Revista Nuestro Seminario

 

Embed or link this publication

Description

nº 17. Diciembre 2006

Popular Pages


p. 1

DICIEMBRE 2006 Nº 17

[close]

p. 2

Portada: Ilustración del Libro conservado en la Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo, Aurea Rosa D Silvestri de Priero. 1537. Contraportada: “Kyrios” cartel de las “Edades del Hombre” Capitulares de la Portada: “Decreto de Graciano”, 1500. Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo. SEMINARIO SAN CAYETANO Plaza de Herrasti, 2 Apdo. de Correos nº 8 37500 CIUDAD RODRIGO (Salamanca) Tel. 923 46 01 08 • Fax 923 48 00 66 Correo electrónico: sancaye@teleline.es / info@elseminario.net Página Web: www.elseminario.net DEPOSITO LEGAL: S. 153 - 1991 Lletra, s.l. - Avda. Conde de Foxá, 89 • Tel. y Fax: 923 48 12 68 • 37500 Ciudad Rodrigo 3

[close]

p. 3

S UMARIO Editorial .............................................................................................7 Nuestro Obispo ..................................................................................9 Ordenación sacerdotal.......................................................................12 Facetas de nuestra formación Pasamos a la otra orilla........................................................16 El valor de la virtud .............................................................18 Catequesis para todos ........................................................20 ¿Ejercicios espirituales? ¿Qué es eso? ...................................21 Crónica del curso 2005/06: Día de San José, XVIII Encuentro Diocesano de Monaguillos ...22 Experiencia de acogida en los seminarios de Cáceres, Badajoz y Plasencia ............................................................23 Viajes de estudios La central de Almaraz .................................................23 Visita al parque de Monfragüe .....................................24 Vivencias por Guadalupe ............................................25 Campamentos de verano: compartidos con el Seminario de Orihuela-Alicante Visita a la Catedral de Salamanca. El viaje a Aveiro.........26 La velada. .................................................................27 Crónica del verano 2006: La clausura del “V Encuentro mundial de las familias” y el “encuentro de seminaristas” ..........................................28 Crónica del curso 2006/07: Empezar el nuevo curso 06/07 Experiencia del primer trimestre ..................................30 Del colegio a un seminario (la vida de un externo). Experiencia en el Seminario ........................................31 El paso de externo a interno. Sobradillo. Visita de Laura Gallego ...............................................32 Día de San Cayetano, patrono del Seminario ................33 Antonio Sánchez Zamarreño........................................35 5

[close]

p. 4

La familia al completo .................................................36 Deportes en el Seminario Los partidos nocturnos ...............................................37 Partidos de los seminaristas pequeños .........................38 Especial Las Edades del Hombre El Seminario: un centro de acogida de la Diócesis con motivo de las Edades del Hombre ..................................................39 La inauguración de “Kyrios”. Compañeros de Valencia ..43 Concierto de Migueli. El servicio a los demás: tratar con la gente ....................44 Mi experiencia como responsable de comedor .............45 Taller de iconos .........................................................46 Topas visita “las Edades del Hombre” y el Seminario San Cayetano ..........................................47 Nuestro Seminario Diocesano, Seminario Menor ..................................49 Los seminaristas en el mapa de la Diócesis ...........................................57 Nuestro Seminario Diocesano, comunidad educativa ............................58 Restauración de dos imágenes de nuestra capilla .................................62 El rincón de los padres .......................................................................63 In memoriam: D. Salva, D. Victoriano, D. Rubén ....................................68 Horario general .................................................................................69 Notas...............................................................................................70 6

[close]

p. 5

Editorial ada vez que salen a la luz estas páginas, un sentimiento de gratitud nos envuelve a todos. Un año más, un reto nuevo, unas caras nuevas. Una nueva oportunidad para todos. Cada curso que iniciamos lo hacemos apoyados en el anterior, por eso nuestra revista lleva fecha de Diciembre, porque en ella se da cuenta de lo vivido en los dos últimos trimestres del curso anterior y se saborea el primer trimestre del nuevo. Nos sirve para recuperar las instantáneas y para empujar las naves de la nueva singladura. En estas páginas vemos lo que nos deparó el curso pasado, impresiones de nuestros alumnos, acontecimientos que marcaron el devenir de las horas y los días. Algunos de aquellos acontecimientos son muy gratos como la ordenación sacerdotal de Roberto Vegas en el mes de Febrero o la Inauguración de la Exposición de las Edades del Hombre en el mes de Junio. Una buena parte de nuestra vida en el Seminario se vio plagada de encuentros con diversas personas que nos visitaron con tal motivo. De ello se da cuenta en esta revista en unas cuantas páginas y en unas cuantas fotos que quedarán ya para la historia. Ha sido tan intenso dicho acontecimiento que el Seminario se ha convertido en verdadero centro de acogida de nuestra amada diócesis civitatense. Por miles contamos las personas que han pasado por nuestra casa. En pleno ecuador de tal acontecimiento empezamos el curso 2006-07. A nuevo curso, nuevo lema: “Pasemos a la otra orilla”. Con una enorme ilusión hemos dado los primeros pasos en este trimestre que termina. Un nuevo curso nos ha citado aquí y hemos aceptado el reto de empezar esta nueva andadura. Al igual que otras tareas pastorales de la diócesis, ésta que nos ocupa a lo largo de nueve meses está llena de posibilidades para todos. Es necesario tomarse en serio las decisiones importantes y asumir las consecuencias. Estar en el Seminario supone tomar como propios los mismos pasos del Señor. Implica pasar con él a la otra orilla, ir con él en la misma barca y no bajarse a mitad de trayecto, no decir primero sí y luego no. Profesores y formadores tenemos la obligación de ir por delante de nuestros alumnos: nosotros hemos de darle motivos para que nuestros muchachos quieran servir al Señor, quieran ir en su barca, deseen hacer con él la travesía de sus decisiones más importantes. Queremos ser nosotros modelos para ellos, por eso no podemos transmitirles una cosa de palabra y otra de obra, nuestro corazón entero, pensamientos y acciones deber ayudarles a sentirse amados por el Señor. Nuestros principios educativos deben ayudarles a sacar de sí mismos lo que Dios espera de ellos. 7 C

[close]

p. 6

Nos hemos embarcado con Jesús en esta travesía del curso. Para muchos de nuestros muchachos venir al Seminario es venir a encontrarse con Jesús en el Lago de Tiberiades. Encontrarse con él y seguir su invitación. La misión es grande y falta mucho por hacer: los pueblos que deben oír la Buena noticia del Reino obligan a pasar a la otra orilla. La misión nos obliga siempre a estar en actitud de cambio, de ponerse en marcha. Hay que arriesgarse, echarse mar adentro. A lo largo de esta revista se descubre un auténtico deseo de todos de pasar a la otra orilla y de tomarse en serio la vida formativa del Seminario: todos sabemos que debemos dar pasos en la dimensión humana, intelectual, espiritual y vocacional. Tenemos el deseo en este nuestro Seminario de acompañar a nuestros muchachos, para que, aprendiendo a navegar, disciernan la verdad de las llamadas que Dios le hace y aprendan a no dejarse llevar por falsos cantos de Sirena ni se dejen amedrentar por las Tempestades que se abatan sobre su frágil embarcación: el Kyrios, el Señor está, aunque parezca callar o vaya dormido; el Seminario debe enseñar a gritarle con verdadera confianza a través de una seria iniciación a la oración; si lo hace así descubrirán que va en la barca, se levantará y mandará callar al mar. A través de estas páginas queremos dejar constancia de que también para los padres y madres o abuelos, es un regalo y don inmenso el tener un hijo, o dos, en el Seminario. Regalo con el que deben corresponder siendo coherentes con tal decisión y abrazar con gusto las obligaciones que libremente contrajeron en esta casa secular. Nosotros los formadores y profesores confiemos en la fuerza de la gracia, actuante en la fragilidad de nuestros tímidos testimonios; admirémonos positivamente del gran regalo que tenemos, al poder transmitir nuestra ilusión vocacional, y así contribuyamos a abrir la mente y el corazón de unos niños y adolescentes, que pueden responder, en el aquí y el ahora, a lo que Dios tiene dispuesto para su felicidad. Buen Pastor. Exposición Kyrios. Ciudad Rodrigo 8

[close]

p. 7

NUESTRO OBISPO Entrevista Entrevista realizada a nuestro obispo, D. Atilano Rodríguez por los alumnos de 4º de ESO, con motivo de una actividad realizada en la clase de inglés, en noviembre de 2006. P.: ¿Qué le ha parecido la exposición? R.: Considero que la exposición Kyrios, además de reunir un conjunto importante de piezas religiosas de gran valor, ha servido para transmitir un mensaje a todos los visitantes. Este mensaje podríamos resumirlo diciendo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre y que, por tanto, después de su resurrección continúa vivo entre nosotros para mostrarnos el amor del Padre y para ofrecernos la salvación. P.: ¿Sabe usted hablar inglés? R.: Siento no saber hablar inglés. Pero os invito a estudiarlo con dedicación. Cuando uno viaja fuera de España, se da cuenta de lo importante que es saber inglés y otros idiomas. P.: ¿Ha viajado usted a algún país de habla inglesa? R.: No he viajado nunca a países de habla inglesa. P.: ¿Qué imagen tiene usted de los seminaristas y formadores? R.: Cuando os veo por el patio o constato vuestra relación con los formadores siempre pienso que el seminario es como una gran familia. Ojalá los valores de la familia de Nazaret estén siempre presentes en la convivencia diaria y en las respuestas a los problemas que puedan surgir cada día. P.: Se siente feliz en la diócesis de Ciudad Rodrigo? R.: Ciertamente me siento feliz. Por una parte, porque pienso que estoy cumpliendo con la voluntad de Dios. Por otra, porque estoy en comunión con las decisiones del Santo Padre sobre mi persona. Y, finalmente, porque me siento muy querido por toda la gente de la diócesis. ¡Cómo no podría estar feliz con tantas cosas buenas!. P.: ¿ Son verdad los rumores que corren de que usted va a dejar la dióceis de Ciudad Rodrigo por la de Zamora? R.: El Obispo nunca deja una diócesis por otra. El obispo tiene que acoger el encargo del Papa al servicio a la Iglesia en aquellas diócesis a donde él pueda destinarlo. Pero, en estos momentos, no puedo dejar Ciudad Rodrigo por Zamora, porque no me lo ha pedio el Santo Padre y porque ya ha sido nombrado un sacerdote de Madrid como nuevo obispo de la diócesis de Zamora, que tiene por patrono a San Atilano. 9

[close]

p. 8

P.: ¿Qué le parece el lema del curso “pasemos a la otra orilla”? R.: El lema “pasemos a la otra orilla” para mi quiere decir que somos peregrinos. No podemos estancarnos nunca en nuestros planteamientos. Tampoco podemos quedarnos parados esperando que otros nos resuelvan los problemas o que hagan las cosas por nosotros. Debemos estar siempre en actitud de salir de nosotros mismos, de crecer, de progresar en todos los ordenes de la vida. Desde un punto de vista creyente el pasar a la otra orilla quiere decir que es necesario contemplar a Dios que no solo nos acompaña en el camino sino en la meta, en la otra orilla. En el trayecto habrá dificultades. A veces no podremos resolverlas por nosotros mismos. Necesitamos las ayuda de los compañeros. Por eso es tan importante caminar con los demás, dejarnos guiar por los que nos rodean en la toma de decisiones. Pero, sobre todo, el caminar en medio de las dificultades nos tiene que llevar a abrirnos al amor y a la ayuda del Señor porque, como Él mismo nos enseña en el Evangelio, “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”. P.: ¿Qué le parece la actitud de los seminaristas ante las Edades? R.: La actitud de los seminaristas durante las Edades ha sido muy buena. No sólo habéis colaborado en la acogida de vuestros compañeros de otros seminarios, sino que habéis sabido servir a todos, mostrando que el más importante a los ojos del Señor no es el que manda sino el que sirve. P.: ¿Qué consejo le daría usted a los seminaristas? R.: Yo les daría muchos consejos a los seminaristas, pero me quedaría solo con uno: No tengáis miedo. Estad siempre abiertos al Señor y responded con valentía a sus llamadas. Si así lo hacéis, seréis muy felices. P.: Alguna anécdota de su vida en el Semionario. R.: Tendría muchas anécdotas. Recuerdo especialmente una. Estando en Covandonga en el seminario menor, como vosotros, un día salimos de paseo. En el monte nos encontramos con una ardilla. Nos juntamos varios seminaristas y después de perseguirla por tierra y por las ramas de los árboles, al final pudimos hacernos con ella. Cuando regresamos al Seminario, radiantes de alegría con la ardilla bien custodiada, se la enseñamos al rector pensando que nos iba a felicitar por la obra bien hecha. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando nos dijo que estábamos castigados al estudio durante el recreo y que inmediatamente debíamos dejar la ardilla en libertad. Con tristeza tuvimos que cumplir los dos requisitos: el castigo y la suelta de la ardilla. P.: ¿Echa de menos a su tierra natal? R.: Llevo toda la vida fuera de casa. Primero fueron los años de estudio en el seminario. Luego, los destinos en las distintas parroquias. Más tarde, estuve trece años en Zaragoza. Posteriormente en Salamanca. Y, después de unos años en mi tierra natal, ahora en Ciudad Rodrigo. Esto me ha llevado a descubrir la belleza y la 10

[close]

p. 9

bondad en los distintos lugares por donde he pasado y a sentirme un poco ciudadano del mundo. P.: ¿En que sentido han beneficiado las “Edades del Hombre” a Ciudad Rodrigo? R.: Creo que, sobre todo, las Edades del Hombre han beneficiado a Ciudad Rodrigo desde el punto de vista económico y cultural. El conocimiento de esta bonita tierra por parte de muchos, pienso que ayudará en el futuro a que esta zona de Salmanca se desarrolle en todos los órdenes de la vida. P.: ¿Qué afición tiene usted en sus tratos libres? R.: Los pocos ratos libres que tengo suelo dedicarlos a la lectura. P.: ¿Qué piensa sobre la película “El peregrino de la luz”? R.: La película del “Peregrino de la luz” es un gran medio para el conocimiento y el anuncio de Jesucristo. Además tiene mucho mérito al estar realizada por actores de la tierra y, además, aficionados. Considero que se ha hecho un magnífico trabajo con muy pocos medios materiales y con el esfuerzo y el sacrificio de cuantos han participado en el rodaje de la misma. El Nuncio de su Santidad, el obispo de Astorga y el Obispo de Ciudad Rodrigo con formadores y seminaristas en la clausura de las Edades. 11

[close]

p. 10

ORDENACIÓN SACERDOTAL Pasabas por allí, no sé bien qué vibró dentro de mí. Y sin pensar me fui detrás de ti». Así comienza la canción que acabamos de escuchar y que tan buenos recuerdos me trae y así comienza la historia de mi vocación, de la que ahora doy gracias, tras haber sido ordenado presbítero. Doy, en primer lugar, las gracias a mi familia. A los que están y a los que ya no están. A los de aquí de Ciudad Rodrigo y también a los que habéis venido desde fuera, especialmente a mis padres, hermano, abuelos, tíos y primos. De todos vosotros he bebido y de todos vosotros me he nutrido. Vosotros me habéis dado alas y raíces. Son dos legados aparentemente contradictorios, pero complementarios en realidad. Alas para volar con libertad hacia nuevos horizontes y raíces para que el vuelo no lleve al desarraigo. Recuerdo de modo especial a los que hoy ya no pueden estar aquí y que dejan algunos huecos entre nosotros, inolvidables huecos entre nosotros, especialmente mi abuelo César, mi tío Nacho y mi primo Óscar. Gracias a la Parroquia de “Santa Marina” y al Barrio “Urbanización Las Eras”, al Colegio de “S. José”, al Colegio Público “El Puente”, al Instituto “Fray Diego Tadeo González”, por donde pasé antes de entrar en el Seminario Diocesano “San Cayetano” de Ciudad Rodrigo, mi “pequeño cenáculo”, tan importante en esta historia y al que también le doy las gracias, a los formadores, seminaristas y personal de la casa, por los momentos compartidos y por estar hoy aquí. Lo que hoy hemos celebrado es el mejor síntoma de que esta diócesis sigue estando viva. Y hoy no hay cosa que más alegría me dé que girar la cabeza y al mirar para atrás, ver que detrás viene gente, que en nuestro Seminario hay chavales dispuestos a anunciar el Evangelio en esta tierra. Pero hacen falta más. Por eso quiero hacer mías las palabras que nos dijo el Papa Juan Pablo II a los jóvenes que estábamos en el Aeródromo de Cuatro Vientos en Madrid el 3 de mayo de 2003: «¡Id con confianza al encuentro de Jesús!, y, ¡no tengáis miedo de hablar de Él!... Si sientes la llamada de Jesús que te dice “¡Sígueme!”, no la acalles... ¡Merece la pena dar la vida por el Evangelio y por los hermanos!». Por lo tanto, queridos jóvenes, queridos seminaristas, ¡no tengáis miedo! Vale la pena. 12 «

[close]

p. 11

Agradezco la presencia en esta celebración de los hermanos presbíteros de esta diócesis y la de los que han venido desde otras diócesis hermanas, así como la oración de las religiosas que en estos momentos se unen a esta celebración con su oración desde sus conventos. Gracias a la ciudad de Salamanca y a la Facultad de Teología de su Universidad Pontificia, por crear un marco de referencias en mi vida que ya me ayudan y me ayudarán siempre a ser y a hacer. Recuerdo y agradezco con cariño todo lo que me ha dado a través de profesores, compañeros y amigos. Algunos de ellos están hoy aquí. Gracias a todos los amigos, de aquí de Ciudad Rodrigo y a los venidos desde fuera, algunos desde bien lejos, haciendo un verdadero esfuerzo que os agradezco de corazón. Muchos de vosotros habéis pasado de ser “espectadores asombrados” a “compañeros de riesgo”. Gracias por ayudarme a entender la vida como un permanente ejercicio de amistad. Agradezco, de modo especial, que me acompañen hoy los amigos y compañeros del Teologado de Ávila, los seminaristas de Ávila, Segovia y Ciudad Rodrigo, y quienes allí viven y trabajan, con los que durante estos años he convivido, en aquella casa ya entrañable. En gran parte, gracias a todos ellos hoy estoy aquí. Compañeros del teologado Gracias a la Parroquia de “María Mediadora” de Salamanca, a la de “Nª. Sra. de la Asunción” de Tamames y a la de “San Cristóbal” de Ciudad Rodrigo, por haberme acogido en el desarrollo de mis tareas y aprendizaje pastoral. También a aquellas en las que me encuentro en la actualidad: Sexmiro, Martillán, Serranillo, Villar de Argañán, Barquilla, Villar de la Yegua y Gallegos de Argañán. Gracias a D. Antonio Ceballos y a D. Julián López, que tienen como un honor el haber sido obispos de Ciudad Rodrigo. Andrés y Juan nunca olvidaron el día y la hora en que Jesús les llamó. Toda su vida fue un desarrollo posterior de ese primer encuentro. Yo tampoco he olvidado el día y la hora del primer encuentro. Gracias a D. Antonio por la primera llamada. Él no está aquí, pero se une espiritualmente a la celebración, como me escribía en una preciosa carta que me llegó el lunes pasado. Alguien de por aquí le transmitirá todo esto cuando vuelva a Cádiz. “No tengáis miedo” nos dijo a mis compañeros y a mí el día de nuestra Confirmación, la tarde del sábado 13 de Junio de 1992, cuando yo me andaba pensando lo de entrar en el 13

[close]

p. 12

Seminario. A los pocos meses entré. Le doy las gracias por ayudarme tanto en aquellos dos primeros cursos en el Seminario y por enseñarme que “en todo el amor” (“In omnibus charitas”). Gracias, D. Julián, por acompañarme después y casi hasta el final del proceso formativo. Gracias por su presencia discreta y cercana en todos estos años y también por su ayuda, sus consejos y su amistad. No olvido la “regla de las tres P” (paciencia, prudencia y perseverancia) ni tampoco lo de estar siempre “disponible y dispuesto” y con las maletas a medio hacer. Agradezco su presencia hoy aquí. No ha tenido que imaginarse la imagen de S. Francisco de las bóvedas de nuestra catedral para hacerse a la idea de que hoy estaba aquí. Varias veces, mirando esta imagen, me he acordado de esto a lo largo de esta celebración. Y gracias por enseñarme que el pontífice, quien hace de “puente” entre Dios y los hombres, ha de ser “misericordioso y fiel” (“Misericors et fidelis”). Gracias, cómo no, a Ud. también, D. Atilano. El tercer obispo que he tenido en mi etapa de seminarista. Gracias por haberme conferido el don de la ordenación de presbítero. Desde hoy Ciudad Rodrigo cuenta con un sacerdote más, el primero que Ud. ordena en esta diócesis. Desde hoy esperamos ya al siguiente. Por tanto, enhorabuena y muchas felicidades también para Ud. Enhorabuena por partida doble, pues el próximo sábado es el Xº aniversario de su Acción de gracias consagración episcopal. Lo de hoy es un regalo por adelantado. Y como los dos obispos anteriores, su lema episcopal también me plantea un reto: evangelizar a los pobres de nuestra tierra (“Evangelizare pauperibus missit me”). Ojalá no me deje ganar en amor por ellos. Agradezco la disponibilidad del Cabildo de la Catedral y del resto de personas que han participado de un modo más directo en la celebración y en la preparación del pincho que mi familia ha preparado en el Seminario y al que estáis todos invitados. Me quedo con el Señor. A Él le doy gracias finalmente. Él me acaba de pedir caridad, humildad y sencillez de vida. Y es esto lo que quiero hacer, pero me siento pequeño. No soy gran cosa. Me conozco, aunque también sé, por experiencia, como S. Pablo, que «cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Cor 12,10). Significa todo esto que no estoy solo, que no soy el dueño de la Viña, ni quien da el banque14

[close]

p. 13

te del que habla la Escritura. Sé muy bien que para ser, como presbítero, servidor del Evangelio para la esperanza del mundo, para ser buen pastor, tengo que tener día y noche en mi corazón la grandeza del Pastor Jesucristo, y la grandeza del servicio, acreditado hasta la cruz. Mi relación, mi encuentro con Cristo, no puede ser teórico. Él me invitó a seguirle y a conocerle; en Cristo he visto y contemplado, aunque me quede mucho, su amor personal; he visto y he comprendido, por su gracia, a ese Cristo resucitado y vivo, y Él me dará su fuerza y su gracia para hacerle presente en medio de este pueblo y de esta tierra, donde toque, especialmente entre los pobres, que no nos pertenecen, porque los pobres son de Dios. No me extiendo más. Estamos en el año en que se celebra el Vº centenario del nacimiento de S. Francisco Javier. Ojalá que al final del camino, en el encuentro definitivo con Dios, al menos le pueda decir las palabras que José Mª Pemán pone en boca de S. Francisco Javier en El divino impaciente, con las que termino esta acción de gracias: «Postrado a tus pies benditos/ aquí estoy, Dios de bondades,/ entre estas dos soledades/ del mar y el cielo infinitos./ Con sal en la borda escritos/ fracaso de su poder,/ vencida de tanto hacer/ frente al mar y a su oleaje,/ ya va a rendir su viaje/ la barquilla de Javier.../ Te he confesado hasta el fin/ con firmeza y sin rubor;/ no puse nunca, Señor,/ la luz bajo el celemín./ Me cercaron con rigor,/ angustias y sufrimientos./ Pero de mis desalientos/ vencí, Señor, con ahínco./ Me diste cinco talentos/ y te devuelvo otros cinco». Para ello le pido ayuda al Señor, el Kyrios de la Historia, y a su Madre, en la advocación de Nª Sra. de la Peña de Francia:. ¡Que nunca, a lo largo del ministerio sacerdotal que hoy comienzo, ponga la luz bajo el celemín! Amén. Acción de gracias en mi ordenación de presbítero (Catedral de Ciudad Rodrigo, 12.II.2006) Roberto Vegas Primero 15

[close]

p. 14

Facetas de nuestra formación PASEMOS A LA OTRA ORILLA E stas palabras de Jesús junto con el pasaje del que están extraídas (Mc 4, 35-40) son el lema y el texto evangélico que inspiran el presente curso de 2006-07; con una aplicación adaptada a cada etapa. Pasar a la otra orilla nace de la necesidad de dar respuesta al Señor. Uno se embarca no porque le apetezca, tampoco porque sea su proyecto, es lo que Jesús nos indica. Pero éste, no nos envía, no nos marca la meta de la travesía, y se desentiende de nosotros; no es pasad a la otra orilla sino pasemos, Jesús se embarca con nosotros, compañero de singladura corre nuestra misma suerte. Es más, Jesús por un lado confía plenamente en nosotros, pone su vida en nuestras manos, de manera que se retira a popa a descansar, y por otro no nos roba protagonismo, deja que seamos nosotros quienes llevemos el timón, pues Jesús nunca nos embarca en navegaciones que no podamos llevar a buen puerto, es más él nos capacita, la fuerza de su Espíritu, presente en nosotros, es viento que hincha nuestras velas. El que sigamos el itinerario al que Jesús nos llama, el que él esté siempre junto a nosotros, no es sinónimo de mar sosegada. En el viaje surgen olvidos, al echar mano de algo descubrimos que lo dejamos en casa, incertidumbre, si se sigue o no el trayecto adecuado, dificultades, la tormenta que se presenta ante nosotros. Los problemas existen, la vida está marcada por la armonía entre el equilibrio y la tensión. Las complicaciones cual crisol Alumnos con su profesor 16

[close]

p. 15

Facetas de nuestra formación nos purifican de ganga y sacan lo mejor de nosotros mismos; es la oportunidad de revisar nuestras certezas, de medir nuestras fuerzas, de usar nuestras capacidades. No hay que temer, en última instancia movidos por la cobardía, que no la fe profunda, siempre podemos recurrir al Señor. Este marco general, que nos alientan en la maduración humana y vocacional, se adapta y concreta: - adaptación a la vida del Seminario. Los dos primeros cursos han de hacer suya la vida del seminario hasta ser parte de él. Sentirse seminarista, sentirse seminario, sentir cada seminarista como hermano y el edificio donde habita el seminario como casa propia - seriedad y rigor en los estudios. Los dos siguientes se tiene que asumir el estudio como oficio propio sin ahorrar esfuerzo como elemento necesario en el desarrollo integral como persona - inicio del planteamiento vocacional específico. Los dos siguientes cursos han de abordar con una mayor madurez el fin del seminario, que no es otro el discernimiento vocacional. - decisión al terminar el seminario menor. El último curso ha de dar la respuesta a lo que Dios le llama, y después decidir qué estudiar. Pero no se trata sólo de que los seminaristas pasen a la otra orilla, toda la comunidad educativa, especialmente los profesores y los formadores y padres. Todos hemos de embarcarnos con los muchachos, sin perder de vista que es su travesía hemos de hacer que asuman las destrezas necesarias para llegar a puerto. Un puerto común que es una vida honrada, disfrutada en el servicio de los semejantes mediante el placer de construir una sociedad más justa y fraterna, tejida en la urdimbre de la fe. Un puerto particular que es la concreción de la vocación a la que cada uno es llamado seglar soltero o casado, religioso o presbítero. José Juan Domínguez Martín 17

[close]

Comments

no comments yet