Revista Nuestro Seminario

 

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nº 15. Diciembre 2004

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DICIEMBRE 2004 Nº 15

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Portada: Ilustración del Libro conservado en la Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo, Aurea Rosa D Silvestri de Priero. 1537. Contraportada: Custodia del Seminario. Siglo XVIII. Cobre dorado y esmaltes. Capitulares de la Portada: “Decreto de Graciano”, 1500. Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo. SEMINARIO SAN CAYETANO Plaza de Herrasti, 2 Apdo. de Correos nº 8 37500 CIUDAD RODRIGO (Salamanca) Tel. 923 46 01 08 • Fax 923 48 00 66 Correo electrónico: sancaye@teleline.es / info@elseminario.net Página Web: www.elseminario.net DEPOSITO LEGAL: S. 153 - 1991 LLETRA, S.L. Avda. Conde de Foxá, nº 89 • Tel. y Fax: 923 48 12 68 • 37500 Ciudad Rodrigo 3

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S UMARIO Editorial ....................................................................................6 Carta de nuestro Obispo .............................................................7 Nuevo logotipo del Seminario .....................................................9 Facetas de nuestra formación En el Seminario como en Nazaret................................10 Una actividad que promete ........................................12 Entrevista a D. César Sagrado .....................................15 Crónica Día de la familia 2003 .................................................17 El Seminario ante el atentado del 11-M .......................17 Excursión a Valencia ..................................................19 XVI Encuentro de monaguillos ....................................20 Actividades del verano ...............................................21 Primeras impresiones de dos nuevos alumnos ..............27 Visita del Cardenal López Trujillo al Seminario ..............28 Convivencia en Aldeanueva de la Vega ........................30 Convivencias para futuros seminaristas ........................30 Rodaje de “El Manantial” ...........................................31 Visita del pintor Jerónimo Prieto al Seminario ..............33 Entrevista a José Ignacio Tellechea..............................34 Presentación de la “Fundación Ciudad Rodrigo” ..........36 Fiesta de San Cayetano..............................................38 “La 2” de TVE en nuestro Seminario ............................45 Celebración del 150 aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción .........................46 Próxima restauración de un cuadro .............................49 Día de la familia 2004 .................................................50 Jornadas de Teología de la UPSA en Ciudad Rodrigo ..................51 Nuestro Seminario Diocesano ....................................................54 Estrenamos residencia ..............................................................56 Entrevista a Ismael Castillo ........................................................57 Horarios generales....................................................................59 5

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Editorial Nuestro Seminario pone en tus manos de nuevo esta revista. Acude a la cita un año más como medio privilegiado para dar a conocer su actividad, su misma vida. En estas páginas resuenan los días y horas de un puñado de adolescentes y jóvenes y otras actividades de esta institución tan querida. Esta publicación anual ofrece un breve resumen, a modo de crónica, de múltiples encuentros, convivencias, gozos y esperanzas de nuestra amada Diócesis civitatense. Queremos seguir en la brega diaria de la educación, tomando el pulso de los niños y adolescentes de nuestra tierra y los retos que nos plantea hoy este mundo nuevo. El lema de este curso “En el Seminario como en Nazaret” nos ha ofrecido una magnífica oportunidad de comenzar unas reuniones con las familias. Cada vez estamos más convencidos de la urgencia en esta hora del compromiso educador en el que estamos todos implicados. En una sociedad tan plural como la nuestra no podemos hacer dejación de responsabilidad y todos hemos de arrimar el hombro en la transmisión de los valores y en la consecución efectiva de los mismos. El Seminario quiere ser un lugar en donde las familias sientan el aliento de su maravillosa misión y trabajen con los educadores y formadores en la formación de sus hijos. Crear un espacio de confianza y respeto, de alegría y responsabilidad, de empeño por superarnos cada día debe ser el mejor “humus” donde pueda crecer la vocación cristiana y la vocación al sacerdocio. Colaborar con la llamada de Cristo es un don para todos y que todos, padres, hijos, profesores y educadores, hemos de saber descubrir. NUESTRO SEMINARIO 6

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CARTA DE NUESTRO OBISPO Necesidad de una cultura vocacional En la carta pastoral “Llamados a evangelizar en un mundo nuevo”, publicada el día 15 de agosto de 2004, con el fin de que nos ayudase a la programación pastoral del curso en los distintos arciprestazgos de la diócesis, hago una invitación a promover en toda la diócesis una “cultura vocacional”. Con esta expresión quiero indicar que los procesos de formación cristiana con niños, jóvenes y adultos deben ayudarles a descubrir toda la existencia como una auténtica vocación. Para ello es absolutamente necesario que la catequesis o cualquier otro tipo de formación ayude a cada bautizado a preguntarse: ¿qué quiere el Señor de él? Con frecuencia la formación cristiana se ha entendido como la transmisión de un conjunto de verdades que debemos creer y practicar para ser buenos cristianos. Esto está muy bien y debemos cuidarlo, pero si todo esto no lleva al descubrimiento de Jesucristo, al conocimiento de su persona y al crecimiento en el amor a Él para avanzar en el seguimiento y en el testimonio cristiano, puede resultar totalmente inútil. Cuando las verdades de fe y los contenidos catequéticos se quedan sólo en la cabeza y no transforman el corazón y los sentimientos de la persona, según los sentimientos de Jesucristo, podemos estar formando personas con buenos contenidos doctrinales, pero incapaces de llevar a la vida y de concretar en los comportamientos diarios con los hermanos las creencias religiosas y las actitudes de Jesucristo. En todas las parroquias deberíamos hacer un gran esfuerzo por ayudar a los cristianos a descubrir el proyecto de Dios sobre sus vidas, acentuando la dimensión vocacional en los distintos momentos de la actividad pastoral. Pero, de un modo especial, es preciso cuidar esta dimensión en el Seminario, en donde un buen grupo de niños y jóvenes de nuestra querida diócesis están en proceso de formación humana, intelectual y espiritual. A todos nos agradaría mucho que todos ellos llegasen a ser el día de mañana sacerdotes para suplir las carencias que vamos detectando en el anuncio del Evangelio, en la celebración de los sacramentos y en el impulso de la actividad caritativa, debido a la elevada edad media del abnegado y ejemplar clero de nuestra diócesis. No obstante, sabemos que esto dependerá en gran medida de la respuesta libre y responsable de cada uno a la gracia de Dios. Ahora bien, si no llegan a descubrir que Dios les llama al sacerdocio, sería necesario que descubriesen que Dios les llama y les envía a ser ejemplares cristianos laicos, testigos de Jesucristo, responsables de 7

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sus actos, enamorados de la Iglesia y constructores de una sociedad según los valores evangélicos. Para conseguir estas metas todos podemos colaborar. Unos debemos intensificar la oración asidua al dueño de la mies para que los jóvenes escuchen la voz de Dios que les llama. Otros hemos de esforzarnos en el acompañamiento personal de los niños y de los adolescentes ofreciéndoles con entusiasmo y a través del ejemplo de la vida el amor a Jesucristo. Son tiempos difíciles para el surgimiento de las vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio. Como nos dice el Santo Padre, es “uno de los bienes más preciosos para la diócesis con vistas a la transmisión de los valores cristianos para el seguimiento de Jesucristo”. 12 de diciembre de 2004 + Atilano Rodríguez Obispo de Ciudad Rodrigo 8

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NUEVO LOGOTIPO DEL SEMINARIO n el mes de marzo de este año el Seminario estrenó nueva imagen, un vistoso logotipo que, como se puede apreciar, es una embarcación, como símbolo de la respuesta que los seminaristas han de dar a la llamada del Señor, que sigue invitando a no tener miedo y a remar mar adentro (Lc 5,1-10). La embarcación del logotipo navega hacia el futuro con la ayuda de la diócesis, cuya silueta da forma a la vela que empuja al barco. De este modo queda representado cómo el Seminario es el corazón de la diócesis y a la vez el motor de empuje de nuestra Iglesia particular. Todos sabemos que así ha sido y sigue siendo. Y como mástil que ensambla todo, la cruz de Cristo. E Este logotipo se ha creado con la idea de ofrecer una imagen moderna y actual de una institución tan importante en la vida de la diócesis e irá insertado en la papelería y documentos del Seminario, en su página web, así como en todos aquellos escritos, documentos, carteles, etc., de entidades o actividades que cuenten con la colaboración de nuestro Seminario, sin sustituir por ello al escudo oficial, que sigue siendo el jarrón con azucenas. 9

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Facetas de nuestra formación EN EL SEMINARIO COMO EN NAZARET “Bajó con José y María, fue a Nazaret y siguió bajo su autoridad” (Lc 2, 51) n continuidad con el pasado curso seguimos teniendo presente y como fondo inspirador de los subrayados educativos del Plan de Formación para Seminarios Menores el texto evangélico conocido como “el niño perdido y hallado en el templo”. (Lc 2, 4152). impulsa a realizar la voluntad de Dios Padre. Por esto último opta Jesús como en el Huerto de los olivos: “pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”. La experiencia es importante pero no lo es todo, ni mucho menos; cumplir el plan de Dios no siempre coincide con la auto-realización personal. Las mediaciones objetivas y los condicionantes históricos no destruyen las experiencias cuando éstas son verdaderas sino que las ahondan. Por eso el presbiterado u otras vocaciones deben plantearse fundamentalmente desde la misión y no desde la experiencia propia. Jesús vuelve a Nazaret. Nazaret significa la obediencia a la mediación, su familia, la prioridad dada a la voluntad del otro para a modo de proceso integrar poco a poco las experiencias internas en un crecimiento armónico y en una maduración personal. Por medio de la obediencia Jesús adquiere disciplina, esto es, conocer las propias cualidades y capacidades, saber cuándo debe hacer uso de ellas para actuar de manera virtuosa y ser capaces de renunciar en un momento dado a lo que es secundario; es autodisciplina. Poco a poco Jesús crece en responsabilidad y camina hacia la verdadera libertad, a realizar lo que está llamado a ser. Jesús en el lento proceso de su encarnación, desde la anunciación hasta la resurrección, aprende a integrar la voluntad humana y la divina, lleva a cabo su misión y es glorificado. Con una mirada meramente humana diría- E En este texto se nos da cuenta de un hecho que pone de manifiesto que Jesús durante una fiesta en el Templo de Jerusalén tiene una fuerte experiencia de Dios, tan intensa que le lleva a olvidarse de sus padres y permanecer junto a los sabios de la ley “en la casa de su Padre”. Como dice el psicólogo B. Tierno en los años turbulentos de la adolescencia las experiencias internas tienen una carga emotiva y pasional intensa, de tal manera que podríamos decir que es desbordado y no puede procesar todos los datos. Permanece la experiencia con su huella afectiva, todo lo demás se olvida. José y María (mediación objetiva entre Dios Padre y Jesús) no entienden a Jesús, quien los recibe fríamente. Según L. Trujillo, rector del Seminario de Ciudad Real, estaría ya aquí presente el conflicto de Getsemaní, el escoger entre la experiencia interna y la mediación externa, el elegir entre la propia inclinación humana o dejarse conducir por el Espíritu que le 10

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Facetas de nuestra formación mos que se ha realizado y ha logrado una existencia plenamente feliz. Hasta el bautismo en el Jordán Jesús permanece en Nazaret unos 30 años: ¡casi la totalidad de su vida! Este período termina cuando recibe públicamente la vocación. Entre tanto ha aceptado el ritmo rutinario de la aldea y ha conocido al ser humano hasta el fondo (Cf. Hb 5,8). Nazaret es hacerse a “fuego lento” en el silencio, moldeado por la aldea pequeña, por la vida dura que marca a las personas. Jesús ha vivido este tiempo rutinario, tiempo que cura de nostalgias y quimera, tiempo de esperas y aguantes, pero tiempo de hondura que capacita para ser hombre y para recibir y ejercer una misión. A la luz del evangelio Nuestro Seminario quiere subrayar durante el presente curso la relación con las familias de los seminaristas, para ello hemos dado comienzo a una serie de reuniones con frecuencia mensual; valorar nuestra tierra tomando conciencia de que es en ella donde somos y nos hacemos y a quienes en un futuro hemos de servir; y acentuar los valores humanos de obediencia, disciplina, responsabilidad y libertad, en el clima familiar que nos caracteriza. En definitiva, queremos que la vida sea “en el Seminario como en Nazaret”. José Juan Domínguez Martín Mural pintado por A. Dávila en la sala de juegos del Seminario 11

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Facetas de nuestra formación UNA ACTIVIDAD QUE PROMETE EL ENCUENTRO MENSUAL DE LOS PADRES DE LOS SEMINARISTAS CON LOS FORMADORES DEL SEMINARIO 1. Objetivo que perseguimos El bien de nuestros alumnos-hijos es el objetivo prioritario tanto de padres como de formadores y profesores del Seminario; y ya que separados y con criterios diferentes no podemos conseguirlo, precisamos vernos, oírnos, conocernos, dialogar y ver juntos la mejor manera de lograrlo. Esto es lo fundamental, y es tanto más necesario cuanto mayor número de opiniones tan variadas y contrarias se ofrecen en la sociedad, pudiendo desconcertar a nuestros alumnos, niños aún y sujetos a todo tipo de influencias. Vernos unidos en el buscar sólo su bien, creemos que es lo que más les puede ayudar. 2. Temas de los primeros encuentros (24 de octubre y 28 noviembre de 2004) En el primer encuentro nos proponíamos algo muy sencillo: se trataba de que todos pudiéramos decir qué queríamos para nuestros hijos-alumnos en cuanto a su ser, al tener y al hacer. Junto a esto debíamos expresar las dificultades que encontrábamos en la labor educativa y qué ayudas nos parecía que podríamos pedir. La puesta en común mostró cómo el “ser” de nuestros muchachos era lo que más nos preocupaba a todos: que “sean” buenas personas, que “sean” estudiosos, trabajadores, honrados, responsables; que “sean” buenos hijos y buenos cristianos. Rápidamente salieron las dificultades mayores que están ahí en la calle y que a todos nos preocupan tanto: las drogas, el alcohol, las malas compañías, los caprichos, la corriente social marcada por el consumismo y un avance que no se sabe bien adónde conducirá. ¿Cómo hacer que les preocupe el estudio?, ¿qué trabajo tendrán?, ¿cómo ayudarles a que elijan en la vida lo mejor para ellos? Las ayudas que necesitaríamos se relacionan con las dificultades: expresábamos el temor de no saber encauzarles en los diversos temas. Hablamos sobre cómo conjugar la confianza mutua con el necesario diálogo, nuestra autoridad y la seguridad que han de encontrar en nosotros para mantener equilibrada su autoestima. En el segundo encuentro mantuvimos la línea del primero, ciñéndonos al tema 12

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Facetas de nuestra formación de los caprichos. Los móviles, las marcas, los videojuegos, la tele… fueron algunos de los que se pusieron de relieve. Vimos fundamental la necesidad de diferenciar entre “caprichos” y “necesidades”. Y casi sin darnos cuenta agotamos el tiempo disponible. 3. Horizonte abierto El primer encuentro nos dio un amplio abanico de temas sugerentes que podíamos tratar en los encuentros sucesivos. Una cosa quedó clara en los dos primeros: la necesidad de continuar estos encuentros con la constancia y el esfuerzo que a todos nos requiera, pues se trata del bien de nuestros jóvenes. A nadie más que a nosotros interesa su bien, su crecimiento adecuado en edad y su formación de cara a saber situarse con criterios claros en la vida para que vivan alegres, serenos, y que sean felices. La meta es que padres y educadores formemos una piña en esto. Si ven los mismos criterios educativos en casa que en el Seminario, aprenderán que todos queremos igualmente su bien y se decidirán por él aunque les cueste, pues es el camino que les muestra quienes más les quieren, siendo, además, el único camino de la auténtica felicidad. 4. Mirando a Jesús El rezo de las vísperas que tuvimos a continuación en ambos encuentros, nos dio el punto de vista evangélico. Recordamos el hilo conductor del primero: Jesús, el Señor, nos mostraba a través de las bienaventuranzas un sendero no libre de problemas, pero el cual podía recorrerse desde el amor que se olvida generosamente de sí por una causa mayor, que se apoya en su Reino de justicia, de libertad, de paz, etc. Teníamos así un reto planteado: los problemas se van a resolver si nos damos generosamente, entregando la vida a ejemplo del Maestro. 5. Alegría de trabajar unidos Un cafetillo y un dulce concluyeron nuestros primeros encuentros. La alegría y satisfacción que se veía en todos los rostros y el intercambio de ideas y de pareceres sobre lo mejor a hacer por nuestros niños y jóvenes, expresaba más adecuadamente 13

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Facetas de nuestra formación que ningún discurso, lo fructuoso que resultó el vernos y encontrarnos todos. En el aire flotaba como un halo de nostalgia: nos tenemos que separar ya; y una convicción: juntos vamos a dar lo más bueno de nosotros mismos a nuestros hijos, juntos les ayudaremos para que elijan ser hombres auténticos, ser cristianos, y si Dios les llamara, ser incluso sacerdotes. Juntos podremos lo que nos propongamos. Nadie se va a echar para atrás en esta empresa. Tuvimos aún un tercer encuentro festivo en el primer trimestre el mismo día de las vacaciones de Navidad. De ello ya se da cuenta en otros artículos de la revista. Aquí sólo decir que en el balance que hicimos con los padres, vimos que debemos insistir todos en el necesario trabajo del estudio para que los resultados de las evaluaciones sean más satisfactorios la próxima vez. Valoramos positivamente el vernos y conocernos para poder dar juntos y desde unos criterios comunes, lo mejor a nuestros alumnos. Prudencio Manchado Vicente Padres y seminaristas el primer día de curso. Foto Mondrian. 14

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Facetas de nuestra formación ENTREVISTA A D. CÉSAR SAGRADO Nuestro Seminario: ¿Cómo surgió la decisión de venir al Seminario y cómo descubrió su vocación? D. César: Desde pequeño me sentí inclinado a ser sacerdote. Y siendo ya monaguillo, viendo al grupo de seminaristas que había en la parroquia, me dije: “¿por qué no puedo ser yo como ellos?” Y me vine al Seminario sin más. Siempre me sentí, creí y estuve convencido de que mi vocación era ser sacerdote; y la estimé y cuidé como un gran don de Dios, en ningún momento dudé de ella. La puse en manos de mi madre María. NS: ¿Qué recuerdos tiene de cuando era seminarista? DC: De doce años de seminarista quedan abundantísimos recuerdos, pero, como ya han pasado muchos años, otras vivencias han ido dejando en el olvido aquellos recuerdos del adolescente y joven seminarista. Con todo hay recuerdos que nunca se pierden: los Ejercicios Espirituales, la novena y, sobre todo, la fiesta de la Inmaculada como congregante mariano, las Navidades, las amistades,... NS: ¿Qué sintió el día de su ordenación? DC: Los sentimientos del día de la ordenación sacerdotal no tienen palabras para expresarse. Con todo diré que experimenté el gran amor que Dios me tenía y me dejé en sus manos lleno de paz, alegría, amor y confianza. NS: Después de ordenarse, ¿qué misión le encomendó el Sr. Obispo? DC: La primera misión que me encomendó el Sr. Obispo fue el servicio de la parroquia de Serradilla del Llano. Y allá me fui con toda ilusión. Permanecí allí nueve años largos. NS: ¿Le costó mucho dejar este primer trabajo? DC: Sí que me costó, pero el Señor quería otra cosa de mí y lo dejé como si no me costara. NS: ¿Cuál fue su segunda misión y qué recuerdos prevalecen en su memoria? DC: La segunda misión fue servir como Director Espiritual en el Seminario Menor y al mismo tiempo Capellán de las Carmelitas Descalzas de la ciudad. En el Seminario estuve treinta años y como capellán continúo aún. Más que recuerdos, lo que permanece en mí es un amor muy grande al Seminario, no sólo al de la época en que viví allí, sino también al que sigue existiendo. Y cuando digo Seminario me refiero a las personas: seminaristas, formadores, profesores y personal de servicios. NS: ¿Hubo algún momento especialmente difícil? 15

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Facetas de nuestra formación DC: Pues sí, y más que difícil. Fue una crisis generalizada en casi todos los seminarios y también en el nuestro, que cambió la vida de los mismos. NS: ¿En general qué es lo que más le ha llenado de felicidad en su vida de sacerdote? DC: El saberme en las manos de Dios y con Él, por Él y en Él servir a los demás en particular como sacerdote y por amor. NS: ¿Qué nos diría a nosotros, seminaristas actuales? DC: Os diría: confiaros a vuestros formadores y profesores y seguid sus enseñanzas; sed alegres y valientes en testimoniar que sois seminaristas; valorad y agradeced la vocación; estudiad bien y haced del Seminario una familia, y lo más importante: sed amigos íntimos de Jesús, no lo dejéis solo en el sagrario, comedle y visitadle cada día hablando con Él como con un amigo. Y finalmente, amad a la santísima Virgen como hijos que sois de ella. NS: Finalmente, ¿ha pensado alguna vez en jubilarse? DC: Como ciudadano estoy ya jubilado hace años; como 16 D. César en el patio del Seminario sacerdote nunca lo seré, aunque tendré que ir dejando tareas y trabajos según vaya disponiendo el Señor. Juan José Carreto Rodríguez y Eduardo Martínez Martín 4º de ESO

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