Revista Nuestro Seminario

 

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nº 20. Curso 2009-2010. Abril 2009-Marzo 2010

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CURSO 2009/2010 ABRIL 2009 - marzo 2010 Nº 20

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Portada: Ilustración del Libro conservado en la Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo, Aurea Rosa D Silvestri de Priero. 1537. Contraportada: Mural del Seminario con el lema del curso 2009-2010 Capitulares de la Portada: “Decreto de Graciano”, 1500. Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo. SEMINARIO SAN CAYETANO Plaza de Herrasti, 2 Apdo. de Correos nº 8 37500 CIUDAD RODRIGO (Salamanca) Tel. 923 46 01 08 • Fax 923 48 00 66 Correo electrónico: sancaye@teleline.es / info@elseminario.net Página Web: www.elseminario.net DEPOSITO LEGAL: S. 153 - 1991 Lletra, s.l. - Avda. Conde de Foxá, 89 • Tel. y Fax: 923 48 12 68 • 37500 Ciudad Rodrigo • www.lletra.es 3

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S UMARIO Editorial .............................................................................................7 Nuestro Obispo ..................................................................................9 Seminario Mayor De la filosofía a la teología ..................................................11 Ver a Dios en los más necesitados ........................................13 Seminario Menor. Facetas de nuestra formación Ya voy, Señor .....................................................................15 Nuestro Seminario se suma a las peticiones de muchos para que San Juan de Ávila sea declarado Doctor de la Iglesia ..............17 En el año del Bicentenario de la Guerra de la Independencia ..19 Una experiencia inolvidable .................................................24 Crónica del curso pasado: abril-junio 2009 Convivencias en Lugar de Jesús ...........................................21 Vídeo vocacional “Sé de quién me he fiado” .........................22 Doce horas de oración y Encuentro de Monaguillos ...............24 Viaje de Estudios Las Edades del Hombre en Soria .................................25 Poemas de Machado a orillas del Duero .......................26 Cañón del Río Lobos ..................................................28 El final del viaje de Estudios: Monasterio de la Aguilera y el Castillo de Peñafiel ...............................................29 Crónica del verano de 2009 En el campamento de San Francisco ....................................31 Irueña: la ciudad perdida .....................................................32 Ruta “X La Raya” ................................................................35 El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús .......................36 Crónica dos primeros trimestres del curso 2009-2010 Inauguración del curso 2009-2010.........................................42 Los primeros días en el Seminario ........................................43 Lectura espiritual ................................................................44 Participando en una actividad extraescolar con motivo del año de la Astronomía: encuentro con el profesor Zorzano ..................45 Taller de Atletismo ..............................................................49 5

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Taller de Guitarra y de Cine .................................................50 Un día de familia ................................................................51 Los Ejercicios Espirituales en el Castañar de Béjar ..................52 San Cayetano Los preparativos ........................................................53 Conferencia de D. Justo García Sánchez en el día grande del Seminario ............................................................54 Estreno de la película Paulo de Tarso: el último viaje ......58 Preparando la Navidad Artículo: ¿Unas hojas secas en el Portal? .......................61 Día de la familia .........................................................63 Velada e imitaciones ..................................................64 Cuento de Navidad ....................................................64 Experiencia en el Cottolengo en Navidades ..........................66 De la cuesta de enero en adelante Un día de clase especial ..............................................68 Testimonio de Sor Ana ...............................................68 Seminaristas de Ejercicios Espirituales ..........................69 Presentación del vídeo de Joâo Tranquilo.....................71 A los dos años de la muerte de José Angel Suárez Bustillo ......72 Nuestro Seminario Diocesano, Seminario Menor y Mayor ......................76 Los seminaristas en el mapa de la Diócesis ...........................................83 Nuestro Seminario Diocesano, comunidad educativa ............................84 El rincón de los padres .......................................................................89 Instantáneas para el recuerdo .............................................................96 In Memoriam ....................................................................................94 Al cierre: Día del Seminario, 19 de marzo de 2010 .................................99 Horario general ...............................................................................106 6

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Editorial e la luz el número 20 de nuestra revista. Un número redondo. Como cada año, es un motivo de agradecimiento echar la vista atrás y repasar las actividades del Seminario san Cayetano que han tenido cabida en estos veinte números. El pasado debe ser un impulso para el futuro. El nuevo curso lo iniciábamos con el lema “ya, voy Señor”. Apoyándonos en sus fuerzas, podemos decir una vez más “ya voy, Señor”. Estas fuerzas son pocas y débiles si nos empeñamos en responder por nosotros mismos, en responder con criterios humanos. Responder ya voy, Señor, se hace posible apoyados en su gracia. Queremos transmitir en esta revista con motivo del Año sacerdotal el entusiasmo renovado. Estamos alegres e ilusionados porque juntos creemos que se puede seguir a Jesús; porque juntos creemos que se puede decir sí quiero; estamos alegres porque juntos creemos que se puede hacer grande lo pequeño; estamos alegres porque juntos, en fraternidad, hacemos posible lo imposible. Estamos alegres porque seguimos confiando mutuamente. No seríamos fieles hijos de nuestro santo Patrono, san Cayetano, si no hiciéramos de esta confianza nuestra mayor certeza: imitar a nuestro patrono con la misma confianza en la divina Providencia con la que él vivió. Imitar a nuestro patrono en la vuelta a la vida apostólica enteramente nueva. Es una permanente invitación a salir a los caminos del mundo y de la historia con pocas seguridades humanas, pero con muchas seguridades evangélicas. Como podemos ver y por así decirlo, con tan buen patrón en este barco, malo ha de ser que piratas de cualquier signo arruinen esta singladura que ya lleva 240 años de historia. Esta revista quiere ser un reflejo lo más veraz posible de las constantes preocupaciones que llenan el corazón de cuantos vivimos en esta casa, y de cuantos hacemos posible el milagro de esta institución. Los rostros que aquí aparecen se convierten en la mejor carta de presentación para los demás. Ellos son una carta de Cristo para el mundo de hoy y para sus compañeros, ellos, dejándose educar por Jesús, ellos son los que escriben en el mundo una historia nueva. Coincide esta edición de “Nuestro Seminario” con la celebración del año sacerdotal. Siguiendo las indicaciones del Santo padre, Benedicto XVI, también en nuestro Seminario estamos orando por los sacerdotes y conociendo a través 7 V

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de la lectura espiritual en distintos niveles y cursos la vida del Cura de Ars. Un gigante de la confianza en Dios y de la visión más allá de sus limitadas fuerzas o de sus limitados conocimientos. Tuvo que alistarse al Ejército del Napoleón, con destino a los Regimientos de España, esos 300.000 hombres que tenían órdenes de someter a España. La Divina Providencia le tenía reservado algo más grande que acudir a tierras Españolas con los ejércitos, una enfermedad y la deserción en enero de 1810 le alejaron de los ejércitos imperiales. Cuando aquí acontecían los sitios de la ciudad, y se abría la brecha en julio de 1810, el futuro Cura de Ars iba haciendo hueco, abriendo otra brecha en su corazón, a la llamada de Jesús y el 1812 ingresó en el Seminario de Verriéres. Su ordenación tuvo lugar el 13 de agosto de 1815, unos días después de la batalla de Waterloo, donde Napoleón fue derrotado. Juan María Vianney no vino con los ejércitos imperiales, sino que se convirtió él, en hombre de paz y bien, hombre de reconciliación; su vida y ejemplo sí vienen ahora a nosotros, como la de tantos sacerdotes del mundo y de nuestra Iglesia de Ciudad Rodrigo. Ellos pronunciaron con su voz y en su momento histórico “ya voy, Señor”, nosotros en la vocación que cada uno tenemos, lo debemos pronunciar con decisión. El patrón de nuestra barca es Cristo, que se vale de pequeños patronos, como san José, san Cayetano, san Juan de Ávila, san Juan María Vianney, para hacernos más llevadero el peso de los días y de las horas, el peso de la vida diaria, cargada de trabajos y de proyectos. De este peso, pero sobre todo de este “paso del Señor” por nuestras vidas habla este número 20. Nuestro Seminario El peso de los días y de las horas las pasamos en estas tareas del estudio 8

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NUESTRO OBISPO TESTIGOS DE LA MISERICORDIA DE DIOS Hace pocos días me comentaban unos hermanos sacerdotes que habían hecho una encuesta a más de doscientos adolescentes, preguntándoles si estaban dispuestos a realizar alguna actividad extraescolar, que les ayudase a crecer en su formación humana y cristiana. Salvo raras excepciones, la respuesta fue negativa. Todos estaban conformes con lo que hacían y no tenían otras inquietudes. Ante esta constatación, tendríamos que preguntarnos: ¿Qué hay detrás de estas respuestas? ¿Indolencia? ¿Cansancio? ¿Falta de ilusión? ¿Desánimo? Tal vez un poco de todo. Pero, aún tendríamos que hacernos una pregunta más: ¿Qué podemos hacer ante esta realidad? Algunos dirán que no se puede hacer nada con estos jóvenes, que no tienen interés por lo que se les propone y que están de vuelta de todo. Otros afirmarán que es necesario esperar a que pase esta ola de indiferencia y pasotismo, y ya veremos si con el paso del tiempo es posible presentarles a Jesucristo como fundamento de la existencia, como camino de salvación y plenitud de sentido para todo ser humano. Estas reacciones pueden ser muy humanas, pero no son cristianas. El cristiano tiene que contemplar siempre la realidad, la vida y los comportamientos de las personas con la mirada de Dios, que es siempre una mirada de misericordia. Así nos lo recuerda el lema elegido este año para la celebración del día del Seminario: “El sacerdote, testigo de la misericordia de Dios”. Cuando el evangelio presenta a Jesús ante las multitudes que le siguen, porque querían escuchar sus enseñanzas, nos dice que sentía lástima y compasión porque andaban desorientadas, como ovejas sin pastor. Esta actitud de Jesús nos invita a contemplar a cada ser humano con las entrañas de Dios, con los sentimientos del corazón de Cristo. De este modo siempre descubriremos en nuestros semejantes algo positivo, tendremos la capacidad de conmovernos interiormente por su situación y podremos acogerlos dentro de nosotros mismos con sus cualidades y con sus defectos. El cristiano debe ser muy consciente de que nunca es tarde para que Dios realice su obra y para que lleve a término su plan de salvación sobre cada ser humano, puesto que todos vivimos y nos movemos en el “hoy” de Dios. Desde la contemplación del rostro de Cristo y desde la comunión de vida y de amor con Él en la oración y en las celebraciones sacramentales, tanto los sacerdotes 9

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como los cristianos laicos, además de acoger cordialmente a nuestros semejantes y de expresarles nuestra preocupación por sus problemas y dificultades, siempre tendremos la oportunidad de ayudarles a mirar a Dios. El que ama de verdad a los demás llega a sentir, a sufrir y a compadecerse de ellos porque tiene la capacidad de pasar a cada uno por su corazón. En la Eucaristía, los cristianos celebramos sacramentalmente la presencia real de Jesucristo resucitado, nos alimentamos de su Cuerpo y de su Sangre y aprendemos a amar con los sentimientos de Cristo, con sus entrañas de misericordia. Así, permitiendo que el Señor transforme nuestro corazón en función del otro y de sus problemas, podremos evitar la tentación de considerarle como un número o como un simple objeto. Pidamos al Señor que nos ayude a mirar a nuestros semejantes, especialmente a los jóvenes, con sentimientos de amor, de ternura y desprendimiento. Actuemos en todo momento con la “entrañable misericordia de nuestro Dios” (Lc 1,1). De este modo, podremos acercarnos a ellos, no sólo como amigos, sino como amigos que se rigen por Alguien que les trasciende y que les empuja a entregar su vida por los demás. Éste debe ser el primer paso para mostrar el rostro de Cristo a los demás y puede ser un medio valioso para que el Señor suscite nuevas vocaciones en su Iglesia. 14 de marzo de 2010 + Atilano Rodríguez Obispo de Ciudad Rodrigo D. Atilano Rodríguez con el Vicario General y el Rector en la inauguración del curso 2009-10 10

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Seminario Mayor DE LA FILOSOFÍA A LA TEOLOGÍA «Moisés dijo al Señor: “Pero, Señor, yo no soy un hombre de palabra fácil […]”. El Señor le replicó: “¿Quién ha dado al hombre la boca? […] ¿No soy yo tu Señor? Así que vete; yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que has de decir”» (cf. Ex 4,10-12). l igual que Moisés en el episodio de la zarza que ardía sin consumirse, escena en la que Yahvé comunica al elegido su vocación, la misión de ir al faraón y exigir la salida del Pueblo de Israel desde Egipto hasta la tierra prometida, uno a veces se siente incapacitado para abordar el estudio de materias teológicamente tan importantes como Cristología, Patrología o Misterio de Dios. Ciertamente estudiar la persona de Cristo, la teología de los Padres de la Iglesia o el Misterio de la Santísima Trinidad no es tarea liviana y fácil y, como en todas las dimensiones de la vida, el estudiante de teología se ha de poner en las manos del Señor, que nos da la confianza y nos dice: “¿No soy yo tu Señor?”. A Sin embargo, después de caminar por el desierto de la filosofía el pasar al oasis de la teología es una gran recompensa, y en ese sentido este año me encuentro más contento que nunca. Es cierto que es necesario estudiar previamente las principales asignaturas filosóficas para acercarse a la teología, pues lejos de lo que antiguamente se decía, “philosophia ancilla theologiae” (“la filosofía es la sierva de la teología”), lo cierto es que la teología bebe constantemente de las categorías filosóficas que, desde los griegos, filósofos por excelencia, ha ido elaborando el pensamiento humano. Pero sin duda lo que más llena a un estudiante de teología es acercarse a ésta con temor y temblor ante la inevitable incomprensión, pero con decisión, sabiendo que es el Señor el que lo guía, en el estudio de las materias teológicas más arriba mencionadas y de otras que, por falta de espacio o de tiempo, dejamos de mencionar. En la Universidad Pontificia de Salamanca, donde actualmente estoy estudiando, la teología como tal se estudia a partir del tercer curso, aunque en los dos anteriores se combinan las asignaturas de filosofía con algunas asignaturas teológicas, como la de Introducción General a la Sagrada Escritura, la de Teología Fundamental o las de Antiguo Testamento en la parte de Pentateuco y Libros Proféticos. No hay que quitar importancia a las asignaturas teológicas de los dos primeros cursos, que nos inician en el estudio de la teología y nos infun- 11

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Seminario Mayor den el gusto para seguir estudiando a partir de tercero el resto de materias teológicas. Es necesario mencionar un aspecto que no hemos notado más arriba: “teología” viene del griego theós (Dios) y lógos (razón, estudio, palabra), de modo que la teología es el estudio racional sobre Dios. Pero este estudio racional hay que hacerlo siempre desde la oración. Como dicen muchas veces nuestros formadores y profesores, “la teología se hace de rodillas”, pues sólo acercándonos personalmente a ese Dios sumamente amoroso que guía nuestra vida, nos lleva de la mano y permite que le sigamos por los senderos de la verdad podemos estudiar las diversas materias teológicas. Asimismo, un estudiante de teología siempre ha de tener conciencia de que a Dios no se le puede abarcar con las categorías humanas, no se le puede racionalizar, pues si lo pudiésemos racionalizar acabaríamos con el propio Dios: seríamos todos dioses y, por el contrario, la propia naturaleza humana nos hace ver constantemente nuestra condición creatural. Anselmo Matilla Santos 3º de Teología Seminaristas Mayores en el Teologado de Ávila 12

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Seminario Mayor VER A DIOS EN LOS MÁS NECESITADOS “Un joven dijo a Jesús: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?». Él le dijo: «Vende todo lo que tienes, repártelo entre los pobres y tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme»” (cf. Lc 18,18-22). stas palabras del propio Jesús pueden ambientar el tema testimonial y pastoral del presente artículo. Y es que la vida de un cristiano, pero especialmente la de un sacerdote ha de estar enfocada al servicio, a la ayuda, a reconocer y amar a todos, cualesquiera que sean sus cualidades y sus defectos, como hijos de Dios. ¿A qué me refiero con esto? El presente curso estoy ejerciendo una pequeña labor pastoral como voluntario en la Casa de Acogida de Cáritas, en Salamanca. Este proyecto está destinado a la acogida de personas que han contraído, el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH), más conocido como “el sida”. E ¿Qué sabemos acerca del sida? Los investigadores aún buscan en sus laboratorios una vacuna o solución a esta enfermedad, hasta el momento incurable. El virus del sida evita que los leucocitos o células blancas produzcan anticuerpos (encargados de combatir diferentes enfermedades) ante cualquier bacteria o virus de cualquier tipo, haciendo a aquellos que padezcan la enfermedad puedan contraer sin remedio otras enfermedades de índole muy distinto, algunas de las cuales pueden acabar con la vida de una persona en cuestión de meses. Sin embargo y a pesar de las dificultades físicas que cualquier enfermo de sida padece, hay que decir que actualmente la esperanza de vida para aquellos que presentan en su sangre el virus ha aumentado considerablemente y los tratamientos han mejorado bastante. Quizás la mayor dificultad no sea la física (aunque también), sino la social. Padecer el sida tiene unas implicaciones sociales desgarradoras. Muchos son los prejuicios que la sociedad tiene aún ante aquellas personas que han contraído la enfermedad del VIH y, desgraciadamente, hay que decir que aún hoy mucha gente se aparta cuando le dicen que tal o cual persona tiene el sida, creyendo que por el solo contacto físico, por una simple caricia o por un sencillo beso en la mejilla se va a contagiar. Este pánico que se ha creado a través de los medios de comunicación social contribuye, además, a que las personas con sida tengan muy difícil la entrada en el mundo laboral. 13

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Seminario Mayor ¿De qué se encarga la Casa de Acogida? Dicha Casa, actualmente situada en la parroquia de Tejares, intenta que aquellos que residen en ella, todos ellos enfermos de sida, se reinserten adecuadamente en la vida social. Algunos de ellos, como José Miguel o Joaquín, están realizando cursos que les ayudan a aprender distintos oficios, como carpintería metálica o maderera. Otros no tienen posibilidad de realizar estas actividades, bien por su estado de salud, bien porque, por otros motivos, no han podido matricularse en estos cursos. A pesar de ello, la Casa contribuye y lucha para que ellos puedan aumentar su autoestima, muchas veces minada por esa situación social de desprecio que sufren. Y ¿a qué nos dedicamos los voluntarios? Muchas veces nuestra única labor es estar allí, sentados, acompañándoles y, en definitiva, queriéndoles. En mi caso, cuando bajo los miércoles por la tarde, a veces me da la impresión de que estar simplemente allí no es suficiente, pero ellos me hacen ver cómo mi compañía, aunque sea sencilla y, desde mi punto de vista, insuficiente, para ellos es gigantesca. A veces sientes la impotencia de no poder hacer nada, pero ellos me hacen ver que lo que hago, aunque parezca nada, es mucho. En esa Casa he encontrado cariño, dulzura, acogimiento, pero también tristeza, dolor, llanto ante la muerte de algunos de los residentes, como Mayte o Julio, a los que estoy seguro que el Señor ha acogido en su seno. En definitiva, Estrella, José Miguel, Tomás, Josemi, Valentín, Jenny, Joaquín, Esmeralda (que vivió durante algún tiempo en Ciudad Rodrigo), “Juanillo” (que nos acompañó durante dos meses en la Casa) y, si de alguno me he olvidado, que me perdone, me han demostrado que son personas como tú o como yo que, a pesar de las continuas complicaciones físicas, pueden hacer una vida más o menos normal y que puedes charlar, sentarte, comer y jugar con ellos con total normalidad. No voy a negar que a veces no haya conflictos dentro de la Casa (los hay en cualquier comunidad o familia, y son fruto de bastante tiempo de convivencia y de que todos somos humanos), pero en general el ambiente es muy bueno y no hay conflictos graves. Esta experiencia, que a veces es dura pero que es, sin duda, gratificante, me está haciendo ver y reconocer a Dios en aquellas personas que, como los residentes de la Casa de Acogida, están necesitadas no sólo física y económica, sino sobre todo humanamente. Un saludo para todos ellos. Os quiero. Anselmo Matilla Santos 3º de Teología 14

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Seminario Menor. Facetas de nuestra formación YA VOY, SEÑOR “Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía; y antes que nacieses te tenía consagrado”. (Jr. 1, 5). ios ha pensado en nosotros antes de nuestra existencia. Con el bautismo somos consagrados a una vida santa como Hijos de Dios. En el bautismo todos somos llamados a una vocación de servicio, servicio a Dios y servicio a los demás. D Con motivo del año sacerdotal, en el Seminario hemos elegido un lema que hace mención a esta llamada a la vocación: “Ya voy, Señor”. Es la respuesta firme del cristiano que escucha la llamada de Dios. La vocación de Jeremías, como la llamada de Dios a Samuel (“Habla Señor, que tu siervo escucha” Sm 3, 10) y a tantos profetas que Él eligió para “arrancar y sembrar”, va seguida de una afirmación y una disponibilidad para continuar con los planes que les tiene encomendados. En los Evangelios Jesús va llamando a los Apóstoles, a cada uno por su nombre y “ellos dejándolo todo le siguieron”. Hoy Dios también habla a la humanidad, arroja al corazón del hombre una pequeña ascua con la esperanza de que arda y se transforme en una hoguera que abrase todo su ser. Pero esta ascua puede arder y convertirse en un gran fuego o por el contrario debilitarse y apagarse. Los formadores del seminario somos los custodios de ese fuego interior que arde en nuestros seminaristas. Nuestra tarea, junto a otras muchas, es avivar esas ascuas para evitar que se apaguen y conseguir que ardan y calienten todo a su alrededor. Las actividades que aquí realizamos van encaminadas a este fin. Las Eucaristías, las oraciones, catequesis, lecturas espirituales, ejercicios y retiros, pretenden preparar el hogar y avivar el fuego para que no se apague. A veces a ellos les resulta algo pesado y sólo cuando pasan los años se dan cuenta que esos valores espirituales, que esas ascuas avivadas en su juventud, aún calientan sus corazones. “Ya voy, Señor” es la respuesta valiente de quien no tiene miedo a mirar cara a cara a Jesús, la respuesta del que siente una certeza interior que le impulsa a entregarse a los demás en cuerpo y alma. El mundo en el que nos ha tocado vivir es capaz de ensordecer con sus ruidos esta llamada de servicio. El bienes15

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Seminario Menor. Facetas de nuestra formación tar y las comodidades sociales dificultan esta entrega. Hoy se nos hace difícil dejar nuestro acomodado modo de vida para seguir las huellas de alguien que no promete nada material sino que promete algo tan intangible como la vida eterna. Los seminarios cada vez están más vacíos, las iglesias también. Un gélido viento arrecia y dificulta que, como en Emaús, ardan nuestros corazones. Es un verdadero orgullo contar con treinta seminaristas en Nuestro Seminario (el mayor y el menor), treinta ascuas que piden arder en el fuego del amor a Cristo. Y estoy seguro que, cada uno a su modo, todos serán capaces de alojar a Dios en sus vidas y sentir la vocación a la que están llamados. Sólo en el calor del hogar, sólo en el silencio de la fe y la oración podremos escuchar hoy su voz. De nosotros depende dejarle que pase de largo o invitarle a pasar y acogerlo en nuestro corazón. Víctor Manuel González Sánchez En la ruta del Río Lobos 16

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Seminario Menor. Facetas de nuestra formación NUESTRO SEMINARIO SE SUMA A LAS PETICIONES DE MUCHOS PARA QUE SAN JUAN DE ÁVILA SEA DECLARADO DOCTOR DE LA IGLESIA staba a punto de terminar el curso 2008-2009 cuando se convocaba el Año Sacerdotal por el Papa Benedicto XVI, por eso todo el nuevo curso 20092010 estaba marcado por este acontecimiento para la Iglesia universal. En nuestros Seminarios y en nuestros presbiterios Fotograma sobre la vida de San Juan de Ávila prepa- no han faltado razones para rado para la actividad del Seminario de Xátiva renovar la ilusión por el sacerdocio. Junto la figura del santo Cura de Ars que nos ha acompañado todo el año, nosotros los sacerdotes y los seminarios españoles no podemos olvidar a san Juan de Ávila. E Hace 10 años el clero Español lo tuvimos especialmente en nuestra mente y en nuestras lecturas, al cumplirse los 500 años de su nacimiento y organizarse cientos de actos en su honor. Muchos de esos actos buscaban preparar la documentación necesaria para que el Papa lo declarara doctor de la Iglesia Universal. Va pasando el año Sacerdotal y el Santo Padre, ocupado en muchos frentes y alguno de ellos muy delicados, parece no darle esta alegría a la Iglesia española. En cualquier caso, en un año de gracia como es éste, sí podemos acercarnos a la figura de este gigante del siglo XVI, para leerlo, conocerlo y sobre todo impregnarse de su ejemplo y doctrina. “Predicador evangélico” lo llamaba Fray Luis de Granada. Oficio hermoso el de engendrar hijos por el Evangelio. Celo pastoral para encandilar a cualquiera y de cualquier posición social. Trato amable, cercano y entrañable. Su corazón de apóstol no se heló ni por la persecución ni por los planes fallidos, no se agrió su palabra, sino que se fue haciendo más honda y verdadera en el trato de los fieles. Su espiritualidad diocesana sigue iluminando la espiritualidad de nuestro sacerdocio. Su preparación teológica, bíblica y humanística siguen siendo retos para los tiempos actuales. 17

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