la respuesta que le dio, fue decirle: dejad amigo que esta sangre salga, que ahí llevamos con que criar otra: recogieron su ganado, desataron los seis pastores, que fueron testigos de la batalla, y prosiguieron su viaje; llegaron al Real; fueron bien recibidos de su general, y capitanes y camaradas, dándoles los parabienes del buen suceso; no faltaron envidiosos de ver habían cobrado fama: mandó el general que se curasen, y respondían, que no era nada: preguntoles el general lo que les había sucedido, y remitieron la respuesta a los seis pastores, que fueron testigos de vista, que no parecería bien ellos darla: a súplica de algunos amigos se curaron, que tan poco caso hacían de las heridas, que les parecía no habían de ser causa de muerte. Estos doce soldados anduvieron siempre juntos en todas las facciones, que se ofrecieron en la isla, hasta que fue conquistada, señalándose cada uno de por sí en su valor, y ánimo. Con la presa de el ganado tuvieron que comer algunos días los Españoles, que quisieran les viniese cada día otro socorro, porque no estaban muy sobrados de comida; y aún que algunas entradas se hacían por aquella parte de Anaga, se sacaba de ellas poco provecho, por que el Rey de Anaga hizo retirar todo el ganado de su reino a las más remotas sierras de él, por librarlo de los españoles, con que comenzaron a padecer muchas necesidades7. Juan Nuñez de la Peña La descripción de este violento enfrentamiento entre españoles y guanches y la crucial participación que en el hecho tuvo Rodrigo de Barrios, la comparte también Viera y Clavijo, quien la transcribe en su Historia, casi al pie de la letra, a pesar de la razonable desafección e injusta antipatía que manifestó siempre hacia Peña, a quien tachaba de crédulo, por desgracia, uno de estos hombres sin bastante instrucción, sin estilo, sin crítica, y sin los demás conocimientos precisos para desempeñar los difíciles encargos de cronista8. Con el titular «Hazaña de doce soldados españoles», refiere el encuentro de la siguiente manera: Algún tiempo después, doce soldados españoles, que eran de un rancho y siempre marchaban unidos, habiendo pedido licencia al general para emprender solos una correría hacia los valles del estado de Anaga, ofrecieron a nuestras tropas una escena que a la verdad tenía mucho de caballería andante. Por más que los oficiales veteranos censuraron aquel arrojo, salieron de Santa Cruz los doce campeones y, corriendo armados por el valle de Igueste, penetraron hasta Taganana, en donde hicieron un considerable botín, después de haber rendido seis pastores que velaban sobre el rebaño. Y a retrocedían ufanos con la presa y entraban por el valle de San Andrés, cuando se hallaron rodeados de más de doscientos isleños, mandados por el mismo mencey Beneharo, que había convalecido de la alteración de su juicio. 7 Núñez de la Peña, op. cit, pp. 149-150. 8 Bonnet Reverón, Buenaventura: «El cronista D. Juan Núñez de la Peña». Revista de Historia. Número 79. La Laguna de Tenerife. Julio-septiembre de 1947, p. 317.

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La estirpe de Rodrigo de Barrios • 9 Silueta y firma de José de Viera y Clavijo Bien echaron de ver los españoles que los guanches venían resueltos a despeñarlos en el mar inmediato; así, procuraron formarse en cuadro, y tomando la palabra Rodrigo de Barrios, les dijo con entereza de ánimo: —Bárbaros, rendíos, porque hemos hecho ya la cuenta y sabemos cuántas cabezas vuestras nos toca por acero. Es de presumir que Beneharo no comprehendió el énfasis de este breve discurso, tan bravo como caballeresco; mas prendado, a lo que parece, de la singular valentía de aquellos hombres y compadecido del aprieto en que les veía, se sonrió un poco y, vuelto a sus vasallos, les advirtió que, pues no sería crédito del nombre de guanches manchar sus manos en tan corto número de enemigos, era de dictamen se les concediese paso franco para que se fuesen a los suyos. ¿Y qué hicieron los españoles? No tardaron en manifestar a los bárbaros que aquel corto número más debía de ser objeto de temores que de clemencias. Se asegura que Juan de Llarena animó a sus camaradas con las siguientes expresiones: —¿En qué nos detenemos? Afrenta será nuestra volver al real de Santa Cruz sin la presa de ganado que hemos hecho, y sin llevar la mitad de estos bárbaros maniatados... Embistámosles. Y diciendo Santiago les hicieron rostro, descargando sus mosquetes y ballestas, con increíble estrago de los guanches. Inmediatamente se echaron sobre los restantes espada en mano, con tal denuedo y felicidad que, consternados los anagueses, se retiraron el valle abajo, dejando a Beneharo solo. Este príncipe loco se defendió de los doce furiosos, hasta tanto que, sintiéndose herido, se arrojó de un cerro muy alto, para no caer en manos de los vencedores. Todos los pasajes de esta memorable aventura tuvieron alguna cosa de los romances del tiempo. Se refiere que, observando Francisco de Melián que Lope de Fuentes derramaba mucha sangre de una mano que tenía herida, le suplicó la atase con un lienzo, pero que éste le respondió: —Deja, amigo, que salga la sangre que quisiere, supuesto que llevamos aquí sustancia con que criar otra. Finalmente, estos doce pares de nuestra conquista entraron como en triunfo por Santa Cruz, no sin ser admirados y aun envidiados de sus camaradas9. 9 Viera y Clavijo, José: Noticias de la Historia General de las Islas Canarias. Octava edición. Introducción y notas del doctor Alejandro Cioranescu. Índices de Marcos G. Martínez. Dos tomos. Goya Ediciones, Sana Cruz de Tenerife, 1982, pp. 651-652.

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10 • Carlos Gaviño de Franchy Poco antes, Viera señala la presencia de Barrios en otro combate en el que resultó apresado por los guanches: «Reencuentro de un cuerpo de guanches con los heridos de nuestro ejército». Entre tanto el isleño Sigoñe, que con sus 400 guanches había tomado las avenidas del camino de Santa Cruz, determinaba retroceder hacia La Laguna, por haber entrado la noche, cuando, percibiendo estruendo de caballos y oyendo los sollozos de algunos españoles heridos, se apresuró a salirles al encuentro. Estos españoles eran Antón de V allejo, Alonso Calderón, Antonio de Alfaro, Antonio de Montoya, Francisco de Mesa, Lope de Aguirre y Pedro de Fuentes, soldados de a caballo; y Juan Navarro, Martín Sardo, Juan Zapata, Lope Gallego, Rodrigo Y áñez, Diego de Cala, Juan Carrasco, Juan Delgado, Juan Ortega y Hernando Riberol, de a pie, que se retiraban a Santa Cruz para curarse de sus heridas. Escoltábanlos otros seis soldados de a caballo, Juan Perdomo, Juan Berriel, Marcos V erde, Antón Victorias, Felipe Cuadros y Alonso Benítez, con otros seis de infantería, Francisco de Ledesma, Rodrigo de Barrios, Alonso de Calzadilla, Luis Ramírez, Diego Meneses y Juan Rebolledo. Creyendo, pues, Sigoñe que estos españoles eran desertores de la derrota que suponía haber experimentado nuestro ejército en La Laguna, les atacó furiosa e improvisamente sobre lo más alto de la cuesta; pero a pesar de la sorpresa se pusieron en defensa nuestros soldados y se batieron con ellos por un largo rato, dando la muerte a 13 guanches e hiriendo a 26. Sin embargo, lo fragoso del sitio, la obscuridad de la noche, el número superior de los bárbaros y su propio desfallecimiento les obligó por último a rendirse todos prisioneros. Sigoñe les hizo ligar de pies y manos y, habiéndolos encerrado dentro de una cueva del barranco vecino, les puso una guardia de 100 hombres, mientras él subía a explorar el estado de los negocios en la vega de La Laguna10. Y con esto acaban las referencias que hemos podido obtener, relativas a la participación de Rodrigo de Barrios en la conquista de Tenerife. Al parecer murió antes de 1506 y dejó viuda a Isabel de los Olivos, conocida como la Flamenca, y dos hijos habidos durante el matrimonio llamados Ana y Juan, cuya genealogía desglosaremos a continuación. En enero de 1499, figura con el empleo de gobernador, repartiendo solares en San Cristóbal. Para el estudio de las las primeras generaciones de la familia hemos recurrido a los árboles que, sobre la descendencia del conquistador, formó don Juan Núñez de la Peña. Ocupan los folios 50 al 58 del tomo manuscrito conservado en la Biblioteca de la Universidad de La Laguna11. En la medida de lo posible hemos contrastado la información documental que contienen. 10 Viera y Clavijo, op. cit., pp. 644-645. 11 Ms. 133. Procedente de la Biblioteca del Instituto de Canarias donde ingresó por donación de don José Rodríguez Moure. Biblioteca de la Universidad de La Laguna.

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La estirpe de Rodrigo de Barrios • 11 I. Rodrigo de Barrios Nada sabemos de su origen y naturaleza. El profesor Cioranescu señala que si los dos conquistadores llamados Rodrigo, de Borrios y de Barrios, citados por Espinosa y Viana, son la misma persona, y el apellido escrito con esta primera grafía no constituye una simple errata, habría que considerar la posibilidad de que procediera de las Islas, concretamente de la de Lanzarote, al formar parte en calidad de infante de la compañía de Ibone de Armas12. Antonio de Viana Casó en fecha desconocida con Isabel de los Olivos, la Flamenca, a la que tradicionalmente se había identificado como hija del conquistador Antón de los Olivos, a pesar de que no se le nombre como tal en su testamento. Lo cierto es que Isabel fue hija del irlandés William Peck, natural de Galway, cuyo nombre y apellido fueron castellanizados y transformados en Guillermo Piers, Piris o Pérez. Isabel dio poder a Antón Cornejo, vecino de Triana, y a Alonso Inglés, que lo era de la villa de Lepe, para cobrar la herencia de su padre, fallecido en Indias de Su Majestad, ante el escribano Juan Márquez, el 16 de septiembre de 152013. Lo que si parece posible es que la madre de Isabel fuera pariente muy próxima, quizá hermana, de Antón, al que encontramos en la documentación conservada siempre presente en el entorno inmediato de Isabel y Rodrigo. Aunque el texto de la data resulta confuso, podemos observar que los solares que les fueron asignados a ambos conquistadores en San Cristóbal, donde ya habían levantado sus casas en 1499, eran limítrofes. La fanegada de riego que le fue repartida al año siguiente a Rodrigo, también lindaba con otras dos de Antón y en un instrumento otorgado por Gonzalo Estévez, segundo marido de Isabel, ante Páez en 1508, se declara yerno de Antón de los Olivos, quizá porque éste pudo haber sido tutor de su esposa y haber mantenido con ella una estrecha relación de parentesco. 12 Viana, Antonio de: La Conquista de Tenerife. Tomos I y II. Edición de Alejandro Cioranescu. Aula de Cultura de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife, 1968, p, 228. 13 Padrón Mesa, María: Protocolos de Juan Márquez [1518-1521]. Primera parte. Instituto de Estudios Canarios. San Cristóbal de La Laguna, 1993, pp. 449-450 1.204. 1520-septiembre-16: Fol. 475r. Leg. 598 Isabel de los Olivos, hija de Guillermo Pérez, natural de Galway, en Irlanda, vecina, con licencia de Gonzalo Estévez, su marido, presente, da poder especial a Antono Cornejo, vecino de Triana, guarda y collación de Sevilla, correo de las Indias, yerno de María de Vega, y a Alonso Inglés, vecino de la villa de Lepe, ausentes, para cobrar todos los maravedíes, oro, plata y moneda amonedada que de Guillermo Pérez, su padre, difunto, quedaron en las Indias o en otra parte, que a ella pertenecen como legítima y universal heredera de todos sus bienes; y también para hacer transacciones, conveniencias e igualas acerca de lo susodicho. Otorgada dentro de las casas de la cárcel pública de la villa de San Cristóbal. Testigos: Antón de los Olivos, Francisco de Lucena y Alonso Márquez, vecinos. Por no saber, Francisco de Lucena.

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12 • Carlos Gaviño de Franchy Rodrigo de Barrios falleció antes de 1506. Su testamento no se ha conservado, como tampoco el de Isabel de los Olivos que volvió a casar, una vez viuda, como queda dicho, con el portugués Gonzalo Pérez Estévez, de quien también tuvo sucesión14. El matrimonio tuvo dos hijos: 1. Ana de Barrios, que casó con García Rodríguez de Lemus, natural de Guimaraes en Portugal, hijo de Juan Rodríguez de Cangas Suárez de Caso y de doña Beatriz López de Lemus. Fueron padres de: A. El bachiller Rodrigo de Barrios, beneficiado de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en San Cristóbal. B. Juan Rodríguez de Barrios. 2. Juan Rodríguez de Barrios, que sigue la línea. ii. Juan Rodríguez de Barrios Debió nacer en San Cristóbal y allí casó con Francisca Hernández, hija de Francisco Yanes Arellano e Isabel Hernández, quienes la dotaron ante el escribano Diego de Andrade, el primero de enero de 152615. Testó Juan Rodríguez de Barrios en dos ocasiones, la primera, ante el escribano Juan del Castillo, en 11 de julio de 1559, y por segunda vez, por presencia de Francisco Márquez, el 29 de septiembre de 1564, y pidió ser enterrado en la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, en la sepultura que en ella poseía. Su mujer, Francisca Hernández de Arellano, dictó sus últimas disposiciones ante Francisco Márquez, en febrero de 1561. Fueron sus hijos: 1. Francisco Rodríguez de Barrios. Contrajo matrimonio en San Cristóbal de La Laguna, en 1558, con Catalina González de Escobar, hija de Juan González y Bárbara López, que le otorgaron carta de dote ante Juan del Castillo el día 3 de julio de dicho año. Al igual que su padre, Francisco Rodríguez de Barrios dictó dos testamentos, ante los escribanos Juan de Mesa, el 4 de enero de 1581, y Benito de Ortega, el 7 de enero de 1587, ambos en La Laguna y mandó en ellos que su cuerpo fuera inhumado en la bóveda de que era dueño en la iglesia de La Concepción. Catalina González de Escobar otorgó el suyo ante Juan de Anchieta, en 1593, y pidió ser sepultada en la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción. Hijos: A. El licenciado Marcial Rodríguez de Barrios, abogado de los Reales Consejos, que vivió en la ciudad de Las Palmas en Canaria, casado con Ana Álvarez, de la que tuvo dos hijas. El chantre Bartolomé Cairasco de Figueroa le remitió una carta, escrita en esdrújulos, en la que hace una vívida descripción de la selva de Doramas, texto que reprodujo en su Historia, «fray Juan de Abreu Galindo»16. 14 Hijos de Gonzalo Estévez e Isabel de los Olivos fueron Diego González, casado con Catalina Rodríguez, hija de Gonzalo Ramírez e Isabel Ortiz; Pedro González, que contrajo matrimonio con Isabel González; Francisca González, mujer en primeras nupcias de Diego Alonso, casó por segunda vez con Juan Borges y Catalina González, que casó con Amador González, hijo de Gonzalo Yáñez y de Cecilia González, con dote en 1543, ante Juan del Castillo. A la descendencia de este matrimonio se refiere Núñez de la Peña en su obra, ya citada, pp. 2397-398, cuando dice: La dicha Isabel de los Olivos casó dos veces, la primera con Rodrigo de Barrios, fue de los conquistadores más señalados en esta Isla, son sus descendientes el licenciado Rodrigo de Barrios, comisario del Santo Oficio, y el capitán Juan Núñez de la Peña en esta ciudad; y el capitán don Juan de Molina Calzadilla, en La Orotava. Doña Ana de Barrios Mata, en Canaria, y otras muchas personas; del segundo matrimonio son descendientes el licenciado don Francisco Espinosa y León, regidor y teniente general, que fue de esta Isla. El capitán don Manuel Espinosa, y el licenciado don Diego Sánchez del Valle, y otros muchos. 15 Dote de Francisca Hernández. Diego de Andrade. 1 de enero de 1528, ff. 30v-31r. 16 Abreu Galindo, fray Juan: Historia de la conquista de las siete Islas de Canaria. Introducción, notas e índice de Alejandro Cioranescu. Goya Ediciones. Santa Cruz de Tenerife, 1977, p. 166.

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La estirpe de Rodrigo de Barrios • 13 B. El reverendo padre fray Gaspar de Barrios, del orden de San Francisco. C. Marcos de Barrios. D. María de Barrios, bautizada en la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de La Laguna el día 11 de marzo de 1560, casó con el portugués Baltasar de la Mata, hijo de Maestre Juan y de Beatriz López, previa escritura dotal otorgada por sus padres ante el escribano Pedro Hernández Lordelo en 1578. Dictaron sus últimas voluntades María de Barrios y Baltasar de la Mata, en presencia del fedatario Francisco López Tamayo, el 15 de mayo de 1586, y declararon por hija única a: a. Beatriz de la Mata y Barrios, b. en 1580, mujer de Francisco Navarro, vecinos que fueron de Canaria, donde procrearon a: (a) Doña Ana de Barrios, que contrajo matrimonio con el capitán don Antonio de Vargas, alguacil mayor de dicha Isla, y tuvieron por su hija a: —Doña Úrsula de Vargas, casó en 1665 con el capitán Gaspar Hernández de Timagada y fueron hijos suyos don Miguel, doña Ana, doña María, don Antonio, don Lucas y don Matías Hernández de Timagada16 bis. Juan Rodríguez de Barrios Bartolomé Cairasco de Figueroa 16 bis A don Miguel Rodríguez y Díaz de Quintana, debemos lo siguientes datos relativos a la familia Timagada. I. Francisco Hernández de Timagada, no consta quien fue su mujer, pero sí que fue padre de: II. María Hernández de Timagada, que obtuvo recibo de dote el 22 de octubre de 1557, por parte de Pedro González, zapatero, con quien había tenido al menos dos hijos: 1. Francisco Hernández de Timagada, e 2 Inés Hernández, bautizada en el Sagrario de la catedral de Santa Ana en 1556. III. Francisco Hernández de Timagada, bautizado en la citada parroquia del Sagarario el 25 de junio de 1554, casó con Mencía Rodríguez, hija del sevillano Gonzalo Rodríguez Pambaso, propietario de tierras en las proximidades del barranco de Guiniguada, que aun conservan como topónimo su segundo apellido. De este enlace consta que fue hija legítima: 1. Doña Tomasina Hernández de Timagada, confirmada en la parroquia de Santa Brígida en 1591, tuvo un hijo natural con el canónigo don Diego Vázquez Botello Romero, doctor en Sagrada Teología, que testó el 2 de septiembre de 1651 ante Juan Báez Golfos. Doña Tomasina ingresó posteriormente en el monasterio de Santa Clara. Fue éste: A. El capitán don Pedro Romero Vázquez, nacido el 9 de septiembre de 1637, y casado en Telde, el 26 de enero de 1637, con la viuda doña María Suárez Tello. De este enlace procede numerosa descendencia, entre otros, la familia Casabuena. El citado Francisco Hernández de Timagada, tuvo fuera de su matrimonio, con Francisca Hernández de Acevedo, a:

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14 • Carlos Gaviño de Franchy E. Juan Rodríguez de Barrios. F. Simón de Barrios. G. Francisca González de Escobar. H. Catalina Rodríguez de Barrios. Casó con Gaspar Simón, nacido en La Laguna y bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios el 2 de diciembre de 1548, hijo de Simón López y Francisca González17. Catalina Rodríguez de Barrios otorgó su testamento, ya viuda, ante el escribano Lope de Mesa, el 31 de julio de 1600. Fue su hijo: a. Gaspar Simón, casado en la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de La Laguna, el 6 de marzo de 1603, con Magdalena Marrero, hija de Benito Marrero y de Juana Bautista Núñez Gallegos, con dote ante Cosme Carreño de Prendis el 11 de mayo inmediato, y procrearon a: (a) El alférez Francisco Marrero, b. en la parroquia de La Concepción el 8 de octubre de 1607, se estableció en la isla del Hierro y en ella contrajo matrimonio con doña Isabel Quintero, hija del alférez Mateo Magdaleno y de doña María González de Mérida, quienes le otorgaron carta de dote ante Sebastián Padrón el 16 de mayo de 1637. Testaron ambos cónyuges, ante Mateo Magdaleno, el 5 de diciembre de 1583. Con dilatada sucesión. i Bárbara de Barrios, casada con N. N., avecindados en Canaria, y padres de: a. Gregoria de Barrios, que casó con Miguel Alfonso de Contreras, hijo de Marcos Alfonso y Catalina Déniz de Contreras, patrono y dueño de la capilla del Santo Crucifijo en el convento de la Concepción, padres de: (a) El licenciado Marcos Alfonso de Contreras, capellán real de la catedral de Santa Ana de Canarias, fundador de la Obra Pía de Torres. IV. Pedro Hernández de Timagada, fundidor, que contrajo matrimonio con María Déniz de Vargas, y dictó sus últimas voluntades ante Diego Álvarez de Silva en 1658, dejando los siguientes hijos: 1. Doña Tomasa Hernández de Timagada, nacida en 1616, c. en 1660 con Gaspar González de Fleitas, padres de: A. Doña Andrea González mujer, desde 1689, de don Alonso Román Falcón, con distinguida sucesión en la ciudad de Las Palmas. 1. Doña Antonia Hernández de Timagada, nacida en 1619. 2. Doña Lucía Hernández de Timagada, que casó, en 1638, con Francisco López de Barraza, padres de: B. El bachiller Lucas López. 1. Don Lucas Hernández de Timagada, presbítero. 2. Doña Úrsula Hernández de Timagada, n. en 1626. 6. Don Gaspar Hernández de Timagada, n. el 22 de julio de 1628, casó en 1665 con doña Úrsula de Vargas Navarro, los cuales testaron el 30 de julio de 1703 y en 1730, respectivamente, y están enterrados en el convento de Santo Domingo. Hijos: A. Don Miguel Hernández de Timagada. B. Doña Ana Hernández de Timagada. C. Doña María Hernández de Timagada. D. Don Antonio Hernández de Timagada. E. Don Lucas Hernández de Timagada, fallecido en 1678. F. Don Matías Hernández de Timagada, que murió el 2 de junio de 1690. 7. Don Pedro Hernández de Timagada, y 8. Don Francisco Hernández de Timagada, que nació el 30 de junio de 1633. 17 Véase Fernández de Bethencourt, F., et al: Nobiliario de Canarias. Tomo ii, p. 464 y Tomo iv, p. 359-368.

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La estirpe de Rodrigo de Barrios • 15 (b) Doña Ana Alfonso de Barrios, casada con el alférez Tomás Lezur de la Torre, hijo de Miguel Pérez Lezur el Viejo y de Jerónima de la Torre, con quien tuvo al licenciado don Bartolomé Lezur de la Torre, nuncio del Santo Oficio, doña Gregoria y doña Jerónima Lezur18. 18 Pendiente de un estudio minucioso, avanzamos aquí los datos siguientes sobre la familia Lezur. I. Michel Leseur o Miguel Pérez Lezur Platero de nacionalidad francesa, consta como vecino de La Laguna en 1602, en un poder otorgado al mercader Juan Buisson, de la misma procedencia, con la finalidad de que pudiera percibir en su nombre la herencia de sus padres, Robert Leseur y Ana Leblanc, que habían residido en Rouen [*]. Casó en dos ocasiones. La primera, en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, el 4 de septiembre de 1595 [Libro i, f. 90v] con Ana Hernández Landín, de Tejina, hija de Diego Hernández y de Beatriz González, nieta paterna de Diego de Torres y materna de Juan González y Leonor Rodríguez Landín, con dote ante Madrigal en 1600, f. 311. La segunda, en dicha parroquia, el 11 de septiembre de 1617 [Libro ii, f. 83v] con Jerónima de la Torre, hija de Tomás de la Torre, vecino de Canaria, y de María de Moya, casados en Los Remedios el 17 de septiembre de 1576. Libro i, f. 34r. Tomás de la Torre hijo de otro Tomás de la Torre y de Catalina Meneses o Mendoza. Testó ante Salvador o Simón Fernández de Villarreal, en 1631, f. 310. Hijos del primer matrimonio: 1. El capitán Diego Pérez Machado, mercader y platero de oro, c. con doña Mariana Páez Viera el 11 de enero de 1621 [Libro ii, f. 97], en Los Remedios, con dote ante Boza en 1620, f. 351 y recibo en 1621, ff. 51-60. Testó Mariana Páez Viera en 1686, f. 262, ante Heredia. Hijos: A. El licenciado don Cristóbal Landín Machado. B. El capitán don Miguel Lezur Machado, regidor perpetuo de Canaria, c. en el Sagrario de la catedral, el 16 de octubre de 1661 [Libro iii, f. 1.205] con doña Mariana Espinosa Quintana y Espino, hija del capitán don Leandro Espinosa Montero y de doña Catalina Espino de Quintana. Hijos: a. El capitán don Tomás Machado Espinosa. b. El capitán don Diego Machado Espinosa, regidor de Canaria. c. Don Pedro Machado Espinosa. d. Doña Tomasa Machado. e. Fray Mateo Machado Espinosa, del orden de Predicadores. f. Don Tomás Machado. g. Doña Josefa. h. Doña Catalina, b. en el Sagrario de la catedral de Santa Ana el 17 de febrero de 1670 [Libro xi, f. 263]. C. Doña Isabel Lezur Machado, c. con el capitán don Baltasar Hernández de Vergara. D. Doña Ana Lezur Machado. E. Doña María Landín Machado, c. con el capitán Francisco Matos. F. Doña Anastasia Machado c. con Antonio Fonte del Hoyo. 2. Andrés Pérez, ausente en Indias en 1631. 3. Beatriz Hernández o González, c. con Sebastián de Linares, hijo de Alonso Álvarez y de Isabel García, de Canaria, con dote en 1621, f. 140, ante Fonseca y recibo al folio 223 v. . Hijos del segundo matrimonio: 4. Miguel Francisco Lezur de la Torre, que sigue la línea. 5. María Blanco de la Torre, c. con Crispín de Vera. 6. Sebastián Pérez de la Torre. 7. El alférez don Tomás Lezur o Lesiurt de la Torre, maestro de platería y orive. Casó con Ana Alfonso de Barrios, hija de N. Alfonso y de Bárbara de Barrios y sobrina del licenciado Marcos Afonso de Contreras, capellán real. Fueron sus hijos: A. El licenciado don Bartolomé Lezur de la Torre. B. Doña Gregoria Lezur de la Torre. C Doña Jerónima Lezur de la Torre, b. en el Sagrario el 8 de octubre de 1670. 8. Catalina Blanco. 9. Beatriz Blanco. [Continúa en la página siguiente] 10. Diego de la Torre.

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